Dos capítulos en un día *-* ~ -De aquí seguro se demorara en seguir(?)-

Desde aquí lo escribo en primera persona desde la perspectiva de cada uno, y el primero es Gilbert :3

Los personajes no me pertenecen.


–Los pollitos dicen pyo pyo pyo~ – Cantaba mientras me dirigía a la casa de Tonio, haciendo la noche más bella con mi hermosa voz por supuesto, lo que las calles necesitan en una noche tan fría –¡Mierda! ¡Tengo frió!–

–¡Cierra la boca algunos intentan dormir!–

–¡Cierra la boca tú! Deberías sentirte honrado de escuchar al Gran Prusia– Alce la voz contestándole a un desconocido, pero era alguien que buscaba problemas.

–Prusia dejo de existir hace mucho, desquiciado! –

–C-cállate, tú que sabes–

Al no oír respuesta alguna me doy por ganador, bien saben que con mi awesome persona no han de meterse.

Seguí caminando por el sendero hasta el palacio del tomate, y los primeros cultivos me dierón la señal de que estaría cerca de mi destino, aún no entiendo la obsesión de esos dos por el tomate habiendo cosas mucho mejor para comer como las papas y salchichas, eso si es comida.

Al llegar a la casa del español abrí las rejas con mucho cuidado de no hacerlas resonar demasiado, no estoy seguro si Antonio tendrá algún perro, pero por precaución debería poner un aviso de "Cuidado con Lovino", reí ante mi ultimo pensamiento antes de percatarme que había pisado algo muy duro, baje mi mirada intentado descifrar entre tanta oscuridad de que trataba y al no tener respuesta alguna no queda de otra que tomarlo, quizás solo será una estúpida piedra.

–Esto es… una de las tortugas de Tonio, linda tortuguita~ –Acaricie su cuello con todo mi amor, para que la maldita tortuga me mordiera – ¡Tortuga del demonio! –La lance lejos para seguir caminando pero ha medida que avanzaba comenzaba a sentir algo raro en mi cuerpo, más bien mis ropas–

–¡¿Pero que? – Estaba repleto de tortugas que seguro quieren vengar a su compañera –Si no le hice nada, vayan a buscarla en vez de fastidiarme malditas– Intente quitármelas una por una sin conseguir nada y al final solo opte por seguir caminando, después de todo la reina tomate debe saber como quitar de encima estas cosas.

Al llegar a la casa toque la puerta como pude aún tratando de sacarme a esos animalejos de encima, y como no abrió no quedo de otra que tocar más fuerte.

–¿Qué quieres? España no esta– Escuche al fin una voz desde el balcón y por su extraño acento supe de inmediato que se trataba del italiano.

–Guten abend~ Lovino– Salude encantadoramente como siempre suelo hacerlo.

–Repito por si no escuchaste, EL BASTARDO NO ESTA EN CASA–

–No, no estoy buscándolo más bien siéntete honrado que vine a verte a tí–

–¿Andas de broma, drogado, o ebrio?–

–Quizás solo un poco de lo último– reí despreocupado aunque las tortugas me estuvieran mordiendo –¿Y no saldrás a recibirme?–

–¿Estas de coña? No confió en ti, y vete de una vez que tengo sueño–

–Para ser tan enano tienes una boca muy grande ¿te han dicho?–

–Y tú muy grande para ser una micronación ¿sabias?–

Bien, el enano tiene ganas de pelear.

–¡Claro, ven a decirme eso a la cara cobarde!–

Extrañamente después de decir aquello un tomate fue a parar a mi cara. –¡Déjame dormir bastardo!–

–¡Como te atreves a hacerle eso ore-sama, malcriado!– Di un grito tan fuerte que hasta las tortugas se espantaron aunque para mi mala suerte ya se había entrado.

Hay que mantener la calma, no es como si quisiera invocar al ruso tratándolo como se merece. ¿Si fuera Antonio que haría esta situación? Aparte de rogarle en la puerta que me dejara entrar… ¡Ya se¡ recuerdo que dijo que siempre hay una ventana abierta para este tipo de ocasiones, o para evitarme la búsqueda podría escalar hasta el balcón, cosa que no se ve complicada.

–Se las vera conmigo cuando este arriba– maldije por lo bajo escalando como podía, hasta que por fin logre subir.

Abrí la ventana con el máximo de precaución.

–¡Un ladrón! Chigiiiii–

Escuche un grito, y millones de cosas cayeron sobre mi asombrosa persona.

–Lovino, cálmate, soy Prusia–

–¡Maldita sea Prusia!–

Y curiosamente comenzarón a caer más cosas sobre mí.

–¿Oye deja de hacer eso quiere?–

–¿Qué se supone que quieres?– Me miro fingiendo valor.

–Solo venia a invitarte a tomar unas copas, ¿bien? No es para que me recibieras así–

–¡Ja¡ ¿tu invitándome unas copas?, di la verdad–

–Esa es la verdad– Admito que estuve tentado a tomarlo y llevármelo a la fuerza, pero ya veía la sombra del ruso asomándose por la puerta.

–Idiota~– Me tiro un tomate, y por alguna clase de instinto o algo fue a encerrarse en una habitación.

Antonio ahora entiendo por lo que pasas.

–Abre la puerta enano–

–¡Muérete¡–


–¿España, donde estas cuando te necesito?– Pensó Lovino escondido en la habitación. –Aparece de una vez…– Rogo, posando su vista en el teléfono, si tenia suerte el idiota andaría con su celular.

–Contesta, contesta…– murmuró escuchando el sonido de marcado.

–¿Buenas?– escucho la voz relajada del español tras el teléfono, cosa que lo tranquilizo mucho.

–¡¿Qué tienen de buenas?–

–Oh, Lovi ¿pasa algo?–

–Claro que pasa alg… ¿Dónde estas?–

–….Pues en el bar–

–¿Con quién?– quiso verificar lo que temía el italiano.

–Con Gilbo y Francis, ¿por qué?~ Ohhhh Lovi te preocupas por mí, que dulce de tu parte–

Ok, estaba teniendo alucinaciones viendo al un prusiano en su casa, o estos se tramaban algo y Antonio le mentía.

–No lo hago imbécil– Corto la llamada.


–¿Italiano?...– Trataba de guardar la calma el pruso afuera. –¿Sigues hay?–

–¿Adonde me iría?– Contesto por fin este. –¿Qué me decías de ir a beber algo?

–Sabia que no podías rechazar una oferta tan awesome, lo que escuchas–

–¿Y por qué? Seamos honestos, yo no te agrado ni tu a mí– Abrió un poco la puerta dejando ver una parte de su rostro.

Gilbert weillschmidt ahora es cuando debes mostrar el encanto Prusiano.

–Por que me caes muy bien, de verdad– sonreí de la manera más dulce que pude, empujando la puerta con sutileza – ¿Qué me dices? –

–E-esta bien, vamos–

Ore-sama gana~ Se ha dicho.

–Pero antes, ¿Dónde esta Antonio? – Pregunto

–No lo se, no lo he visto en todo el día– No me quedo de otra que mentir.

–Bien, solo déjame cambiarme y vamos– Lo que sea que se tramen estos idiotas lo sabré, pensó Lovino.


Dejen reviews~ 3