Aquí un nuevo capítulo, con algo más de acción. Espero que les guste!
2
El viaje de Dragon y Lin
Primera parte (tres años antes de la ejecución de Roger)
Si había un lugar del mundo que Dragon D. Monkey amara, ese era la isla de Ohara: cuna de erudición y enriquecimiento espiritual. Aun recordaba la primera vez que vio el árbol del conocimiento emergiendo entre las casas y edificios desde la cubierta de un barco a la edad de nueve años. Su madre, por supuesto, iba junto a él, y le explicaba con entusiasmo todo lo que se podía aprender allí.
-La mayor parte de los eruditos son arqueólogos, pero también salen de allí grandes científicos, escritores y filósofos.
-¿Por qué papá no vino con nosotros?
-Tiene mucho trabajo en la marina- respondió ella sacudiendo la cabeza-. No te preocupes. Él está bien.
A Dragon, desde niño, nunca le interesó la marina. Siempre había preferido las aspiraciones de los eruditos de Ohara y la inagotable información que le entregaban los libros, los que leía durante la noche, a veces acompañado por la melodiosa voz de su madre o en solitario. Su padre le dejaba ser, aunque jamás lograba ocultar la decepción de sus ojos cuando miraba a su hijo en silencio y pensaba que este no se daba cuenta.
Pero Dragon sí se daba cuenta. Sin embargo, a pesar de eso, nunca tuvo una mala relación con su padre, de quien admiraba su intensa vocación de servicio y capacidad de perdón.
Porque a pesar de sus enormes diferencias, sus padres siempre se habían profesado un amor sincero. Ella nunca le reprochó a Garp las largas temporadas que pasaba fuera de casa durante sus labores como vice-almirante ni él jamás le exigió nada a su madre, salvo su compañía y sus sonrisas. Ambos se respetaban mutuamente, aceptando la personalidad del otro con palabras cariñosas y continuos actos de indulgencia.
Así que, cuando su padre debía ausentarse por varias semanas, Dragon y su madre viajaban a menudo a Ohara, el lugar donde había estudiado ella y el cual amaba con todo su corazón. Amor que Dragon heredó de inmediato y que siguió profesándole con el correr de los años.
Pero ahora aquella ciudad se había convertido en algo más. Y Dragon estaba decidido a averiguar la verdad. Quería saber la verdad que se encogía tras la misteriosa muerte de su madre.
"Si mi padre supiera lo que hago seguro que intentaría detenerme" pensó Dragon con amargura.
El barco encalló en el puerto de Ohara poco antes del mediodía. Dragon bajó cargando su bolsa al hombro y sonrió cuando tres niños pasaron corriendo junto a él, todos ellos cargando gruesos libros.
-Tienes mejor aspecto, hijo.
Dragon se volteó y el viejo profesor Clover, director de la biblioteca de Ohara, le sonrió con afabilidad.
-Profesor, ¿estaba esperándome?
-Por supuesto. Recibí tu carta y no podía menos que venir a recibirte. Cuéntame, ¿cómo has estado?
El anciano conocía a Dragon desde que este era un niño, y había considerado a su madre como una de sus mejores alumnas e historiadoras del siglo. Dragon siempre lo había admirado y respetado, quizá incluso más que a su propio padre.
Cuando llegaron a la gran biblioteca, Clover guió a Dragon hacia su estudio, cerrando con suavidad la puerta antes de tomar asiento tras su escritorio de nogal. Dragon se sentó frente a él con aire meditabundo. Clover lo observó unos momentos, paciente, hasta que el hombre joven finalmente tomó la palabra.
-Mire esto- Dragon extrajo un diminuto libro de su bolsillo. El título hizo que el anciano abriera mucho los ojos.
-¿Podrá ser posible…?
Clover leyó el título del libro casi sin poder creerlo: "Los años silenciosos"
-Los años Silenciosos- murmuró Clover-. Uno de los libros más censurados de la historia. Cualquier historiador haría lo imposible por tener un original entre sus manos, aunque se supone que ningún ejemplar sobrevivió. Se suponía… hasta ahora- miró a Dragon sin parpadear-. Si te hubieran pillado con este libro en tu poder todo el gobierno estaría ahora tras de ti…
-Mi madre alcanzó a dármelo antes de morir. De alguna forma logró descubrir que el gobierno estaba al tanto de que sabía demasiado, y que iban a por ella para sonsacarle información- dijo Dragon con la mirada oscurecida-. Pero antes de acabar con su vida, hace cinco años, me dio el libro. Me hizo prometer que no le diría a nadie y que solo se lo mostraría a usted cuando llegara el momento. Mi madre se envenenó esa misma noche,, y horas más tarde tres hombres que trabajaban para el gobierno aparecieron en nuestra puerta. Revisaron la casa completa, pero yo ya había ocultado el libro. Mi padre no sabe nada…, aun piensa que mamá se suicidó por su culpa… porque nunca estaba en casa con ella.
Los ojos de Clover se llenaron de lágrimas, pero se los secó rápidamente.
-Siempre fue muy astuta. Ella sabía que una vez que el gobierno empieza a sospechar de ti… lo único que puedes hacer es esconderte o morir. Pero tu madre prefirió la muerte porque sabía que no podía poner en peligro a su familia. Supongo que ya lo has leído.
-Me lo sé de memoria- dijo Dragon-. Lo dejo con usted ahora. No olvidaré ninguna estrofa.
-Cuentan que el autor de este libro, un hombre anónimo y sobreviviente de aquel desastre acontecido en los años del siglo vacío, escribió su historia en forma de poema. Lo hizo de tal forma que es casi imposible saber que quiere decir en verdad.
-Está todo en clave, aunque muchos de los versos son fáciles de descifrar.
-¿Y qué has concluido?
Dragon sopesó sus palabras antes de decirlas:
-En el poema, el autor menciona a menudo algo sobre las armas ancestrales, un sombrero de paja, la segunda Era, una revolución, una traición y la voluntad de los D.
-Los D.- repitió Clover masajeando su barba-. ¿Me dejarías el libro, entonces?
-Por supuesto. En Ohara estará seguro.
-¿Sospechan de ti?
-¿El gobierno?- Dragón sonrió amargamente-. Claro. Pero ellos sospechan de todos, incluso de mi padre. No le quitan los ojos de encima a quienes llevan la D. bajo su nombre. Y hablando de los D…
-¿Sí?
-Conocí a una joven llamada Lin D. Read…
Enseguida, la boca del profesor Clover se abrió más de lo normal y en sus ojos se reflejó la sorpresa.
-¿Dónde la conociste? ¿Está bien?
Dragon sonrió.
-Ella está perfectamente, aunque no le dije quienes eran sus padres ni de dónde provenía. Es mejor así… supongo.
-¡Cuánto me alegra oír esta noticia!- murmuró el viejo profesor, emocionado-. Los Read eran brillantes… les debemos gran parte de nuestras investigaciones. Cuando supimos que habían sido asesinados por el Gobierno, los eruditos de Ohara siempre guardamos la esperanza de que alguno hubiera sobrevivido. Fue una terrible pérdida. ¿Cómo es, Dragon? Háblame de ella.
Cuando Dragon acabó de contarle sobre Lin, el anciano sonrió:
-Lin debe ser la hija de Aranis y Len Read. Lo más probable es que ellos se hubieran dado cuenta de que el Gobierno iba tras ellos y por eso abandonaron a su hija. El East Blue, después de todo, es el mejor lugar en el que la podían haber dejado. Lo que me sorprende es que haya decidido convertirse en una marine.
Dragon sonrió.
-Ella es diferente. Hará grandes cosas, esté donde esté.
-Y tú, Dragon, ¿qué piensas hacer?
El hombre permaneció en silencio durante varios segundos antes de responder:
-Quiero que el mundo sepa la verdad, pero para ello hay que destruir al Gobierno Mundial. Día y noche…, no pienso en otra cosa.
Los ojos del profesor Clover se ensombrecieron.
-Nadie puede interponerse entre tú y tu destino, hijo. Sólo toma bien tus decisiones. La "verdad" puede convertirse en la peor arma de los hombres que no actúan con sabiduría.
Dragon sonrió.
-Lo sé, profesor. No se preocupe.
-¿Y que harás ahora?
-Voy a buscar a Gold Roger.
Las cejas del viejo profesor se enarcaron.
-¿Roger, el pirata?
-La primera pista que tengo es el sombrero de paja- dijo Dragon-. Según mis investigaciones, ese hombre solía llevar un sombrero de paja durante su juventud. Partiré por allí.
Clover asintió.
-Te deseo buena suerte, entonces. ¿Cuándo partirás?
-En una semana, si me permite quedarme aquí por unos días.
-Je, je, muchacho, ¡por supuesto! Ya sabes que eres de los nuestros. Quédate aquí todo el tiempo que desees.
Dragon asintió, sonriendo ligeramente. Sin embargo, de alguna forma, la imagen sonriente de Lin no se iba de su cabeza.
"Lin" pensó, mirando el mar que se alcanzaba a vislumbrar desde la ventana "Espero que te encuentres bien"
-¡Wow, mira eso, Kaito! ¡Mira, mira!
El aludido, un marine de tez morena con tatuajes en ambos brazos y la mitad de la cabeza rapada, se volteó de mala gana.
-Déjame dormir, Lin. ¡Estoy muy cansad…!
Pero la muchacha de cabello negro lo agarró por el cuello para que se inclinara por la borda y apuntó justo en donde el agua se arremolinaba ligeramente.
-Hay algo allí, ¿lo ves?
-¿Y por qué te extraña?- se rió un marine de cabello rojo claro. Parecía ser el más joven después de Lin-. Estamos en el mar. Hay millones de criaturas viviendo en él.
-¿Cuántas crees que existirán, Drake?
Kaito, en tanto, estaba perdiendo el aire bajo el agarre firme de Lin y agitaba sus brazos de forma desesperada.
-Lin, suelta a Roronoa y ayudarme a limpiar las bodegas del barco- gruñó un marine barbudo. Su nombre era Will, y allí donde antes estuvo su mano izquierda ahora llevaba un gancho-. ¡Y no solo va para Lin, sino para todos ustedes, novatos holgazanes!
-¿A quién llamas holgazán, viejo?- masculló una guapa marine de cabello color burdeo con un extraño rapado. Ella sonrió-. Tú no nos das órdenes.
-Bellemere tiene razón- la apoyó el joven pelirrojo-. No eres nuestro capitán.
-¡No me hables así, Drake, mocoso! ¡Sólo tienes quince años!
-¡Eh, viejo, ven a mirar esto!- lo llamó Lin alegremente. Kaito, junto a ella, respiraba grandes bocanadas de aire y se frotaba el cuello. Will se pasó la mano por el rostro, irritado.
-¡Bah, hagan lo que quieran! ¡Menudo grupo desastroso! No tienen futuro, ya se los digo yo, que he vivido lo suficiente para….
La voz del viejo Will fue acallada por el grito emocionado de Lin y un brusco movimiento del barco, poniendo a todos los marines en guardia. A continuación, una enorme criatura marina de color rojo, similar a una serpiente con cabeza canina, emergió del océano. Tenía tres veces el tamaño del barco.
Los ojos de Lin brillaban de emoción.
-¡Miren, miren! ¡Se los dije! ¿No es genial?
Uno de los marines gritó, temblando de miedo:
-¡Esa cosa nos va… nos va a devorar!
-Cobarde- se burló Bellemere mientras empuñaba su rifle-. ¿Lo usamos para la cena?
-¡Por si no se habían dado cuenta…- dijo Kaito-… Lin acaba de saltar sobre el monstruo!
Todos se apresuraron a asomarse por la borda, horrorizados cuando la criatura se hundió nuevamente en el mar, desapareciendo Lin junto con ella. Drake entornó los ojos y luego se echó a reír.
-¡No es gracioso, podría estar muerta!- lo reprendió un marine.
-¡Maldita chiquilla chiflada!
-No se comporta como una sargento…
-¡Jajajaja!- reía Drake.
Justo en ese momento la criatura marina volvió a salir de las aguas y Lin, montada en ella cerca de la cabeza, los saludó sonriendo.
-¡Lin!- dijo una voz grave-. ¿Qué haces allí? Baja enseguida. Es peligroso, muchacha.
El hombre en cuestión era el capitán Jonathan, un marine de mirada serena, barbilla oscura y cabellos rojos, famoso por su aguda inteligencia. Sin embargo, contemplaba con expresión ciertamente divertida a la joven montada en el monstruo.
-No es peligroso- repuso Lin, girando sobre la criatura como si esta se tratara de un mascarón de proa-. ¡En realidad son bastante amistosos!- dicho esto, no obstante, Lin saltó del animal y aterrizó con agilidad sobre la cubierta del barco, riendo como una niña.
-Tenemos un trabajo que hacer- dijo el capitán Jonathan mirándolos a todos una vez que Lin se hubo formado junto a los demás-. Esta es la oportunidad que necesitan para probar su potencial como marines ascendidos.
-¿De qué se trata, señor?- preguntó Bellemere.
-Hemos recibido un comunicado sobre cierta tripulación de piratas que está haciendo bastantes estragos en una isla cerca de aquí.
-¿Qué piratas?- dijo Kaito, interesado-. ¿Alguna recompensa importante?
Jonathan sonrió.
-Más o menos. Su capitán es El Pegajoso Husk; John Husk del North Blue, y es un usuario de la fruta del diablo. Actualmente posee una recompensa de treinta y ocho millones.
-¡Treinta y ocho!- se espantó un marine-. Pe… pero señor, nosotros no estamos prepara…
-¡Estamos más que preparados!- repuso Drake sonriendo-. ¿Verdad, chicos?
Lin y Bellemere asintieron.
-Solo tenemos que cortarlos en cientos de pedazos- dijo Kaito, repentinamente animado.
-Un espadachín de pacotilla como tú no podría contar a alguien ni en tres partes- dijo un marine alto y musculoso, de nombre Morderek. Kaito, que se alteraba fácilmente, lo encaró apretando la mandíbula.
-¿Qué dijiste, marica?
-Digo que no eres más que un espadachín fracasado.
Kaito enseñó los dientes, bullendo de rabia.
-¿Quieres comprobarlo?
El otro simplemente se rió burlonamente, pero alzando los puños en actitud de ofensiva. Kaito iba a desenvainar su espada, pero Bellemere lo detuvo.
-Ya basta ustedes dos.
-Lin, tú eres la sargento, ¿por qué nunca haces nada cuando estos dos se ponen así?- le masculló Drake a la joven de cabello negro. Ella, que estaba comiéndose unas donas (a saber donde las llevaba escondidas), lo miró sonriendo y dijo:
-Es mejor dejarlos. Además, sé que nunca llegarían a matarse.
Una gota de sudor apareció en la nuca del marine.
-¡Bueno, vamos! ¡Vamos a atrapar a esos piratas!- exclamó Lin tragándose su última dona, animada.
-Esa es la actitud que quiero ver- asintió Jonathan-. La tripulación en sí no es excesivamente fuerte, pero tengan cuidado con su capitán.
Dos horas más tarde, el barco de la marina, cuyo nombre era Victoire, se acercaba hacia isla Vendeta. Will y los demás marinos artilleros prepararon los cañones, mientras que los que tenían habilidad con la espada iban al frente, junto al capitán Jonathan, quien les había dado la orden de permanecer en sigilo y no proferir su presencia hasta que él lo indicara.
Lin, sin embargo, discutía en esos momentos con Morderek.
-¡Quién te crees que eres!
-Ya perdiste, nena.
-¡Pero era mi pastel!- masculló Lin.
El otro marino simplemente sonrió, replicando:
-¿No ves que te hice un favor? Si sigues comiendo tantos dulces engordarás y te pondrás fea.
-¡Como si me importara!
Dicho esto, Lin le dio una fuerte patada en la cara que hizo a Morderek caer de lleno al agua. Jonathan se giró para reprender a Lin mientras Kaito estallaba en carcajadas.
-¡Contrólate, Lin! ¡Eres una sargento, no debes perder la compostura!
La muchacha hizo un mohín de indignación.
-¡Pero se comió mi pastel!
-Y ese no es motivo para…
-¡NOS ATACAN!- gritó de pronto Bellemere, que se hallaba en la torre de vigía. Segundos después, un cañón se estrelló cerca del barco, levantando una enorme ola justo cuando Morderek subía a cubierta.
-Esto estuvo cerca…
-¡Artilleros, disparen!- ordenó Jonathan-. Will, toma el timón y gira a estribor…, nos acercaremos por allí. Ahora, cuando estemos lo suficientemente cerca quiero que ustedes…- y miró a Lin, a Kaito, a Bellemere y a Morderek-… sean los primeros en abordar el barco enemigo. Tengan cuidado con el capitán y su primer oficial. Ambos suelen atacar en conjunto y son bastante astutos.
-¿Y yo?- se quejó Drake.
-Tú te quedas acá. Aun eres un novato- dijo Jonathan. El muchacho resopló.
El barco de los piratas de Husk se acercaba con rapidez y sin dejar de lanzar cañonazos a diestra y siniestra, los que Kaito y Morderek cortaban en dos antes de que alcanzaran a estrellarse contra el barco. Bellemere, al mando de los artilleros y francotiradores, se había colocado en uno de los mástiles y disparaba desde allí, soltando un grito de euforia cada vez que le atinaba a un pirata.
Lin, en tanto, y a espaldas del capitán, se zambulló en el mar con un silencioso chapoteo y comenzó a nadar hacia el barco enemigo dando hábiles brazadas. La muchacha era una nadadora experta desde que había aprendido a hablar y no estaba dispuesta a quedarse esperando. Necesitaba pelear ya.
Sin embargo, justamente cuando ya casi había llegado, algo distrajo su atención. Una extraña esfera de color verde oscuro, con relieves espirales, flotaba cubierta de algas pequeñas cerca de donde se encontraba ella. Lin parpadeó, y braceando unos pocos metros, estiró la mano para cogerla.
"¿Dónde he visto algo parecido a esto antes?" pensó la muchacha, ladeando un poco la cabeza como cada vez que se disponía a pensar. Entonces lo recordó. ¡La fruta del diablo! Dragón le había mostrado en un libro qué forma tenían.
Lin sonrió al recordar a Dragón, y guardándose la fruta en el bolsillo interior de su chaqueta de marine, nadó hacia arriba para abordar sorpresivamente a los piratas. Cuando salió a la superficie, Lin escaló ágilmente el barco y, dándose un impulso, aterrizó sobre la cubierta desenvainando su alabarda y golpeando con esta a los primeros piratas que encontró, los que cayeron por la borda profiriendo gritos de sorpresa y horror.
Aprovechando el efecto de shock, Lin comenzó a atacar con una sonrisa en los labios.
En el Victoire, mientras tanto, el capitán Jonathan acababa de ver con su catalejo la repentina intrusión de Lin en el barco enemigo. Suspirando profundamente, el hombre miró al viejo Will y le ordenó:
-Acércate más rápido. Necesitamos abordarlos.
-¿Qué hace Lin allá?- masculló Kaito, abriendo mucho los ojos-. ¡Será…!
-¡Es una imprudente!- dijo otro marine, frunciendo el ceño-. La van a matar.
-Claro que no- repuso Jonathan-. Lin nunca moriría tan fácilmente. Aunque tampoco es que sepa lo que hace.
-Lin nunca sabe lo que hace- dijo Drake, chasqueando la lengua-. ¡Miren, ya estamos cerca!
-¡Ataquen todos! ¡Ahora!
-¡Sí, señor!
Kaito y Drake fueron los primeros en saltar al barco, seguidos por Bellemere, Morderek y Jonathan. Lin, en tanto, estaba peleando con un hombre inmenso de ojos como sapos y dos hachas en ambas manos.
No tardaron demasiado en reducir a la tripulación, y mientras Drake y Morderek se enfrentaban al enorme suboficial pirata, el capitán Jonathan y Bellemere intentaban atrapar al capitán, un hombre de pegamento que intentaba aprisionarlos con una sustancia pegajosa.
Sin embargo, justo cuando todos habían quedado atrapados bajo el pegamento, la agilidad sobrehumana de Lin se puso de manifiesto en el momento justo, y antes de que Husk alcanzara a contraatacar, la joven le dio un puñetazo brutal que lo hizo estrellarse contra un mástil. Lin tumbó al pirata colocando el filo de su alabarda contra la garganta de este.
-Si te mueves, estás muerto- dijo ella-. Y si intentas atacarme... ¡lo sabré antes de que alcances a decir galleta!
-¿Ga… galleta?- repitió el pirata con dificultad. Justo en ese momento apareció Kaito por detrás y le dió un golpe con la empuñadura de su katana, dejándolo inconsciente.
Lin le colocó las esposas de kairouseki y liberó a sus compañeros, lo que le significó unas palmaditas de felicitación de Kaito.
-Eso estuvo bien, enana.
-¡No soy tan enana!
-Bien hecho, Lin- le dijo el capitán Jonathan con una mirada de aprobación-. Ahora, Will, direcciona el barco hacia el cuartel de la marina más cercano. Antes, sin embargo, tengo que hablar con el alcalde de esta isla para ver como solucionamos los daños. Partimos en una hora.
-¿Qué tienes ahí, Lin?- le preguntó Bellemere mirando el bulto que sobresalí bajo la chaqueta blanca de la muchacha.
-¡Ah! ¿Esto? Es una fruta del diablo. ¡La encontré cuando nada hacia el barco!
-¡QUEEEE!
-¡Déjame ver!- dijo Drake abriendo mucho los ojos y tomando la fruta para examinarla- Wow, menuda suerte. A esto le llamo yo encontrar un buen botín.
-Hablas como pirata- comentó Lin riendo.
-¿Y que vas a hacer con ella?- inquirió Bellemere-. ¿Te la comerás?
-Es lo que yo haría- dijo Drake.
-Y yo- añadió Kaito-. Aunque antes me aseguraría de averiguar que fruta es. No vaya a ser que me transforme en un hombre vómito.
-No me lo comeré- dijo Lin-. ¡Dragón me dijo que si te comes una de estas cosas, pierdes la habilidad de nadar! ¡Y yo quiero seguir nadando!
-¿Quién es Dragón?
La morena esbozó una amplia sonrisa.
-Es un amigo que conocí cuando era aprendiza en el cuartel. ¡Es genial!
-Pues entonces dámela- dijo Drake-. ¡Yo me arriesgo a comerla!
-¡NO!- se negó Lin, arrebatándole la fruta-. La conservaré. Me gusta su forma.
-¿La conservarás sólo porque te gusta su forma?- dijo Kaito, incrédulo-. ¿Estás loca? ¡Esa fruta vale una fortuna! ¡Podrías hacerte rica si la vendes!
-¡O adquirir un poder que te haga invencible!- añadió Drake, comenzando a frustrarse con su compañera-. Venga, Lin, regálamela…
-No. Es mía.
-¡Maldita egoísta!- masculló el pelirrojo. Lin le enseñó la lengua alegremente y volvió a guardarse la fruta en su bolsillo.
Durante un año, Lin y los demás viajaron como compañeros en el Victoire por todo el Grand Line y parte del Nuevo Mundo. A medida que iban ganando reputación, la joven marine se volvió más hábil y más fuerte que ninguno. Pronto la ascendieron a sargento mayor y luego, tras una ardua batalla contra una tripulación pirata famosa por asesinar sin piedad a civiles inocentes- y en la que Lin obtuvo la victoria contra el capitán-, fue ascendida a teniente. Muchos marinos comenzaron a llamarla "La Pantera", por el color azabache de su cabello, su agilidad e inusual fiereza.
Pero un fatídico día, mientras navegaban por el Nuevo Mundo, el barco se topó de frente contra la tripulación de Roger. Will, que había tomado el lugar de capitán Jonathan por hallarse este enfermo, tomó la errónea decisión de atacarlos e intentar capturarlos. Sin embargo, y tras una dura batalla, el Victoire fue hundido dejando numerosos heridos.
-¡Les voy a hacer pagar por lo que hicieron!- gritó Lin disponiéndose a saltar al agua, pero Kaito la sujetó con fuerza.
-¡Suéltame!
-¡No!- gruñó él- ¡Nunca podrías ganarles!
-Te matarán- añadió Bellemere apretando los dientes-. ¡Ellos están a otro nivel, no seas idiota!
-Está bien- murmuró Lin, cerrando los ojos-. Kaito, suéltame.
Sin embargo, apenas el espadachín la soltó, ella se zambulló entre las impetuosas olas del mar.
-¡LIN! ¡NO! ¡Vuelve!
Kaito calló sentado sobre la roca, su mirada perdida.
-Ya es… ya es tarde, Bellemere.
Bellemere se pasó la mano por el rostro.
-Lin…
…..
Lin estaba furiosa, y mientras nadaba hacia el barco de Roger nada le iba a hacer cambiar de opinión: vengaría a sus amigos y enfrentaría cara a cara a los piratas.
No le importaban las consecuencias.
-¡O…oye! ¿Cómo te has infiltrado aquí?- farfulló un joven pirata pelirrojo con sombrero de paja que estaba bebiendo junto a la borda y que se puso inmediatamente en posición de ataque cuando vio a Lin saltar hacia la cubierta.
Lin desenvainó su sable (la alabarda la usaba ahora en casos absolutamente necesarios) y repuso:
-¡Cállate! ¡No estoy aquí para enfrentarme a ti, sino a tu capitán! ¿Dónde está?
El pelirrojo parecía entre perplejo e incrédulo. Segundos después, toda la tripulación de Roger había rodeado a Lin, pero esta no parecía en lo absoluto intimidada.
-¿¡Pero quien se cree!?
-¡Acabemos con ella y saquémosla del barco!
Uno de los hombres de Roger se abalanzó contra ella, pero Lin lo esquivó fácilmente y luego lo golpeó con la empuñadura de su espada, tumbándolo al instante en el suelo. A pesar de tener una fea herida en la pierna tras la anterior batalla, Lin se mantuvo firme.
-Cuidado…- murmuró alguien-… usa haki.
-¿Qué pasa?- la voz enérgica de un hombre se alzó por sobre las demás- ¿Quién eres tú?
Lin se volteó y vio a un hombre alto e imponente avanzar hacia ella ondeando su capa roja. Gold Roger esbozó una sonrisa.
-¿Eh? ¿Así que has vencido a uno de mis hombres?
-¡Cállate, bigotes largos! ¡Haré que pagues por lo que le hiciste a mis compañeros!
-¿Bigotes largos?- repitió Roger. Todos parecían absolutamente indignados menos un hombre de lentes que estaba cerca del capitán, quien a todas luces debía ser el segundo al mando, y el muchacho pelirrojo. Este incluso sonrió. El propio Roger parecía más curioso que enfadado.
Sin embargo, un muchacho con una nariz roja de payaso le gritó furioso.
-¡Como te atreves a insultar al capitán, maldita mujer grosera!
-Antes que nada- dijo Roger- ¿Quién eres tú?
Ella lo miró desafiante:
-Soy Read D. Lin y voy a patearte el trasero.
-¿Read D. Lin, La Pantera?- dijo alguien, sorprendido
-¿Con que D., eh?- murmuró el hombre de lentes de media luna y una sonrisa extraña se dibujó en sus labios-. Eso es interesante…
-¡Cierra la puta boca!- repuso Lin colocándose en guardia-. ¡Lucha conmigo, Roger!
Gold Roger esbozó una leve sonrisa y, sin dudar, desenvainó su espada y atacó, estocada que Lin esquivó saltando hacia atrás antes de arremeter con toda su furia hacia el pecho del pirata. Pero este la evadió fácilmente, y haciendo un extraño movimiento, hizo como que esquivaba la arremetida y luego lanzó una patada. La joven la recibió con un jadeo, pero logró incorporarse. A continuación corrió hacia Roger y volvió a atacar, esta vez logrando rozar ligeramente el brazo del hombre con la punta de su sable y provocándole un ligero corte. Roger sonrió y desapareció para reaparecer dando una estocada. Lin ahogó un grito cuando sintió que el filo de la espada hacía un profundo corte en su brazo derecho. La bota del pirata golpeó entonces su estómago y la joven cayó al suelo de espaldas. Un segundo después, tenía la punta del sable de Roger rozando su garganta. Lin respiró hondo.
-Señorita, creo que esta victoria es mía.
Lin apretó los dientes y gritó:
-¡Si vas a matarme no dudes, Roger! ¡No tengo miedo!
Para sorpresa de Lin, el hombre echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada. Su sub oficial también sonreía. El muchacho pelirrojo con sombrero de paja se acercó entonces y extendió su mano hacia Lin. Ella se quedó observándola perpleja. El muchacho dijo:
-Ha sido un buen duelo.
Ella golpeó la mano que el joven le ofrecía, le enseñó la lengua en una actitud infantil y se incorporó replicando:
-No necesito tu ayuda, pelirrojo.
El muchacho se echó a reír.
-¡Pues es mejor que bigotes largos! ¿Eh, capitán?
Roger le rió el chiste. Lin frunció el ceño.
-¿Por qué me perdonaste la vida, Roger? ¡No me subestimes tan fácilmente!
-No voy a matar a una joven promesa como tú- repuso el capitán pirata-. Además, no soy alguien que le quitaría la vida a una persona que solo se tiene a sí misma para defenderse contra toda una tripulación pirata.
-¡Pues no te creo!- dijo Lin-. No eres más que un viejo desalmado.
-Hablas así porque eres un marine- dijo el pelirrojo del sombrero de paja mientras se apoyaba en un mástil-. Pero tú no nos conoces. No puedes hacer un juicio sobre nosotros solo por lo que te han contado, Pantera del Mar.
-¿Y cómo sé que no estás engañándome, pelirrojo?
-Quedándote a comer con nosotros- le ofreció Roger con su ancha sonrisa-. Realmente me agradas, Read D. Lin. Creo que tú y yo tenemos algunas cosas en común.
-¡Pero capitán, ella es una…!
-Cállate, nariz roja- le dijo el pelirrojo.
-¡A quien llamas nariz roja, Shanks, maldito bastardo!
-¡Jajajaja!
Roger miró a Lin.
-¿Qué me dices? ¿Aceptas nuestra hospitalidad?
Lin se lo pensó unos momentos y luego, para sorpresa de todos, sonrió diciendo:
-Con una condición.
-¿Cuál?
-Dejarás que coma todo lo que yo quiera.
Roger sonrió ampliamente.
-¡Por supuesto! ¡Aquí todos comemos hasta hartarnos!
Lin iba a abrir la boca para poner otra condición cuando una voz suave y femenina habló tras ella, paralizándola.
-¿Lin… eres tú?
La morena se volteó, abriendo al máximo los ojos.
….
Cuando Lin regresó a la marina, dos meses después, sus compañeros la contemplaron atónitos. Habían dado la vida de la teniente por perdida y estaban absolutamente sorprendidos de verla aparecer sana y salva. Sin embargo, solo una cosa había cambiado.
Allí donde debería estar su ojo izquierdo, ahora había un parche negro.
-Li… Lin- murmuró Drake-. Eres tú… realmente eres tú.
Bellemere exclamó:
-¡Qué pasó con tu ojo!
Ahora todos los demás marines la rodeaban.
-¡Te… teniente Read!
-¿Está bien, teniente?
Lin les sonrió.
-Estoy perfectamente.
-¿Y Roger? ¿No ibas a enfrentarte a él? ¿Qué fue lo que pasó?
La joven tocó la cicatriz de su brazo derecho y una cálida sonrisa se dibujó en sus labios, dejando a los marinos más perplejos que antes.
-¡Shihihihi! ¡No le pude ganar! ¡Lo siento, chicos!
-¡EHH!? ¿Se enfrentó a Gold Roger, teniente?
Kaito la sacudió por los hombros para comprobar que no se trataba de un fantasma.
-¿Estás tuerta?
-Sí. Lo siento.
-¡Pero por qué pides perdón, chiquilla tonta!- gruñó Will, aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas-. ¡No nos vuelvas a preocupar así!
-Jeje. Lo siento.
-¡No pidas perdón!
Lin se echó a reír.
Ella, sin embargo, no les reveló nada de lo que había ocurrido en el Oro Jackson mientras estuvo ausente. Al fin y al cabo, nadie le creería.
Espero que les haya gustado! En el próximo capítulo se sabrá qué pasó en el barco de Roger, en que oscuros sitios anda metido Dragón y por qué Lin perdió su ojo.
