"Missouri"

Bella Pov

Dos semanas después de la llegada de Charlotte al pueblo, su amistad con Edward había crecido, lo que me volvía loca.

No sabía si era así como se llevaban las chicas neoyorquinas, pero era demasiado intensa con las demostraciones afectivas con mi novio, quiero decir, tienen dos semanas de conocerse, al menos en mi mente no saludas de abrazo y beso en ambas mejillas a alguien que conoces de tan poco tiempo.

Me incomodaba mucho su cercanía con él, no había dicho nada al respecto, pero si seguía así no lo soportaría.

Finalmente la convocatoria de admisión para la Universidad de Artes había salido, así que había enviado mi solicitud, también había enviado las cartas de recomendación, mi promedio hasta ahora y mi carpeta con diseños.

Edward sabía de mi solicitud a la Universidad, pero no le había dicho que si era aceptada tendría que irme antes, pues hacían un examen y un recorrido por las instalaciones, por lo que después de la graduación me iría.

No sabía si entraría, y cuando habíamos hablado sobre pasar el verano juntos, no estaba enterada de que me iría tan pronto, temía que se molestara, pero sabía que entendería que era mi sueño y al igual que él, no los dejaría de lado por nada del mundo.

Quería esperar a recibir la aceptación para hablar de todo el tema.

Era fin de semana, mis padres querían que me quedara en casa, pues decían que cuando me fuera a la Universidad no podrían verme a diario como ahora, eso era lo único que me haría quedarme, mi familia.

Había pasado cada día de mi vida al lado de mis padres y mis abuelos, no podía imaginar despertar y no verlos desayunando en la cocina, o pasear por la casa y que mi abuelo apareciera de la nada con sus dulces de limón.

Los sabios consejos de mi abuela, las locas recetas de mi madre y el beso de mi padre cada noche cuando llegaba de trabajar. Eran cosas que iba a extrañar profundamente, pero un consejo que me había dado mi abuela tiempo atrás era que jamás me detuviera, porque un día miraría atrás y me preguntaría si había cumplido cada sueño, si la respuesta no era , algo estaba haciendo mal.

Sabía que todos ellos temían que de un día para otro dejara mi sueño para seguir a Edward a Nueva York, pero ese no era mi estilo, amaba a Edward, y realmente deseaba que algún día, después de terminar la Universidad, nos reencontráramos y quizás entonces sería nuestro momento.

Confiaba en que Ed entendiera que ahora mismo tenía prioridades en mi vida, que comprendiera que no era que no lo amara, solo era algo que debía hacer, era algo que definiría mi vida. Después de todo, él también estaba persiguiendo su sueño, y dudaba que dejara todo para seguirme a Londres.

El día era como la mayoría de los días en Phoenix, cálido, así que decidimos hacer una carne asada, mi madre había hecho una especie de salsa, mi padre y mi abuelo estaban peleando por cómo debía hacerse la carne y mi abuela invitaba a cada vecino que se le cruzaba, así terminamos muchas personas en la casa.

Como se había convertido en una fiesta más que en una cena familiar, llame a Edward, fue extraño que me enviara a buzón, él nunca hacia eso, pero segundos después me llamo.

―Hola. ―respondí sosteniendo el celular entre mi hombro y la oreja, pues con las manos llevaba algunos refrescos.

―Hola, Bella. Lamento no haber contestado, estaba tomando un baño. ―dijo rápidamente.

―Está bien, solo quería invitarte a mi casa, la cena se convirtió en una fiesta con los vecinos. ―apenas llegue al patio los refrescos desaparecieron, así que tome el celular con mi mano derecha.

―¿Cómo paso eso? ―sonaba divertido, mi papá no era precisamente el hombre más sociable del mundo, así que era raro tener una fiesta en mi casa.

―Mi abuela decidió invitar a todo el vecindario. ―respondí con una sonrisa divertida en mi rostro, ahora mi abuelo y mi padre estaban como niños regañados frente al asador. ―Entonces ¿vienes?

―Claro, en 15 minutos estoy ahí. ―nos despedimos y seguí repartiendo refrescos por la fiesta.

Un rato más tarde Edward llegó a la casa, a diferencia de mi abuelo, mi abuela amaba a Ed, apenas lo vio lo lleno de besos, mientras él solo reía.

―Oh querido, tenía mucho tiempo sin verte. ―mi abuela estaba realmente emocionada, Edward me abrazaba por la cintura y sonreía.

―Estuve ocupado con la solicitud para la Universidad y esas cosas, Inés. ―al principió él la llamaba Señora Swan, pero mi abuela era un caso especial, siempre que le decía así ella respondía con "Oh no, llámame Inés, la Señora Swan es René" Ed solo se reía.

―La próxima semana será el cumpleaños de mi amado Harold, debes venir. ―él sonrió y me miro de reojo, yo había pensado invitarlo pero para como era mi abuelo seguramente estaría enfurruñado toda la fiesta.

―No creo que él esté muy de acuerdo. ―respondió divertido.

―Seguro que no le importa. ―ambos sonreímos divertidos. Aunque si mi abuela hablaba con mi abuelo, él no podría negarse a que Edward viniera.

―Aquí estaré entonces.

El resto de la noche varios vecinos nos detuvieron preguntando qué haríamos cuando fuéramos a la Universidad, al ser una comunidad pequeña, todos preguntaban cosas que normalmente solo tu familia preguntaría.

Habíamos evadido el tema, si nosotros no habíamos hablado de ello, menos queríamos hablarlo con tantas personas. Nos sentamos alejados de la gente porque la mayoría eran personas mayores, no teníamos mucho en común.

―¿Crees que deberíamos hablar de que haremos cuando tengamos que ir a la Universidad? ―preguntó mirándome a los ojos, suspire y fije mi vista en un punto fijo detrás de él.

―Supongo que deberíamos, pero no sé si estoy lista para hacerlo. ―respondí con sinceridad.

Ambos sabíamos lo que seguía, pero ponerlo en palabras era muy difícil.

―Solo prométeme una cosa ¿sí? ―sonreí y lo miré a los ojos esperando que hablará. ―No te enamores de un londinense. ―sonreí aun más y enrede mis brazos en su cuello.

―Me van más los neoyorquinos. ―respondí sonriente, él sonrió y lo bese en la punta de la nariz.

―Cuando termines la Universidad ¿volverás? ―preguntó pegándome más a su cuerpo por la cintura.

―No pienso quedarme en Londres para siempre, si a eso te refieres. ―respondí sincera, no sabía si justo después de graduarme volvería, pero no quería quedarme ahí para siempre. ―Aunque supongo que tú no querrás volver a Phoenix después de Nueva York.

―¿Eso quiere decir que si vuelves vivirás en Phoenix? ―preguntó realmente interesado.

―No soy una chica de la gran ciudad, lo sabes. ―respondí mirándolo a los ojos.

―¿Entonces después de la graduación que pasará entre nosotros? ―por eso no quería hablar de esto, no estaba lista para una despedida.

―¿No hay una parte intermedia entre Phoenix y Nueva York? ―pregunté intentando que sonara como un chiste, él sonrió también pero sus ojos se tornaron tristes.

―Missouri. ―respondió mientras nos balanceábamos como si hubiera una canción de fondo, hice una mueca con la nariz.

―No creo que nos acepten en Missouri. No sabemos nada de country. ―sonrió divertido y no pude evitar sonreír.

―Compraré el nuevo disco de Taylor Swift. ―me reí y me recosté en su pecho.

―Te amo, mi dulce y hermoso neoyorquino. ―dije bajito. No sabía porque sentía que estábamos despidiéndonos.

―Te amo, mi Arizona. ―su voz era dulce, sus manos acariciaban mi espalda y no podía evitar soñar con que el destino nos uniría de nuevo.

El resto de la noche fue tranquila, los vecinos empezaron a irse a sus casas, mi abuela les había dado para llevar como si fuéramos tienda, era muy divertido. Edward tuvo que irse pues ya era tarde, tardamos casi 30 minutos despidiéndonos en la puerta de la casa.

Y aun así terminamos enviándonos mensajes el resto de la noche, por suerte era sábado y podría dormir hasta tarde. Cuando me fui a dormir, la pregunta de Edward no dejaba de pasar por mi cabeza ¿Qué pasaría con nosotros después de la graduación?

El día siguiente lo pase en pijamas, recorriendo la casa en busca de algún dulce, hasta que mi madre apareció y me pidió la acompañara por la despensa.

Phoenix era una ciudad en crecimiento, si ibas al centro de la ciudad encontrabas de todo, pero al vivir en las orillas era mucho más tranquilo, un ambiente más familiar. Sin embargo mi mamá amaba ir al centro de Phoenix y recorrer tiendas.

Ella y papá habían encontrado su punto medio, tenían la parte de la ciudad y la tranquilidad de un sitio familiar. Llegamos al supermercado y yo llevaba el carrito mientras ella ponía cosas en él.

―¿Podemos llevar de las galletas con chispas? ―pregunté sonriente.

―Claro, pero primero llevaremos lo de la lista. ―había una lista pegada en el refrigerador toda la semana, donde íbamos anotando lo que faltaba en la casa.

―Si adivino tres cosas de la lista llevaremos helado también ¿sí? ―dije sonriente, sonrió y asintió.

―Bien, tienes 4 intentos. ―sonreí y seguimos avanzando, obviamente las cosas que ya estaban en el carro no valían.

―Los dulces de limón del abuelo. ―era lo más obvio, no importaba si le quedaba una bolsa llena, era lo primero en la lista cada semana.

―Sí.

―Té helado. ―puso los ojos pequeñitos y sonreí.

―¿La revisaste antes de venir?

―No. ―respondí divertida. ―Y pepinillos. ―suspiro derrotada y me reí aun más.

―¿Cómo sabes todo eso?

―Soy muy buena adivinando. ―terminamos de comprar y salimos de regreso a la casa. Mientras ella intentaba preparar otra de sus locas recetas revise mi correo buscando si ya habían enviado la respuesta a mi solicitud, sabía que tardarían unas semanas pero estaba ansiosa.

Revise algunas cosas en facebook, pero lo que realmente llamo mi atención fue una foto de mi novio con Charlotte, ambos sonreían, no era una foto comprometedora pero aun así no me gustaba nada, la descripción de la foto solo decía "Con mi nuevo amigo" y un montón de emoticones, Edward no había comentado nada, pero realmente quería saber cuando habían tomado esa foto, en especial porque el fondo parecía la pintura de la sala de su casa.

Tal vez sí me estaba volviendo paranoica con todo ese asunto, pero esa mujer lograba ponerme de mal humor, y sus sonrisas siempre me parecían falsas, al menos las que me dedicaba a mí.

No podía evitar sentir que ella no me quería cerca, como si quisiera acaparar el tiempo de Edward, era raro, no sabía bien cómo explicarlo, al principio pensaba que era tímida, pero ahora no estaba segura de ello.

Había algo raro en Charlotte, todo en su manera de actuar me ponía ansiosa, solo esperaba que mis ideas fueran solo cosas de mi imaginación. Me fui a la cama intentando no pensar mucho en esa foto y no estar como una loca revisando sus publicaciones.

Necesitaba relajarme y dejar de pensar tanto en eso. Unos minutos antes de quedarme dormida, Edward me envió un mensaje de buenas noches.


Espero les guste y dejen sus RR :3