LA REVANCHA DE LA NAVIDAD

By Sweet Viictory

CAPITULO 2


-¿¡Que Seiya, qué!? -cuestionó con peculiar tono Afrodita-

-Creo que después de todo los milagros si existen... -murmuró el Fénix, evidenciando en su rostro que aún se encontraba asombrado-

-¿Porqué será que todo el mundo se me queda viendo de esa forma cuando digo que tengo una idea? -pensaba Seiya, extrañándose al ver las miradas de estupor e incredulidad de sus compañeros-

-No, es que definitivamente estoy soñando. ¡Que alguien me pellizque, por favor!

Y no faltó que Afrodita lo pidiera dos veces…

-¡Pa' luego es tarde!

Pues con sonrisa de satisfacción en el rostro, el de Cáncer arremetió tremendo doblón de pellejo al pez dorado.

-¡Quítame tus tenazas de encima, cangrejo de pacotilla!

-¿Quién te entiende Afrodita? Tú mismo lo pediste… -se encogió de hombros, fingiendo inocencia. Sin embargo, su tonito burlón no daba mucha credibilidad- Recuérdame nunca hacerte un favor de nuevo, pescado. Eso es lo que uno se gana cuando quiere ayudar al prójimo -reprochó-

-A buena hora te da por ayudar ¿No? ¡Ay! creo que me va a salir un hematoma -Afrodita se quejó por lo bajo, sobando la parte afectada- Además, primero creería que Seiya es capas de razonar antes que... -abrió sus ojos muy grandes ante sus últimas palabras- Esperen un minuto, ¿Alguien tendría la amabilidad de decirme si estoy perdiendo el juicio, o estoy alucinando? Por que simplemente no puedo creer lo que dijo el cara de pony este -lo señaló despectivamente-

-¿Me dijo pony? -se preguntó Seiya a si mismo en un susurro-

-Al principio pensé que me había quedado loco por el porrazo contra el árbol… -el menor de los gemelos quitó de su cara un pedazo de bistec que cubría la hinchazón de su ojo- pero yo también lo escuché…

-Como si se pudiera estar más dañado de la cabeza -Milo le susurró a Camus-

-¿¡A quien le estás diciendo dañado!?

-Pues aparte de Saga…

-¡OYE! -gritó con resentimiento el otro ofendido-

-No hay nadie más que tú -ignorando completamente a Saga, aseguró Milo sin remordimiento-

-Retráctate, bichejo del mal -masculló Kanon-

-Oblígame -le retó cínicamente-

-Me parece perfecto -Kanon subió las mangas de su camisa esbozando una sonrisa de medio lado- Ya es hora de que alguien te enseñe a respetar

-¡Uy mira que miedote! -provocó al gemelo quien misma esposa enfurecida y con rodillo en mano, (aunque en este caso, bistec) lo dejaba caer amenazadoramente sobre su mano una y otra vez -¿Qué podrías hacerme, agarrarme a bistesazos?

-¡Ahora si sacaste boleto, alacrán! -y se abalanzó sobre Milo dispuesto a ajusticiárselo-

-Coooon permisito muchachos, con permisito ¡Golpe avisa! -se abrió camino entre los santos el de Andrómeda- Vamos, vamos, no peleen chicos. Kanon dame es bistec… suelta… ese… bistec -exigía entre forcejeos para arrebatárselo- ¡Eso! -bufó, una vez que sin más remedio Kanon tuvo que soltarlo- Antes de desperdiciar este buen pedazo de carne con sus infantiles alegatos, pónganse a pensar por un momento en los niños hambrientos del mundo ¡Par de inconscientes! -los amedrentados dorados rodaron los ojos mismos críos- Además, saben que la violencia nunca arregla nada. Yo por eso digo amor y paz hermanos. Con permisito -pidió de nueva cuenta el siempre risueño Shun, causando que el de Escorpio abriera paso- Gracias Milo, usted tan amable. Seiya, amigo ¿Podrías repetir eso?

Dijo Shun, una vez estando cerca del Pegaso, quien ya empezaba a irritarse por tanto escándalo por parte de sus compañeros de armas.

-Sí Seiya. ¿Acaso te sientes bien? -y las palabras del incrédulo cisne no ayudaban mucho-

-¡Pues claro que si Hyoga!

-Es que eso de pensar pues… como que no va contigo, Seiya

Hyoga apenas y contuvo la risa. Shiryu volteó a ver a Seiya seriamente y asintió, concordando con las palabras del patito sin interrumpir su misión, medirle la temperatura a Seiya.

-JA-JA-JA… -rio sardónicamente el ofendido Pegaso- Muy graciosos. ¡Y quítame tus manos de encima Shiryu, ni que estuviera enfermo!

-Suficiente, dejen al muchacho tranquilo -ordenó serenamente el imponente arquero- déjenlo hablar de una vez

-Muchas gracias Aioros, no podía esperar menos de ti -Seiya habló con ilusión en la voz-

-Ah, no es nada -Aioros maneó la mano, restándole importancia- La verdad quiero saber que clase de estupideces puedes decir -se escucha un cristal estrellándose y se puede ver a Seiya dejando caer su mandíbula de la impresión- Me da pena admitirlo siendo sagitario, pero tus tonterías se han vuelto legendarias hasta en el inframundo. Mira que hasta yo me enteraba.

-Pues con estos amigos para que quiero enemigos ¿No? -el ofendido pony les dio la espalda, respingando la nariz- Y para que se les quite… ¡No les diré nada! -gritó saliendo del cuarto en el que estaban todos-

-¡Ay! ¡No le hagas Seiya! -se quejó el cisne, tratando de darle alcance- ¡Nunca aguantas nada!

-X-

Al poco rato en la mansión Kido…

-No es mala idea… -Seiya asentía con expresión triunfal, retando a todos los presentes; mientras ella, pensativa, frotaba delicadamente su barbilla- ¿Seguro que se te ocurrió a ti?

-¡Y dale con lo mismo! ¿¡Tú también vas a empezar Saori!?

-No te pongas así Seiya -pidió sonriendo algo nerviosa- Es que la verdad eso de pensar… como que no va mucho con tu personalidad

-¡Te dije!

-¡Cállate pato! ¿Me estás queriendo decir tonto, Saori-San?

-Nooo… ¡Que va! Te está llamando carente de inteligencia, no te confundas -se apresuro a aclarar el sarcástico Ikki con aire de sabelotodo-

-¡Ah! -suspiró el aliviado Pegaso- Eso lo cambia todo.

-¿En dónde nos quedamos? -cuestionó la avergonzada deidad, cubriéndose ligeramente el rostro por la ingenuidad de su más fiel guerrero- ¡Ya recuerdo! Mis queridos caballeros…

Athena comenzó a hablar con una amabilidad que se antojaba sospechosa. La orden entera pasó saliva, tratando de imaginarse el nuevo embrollo en el que la adolescente deidad los estaría por meter.

-Debo reconocer, por más increíble que lo sea… -susurró, echando la cara a otro lado para que no la escuchara cierto Pegaso- que esta es una sugerencia para considerarse. Es más, es tan buena idea ¡Que pienso llevarla acabo! ¿Qué me dicen? ¿Quién está conmigo?

En respuesta unánime, los guerreros se limitaban a mirarse entre si con desconcierto, uno que otro encogiéndose de hombros; sin saber si desmayarse o salir corriendo despavorido del lugar era la opción más viable a tal dilema. Cada uno de los santos, presos del pánico, incluso se atrevían a mirar al respectivo compañero con quienes fueran más cercanos (por ejemplo, Milo a Camus, o Aioria a Aioros.), como forzándole a objetar algo de sentido común a la deidad. La tensión de la inmensa sala podía cortarse con un cuchillo, y de pronto, el sonido de grillos fue lo único que resonó por el lugar.

-Esos grillos están destruyendo mis nervios… -se dijo para sus adentros Saori, justo antes depegar tremendo alarido hacia la puerta- ¡TATSUMI! ¡TE DIJE CLARAMENTE QUE TE ENCARGARAS DE MATAR A ESOS GRILLOS!

-¡Ups! Discúlpeme, señorita Athena. Es mi celular, olvidé ponerlo en vibrador

Se excusó para sorpresa de todos Shura, más rojo que un tomate, saliendo a trompicones entre la muchedumbre de caballeros del punto de reunión. La diosa carraspeó para recuperar la calma.

-Entonces… ¿Quién dijo yo? -silencio total- ¿Con que esas tenemos no? ¿Así que se quieren hacer del rogar, eh? Perfecto. Hay dos formas de solucionar este dilema: a las buenas… o a las malas -dijo Saori con tono sombrío, tronándose los nudillos-

-Elijo la buena -opinó un inocente Tauro, quien levantaba respetuosamente su mano mismo alumno en el aula-

-¡Apoyo a Aldebarán! -le siguió el de Aries inmediatamente-

-¿En serio?

Saori abrió sus ojos desmesuradamente, estaba totalmente desarmada pues esperaba tener que usar la fuerza para doblegarlos. Pero para desgracia del resto de los guerreros, el razonable Aldebarán se les habían adelantado a hablar, embaucando a todos ipso facto.

-Bueno, en ese caso... ¿Podrían ayudar con esta noble causa, mis fieles y amadísimos santos? -pidió después de haber balbuceado un poco, pero en todo momento sacando ventaja de sus ojitos de cachorro perdido- Yo verdaderamente lo apreciaría y les aseguro que lo van a disfrutar

-Todavía ni sabemos exactamente cual es la dichosa idea de Seiya, Athena -explicó Aioros siendo apoyado por el asentimiento de los demás caballeros-

-¡Si ni sabemos! -objetaron al unísono con fiereza-

-¿No les había dicho ya?

-Olvidó ese insignificante detalle, Athena -respondió el dragón respetuosamente. La despistada deidad golpeó su frente-

-¿Qué les parecería actuar en una obra navideña para los niños del orfanato? Sería un buen detalle ¿No lo creen? Además, después de la obra podríamos preparar una cena especial para todos.

-X-

-¿Exactamente de qué obra estamos hablando? -A la expectativa y como no queriendo la cosa, Shaka cuestionó-

-Un cuento de navidad, de Darles Chickens

-¡Charles Dickens!

La deslumbrante sonrisa de Seiya se transformó en una mueca de confusión al escuchar la unísona corrección por parte de sus compañeros.

-¿Y yo que dije? -dejó caer su cabeza de lado-

-Darles Chickens… -aclararon lentamente-

-¿Y cómo es? -arqueó una ceja y cruzó sus brazos-

-¡CHARLES DICKENS! -repitieron de nueva cuenta en sincronía y denotando irritación-

-¡Ah! -acarició su barbilla- Pero y yo qué… -un golpe inesperado lo silenció - ¡Auchi!

-¡Charles Dickens, Charles Dickens, Charles Dickens! -farfulló fuera de sí, arremetiéndole un bastonazo a la cabeza cada que repetía el nombre-

-¡Aplaca tu ira, Dokho! -Saga se vio obligado a agarrar en brazos al pequeño y anciano maestro-

-¡No me calmo, no me calmo! ¡Y NO ME CALMO! Suéltame Saga... ¡Yo si lo mato! -se esforzaba por zafarse del fuerte agarre del gemelo, estirando sus brazos para estrangular al desesperante Pegasin- ¡Yo si lo mato!

-Ahora entiendo por qué Shiryu es tan obediente.-pensó el sorprendido Geminiano-De ninguna manera, maestro. Está muy alterado y no queremos tragedias -dijo sin mostrar doblegarse ante las pataletas del viejicillo morado-

-¿Si prometo calmarme me soltarás? -cuestionó imitando a un niño pequeño-

-únicamente si lo promete

-Lo prometo entonces -aseguró Dokho, mirándolo con tranquilidad en los ojos- ¿Podrías bajarme de una buena vez, Saga? Me estás aporreando las costillas hijito -pidió con la voz entrecortada-

-¡Ay! ¡Perdóneme maestro!

Saga puso al viejecillo en el suelo delicadamente, y el de Libra, como si nada hubiera pasado se dirigió de lo más calmado hacia su asiento.

-¡BU!

Claro que no sin antes meterle un sustito a Seiya, haciéndolo gritar como agudamente cual nena asustada. El Pegaso estaba enroscándose más en el suelo, cubriendo su cabeza en caso de otra lluvia de bastonazos.

-¿Quiere que lo ayude a subir al sillón, maestro?

Su amable sugerencia fue agradecida con un bastonazo en la espinilla. El pobre dragón tuvo que apretar los labios para ahogar un alarido de dolor, aunque no evitó que unas lagrimillas traidoras se le escaparan de sus preciosos ojos.

-Ouchi… tomaré eso como un no, entonces.

-¿En dónde nos quedamos? -Dhoko preguntó cuando ya estaba felizmente sentado-

-En que como buenos caballeros que son… estarán dispuestos a participar en la obra.

-Eso seguramente lo dijeron cuando me sedaron y ni siquiera me di cuenta ¿Verdad? ¡Por favor! ¿Por qué motivo el gran Máscara Mortal haría semejante ridiculez?

Saori soltó una risita, un tanto dulce, un tanto malévola. De esas risas petulantes que sólo saben hacer las madres justo cuando uno les desafía diciendo "pues me rehúso a lavar los trastos."

-Mascarita, Mascarita... -posó una mano delicadamente sobre el rostro del santo- Ustedes, van a salir en esa obra. Si no… -se agachó hasta la altura del caballero, haciéndolo estremecerse- Me encargaré de que tu templo sea rosa y que Barney el dinosaurio sea el único rostro que tapice tus paredes de ahora en adelante…

-Mi templo dejará de ser la entrada al infierno para convertirse en un local barato de fiestas infantiles -los pensamientos del espantado cangrejo le provocaron un tic en el ojo- Y-Y-Yo puedo ser el espíritu de la navidad futura

-Me alegra haberme explicado -la violácea sonrió complacida, desatando un escalofrío colectivo entre la orden-

-Pst, pst… -codeó Milo discretamente a Cáncer- ¿Por qué escogiste el espíritu de la navidad futura?

-No soy estúpido, bicho… -le susurró- Ese personaje nunca habla. Si eres listo sigue mi ejemplo y evítate problemas en esta bobada.

-Algún voluntario para…

-¡YOOO!

Ese era el desesperado Kanon, levantando la mano, pues más valía anteponerse a que le gritaran como al cangrejo. Por eso ni siquiera dejó terminar a la diosa, todo fuera con tal de no verse ridiculizado haría lo que fuera…

-Encargarse del vestuario, maquillaje y escenografía

-¡ELLA!

Aunque pensándolo bien... no cualquier cosa. Después de su reflexión como de rayo, señaló hacia la persona más apropiada.

-¿¡ELLA!? -rugió, poniéndose de pie el señalado-

-¡ÉL! Quise decir él… -Kanon aún tenía los ojos abiertos como de plato- Afro, cálmate, uno es humano y se confunde...

-¡TU NACISTE CONFUNDIDO!

-Es lo que yo siempre he dicho

Murmuró cansado Saga, dejando caer su cabeza sobre su mano, sin importable que cierto pez estaba a punto de dejarlo sin familiar alguno en el mundo.

-Afro, Afro… No hay por qué acelerarnos. -pidió, tratando de apartar al encolerizado Piscis- ¿O es que me vas a negar que no hay nadie mejor que tú para encargarse del maquillaje y vestimenta? ¡Tú, que derrochas porte, estilo y elegancia!

-Ay Kanon, no exageres

El intento desesperado de Kanon por no morir con una rosa enterrada en el pecho milagrosamente había funcionado. Ahora Afrodita estaba cubriéndose las ruborizadas mejillas.

-¡POR FAVOR! No seas modesto Piscis… -respondió galante- Nadie te la cree. -terminó diciéndose internamente-

-Pues debo admitir… que estoy de acuerdo con Kanon. Por primera vez en su vida ha dicho algo sensato -pasó una mano por su sedoso cabello para que este se moviera con una gracia envidiable- Yo me encargo del puesto, no se preocupe Athena.

-Muchas gracias Afrodita, estoy segura de que harás un buen trabajo. -sonrió Saori entusiasmada- Pasemos entonces a organizarnos con los papeles restantes. Y siendo que no son muchos, considero que lo mejor será que aquellos que no participen en la obra preparen la cena de navidad. ¿Que ocurre Shaka?

-Disculpa Athena, pero hasta este momento no has hecho mención del coro

-¿De qué coro estás hablando, Shaka?

-Siempre hay coros navideños en estas fechas, cantando villancicos, esparciendo alegremente el espíritu de la temporada… -explicó risueño, esbozando una sonrisa inusualmente soñadora para el de Virgo-

-Lo que pasa es que en est... -se apresuró a explicar la violácea, pero cierto virgo entusiasmado no le interrumpió-

-Y yo quiero cantar

El rubio ilusionado, confesó con orgullo, esbozando ahora una mirada soñadora hacia algún punto perdido en el espacio. Aioria y Camus, que estaban ambos sentados respectivamente a los lados del de Virgo, se apartaron un poco en el acto, viéndolo como si de un bicho raro se tratara.

-¿¡Qué me ven!? -refutó Shaka, arqueando la ceja algo molesto- Para su información soy muy buen cantante. Observen… -carraspeó y en un ágil movimiento se sacó una pequeña armónica de su bolsillo para soplar en ella- Oooh blanca navi...

-¡Que buena idea, Shaka! -repentinamente la gran mano del toro obligó a Shaka a detenerse-

-Aldebarán, pero en esta obra no hay villancicos

-Athena, con todo respeto… ¡Usted no entiende! Si no le permite cantar, se pondrá insoportable

Dijo Tauro entre dientes, fingiendo una sonrisa para que nadie se diera cuenta de sus verdaderas preocupaciones, aunque el torito olvidó el detalle de que aún tenía a Virgo apresado bajo su agarre.

-¿A qué te refieres con eso de insoportable Aldebarán? -logró decir indignadísimo, ya estando liberado de Aldebarán-

-Ah, mmm, no, nada. Yo te estoy apoyando mi amigo. Es más ¿Por qué no canta contigo también Aioria?

-¿¡Y yo por qué!? -soltó el aludida completamente espantado al ser arrastrado a tal ridiculez- ¿Qué pretendes, Aldebarán? ¡Yo no canto! -Aioria se detuvo a ponderar su argumento- Bueno, sólo soy cantante de bañera…

-Y uno no muy bueno...

-¡Te escuché! -objetó el orgullo de león herido- ¡¿Tú que sabes de talento, Aioros?!

-Yo solo decía… -el arquero se hizo el loco encogiéndose de hombros, esbozando una sonrisa traviesa- Pero si te da miedo cantar, está bien hermanito. Yo te apoyo…

Habló Aioros con aire consolador para disfrazar sus verdaderas intenciones, incluso abrazando por el hombro al impulsivo león dorado.

-¡Miedo dices! ¿¡Miedo, YO!? ¡JA! Pues para que se te quite y cierres la bocota, hermano... -tragó saliva- cantaré con Shaka

-¡De acuerdo! Cantarán, catarán…

La pelimorada masajeaba sus sienes, esto se estaba poniendo más complicado de lo que había esperado.

-Entonces Shaka, Aioria y Seiya cantarán los villancicos...

-¡Pero Saori! -intentó objetar el Pegaso- Yo lo que quería hacer era...

-¡CANTARÁS, DIJE! Y se acabó.

Ordenó tajantemente, volteando su mirada hacia otro lado. A sus espaldas, Seiya pateaba el piso completamente emberrinchado.

-Levanten la mano por favor aquellos que quieran participar en la obra

Acto seguido y de lo más obedientes, Saga, Dokho, Aioros, Shun, Hyoga, Milo, Aldebarán, Máscara Mortal, y hasta un involuntario Camus alzaron la mano.

-¿Hyoga?

-Mande, maestro

-Baja mi brazo. Yo quiero cocinar

-¡Ah! Usted no sabe lo que dice, maestro -Camus arqueó una ceja y se zafó rudamente del cisne después de oír sus despreocupadas palabras-

-No Hyoga. Estoy hablando muy en serio

El patito sintió por un momento que sus azules ojos se saldrían de orbita. ¡Camus de Acuario cocinando! Y eso sólo podía significar una cosa: aquellos gélidos, insípidos e incomibles guisos que preparaba el acuariano en Siberia estarían de vuelta para aterrorizarlo una vez más. ¡Mejor opción era que lo congelaran vivo!

-¡Por favor maestro, no me haga esto! Todavía tengo pesadillas con la sopa de ojo de ballena que me hacía comer en Siberia -se precipitó a suplicarle, abrazando las piernas de Camus el desesperado ruso- ¡Piense en los niños!

-¿De nuevo con tu dramatismo, Hyoga? -respondió Camus, inmutable- Tú estabas en pleno crecimiento y necesitabas alimentarte bien. Además, para que te enteres... esa era la receta de mi abuelita -le informó a modo de reproche-

-¿Es la misma sopa que te obligaba a comer tu abuela aún cuando te arqueabas por vomitar?

Preguntó Milo con naturalidad pura. Camus paso una mano por su rostro lentamente al verse atrapado por aquél boca floja.

-Milo... -respiró profundamente antes de perder la paciencia- Mejor no hables -después se giró repentinamente hacia su discípulo- En cuanto a ti Hyoga, viendo que extrañas tanto mis guisos, tendrás una doble porción. Te lo aseguro.

-Lo que usted diga maestro -resignado y sintiendo que lloraría, se volteó dándole la espalda al de Acuario- Presiento que me dará una indigestión -pensó apesadumbrado-

-Es hora de pasar a lo más importante... ¡La distribución de los personajes! Y ya que sabemos quienes están dispuestos, comencemos. -Saori, con sonrisa de oreja a oreja, frotó sus manos- Para el papel de Jacobo Marley, el fallecido socio de Scrooge y por su avaricia y ambición se ganó el infierno; yo propongo a...

-Saga

Todos voltearon hacia el dueño de la voz, quien miraba a su sugerido con los ojos entrecerrados. El aludido rodó los ojos.

-Detecto algo de hostilidad en tu voz, Aioros.

-¿Hostilidad, yo? Te equivocas, mi querido Saga. Esa debe ser tu conciencia. Digo, si es que tienes…

-¿Cuantas veces me he disculpado contigo ya?

-¡MUCHAS! Pero ni así borrarás el daño.

-Ay bájale

Por como lo dijo, como que a Saga no le importaba mucho lo que el arquero pensara.

-Estoy de acuerdo con tu sugerencia, Aioros. Saga será Jacobo Marley -sonrió nerviosamente la deidad, tratando de evitar una nueva discusión entre el par- ¿Quién se ofrece para ser el espíritu de la navidad pasada?

Saga sonrió maliciosamente hacia su victima, esta era su oportunidad de regresarle su osadía instantáneamente...

-¿Qué tal nuestro queridísimo Aioros?

-¿Porqué será que siempre me adjudicar el papel de fantasma?

Más que una queja, el comentario del de Sagitario sonó a resignación. Total, para Aioros eso era tan predecible que ya la veía venir. Suspiró apesadumbrado

-Sencillo mi buen Aioros -continuó el mayor de Géminis echándole limón a la herida- Un ex fantasma del pasado es el candidato idóneo para este personaje

-Tiene sentido -respondió Aioros, igual de casual- Aunque si me lo preguntas, es mejor ser fantasma del pasado... ¡A ser alma condenada del futuro, Géminis!

-Y aquí vamos otra vez

Coincidieron en sincronía el otro par de hermanos. Aioria rodaba los ojos al cielo y Kanon meneaba la cabeza a modo de negación.

-Siguiente... -sugirieron Aioria y Kanon al mismo tiempo. Saori se encogió de hombros-

-Bob Kratchit, el esclavo ¡Digo! Empleado de Scrooge. Kratchit ganaba una miseria, y con eso tiene que mantener a su familia y su hijo pequeño, quién está severamente enfermo. Mmm… creo que le pediré ayuda a Elli para que sea la esposa de Kratchit -Athena pensó en voz alta-

-¿Elli, la rubia sexy del orfanato? ¡Que bien! -se levantó como resorte de su asiento desbordando alegría- Tengo una fascinación especial por las...

-¡Ni siquiera lo pienses! -el emocionado Hyoga, al ver la oportunidad de estar junto a Elli, empujó violentamente al escorpión, apartándolo del camino- Yo pido ser Bob Kratchit, Saori.

-Cielos, Hyoga… -ella chasqueó los dientes- De hecho, yo ya había pensado en alguien más.

-Gracias por la oportunidad Athena, prometo no decepcionarla y ser el mejor Bob Kratchit que existido visto jamás en la historia del teatro -aseguró el triunfal Milo, sacándole la lengua al patito-

-No lo creo, Milo. Ni Hyoga, ni tú. Estoy hablando de Mu

-¡YO! -el aterrado y ojos de plato carnero saltó de su asiento como si este hirviera- ¿Pero qué hice yo para merecer tal castigo, Athena?

-No seas exagerado, Mu. Kiki será el pequeño Tim; por eso, si tú haces de su padre le dará más realismo a la obra

-No, pues Kiki no lo hará -cruzó sus brazos con expresión seria-

-¿Y por que no Mu? -apretó sus puños frunciendo el entrecejo-

-Por que Kiki... Kiki... -movía sus ojos de un lugar a otro buscando un pretexto- Kiki tiene pánico escénico. ¡Eso! -aseguró triunfante por la excusa, según el carnerito, infalible- Lo siento Athena, ya sabe que sería un honor poder actuar y que con todo gusto lo haría. Pero mi discípulo está primero. Y definitivamente con esa fobia irracional que se carga el pobre, sencillamente le será imposible participar.

-Pero si yo no tengo ninguna fobia, maestro -apareció repentinamente el niño-

-Lo sé Kiki -respondió con ojos cerrados sin prestar atención al recién llegado crio- pero yo si la tengo y esta es la única forma de... ¡KIKI! -gritó una vez reparó en su presencia- ¿Cómo llegaste…? Mejor dicho ¿Cómo supiste? Deberías estar jugando con los niños en el orfanato

-Con todo gusto participaré en la obra, señorita Athena -sonreía felizmente haciendo caso omiso de lo que decía el pobre borreguito- No sé por qué dijo eso mi maestro, pero yo estoy dispuesto a ayudar

-¡Esa es la actitud Kiki! -apremió Athena a la par que le mostraba su mano para darle una palmada al chiquillo- ¿Viste Mu? Ahora también puedes participar.

-N-n-no, no, Athena. Yo no puedo…

El tembloroso Mu estaba más blanco que un papel. Era un dato curioso entre los dorados, el cual pocos conocían, pero el carnero sufría de un terrible miedo a los escenarios.

-Lo siento, pero no puedo. Soy soldado de Athena, no actor.

-¡Mu de Aries! Juraste lealtad a mi causa ¿Si o no?

-Si pero...

-Y esto es parte de mi causa

-Si pero...

-No se diga más. Tú serás Bob Kratchit

-Creo que me voy a...

Mu tornó sus ojos al cielo para inmediatamente desvanecerse en el sillón pesadamente.

-¡Mu! ¿Qué te pasa? -el alarmado Tauro sacudía por los hombros al carnero cual maraca, pero ni así daba señales de vida- ¿Qué tienes Mu? ¡Respóndeme!

-Athena, creo que se ha desmayó

Alertó un preocupado Virgo, mientras agitaba un pañuelo para echarle aire al aún inconsciente Mu. Aunque poca fue la atención que les concedió Athena, pues al mismo tiempo se desenvolvía otro problema.

-Hyoga, Milo. ¡Háganme el favor de ponerse de pie!

La diosa se vio obligada a detener dicha escena, pues ambos santos se encontraban en el suelo. Milo, montado sobre el cisne, estirándole la cara cual vil plastilina. Y Hyoga con gruesos mechones de pelo azul en ambas manos. Seña de que trataba de librarse a toda costa del agarre del alacrán.

-¿¡Oigan como hicieron eso!? -gritó la asombrada diosa, viendo con asombro lo que podía ser una representación de contorcionismo circense- ¡Milo, bájate de Hyoga! ¡Hyoga, suelta la oreja de Milo!

-¡Tú primero…! ¡No, tu primero!

Exigían los enfurecidos santos en sincronía, sin lograr ponerse de acuerdo. Y mientras se decidía "si eran peras, o manzanas," Milo no perdía el tiempo y estrellaba la cara del pato una y otra vez contra el piso.

-¡Los dos, a la de tres! Una, dos, ¡Tres!

Liberados al fin, el pato masajeaba sus mejillas para cerciorarse de no haber quedado algo "estiradito" por tanto jaloneo. Por su parte, Milo sollozaba quedamente por sus preciosos cabellos perdidos, y por que al último minuto, Hyoga, cual boxeador enfurecido, le metió tremendo mordisco en la oreja

-Viendo que se llevan taaaan bien… -nótese el sarcasmo de Athena- Ustedes serán pareja en la obra. ¡Y no se atrevan a decir nada! -advirtió justo a tiempo, pues Milo ya estaba dispuesto a decir una que otra quejilla. Sin embargo, se quedó petrificado, con la boca abierta y el dedo levantado, tragándose así sus palabras

-Prosigamos, interpretando el papel de Fezzywig, el antiguo jefe de Scrooge, Dhoko... ¡Dhoko!... ¿Dhoko?

En respuesta obtuvo un ronquido del anciano maestro, quien dormía plácidamente con la boca abierta. Saori se cruzó de brazos ya irritada con tanto desvarío

-¡DHOKO, DESPIERTA!

-¿Qué? ¿Quien? ¿Cómo? -despertó de golpe, haciendo que los santos y la misma Saori dieran un brinco por el susto-

-Que vas a ser Fezzywig ¿De acerdo, Dhoko?

El anciano maestro se limitó a volver a acurrucarse al lado de Cáncer, quien sólo se encogió de hombros confundido al escuchar que el maestro se arrullaba diciendo...

-Me gusta el arroz con leche, me gusta mucho...

-Shun... -continuó Saori, sintiendo que una gota inmensa de sudor le recorría la nuca- ¿Te gustaría ser Fred, el sobrino de Scrooge?

-Claro que si Saori, por mi no hay ningún problema -aseguró Andrómeda con una de sus siempre gentiles sonrisas-

-No le quedaba de otra. -pensó con malicia la pelimorada- Con ese rostro privilegiado, no sería conveniente mandarlo tras bambalinas ¡Mucho menos a picar verdura! ¡No! En una de esas y aparece un productor de Hollywood que quiere hacerlo estrella; entonces yo me convertiría en su representante y... ¡Sería rica! ¡RICA!... Mejor dicho, más rica

-¿Te ocurre algo Saori?

El peliverde preguntó algo extrañado, pues de repente la joven diosa se había quedado mirando al espacio acariciando sus manos con algo de perversidad en los ojos.

-¿Eh?.. ¡No! jeje, no es nada Shun -meneó la mano para restarle importancia- Volvamos a donde nos quedamos, casi estamos completos. Aldebarán, que tal si...

-Me encantaría ser el espíritu de la navidad presente -respondió risueño, levantando el pulgar-

-En realidad te iba a pedir que tu le ayudaras a Afrodita a cargar cosas

-¡¿Qué?! -dijo con voz quebrada y ojos llorosos por la decepción-

-Estoy bromeando, Alde. Serás el espíritu de la navidad presente.

El torito suspiró aliviado y en ese momento, la puerta se abrió dejando ver a la ausente cabrita, quién seguía hablando por su celular.

-Si abuelita, yo también te quiero -susurraba Shura, dándoles la espalda al resto del grupo, pegándose lo mejor que podía a la puerta- Salúdame a mi tía Gogo, mi tío Pepe, el primo Rigo, a mi abuelo Fofo... -Capricornio hablaba mientras lentamente giraba hacia sus compañeros- Mi manina Hunggy y... ¡Dile a mi tío Bonny que no soy banco! ¡Todavía no me devuelve el dinero que le preste hace tres años!

De pronto, el españolito alzó la mirada y se encontró siendo el centro de atención de sus inquisitivos compañeros. Unos lo veían con los ojos entrecerrados, otros estaban luchando por no reirse, y otros cuantos solo meneaban negativamente con la cabeza. Por lo tanto, terminó su conversación de una manera sutil y sobretodo cariñosa...

-¡Adiósabuetequieromucho! ¿Qué me perdí?

Shura trató de simular naturalidad, pero no le daba mucha credibilidad el hermoso rojo carmesí adornando su cara, y que cambiaba súbitamente a todos las tonalidades habidas y por haber del rojo.

-Tu vas para la cocina, Shura -contestó con desgano Aioros-

-¡¿Por qué?!

-Es eso, o actuar en la obra

Aioria lo veía de cabeza por como estaba desparramado en el sillón. Shura abrió los ojos como platos.

-Yo pido cortar las verduras -anunció con voz cantarina- ¿Sabían que yo hago unas ensaladas para chuparse los dedos? No es por presumir, pero debo admitirlo... -agregó muy conforme con su nueva obligación-

-Ya queda una vacante más -Saori se paseaba lentamente por el lugar- y la va a ocupar el único que hasta el momento no ha dicho ni pío. ¡Por que se que estás aquí!

Como un mar embravecido, Athena giró repentinamente de dirección, dirigiéndose al aludido que estaba a punto de tirarse a la fuga. Las miradas de los santos fueron girando hacia él como fichas de dominó inevitablemente cayendo.

-¿Qué? ¿Porqué me ven así?... -gruñó, sintiendo las inquisitivas miradas de todos- ¡Ah noooo…! ¡Yo no! Me rehúso, me niego... ¡Y NO LO HARÉ!... Esa es mi última palabra. ¡¿Me escucharon?!

CONTINUARÁ...


Supongo que no es difícil adivinar quien es este último caballero ¿no? Me he emocionado, lo sé. Pero si no era así terminaría el fic en navidad de febrero (como dice SakuraKLi xD) Agradesco MUCHO, MUCHO, MUCHO a las personas que se toman un tiempito para leer mis ocurrencias. Mery Brisingr, SilentForce666, SakuraKli, Mary Martin, Luna-sj, pyro y layla, Roxy, Sanae koneko y Sammy! ¡Gracias por su apoyo y aquí estamos echándole todo el power! Y claro está, siempre habrá lugar para nuevas lectoras :D

Nos vemos en el próximo cap!