Los personajes no me pertenecen

La historia es sacada de mi loquilla mente.

Advertencias:AU y OC's.

-hhhh-tiempo ,epoca

-hhhh-partes de la cancion

-hhhh-recuerdos

-hhh/hhh-texto normal

"-hhhhh-"penamientos.


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-Residencia Ainsworth -

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"Los amigos son esa parte de la raza humana con la que uno puede ser humano."

"Jorge Santayana-Filósofo y escritor"

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-Año 1840-Francia-

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"-Todo a cambiado-"

Soltó una risita por lo bajo, ante la incongruencia de sus pensamientos, ¡Por supuesto que todo había cambiado!, después de todo 128 años, era tiempo suficiente para que todo evolucionara.

Los años mas largos de su inmortal vida…..

Miro con hastío al joven que lo acompañaba, aquel joven que lo condeno a una vida miserable, ¿Por qué no lo dejo morir?, prefería mil veces estar muerto a matar para poder sobrevivir, como desearía poder encajarle los colmillos y….

-Castiel, podrías dejar de pensar una y mil formas de torturarme, es bastante incomodo-….¡ ah no ¡ también se atrevía a meterse en su mente a husmear, aparte de antisocial, chismoso el chico….-tus ojos se han vuelto rojos, tengo que recordarte lo que podría pasarnos, si alguno de ellos te ve-…..y con delirios de inteligencia.

-¿Has visto las tiendas de la ciudad?-Dimitri, dirigió su mirada al ojigris, una mezcla de confusión y preocupación adornando su cara.

-¿Como podría no verlas?-en realidad la pregunta era bastante estúpida

Las calles de Paris eran un caos total, por dos simples y sencillas razones:

La primera, la nueva moda en Francia, causaba revuelo en las mentes de las jóvenes nobles y pobreza en la cuenta bancaria de Padres y Maridos.

La segunda, y mas importante -al menos para el-, la mayoría de las jodidas tiendas, vendían armas contra Espíritus de la Noche, eso si le provocaba un incomodo sentimiento, durante el paso de los años, las investigaciones de magia negra, hombres mitad bestia y vampiros, habían alcanzado un gran número de publicidad, era una lastima la ignorancia de aquellos seres llamados humanos, no se daban cuenta de los otros seres sobrenaturales.

-Puedo asegurar, que cada persona en el continente, tiene una de esas cosas-con su largo dedo señalo el aparador de una tienda de armas, Dimitri analizo cada instrumento de aquella caja de madera, ajos, estacas de madera, crucifijos de plata, y botellitas con -lo que creía el- agua bendita.

-Ajos…. ¡Ajos!, ¿lo puedes creer?...la gente carece de imaginación-no lograba comprender por que los humanos pensaban que el ajo les podría causar algún daño, estaba de acuerdo con los crucifijos y el agua bendita, por todo ese asunto del alma, pero los ajos, ¿en verdad?, debía admitir que le causaba un poco de gracia.

-Lo mejor para ambos, es no llamar la atención-el castaño le envió una significativa mirada, el pelirrojo bufo por lo bajo.

-En todo caso, eso será algo problemático-Dimitri lo vio confundido, sin entender del todo sus palabras-La llegada de nuevos inquilinos, los cuales son adinerados y de título noble….-

-Entiendo tu punto, pero es normal, las buenas familias quieren conocernos…-

-dirás la gente metiche, quiere conocernos-Dimitri suspiro cansado

- Ni con el paso de los años cambia tu mal carácter y terquedad ¿cierto?-el tono divertido en la voz del castaño, le provoco cierta molestia, lo miro indiferente y contesto frio a su pregunta.

-Si no me hubieras "salvado" como lo llamas tu, no tendrías que soportar mi mal carácter- recordar el asunto de su transformación, no le era muy agradable que digamos.

-No podía dejarte morir, tenia dos opciones Castiel-Dimitri miro seriamente a Castiel-….y escogí la mejor-agrego.

En el interior del carruaje se percibía un aire incomodo e intenso, el castaño se limito a cerrar los ojos, le hacia mucha falta un momento de tranquilidad.

Por otro lado, Castiel se sumergió en sus pensamientos.

Miro por la ventana sin mirar realmente, rememoró lo que fue su vida, desde su caprichosa infancia hasta sus últimos instantes como humano.

-"…Humano…-"

¡Oh! Como los envidiaba, anhelaba poder salir a las calles, respirar el aire fresco y sentir la calidez de los rayos del sol en su pálida piel, pero desgraciadamente solo eran eso anhelos y nada más, si salía tendría que pasar desapercibido, respirar ya no podía, el oxigeno no le era fundamental para vivir, los rayos del sol lo lastimaban y no sentía calidez, sino completa frialdad, los humanos tenían una vida corta tal vez, pero llena de cariño, amistad y amor, y el y los de sus especie y muchas otras más, se quedaban varados en el tiempo, veían la felicidad de los humanos, añoraban comer, sentir la sangre correr por sus venas y no alimentarse de ella, amar y ser amados.

Obviamente no todos los casos eran como el suyo, a lo largo de los años conoció amigos de Dimitri, algunos eran solitarios y son felices así, otros encontrón a su pareja "eterna" y eran inmensamente felices.

Recordaba perfectamente aquel momento cuando Dimitri le explico el asunto de las parejas "eternas", si un Youkai se llegara a enamorar ya sea de algún Humano, Hayou o un mismo Youkai en si, seria para siempre, pero debían de tener cuidado de quien se enamoraban, algunos al no ser correspondidos mataban a su amado y seguidamente a ellos mismos.

"Algunos cometen las peores abominaciones, tan solo por estar con el ser Amado"- le había comentado una vez Dimitri, cuando se encontraban en Inglaterra -1756-.

Era irónica su situación, si tan solo ella estuviera con el, tal vez la carga de una inmortal vida seria menos pesada, pero….. ¿Ella lo hubiera aceptado?...

Y como una cruel jugarreta de su mente, el recuerdo de aquella vez donde ella le confeso el secreto que escondían sus melancólicos ojos cafés.

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Se encontraba cansado, fastidiado y su mal genio estaba a punto de explotar, y la causante de todos sus males no aparecía por ninguna parte, había empezado el día como cualquier otro con la excepción de saber que al medio día se encontraría con la mujer ,que durante esos últimos seis meses ocupaba sus pensamientos.

Le intrigaba la forma sobreprotectora que tenia ella con aquel pueblucho a las a fueras de la ciudad, como si algo la uniera con todos los habitantes de este, la bondad que se apoderaba de sus ojos al ayudar a la gente necesitada del pueblo o el sentimiento de cariño y amor fraternal reservado exclusivamente para esos pequeños pelinegros de 4 años, lo hacían sentir una sensación desconocida en sus entrañas.

-….Joder…. ¿donde estará?-se detuvo a descansar unos momentos cerca de una gran roca, se quito la chaqueta y desabotono los primeros botones de su camisa blanca, con cuidado de no rasgar su vestimenta se recargo en la enorme piedra, cerro sus orbes grises.

Sus sentidos se agudizaron, escuchando el cantar de los pájaros y el correr del rio, los pececillos de colores, brincando y chapoteando en el agua, automáticamente su cuerpo se relajo, en ningún momento de su vida se había dedicado a disfrutar de los sonidos de la naturaleza, siempre estaba tan inmerso en los negocios de su padres, o en encargarse de que su madre no lo comprometiera por "accidente" con alguna chiquilla inmadura y superficial, que por su mente no pasaba, la posibilidad de perderse por el bosque y relajarse tranquilamente.

Se levanto y siguió su recorrido por el Bosque, olvidando su chaqueta en el proceso, llevaba más de dos horas en aquel lugar infernal y ni un solo rastro del paradero de la joven de cabellos negros.

Mientras más se internaba en el bosque, se percato de la falta de árboles poco a poco, hasta llegar a una pequeña colina, completamente depurada de árboles, a excepción de un enorme roble en medio de esta.

Entrecerró los ojos al distinguir una fina figura, tranquilamente sentada se encontraba la causa de su molestia, la analizo.

La joven se encontraba completamente inmersa en admirar el bello cielo azul y las suaves nubes blancas, la suave brisa primaveral jugaba traviesamente con sus –en aquellos momentos- sueltas hebras ébano y los suaves rayos solares, le daban tonos canelas a su cabellera, mantenía sus enormes ojos cerrados con una expresión de tranquilidad adornando su delicado rostro.

El pelirrojo se acerco silenciosamente por detrás de la joven, tratando de no advertirla de su presencia, cuando la voz de la joven lo paralizo por unos segundos.

-….Castiel….-su voz se escuchaba diferente, más suave, mas dulce-….se que estas ahí…podrías sentarte a mi lado por favor….-la miro con desconfianza, se acerco lentamente a ella hasta sentarse a una distancia prudente, contemplo el perfil de su cara, sus ojos aun los mantenía cerrados.

Yayx abrió lentamente sus ojos que se toparon con unos grises, Castiel se sorprendió ligeramente a ver la determinación en los fanales chocolates , una mirada que antes no había apreciado, la sensación desconocida azoto de nuevo sus entrañas.

-…me has preguntado, por que me preocupo por las personas de este pueblo ¿cierto?-frunció el ceño unos instantes antes de volver a su misma expresión serena, Castiel pensó que se veía como una gatita enfurruñada-….desde los 12 años, he sido entrenada para proteger a los humanos de espíritus malignos-ahora era él, el que fruncía el seño.

-…desde tiempos pasados, la primera mujer en nacer en cada generación, poseía en la espalda una marca de nacimiento, una flecha atravesando dos alas blancas…esa mujer seria la encargada de proteger a las personas de seres demoniacos, purificaría y sellaría a esos seres, con el poder de un arma otorgada por su maestro-a medida que relataba los ojos cafés se volvían mas distantes y fríos, se mantuvo callado, algo le decía que si hablaba o se movía tan solo un poco, ella no volvería a sacar el tema-…Mi Madre, fue la elegida. Mi madre en su tiempo fue nombra la mejor sacerdotisa, el consejo la eligió para mantenerse en celibato y dedicarse para siempre a la exterminación de demonios, sin embargo…..-callo, bajo la cabeza un poco , el flequillo tapo sus ojos y parte de su nariz, unos segundos después siguió con su relato-….al pueblo llego un joven hombre, aspirando cumplir sus dos grandes sueños, los aldeanos desconfiados, lo llevaron con la Sacerdotisa, con el único objetivo de purificarlo, Marco, el nombre de aquel hombre, se enamoro de la Sacerdotisa, y ella sin saberlo poco a poco fue cayendo en el amor de ese hombre- no sabia en que momento se había acercado tanto al cuerpo femenino hasta el punto donde sus brazos se rozaban.

-Marco le rogo a la Sacerdotisa, dejar el templo y fugarse con el, la mujer indecisa, le conto a su Hermana menor su complicada situación, la hermana le aconsejo fugarse con el y dejarlo todo, tiempo después de pensarlo la Sacerdotisa, termino por fugarse con Marco, sin saber que el consejo les había puesto una trampa…..-

-Se casaron en una pequeña capilla cerca de la frontera de Francia, un año después, llego su primer vástago, que resulto ser una mujer con una marca diferente en la espalda, la Sacerdotisa temiendo por el bien de su hija, la protegió lanzando un juramento, la pequeña niña creció feliz hasta la edad de 12 años, sus progenitores esperaban la llegada de un nuevo integrante a la familia, poco antes del nacimiento de su hermano, la Hermana de la Sacerdotisa llego a su hogar trayendo consigo un semblante triste para la Sacerdotisa…-Castiel observo como la pelinegra se abrazaba a si misma, buscando consuelo, a el le dio un vuelco el corazón.

-El día del nacimiento del nuevo integrante, resulto ser tormentoso, la pequeña esperaba impaciente afuera de la habitación de sus padres, escuchaba los gritos y lamentos de su madre, y las palabras de consuelo de su tía y padre, hasta que un llanto resonó en toda la casa, seguido de otro mas agudo, emocionada se acerco a la rendija de la puerta observando un bebe en brazos de su madre y a otro en brazos de su padre, se adentro en la habitación, sus progenitores al verla le sonrieron en una mezcla de felicidad y tristeza, la pequeña les devolvió la sonrisa inocentemente, busco con la mirada a su Tía, la observo con extrañeza cuando la vio meter en una maleta ropa y víveres, su madre la llamo con voz queda y profunda, la niña se acerco a ella cautelosa, la madre deposito en el delgado y pequeño cuello infantil, una cadena de bronce color negra, era sencilla pero bonita, la pequeña la toco con sus pequeños deditos, su madre le pidió cuidar de sus hermanitos y conservar la cadena, el único recuerdo que tenia de sus padres…..antes de marchar, su madre y padre le pusieron los nombres a sus hermanos, él niño se llamaría Ethan y la niña Elena….-

-Mire por última vez a mis padres antes de salir detrás de mi tía con mis hermanos en un pequeño moisés, antes de adentrarnos en el bosque completamente, vi una luz rosada casi blanca proveniente de lo que fue mi hogar…..-el silencio que los envolvió era intenso y denso, Castiel se removió incomodo en su lugar, Yayx se mantuvo todo el tiempo en la misma pose, segundos después con voz ronca ella volvió hablar.

-…Tiempo después, mi Tía me explico sobre mis poderes purificadores, se suponía que yo era la que debía seguir con lo que mi madre dejo inconcluso, pero mi hermana Elena, también posee la marca de la flecha, a diferencia de ella, yo solamente tengo un ala en vez de dos….-Castiel sintió la necesidad de saciar su curiosidad

-… ¿Pero no la Primera mujer en nacer es la única que tiene la marca y las dos alas?-la pregunta era cautelosa

- Hace tiempo, jure al templo ser yo la que destruya a los seres malignos, Elena no tiene la suficiente fuerza espiritual para lograrlo….por eso yo soy la Sacerdotisa de este pueblo- se encontró con la chocolate mirada de ella, fuerte y decidida-Ahora entiendes por que protejo a este pueblo como si de mi vida misma se tratara, y a mis hermanos, son mi motivo para seguir viva Castiel, no puedo perderlos a ellos también…no puedo…-

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¿Cuál hubiera sido su reacción? ¿Le hubiera perdonado la vida? ¿O lo hubiera purificado?

-….conociéndola, no hubiera dudado en atravesar mi pecho con una de sus flechas…-susurro para si mismo, tenia que aceptar la realidad de las cosas, el sabia perfectamente que ella no le hubiera perdonado la vida.

-Castiel ya hemos llegado-el pelirrojo asintió indiferente, el castaño se dedico a suspirar por lo bajo.

Bajaron del carruaje, frente a ellos se alzaba imponente una hermosa y clásica mansión, de jardines amplios, verdes y llenos de flores silvestres y algunos rosales, la fachada tenia un suave color beige, los ventanales clásicos y elegantes, había un pequeño caminito de la terraza hasta una fuente en medio del patio trasero.

Castiel silbo falsamente impresionado, sin esperar a Dimitri se adentro en la casa recorriéndola, tan solo unos segundos después, termino su inspección, aburrido se dirigió a la biblioteca central, paseo sus largos dedos por cada índice de los libros, hasta que uno llamo especialmente su atención.

-"Mitología Espiritual" – leyó, abrió el índice del libro, sus ojos se detuvieron en la sección "Íncubos y Súcubos".

-Íncubos: Demonios con forma masculina que seducen a las mujeres por la noche,Un hombre joven, muy atractivo y fuerte que seduce y atrae generalmente a mujeres, a las que atormenta. Existe la teoría de que estos demonios son descendientes de ángeles caídos que han degenerado en succionadores energéticos. También se dice que, en realidad, los íncubos y los súcubos son el mismo tipo de demonio, que adopta la forma de hombre o mujer, dependiendo de los gustos de la victima.

Suelen acercarse a todo tipo de mujeres; mayores o jóvenes, casadas, solteras o viudas, aunque comparten con los súcubos su debilidad por las mujeres religiosas y de férrea moral, sobre todo las novicias. Disfrutan sabiendo el dolor y la vergüenza que causarán a sus víctimas al despertar de su espantoso sueño.

Cuando un incubo ha elegido su "victima" no se le aparece inmediatamente, ni se produce un acercamiento real a la persona para llevar a cabo sus planes. Sino que se cuela en los pensamientos de la mujer y siembra el deseo y la lujuria, provocándole sueños eróticos muy fuertes y vívidos en los que la mujer se despierta completamente excitada y húmeda. En esos sueños o pensamientos las imágenes sexuales que son enviadas son muy exageradas con el fin de alimentar el deseo y prepararla para su visita.

Tras varias noches de precalentamiento y cuando intuye que está preparada para recibirle, el íncubo se materializa en la habitación de su victima y se une a ella por medio de unos coitos tan salvajes y placenteros que la mujer obtiene cientos de orgasmos, a veces entrecortados por momentos de lucidez que provocan vergüenza y horror por su comportamiento y por los actos realizados.

A la mañana siguiente, la victima se siente débil y abatida, esto es debido a que el íncubo ha empezado a extraer su energía erótica (aumentada por los orgasmos) a través del coito. Aunque la mujer no recuerda prácticamente nada de lo sucedido, piensa que lo poco que recuerda es un sueño erótico brutal y extraño que la ha dejado agotada.

Muchas de estas mujeres pueden incluso quedar embarazadas. Cuando esto ocurre existe la posibilidad de que el bebé nacido sea un engendro a disposición de las fuerzas del mal, o un poderoso humano mágico que se decline por hacer el bien.

Súcubos: Estos demonios poseen siempre el aspecto de una mujer de belleza extraordinaria, piel perfecta y cabello oscuro o rojizo. Se esconden tras esta atractiva fachada para conseguir atraer y tentar a los mortales que se cruzan en su camino. Su única misión es atraer primero para atormentar después. Sus movimientos son ágiles y precisos. Su forma de caminar es muy seductora y cuentan con una gran presencia y carisma. Ese tipo de carisma que fascina y casi deja hipnotizado a su interlocutor, aunque un espectador avispado podría saber que se trata de un demonio por ese destello en su mirada de oscuro y enfermizo deseo.

Los demonios súcubos no necesitan mostrarse agresivos y, además, rehúyen los conflictos. Prefieren usar su capacidad de persuasión y don de gentes para conseguir sus propósitos. Además, en caso de necesidad, no dudarán en adoptar el papel de víctima o de damisela en apuros. Incluso pueden enredar y poner a unos en contra de otros por simple diversión.

Una vez tienen elegido al mortal procuran alejarse con él de la multitud, y entonces usan su capacidad de sugestión, muy parecida a la de los vampiros, para hacerle creer prácticamente cualquier cosa que deseen. Cuando la víctima entra en ese estado hipnótico pasa a ser atacada por el súcubo, que consume la energía de la víctima mientras mantienen relaciones sexuales.

Estos demonios se nutren de la energía vital del mortal, energía que también les permite mantener ese aspecto joven y encantador.

Tras el estado de inconsciencia, las víctimas pasan a un sueño profundo del que suelen despertar agotadas, deprimidas y con la sensación de haber vivido una horrible pesadilla, aunque si el súcubo se excede extrayendo energía es posible que no consigan despertar y acaben muriendo.

Algo que divierte mucho a estos demonios súcubos es atacar a hombres virtuosos o que han hecho voto de castidad. Les encanta atormentarlos al despertar del sueño con recuerdos de orgías y perversiones que los hacen sentir muy avergonzados.

Encantamientos de cama:Los súcubos e íncubos tienen la capacidad de realizar un encantamiento al lugar donde se produce el ataque sexual, generalmente, la cama de la víctima, de manera que cada vez que ésta descansa sobre dicha cama se drena parte de su energía, que pasa directamente al demonio aunque esté lejos del lugar.

Este poderoso hechizo puede acabar con la vida del mortal mientras que hace más fuerte al demonio. Así, cuantas más víctimas consiga, más poderoso se vuelve.

En conclusión, hay que tener especial cuidado en no caer en los engaños de estos espíritus.-

-¿Por qué no me habías hablo de estos seres Dimitri?-escucho los pausados pasos del castaño acercarse al sofá donde se encontraba sentado.

-No creí que fuera un tema de tu interés- se sentó al lado del joven pelirrojo, Dimitri observó por algunos instantes el libro, seguidamente desvió sus ojos.

-Este libro fue el que te dio la existencia de los Vampiros ¿cierto?-el castaño se mantuvo callado largo rato, agotando la paciencia de Castiel en el proceso-…bien si no quieres….-no pudo continuar con su oración.

- En realidad María fue la que lo encontró y me hablo de ellos, podía llegar a ser muy fantasiosa, cuando quería- la sombra de la melancolía adorno los ojos del castaño y una tenue sonrisa tierna estiro en sus masculinos labios.

-Si no querías contestar, simplemente te hubieras mantenido callado-Dimitri miro al ojigris ofuscado.

-….Es bueno hablar de las cosas de vez en cuando Castiel-El pelirrojo silenciosamente se dirigió a la salida del salón, cuando las siguiente palabras de Dimitri detuvieron abruptamente su camino-…Háblalo, sácalo, despréndete despacio de cada recuerdo de ella y entonces…-

- ¿Y entonces?, no hay un entonces después de eso Dimitri….los recuerdos que tengo con ella son los importantes que poseo y no quiero desprenderme de ellos, te pido que no vuelvas a sacar el tema-demando antes de abandonar la habitación y cerrando la puerta de un portazo.

-….siempre hay nuevas oportunidades Castiel…-

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Se bajaron del carruaje con elegancia y carisma, atrayendo las miradas curiosas de hombres y las soñadoras de mujeres.

Dimitri camino serio e imponente, Castiel lo siguió de cerca con mirada y sonrisa arrogante, provocando varios suspiros en las jovencitas nobles.

Al entrar la suave y embelesadora música clásica les dio la bienvenida, dieron sus abrigos y sombreros al mozo, admiraron todo con aburrimiento e indiferencia, habían perdido la cuenta de a cuantas fiestas asistieron similares a esa.

-Ven Castiel, te presentare a George Ainsworth y a sus hijos, dueños de esta "humilde" mansión-

-Vaya vaya, pero que es lo que acabo de oír, ¿el pacifico Dimitri usando el sarcasmo?-la sonrisita burlona del pelirrojo hizo presencia

-Después de varias décadas a tu lado, se me han pegado algunas manías tuyas-Dimitri le sonrió confundido, Castiel se limito a negar con la cabeza suavemente divertido.

Se encaminaron a un rincón del enorme salón, divisaron a un hombre de la tercera edad y a dos peculiares jóvenes a su lado, el más alto poseía un sedoso cabello blanco y vestía elegantemente, su mirada era misteriosa y distante, el otro joven mas bajo que el primero, mantenía un revoltoso cabello azabache e igualmente vestía elegante.

-George, te presento a mi primo Castiel Leunam-George sonrió amablemente a Castiel, el se limito a estrechar su mano con la del hombre grande.

-Un gusto en conocerlo joven, Dimitri, Castiel, les presento a mi hijo mayor Leigh y a Lysandro el menor-los hermanos se limitaron a asentir con la cabeza, en señal de saludo.

-Dimitri, me gustaría hablar de algunos asuntos contigo, si me disculpan-George inclino la cabeza, el castaño imito su acción, con la diferencia de mandarle una advertencia silenciosa al ojigris, este rodo los ojos aburrido, a veces Dimitri lo hacia sentir como un niño al cual se le dice que no se como las galletas de la abuela.

-Castiel, Lysandro, yo también me retiro-Castiel observo la huida del pelinegro, volteo a ver a Lysandro con una ceja alzada, desafiándolo con la mirada a dejarlo solo.

-No tienes por que verme así, no voy a huir como mi hermano-la voz del albino era suave y tranquila, sin dejar de sonar varonil.

-¿Cómo es que tienes los ojos de diferente color?-definitivamente la palabra 'tacto', no existía en el amplio vocabulario de Castiel.

-…Lo herede de mi madre, ella poseía el mismo color de ojos que yo-el aire a su alrededor era cómodo y silencioso, Castiel se sentía relajado en la compañía del albino, y Lysandro compartía el mismo sentimiento

Vagaron por el salón, platicando un poco de sus gustos, grata fue la sorpresa al saber que tenían mas en común de lo que imaginaban, Castiel se permitió bromear y Lysandro le seguía la corriente, Lysandro le comento sobre una tal "Nina", Castiel aprovecho en burlarse discretamente de su infortunio, sin embargo también le comento sobre "Ella", Lysandro comprendió al instante que era un tema delicado y pido cambiar de conversación.

Se detuvieron cerca de la pista de baile, la música era alegre y rítmica, perfecta para bailar, pero ellos decidieron mantenerse alejados de los ojos femeninos, excepción de unos orbes azules con tonos rosados, los cuales se fijaron completamente en el apuesto pelirrojo.

Castiel diviso por el rabillo del ojo a una bella joven, de largos cabellos castaños y andar seductor, se acercaba lentamente a ellos, llamando la atención de varias miradas masculinas, se detuvo hasta estar enfrente de ellos, o mas explícitamente enfrente de el, Castiel la miro analítico, usaba un largo vestido acampanado esmeralda, resaltando la claridad de su piel, las mangas le llegaban hasta el codo, el corsét se amoldaba a su figura delgada y de notorias curvas, y como la cereza del pastel un delicado escote dejando ver el inicio de sus pechos.

-Lysandro, ¿no me presentas a tu amigo?-el albino dirigió su mirada a la castaña, percatándose momentáneamente de su presencia

-Perdona, pero no te había visto en toda la velada, Castiel te presento a Debrah Boissieu amiga de la familia, Debrah te presento a Castiel Leunam, nuevo inquilino de la cuidad-ni un solo instante la castaño despego sus ojos azules de los grises, Castiel sonrió pícaro, tomo delicadamente la enguantada mano femenina, besándola delicadamente, la mucha sonrió complacida, Lysandro miraba suspicaz la escena.

-Un gusto en conocerlo Señor Leunam-el tono de su voz era suave y meloso.

-Igualmente-la sonrisa de Castiel no decayó en ningún momento, Debrah le sonrió de vuelta coqueta.

Después de esa breve presentación, los tres se dedicaron a platicar amenamente, Debrah disimuladamente rozaba la mano del pelirrojo, después de un rato Lysandro se separo del grupo, dirigiéndose a conversar un rato con su pelinegro hermano, Debrah mira intensamente el rostro marmoleado de Castiel y a el no le incomodaba su profunda mirada.

Caminaron silenciosamente a un balcón de la estancia, al salir la música se escuchaba suavemente, Castiel recargo los antebrazos en el barandal del balcón y Debrah se situó su lado, se mantuvieron en silencio, compartiendo miradas y sonrisas discretas llenas de coquetería y picardía.

La muchacha tomo delicadamente el rostro perfecto del pelirrojo, Castiel la miro con intriga, acerco lentamente su femenino rostro al de el, sin despegar su azules ojos de los grises, con una voz tan suave y seductora le hablo- ….Déjame liberarte de la sombra de sufrimiento que adornan tus bellos ojos…-Castiel abrió enormemente los ojos al sentir los suaves labios de ella con los suyos, si saber muy bien lo que hacia, la tomo de la cintura atrayéndola completamente a el, correspondiendo el beso, que a medida que pasaban los segundos se hacia mas apasionado.

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"-Castiel…no me olvidaras ¿cierto?-"

"-….Jamás podría….-"

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Bueno chicas aquí el segundo cap, me alegra saber que les gusto la historia, mil gracias por agregarme a Favoritos y Alertas, el próximo cap sabrán quienes fueron las elidas a quedar.

Por otro lado debo decir, que estuve apunto de borrar la escena donde entra Debrah, y tirarme de mi ventana u.u, pero pensé y me dije ¡vamos! ¡De eso se trata la historia de amor, fantasía y drama!, espero en verdad que les haya gustado, es recién salido del horno xD, bueno chicas me despido, que tengan bonita noche y que sueñen bien, Adiós peques! :3

Se despide:

_aishiteru-Aiko_