Not: Su entusiasmo los delata a la hora de leer este fanfic xD, si no fuera por Skuld o el Traffic de NET siquiera sabría si le dieron clic a la historia jajajja, no importa. Me gusta el fanfic, aquí tienen el segundo capítulo, para los interesados.
Trk: Reptilia – the Strokes.
Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.
Autor: Friedrich Nietzsche – Filósofo y Escritor.
CAPÍTULO 2 – Essere res
Salir del Departamento de Misterios tenía su ciencia, así mismo como pasar desapercibido, Harry estaba muy seguro que algo lo estaba ayudado para que todo el proceso fuese más sencillo, pero por ahora no tenía ninguna vaga o certera intención de averiguar quien fuera; Irónicamente sus instintos o ése mismo algo le decían que esperar era lo más óptimo y él les hacía caso. Siempre le había ayudado, no le fallarían ahora.
Salir por aquella puerta fue sencillo, cada vez que veía los pasillos algo le llamaba con urgencia, sea a curiosear o por un lejano susurro mientras caminaba en busca de una salida, vio a muchos Inefables caminar de allí para allá con muecas, miradas abstraídas y hasta alguno que otro medio paranoico, aunque él creía firmemente que aquello era lo más común trabajando donde lo hacían. Pronto una puerta se abrió de la nada —como las de Howarts o todas las de Mundo Mágico que él conocía— y por allí salió un muy atareado hombrecillo con un ridículo sombrero.
—¡Hasta que apareces, Darwin! Pensé que algo había salido mal con la reunión con los Altos Elfos —dijo mientras lo acarreaba a una oficina —, ¿Todo bien por allá? ¿No te hicieron nada raro?
Harry, quien sabía que si el tal Darwin tendría una herida u algo extraño lo habría sentido en la transformación, negó llanamente sin hablar, después de todo el tal O'Connor le dijo que no lo hacía, por lo cual no le sorprendería que no dijera más que pío.
—¡Excelente! Espero un informe mañana, hoy tienes otra misión, ten, un giratiempo, necesito que hagas lo que te envíe hasta hace poco. Ve a tu oficina y hazlo lo más rápido posible, espero que no haya problemas, es demasiado peligroso que estés con ése objeto más del tiempo estimado.
Por unos cortos instantes, Harry se quedó allí, mirando el objetivo con ojos perdidos hasta que su mano —sin siquiera pensarlo bien— se estiró y lo guardó en el bolsillo asintiendo suavemente, el señor que correspondía a su 'jefe' le habló por unos segundos más dándole instrucciones que él consideraría valiosas si realmente tuviera que hacer la tarea, pero ahora asentía de vez en cuando más perdido en el nuevo peso de sus pantalones sintiendo que estaba haciendo lo correcto, que ahora tocaba esperar y ser paciente. Pronto el hombrecillo extraño lo despachó alegando que tenía poco tiempo y hoy tendría que terminar con su experimento sí o sí. Harry vagó por largos y silenciosos minutos por los pasillos, a veces roto por explosiones contundentes, otros por pasos lejanos, susurros de Inefables o saludos escasos por esas mismas personas, en un giro sorpresivo encontró el ascensor al cual subió antes de que otra persona lo hiciera y siquiera sintió pena por dejar a una mujer con extravagantes ojos abajo, él ya tenía muchas cosas que hacer. Al llegar al Departamento de Aurores, se fijó en que Hermione —o la persona que supuestamente es Hermione— estaba sentada escuchando atentamente algo, por unos escasos segundos pensó en decirle lo que había sucedido allí abajo, pero luego aquel razonamiento se escurrió por su mente como agua y se dijo así mismo que esto era algo que sólo le convenía a él, que era su hora de ser egoísta.
Caminó hasta la figura que sabía era su amiga y se sentó a su costado, ella saltó asustada por la cercanía tan poco usual y al mirarlo suspiró notablemente relajada, no se podían permitir hablar deliberadamente, pero sí darse señas o unas cortas palabras suaves para que no sospecharan de ellos.
—¿Todo bien? —inquirió mientras hacía su esfuerzo por no girarse a ver los ojos de Darwin... O Harry, ¡O como fuera!
—Sí —y no se dijo nada más.
De un momento a otro, Harry vio pasar a un atareado Percy Weasley y no dudó en ir tras él sin siquiera decirle a Hermione, el traidor hermano de Ron lo llevó sin querer ante la histérica e hijadeputa Dolores Umbridge, y allí —enfrente de la puerta— apreció el ojo de Moody, masculló por lo bajo.
—Señora Perskin —llamó una secretaria bastante tensa, y Harry supo que no le gustaría lo que iba a suceder —, la espera la señora Umbridge, suerte —eso realmente se sintió sincero.
Ella le agradeció tensa y bastante nerviosa, unos silenciosos minutos después se enteró que revisaban los árboles genealógicos en busca de sangre sucias o mestizos de épocas casi milenarias, eso lo descolocó, porque de ahora en adelante cualquier sangre impura estaría encerrado en Azkaban o muerto por allí.
Harry miró la hora, y encontró que pronto pasaría el período de la poción multijugos, sin demorarse más, caminó de nuevo hasta el elevador, pidió ir al Atrio y se encaminó hasta la cabina de teléfonos. Esperó en una calle aledaña para poder ver a Hermione o Ron, pero tras diez minutos y mucha tensión, esperó poder encontrarlos en su pequeño campamento.
En cuanto pisó la zona de apariciones e ingresó a la carpa un preocupado Ron lo recibió agradecido de que él ya estuviera allí.
—¡Gracias a Gaia que estás aquí, Harry! Ya me estaba preocupando, no llegaban y apenas me deshice de lo que sea que fuese eso los busqué por un tiempo, pero cuando llegué ni Hermione ni tú estaban allí así que me vine. ¿No te pasó nada, cierto? ¿Estás bien? ¿No viste algo raro? ¿Pudiste averig-?
—¡Calma, amigo! Estoy bien, y sí, averigüé algo, pero tendremos que esperar a Hermione.
Los minutos pasaron tensos, y cuando dio mediodía, Ron ya estaba azotándose contra el suelo preguntándose por qué la habría dejado sola. Harry no estaba mejor, echándose la culpa en silencio del por qué dejarla sola y no irla a buscar o mandarle un mensaje sutil. Los minutos se transformaron en horas y Harry necesitaba hacer algo por lo cual mandó a Ron por comida.
Su amigo protestó un poco, pero él le dijo que para cuando Hermione llegara, y se diera cuenta de que no habían hecho siquiera el almuerzo, se enojaría ya que ella tendría mucha hambre por estar más tiempo con tensión que ellos. El pelirrojo fue a regañadientes, pero cuando volvió le lanzó a Harry por la cabeza tres peces y un conejo mascullando algo de mucha hambre él también por esperar demasiado, se rió suavemente por unos segundos y decidido cocinó lo mejor que pudo.
No tenían muchas cosas, ni tampoco suficientes especies, pero Harry había recogido hierbas en el camino que le ayudarían en la cocina y había entrado a una tienda a por sal y minucias que si bien no era a lo que iban en su misión, despejaba un poco su atormentada mente. Picó y asó los pescados y el conejo, como también hizo un suave acompañamiento con lechuga, tomates y un poco de arroz —ya que no tenían mucho—, esperó que su amiga apareciera cada vez con el peso en su estómago más duro, hasta que por fin se pudo escuchar el sonido 'Plop' característico de la aparición y ambos no dudaron en salir corriendo al patio para recibirla.
Vieron la extraña forma de la mujer deformarse para luego aparecer Hermione bien sana, Ron se lanzó a estrecharla fuertemente en sus brazos murmurando palabras de preocupación y regaño.
—¡No vuelvas a hacerlo, 'Mione! ¡No sabes lo preocupado que estaba! ¡Tienes que cuidarte más y esperar a por Harry o por mí! Oh, Gaia gracias —bisbisaba atolondrado.
—¡Ey! —se quejó Harry ante el hecho de no poder abrazarla también —, por lo menos déjala respirar, sino la matarás tú —tanto él como su amiga se rieron ante el carmesí que adornaba las mejillas de Ron.
—¡Harry!
—¡Harry nada! Hora de comer, allí podremos hablar mejor.
—Tengo mucho que decirles — el ambiente excelso se fue para dar paso a sus deberes, ambos asintieron y se hicieron paso a la mesa puesta por Harry, la comida aún no estaba puesta por completo, por lo cual Harry fue a revisar el conejo antes de servirlo, por unos instantes el sonido de tenedores y cuchillos chocar con el plato se hicieron presentes, hasta que Hermione comenzó a contar lo que había averiguado y por qué se había demorado mientras que Harry agregaba algunos datos al igual que Ron.
—¿El relicario de Slytherin dices? —soltaba sorprendida Hermione, y Harry asintió. Les mostró el objeto que había cogido en último momento, junto al ojo de Moody lo cual causó un gran impacto en sus amigos.
—Sí, ¡¿Saben de lo que se jactaba? ¡De ser la 'Jefa de de Comisión de Registros Mágicos'! ¡Todos debían mentir! Al final tuve que arreglármelas para sacar el Ojo de Moody y el relicario sin que se fiera cuenta, como también liberé a los nacidos de muggles y mestizos que se les acusaba de "robar la magia" de los sangre pura.
—¡Eso es terrible!
—Oh, escuché algo de eso mientras arreglaba lo que sea que fuese que tenía el despacho —agregaba Ron con el ceño también fruncido —, al parecer si bien Voldemort se tomó el Ministerio por completo, no ostenta el poder. Pius Thicknesse (el actual Ministro que si no es un Mortífago no sé qué carajos está haciendo) ha ordenado que se registren todos los magos para poseer ascendencia de magos, al parecer los que son pillados por "Ultrajar la magia" a magos reales son enviados a Azkaban o asesinados si se atreven a escapar. Según Marvin —el tío que contaba la historia entre susurros— todos los nacidos de muggles estaban escondidos, migraban del país (siquiera a Londres muggle por todos los atentados) o sencillamente se inventaban linajes ancestrales —aquello simplemente provocó el escalofrío tanto de Hermione como de él. ¡Ambos eran técnicamente sangre sucia!
—En momentos como este —decía ella — me alegro de haber venido. Estoy más segura con ustedes que con los Weasley o incluso Hogwarts, con todo el respeto que les tengo a tus padres y a nuestros Profesores —Harry asintió en un mudo acuerdo, como estaba el Ministerio, no era seguro siquiera ingresar al Mundo Mágico.
—¿Qué más averiguaste, Hermione?
—Al parecer, el Ministerio tomó posesión de Hogwarts al completo, Snape es el nuevo Director y el parte del profesorado ha sido cambiado. Han cambiado la materia de Defensas por Artes Oscuras y lo más probable es que un Mortífago las imparta, también sé que se han formado grupos de 'Buscadores', aunque son más conocidos como Carroñas, se dedican a encontrar a los traidores y hoy ha salido nuevamente la lista de Indeseables por el Ministerio, lanzaron la orden de captura sobre tu cabeza, Harry, aunque eso no es novedad. Deberías sentirte orgulloso —añadió con un extraño sentido del humor — te han catalogado como el Indeseable Número 1.
—No me sorprende que Umbridge tenga que ver con eso.
Tras una suave carcajada por el trío las cosas se quedaron en silencio.
—Debemos encontrar una forma de eliminar el Relicario —murmuró Ron en un tono más serio —, la espada de Godric está en Hogwarts igual que el Veneno de Basilisco, realmente necesitamos encontrar la manera de eliminarlo, quizás qué cosas puede hacer eso con la gente —por una extraña razón, cuando Harry se lo colocaba un extraño peso sentía en su alma, el suave sufrimiento le llegaba en ondas como también la sensación de estar particularmente enojado, aunque ya conocía de quién eran esas emociones.
—Turnémonos —dijo Hermione tras un tiempo —, tengo la fuerte sensación que estar mucho tiempo con esa cosa colgando en el cuello nos traerá muchos problemas, después de todo es el alma de ustedes-saben-quién, no me sorprendería que tuviera un fuerte hechizo oscuro u algo —sin duda alguna Harry le dio la razón.
—Son sus sentimientos, ¿Se acuerdan cuando les dije que por mi cicatriz sentía si estaba de buenas o malas? —ellos asintieron casi con temor —... Pues lo mismo sucede con el Relicario, aunque es más pesado de sobrellevar, no creo que debamos estar por más de un día con él.
El mudo asentimiento de sus amigos le llegó y se lo colocó, ya mañana el más entusiasmado se colocaría el Relicario al cuello como signo de condenación.
Por algún extraño motivo, Harry guardó silencio sobre sus recientes vivencias, el peso en su bolsillo nunca se fue a pesar que la conversación se desarrollaban y las esferas yacían con él, algo dentro de sí le decía que debía guardar sigilo, que aún no era el momento, por lo cual sin dudarlo no contó mucho sobre su estancia en el piso de los Inefables, alegando que se había perdido y no podía encontrar la salida y se había encontrado con un montón de personas que lo saludaban y él siquiera sabía su propio nombre.
Para cuando se hizo de noche y los tres estuvieron muy agotados para decir o hacer algo más, Harry pensó en lo que había sucedido, y en lo que sucederá en un futuro.
{ · · · }
"Estás cerca... Muy cerca"
"¿Cerca de qué?"
"... De saber la verdad, hijo del amor"
"¿Hijo del amor?... ¿No me dirás nada?"
"Nada es todo, muchacho"
"Siento que te conozco"
"Siempre me llevas dentro..."
"¿Dentro, dónde?"
"Estoy en todos y en ningún lado"
"Soy pésimo en los acertijos"
"Lo sé"
La suave risa le llegó como una brisa, y en su estado letárgico entre el sueño y la realidad lo golpeó de repente. No sabía quien era, pero realmente parecía que lo conocía —o la conocía— desde siempre, y aquella respuesta no le gustó en nada, ¡Él era pésimo en esas cosas, se desmembró el cerebro cuando la Esfinge le dijo aquellos acertijos!
Ahora que recordaba, irónicamente, Riddle tenía un significado muy similar. Las palabras resonaron en su cabeza, sobre todo aquello de "El niño nacido del engaño" y "El rencor que fue su frío manto permanecerá hasta que la magia toque su puerta...", ¿Qué demonios significaba todo eso? Sabía que habían cosas que Dumbledore no le dijo, pero sin duda alguna toda esta historia era más de lo que alguna vez pensó, porque razonando fríamente, un Mago Oscuro de ése calibre no nacía de la nada, debía alimentarlo el odio y si Dumbledore había contribuido en ello —siendo intencional o no— algo dentro de él sabía que tenía que hacer algo.
¡Por el amor de Merlín, estaba hablando de Voldemort! Aquel pensamiento resonó en su mente, él era un ser despiadado, ya nada humano y completamente corroído por las malas emociones, no había absolutamente nada pasional ni mucho menos sentimental en él. Se revolvió en el camastro en el cual supuestamente dormía y pensó, como nunca lo había hecho, siendo lo más objetivo posible pese a que la muerte de sus padres lo golpeaba con regularidad, así mismo todas las muertes que había visto en su corta vida, aquella voz siseante le decía que algo andaba mal, que faltaban piezas en su puzzle y que derechamente tenía que investigar todo, aunque su retención no se iba, debía de admitir que era un chico curioso y por primera vez maldijo ser Gryffindor... Aunque los Slytherin no estaban muy alejados de todo aquello, recordó vagamente a Draco Malfoy en su primer año, más concretamente: La cabaña de Hagrid.
Sin duda alguna no se hubiera salvado nunca de aquella sensación, se preguntó vagamente si Hermione estaría tan entusiasmada o curiosa como él de averiguar todo lo posible de su reciente descubrimiento, y mientras el sueño lo entumecía poco a poco, Harry se fue imaginando una vida sin Voldemort, con sus padres y sin ninguna otra preocupación adolescente.
{ · · · }
Pequeño, muy pequeño, hacía frío, estaba húmedo, tenía hambre, estaba desabrigado, tenía sueño, y juraba que también tenía fiebre.
Estaba solo.
Harry había sentido aquello muchas veces en su cuarto en las alacenas de los Dursley, cuando el dolor parecía consumirlo, cuando sus ojos le ardían y sus pulmones parecían no querer volver a respirar, pero por alguna razón sabía que eso era diferente, algo dentro de él reconocía que no era el único que sufría.
—¡Qué haces allí, enclenque! —escuchó gritar a su derecha, pronto la persona quien le había dirigido la palabra se enfocó y pudo apreciar lo desastroso que era aquella habitación, con las ventanas rotas, un camastro peor que el suyo y ratas pululando como si realmente fuera su casa.
—Déjame en paz, Watson —por unos momentos pensó que su voz sonaba demasiado infantil y frívola, hasta que reconoció que no era la de él. Pronto se puso de pie poco a poco, algo le dificultaba caminar como correspondía y sintió el punzante dolor a su costado, hacia tiempo olvidó lo que era recibir aquellas terribles palizas a cargo de Vernon.
—¡Anómalo! —gritó de la nada el niño acercándose a paso furioso hacia el menor —, no eres más que un bicho raro, Riddle, estoy más que seguro que la señora Cole estará agradecida por deshacerme de ti y tu apestante presencia.
Sintió el temor quemarlo vivo, la fría sensación de sus miembros ya aletargados por una paliza anterior y la mirada de odio que le dirigía aquel chico que no conocía, sintió la sensación de algo dentro de él agitarse, gritar por su supervivencia, sollozar en su fuero interno por que a él, por qué todo le sucedía a él; ¡No había hecho nada malo!, siquiera lo había molestado. Desapareció como siempre tenía que hacerlo, se escondió en un rincón para que nadie pudiera molestarlo o decirle nada, sólo quería leer, quería estar tranquilo, quería simplemente ser normal.
Y todo se agitó dentro de sí... No lo era, nunca había podido ser normal.
Los sentimientos de Tom Riddle se prendaron de los ya conocidos sentimientos de Harry, las tardes en un cuarto oscuro se veían como vivencias propias en carne y hueso, la empatía estaba allí, como también el dolor y la soledad.
Ya sea Harry, o fuera Tom, lo único que vio fue que aquel niño unos pies más alto que él se le lanzaba encima, sus costillas aullaron de dolor y sintió los ojos picarle con más ahínco, por unos momentos pensó que todo había terminado, que aquel abusón se había contentado con arrojarlo al piso y dejarlo tirado cual muñeco en desuso, pero eso no ocurrió, el rostro contraído por el hambre lo miró malignamente y de un momento a otro sintió el ardor y dolor de un golpe en su mejilla, se encogió de dolor y siguió así por lo que parecieron horas que bien pudieron haber sido unos minutos.
Cuando el tal Watson se fue agotado y feliz, él yacía en el piso con un pequeño charco de sangre humedeciendo su roída ropa, le costaba respirar tanto como le era abrir los ojos, ya no dolía, pero no se podía mover... Todo estaba tan silencioso, y él entumecido en un frío sitio, donde las ratas corrían de un lado a otro, la humedad se filtraba por las tablas y la soledad era su amiga, junto a todo eso, Harry Potter se sintió miserable.
Captó un suave siseo a su derecha y vio a una pequeña serpiente deslizarse por el piso.
—Maessstro, ¿Essstá bien? —Harry quiso negar, quiso llorar de impotencia y dolor, quiso gritarle y muchas cosas, pero sus mejillas ya estaban calientes de sus lágrimas y no podía más, su cuerpo fue cediendo poco a poco, y él sabía que no debía dormir en esas condiciones, podía nunca despertar —... Duerme, Tom, yo te cuidaré, ¡Nagini no dejará que el asqueroso muggle regresse!
Poco a poco el peso en sus ojos fue agotándolo, y Harry durmió.
Inevitablemente, cuando volvió a abrir los ojos se sintió extraño, agotado adolorido.
—Rry... H-arry, Harry, ¡Harry! —el suave llamado comenzó a hacerse más claro y sus ojos verdes dejaron de nublar las imágenes de repente, alguien le había colocado los anteojos o se volvió a dormir con ellos —, ¡Harry! —mas que un llamado, ahora parecía un grito completamente jubiloso —, por el amor de Merlín, pensé que algo andaba mal contigo.
Gimió austeramente y trató de sentarse, pero el inquietante dolor en las costillas no se iba, como también la sensación de haber sido apaleado por horas.
—N-no es nada, no dormí bien —fue como un mudo acuerdo de "No me preguntes por favor, fue Voldemort". Hermione asintió quedamente y no preguntó más. Le ayudó a sentarse y las escasas pociones que trajeron prácticamente se iban con él. Le dio un regenerador de tejidos y una poción de nutrientes, había estado perdiendo peso escandalosamente y sus amigos estaba preocupados, él de por sí era delgado.
—Ten, Harry, bébetela toda —por mucho que protestara por el pésimo sabor, o que después le dolía un poco el estómago, Harry debía ingerirla, por lo cual protestó un poco por costumbre y se la bebió pese al asqueroso sabor.
—Agua —dijo en una petición completamente normal.
—Claro, ten —y esa sí se la bebió con ganas.
Esperó unos segundos para que las pociones le hicieran efecto, Hermione guardó silencio a su lado acariciando su estómago para que el dolor cesara más rápido, era la típica rutina de todas las mañanas desde que la guerra había comenzado, desde que Voldemort comenzó a atormentarlo en sueños y mandarle horribles visiones de sus amigos y seres queridos torturados o muertos. Estuvieron así durante un rato, hasta que Ron ingresó al cuarto aburrido por la demora, no le gustó lo que vio.
Harry suspiró agotado por toda la tensión, sabía que era momento para romances, pero tanto Hermione como su celoso y posesivo amigo llevaban tirándose indirectas durante todo el maldito viaje. Inspiró armándose de una paciencia imaginaria dándose cuenta que estaba demasiado enojado por una situación que hacia algunas horas le causaba risa, como esos absurdos celos que Ron le tenía.
—Ya sé que hace el Horrocrux —rompiendo el tenso silencio, sus amigos le prestaron atención, movido quizás por el insospechado enojo, o por molestar a Ron, Harry continuó —, enoja, digo... Mmmm... Cuando vi a Ron ingresar y me miró como si quisiera quitarle lo que es suyo me enojé mucho, demasiado diría yo. ¿Por qué Ron se enoja si sabe que Hermione no me gusta? Entonces me reñí porque hasta ayer esto me parecía muy gracioso, Ron es demasiado celoso y...
—¡Harry! —le cortó su amigo —, ¡Ya entendimos! —estaba más rojo que el granate, y se carcajeo levemente con un regocijo interior.
—Eso es malo —dijo de la nada Hermione, ya que al parecer prestó atención a lo más importante —. Eso quiere decir que afecta la personalidad del que lo trae, por lo cual no me sorprende que haga peores cosas, mueve los bajos instintos, pero tú estás acostumbrado a suprimirlos porque llevas costumbre, en cambio Ron y yo no... Esto está mal, no podemos llevar más de ocho horas con eso, ¡Nos mataríamos! Nos turnaremos por cinco horas, no hay peros, tenemos que hacer que esto funcione.
Harry asintió y le pasó el relicario a Hermione, pese al silencio de Ron se admitió en silencio que era preferible no empezar por él, tenía un carácter demasidado volátil para el gusto de todos, por primera vez Weasley maldijo ser precisamente un Weasley.
—Bien, creo que es hora de hacer el desayuno —dijo Harry tratando de aligerar el ambiente.
—¡No te preocupes, compañero, Hermione y yo hicimos algo cuando te vimos completamente molido en la cama! —por alguna razón, y debido al fuerte carmín que Hermione ganó en sus mejillas, Harry creyó que avanzaron algo durante esas pocas horas que estuvo desmayado... Pese a que las tostadas estaban quemadas, y el café algo raro, un desayuno nunca les supo más dulce en lo que llevaban escondidos.
Fue cuando terminaron de comer, cuando Harry ya había lavado los platos sucios, que decidieron un nuevo lugar para situarse, ya no les servía Bristol, y tenían que buscar una biblioteca en busca del tal R.A.B, nunca estuvo tan frustrado.
—Grimmauld Place —soltó de la nada Harry, mientras recogían sus cosas —, su biblioteca es extensa y creo que aún funciona el Fidelius, nadie creerá que estamos allí ya que algunas personas conocen el lugar... Debemos conseguir los Horrocruxes restantes y la espada.
—Es una buena idea —concordó Granger de inmediato —, aunque no sé si podemos ingresar a Hogwarts, estoy segura que sí a la cámara de los secretos, él no creerá nunca que fuimos a por veneno del Basilisco que mataste, pero aún tenemos que encontrar o averiguar qué cosas quien-ustedes-saben escogería para dejar parte de sí mismo... Debe ser algo valioso.
Harry lo pensó por unos momentos, después de todo se sentía demasiado identificado con Voldemort como para creer saber algo de él.
—Son siete, como el símbolo de la perfección. Son cosas que eran de él, o significaban algo para él: Su diario, el anillo de su familia, el relicario de Slytherin, Nagini, el guardapelo que sabemos está destruido pero... Hogwarts —dijo de la nada, pero comprendiéndolo todo.
—¿Eh? Ya sabemos que tenemos que ir ahí, Harry, pero qué...
—No Ron, para Tom lo más importante, lo que marcó su vida, es Hogwarts. Se enteró que era mago, que era diferente a los muggles, allí hizo sus convicciones, es probable que allí también se encuentre otro Horrocrux. Piénsenlo, si bien el anillo de los Gaunt significa su linaje (que toma a Salazar Slytherin) también usó su relicario... ¿Por qué? Estoy seguro que algo de las otras casas también debería haber tomado, gustaba de las cosas antiguas y si mal no recuerdo Dumbledore me dijo que trabajo en Borgin y Burkes, allí se venden objetos mágicos de antaño, sobre todo que poseen un tipo de magia especial.
—¡ESO ES HARRY! —eufórica, Hermione comenzó a hacer una lista mental de todos los objetos mágicos desaparecidos en Hogwarts, o de los fundadores, que podrían ser de interés —, pero son demasiados —masculló por lo bajo.
—Pero por lo menos no estaremos buscando por debajo de las piedras —eso era cierto.
—Tienes razón, Ron. Es hora de ir a Grimmauld Place.
Una vez guardada su tienda de campaña, y reducido sus utensilios, el trío de oro se apareció en las puertas de la mansión de los Black, ahora heredada por Harry.
{ · · · }
Miró a Hermione disimuladamente mientras se movían por la biblioteca, no sabía por qué pero la naciente preocupación de que ella pudiera tener los mismos sueños o visiones que él lo preocupaba, ¿Qué haría Hermione? Ella era astuta y sabría aprovechar las debilidades que sabía Voldemort no había superado, como su infancia o el temor a la muerte.
Se preguntó vagamente si él se convertiría en fantasma un día.
Había algo en el libro "Linajes de sangre: Las 100 familias más importantes de Gran Bretaña" que llamaba su atención, ya sea porque temía leer las cien familias, o porque descubriría algo importante. Se sentó un poco alejado de su amiga, y miró el índice como si se lo fuera a comer, sin duda alguna sería una lectura tediosa.
Partiendo por la letra "A" los "Abernon" iniciaban con su linaje milenario, hijos, y el famoso árbol genealógico. Pasando eso por alto, volvió al índice y miró superfluamente las familias que él conocía: los Bones, Black, Dumbledore, Lestrange, Longbottom, Mc'Connor, McGonagall, Snape, Malfoy, Potter, Gaunt y... ¿Gaunt?
Él sabia perfectamente que los Gaunt venían del antiguo linaje de Slytherin, pero dudaba que la línea estuviese completa, y así mismo, habían muchos enlaces entre primos u hermanos para no dejar morir el parsel, aunque esa facultad era hereditaria, y aunque se cruzaran con un muggle, no se iría.
A la cabeza apreció el nombre de Salazar Slytherin, luego sus hijos, posteriormente se saltó algunas generaciones hasta llegar al final.
[Marvolo Salazar Gaunt 1870 – †1927 ∞ Belladona Phoebe Cadmus 1871 - †1898 ]
[Tom Marcus Riddle 1905 - †1943 ∞ Merope Antonella Gaunt 1898 - †1926] — Morfin Salazar Gaunt 1873 - † 1944
Tom Marvolo Riddle 1926 -
Por alguna extraña razón, le pareció tétrico que tanto el abuelo, los padres, y el tío de Voldemort estuvieran muertos, extraño, pensó para sí, sobre todo con aquel final.
Algo atraía a Harry al pequeño Hangleton, sobre todo al cementerio que alguna vez pisó, algo le decía que encontraría muchas cosas allí, como también recuerdos, y para ello necesitaba el relicario de Slytherin.
—Harry —le llamó su amiga —, es hora de comer, aquí no hay nada y creo que tendremos que ir al mundo muggle por...
—¡TENGO HAMBREEEE! —se escuchaba el alarido en la planta baja, luego unos pasos estridentes y un Ron de mal humor — Hermioneeee —dijo lastimosamente. Harry se rió unos segundos y cerró el libro para caminar a la puerta.
—Ven, Ron, vamos a pensar dónde comer en el mundo muggle.
—Mientras más gente mejor.
—Entonces sólo hay un lugar.
{ · · · }
—¿McDonald's? —preguntó el pelirrojo a penas pisaron el local.
—Bueno, hay más locales de comida rápida, pero en la seguridad del centro comercial estaremos seguros —murmuraba el chico de la cicatriz. Harry pensó que ya era hora de ir a Gringotts a buscar dinero, recordaba una y mil veces a Bill Weasley decirle que los duendes no se inmiscuían en los problemas de los magos, así lo hicieron en la primera guerra, y así lo harían también en esta.
—Vaya, nunca había estado en un lugar así, ¿Por qué le dicen comida rápida? ¿Camina? ¿Se escapa? ¿Vuela u...?
—¡Ron! —chistó Hermione —, guarda silencio, los muggles no conocen nada de eso, por lo cual cállate, iré a pedir algo —dijo revisando los euros. Su amiga pareció algo afligida con el gasto y el inmediatamente habló.
—Iré a Gringotts mañana, no podemos seguir así de justos, por lo menos deberíamos comer bien un maldito día y no cambiaré de opinión —sabía que ambos iban a quejarse y decir que estaban bien, pero no era así, necesitaban dinero para moverse con mayor sultura.
—Ven, Ron, vamos a escoger mesa y te explicaré por qué le dicen comida rápida y luego uno de nosotros tendrá que ayudar a Hermione a traer las ba...
—¡Yo voy!
Harry sonrió, a veces eran tan claros como el agua.
—Está bien compañero.
Harry miró a su amiga ir al local y esperar en la fila mientras él entretenía a Ron y trataba de hacerlo actuar normal, al parecer de alguna manera su amigo había terminado igual de cautivado que Arthur con algunos objetos muggles, sobre todo con los celulares que según él eran muy gracioso.
Por otro lado, su mente cavilaba en un plan de ir a pequeño Hangleton al mismo tiempo de ir a Gringotts, tenía el fuerte presentimiento de que era un ahora o nunca para poder averiguar algo de Voldemort y no se quedaría con las ganas. Se fijo en que la fila ya había avanzado mucho, por lo cual era hora que su pelirrojo enamorado se levantara a ayudar a su damisela y así lo hizo.
Después de comer a Ron le tocaría llevar el relicario, dormiría con él y posteriormente, al amanecer, Harry se haría cargo nuevamente.
"Cámaras Ocultas en un túnel, cámaras ocultas bañadas en sangre"
Era la hora.
Glosario:
*Essere Res significa "Ser real".
Me quedó algo más largo que el anterior, pero espero que les haya gustado. ¿Algo qué decir? ¡Comenta!
