t Un vampiro entre nosotros t
¡Hola!, como están, bueno este es el cap. 2
Vampire: lo prometido es deuda aquí esta el cap.2
Wind y Rogue: disfrútenlo
Dark: Súper Escuadrón Ciber Monos Híper fuerza ¡Ya! , no nos pertenece es de Ciro Nieli, todo lo referente a los clanes Raven y Yuki, así como el Planeta Ataría nos pertenece a nosotras y este fic lo estamos haciendo junto con el autor Ghost Steve Hanz Marode es un personaje de su autoría.
Al fic
Cap. 2 Poder Divino
Era de noche y llovía en el planeta Ataría, acababa de anochecer y el viento frío movía a los árboles produciendo sonidos guturales y dándole a la calle un aspecto realmente macabro. La tenue luz de los faros apenas alumbran lo suficiente para más o menos ver que una figura encapuchada caminaba en círculos por un pequeño jardín, ahora desprovisto de gente debido a la avanzada hora.
Hanz Marode, un muchacho tímido y flacuchento, observaba desde el balcón de su casa el oscuro pedazo de naturaleza. Iba a ese lugar con regularidad y nunca le tomaba mucho interés, no obstante, desde hacía varias noches le había llamado la atención aquella figura que rondaba dando vueltas por el jardín justo cuando todos los demás se habían ido.
Ni el frío, ni la lluvia ni, la escasez de luz parecían importunar a ese individuo que se paseaba tranquilamente con una gracia y estilo singulares. Era como si flotara en el aire, como si la misma noche y él fueran uno solo. Hanz era un chico curioso y algún tiempo llevaba que deseaba ir a investigar y preguntarle a esa persona la razón de su extraño comportamiento. Sin embargo siempre era detenido por su madre, la cual no lo tenía siempre bien vigilado y no le permitía salir a esa hora.
Afortunadamente para él, esa noche la señora Marode había tenido que salir a acompañar a una amiga al médico. La casa era literalmente toda para él y esta vez nada ni nadie podía obstaculizarlo. Hanz había esperado por horas hasta el momento en que el encapuchado apareciera para entonces salir a su encuentro. Detestaba salir mientras llovía pero difícilmente tendría otra oportunidad como la que se le estaba presentando ene se momento.
El muchacho tomó su impermeable y salió lo más sigiloso que pudo de su casa. Nadie lo vigilaba y no era necesario tomar ese tipo de precauciones, mas la costumbre lo obligaba a cuidar mucho cada uno de sus pasos. Esperó unos segundos antes de avanzar, probablemente para tomar algo de valor, eventualmente inició el camino hacia donde se divisaba el caminante. Tan metido estaba en sus pensamientos que no vio un automóvil que pasaba en ese momento y que casi lo atropelló, de no haber sido por sus rápidos reflejos no lo habría contado.
-Demente, en este barrio hay puros locos- pensó Hanz levantándose y sacudiéndose las rodillas manchadas de tierra.
Una vez repuesto del pequeño se dispuso a seguir su camino. No obstante no era necesario ir en busca de ese sujeto, ya que el mismo ahora se acercaba a donde él estaba. Hanz solo se quedó de pie estupefacto, por fin iba a conocer a aquel hombre y tener la oportunidad de hacerle tantas preguntas, pero por eso mismo ahora se sentía temeroso, después de todo no sabía quién era ese tipo ni mucho menos el tipo de persona que este podría ser.
Antes de que se sintiera preparado, el encapuchado ya estaba a su lado mas no se molestó en voltear a mirarlo ni a dirigirle la palabra, de hecho, solo continuó su camino. Hanz reaccionó entonces y más decidido lo hizo por fin, se atrevió a hablarle.
-Disculpe… ¿señor?- llamó Hanz obteniendo que el encapuchado se detuviera. –Buenas noches, mi nombre es Hanz y vivo aquí enfrente… lamento molestarlo y sé que no es mi problema pero… quisiera hacerle algunas preguntas-
El encapuchado se mantuvo en silencio como dudando de si debía responder o no. Hanz comprendió entonces que estaba molestándolo pero ya no podía dar marcha atrás. Se estaba muriendo de nervios y no sabía por qué, ese hombre le inspiraba un temor sobrenatural que no lograba explicar. Sin embargo, a pesar de que su presencia lo imponía no creía que en sus intenciones estuviera hacerle daño.
-¿Qué deseas saber?- dijo el hombre.
-Bueno…yo…no sé cómo decirlo- contestó Hanz.
-Solo dilo- dijo el encapuchado con un tono amable que le dio confianza a Hanz.
-Desde hace varias noches lo he visto caminar por este jardín… me preguntaba por qué lo hace-
-Salgo a caminar, mucha gente lo hace-
-Sí, pero no me explico por qué lo hace a esta hora y con este clima. Creo que se sentiría mucho más cómodo caminando durante el día con el resto del vecindario- dijo Hanz.
-No lo creo- dijo el encapuchado.
-¿Le desagrada la gente?-
-No… es solo que no puedo salir de día. El sol me molesta- contestó el encapuchado.
-¿Por qué?-
-Digamos que tengo una piel sensible a sus rayos. Además prefiero la quietud y el abrigo de la noche-
-Pero está haciendo mucho frío, ¿cómo puede llamar "abrigo" a esto?- preguntó Hanz.
-Para mí el frío es tan cálido como una chimenea. Dudo que lo entiendas, jamás podrías comprender el modo en que mis ojos ven al mundo- contestó el encapuchado.
Hanz estaba confundido pero el miedo se había ido. Ahora sentía una extraña fascinación por ese individuo, como si él tuviese algo que él hubiera estado buscando por mucho tiempo.
-¿Cómo te llamas?- preguntó Hanz.
-Haru- contestó el encapuchado.
-Haru… sé que no nos conocemos bien pero… ¿podríamos ser amigos?- dijo Hanz.
-Eso dependería únicamente de ti… de si estás dispuesto-
-Lo estoy-
-No hables sin pensar. Estar conmigo no es cualquier cosa, todo aquel que se haga llamar amigo mío está expuesto- explicó Haru.
-¿Por qué?, no lo entiendo-
-Exacto, y ese es justamente el problema. No te conviene ser mi amigo, Hanz, por tu bien deberías regresar- terminó Haru a la vez que continuaba caminando. Hanz estaba anonadado, ni siquiera sabía bien lo que había pasado. No le molestaba ser despreciado, de hecho lo esperaba, pero el modo en que Haru lo había hecho era demasiado extraño.
Estaba por regresar a casa cuando notó que Haru se detenía nuevamente y miraba hacia el otro extremo del jardín. Hanz volvió la mirada y descubrió que frente a ellos se encontraba estacionado un auto, el mismo que casi lo había arrollado anteriormente.
-¿Qué pasa?- preguntó sin comprender por que Haru miraba a aquel auto con los vidrios polarizados con tanto detenimiento. Un momento de silencio sucedió entonces y segundos después, Haru se volvió y comenzó a correr hacia Hanz con todas sus fuerzas.
Haru llegó hasta el muchacho y se abalanzó sobre él haciéndolo caer al suelo. Hanz creía que Haru lo estaba atacando pero el sonido de un disparo en la cercanía le borró esa idea de la mente. Alguien había tratado de matarlos y Haru acababa de salvarlo. Ambos se levantaron y comenzaron a huir mientras que un hombre bajaba del auto cargando una especie de arma con la cual planeaba acabarlos.
-¿Qué ocurre?, ¿Quién es ese?, ¿Por qué nos ataca?- preguntó Hanz mientras corría.
-¡No hay tiempo de explicar, al menos no ahora!- contestó Haru con un semblante de miedo.
El atacante corría detrás de ellos rápidamente mientras cargaba su arma. Haru volteó a verlo y por un momento a Hanz le pareció que sus pupilas lucían de color rojo.
-¡Déjanos en paz!- gritó Haru a su perseguidor.
-¡Jamás!, ¡asqueroso chupa cangre!- contestó el hombre.
Un nuevo disparo salió de su arma, esta vez impactando en la pierna de Hanz. El chico cayó al suelo gritando de dolor mientras que Haru se detenía a ayudarlo.
-¡Maldición!- dijo Haru –No quería llegar a esto-
Haru se notaba realmente enojado y asustado pero no contra Hanz. Rápidamente tomó al muchacho entre sus brazos y murmuró unas palabras sin sentido. Entonces una especie de neblina color negro los rodeó a ambos y una sensación de vértigo llegó a interior de Hanz. Era como si estuvieran volando, mas la nube negra no le permitía ver.
Pronto la calma regresó y el humo se desvaneció. Hanz notó entonces que ya no se encontraban en el jardín, estaban en un sitio muy extraño parecido a una caverna pero amueblada a imagen de un apartamento común y corriente. Haru no lucía sorprendido, soltó a Hanz y se dirigió a un armario del cual sacó medicamentos y vendas para curar la herida de su acompañante.
-¿Qué fue todo eso?, ¿Dónde estamos?-
-Estamos en mi hogar… nos transporté aquí- contestó Haru mientras revisaba la pierna de Hanz.
-¿Quién era ese sujeto y porque nos atacaba?- preguntó Hanz.
-Su nombre es Sky, y nos atacaba porque eso hace. Es un cazador- dijo Haru simplemente.
-No comprendo, necesito muchas respuestas. ¿Por qué trataba de cazarnos?, ¿Qué hicimos?-
-A ti porque te vio conmigo. Y a mí, solo por existir. Solo por eso me quiere destruir- explicó Haru –Nos guste o no ya estás involucrado en esto, Hanz. Creo que es momento de que te hable de varias cosas… que te hable acerca del poder divino que mantiene a mi clan en guerra y a ese desgraciado detrás de mi-
Hanz estaba asustado pero finalmente iba a saber lo que pasaba. Una sensación de aventura se apoderó de él y se dispuso a escuchar atentamente el relato de su nuevo amigo.
-Para empezar, Hanz. Debes saber que yo… no soy humano- dijo Haru.
Continuara…
Vampire: bueno ese fue el cap. 2
Dark: buen trabajo Ghost Steve
Wind y Rogue: así es
Hasta pronto
Vampire: recuerden que la oscuridad esta en todos lados, aun así siempre hay un rayito de luz
Vampire, Dark, Rogue y Wind
Ciao
