Disclaimer: Los personajes utilizados pertenecen a Stephanie Meyer. La historia es de mi propiedad y se prohíbe el uso de ésta sin mi previo consentimiento.
Capitulo 2
Un vaso de leche tibia
-Ahora esta mucho mejor. ¿Recuerdas la ultima vez que vinimos, amor? – Preguntó Reneé tomando el brazo de Edward – El servicio fue pésimo.
En mi vida había tenido momentos incómodos, vergonzosos, y esto.
Mi madre estaba sentada entre Edward y yo, dejándonos de frente. No apartaba sus ojos de mi rostro, y cuando nuestras miradas se encontraban, un estúpido cosquilleo se hospedaba en mi estomago.
A pesar de todos estos años, aun no me había hecho inmune al poder de Edward Cullen sobre mí.
-Si me disculpan…
Reneé se levanto y abandono la mesa dirigiéndose al tocador de mujeres. En cuanto desapareció de nuestra vista, Edward tomo mi mano por encima de la mesa y me forzó a mirarlo.
-Bella, no es lo que tú crees.
-¿Enserio? – Bufé - ¿Entonces que es Edward?
-Reneé y yo… solo estamos…
-No quiero saber los detalles. Honestamente no me interesan.
-Debes darme la oportunidad de explicarte…
-No es necesario.
-Si te molesta que Reneé y yo estemos saliendo, solo tienes que decirlo.
-No me importa. Es su vida, no la mía.
-Yo formo parte de tu vida.
-Llegaste a ser mi vida – susurré – pero ya no lo eres.
-Bella, no podré soportar tu frialdad – musitó.
Antes de que yo pudiera contestar, mi madre llegó a nuestra posición y Edward soltó su agarre sobre mi mano. Le dedique una última mirada, que rectificaba lo último que me había dicho.
-Creo que es hora de pedir la cuenta – comentó ella tomando su bolso.
Ambos asentimos con la cabeza sin decir nada. En cuanto apareció el mesero con lo solicitado, Edward insistió en pagar, y todos salimos para recibir los coches.
-¿Nos vemos en la casa? – preguntó Reneé dirigiéndose a Edward.
-Claro.
Me gire justo a tiempo para verla rodear su cuello con sus brazos. Edward correspondió a su abrazo, pero su mirada seguía puesta en mí.
-Y bien… ¿Qué te pareció? – pregunto mi madre rompiendo el silencio en cuanto entramos al auto.
Me mordí la lengua para no decir lo que realmente pasaba por mi cabeza.
-Parece un buen chico.
-¿Chico? Cariño, tiene tu edad.
-De acuerdo, parece un buen hombre. – la risa de mi madre resonó como campanillas. - ¿Cuánto tiempo llevan saliendo?
-Cerca de tres meses.
-¿Él… se queda a menudo? – balbuceé.
-Si. Aunque a veces nos vemos en su departamento.
Cerré los ojos tratando de eliminar esas imágenes. Si ya se me hacia bizarro imaginarme a mi propia madre con alguien en la intimidad, era peor al conocer a ese hombre. Saber como se elevaba su pecho con respiraciones poco profundas. Reconocer el sonido de sus gemidos cuando enterraba mis uñas en su espalda, y cómo sus dedos podían hacer maravillas con un simple roce en los lugares adecuados.
Salí de mi trance al ver que aparcamos afuera de la casa. El Volvo de Edward llegó segundos después de nosotras, y ambos apagaron sus faros delanteros, dejando a la calle a oscuras a excepción de las farolas cercanas.
Avance por el sendero hacia la puerta, escuchando risitas por parte de mi madre, que se quedaba rezagada con su novio.
-Prepararé un poco de café –dijo en cuanto entramos.
-Deja, ya lo hago yo – me adelanté hacia la cocina.
-Para nada, tú eres una invitada.
Jalo mi brazo y evite seguir discutiendo con ella. El incomodo silenció se filtro entre Edward y yo. Me acerque al sofá más cercano y me saque las zapatillas, tirándolas a un lado.
-Las zapatillas nunca fueron de tu agrado – río él entre dientes.
No contesté y desvié la mirada.
-Te ves hermosa – susurró acercándose.
Se sentó a mi lado y tomo mi mano entre las suyas.
-Suéltame – pedí forcejeando con él.
Negó con la cabeza y beso mis nudillos con delicadeza. Clavo su mirada en la mía y se acercó poco a poco.
-Edward, detente – gruñí levantándome bruscamente – Debes de entender esto: Estas saliendo con mi madre. Tú y yo no somos nada. Aléjate de mi –dije muy lentamente para que pudiera comprenderlo.
En cuanto mi madre apareció, sugerí que prendiéramos la televisión para no tener que forzar una conversación. Sintonizamos un canal que transmitía una película de comedia romántica. Edward y Reneé se acomodaron en un sofá mientras yo me acomodaba en el sillón individual.
Mi madre se recostó en su pecho mientras él le acariciaba el cabello con delicadeza. Desvié la mirada, incapaz de seguir observando la escena.
Antes de que la película llegara a su fin, mi madre cayo rendida en los brazos de Morfeo, y su novio la subió hasta la habitación, que probablemente compartirían.
Sin decir palabra, me dirigí a mi recamara en busca de mi neceser para tomar una ducha. El agua caliente logro tranquilizarme y olvidar lo que me esperaba al salir. Duró un poco más de lo necesario, y al salir no se escuchaba ni un suspiro.
Me vestí con un pantalón largo y una blusa de tirantes, sin sostén, lo suficientemente cómoda para dormir. Cepillé mi cabello un par de veces y después me tome mi tiempo secándolo. Cuando estuvo lo suficientemente desenmarañado, baje a la cocina por un vaso de leche caliente.
Sin duda, ese era un hábito que jamás abandonaría. Charlie y yo, solíamos platicar un poco cuando nos encontrábamos en la cocina por las noches, cada quien con su bebida, y listos para entrar a la cama.
Al prender la luz, me alarmé al darme cuenta que no estaba sola.
-¡Edward! – exclamé, llevándome una mano al corazón.
-Lo siento, Bella – se encogió de hombros – No pretendía asustarte
Cuando se volteó pude ver descansando en la barra un vaso de leche. Sonreí al recordar que el jamás entendía el porque de mi practica.
-Pensé que no eras de los que tomaban leche tibia en la noche – reí entre dientes.
Bajo la mirada y dio un largo suspiro. Me mordí la lengua al pensar que pude haber dicho algo malo.
-¿Dije algo…?
-No, no – se apresuró a contestar – es solo que… cuando nos mudamos a California, solía despertarme a mitad de la noche para tomar un vaso de leche, solo para recordarte – susurró – después se hizo una costumbre.
Trague en seco, y cuando alzo la vista sus ojos estaban rojizos.
-No fue fácil, Bella.
-Tampoco lo fue para mi – musité – pero al parecer, tu dejaste de extrañarme muy rápido.
-No puedes decir eso, porque no estuviste ahí – reclamó acercándose peligrosamente a mi – no sabes cuantas veces mis padres me encontraron llorando. Estuve en estado de transe por mas de seis meses. No comía, no salía, lo único que quería hacer era abrazar tu portarretratos.
-¿Por qué me estas diciendo esto? – pregunté con las lagrimas a punto de salir de mis ojos.
-Por que es necesario que lo sepas – gruñó – porque no quiero que pienses que deje de amarte – musitó.
Sin que yo me lo esperara tomo mi cara entre sus fuertes manos, e impacto sus labios contra los míos. Una vocecilla en mi cabeza me decía que esto estaba mal. Que el estaba saliendo con mi madre. Pero con solo sentir sus brazos rodeando mi cintura, perdí todo sentido de cordura.
Su lengua separo mis labios, y yo le di acceso total. Cerré mi puño en torno a su cabello y lo acercaba cada vez más a mi cuerpo. Gemidos y suspiros se ahogaban en la boca del otro, y cerré los ojos fuertemente al sentir la yema de sus dedos sobre mi vientre.
Jugó con la cinturilla de mis pantalones del pijama mientras nuestras lenguas tenían una batalla, en la que ninguna de las dos ganaba. Subí poco a poco su camisa hasta llegar a su cuello, se separo un poco de mi para poder sacarla. Sus labios recorrieron mi mandíbula hasta llegar a mi cuello, con besos húmedos que provocaban gemidos vergonzosos. Continuó bajando por mi hombro hasta llegar a mi pecho.
Al no estar usando sujetador, mis pezones se remarcaban por debajo de la fina tela, y escuche un gemido entrecortado de su parte al notarlo.
-Santo Dios – gruñó antes de comenzar a besarlos.
Le daba pequeños jalones y mordiscos mientras masajeaba el otro con una mano. Llego un momento en el que el placer fue apabullante, y lo tomé de los cabellos para guiarlo a mi boca una vez más. Mi boca recibió gustosa a la suya, mientras yo recorría su pecho con mis temblorosos dedos. Su fino bello cosquilleaba bajo mi palma, cuando tome sus pezones entre el índice y el pulgar.
Se separo lo suficiente para sacar mi blusa de un solo movimiento. Se agacho y continuó con su labor previa mientras yo me arqueaba para él. Sus labios me regalaban suaves caricias que me hacían estremecer. Podía sentir toda mi humedad en mis braguitas de algodón, y escuchar mi respiración entrecortada debido a sus movimientos. Sin embargo, todo en mi mundo desapareció cuando sentí su lengua hacer figuras sobre mis pezones, y sus dientes mordisquearlos suavemente. Su mano se deslizo por debajo de mis pantalones y me acaricio por encima de la ropa interior. Tuve que morderme el labio para no soltar el gemido que amenazaba con salir.
-Cariño, estás muy mojada – susurró mordiendo el lóbulo de mi oreja, y sin previo aviso ingreso un dedo en mi cavidad.
-Edward – gemí cuando empezó a bombear.
-¿Dime? – contestó con voz inocente, pero ronca.
Un balbuceo incoherente salió de mis labios al sentir un segundo dedo acompañar al primero, y su pulgar haciendo círculos sobre mi clítoris. Con la otra mano comenzó a bajar mis pantalones, mientras repartía besos húmedos por toda la extensión de mi cuello. Sentí mis paredes tensarse, y un nudo en el vientre que pugnaba por ser liberado.
-Me voy a ve-venir – gemí.
-Córrete, cariño – ronroneó – Pero quiero oír que digas mi nombre.
El clímax se volcó sobre mí y su nombre salió en un largo gemido. Edward sacó sus dedos de mi interior y chupo sus dedos uno a uno, mirándome directamente a los ojos. Sus orbes verdes, estaban disfrazadas de un intenso negro. Me besó lenta y profundamente. Llenando mi boca de mi propia esencia y acercándome más a su cuerpo. Un gemido broto de mi garganta al sentir su erección presionando mi vientre.
Le ayudé a bajar su pantalón de vestir y me deleité observando el gran bulto escondido detrás de sus bóxers. No tardo en acercarse para acariciar mis senos, y la fricción que se estaba produciendo incluso por encima de la ropa, era insoportable. Nos desalojamos de las últimas prendas, y me penetró de una sola estocada.
Lo abracé fuertemente, y enterré mis uñas en su espalda. Un gruñido animal broto de su pecho, y ahueco mi trasero entre sus palmas, levantándome. Rodeé su cintura con mis piernas, y el aceleró sus movimientos. Mordí su hombro mientras un calor me recorría desde el cabello hasta la punta de los pies.
Mi cabeza se lleno de recuerdos juntos. Nuestra primera vez en el prado. Las tantas veces que me había besado bajo la luz de la luna, prometiendo que estaríamos juntos por la eternidad. Las lágrimas colmaron mis ojos al pensar en que esas promesas serían en vano.
Cuando sus estocadas fueron más rápidas y ganaron profundidad, creí poder tocar el cielo con la punta de los dedos. Ambos estábamos cerca, y después de unos movimientos más, mis paredes se tensaron, y sentí su miembro palpitar en mi interior. Lo apreté mas contra mi cuerpo, y el correspondió a mi agarre. Nuestros cuerpos sudorosos se mezclaban, y nuestras respiraciones se habían vuelto una.
Estuvimos así por unos minutos hasta que salió de mi cuerpo. Tomamos nuestra ropa y nos vestimos en silencio. Cuando ambos estuvimos listos, el me tomo de la mano, y subimos juntos por las escaleras, disfrutando de la inexplicable tranquilidad. Llegamos a la puerta de mi habitación, y antes de soltarme, me giro hacia él.
-Cumpliré todas mis promesas, Bella – susurró cerca de mis labios.
Sonreí bajo su boca cuando se acerco a besarme. Esta vez no fue algo rápido o pasional. Fue lento, disfrutando el uno del otro mientras su lengua masajeaba lentamente la mía. Se separo y deposito un suave beso en mi frente antes de cruzar el pasillo, y entrar al cuarto de mi madre.
¡Gente! Antes que nada, gracias a todos por dejar rr en mis fics :) en Simplemente Irresistible ya llegamos a los 110! Hubieran escuchado mis gritos de emoción :$ También muchas gracias por agregar a favoritos y a alerta, me fascina entrar a mi correo y ver muchos mensajes de :D
El lemmon se me hizo dificil :/ es que yo no tengo mente pervertida (aunque la Srita. Rompo camas con Carlisle diga lo contrario), pero bueno, todo sea porque Cami no se suicide :D aghsfapañsga, se que te emocionas cuando te dejo mensajitos por aqui, asi que este capitulo va para ti :) y por ser siempre la primera que lee mis actu's y andar tonteando conmigo en twitter :D Te adoro (L)
En fin, ya saben :) Piquenle al botón que esta aqui abajito, ya sea el GO o el verdecito :D ahora que si le dan a los dos, mi sonrisa se incrementa mucho :)
-Elissa!
