Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen, sólo la idea es mía.

Capítulo 1

Había un día hermoso , la belleza de los jardines del castillo resaltaba gracias a los cálidos baños que los rayos del sol brindaba a las flores y hojas de los árboles que vestían de forma desbordante las copas.

- Han pasado 3 años desde la llegada de esos angelitos – se escuchó la voz de un anciano – Son la alegría de este lugar , es una verdadera lastima que la madre de los pequeños muriera en el parto – sonrió tristemente – era una belleza de mujer, siempre contenta, contagiando a los demás de su felicidad -

- Debió ser muy hermosa, esos pequeños son preciosos, definitivamente la vivacidad de esos hermosos ojos verdes de Saomi deben ser herencia de su madre y la energía que corre por la venas de Iosha también – sonrió la mujer que se encontraba sentada a un lado del anciano observando jugar a dos niños pelinegros – no imagino a Aoshi con ese brillo especial que contiene la mirada de Saomi y esa jovialidad de Iosha -

- Pues... – el anciano suspiró – mientras Misao estuvo a lado de mi nieto él reflejaba ese extraño brillo en la mirada , pero desde la muerte de su Misao, pareciera que parte de él se fue a la tumba con ella.

- Comprendo – dijo la joven mujer observando a los niños correr, era una tristeza verles jugar, ajenos de su situación sin saber que su padre moría en vida y su madre no pertenecía a este mundo.

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- Eres el mejor – dijo un joven de cabellos castaños – nadie puede vencerte aún – sonrió pasando su mano por la comisura de sus labios de donde salía sangre – dejemos este entrenamiento para después¿ quieres ? – se incorporó – ¡ ANTES DE QUE MATES ! – Gritó frustrado.

- Dame mi dinero Sagara , te lo dije , Aoshi iba a vencerte – se escuchó la voz de un adolescente de alrededor de 17 años, cabellos oscuros desordenados.

- Cállate Yahiko , le di ventaja – respondió el castaño observando al adolescente de reojo.

- Por supuesto amigo, sea lo que sea, Shinomori ganó , dame mi dinero – dijo Yahiko observando al guerrero de mirada azul hielo caminar hacia donde estaba su caballo,

- Aoshi espera, no me digas que ya te vas – dijo Sagara sacando de su morral un par de monedas que entregó a Yahiko – gástalo en algo productivo – sonrió caminando hacia donde estaba su amigo pelinegro.

- Productivo ... va ... ¿ algo como qué ?– pensó en voz alta.

- Algo como invitar a salir a cierta señorita de cabellera castaña y dulce mirada que trabaja en el Akebeko y que mueres por besar – respondió al cuestionamiento del muchacho.

- Ni en mis sueños – el joven sintió arder sus mejillas – recuerda que es una Makimashi y desde la desaparición de la hija de en medio, su padre no deja que su hija menor salga con cualquiera , es muy difícil , se que su hermano mataría a cualquiera que se le acerque y ella no trabaja en el Akebeko. Su tía Tae es dueña del lugar, ella sólo va de visita – dijo observando la gélida mirada de Aoshi clavada en su persona.

- ¿Qué has dicho? – preguntó Aoshi fríamente.

- Que Enishi me matará si me acercó a Tsubame – dijo Yahiko incomodo por la penetrante mirada.

- Eso no – guardó silencio al recordar el rostro de Misao, aquel rostro que noche tras noche hacia aparición en sus sueños , aquella sonrisa angelical que le impedía resistirse a sus peticiones, pero la felicidad no era eterna y ella nunca le había amado verdaderamente, promesas vanas, llenas de mentiras , cuantas veces se habría burlado de él a sus espaldas, cuantas ...

- Bueno Aoshi, no es para tanto , nadie va a matar a Yahiko – dijo Sano posando una mano en el hombro de su amigo.

- Quiero saber sobre la hermana de la jovencita – caminó hacia donde estaba el adolescente , la mano del castaño resbalo , observó atónito al guerrero,

- ¿ Shinomori interesado en una Chica ? No lo puedo creer - se escuchó la voz seductora de una atractiva mujer.

- No te metas donde no te llaman Yumi - dijo el castaño sin perder detalle de la conversación.

- Pues... – balbuceo Yahiko, tomó aire con el fin de regular su respiración y controlar sus nervios – Sólo se que la hermana mayor de Tsubame desapareció hace cerca de cuatro años y medio, nadie sabe de ella, algunos creen que la asesinaron cuando viajaba hacia el castillo de su tío Hajime Saito. Se le vio partir , la señorita Makimashi nunca llegó a su destino y lo curioso es que nunca encontraron su cuerpo – el chico encogió sus hombros.

- Dicen que la señorita Misao era muy hermosa, seguro que unos bandidos la raptaron y la tienen como esclava – dijo la atractiva mujer de ojos púrpura.

Aoshi sintió que su sangre hervía corriendo como torrente desbocado en todo su cuerpo, quien le permitía a esa mujerzuela hablar de esa manera, hacer suposiciones erróneas. La verdadera historia la sabía él. Había sido él mismo quien la tomará para llevarla a su castillo y convertirla en su mujer; después despojarla de sus hijos y abandonarla a su suerte, sólo él era responsable del destino que había tenido Misao, fuese cual fuese.

- ¿ Es todo lo que sabes ? – preguntó incrédulo el pelinegro

- Es lo que se dice en el pueblo, es lo que todos saben – respondió Yahiko sin perder de vista los movimientos del guerreros, era extraño, siempre tan indiferente a la vida y justo cuando mencionaba a la hermana de la chica de la cual estaba enamorado, su actitud cambiaba, ese Shinomori era un hombre envuelto en misterio, nunca le entendería, tal vez no existiera alguien que tuviera el don de hacerlo.

- Si quieres – la voz suave de Yumi se escuchó muy cerca de su oído – Yo podría investigar más sobre la chica – dio un beso al aire – ¿Qué dices cariño?- sonrió.

Aoshi apartó a la mujer con brusquedad de su persona, haciendo que cayese al suelo.

Yumi le miró molesta por su atrevimiento y poca delicadeza – Veo que la idea no te agrado del todo – sonrió con malicia al ver que el joven cerraba sus manos en un puño, sus nudillos se tornaban blancos de la presión – Vaya Shinomori, cualquiera pensaría que tuviste algo que ver con la señorita Makimashi, perteneciente a la familia de enemigos más antiguos de tu familia.

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- ¿ Estas segura de que esto es lo que quieres ? – preguntó preocupado un hombre de cabellos azabache. Abrazaba de manera posesiva el cuerpo de su hija, una señorita de ojos esmeralda, piel nívea, cabellos largos azabache recogidos en una coleta alta, una belleza de la mitología hecha humana.

- Hai – respondió dibujando una sonrisa – esto es lo que quiero – besó la mejilla de su padre.

- Tsubame, hermanita – llamó a la niña que estaba mirándole con sus bellos ojos chocolate brillantes como el cristal, las lagrimas amenazaban en liberarse.

- Mi chan , no quiero que te vayas, - la niña corrió hacia donde estaba su hermana, Misao le recibió con un abrazo, cobijándola, quería borrar el dolor reflejado en su mirada – Onegai – susurró la niña abrazándose con fuerza a su hermana – quédate... -.

- Mi pequeña Tsubame – se acuclilló, buscando la carita de la niña que se encontraba escondida en su vientre - Tú eres una niña muy fuerte y muy bonita – levantó el rostro de la niña y brindándole una sonrisa se acercó a su frente para besarle – Recuerda las niñas bonitas no lloran

- ¿ Prometes que regresarás ? – preguntó la niña abrazando a su hermana una vez más.

- Claro que si – asintió con una sonrisa sincera dibujada en sus labios.

- Entonces – la niña sonrió – ya no voy a llorar – paso su manita por su rostro limpiando sus mejillas – estaré esperando tu regreso – ni rastro de una lagrima, sólo un leve carmín coloreaba su nariz.

- Así me gusta – dejó que su pequeña hermana besará sus mejillas.

- Te quiero Mi chan – dijo la niña liberando a Misao de su abrazo.

- Y Yo a ti Tsu chan – paso su mano por el cabello de Tsubame y lo despeino. Complacida al escuchar la risita de su hermana, supo que el momento de irse había llegado.

Misao observó con nostalgia su hogar, un enorme edificio de piedra, rocas sumamente sólidas que la habían protegido de cualquier cosa, miró a cada uno de los habitantes de ese lugar, desde su nana hasta el cocinero, después a su familia, su padre, su hermana y su adorado hermano mayor, empezaba a pensar que no podría irse. Sintió un nudo en la garganta, las palabras de despedida no salían, abrió sus labios, pero nada, sus ojos se nublaron y antes de poder abandonarse al dolor de la separación su hermano le rescató.

- Misao, te extrañaré , mi traviesa señorita de nieve – llegó hasta ella abrazándola, refugiando su debilidad. Sonrió al verle hacer una mueca al escuchar como la llamaba, desde esa vez que había quedado atrapada en una bola de nieve, no dejaba de llamarle así para hacerla rabiar.

Misao sonrió en silencio agradecida por el acto heroico de su hermano mayor – Siempre ahí para rescatarme Eni Kun – dijo en voz baja.

- Siempre – depositó un beso en la frente de la joven - lamento no poder acompañarte – la estrechó con suavidad en sus brazos – pero se que Soujiro hará muy buen trabajo – sonrió incorporándose, contempló su rostro con dulzura, grabando la dulce y brillante mirada de su hermana, eso era lo que más le gustaba de ella su vivacidad, la energía que corría por sus venas.

- Mi chan, sabes que cuentas conmigo – dijo el joven sin apartar la vista del rostro de su hermana – Este lugar no será lo mismo sin ti – dijo por lo bajo, no queriendo que su hermana entendiera las palabras.

- Enishi , sólo será un año – sonrió depositando un beso en la mejilla de su apuesto hermano mayor – prometo regresar

- Te amo Mi chan – dijo el joven dando un fuerte abrazo a su hermana, ya regresaba la compostura a ella, nadie podría darse cuenta si le dolía su partida, su rostro reflejaba felicidad, radiaba de calma.

- Eso dices ahora – dijo Misao separándose de su hermano – Encontrarás una bella jovencita y te olvidarás de tu señorita de nieve – soltó una risita al escucharse a si misma llamarse de la manera en que su hermano lo hacia para molestarle.

- Eso nunca, siempre serás la no.1. Tu lugar esta con Él de mamá – dijo el joven peligris.

- Gracias – caminó hacia al carruaje y observando por última vez a su familia y a los habitantes de su lugar de nacimiento, elevó su mano en señal de despedida – Cuídense mucho, estaré acá para la primavera , es una promesa -

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-Promesa que jamás se cumplió -

Tenía cerca de 4 años y medio fuera de casa, las primaveras pasaban y su llegada a casa no tenía momento de ser, sonrió tristemente , su mirada cristalina le impedía seguir con su entrenamiento, odiaba esa debilidad, se había prometido no llorar , sin embargo, las lagrimas se liberaban por si mismas, no podía contenerse, su dolor aún era tan intenso como esa vez en que había perdido en un solo día todo, su felicidad, el amor, su seguridad.

Había prometido regresar por ellos, sus tesoros, aquello que le pertenencia por naturaleza, cumpliría con su amenaza, sólo faltaba un poco más y ella estaría de regreso en aquel lugar donde había vivido alegrías, pero también había experimentado la mayor de las amarguras.

- Mi chan – se escuchó la voz de un joven llamarle .

Paso su mano por sus ojos limpiando aquellas lagrimas amenazantes en escapar. Ni rastro de dolor, giró su rostro obsequiando una sonrisa.

- Sou Kun – le llamó, viéndole acercarse a ella.

- ¿ Estas lista para otro duro entrenamiento ? – preguntó el joven castaño con una cálida sonrisa en sus labios .

- Querrás decir ¿si, estoy lista para vencerte otra vez? – respondió Misao.

- Entonces¿ estás lista ? – regreso la preguntó sin definir la situación.

- Por supuesto – respondió Misao lista para su combate.

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Hola a todos!!, muchas gracias por su apoyo, me alegra que esta historia sea de su agrado, bueno sigamos con el festejo, ayer fue cumple de amiga Blue chan y como se lo dije acá esta el cap 1 para que puedan leerlo, espero que les guste. El cap 2 ya viene en camino, este si lo subiré dentro de dos o tres días, así que no olviden dejar sus reviews .

Gracias a todos los que dejaron reviews, ya se los respondo .

Ya estoy manos a la obra con los fics que actualizaré, les doy un adelanto el 4 de abril viene Deseo Fugaz y el 9 de abril después de un año viene Un estuche de secretos y una vida sin palabras.

Demos gracias a Dios por los cumpleaños .

Un beso a todos, Dios les Bendiga y cuídense mucho.

Al chan .