Total Drama: Skull Island

Capítulo 1: Campistas Suicidas - Parte 1

Disclaimer: Total Drama no me pertenece, al igual que los respectivos dieciséis OCs. Todo esto está hecho sin fines de lucro y con el mero propósito de entretener.


Un chico caminaba cautelosa y asustadamente por el frondoso bosque de la isla calavera. Vestía una camisa gris con una franela manga larga blanca por debajo, terminando con unos pantalones blancos y zapatillas. , no era nadie más que uno de los tantos pasantes mal pagados que en este momento llevaba una linterna en una mano y un cartel en la otra que denotaba en rojo chillón la frase de: «Peligro».

Mientras más se adentraba, más su sensación de que estaba siendo visto crecía. La siniestra fauna sonaba de fondo dándole un toque más terrorífico al ambiente. El pasante, completamente aterrado, se detuvo en seco al ver cómo pares de ojos se le quedaban viendo en la oscuridad. Ojos rojos sin vida, exentos de iris y pupila.

Completamente paralizado y con las piernas temblando no pudo articular ninguna palabra. Pero a medida que los ojos se hacían más grandes y cercanos, sólo pudo retroceder torpemente…

Al menos hasta que chocó estúpidamente con el tronco un árbol, haciendo que se cayera de trasero; y sin ninguna otra opción, sólo pudo hacer lo más lógico.

Gritar. Un estruendoso y seco grito se escuchó por toda la isla. Y eso era decir mucho. El eterno grito hizo que las aves salieran disparadas despavoridas. Hasta que de repente, el grito cesó, y con él todo el ruido. Haciendo como si nada hubiese pasado.


En un punto más alejado una cámara enfocaba a un punto ya conocido, a una persona ya conocida. Chris sonreía emocionado ante ésta. — ¡Bienvenidos todos a la nueva, dramática y misteriosa temporada de Total Drama! — Anunciaba mientras caminaba. — ¡Excéntrico, desagradable, creído, denso, fuerte, molesto, sucio y sin ningún aprecio a la vida! Se preguntarán. qué tienen todas esas cosas que ver.

— ¡Y eso es nuestro nuevo elenco, audiencia! — Decía el pelinegro, alzando los brazos. — 16 adolescentes entre cientos que optaron para participar fueron elegidos meticulosamente para participar en esta temporada por nuestro profesional equipo…


En una escena retrospectiva se puede ver un grupo de chimpancés jugando, comiendo y destrozando una pila de papeles. A la final, los animales se cansaron y se durmieron, dejando unos pocos papeles en la mesa.


— Fueron elegidos por su inteligencia, fuerza y gracia, pero sobre todo por su potencial para dar drama para participar por las próximas semanas en desafíos que los llevarán al límite y lo mejor de todo, sin consecuencias legales. — Reía divertido Chris. — Dejando a un lado eso, pasemos a lo importante. Se preguntarán, ¿En dónde están los campistas? Pues, pronto lo averiguarán. Echen un vistazo.

Al decir eso, la cámara apuntaba a un avión que sobrevolaba inestablemente por los cielos. El Chef, el cual manejaba el avión, recibió una llamada por el transmisor, y sin titubear abrió la plataforma, dejando caer estrepitosamente a los campistas, que lógicamente, comenzaron a gritar por sus vidas.

— Para hacerlos calentar, los hemos lanzado a distintos puntos de la isla y por su propia cuenta deben hallar la forma de llegar al punto G de la isla. ¿Traducción? El centro de todo, y la base del concurso. — Informaba, frotándose las manos. — Así que, sin más que decir, demos paso a estos campistas suicidas.


Una chica caía sin ningún problema hacia la isla, y al ver cómo poco se iba acercando, abrió el paracaídas, llegando lentamente al suelo sin titubear. Se deshizo del paracaídas y miró calculadoramente a su alrededor.

¡Damas y caballeros, conozcan a Onice! — Presentaba Chris ausente de todos.

Onice era de estatura media y con cuerpo atlético y formado. De tez oscura, ojos oscuros y cabello chino que en ese momento estaba corto y algo crespo. Vestía una larga chaqueta de cazador y por debajo un top deportivo sin mangas que dejaba al descubierto su estómago; shorts de mezclilla, pantimedias oscuras y finalmente unos botines marrones.

Pero lo más destacable de Onice era la mitad izquierda de su cuerpo, el cual estaba rebosado de cicatrices y desfiguraciones. Las más destacables, la falta de su ojo, el cual estaba cubierto por un parche y éste respectivamente estaba parcialmente oculto por su flequillo; y la falta de su brazo.

La chica frunció el ceño. — Chris, bastardo. — Dijo entre dientes, quitando la tierra de sus shorts. — Sabía que esto olía mal…

Onice fue interrumpida por el grito de alguien, específicamente, un chico. Volteó hacia la fuente del sonido y lo vio cayendo sin ningún control. Éste, por fortuna, logró abrir el paracaídas a tiempo. Lamentablemente cayendo encima de un árbol, terminando colgado.

— Uh, las cartas no me dijeron que esto pasaría. — Musitó el chico, soltándose del paracaídas y cayendo con algo de esfuerzo al suelo. Luego, sonrió. — Pero si me dijeron que esta isla me hará liberar mis energías creativas. — Dijo, para luego ponerse a meditar.

¡Él es nuestro supersticioso: Mauro!

Mauro era un chico alto, tez morena, pero más clara de lo normal. Cabello negro y revuelto y ojos café. De contextura delgada y esbelta, algo atlética. Vestía una franela manga corta color verde con pantalones blancos de mezclilla junto con un cinturón marrón y tenis blancos con café. Además, llevaba un colgante negro con un dije de plata en forma de herradura.

Mauro estaba tan concentrado en su meditación que no se dio cuenta de la mirada estoica que le daba Onice, que aún seguía con el ceño fruncido. Después de unos segundos Mauro se dio cuenta de su presencia y le sonrió, acercándose de inmediato. — ¡Hola, soy Mauro! — Se presentaba amablemente extendiendo su mano.

Onice miró por un segundo y volteó la mirada. — No me interesa. — Miró a su alrededor escrutando el lugar. Mauro a pesar de su respuesta no dejó de sonreír. — ¿Quieres que te lea tu futuro? Puedo leer tus manos. — Dijo, tomando la mano de Onice. Lo cual fue un grave error.

La chica puso una mirada dura y de un manotazo quitó la mano de Mauro. — No me vuelvas a tocar, o sino acabaré con tu futuro, y créeme, no será bueno. — Amenazó fríamente, pasando de Mauro y comenzando a caminar por el lugar. Mauro suspiró y la siguió a una distancia moderada.


En una de las orillas de la playa, que estaba repleto de rocas en forma de picos que misteriosamente todas apuntaban a un mismo lugar caía lentamente un chico con su paracaídas abierto. Él cayó sin ningún problema sobre la arena, algo alejado de las rocas, pero no contó con que el paracaídas le iba a caer encima y éste comenzó a pelear patéticamente para liberarse.

— ¡Agh, (censurado) paracaídas! — Con algo de esfuerzo se pudo liberar, quitándose con frustración el bolso. — ¡Estúpido avión, estúpido hermano, estúpido programa en el que no debería estar! — Eran las constantes quejas del chico, que, sin meditar, le dio una fuerte patada a una roca. — ¡Ah, (censurado) roca!

¡Así es, él es Hedeon!

El chico aún adolorido decidió respirar para tranquilizarse. Lo cual logró, sentándose en la arena con una expresión cansada.

Hedeon contaba con una piel sumamente nívea con unos particulares ojos grises que resaltaban con su piel. De estatura bastante alta y de contextura bastante delgada, pero se puede notar algo de ejercicio y cabello rebelde color marrón opaco.

Vestía una franela color negra, botas del mismo color y pantalones, adivinen, sí, de color negro también. Tenía expansiones en ambas orejas y se podía ver que ambos brazos estaban completamente tatuados.

El ojigris ya tranquilo decidió levantarse mientras inspeccionaba el lugar. — ¿Qué demonios es este lugar? — Musitaba para sí mismo, adentrándose a la zona boscosa adyacente. Hedeon caminaba tranquilamente, completamente ignorante a las miradas que recibía desde los arbustos.

Un llamado sacó a Hedeon de sus pensamientos, éste volteó hacia todos lados, pero al no encontrar nada siguió caminando. De nuevo, un llamado se hizo presente, sólo que esta vez Hedeon miró hacia arriba y pudo ver a una persona colgando boca abajo desde un árbol que le miraba con una sonrisa nerviosa. — ¡Eh, Hola! ¡¿Una ayudita?!

Hedeon se quedó unos segundos pensando y luego volvió su mirada hacia arriba. — Suelta el paracaídas.

— ¿Eh? Pero eso hará que caiga. Y está demasiado alto. — Dijo con una voz ligeramente chillona. Hedeon sólo suspiró. — Yo te atraparé. Confía en… — Fue interrumpido porque la persona se soltó y cayó del árbol. Hedeon por suerte pudo reaccionar y logró atrapar, quedando ridículamente en forma nupcial.

— ¡Gracias! ¡Eso fue divertido! — Exclamó enérgicamente.

— De nada, linda. Fue un placer. — Sonreía y le guiñaba un ojo.

— Jeje… Lo lamento, pero no soy chica. — Respondió, bajándose de los brazos de él con vergüenza mientras el otro abría los ojos.

¡Jeroboam, audiencia! — Anunciaba Chris de nuevo.

Jeroboam o como prefería ser llamado, Jero, a simple vista parecía una chica andrógina. Pero es completamente un chico. De estatura bajita y contextura delgada. Ojos color avellana tornándose casi verde agua. Tez morena oscura, cabello teñido de color morado y largo al punto de que algunos mechones le llegan a la cintura y cuenta con una cicatriz que pasa por el puente de la nariz.

Vestía una franela gris manga larga que se ciñe al cuerpo y un pantalón color café claro, tenis color gris con rayas naranjas. Además, usaba en su cabello un pequeño moño y finalmente un dije con una calavera de plata.

— Uh, lo lamento, viejo. Sólo es que… bueno, tú… ya sabes. — Intentaba decir Hedeon tratando de ser lo más educado posible.

— No hay problema, amigo. Estoy acostumbrado. — Sonreía, colocando una mano en su cintura. — Esta isla está de lo mejor. ¡Todo será tan divertido! — Exclama de nuevo con energía.

— Uh, sí, claro

— ¡Soy Jeroboam, por cierto! ¡Pero puedes llamarme Jero!

— Hedeon. — Respondió sencillamente, adoptando una expresión cansada. — Oye, ¿Sabes qué debemos hacer?

Jero se quedó un momento pensando y luego negó efusivamente. — Ni idea. Tal vez tengamos que buscar a los demás. ¿Qué dices? — Hedeon se encogió de hombros, y Jero sonrió entre dientes. El particular par comenzó a tomar rumbo hacia adelante. Hedeon con una mirada estoica y Jero con una sonrisa entre dientes.

En ese momento, por casualidad, se escuchó un sonido insoportable de afinación por toda la isla. Tanto Hedeon como Jero se taparon los oídos. — ¡Atención, campistas, aquí Chris!

¡Espero que les haya gustado el caluroso aterrizaje marca Chris McLean! — Se río con sorna, limpiándose una lagrimita — ¡Como ya se habrán dado cuenta oficialmente están en la competencia! — Informó Chris, con un tono de obviedad. — ¡Así que, su primer desafío será llegar al centro de la isla!

¡Pero tengan cuidado, la fauna y flora les puede jugar una mala pasada! — Terminó entre risas, cortando la comunicación por voz, dejando todo en silencio y calma. O al menos eso aparentaba...


Un particular trío caminaba por el espeso verde. Todos dispuestos a superar el súbito desafío… O bueno, uno y medio estaban dispuestos. Una chica iba delante marcando el paso y detrás otra chica y un chico le iban siguiendo como su misma sombra.

La chica de adelante andaba a largos pasos con una sonrisa emocionada tatuada en su rostro. A diferencia de sus compañeros de atrás que se veían ausentes a todo eso. — ¡Vamos chicos, tenemos que dominar el desafío! — Exclamó, tomando tierra del suelo con sus dedos y pintando líneas horizontales en sus mejillas como los típicos jugadores de futbol.

¡Excelente actitud, Rebecca! — Comentaba Chris.

Los ojos verde almendra de Rebecca se llenaron de determinación. Su cabello, rojizo como las llamas ondeaba rebelde, además, contaba con mechones azules eléctricos repartidos por allí y por allá, exceptuando su flequillo de lado, el cual estaba tintado de un fucsia. Tez melocotón; complexión ejercitada y altura mediana.

Vestía una blusa azul manga corta debajo de un chaleco de un chaleco verde; en su cuello llevaba atado un pañuelo beige con lunares naranja; short de mezclilla con cortes; medias negras y finalmente unas deportivas blancas con verde.

La pelirroja sacó de su bolsillo una desgastada brújula y se acercó a ella para mirarla minuciosamente. El objeto giraba descolocado hasta detenerse justamente del lado contrario donde iban. — Bien, hacia allá, grupo. — Lideraba Rebecca, señalando. El par de atrás se miraron entre sí con duda.

— Uh… Re-Rebecca… No, no creo que esa bru-brujula fun-funcione correctamente… — Musitaba tímidamente la otra fémina. Ésta al recibir la mirada de Rebecca bajó rápidamente la cabeza.

— Flora tiene razón. — Apoyaba el chico con más seguridad que su compañera. — Justamente vi esta escena en Btooom y créeme, las cosas no salieron bien. — Reía con un tinte de nerviosismo.

— ¡Vamos chicos! Llevo esta brújula desde hace años y nunca me ha fallado. — Aseguraba, pero luego hizo una mueca. — Yo iré por donde marca la brújula. — Decididamente se dio la vuelta con una sonrisa y un ceño fruncido, dando pasos largos, dejando a sus compañeros detrás.

— Uh, Jay, ¿Cre-crees que se haya eno-enojado con nosotros? — Jugaba con sus dedos Flora, lanzando un suspiro.

— Creo que ni siquiera está consciente. — Suspiraba también, para luego sonreírle a Flora. — Tranquila. Creo que deberíamos concentrarnos en terminar el desafío.

¡Sí, ya se dieron cuenta: ellos son Jay y Flora!

Jay era de estatura media y de contextura delgada. Su cabello, el cual estaba peinado de lado era de color marrón con leves reflejos rubios. Su rostro era fino y sus ojos del mismo color de su cabello. Viste una camiseta azul con el famoso símbolo de la hoja de Naruto estampado, jeans y zapatos verdes oscuro.

Flora, al contrario, era más bajita y también era delgada. Tez durazno y un cabello castaño largo y lacio que caía por su espalda y ojos verdes. Usaba una blusa rosada maga larga; pantalones azules y botines del mismo color de tacón bajo. Además, llevaba una liga rosada en una muñeca y en la otra una pulsera floral.

— Este lugar es una locura, ¿No crees? — Comentó Jay, tratando de sacar una conversación para hacer más ameno el momento.

Flora ni siquiera respondió, sólo se quedó callada y ausente. Jay al notar eso no pudo evitar fruncir el ceño. — Me pregunto qué otros chicos cool estarán. — Volvió a intentar, con una sonrisa.

— Supongo… — Asintió sin dejar de jugar con sus dedos, provocando un suspiro y una palmada de frente por parte de Jay, que decidió no seguir intentando.

Los pensamientos de ambos fueron abruptamente interrumpidos por el revoloteo de las hojas de los matorrales. Por inercia, retrocedieron unos pasos; Flora incluso se posicionó detrás de Jay.

— ¿Qu- qué fue e-eso? — Intentó decir Flora entre tartamudeos.

— Sólo debe ser un animal… Nada de qué preocuparse. — Aseguró el castaño, aunque parecía más que trataba asegurárselo a mismo que a la misma Flora.

— Se está… Se está acer-acercándo… Jay…

Jay sólo pudo tragar en seco mientras retrocedía, preparado para lo que sea que salga. Preparado para correr, claro.

De las sombras salió una figura misteriosa, que se acercaba lentamente hacia el par con un aura fría. Las sombras evitaban que se viera algo. — Jess me dijo que van por el camino incorrecto. — Habló, con una voz completamente ausente a su apariencia.

Poco a poco caminó hacia adelante, permitiendo que su apariencia por fin sea revelada. Era un chico, el cual miró al par con una sonrisa siniestra, provocando un estremecimiento por parte del par. — ¡Hola, me llamo Markus! — Se presentó alegre el chico.

Flora y Jay parpadearon y luego se miraron entre ellos, y volvieron a mirar a Markus.

¡Escalofriante, Markus! — Dijo Chris con vos tenebrosa.

Markus, el cual vestía unos jeans ajustados oscuros con cadenas a los costados, unas converses negras; una franela manga larga de franjas rojas y grises que usaba por debajo de un chaleco con capucha la cual estaba subida provocando una sombra que resaltaba sus amarillentos ojos adornados con ojeras. Cabello rubio desteñido con las puntas teñidas de verde y piel pálida.

— Um… ¿Hola? — Fue Jay el primero en hablar, ya que Flora todavía estaba paralizada por la apariencia del rubio y confundida por su actitud.

— ¿Qué tal, viejo? — Saludó amablemente Markus con un apretón de mano. Jay sonrió torpe y algo avergonzado. — Lamento el susto. — Se movió hacia un lado para ver a la callada Flora dándole una sonrisa como saludo, dejándola intranquila.

— Sabían chicos que iban por el camino contrario, ¿no? — Comentó señalando por donde habían venido, el cual llevaba hacia un punto hasta ahora desconocido. — Si quiere terminar el desafío, yo conozco el camino, pueden acompañarme.

— ¿Cómo sabes el camino? — Indagó Jay con una ceja alzada. Markus sólo le respondió con una sonrisa y se dio la vuelta para caminar.

Jay, completamente ausente, estaba a punto de seguir al chico, pero fue detenido por Flora, que lo miraba nerviosamente. — Uh… Ja-Jay, no creo que sea bue-buena idea se-seguirlo. No pa-parece confiable…

Éste sólo le dio una sonrisa relajada y le palmeó la espalda. — Tranquila, Flora. Él parece buen chico. — Le dio una mirada de reojo y luego volvió a mirar a la castaña. — Además, ¿Qué podría salir mal?

Flora suspiró, y no queriendo quedarse sola, siguió al par. — Sí, qué podría salir mal…

Mientras tanto, la cámara enfocaba a una chica que corría increíblemente rápido. Parecía que huía de algo o alguien. Gracias a su velocidad, notó cómo ya nadie le perseguía, así que soltó un suspiro; se quitó la suciedad de su ropa y camino distraídamente mientras miraba hacia atrás por seguridad. Pero estaba tan distraída que terminó chocando con alguien, provocando que ambos cayeran abruptamente al suelo.

— Auch…

— Ugh, ¿Qué no te fijas por dónde vas? No sabía que tenía apariencia de árbol… — Se quejó, pero rápidamente abrió los ojos y se puso algo tenso. — Uh… Digo… ¿Estás bien?

La chica al escuchar la voz que se escuchaba claramente como la de un hombre abrió los ojos también, pero abruptamente. Rápidamente se levantó y abrió la boca, pero de ella sólo salieron trabas. — Eh… eh… eh…

¡Estoy de acuerdo contigo, Annie!

Lo que más resaltaba de Annie era el enorme suéter de skate gris que cargaba y le cubría las manos y le caía hasta las rodillas debido a la estatura baja y contextura delgada de ella. Además de eso usaba unos shorts grises y converse grises. Su cabello, de un tono blanquecino estaba despeinado y largo al punto de cubrirle un poco los ojos.

El otro chico se podía decir que vestía como el estereotípico nerd, alto y de contextura delgada; piel color mate, ojos cafés y cabello castaño que llevaba engominado en el típico peinado de lado. Vestía una camisa a cuadros manga larga completamente abotonada; pantalones caqui incómodamente apretados que no cubren lo que debería cubrir; zapatos de vestir negros y calcetas largas y finalmente unos lentes de botella.

— ¿Qué? No entiendo lo que… dices… — Dijo, dando la apariencia de que pensaba en algo. — Creo que tus… eh… parámetros faciales están… congelados. — Comentó luego con duda y algo de esfuerzo.

Annie miraba al chico paralizada con sus ojos ámbar, y luego escuchó un ruido desde atrás, que, sabiendo lo que era, volteó y señaló con miedo. — Uh… Viene… Eh… el… — Retrocedía.

— ¿Qué?, ¿qué viene? No entiendo lo que… — Se calló súbitamente al escuchar un gruñido peligroso y hambriento de los arbustos. Por supuesto, de estos salió lo que parecía ser un oso, pero éste era mucho más grande que los normales, y era blanco con algunas franjas grises. — Oh… Eso.

El chico comenzó a retroceder por precaución mientras el oso se acercaba peligrosamente. — Uh… Oye, hagas lo que hagas no… — Volteó para mirar a la chica, pero se dio cuenta de que estaba completamente solo. — corras. — suspiró.

¡Parece que Tom está en un problema bastante peludo! — Reía Chris con sorna mientras el oso súbitamente se puso más agresivo y pasó de andar a correr hacia un desprotegido Tom.

— ¡Oh, (censurado)!

Seguido de eso la cámara hacía un leve corte, dejando la pantalla en negro por unos segundos. Después, enfocó a un punto que se notaba estaba ausente a la vasta vegetación de la isla. Desde la vista área se podía ver una enorme cabaña de apariencia lujosa y ostentosa; a pocos metros de ésta estaban otras dos cabañas, sólo que mucho más pequeñas y de apariencia pobre y vieja, una estaba – mal – pintada de color morado y la otra de gris. Finalmente, estaba el comedor apartado a un lado.

En el centro estaba parado Chris con su típica sonrisa de comercial. — ¡Hola, de nuevo, espectadores! Aquí está el rostro que tanto extrañaron. — Reía con arrogancia.

— Hemos podido ver y conocer a gran parte del cast en el transcurso de este pre-desafío. Gracias a esta "cálida" bienvenida algunos de nuestras campistas tuvieron algunos problemas al moverse a través de la isla.

— Pero como ya se habrán dado cuenta, todavía falta una parte de ellos. Pero no se preocupen, no murieron… casi. — Dijo Chris con una sonrisa, como si no fuera nada. — De hecho, allá viene una. ¡Denle la bienvenida!

La cámara volteó hacia una chica alta y algo robusta; cabello café y piel morena. Usaba una blusa azul cielo manga corta, shorts de un azul igual pero más oscuro con líneas blancas y unas sandalias rosadas. Además, llevaba unos aretes dorados redondos y pulseras en ambas muñecas.

Ella corrió hacia Chris con una sonrisa efusiva. — ¡Oh, por, Dios! ¡No puedo creer que esté en Total Drama! ¡Hola, Chris! Uh… En los afiches te veías más alto.

La sonrisa de Chris rápidamente se borró y frunció el ceño. — Fernanda, ¿No? Pasa al tapete a mi derecha y tal vez considere en no eliminarte. — Dijo, señalando el respectivo tapete de color gris.

Fernanda puso mala cara y volteó la cara, caminando al tapete.

Después, llegó ahora un chico de tez clara, caballeo castaño lacio, vibrantes ojos celestes ocultos detrás de unos lentes de pasta de armazón plateado; complexión delgada y estatura promedio que vestía una playera celeste manga larga que estaba debajo de una camisa gris abierta; pantalones cafés y zapatos negros.

— Miren quién tenemos aquí: ¿Qué tal, Tanner? — Saludaba Chris.

— ¡Chris, hermano! ¡El mejor presentador está de vuelta! — Chocaba manos con el otro. — ¿Te blanqueaste los dientes?

— Por fin alguien lo notó. — Sonrió Chris con ego. — Parece que alguien sí sabe lo que dice. — Miró de reojo a Fernanda que bufó. — Tanner pasa al tapete que está a mi izquierda.

Tanner le dio una última sonrisa ladina casi igual que la de Chris y pasó al tapete. Inmediatamente al pasar de Chris su rostro cambió a uno inexpresivo y aburrido.

— ¡Hola, soy Fernanda! — Dijo alzando una mano. El mencionado sólo le volteó la cara como si no existiera, provocando una mala cara por parte de la chica.

La cámara se movió nuevamente hacia la presencia de una nueva concursante de contextura delgada y altura promedio; piel bastante pálida y dotada de pecas esparcidas por su nariz y mejillas; cabello rubio platinado, liso y largo. De enormes ojos azul grisáceo, y en general, rasgos finos y perfilados, de una belleza peculiar.

Viste una camiseta a rayas y encima un cárdigan mostaza y una minifalda de jean; zapatillas negras y pantimedias del mismo color. Finalmente, un choker bastante sencillo de color negro que adorna el cuello.

¡Y aquí va llegando Mathilda! — Anunció Chris a la rubia, que le dio una mirada aburrida.

— Se nota que tu madre te dejó caer de bebé y te golpeaste la fosa parietal, porque de lo contrario no explicaría el por qué haces presentaciones tan estúpidas.

Chris puso cara de ofendido. — Cada vez vienen más irreverentes. Es Isla del Drama esto no me pasaba. — Dijo con fastidio, señalando el tapete morado. — Ve hacia allí, chica fantasma.

Mathilda le dio una sonrisa ácida y pasó al tapete, dándole una mirada al otro que par y analizando a ambos con una ceja alzada.

— Demos paso al siguiente campista, que sinceramente espero que se más amable. Allí viene…

La cámara se movió hacia el campista que caminaba con tranquilada hacia lo demás. Es de contextura normal y es bastante alto; su piel es blanca rosácea, su cabello es color castaño oscuro y unos expresivos ojos color almendra y un corte tradicional. Viste una camisa azul de mezclilla con cuello mao, pantalones caqui, zapatos cafés y una gorra gatsby de color azul oscuro. Además, unos audífonos negros que reposaban en su cuello.

— Esta isla es… interesante. — Comentó mirando el lugar con cierta curiosidad.

¡Y aquí está nuestro an-Dante! — Exclamó Chris con una sonrisa divertida, provocando un levantamiento de cejas por parte de Dante.

— No recuerdo haber puesto eso en la inscripción.

— Hacemos nuestra propia investigación. — Se encogió de hombros Chris. — Pasa al tapete morado, Dante y conoce a tus nuevos mejores amigos.

¡Bien, ahora conozcan a Zhara!

Zhara llegaba a paso lento y miraba insegura los alrededores. Ella es esbelta y bajita; tez pálida y enormes ojos negros y cabello color castaño recogido en dos coletas. Usaba un suéter gris visiblemente de algunas tallas más grandes; shorts color negro y zapatillas deportivas rojas.

— ¿Cómo es posible que ella haya llegado hasta aquí sola? — Levantó una ceja Tanner, mirando a Zhara de arriba abajo.

— Tu materia gris es proporcional al minúsculo tamaño de tu pene y nadie dice nada de cómo estás aquí. — Respondía Mathilda, mirando con aburrimiento a Tanner. Éste bufó, volteando la cabeza, provocando que los presentes, a excepción de Zhara que miraba el suelo, rieran.

— Tal vez tener campistas tan irreverentes no sea tan malo después de todo. — Se frotaba las manos Chris con una sonrisa placentera. — En fin, Zhara, hazme el honor de pasar al tapete morado, por favor. — Señalaba.

— Hola… — Saludaba en voz baja Zhara a los demás que estaban parados en el tapete morado. Dante y Mathilda la saludaron con una leve sonrisa, y obviamente Tanner ni le respondió.

— Bueno, creo que el siguiente es Aquiles Donovan Sharpe… ¿Segundo? — Alzaba una ceja Chris al leer la hoja con los concursantes después de ver al susodicho llegar. — Vaya nombre, viejo.

Aquiles es un chico alto y delgado y piel pálida y nacarada. Sus ojos eran realmente extraños al ser de diferente color: uno color miel y el otro color rojo. Cabello castaño oscuro, algo largo y ondulado que roza los hombros. Viste una camisa blanca manga larga, chaleco gris, pantalones oscuros y zapatos de vestir. Además, lleva una capa de viaje color negra y un sombrero de ala ancha que sombreaba el rostro.

— Espera… ¿Aquiles? — Dijo Dante. — ¿Qué no eres ese actor que apareció en esa película mala de castores zombis?

Aquiles se rascó la nuca con algo de pena y asintió. — Sí... Ése no fue un buen año. — Suspiró, sabiendo que su plan de que no lo reconocieran fracasó, y muy rápido.

— Genial, una "celebridad". Espero que no me demanden cuando seas eliminado. — Rodaba los ojos Chris, señalando el tapete gris. — Como sea, pasa hacia allá.

Dante asintió ignorando el anterior comentario y caminó hacia el tapete, saludando a su única compañera hasta ahora Fernanda. Después de eso la cámara cambió de lugar, mostrando cómo Onice y Mauro llegaban. La chica con una cara malhumorada y Mauro calmado.

— ¡Felicidades Onice y Mauro por llegar! — Saludaba con una sonrisa. Onice le dio una mirada dura y se acercó peligrosamente.

Cállate, McLean. Debería darte una golpiza por habernos sacado así del avión. — Escupió, tomando a Chris del cuello con su único brazo. Dante, Zhara, Fernanda y Mauro abrieron los ojos, mientras que Mathilda sonrió de lado.

— ¡Eh, deja a Chris en paz, arruinarás su camisa! — Encaró Tanner a Onice, siendo éste ignorando olímpicamente.

— ¡Ouh, ouh, cálmate, Onice, en la cara no! ¡Es lo más valioso que tengo! — Trató de decir Chris, lanzando una mirada de reojo al Chef que estaba mirando todo desde lejos. — No querrás ser eliminada, ¿o sí?

Bufó. — Tienes suerte de que estamos en televisión nacional. — Finiquitó la chica, soltando a Chris sin ningún tipo de delicadeza. Chris suspiró y se acomodó la camisa.

— Tranquilo, Chris. Mis cartas decían que Onice no iba a golpearte… todavía. — Dijo Mauro mostrando una carta de dos estrellas sobre un mazo.

— Como sea… Se supone que tienen que hacer drama entre ustedes, no conmigo. — Se quejó Chris. — En fin. Supersticioso; nueva Eva, tapete gris. — Señaló, permitiendo que el par caminaran al respectivo lugar, no sin antes recibir una mirada de Onice.

Poco después llegaron Hedeon y Jero. Ambos cubiertos un poco de tierra, pero nada grave. — ¡Sí, te dije que lo haríamos, Hedeon! — Dijo el peli morado alzando la mano esperando que sea correspondido.

Hedeon miró con su típica expresión esto y se encogió de hombros, chocando manos de manera perezosa con el otro. — ¡Bienvenidos Hedeon y Jero!

¡Yajúuu! — Se escuchó un grito, llamando la atención de todos. Por supuesto, no era nadie más que Rebecca, que se venía balanceando en una liana. Al llegar, se soltó dejándose caer…

Desafortunadamente sobre Hedeon, usándolo como soporte. — ¡Aaah! ¡¿Por qué a mí, (censurado)?! — Se quejaba Hedeon adolorido, sacando risas entre unos cuantos.

— Uh, ya tenemos material para el segmento de "Eso dejará una marca". — Se ría Chris con dicha. — Buena entrada, Rebecca.

— ¡Rebecca, reportándose! — Saludó de forma militar, para luego mirar al pobre Hedeon que apenas se iba levantando. — Lo siento, amigo. Espero no haber dañado tu hombría. — Sonrió, provocando que Hedeon le diera una mirada extraña.

— Basta de parloteo. Tenemos un límite de tiempo por capítulo. Rebecca, pasa al tapete gris a mi derecha. — Rebecca volvía a saludar de manera militar. — Al igual que Jero. Hedeon, tu irás al tapete morado junto a las personas más simpáticas del mundo.

Los nombrados se ofendieron, Mathilda incluso sacando el dedo medio. — Como sea. — Dijo el oji gris con aburrimiento, apunto de irse a su lugar, pero fue detenido, por nadie más que Jero que lo miraba triste.

— Lástima que no quedamos en el mismo equipo…

— Uh, sí, supongo

— Sólo quiero agradecerte por ayudarme allá y acompañarme

— Sí, no hay proble…

Hedeon se calló en seco al ver cómo Jero se tocaba el pecho dramáticamente y empezaba llorar de manera exagerada. — Uh, viejo, cálmate. No es para tanto… — Decía Hedeon sin saber cómo tratar la situación.

— ¿Puedo darte un abrazo? — Preguntó el chico peli morado.

— ¡Ridículo! — Interrumpía Chris separando al par. — A la audiencia no le gusta esto y me están haciendo perder tiempo. Vayan a sus respectivos lugares, ya.

— No se preocupen, pueden besuquearse a escondidas después. – Se burlaba Tanner, recibiendo una mirada molesta de Hedeon al llegar al lugar.

— Al igual que tú cuando vayas a besuquearte con Chris. — Sonreía burlona Mathilda. —

— Cuidado, no vayas a crear problemas maritales con el Chef. — Continuaba Hedeon.

— ¿Qué les dije sobre meterme en su drama? — Reclamó Chris, mientras la mayoría se reía.

La cámara volvía a enfocar a Annie, que llegaba mirando a los lados de manera paranoica, completamente ausente de lo demás. Chris al ver esto chasqueó los dedos, inmediatamente llegando un pasante para entregarle un megáfono.

¡GRACIAS POR VENIR, ANNIE! — El estruendoso ruido hizo que algunos se taparon los oídos, pero la peor fue Annie que por la impresión del ruido se – volvió – a caer.

La pequeño de pelo blanquecino se quedó paralizada mirando a Chris. — Eh… Yo… Tú… Eh. — Al sentir como todos la miraba se posaban sobre ella salió corriendo a una gran velocidad hacia la parte trasera de las cabañas.
Chris volvió a levantar el megáfono. — ¡BUENA PRIMERA IMPRESIÓN! ¡CUANDO SE TERMINE TU CRISIS PÓSATE SOBRE EL TAPETE GRIS!

— Qué lugar más… inestable. — Hablaba una voz masculina. Se oía bastante fastidiado. No era nadie más que Tom, que sorprendentemente llegaba estable, más a allá de un poco de tierra por allí y por allá.

— Oh, aquí está nuestro nerd Tom.

Tom apretó los puños y cerró los ojos, tratando de mantener la postura. — No creo que ese sea el… eh… adjetivo adecuado para mí. — Dijo Tom, pensando sus palabras.

— Como sea, carne de cañón. Párate en el tapete morado a mi izquierda. Estoy seguro que te la pasarás muy bien ahí. — Se burlaba Chris entre risas.

Tom se tensó por un momento, y después suspiró, susurrando algo para sí mismo completamente inaudible. Al llegar recibió todo tipo de miradas, pero decidió ignorar. Claro, no lo ocultaba muy bien.

Finalmente llegaban los faltantes. Un trío formado por Jay, Flora y Markus, que llegaban ligeramente cansados.

— Bueno, parece que llegaron los campistas restantes. — Siguió Chris sonriente.

— ¡Sí! ¡Oficialmente estoy en Total Drama! — Exclamaba Jay con alegría. — ¡Estoy listo para todo! ¡Vamos! — Alzaba las manos con efusión, contagiando en la mayoría una sonrisa, incluso a los más duros.

— Esa es la actitud, Jay. — Chocaba Chris las manos con el susodicho. — Ve al tapete morado, en donde están los que serán tus compañeros de equipo hasta la fusión.

— ¡Genial, estoy en un equipo! — Celebraba, caminando torpemente hacia el tapete.

— Flora, tú también ve al morado. — Flora asintió, sonriendo de lado al estar con la única persona que por los momentos conocía. — Y lógicamente, Markus tu irás al gris como el último miembro.

Markus se había quedado en silencio pensativo ausente de todos, luego frunció el ceño. — ¿Chris sabes que construiste el campamento sobre un cementerio aborigen? Las almas en pena estarán enojadas.

— ¿Almas en pena? — Preguntó Fernanda alzando una ceja. — Te refieres a… ¿Fantasmas?

Esto llamó la atención; algunos reaccionaron con burla, otros con indiferencia y otros como Flora empezaron a temblar. — ¿Fan- fantasmas? — La chica miró hacia los lados asustada.

— Ugh, genial, otro Mauro. — Dijo Chris sarcástico, recibiendo un: "¡Hey!" por parte del propio Mauro. — Aquí no hay fantasmas.

— ¿En serio están así por unos tontos fantasmas? — Se burló Tanner, cruzándose de brazos. Markus al escuchar eso frunció el ceño, lo cual hizo que su rostro adoptara una faceta siniestra.

— No me crean, y búrlense todo lo que quieran. Pero Jess me dijo que las almas de los aborígenes están aquí. — Se paró en seco y miró a todos de nuevo. — Y no están contentas

La mayoría no le tomó mucha importancia a esa, pero no pudieron evitar quedarse con una pequeña intranquilidad.

— Uh, ¿Quién era Jess? — Susurró Aquiles a Onice, recibiendo una mirada arisca como respuesta, haciendo que el chico se alejara unos pasos.

— Sí… Como sea… — No le daba importancia Chris con expresión aburrida. Después, su expresión volvió a cambiar a la típica de comercial. — Bien, ahora que están todos. Debo informar que ahora sí oficialmente están la competencia…

¡Bienvenidos a Total… Drama… Skull Island!

Los campistas empezaron a celebrar a su manera. Algunos chocaban palmas, otros levantaban los brazos, y los más reservados sonreían; incluso se podía ver un atisbo de sonrisa en el rostro de Onice.

— Así que, pasemos a la dinámica. Como ya se habrán dado cuenta, a cada uno los he separado y mandado a uno de los tapetes, los cuales representan el color de su equipo. Los del tapete morado: Dante, Flora, Hedeon, Jay, Mathilda, Tanner, Tom, Zhara, den un paso hacia adelante…

— A partir de ahora ustedes serán… ¡Las Serpientes Ruidosas!

En la pantalla apareció el logo del equipo, el cual era una serpiente cascabel morada con notas musicales alrededor.

— ¿Serpientes? — Preguntó Zhara

— ¿Ruidosas? — Siguió Dante.

— Seguramente tus neuronas se frieron al pensar en ese nombre tan ridículo. — Comentó Mathilda cruzándose de brazos.

— A mí me gusta. Eres tan creativo, Chris. — Aduló Tanner con una sonrisa ladina, provocando que muchos pusieran los ojos en blanco.

— Como sea… — Dijo Chris ignorando los comentarios y berrinches del equipo. — Bien, ahora. Los del tapete gris: Annie, Aquiles, Fernanda, Jero, Markus, Mauro, Onice, Rebecca den un paso hacia adelante. — Los susodichos lo hicieron, mirando con curiosidad a Chris.

— De ahora en adelante ustedes se denominarán… ¡Las Arañas Cobardes!

— ¿Cobardes? Oh, viejo, eso no es genial. — Se quejó Aquiles. — Ni siquiera tiene lógica.

— Creo que ahora prefiero las serpientes ruidosas. — Admitió Jay, ganándose el acuerdo de algunos de sus compañeros de equipo.

— Sus nombres fueron asignados por dos de las especies más peligrosas y venenosas de la isla. Es por eso que escogí esta isla, porque es hasta ahora la isla más primitiva, peligrosa y hostil que haya abarcado una temporada de Total Drama hasta ahora, superando incluso a la isla radioactiva de la cuarta temporada… No solo la fauna, la flora también es peligrosa al punto de que pueden dejarte inválido o en coma. Según nuestros investigadores, esta isla está perdida en el tiempo.

Los campistas de miraron entre sí, algo perturbados ante lo que podría haber en la isla. Algunos estaban emocionados y otros sin saber cómo reaccionar.

¡Increíble! — Dijo Rebecca con clara emoción, adoptando una posa aventurera.

— Pero debido a todo esto, los productores nos han hecho darles una recompensa para que todo sea menos duro y exhaustivo. La cual pueden ver justo detrás de las cabañas. — Anunció, señalando la enorme cabaña. En la pantalla empezaron a correr una secuencia de imágenes del interior de la cabaña, mostrando habitaciones espaciosas, camas cómodas, jacuzzi, spa, y otras comodidades.

— ¡Sí, asombroso! — Jay chocaba palmas con Tanner, y los demás miraban ilusionados el lugar.

— ¿Ahí nos quedaremos? — Preguntó Fernanda con una sonrisa de oreja a oreja.

— Eh… Por supuesto que no. — Cortó Chris con una risa, provocando que los rostros de todos se desfiguraban. — Este lugar es exclusivamente para los ganadores. El equipo perdedor tendrá que ir a su respectiva cabaña pintada del color de su equipo, allá… — Señalaba.

Todos miraron de nuevo ilusionados a las cabañas, mostrando las pobres, viejas y mal pintadas cabañas mucho más pequeñas. Provocando que la felicidad se desvaneciera tan rápido a como llegó. — Así que, tendrán que dar lo máximo para poder pasar una semana en la cabaña lujosa hasta el próximo desafío.

— Más a la derecha está en el famoso comedor del Chef. En donde podrán degustar las exquisiteces preparadas por él. Todos miraron cómo el Chef batía un caldo verde enfermizo con un destapa caños, para luego mirar a los campistas con una mirada sádica, haciendo que muchos se estremecieran.

— Y finalmente, una de las partes esenciales de este programa y que pudimos reciclar desde la última vez en la Isla Pahkitew… ¡El Confesionario!

La imagen mostraba a la cabina de apariencia pobre y con algunas manchas de un líquido verde, en la cual salía un pasante bastante obeso con un periódico en mano con una cara aliviada, dejando un rastro de pestilencia inmundo en la cabina.

— En él podrán desahogarse, planear sus jugadas, pasar un tiempo a solas o simplemente insultar a sus compañeros mientras pasan una crisis existencial…


— CONFESIONARIO —

Jay — ¡No me lo puedo creer! ¡Estoy en un auténtico confesionario! ¡No me había sentido tan emocionado desde que vi la final del torneo universal de Salmon Ball! Incluso huele como debería oler. — Dio una profunda olida, lo cual fue un error porque después su rostro se pintó de un tono verde. — Ma-mala idea…

Dante — Perfecto, el primer paso está hecho. Mi primera impresión de algunos es que debería cuidarme las espaldas, no se ven muy confiable que digamos. Muchos parecen querer trabajar por su cuenta, así que formando una alianza puede que me dé una ventaja… por ahora…

Annie — Ok… — Suspira, algo incómoda — Sé que hasta ahora no he dado una buena impresión, pero sé que puedo valerme por mí misma, a pesar de mi problema… Pero tengo que evitar ser eliminada, no puedo volver…

Jero — Se acomodaba su pelo cuidadosamente, para luego mirar a la cámara. — ¡Es increíble! No puedo esperar para los desafíos y probar cosas nuevas. ¡No podré dormir!

Rebecca — ¡Oh, sí, este es mi lugar! Prácticamente la isla calavera fue hecha para mí. Fue hecha para que yo, Rebecca Dayton, descubra todos los misterios que haya de cabo a rabo. Por algo me llaman la caza misterios, ¿no? Por eso tienen que ser Team Rebecca… — Guiñaba un ojo a la cámara.

Fernanda — ¡Esto es irreal! No pensé que una chica promedio como yo estuviera en un concurso como éste. ¡Tomen eso los que no creyeron en mí! ¡Tengo que publicarlo en Chatsnap! — Comenzó a teclear furiosamente en su celular.

Mathilda. — Ugh, esto es una porquería. Pero bueno, supongo que será el único lugar en donde pueda tener algo de privacidad. Pude notar que hay mucha carne de cañón, como ese chico Tom, estoy segura que será el primer eliminado. Pero no es mi (censurado) problema, a pesar de que es problemático para mí hacer desafíos en equipo, tengo que aguantar hasta la fusión, y para eso tengo que cuidarme, tengo que comer o ser comida…


— Bien, ahora que ya conocen las instalaciones en donde pasarán las próximas semanas es hora de su oficial primer desafío. ¿Preguntas? — Preguntó, haciendo que algunos levantaran sus manos. — Perfecto, no hay ninguna. En unos minutos el Chef los vendrá a recoger para llevarlos al lugar del desafío en donde los estaré esperando. Así que prepárense…

Los campistas se desperdigaron para irse a sus respectivas cabañas para asentarse y darse un leve descanso antes del primer desafío.

— ¿Qué desafío creen que nos pondrá Chris? — Preguntó Hedeon a los demás de su equipo.

— Ni la menor idea. — No le dio importancia Jay. — Pero es el primer desafío. ¿Qué podría salir mal?

Y… ¡Ya está! Es hora de un merecido corte de comerciales, pero no se vayan porque en minutos veremos cómo los equipos se enfrentarán entre ellos en el primer desafío…

¿Cómo se desempeñarán? ¿Qué amistadas habrá? ¿Qué enemistades habrá? ¿Acaso algún día dejaré de ser tan guapo? Pues, no dejen de sintonizarnos, aquí en Total…

Drama…

¡Skull Island!


Serpientes Ruidosas:

Dante, Flora, Hedeon, Jay, Mathilda, Tanner, Tom, Zhara.

Arañas Cobardes:

Annie, Aquiles, Fernanda, Jero, Markus, Mauro, Onice, Rebecca.

Eliminados:


¡Y aquí está!

Primero debo decir que la razón por la que este capítulo tardó tanto en llegar fue por la constancia en que me llegaban los personajes, fue demasiado tardío, porque en realidad, el capítulo me tomó muy poco en terminarlo. Así me gustaría que comenten en un review que les pareció; ¿Cuál es su personaje favorito? ¿Cuál fue su parte favorita? ¿Quién creen que sea el siguien eliminado/a? ¿Quién es su favorito para ganar? Con respecto a esta última pregunta, debo decir que todos tienen el potencial para ganar, pero como ya saben, sólo uno tiene que quedar en pie.

En fin, eso es todo. Nos vemos en el siguien capítulo.

See ya'.