hola~

bueno aquí estamos con el segundo capitulo. la verdad quise cambiar el día de publicación ( ahora serán los jueves) para así no complicarme por completo un viernes con todas las actualizaciones. así que este queda para los jueves y los viernes quedan para ¿que pasaría si?

por otro lado, como siempre, agradezco a guiguita por el review~ espero que guste la historia


Kate miró con resignación una vez más la puerta de aquel edificio antes de bajarse de su moto. Le era mucho más sencillo llegar al lugar muy temprano cuando a penas abrían el lugar –a las 8 de la mañana – e irse en la tarde tipo 4. Aunque había ocasiones en las que debía quedarse hasta las seis de la tarde para ayudar con la lectura a algunos universitarios que iban tarde.

La verdad si le preguntaban no le desagradaba el lugar, de hecho se divertía un poco cuando se encontraba sola en la biblioteca ordenando los libros utilizados, o incluso cuando le leía a algún "paciente". Era genial sentirse útil para personas que estaban en desventaja, pero también eso significaba un cansancio descomunal para ella que ya estaba finalizando su segunda semana en ese centro.

Soltando un suspiro se hizo a la idea de que ese jueves no sería distinto. Entraría, ayudaría a organizar la biblioteca, escucharía como los chicos comenzaban a llegar y llamaría a Simón para comenzar a leerle. Ya cuando dieran las 1 de la tarde se despediría del muchacho y se iría a comer para pasar el resto del día ayudando en cualquier cosa para evitar a Richard Castle, el hombre que no paraba de tenerle mala.

Torciendo la boca saludo a Hayley, la chica siempre llegaba a abrir el centro como si su vida personal no importara pesar de que se veía como alguien de fiestas continuas. Sin darle importancia a aquello, subió a la biblioteca recordando como había tenido ciertos encontrones con el ex escritor. No era que ella lo buscara para pelear, sino que simplemente no tenían química, nada. Él no la aceptaba en el lugar haciéndole ver sus errores o dedicándole bufidos que ella tomaba de desprecios, mientras que Kate prendía con cada cosa haciéndole ver su disgusto por respirar el mismo aire. Simplemente no se soportaban y dudaba que en algún momento le pasara aunque sea por obligación.

Gruñendo tomo los libros puestos en el escritorio y comenzó a reacomodarlos intentando hacerse de un buen humor, después de todo Simón no se merecía pagar por culpa de ese ciego engreído. Sonriendo con malicia comenzó a inventar algunas ofensas para cuando Castle la criticara o le dijera que había hecho algo mal. Pasado una hora ya estaba sonriendo satisfecha y esperando sentada en la escalera a Simón quien apenas llego se dirigió a saludarla con una gran sonrisa en la cara.

Conversando con él se dio cuenta de cuan bien podían llevarse ambos. El chico tenía apenas 15 años, era algo retraído, pero muy inteligente y por lo mismo Kate le ayudaba con los libros que no eran pasados al alfabeto braille o no se convertían en audiolibros.

Comenzando a leerle lo vio anotar unas cuantas cosas en la maquina especial y decidió ir más lento y explicarle aquellas cosas que no se podían entender demasiado bien con solo releer el párrafo. Después de todo ella había tenido las mejores notas en su escuela y por lo mismo se sentía con la capacidad de enseñarle física sin problemas a pesar de que su lado matemático no fuera el mejor.

-deberías ser profesora Kate, sé que lograre mejorar mis calefacciones al volver al colegio contigo

Sonriendo negó con la cabeza y se mordió el labio inferior. Todo el mundo ahí sabía, por Martha quien converso con su padre, que ella seria abogada y estaba cerca de convertirse en abogada, pero la verdad de las cosas es que Kate no se emocionaba con ello. Ella no quería pasar el resto de su vida defendiendo casos y sentarse detrás de un escritorio de lujo creyéndose la más importante del mundo. Ella quería correr por las calles, sentirse libre, útil y sobretodo buscar siempre la verdad aunque esta doliera a horrores. Ser abogado nunca le permitiría esa satisfacción y lo sabía perfectamente.

Volviendo a la realidad terminó de leerle a Simón y ambos se estiraron viendo como unos niños entraban apresurados en la compañía de un adulto "genial… se me olvidaba que los martes y jueves ellos vienen por aquí a leer" pensó con fastidio al ver como Castle se frenaba un poco tenso y dirigía su cara hacia donde estaban ellos con una sonrisa de superioridad antes de seguir caminando cosa que le enervo. El hombre sabía que ella le ruina para no formar más conflictos, y por eso se burlaba de ella.

-deberías tranquilizarte Kate…

-¿Disculpa? – Viendo la sonrisa de Simón negó con la cabeza – no te creas maduro

-no puedo ver, pero sí sé que las cosas entre tú y Richard son muy complicadas… siempre te tensas al verlo y esperas a que te diga algo para ir a buscarle bronca

-¿Tú de que vas?- Alzando una ceja se rio suave – creo que de verdad no servirás para ser psicólogo

-ohh~ malvada – Riendo se levantó con las hojas – no entiendo porque lo odias, Richard es muy bueno, sobre todo cuando anda con su hija, deberías intentar aceptar sus críticas con madures

-ya… si él madura, lo hago yo – Cruzándose de brazos bufó tomando los libros

-es bueno que al menos busques una manera de liberar tensiones… debe ser difícil para ti Kate

-no te metas en mi vida, Simón – Bufando le dio la mano y lo vio caminar

-¿Te veré el sábado? Aún tengo que transcribir cosas

-no puedo, es mi día libre… pero si vienes mañana

-iba a salir con unos amigos

-entonces nos vemos el lunes

-ya que~ hasta el lunes Kate

Sonriendo se despidió con un movimiento de mano y pronto se reprendió por que el chico no podía verle, pero le era imposible no hacer gesticulaciones cuando estaba tan acostumbrada a ellas. No era su culpa.

Soltando un suspiro fue a dejar los libros y vio como un pequeño círculo estaba formado entre dos estantes. Sentados como indios todos los niños junto a Castle se encontraban leyendo animadamente. Por un momento se quiso quedar, pero al ver como el hombre se volvía a tensar por sentirla cerca decidió irse, no quería formar pelea innecesaria frente a los niños.

Tal vez si seguía el plan inicial ya no tendría más encontrones con el ex escritor, aunque simplemente era difícil no irla a buscar pelea.

Soltando un suspiro se fue a la primera planta y comenzó a comer tranquilamente viendo como Kyra y Hayley se acercaban para hacer lo mismo. Los primeros dos días intentaron buscarle conversación, pero Kate no se sentía a gusto con ellas así que solo respondía con escasos monosílabos cuando era necesario. Ya al tercero la dejaron tranquila y hoy, como desde hace dos días, simplemente la ignoraron.

Rodando los ojos revisó su teléfono y comenzó a mandar mensajes a su mejor amiga soltando una risa de vez en cuando. La verdad es que su único consuelo en ese lugar eran las conversaciones por mensaje de texto con Maddie que nadie podía leer y leerles a Simón junto a otros chicos. No era tan malo gastar sus días de vago en eso.

Viendo que la conversación se dirigía nuevamente a satisfacer la curiosidad de Maddie por conocer a Castle gruñó y le escribió que parara. No entendía cuál era la gracia de decir que Richard gozaba de un buen trasero. Ella ni siquiera lo había visto, no por vergüenza, sino porque lo detestaba, pero la rubia insistía que quería verlo en una foto "casi dos semanas aquí y siento que el resto será un infierno" pensó con fastidio.

'no lo hare, no le sacare una foto a su trasero Maddi'

'hazlo y te contare algo, un mega secreto y como mi amiga debes saberlo'

'dime, pero no lo hare'

'Venga ¡es ciego! Solo una foto, quítale el sonido y no se dará cuenta… por tu amiga Kate'

'Joder… ¡bien! Pero más te vale que sea genial ese mega secreto o te mato'

Recibiendo un último mensaje con unas caras de alegría, Kate suspiró y se recostó en la mesa unos momentos sintiéndose nuevamente cansada. Ella no era una pervertida para andar mirando aquellas partes, pero debía admitir que tenía cierta curiosidad, porque en algún momento de su vida había admirado la escritura del hombre. Bufando negó con la cabeza "admire su escritura, sus palabras… nunca me intereso verlo ni conocerlo realmente" se intentó convencer sintiendo como alguien entraba a la cocina.

Alzando la vista miró como era que la pesadilla de sus noches entraba tranquilamente ignorándola a pesar de que sabía que estaba ahí.

Mordiéndose el labio inferior le miró la cara y disfrutó ese ceño fruncido por quizás tener que ignorarla más de la cuenta. Parecía ser que había escuchado la conversación. Después de todo, cuando se conocieron presumió de un buen oído.

Sabiendo que su curiosidad ganaba, le bajó el volumen al celular y como quien no quiere la cosa aprovecho el momento en que este se inclinaba dentro del refrigerador para sacar la foto. En ese momento se sorprendió bajo el celular viendo con sus propios ojos al contrario. Simplemente no se podía creer que tuviera un buen trasero a su edad, vale decir que llamaba más la atención que el de su novio "o ex novio" y eso básicamente la perturbaba.

Sintiéndose ahora sí, fuera de lugar maldijo por lo bajo e intento desaparecer de ahí, pero terminó por botar el celular haciendo un sonido estruendoso en el piso. Justo en ese momento, quizás asustado por el repentino ruido, Castle se quejó y Kate se dio cuenta de que se había pegado con el refrigerador.

Sintiendo que las ganas de reír la consumían, se tapó la boca y contó unos segundos, pero cuando el hombre no paraba de maldecir no pudo más que soltar una carcajada nerviosa sin preocuparse de su celular. Definitivamente ella sabía que se iría al infierno por burlarse de un ciego, pero era su enemigo y le había encantado la situación.

-si te vas a reír, ríete con ganas, pero ten claro que me vengare – Saliendo del refrigerador con la mano en la nuca se quejó - joder ¿Por qué hiciste eso?

-no fue… puf…. Mierda – Sin poder evitarlo se rio con ganas hasta que pudo tranquilizarse – no fue a propósito "maestro" – Dijo con burla viendo la sonrisa molesta de él. A pesar de ser ciego era bastante expresivo – de verdad

-vale te creo, pero no te la perdono… será mejor que te prepares porque me vengare

-¿En serio? No te tengo miedo Castle – dijo confiada y rebelde mientras se alzaba con orgullo – no podrás sorprenderme nunca

-¿Lo dices porque soy ciego?

-lo digo porque eres evidente

-oh~ la mocosa que está aprendiendo a leer me conoce – Con burla la desmereció y saco el helado para comenzar a comer

-se leer – Bufando tomo su celular – y para que sepas no me sorprenderás nunca así que déjalo así

-te apuesto a que si

-… - Mirándolo con los ojos entrecerrados lo dudo un momento - ¿Qué gano?

-valla, veo que eres demasiado segura

-fuerte, competitiva, triunfadora y con metas – Acomodándose en el asiento lo miró de cerca confiada sintiendo como el olor del perfume ajeno la embargaba - ¿Sigues queriendo apostar?

-en una semana te sorprenderé y te ganare… si lo hago tendrás que tapear unas cosas para mi durante dos semanas y tratarme con más respeto– Llevando su cuchara a la boca medito un poco - si tu ganas, pues te daré entradas para el concierto que quieras

-¿Dos semanas? – Alzando una ceja se mordió el labio – dos conciertos, el de Nickelback y el de Skillet…. Si pierdo te doy un mes mío

-¿Te iras tarde un mes completo? ¿Te comportaras como se debe frente mío?

-¿Podrás pagar dos entradas vip con pase al backstage sin que te duela el bolsillo?

-soy famoso, rico y con contactos

-tengo una tenacidad, fuerza y capacidad de lograr todo

-vale, entonces tenemos un trato Beckett

-perfecto

Sonriendo le dio la mano y la apretó con fuerza mientras sonreía. No entendía porque pero la conversación lejos de ser desagradable, le encantó. Intentando olvidarlo, salió de la cocina con una sonrisa en la cara y se encamino a la sala de música para ordenar un poco. Solo hasta que dieron las 3 de la tarde que era cuando llegaba el músico.

Demming, un hombre de 23 años que iba todas las tardes para tocar música en el piano. La mayoría de las chicas, entre ellas las ayudantes y algunas estudiantes, se acercaban para verlo tocar. Tanto su música como físico encantaban, aunque Kate no se emocionaba tanto por ello, solo le gustaba pasar el tiempo escuchando.

Soltando un suspiro vio como todas comenzaban a suspirar enamoradas por lo que salió del lugar y fue al "laboratorio" donde tenían básicamente tres computadores con el alfabeto braille y unos reproductores con los audios del centro y otros que les llegaban.

Sintiéndose feliz sola, comenzó a buscar por internet, en su celular, las aptitudes que necesitaba tener una detective de homicidios. Era paradójico, pero desde la muerte de su madre lo había considerado "aunque papa me matara si se entera" pensó con molestia mientras veía una y otra vez la lista. Si era por ella sabía que iba a cumplir con creces. Ella era perfecta para el trabajo y si se esforzaba de seguro podría encontrar grandes logros en su futuro, pero sabía, muy en el fondo, que nunca podría hacerlo. Su padre quería que entrara a una universidad y estudiara leyes para trabajar con él. De seguro la colgaría viva si se enteraba.

Escuchando como algo se caía al piso se sobresaltó y fue rápidamente hacia el lugar de origen. Sorprendida, vio a un niño algo asustado intentando bajarse de la silla para tomar el audífono. La verdad es que ella siempre había evitado hablar con niños porque no se llevaba mucho con ellos, no tenía experiencia ni con primos así que siempre andaba con el miedo de cometer un error.

Siendo notada, Kate logró ver la cara del niño de no más de 6 años. El chico básicamente estaba demasiado asustado y sus ojos cristalinos así que se acercó rápidamente y le tendió los audífonos en silencio.

Escucho un leve gracias y el pequeño intentó no llorar, aunque sus manos vagaban por el aire intentando encontrar una tecla haciendo que ese nerviosismos aumentara. En ese momento Kate se sintió pésimo, había nacido completamente sana en una sociedad dirigida especialmente para gente como ella. No se imaginaba cuan doloroso podría ser vivir en oscuridad, pero estaba segura de no querer experimentarlo.

Mordiéndose el labio inferior acerco su mano a la cara ajena y lo notó sobresaltado, aun así no se apartó, solo le quitó las pequeñas lágrimas de sus mejillas antes de sonreírle. Sabía que no lo veía, pero el chico se tranquilizó un poco y dejó de tantear con sus manos para dejarlas quietas sobre su propio regazo. Lo vio bajar la vista y negó un par de veces con la cabeza antes de alzar las manos nuevamente.

-quería… quería escuchar un libro – Confesó con vergüenza – sonó fuerte y me asustóo… quise detenerle pero se cayeron y creí que lo rompí

-¿Por qué no pediste ayuda? – Alzando una ceja se acercó el audífono al audio y regulo el volumen a la vez que le ponía pausa – está en buen estado

-quería hacerlo solo –Pasando sus manos por sus ojos intentó sonreír – hacer sonreír a mama

-¿hacerla sonreír?

-si hago todo yo solo ella no sufre, ella no llora

-ahh… - Intentó decir algo, pero no sabía que. Le era complicado – tu mama sonríe aun si no lo haces solo

-¿Cómo sabes?

-porque te tiene – Dijo algo complicada, deseaba que alguien viniera y la salvara. Hayley o Kyra eran buenas opciones- ahora pórtate bien y vuelve con tus amigos

-no me gustan – Haciendo un puchero se cruzó de brazos – todos siempre están con el profesor

-¿Castle?

-sí, no me gusta llamar la atención, no me gusta él, no me gusta aquí

-hmm – Revolviéndole el cabello sonrió al encontrar un aliado – somos dos

-¿sí? – Con una sonrisa leve se bajó de la silla con dificultad y tomó los brazos, luego de dos intentos, de Kate impidiendo que se levantara - ¿Cómo te llamas?

-Kate

-yo soy Jake… Kate ¿puedo conocerte? – Alzando las manos hacía la cara de la chica movió sus dedos

-claro…

Con cierto nerviosismo se permitió tocar la cara y en un momento se sintió extraña. Las manos del pequeño eran suaves y ansiosas, de hecho en un momento casi le metió el dedo en el ojo, pero le restó importancia.

Cuando el menor terminó el reconocimiento sonrió amplio y le dijo que era bonita como su hermana mayor haciendo a Kate sonreír aún más por lo tierno que era. De seguro que en un futuro podría ser un galán, solo esperaba que encontrara su sitio en el mundo.

Parándose esta vez bien, le tomó la mano y lo saco del "laboratorio" para así llevarlo hasta el primer piso en donde se encontraban los otros niños. Sintió la mirada de Castle, más le restó importancia, solo se arrodilló y se acercó a la oreja del menor para susurrarle algo 'si te portas bien, la próxima vez te leeré el cuento que quieras'.

Viendo la sonrisa del niño y como luego asentía enérgicamente lo despidió y lo observó llegar hasta el grupo con pasos algo nerviosos. Parecía ser que era nuevo en ese centro, aun así Jake se había convertido en un chico encantador para ella por lo que esperaba verlo muy pronto.

Satisfecha vio la hora y agradeció que dieran las 4 de la tarde. Nadie en ese momento podía impedirle volver a su casa, acostarse en su cama y olvidarse del mundo por al menos unas tres horas.

Viajando por la ciudad se sintió un poco mejor. No porque el día ya había acabado o porque había hecho un trato del cual estaba segura ganaría, sino porque Jake le había hecho extrañamente feliz. Le había hecho disfrutar la compañía de un niño y por primera vez en esas dos semanas se sintió con ganas de volver solo para poder leerle algo con la intensión de darle un poco de felicidad al pequeño. Ella no era de niños, pero Jake era diferente y no quería verlo nuevamente nervioso por votar algo y no encontrarlo o por no cumplir con las expectativas de su madre "que irónico… parece ser que es un mal común el tener miedo de decepcionar a tus padres" pensó con cierta diversión al recordar a su padre y su cara de constante desaprobación ante sus acciones.

Al llegar a casa toda su felicidad se fue, no solo porque el calor que le había dejado Jake ya no era tan vivido, sino porque cuando entró a su casa la realidad le volvió a pegar en la cara. Las fotos de Clarisa y su padre rodeaban las murallas, las decoraciones de su madre habían sido reemplazadas por elecciones de la mujer y por sobre todo era jueves, quedaban pocos días para que otro domingo despertara sin sentir el olor de la comida de su madre.

Sintiéndose asqueada de todo, subió a su cuarto y se cambió de ropa por algo más codo con la única intención de liberarse, quizás ese fin de semana si iba a salir con sus amigos. Se lo merecía, pero también podía buscar canciones o libros interesantes para el niño. Rodando los ojos se bofeteo mentalmente y se obligó a no pensar más en él, el chico podía ser todo lo lindo que quería, pero ella iba a cumplir un castigo y no quería formar amistades. Sería estúpido hacerlo sabiendo que pronto se iría.

Soltando un suspiro se sentó en su escritorio y prendió su computador para meterse a las redes sociales, así podría ver las andadas de sus amigas, mas sus dedos teclearon otra página. Con nerviosismo miro hacia atrás y sonrió antes de volver a ver la pantalla. Nuevamente se encontraba viendo la página de la academia de policías y se preguntaba qué tan difícil seria llenar el formulario y atreverse a enviarlo. También se imaginaba atrapando el asesino de su madre junto a su propio equipo y su sonrisa se ensancho aún más. Eso era lo que quería.

Frustrada, recostó su cabeza en el escritorio y se quejó por unos minutos. Toda su vida estaba planeada y la verdad es que ella lo había aceptado, ser abogada le traería bastante dinero, pero eso no era lo que quería. Ella quería ir y arriesgar su vida para darles conclusión a los familiares, para darles lo que ella nunca recibió.

Escuchando su celular sonar se paró rápidamente viendo la pantalla. Maddie la llamaba quizás para contarle alguna de sus travesuras y aunque ella no tuviera ganas de que le sacara pica, acepto la llamada

-Kate – Saludó escuchando la risa de su amiga

-lo hice

-¿Qué cosa? – Alzando una ceja se fue a recostar a la cama, ante una segunda risa ella comprendió - ¿Cómo pudiste? Si serás muy pu…

-¡ni siquiera sé cómo! – Un grito de alegría se escapó de su boca – te llame ayer, te dije que iba a salir con Josh y dios… es magnifico

-así veo – Riéndose también rodo en la cama, se sentía un poco celosa porque ahora era la única que no lo había hecho - ¿me refregaras los detalles?

-Kate, no lo creerás… fue demasiado amable, primero me llevó a comer, conversamos y finalmente me confesó que quería pasar toda su vida conmigo

-ya, una gran mentira

-no porque seas de familia de abogados tienes que arruinarme mi noche… la cosa es que lo bese y nos fuimos a su casa, sus papas no estaban y ya sabrás lo que ocurrió

-qué envidia… además debió saber ocupar las manos, si va a ser médico ¿no? – Riendo a carcajada limpia escuchó las protestas de su amiga – Maddie, todos somos mocosos, somos inexpertos

-mejorara y yo también – Afirmó la rubia con una gran sonrisa

-dicen que existe un truco con hielo… podrías instruirte~

-¿Y tú como sabes eso?

-tiempo libre y mucha lectura, los libros de la biblioteca del colegio podían ser muy oscuros si te metes al fondo

-uy~ podrías intentar llevar a tu novio a esa biblioteca y enseñarle tú

-jajaja no, ahora intentare aprender braille, ya deje de instruirme en el sexo – Cambió de tema al pensar en su supuesto novio. No habían conversado mucho en ese tiempo y la verdad es que ella ni lo extrañaba

-¿Para qué?

-quiero leer los libros de esa biblioteca, saber que leen y no se… ayudar – Encogiéndose de hombros soltó un suspiro

-y una vez más Katherine Beckett demuestra ser la verdadera hija de Johanna Beckett, si no pone el 130% en ello, no lo hace

-déjame – Sonriendo se mordió el labio. Le encantaba cuando le comparaban con su madre

-y ¿Cuándo piensas decirme si uno de allá es tu tipo?

-¡Maddie! A pesar de que no tengo nada contra su discapacidad, son ciegos… y yo no encantó por mis palabras

-depender de tu físico no siempre ayuda – Riendo ignoró la protesta de su amiga – Kate, te deje tranquila, pero ahora quiero que me envíes la foto ¿Lo viste? ¿Tiene un buen trasero?

-ya, te volviste pervertida – Negando con la cabeza recordó la escena y soltó una risa, le encantó más verlo golpearse que ver como una loca su trasero – tiene un buen físico, pero nada mas

-¡dios! Tengo que verlo con mis propios ojos – Dijo la rubia soltando una risa – ¿mañana vas?

-sí, pero tú no pue…

-estaré allá, una hora antes de que termine tu turno y veré a todos los chicos y ese lindo trasero de Richard Castle

-no

-será también una excusa para llevarte a la fiesta

-Maddie no, te ignorare

-nos vemos mañana

Viendo que le habían cortado la llamada se quedó sorprendida pensando un momento. No le desagradaba que ella fuera, pero con Maddie su boca se volvía más suelta y no quería causar malas impresiones o tener más malos entendidos, tampoco quería que conociera a Jake. No sabía si era por egoísta o no, pero no deseaba que el niño fuera con Maddie porque obviamente ella caía de las mil maravillas mientras que Kate solo causaba problemas y desagrados por su forma de ser.

Soltando un suspiro cerró los ojos y se obligó a ignorar sus pensamientos, solo tenía que disfrutar y ya no pensar en ningún problema. Si se formaba otro mal entendido entonces seria culpa de Maddie y ella la ayudaría a solucionarlo. Sino pues seguiría viviendo como siempre he intentaría conseguirse esas dos entradas para sus bandas favoritas. Después de todo no tenía tanto dinero como para comprar unas "ya que, él perderá y no le dolerá comprarme las entradas… dios quiero ir a esos conciertos" sonriendo con alegría cerró los ojos y se sumergió en un sueño reponedor ignorando por completo como era que tocaban su puerta para que bajara a comer.


bueno hasta aquí llegamos

espero que les haya gustado el capitulo y ya saben. cualquier comentario es bienvenido.

sin mas que decirle, nos vemos mañana para otro cap de mi otro fic y disfruten de su fin de semana.

se me cuidan, un beso y un abrazo

atte

Zack Engel