- Bienvenida a Villa Luminosa. – dijo Charmander mientras ambos admiraban la vista.

- Es… hermosa. – dijo Summer perdida en aquella vista.

- Y es aún mejor. – dijo Charmander – Llegaremos un poco tarde así será mejor que dejemos lo de Alakazam para mañana, ¿te parece bien?

- Supongo…


Cuando ambos acordaron aquello se dieron cuenta que ya estaban en la villa. Al llegar a la casa de Charmander ambos pararon en la puerta.

- Espera aquí, por favor. – dijo Charmander mientras entraba en su casa.

- ¡Mamá! ¡Papá! ¡Llegué!

- ¡Llegas 5 minutos tarde de la hora acordada! – fue lo primero que oyó por su padre.

- L-lo siento, es que sucedió algo.

- ¡¿Qué es tan importante para que llegues impuntual?! – gritó Hydreigon.

- Amor, si dejas que se explique a lo mejor podamos entender, y vamos, son solo 5 minutos – dijo Sylveon desde la cocina – La comida tardará un poco, así que… ¡Si ambos quieren comer entonces ayúdenme con la comida!

- Sí mamá, solo que… he traído una amiga. – dijo Charmander.

- ¿Una amiga? – dijeron ambos padres al unísono.

- Sí, quería saber si se podía quedar a dormir hoy.

- ¿Dónde está ella? ¿Y qué dijeron los padres de tu amiga? – preguntó Sylveon.

- Por eso he entrado antes que ella… No quería que ambos mencionaran a sus padres ya que… ambos murieron recientemente…

Ambos padres se quedaron en total silencio, no sabían qué decir. Los dos se miraron fijamente y pensaron qué decir.

- Hijo… no es que no queramos, pero… - dijo Sylveon.

- Pero es que la ley no permitiría algo como esto, sé que quieres ayudar y todo, pero esto lo debe saber el agente Magnezone. – dijo Hydreigon interrumpiendo a Sylveon.

- P-pero…

- Tu padre tiene razón. Claro que podríamos hablar con el oficial para resolver este asunto. ¿Y quién sabe? Incluso si tu amiga quiere podemos cuidar de ella. - Hydreigon tardó en contestar.

- Primero que nada, hijo, tu madre y yo debemos hablar antes de tomar una decisión – dijo Hydreigon mientras que Sylveon le seguía por detrás. Ambos se alejaron lo más posible de Charmander.

- ¿Qué sucede ahora? – preguntó Sylveon.

- Sé que quieres cuidar de esa niña, ¿pero no te has puesto a pensar que ya con Charmander es suficiente? – mencionó Hydreigon.

- ¿Y tú no recuerdas que prometimos cuidar a todo pequeño que lo necesitara? Al fin y al cabo, tú y yo somos iguales que ellos.

- No es que no quiera… pero nos estamos quedando sin comida. No me molesta en criar a Charmander en lo más mínimo y no me molestaría cuidar de otra pequeña más, pero piensa que si no le podemos proporcionar lo básico no estaría bien. – dijo Hydreigon.

- Entonces si es necesario comeré menos o incluso dejare de comer. – dijo Sylveon decidida.

- No te puedo permitir hacer eso – Hydreigon suspiró. – Tendremos que bajar la ración de la comida. Claro que de Charmander no ya que aún se encuentra en crecimiento.

- Por esto te amo tanto. Creía que tenía que usar Ojitos Tiernos contigo…

- Yo también te amo… - Hydreigon tardó un poco en reaccionar - ¡Espera! ¡¿Qué?!

- Bueno volvamos, no podemos dejar a la niña así.

- A veces pienso que me utilizas… – dijo Hydreigon a pesar de que Sylveon ya no se encontraba con él.

Cuando por fin ambos regresaron con Charmander decidieron poner manos a la obra.

- Bien, creo que es hora de darle la bienvenida a nuestra invitada. – dijo Sylveon.

- Antes que nada – interrumpió Hydreigon – Solo por curiosidad, ¿qué les pasó a los padres de la chica?

- Oh, vaya… este, ¿cómo lo explicó? – Charmander pensó un poco antes de contestar, no podía decir la verdad, pero tampoco quería mentir – No sé lo detalles completamente, pero hasta donde me contó sus padres murieron en un accidente tratando de protegerla.

- ¿P-protegiéndola? – Hydreigon habló como si sus pensamientos estuvieran en otro lado. Sylveon por su parte veía a Hydreigon preocupado.

- Suficiente charla, pronto anochecerá y aún debemos ir a avisar sobre la niña a las autoridades – Sylveon lo dijo con el fin de recuperar el orden del lugar. – Propongo que la saludemos y nos dividamos. Charmander, tú me ayudarás con la comida mientras que tu padre lleva a… cielos, nunca preguntamos su nombre.

- Se llama Summer, es una Riolu.

- Una Riolu eh, es muy raro ver esa especie recientemente – dijo Hydreigon regresando en sí.

- Okay, entonces abriré la puerta – dijo Charmander mientras se dirigía hacia la puerta y a la vez la abría y a su sorpresa Summer se encontraba en el suelo y si no hubiera sido porque dio un pequeño ronquido los tres estuvieran asustados.

- Creo que dejaremos lo de los oficiales para mañana, debe estar muy agotada después de todo lo que le sucedió – dijo Hydreigon sin antes suspirar de nuevo. – Charmander, ella dormirá en tu cuarto en lo que arreglamos el cuarto que usamos como bodega, ¡y para estar seguros de que no hagas nada extraño dormirás en el sillón!

- ¡¿Q-qué?! – Charmander no lo podía creer.

- A-amor, ¿n-no crees que estás exagerando? – preguntó Sylveon

- Tranquilos, que era una broma – Hydreigon no pudo más y soltó una pequeña carcajada, pero paró al ver que nadie reía. – Vamos, ríanse, ¿no fue divertido?

- No papá… Uno nunca sabe cuándo dices una broma… Eres tan frío que aún no creo que hayas hecho una broma, y para colmo de males, una broma malísima – se le salió a Charmander que tardó en reaccionar en lo que había dicho y en los líos en los que se acababa de meter.

- ¡¿QUÉ DIJISTE HIJO DE…?! – Hydreigon no se pudo controlar y le dio un buen golpe en la cabeza a Charmander no tan fuerte como para dañarlo, pero sí para noquearlo.

- Aún no entiendo como el Sistema de Protección de Niños aún no nos ha visitado – dijo Sylveon mientras que tomaba a Charmander con sus listones y Hydreigon a Summer. – Charmander dormirá con nosotros, tú lleva a Summer al cuarto de Charmander.


Pasaron unas cuantas horas y aún no amanecía, pero Charmander ya se había levantado y sentía como si no hubiera dormido, además de que sentía como si una manada de Tauros le hubiera pasado por encima y se hubieran regresado por su cabeza. Estaba un poco extrañado de que despertó en el cuarto de sus padres. Comenzó a caminar por aún los obscuros pasillos de su casa para tomar un poco de agua y fue que notó que su padre se encontraba sentado en la entrada de su cuarto, parecía como si estuviera cuidando de Summer.

- ¿No puedes dormir? – preguntó Hydreigon dándole aún las espalda a Charmander.

- Voy por algo de tomar, y no, el dolor de cabeza no me deja dormir.

- Lo siento por eso hijo, supongo que me pierdo por mis emociones. – Hydreigon comenzó a sobarle la cabeza de su hijo.

- Supongo que me lo gané, al fin y al cabo, hablé de más.

- Creo que después de todo eres mi hijo – dijo Hydreigon mientras sus ojos volvían con Summer que estaba profundamente dormida.

- ¿Te sucede algo? Estás muy serio. – Charmander mencionó aquello aún a sabiendas que era muy extraño que su padre estuviera un poco triste. - ¿No te agrada Summer?

- Aún no la conozco como para decirte eso… Es solo que por alguna razón ella despertó algo en mí… No solo en su historia, siento algo más… Me recuerda a mí cuando era pequeño, en ese entonces aún era un Deino y era un poco arrogante, igual que tú. – dijo Hydreigon

- Vaya, nunca cuentas nada de tu pasado.

- ¿Quieres oírla? – preguntó Hydreigon.

- Por supuesto. – dijo Charmander mientras se sentaba en el suelo.

- Bueno, esta es la historia de mi vida, mi niñez y de cómo conocí a la Pokémon que le dio sentido a mi vida. Como ya dije, era un pequeño Deino, me gustaba mucho aventurarme y tal vez por eso me metí en muchos problemas. Tenía a mis dos padres, ambos Hydreigon y mi hermano mayor que recientemente había evolucionado a un Zweilous. Vivíamos en una pequeña cueva, no tan grande pero lo suficiente para que todos podamos vivir felices. Y fue ahí donde todo comenzó, hubo un día el cual sin explicación alguna hubo explosiones cerca de donde vivíamos así que mis padres nos prohibieron en salir más allá del bosque e incluso nos dijeron que si no era necesario no fuéramos allá, y fue ahí donde cometí una de las estupideces más grandes de mi vida. – dijo Hydreigon haciendo una pequeña pausa.

- ¿Qué hiciste?

- Lo contrario a lo que me ordenaron.


- Creo que los sonidos de ayer venían de por aquí – dijo Deino mientras miraba a su alrededor. – Creo que si continúo por aquí llegaré a ese pueblo que tanto me han prohibido ir mamá y papá.

Fue cuando atrás de Deino sonó crujir un arbusto el cual lo exaltó cayendo en su espalda, pero de ese diminuto arbusto salió un pequeño Caterpie salvaje. Al ver esto Deino se tranquilizó.

- No puedo creer que ese pequeñín me haya asustado… ¿Y así me quiero convertir en explorador? No creo poder llegar tan lejos – dijo Deino regresando a su hogar con la cabeza mirando al suelo tanto que chocó.

- Así es, tan patético por asustarse por ese asqueroso gusano. – dijo un Magmortar con el cual Deino había chocado.

- D-disculpe señor, no vi por donde iba y…

- Pero ¿qué tenemos por aquí? Un Deino. ¿Vives solo o tienes familia?

- T-tengo un hermano y-y vivo con mis pa-padres – dijo Deino tartamudeando, por alguna razón tenía mucho miedo y no sabía si era por conocer a otro Pokémon distinto a él.

- Interesante… Los pueblerinos cobrarían mucho por cabezaz de Deino y mucho más de Hydreigon.

- ¿Q-qué d-dijo?

- Tranquilo, solo dolerá un momento – dijo aquel Magmortar levantando la mano y haciendo una explosión atrás de Deino mandando a volar al Caterpie de antes – Solo que no me gusta que mis presas se queden quietas… ¡Así que corre!

Las patas de Deino tardaron un poco en reaccionar, pero al final reaccionaron intentando escapar lo más rápido que pudiera. Deino no sabía que el plan de ese Magmortar era que los llevara con sus padres. Magmortar tomó un poco su distanciay fue entonces como un gran Meteoro Dragón caía al suelo dándole un pequeño roce a Magmortar y al voltear la mirada se encontraba cara a cara con una madre enojada.

Fue ahí cuando Zweilous apareció y tomó a su hermano y ambos comenzaron a correr con todas sus fuerzas.

- ¡¿Eres idiota?! – gritó el Zweilous enojado mientras aún corrían. – ¡Hiciste justo lo contrario a lo que mamá y papá nos dijeron! ¡E incluso te acercaste al pueblo!

- L-lo siento. – Deino no podía decir más palabras, estaba aterrado y sentía que había hecho algo de lo que se arrepentiría.

- Como sea, mamá se hará cargo de ese idiota.

- H-hermano, ¿por qué ese señor dijo que nuestras cabezas se venderían bien? – preguntó muy inocentemente Deino. Su hermano tardó en contestar.

- Nuestra línea evolutiva ha tenido muy mala reputación. Casi todos nos temen por el gran poder que tienen los Hydreigon como mamá y papá. Creen que por tenernos cerca sería un problema para ellos. En resumen… Nos ven como unos monstruos, además nuestro tipo Siniestro no ayuda mucho… - dijo Zweilous parando junto a Deino al ver la cueva.

- ¡Hijos! Entren. – dijo el padre apareciendo. – Deino… luego hablaré seriamente contigo después, ahora en-

El padre fue interrumpido por una gran explosión cercana que dejó destruyó los árboles cercanos dejando en descubierto a los tres y la cueva. De ahí apareció el Magmortar herido por la batalla pero aún con fuerzas.

- Maldición… Si está aquí significa que ella… Si corren a la cueva serán acorralados, pero si corren al exterior no tendrán donde esconderse… - pensó el Hydreigon. - ¡Corran dentro y vayan por la salida de emergencia y si todo sale bien nos veremos en el pueblo del este!

Zweilous entendió lo que su padre quiso decir y tomó a su hermano dentro de la cueva.

- H-hermano… Creía que no teníamos salida de emergencia…

- Así es. Lo que papá quería era confundir al enemigo. No tendremos salidas, pero sí tenemos buenos escondites. Al fin y al cabo somos los mejores jugando escondite, ¿verdad? – dijo El Zweilous con una sonrisa intentando calmar a su hermano.

Ese hubiera sido un buen plan si algo a una gran velocidad los rebasara a ambos. Los hermanos se dieron cuenta que era su padre que había sido impulsado por la fuerza de Magmortar. Zweilous solo pensó en ponerse en medio protegiendo a su hermano, pero Magmortar lo alejó de un golpe.

- Sabes niño, he tenido una gran idea. Ahora que tengo a ambos Hydreigon donde quería el botín no se me escapa, así que, ¿por qué no vienes conmigo y hacemos un trato? – dijo Magmortar acercándose con cada paso que daba.

- ¿T-t-trato? – tartamudeó Deino.

- Sí, te dejaré vivir y a cambio iremos de pueblo a pueblo diciendo que hay un furioso Deino viviendo cerca de ellos y será ahí donde yo entro en escena y te "derroto", no me darán mucho a diferencia de tus padres, pero por lo menos viviré feliz – dijo Magmortar riendo al final de sus últimas palabras – Ah, claro que te daré una que otra baya a la semana como recompensa.

Su padre aprovechó lo distraído de Magmortar para lanzar una Cola Dragón a la pared de la cueva volviéndola inestable. Zweilous se levantó rápidamente y tomó a su hermano logrando esquivar a Magmortar por su costado dirigiéndose a la salida y para cuando los temblores pararon se pararon y se sorprendieron que la cueva aún estaba en pie, o al menos una parte. Su padre que como milagro estaba abrazándolos para protegerlos de pequeñas piedras que aún caían. Y se sorprendieron aún más al ver una roca enorme aplastando parte del torso y un brazo de Magmortar dejándolo casi inmóvil.

- N-no… Esto… no puede acabar… así… - dijo Magmortar casi delirando - ¡Yo soy Magmortar, el explorador explosivo! ¡Iba en búsqueda de la inmortalidad de Arceus! ¡No puedo morir aquí!

- La única inmortalidad que obtendrás será el castigo de Giratina por tus crueles actos. – dijo el padre mientras empujaba a sus hijos a la salida.

- Ustedes… asquerosas bestias… ¡Si voy a conocer a Giratina lo conoceré con ustedes! – dijo aquel Magmortar usando su único brazo para hacer explotar aún más la cueva.

Ahora era inevitable que la cueva se cayera completamente. Hydreigon con sus tres cabezas sostenía el inestable y pesado techo y Zweilous de nuevo aprovecho aquel momento para empujar a Deino para que ambos corrieran a la salida. Deino corrió con todas sus fuerzas hacia la ya cercana salida, pero un sonido de aplastamiento lo hizo detener un poco evitando que se diera cuenta de la enorme piedra que estuvo a punto de caerle encima, pero su hermano lo empujó y junto con él un gran estruendo.

Cuando Deino abrió los ojos volteó a ver aquella cueva en la que nació destruida y a pesar de que no se le veían los ojos, varias lágrimas brotaron de sus ojos al entender la magnitud de los sucesos que acababan de ocurrir, pero fue interrumpido por un sonido que se acercaba a aquel lugar así que se escondió en unos arbustos cercanos.

El lugar no tardó en llenarse de Pokémon y de los Sheriff del pueblo. Todos contemplaron aquella escena mientras que los oficiales intentaban investigar aún más.

- ¡Atención! Bzzzt ¡Un accidente a ocurrido aquí! ¡Pero por lo que parece fue más bien provocado! Bzzzt ¡La Hydreigon del bosque muerta, un Hydreigon, un Zweilous y el explorador Magmortar han sido aplastados hasta la muerte! Bzzzt Si alguien sabe algo dígalo ahora. – dijo el oficial Magneton.

Deino estaba indeciso en salir, en parte quería ayuda, pero por otra parte no quería por lo que le dijo su hermano sobre el miedo que le tenían a los Hydreigon y sus pre-evoluciones

- Bzzzt. Solo podemos concluir que el explorador Magmortar ha sido una víctima más de los monstruos conocidos como Hydreigon y pre-evoluciones.

Eso fue lo que evitó que Deino saliera de su escondite. Cuando todos se fueron con el cuerpo inerte de Magmortar y no quedó nadie, Deino pudo sacar los sentimientos que se había guardado para no ser descubierto y rompió en llanto justo en ese mismo lugar.


- N-no sé qué decir – dijo Charmander que aún seguía sentado.

- No digas nada… Fue un problema que terminó hace mucho, además de que ya no he tenido problema con alguien por ser un Hydreigon.

- Espera un momento. Dijiste algo sobre un Pokémon que le dio sentido a tu vida, ¿acaso fue tu familia o Magmortar?

- Si ese Pokémon fuera Magmortar, yo sería un Pokémon malvado… y no fue mi familia. – dijo Hydreigon mientras veía por una ventana como apenas comenzaba a amanecer. – Tal vez te cuente luego, ya está amaneciendo.


Esa mañana fue un poco incómoda ya que hubo un silencio y un vacío en el ambiente, Hydreigon se había adelantado para ir con el agente Magnezone mientras que Summer y Charmander se quedaron con Sylveon.

- Sé que ayer no nos presentamos, pero soy Sylveon, la madre de Charmander.

- S-soy Summer – dijo Summer dirigiendo su mirada al suelo con vergüenza en su voz.

- Lamento si mi hijo puede llegar a ser molesto, es solo qu-

- ¡Mamá! No frente a ella – dijo Charmander mientras se ruborizaba.

- Lo siento hijo – dijo Sylveon mientras se reía y paró al escuchar una pequeña pero entendible risa proveniente de Summer. – Summer, ¿quieres ayudarme a cocinar?

- Claro.

El tiempo pasó y el ambiente se ponía cada vez más amigable y entre los tres terminaron de cocinar y estuvieron disfrutando que no se dieron cuenta el cuándo comenzó a llover. Los tres se acercaron a la chimenea ya con la leña puesta.

- Mamá, ¿crees que pueda encender el fuego yo? – preguntó Charmander.

- Mmmm, no lo sé, ahora que tu papá no está aquí no hay quien lo prenda, pero no sé si puedas controlar tus poderes aún. – dijo Sylveon.

- Puedo hacerlo, te lo prometo

- Está bien, pero ten mucho cuidado.

- Ahora verán mi fuerza – dijo Charmander mientras se preparaba para lanzar un Ascuas. – ¡Aquí voy!

De la boca de Charmander solo salieron unas pequeñas brasas que se apagaron mucho antes de llegar a la chimenea. Hubo un poco de silencio incómodo, el viento hacía más ruido que los tres juntos.

- … - Charmander se quedó en el mismo lugar sin moverse, al final decidió moverse y prender la leña con su cola.

- Pobre Charmander, se veía con tanta alegría, ¿tenía que pasar algo en especial? – pensó Summer.

- Jajajajaja, tengo que seguir practicando y algún día seré más fuerte que mi papá. – dijo Charmander mientras una gran sonrisa y emoción se dibujaba en su cara, Summer no comprendía todavía lo que pasaba.

De pronto la puerta se abrió y entró Hydreigon empapado y por tercera vez hubo otro silencio. Hydreigon estornudó y apagó la fogata por la fuerza del mismo.

- Salud. – dijo Sylveon.

- Gracias… ¿me perdí de algo? – preguntó Hydreigon y Charmander se comenzó a reír seguido por Sylveon y al final Summer. - ¿Qué? ¿Qué es tan gracioso?


A mitad de la comida comenzaron a platicar de cosas de interés y alguna que otra anécdota de alguno de ellos, Summer no entendía muchas cosas porque no conocía bien el lugar donde se encontraba actualmente, pero por alguna razón sentía que ella pertenecía a ese lugar, junto a los tres que estaban sentados delante de ella.

- Bien, regresando al tema, hablé con el oficial Magnezone. Él nos dio el visto bueno así que ya tenemos el permiso legal, pero aún falta algo. – dijo Hydreigon. – Summer, ¿quieres pertenecer a esta pequeña y humilde familia? Tal vez no tenemos mucho, pero creo que podemos hacer de ti una Riolu de bien… a diferencia de cierto Charmander.

Sylveon y Hydreigon comenzaron a discutir sobre el último comentario mientras que Charmander quería pelear con su padre, todos pararon y voltearon al escuchar que Summer rompía en llanto.

- Y-yo no quise… si dije algo malo y-…

- N-n-o es su culpa. – dijo Summer intentando articular sus palabras. – Es solo… que, aunque tuve a mis padres… siento como… como si fuera mi primera vez con una familia… Gracias y acepto.

Al decir las últimas palabras no pudo decir nada más y volvió a llorar. Después de la comida todos se dieron un abrazo familiar, cuando todos se calmaron Hydreigon y Sylveon fueron directo al punto.

- ¡¿Eh?! ¡¿Escuela?! – preguntó Charmander.

- Sip, ya tienes la edad suficiente y nos han avisado que la vieja escuela ha sido renovada y reabierta, así no tendrán que ir hasta la otra villa a estudiar.

- Bien, ¿eso significa que Summer y yo podemos ir a jugar?

- ¡¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?! – preguntó Hydreigon.

- Que debemos de jugar lo que podamos antes de entrar a la escuela, llegaremos luego – dijo Charmander mientras tomaba la mano de Summer y se la llevó fuera.

- Estoy pensando en quedarnos con Summer y adoptar a Charmander… - dijo Hydreigon y Sylveon le dio un golpe con sus listones.

- Hablando de nuestro hijo, quiero decirte algo.

- ¿Mmmm? ¿Qué cosa?

- Hace rato Charmander intentó lanzar un Ascuas para encender el fuego de la chimenea.

- ¡¿Él qué?!

- Tranquilo amor, le di permiso, pero ese no es el problema. – dijo Sylveon mostrando una cara de preocupación.

- No me asustes, ¿qué sucede?

- No es la gran cosa, pero solo unas débiles brasas salieron de su boca.

- ¿Estás segura?

- Segura… y me preocupa.

- Igual a mí, la primera vez que aprendió Ascuas parecía más un Lanzallamas, a lo mejor se encontraba nervioso por estar frente a Summer.

- Tal vez, pero hay que tenerlo en cuenta y llevarlo con algún médico.

- Lo sé.

Y mientras tanto en las mismas colinas en las que se conocieron el dúo se encontraban ellos sentados, Charmander le enseñaba a Summer todo lo que había que saber, desde conocimientos básicos, tabla de tipos, ventajas, niveles, ataques y los Pokémon salvajes y todos los días iban a la misma a colina, uno tras otro, hasta que llegó por fin el día de asistir a clases. Las clases de la Srta. Chimecho.