Bueno chicos, si les gustó la historia (espero sea así TTwTT) aquí está el primer capítulo \(.3.)/ Espero les agrade. Casi no tuve ideas para escribirlo. Quise combinar un poco con la versión de Nickelodeon, espero no les moleste, pero aún así no pierde la escencia de la historia *w*

Ésta es una corrección hecha apenas xD había ciertos vacíos en la historia con el otro "primer capítulo". Ojalá les guste.

Les advierto que debido a esta última explicación, la razón por la cual viaja al pasado será algo...diferente. Espero les agrade la idea.

Los dejo con la historia


Disclaimer: Las Tortugas Ninja no son de mi propiedad, y tampoco sus personajes. Esta historia está basada en un capítulo de la serie del 2003 bajo mi punto de vista e ideas sobre la versión del 2012


Día 74:

Finalmente lo he conseguido. He terminado mi proyecto de los últimos días. Por fin logré crear un aparato que pueda transformar el agua contaminada en combustible. Pienso que de esta manera podría aprovechar todo el agua del de las alcantarillas para el Shell-Raiser, y así no tener que arriesgarme tanto al intentar recolectar un poco de Diésel. No es muy fácil que digamos, después de todo, las radiaciones emitidas por mis máquinas me ponen en riesgo de una explosión inminen...

—¡Donnie!— La voz del hermano menor retumbó en sus oídos durante varios segundos.

—¡Mikey! ¡Te he dicho varias veces que no me interrumpas mientras escribo mi bitácora!— Donatello se levantó de su silla y fue con su pequeño hermano —¿Qué necesitas esta vez?— preguntó entre dientes.

—Es el Señor Tortuga— contestó el de naranja mostrando a su hermano un peluche de tortuga roto de una pata y del caparazón. Se notaba que era algo viejo.

—¿Otra vez? Recién le arreglé las costuras— Donnie se vio molesto —¿Pues qué cuernos le haces al pobre Señor Tortuga?— preguntó mientras tomaba el peluche.

—¡No fue mi culpa esta vez! Dejé al Señor Tortuga en el sillón en lo que iba por unas palomitas, y cuando regrese Spike se estaba comiendo el hilo— dijo el menor con los ojos vidriosos.

Donnie miró a su hermano menor, y recordó viejos tiempos en los que su mayor reto era aprender a usar el microondas sin explotar la cocina. Finalmente suspiró con una leve sonrisa en sus labios.

—Está bien— contestó —No es cosa difícil. Me llevará unos minutos, pero no más—

—¿Estás molesto?— la mirada de Miguel Ángel mostraba cierto sentimiento de culpa por no cuidar de su viejo amigo de felpa. Donnie sólo sonrió.

—No te preocupes, he cosido este peluche desde que teníamos cuatro años, y aún se ve bien—

Dicho esto, Mikey saltó de alegría.

—¡Gracias bro! ¡Eres mi héroe!— al escuchar a su hermano, Don no pudo evitar esbozar una leve sonrisa de ternura, pues para su hermano menor él siempre había sido su más grande héroe (claro, después de su padre).

Minutos después Donatello entregó al de naranja el juguete ya arreglado.

—Le puse doble costura con un hilo más resistente— explicó mientras el menor miraba al peluche —Es casi imposible que se rompa. Cuida que nadie quiera comerse su pata o tendremos que conseguir un nuevo Señor Tortuga, ¿de acuerdo?—

—¡Gracias Donnie!— agradeció antes de irse.

Don continuó un largo rato con su bitácora.

Día 74:

Después de las pruebas preliminares para demostrar que el combustible es efectivo, he comprobado cómo los contaminantes del agua del alcantarillado de la ciudad producen una enorme cantidad de energía con el método adecuado. Si mi teoría es correcta, no habrá necesidad de arriesgarse para obtener diésel desde una gasolinera exponiéndome a una peligrosa explosión debido a la radiación emitida por los aparatos electrónicos usados con regularidad.

Aún necesito perfeccionar la fórmula, pues el componente obtenido parece ser altamente tóxico. La cantidad de contaminantes en el agua muestran un nivel de acidez mayor al que soporta el tanque del Shell-Raiser, además del riesgo que esto implica al causar una combustión con dicha característica, pues no se sabe aún si los gases obtenidos de la quema del combustible resultante sean peligrosos para los seres vi...

—¡Donnie!— gritó Leo desde la sala, sacando al genio de sus pensamientos —¡Es hora del patrullaje nocturno!—

Donatello detuvo el avance en sus notas para obedecer las órdenes de su líder.

Minutos más tarde, los cuatro se encontraban en los tejados de la ciudad, esperando apareciera alguno de sus enemigos. Pasaron algunas horas hasta ver actividad cerca.

Una camioneta blanca se detuvo en la calle aledaña al edificio donde se encontraban los ninjas. De ella salieron tres Kraangs, los cuales hablaban sobre sus planes en voz alta.

—Kraang trajo a Kraang el objeto conocido como combustible para el portal. Kraang está listo para la llamada prueba.— comentó uno de ellos en la forma que sólo ellos entendían.

—Así que lo que tenían planeado era un portal— Leo se acercó a Donnie, quien parecía ya entenderlo todo.

—¿Qué sucede Don?— preguntó el líder.

—Parece ser que harán pruebas con un nuevo portal. Lo que sea que hay en la camioneta debe ser el combustible que necesitan— explicó.

—Sea lo que sea eso, debemos detenerlos— Rafa chocó un puño contra la Palma de su mano en señal de estar preparado para la pelea.

—Primero debemos investigar lo que sea que estén haciendo. Será sólo una misión de reconocimiento, ¿entendido?— el de rojo se molestó ante la idea del mayor, pero aún así asintió ante la orden (de mala gana, claro está).

—Se van—alertó Donatello. El enemigo había entrado al edificio.

—Andando— los ojos de los cuatro se tornaron blancos.

Enseguida los cuatro se adentraron sigilosamente al lugar donde se encontraban los Kraang. Mikey se impresionó ante la cantidad de portales que había abiertos, casi tantos como los que había en el último cómic que había leído.

—¿Cuántos crees que sean?—preguntó.

—Deben ser al menos treinta, quizás muchos más— Donatello, asombrado, observaba con detalle los aparatos que abrían los portales frente a él.

Pequeños aparatos de metal con hexágonos brillantes y rosados flotaban en el aire, de los cuales dos líneas rectas bajaban hasta topar con el suelo, abriendo así una puerta hacia quién sabe qué lugar.

—¡Miren!— Rafael señaló hacia un punto específico. Varios robots se amontonaban en un sólo lugar, alrededor de lo que parecía ser una mesa de metal, casi como esas mesas de disección que había en algunas películas de terror.

—¿Qué están haciendo ahí?— Leonardo miraba con atención lo que ocurría.

—Kraang ha colocado el dispositivo conocido como geo-localizador y el dispositivo conocido como localizador espacio-temporal en el sujeto conocido como sujeto de pruebas. Kraang está listo para empezar la actividad conocida como prueba—

Los ojos de Don se abrieron después de escuchar eso.

—Es...un humano— murmuró. Sus hermanos lo miraron con sorpresa.

—¿Qué has dicho?— Rafa se acercó al genio.

—Creo que pretenden hacer un portal para viajar no sólo a través de dimensiones, sino también a través del tiempo— Leo colocó su mano en el hombro de Don, interrumpiendo su explicación.

—Eso significa...— el de azul no terminó su frase

—…enviarán a ese humano a otra época, ¿no es verdad?— por increíble que les haya parecido a los tres, Mikey había entendido todo lo que pasaba —he visto cosas así en mis historietas. Al conejillo de Indias le ponen un aparato que les dice en qué momento se encuentra, y eso se guarda en la memoria para saber en qué año ha estado—

—Lo malo de una prueba es no saber el resultado. Podría llegar a nadie sabe qué momento de la historia, y con sólo mover algo pequeño o pisar un insecto podría modificar todo el presente. O podría incluso no regresar, creando una paradoja en el espacio tiempo— el genio tapó su boca evitando gritar ante tales posibilidades.

—¡Debemos detenerlos!— Rafael se lanzó al ataque sin que alguien pudiera detenerlo.

—¡No! ¡Rafa!— exclamó Leo mientras lo seguía. Los otros dos imitaron a su líder.

En cuanto los Kraang notaron su presencia, dejaron al humano de lado para preparar sus armas lo más pronto posible. Un increíble enfrentamiento comenzó. Láseres, disparos y choque de metales sucedían en todo el lugar.

Leonardo tomó una de sus katanas y cortó a uno de los robots a la mitad. El extraterrestre huyó mientras sus compañeros atacaban a la tortuga. Leo se cubría de los disparos con su espada, y esquivaba algunos otros con movimientos ágiles. Sacó su otra katana y arrancó el brazo de otro androide mientras pateaba el resto lejos de él. Pudo escuchar cómo el cerebro viscoso gritaba mientras caía a una distancia bastante razonable.

El robot cayó cerca de Mikey, quien se defendí del enemigo girando sus nunchakus. Esquivó un disparo de láser que iba directo a su costado. Saltó detrás de una columna y preparó su kusarigama rápidamente. Después de ello, salió corriendo directo al enemigo para lanzar su arma y amarrar con la cadena a los kraang. Con fuerza y habilidad los jaló para estrellarlos directo a la columna, atontando bastante a los extraterrestres. Un poco de polvo cayó ante el impacto.

En el piso de arriba, justo pegado al barandal que dividía el pasillo con el nulo techo de la planta baja, Rafa luchaba con fiereza, evitando caer.

—¡Más cuidado allá abajo!— gritó molesto antes de detener un golpe con sus sais.

Colocó una mesa en el vacío pecho del robot, mientras con el mango del otro golpeaba la cabeza. La extraña criatura dentro del cuerpo metálico salió corriendo aturdida. Otros dos se colgaron del caparazón del de rojo, a lo que él estrelló su retaguardia contra la pared cercana, logrando librarse se ellos.

Donatello evitó pisar al kraang aturdido que había sido derrotado por Rafael, y se cubrió de un ataque enemigo con su bo. Antes de poder atacar, recibió un disparo en su caparazón, lo que lo hizo perder el equilibro y caer contra uno de ellos. El kraang se apoyó en el centro de control aparentando varios botones.

—Sistema de recolección de residuos colapsado. Explosión inminente— una voz robótica anunció desde unas bocinas en el techo. Los Kraang, al oír esto, decidieron huir con el humano en su poder.

—¡Salgamos de aquí!—gritó Leo mientras buscaba a sus hermanos con la mirada. El lugar comenzó a temblar, el lugar iba a colapsar.

—¡Leo!— Miguel Ángel llegó a él pronto. Rafael apareció por el lado contrario.

—¿Y Donnie?— preguntó el temperamental con preocupación.

—¡¿No estaba contigo?!— el rostro de Leo mostraba miedo ante el pensamiento de no saber dónde estaba su hermano.

—¡Donatello!— la voz de Mikey retumbó en todo el lugar.

—¡Búsquenlo!— Leo dio la orden, corriendo los tres en dirección es opuestas en busca de su hermano.

Donatello sostuvo su cabeza mientras se levantaba. Todo a su alrededor se movía, pero no era por algún mareo. Realmente todo a su alrededor se movía, incluso algunas partes de la estructura comenzaban a caer cerca suyo. Corrió hacia donde pudo evitando ser aplastado por los pedazos de concreto que se desprendía del techo. El enorme vital que adornaba la parte más alta del lugar comenzó a vibrar, lo cual era mala señal.

—¡Donnie!— pudo escuchar a Leo llamarlo cerca. Giró y vio a su hermano a unos cuántos metros de él.

—¡Leo!— exclamó yendo en su dirección. Los otros dos saltaron cerca del mayor al ver que habían encontrado a su hermano.

—¡Corre y vámonos de aquí!— exclamó el temperamental mientras lo miraba preocupado.

Antes de poder llegar con ellos, una fuerte explosión alcanzó a Don, haciéndolo perder el equilibrio nuevamente. Donatello miró arriba, el vitral colapsaba. Un enorme pedazo de vidrio cayó frente a él, separándolo de sus hermanos.

—¡Donatello!— gritaron los tres mientras golpeaban el cristal.

Donatello buscaba con la mirada una forma de llegar a ellos, pero a su alrededor sólo habían portales abiertos y pedazos de la estructura. Antes de poder hacer algo, una parte del piso de arriba amenazaba con caer encima suyo. Don miró con terror hacia arriba mientras sus hermanos golpeaban con desesperación en cristal. Leo, Rafa y Mikey sólo pudieron observar como una enorme pared caía frente a sus ojos, levantando una enorme cantidad de polvo, evitando pudieran ver qué ocurría frente a ellos.

Don saltó hacia atrás para evitar ser aplastado, pero el estruendo evitó que se mantuviera de pie. El genio mantenía una expresión de terror en su mirar. Volteó rápidamente para ver lo que su caída esperaba: un portal estaba dispuesto a recibirlo antes de cerrar por completo. Miró nuevamente al frente, con lágrimas de desesperación brotando de sus ojos. Lo último que pudo escuchar fue su nombre en voces de sus tres hermanos.

—¡Hermanos!— gritó más para sí mismo que para ellos. Su entorno comenzó a tornarse oscuro, y pronto no supo nada de lo que sucedía en ese momento, ni lo que sucedería después.

—¡DONATELLO!—


Ah qué bien se siente terminar esto :)

Quise meterle drama. Ahora si puedo explicar lo que tengo planeado hacer xD espero les guste. Iré haciendo algunas otras correcciones aquí y en otros fanfics. Ahora si, disfruten!

Agradezco de antemano a todos los comentarios que no he contestado jejeje a partir de ahora contestaré a cada uno en los capítulos... probablemente...

¡Nos leemos luego!