Después de haber comido algo de fruta -no es que que yo sea muy comilona- y descansar un poco. Fui a seguir las huellas que aun se podían distinguir en la arena.
Caminé y caminé hasta más o menos el centro de la isla -por allí cerca también se encontraba mi cabaña, y esperaba que no la hubiera encontrado- el rastro terminaba delante de unos matorrales, me asomé con mucho sigilo y en silencio absoluto -soy la persona mas silenciosa que pueda haber- conseguí distinguir entre las hojas del matorral una figura masculina, un chico castaño, mas o menos de mi edad o un año mayor. Llevaba una camisa a la cual de faltaban algunos botones, unos pantalones vaqueros y... espera, no llevaba zapatos, aun que no les servirían de mucho aquí ya que yo los mios me los quite en cuanto llegue aquí- toda su ropa parecía seguir mojada.
Al verle creo que me confié demasiado, y salí de entre los matorrales y me acerqué. En ese momento me di cuenta de que aun dormía, tenia una expresión serena y sin complicaciones. No pude evitar acercarme más, le mire de cerca a la cara, y no pude evitar sonreír. En ese instante, en solo unos segundos, aquel chico se acercó y me besó, teniendo los ojos aun cerrados.
Me quede demasiado sorprendida como para moverme. Aquel chico se separo de mi y dijo:
-Eres una pervertida que se dedica a besar a los chicos con los que se encuentra ¿no? -dijo con una sonrisa de lado-
-¿eh?... no... yo no... as sido tu el que a... -intenté decir toda colorada-
Elii: Bueno, aquí os dejo con la intriga
Anllel: ¿COMO HAS PODIDO HACER QUE ESE TIO ESTRAÑO ME BESE?! ahora tendré que matarte ¬¬ *con un cuchillo en la mano*
Elii: no es para ponerse así... solo que... necesitaba ponerle... ¡adiós! *sale corriendo*
Anllel: vuelve aquí cobarde! *sale tras de ella*
