Bueno aquí seguimos con la historia de Ace y Luffy, marco probablemente no salga en este capítulo, de este capítulo en más puede no ser agradable para algunas audiencias sensibles, si buscan una historia feliz háganse de cuenta que después del capítulo anterior Ace lleva a Luffy a vivir a casa de marco y todos son felices para siempre :) fin. Pero si quieren saber la verdadera historia… bueno, no tienen más que seguir leyendo.
Advertencias: Violencia interfamiliar, maltrato, incesto, obesidad infantil.
Ah sí, casi olvido advertir que Luffy en este capítulo esta gordo, y no me refiero a chonchito y bonito, me refiero a obesidad infantil tipo 3
Capítulo 2
Hogar dulce hogar.
Después de todo la razón había ganado a los sentimientos. Marco le llevo a casa en su coche pasada la 1am, querría haberse quedado en casa de este pero aquello solo le acarrearía problemas en casa, era mejor así, con un último beso casto se despidió de su amado, ninguno de los dos quería despedirse pero era necesario, sin voltear a ver el auto que se alejaba Portgas D. Ace abrió la puerta de entrada y dejo que la obscuridad de aquella casa le envolviera.
Un bulto en el piso del recibidor llamo la atención del pecoso, al parecer Luffy había intentado esperarle despierto de nuevo, cargándolo sin ningún esfuerzo a pesar de que el chiquillo sobrepasaba ya los 40kg a sus 9 años, el pequeño azabache se removía entre sus brazos ligeramente, abrió sus ojos algo adormilados y miró a quien le llevaba en brazos con una amplia sonrisa llena de cariño.-¡Ace!- la voz del menor no era muy fuerte, pero estaba cargada de toda la emoción de ver de nuevo a su hermano mayor, aquello había hecho que el mencionado sintiera una punzada de culpa, aunque el menor con un cambio de expresión parecía que de un momento a otro había recordado algo- ¡Ace! ¡Tengo hambre!- Como si el estómago del menor quisiera recalcar el punto de este aquel había gruñido sonoramente en ese mismo momento, haciendo que el pecoso riera por lo bajo.- ¿Tu cuando no tienes hambre?- pregunto el mayor sonriendo con ternura para su pequeño hermanito, encaminando sus pasos a la cocina de aquella casa mientras el menor parecía pensar seriamente en la pregunta de su hermano.- Era una pregunta retórica Luffy, no tienes que contestar.- el menor no sabía que era 'retorica' pero se alegró de que su hermano dijera que no era necesario contestar, no le gustaba pensar en las cosas, comer era fácil, pensar no, prefería comer.
Una vez en la cocina el pecoso había dejado a su hermano sobre la barra para abrir el frigorífico, notando que la comida que había preparado aún estaba ahí frunció el entrecejo notoriamente.- ¿No te dieron de cenar Luffy?- El menor negó con la cabeza enérgicamente aun sonriendo para el pecoso, tenía hambre pero su hermano pronto remediaría eso, no importaba si sus padres no se encargaban de él, tenía a Ace y eso era todo lo que necesitaba.- Papa y Shanon salieron, pero comí una sopa instantánea hace unas horas, lamento no haber probado tu comida Ace…- El pecoso soltó un suspiro ante aquella información, estaban solos.
Shanon era la madre de Luffy pero no le gustaba que el pequeño le dijera mama, aquella mujer nunca había querido tener hijos, según pensaba ya era suficientemente malo que el hombre de quien se había "enamorado" (aunque aquello Ace no lo creía pues la tipa no hacia más que dilapidar la poca fortuna que su difunta madre le había dejado al vividor de su padre) tuviera un hijo como para todavía cargar con otro, pero al menos Ace ya había tenido edad suficiente para cuidarse a sí mismo cuando su padre volviera a contraer matrimonio, a los 10 años era un niño bastante independiente, Luffy por el contrario… bueno, un bebe no puede cuidar muy bien de sí mismo ¿O sí? –Está bien, sabes que no me gusta que uses la estufa cuando no estoy yo Luffy.- Sacando la comida del toper donde la había dejado el pecoso comenzó a calentarla en un sartén, observando con una suave sonrisa como su hermanito comenzaba a salivar con el olor de los tallarines y la carne que llenaba el lugar, Ace no era un gran cocinero pero tampoco iba a dejar que su hermano se muriera de hambre, algunos años atrás había una nana cuyo nombre era Makino que se encargaba de preparar los biberones para Luffy y la comida para Ace, pero ya de eso hacían más de 5 años, en realidad aquella chica les había ayudado aún más de lo que le correspondía, pues aun cuando su padre era un irresponsable con la paga de la muchacha ella se había quedado al menos hasta que Luffy cumpliera los 4 años, quizá se hubiera quedado más si Shanon no hubiera escuchado a Luffy comenzar a llamarle "Mamá", A pesar de que la muchacha para nada tenía interés alguno con el padre de los menores Shanon no aceptaría competencia, le había hecho la vida imposible a la pobre de Makino, a tal punto que esta había acabado por renunciar. Aunque al menos había enseñado lo suficiente a Ace de la cocina antes de irse como para que ni él ni su hermano pasaran hambres, no tantas al menos.
A los 14 años Ace ya estaba cargado con una responsabilidad que no le correspondía.
Aunque antes de eso, a los 13 con su primer sueldo en un trabajo de fines de semana había intentado pagarle algo de su sueldo a Makino, estaba realmente agradecido de que la muchacha estuviera ahí, Luffy no lloraba tanto los días que ella se encontraba en casa y el tenia comida caliente esperándolo tras la escuela, casi era como cuando su madre aún estaba ahí, pero la muchacha había rechazado aquel dinero, las cosas con Shanon no iban muy bien y el aceptar el dinero de Ace solo le haría sentir peor… pronto se iría.
Ace nunca había necesitado demasiado de otras personas pero su hermanito apenas contaba con 4 años, si Makino o él no se hacían cargo del pequeño los trabajadores sociales de la escuela no tardarían en enterarse, Luffy no era un niño precisamente discreto y dudaba que a sus padres les importara perder custodia de aquel niño, con Luffy fuera de la casa y Ace a unos años de ser mayor de edad los únicos que serían felices en aquel lugar serían los irresponsables de sus padres, aquello no era justo, le había rogado a la muchacha que no se fuera, pero aun con lágrimas en los ojos la chica no había tenido otra opción que marcharse.
A los 14 años Ace no podía salir a fiestas, no podía reunirse con amigos dentro o fuera de su casa, no podía tener un horario de escuela diferente al de su hermano y no podía decirle a aquel pequeño de 4 años que la chica a la que llamaba "mamá" no solamente no era su madre si no que nunca más la volverían a ver debido a una mentira que había acabado con la cicatriz que ahora el pequeño tenía en la mejilla. Shanon sin embargo al parecer si podía.
-Ace… Huele a quemado…- El mencionado se reprendió a sí mismo, ya no tenía 14 si no 19, había estado rememorando cosas desagradables mientras recalentaba la comida del menor, por suerte esta no se había quemado del todo, solo lo del fondo del sartén se había chamuscado un poco, sirviendo la parte buena en un plato y la que tenía ciertas partes chamuscadas en otro coloco estos en la mesa para comenzar a dar de comer a su hermano, el no tenía mucho apetito, pero el menor se quejaría si no hacia al menos el ademan de acompañarle.
Tomando en brazos al pequeño azabache le había sentado sobre sus propias piernas para comenzar a alimentarle como si se tratara de un bebe.-Sabes Ace… ya soy… mayor…- decía el muchacho entre bocado y bocado, masticando un poco antes de tragar, sus cachetes llenos de comida hacían que estos ya de por sí bastante amplios se vieran un poco más hinchados, dándole una expresión tan tierna que el mayor no podía menos que sonreír.- ¿Es así? Entonces supongo que no necesitaras que durmamos juntos más tampoco.- la expresión casi asustada del chico mientras negaba enérgicamente le habían hecho reír un poco, no lo admitiría pero en realidad era él mismo el que temía por el día cuando el pequeño no le permitiera dormir más con él, cada noche podía conciliar el sueño solo porque se aferraba al pequeño cuerpo del otro, acariciándolo y tocándolo en cada partecita de aquel blando y amplio cuerpo, era consciente de que el menor contaba con un peso que no era para nada sano en un niño de su edad, pero sentía una morbosa necesidad por alimentarlo y verlo crecer al menos de aquella manera, además, a Sharon no le gustaban los chicos gordos, así el pequeño no corría peligro… las mejillas del menor estaban sucias, le había dado la comida demasiado a prisa, inclinándose sobre estas sin pensarlo comenzó a lamerlas lentamente, estaban solos después de todo, no tenía que preocuparse de que les vieran.- Ace…- el suspiro del pequeño con su nombre le hacían sentir cada vez más extraño, no era algo raro de suceder, pero mientras el pequeño más crecía a Ace menos le gustaba las sensaciones que el estar cerca del cuerpo de su hermanito despertaban en él.
Las manitas regordetas del menor le habían hecho levantar el rostro hacia unos ojos color chocolate que le miraban expectante, con las mejillas levemente sonrojadas.- Te amo Ace.- aquellas palabras en los diminutos labios del menor le habían hecho sonreír ampliamente.- Y yo a ti hermanito.- murmuro el pecoso de manera amorosa antes de posar un casto beso en los labios del menor, para ellos aquello era algo común, no había morbo en aquella acción, no al menos para el menor quizá, pues Ace desde hace mucho sabía que no debía hacer aquello, pero no podía evitarlo, observar la amplia y maravillosa sonrisa adornando aquella sonrosada carita tan un beso era una recompensa que no estaba dispuesto a dejar ir.
-Ace…¿Te gusto?- La pregunta le había pillado desprevenido, mientras cargaba al menor hacia el cuarto que compartían en aquella casa este había estado callado pero al dejarle sobre la cama y comenzar a quitarle la ropa para dormir el menor había soltado aquella pregunta.- Por supuesto que si Luffy, ¿Por qué lo preguntas?- el menor no parecía querer contestar y él no le presionaría a hacerlo, quitándole la ropa por completo al pequeño notó la marquita roja que el elástico de la ropa interior había dejado en las caderas del otro chico .-ya no te queda bien la ropa… deberíamos ir a comprarte alguna mañana.- murmuro trazando con sus dedos aquella piel enrojecida y sensible, disfrutando ver el estremecimiento que causaba en el menor.- Ace ¿Te gusto tanto como Sharon?- Aquello le había hecho helar la sangre al mayor, las implicaciones de esa pregunta no le agradaban en nada.- Mucho más…- murmuró el pecoso tan tranquilo como le era posible ¿Qué exactamente había visto el menor para hacer esa clase de preguntas? –Yo también puedo hacerte 'feliz' Ace.- el tono de determinación en la voz del menor le habían hecho sonrojar, el chico no tenía idea de lo que estaba hablando, él no era feliz con las cosas que aquella mujer le forzaba a hacer, jamás lo seria y el que el otro pensara que lo era le dolía un poco, lo cual al parecer había alcanzado a notarse en su rostro pues el menor enseguida se había sentado en la cama algo consternado.- S...solo si tu lo quieres hermano...- le escucho murmurar nervioso al menor y continuó un poco ausente con la caricia en las caderas del menor por unos cuantos minutos, poco consciente de que estas comenzaban a hacerle sentir cosquillitas en el estomago al pequeño.
-Luffy... ¿tu viste algo?- El pecoso no quería adelantarse a los hechos, quizá el menor ni siquiera tuviera idea de las cosas que sucedían entre él y aquella mujer "Tú tienes una buena cara y un buen cuerpo, las chicas se pelearan por ti, lástima que mi Luffy no fuera tan agraciado... no de la forma que tu al menos, aunque su rostro es lindo, quizá sirva para seducir a los hombres, ¿no lo crees?" la forma como aquella persona se expresaba de su propio hijo le causaba escalofríos, mas con las miradas que le dedicaba, la forma como había hecho aquella última pregunta casi le hacía temer que insinuase algo.
Y es que el mismo pecoso cada vez se sentía más sucio al tocar a su propio hermano, y es que aquella dulce boquita y esa suave piel se sentían tan bien que poco se lo pensaba para abrazarle y acariciarle y llenarle el rostro de besos, mas cuando estos provocaban la risa fácil y alegre del pequeño, aquella risa era su perdición, pero con una mujer que descaradamente tenía relaciones con su marido en la sala y a las espaldas de este intentaba seducir a su hijastro estaba seguro que aquello y lo que el mismo le hacía al menor no acabarían bien y aun así teniéndolo ahí con las mejillas cada vez mas sonrojadas por las caricias que daba en sus caderas no podía pensar en otra cosa que lo adorable que resultaba su pequeño hermano menor ¿Cómo iba él a saber de esas cosas? -No... No vi nada.- Escucho a el pequeño murmurar de manera un poco pesada y el alma le volvió a el cuerpo, sin pensarlo siquiera se había agachado para poder posar un ligero besito en aquella marca del elástico que la ropa había dejado en el cuerpo del menor - Pero Shanon dijo... que ella te podía hacer 'feliz' de formas que yo no... Ace... quiero... quiero hacerte feliz también...- la laboriosa respiración de el pequeño realmente le ponía bastante, casi había podido escuchar un gemidito ahogado en la boca del menor y con lo sensible que se hallaba esa noche solo esperaba que su hermanito no notara como lo tenía ya.- Ace para... harás que me haga pipi...- el menor le veía con un puchero adorable aunque el odiaba aquella expresión pues era la única con la que le recordaba a la odiosa mujer que era su madre, curioso como lo único que en aquella mujer no le parecía tan desagrádale por recordarle al menor en este tenía el efecto contrario.- Esta bien, está bien, solo no pongas esa cara...- Separándose del menor el pecoso comenzó a desvestirse el mismo, resignado a que debían dormir, olvidándose de las marcas que cubrían todo su cuerpo en aquel momento.
Luffy soltó un hondo suspiro cuando su hermano se separo de él, pasando sus redondeados deditos por la carne un poco enrojecida de sus caderas, no le dolía, era más bien un cosquilleo extraño causado más por las caricias de Ace que por que la ropa le apretara, a pesar de todo estaba acostumbrado a la ropa ajustada, pues sus padres no se preocupaban por comprarle ropa nueva y su hermano no siempre tenía dinero para ello, cuando el mayor comenzara a desvestirse le había observado embobado, le gustaba mucho el cuerpo de Ace, era tan diferente al propio, tan firme, no había nada en el que estuviera de sobra, al contrario de su pancita redonda y abultada en la que si estaba sentado podían verse algunos rollitos en la división de lo que debería ser su cintura la de Ace era perfectamente plana salvo por las marcas del ejercicio, los brazos fuertes de su hermano en nada se parecían a las flácidas y colgadas carnes de los propios y mientras el mentón de Ace era anguloso y varonil el suyo únicamente podía calificarse de una manera: Redondo. No era que le envidiara, al contrario, le admiraba bastante y le habría gustado mucho ser como él, si no fuera porque su hermano insistía en que así como estaba se veía mas bonito, era extraño pero le gustaba mucho mucho que Ace le dijera que era lindo, Ace era la única persona a la que quería y que le quería de verdad así que quería ser todo lo que Ace quisiera, lo que pasaba es que a veces se ponía celoso de que la gente se fijara en su hermano. Sabía que Ace era muy atractivo y el que a Sharon le gustara Ace a Luffy no le hacía ninguna gracia, ni pisca de ella.
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-¡Ace! ¿Estás bien?- El chiquillo paso una de sus manitas por el cuello y la espalda del mayor, trazando las marcas rojizas en este, aquello le había hecho estremecer, soltando un suave gemido sin proponérselo que el menor había interpretado como un quejido de dolor.- ¿Alguien te lastimo?- el tono de sincera preocupación en la voz del menor había hecho que el pecoso se sintiera culpable pues a pesar de lo enfermo que fuera aquello era terriblemente morboso también, que su inocente hermano estuviera tocando aquellas marcas dejadas ahí por el rubio... esperaba que el menor no notara su sonrojo, pero no tendría tanta suerte seguramente, pues este se encontraba mirándole intensamente el rostro.- Na... nadie me lastimo, estoy bien.- era ahora su turno de comenzar a respirar un poco más pesado, pues el menor le había dejado de mirar al rostro y comenzaba a acariciar y besar suavemente todas aquellas marquitas, como si intentase curarlas con sus besos, era tan irremediablemente tierno y delicioso sentir aquella boquita en su piel desnuda sobre aquellas marcas... y cuando el menor sacase su lengua para lamer alguna de ellas que parecía tener un poco de sangre seca se había vuelto loco- Luffy... basta... si no te detienes yo...- el pecoso sonaba ya casi suplicante, no quería sucumbir de nuevo a los encantos de su hermanito, se sentía tan sucio solo de pensarlo, y después de aquella noche no solo sería inmoral si no también injusto, para él, para el rubio, para Luffy...
-Está bien.- La voz del pequeño era tan decidida, como si no viera nada de malo en aquello.- Esta bien Ace, estamos solos... si duele quiero ayudar...- vio las mejillas de el pequeño brillar como dos esferas de navidad mientras con sus regordetas manitas le desabrochaba los pantalones, el niño sabia que eso estaba mal porque así se lo decía Ace, pero no parecía entender realmente el por qué.- Deja que te haga sentir bien...- aquella frase... miro al pequeño con reproche, este le había mentido, solo había un lugar donde hubiera podido escuchar esa frase pero había reaccionado demasiado tarde, el pequeño ya se encontraba dándole un lengüetazo a su miembro semierecto cual si se tratara de su paleta de hielo favorita, metiéndose a la boca aquel pedacito de carne sin dudar ni un segundo para comenzar a succionarlo de manera glotona, arrancando gemidos bastante sonoros de la boca de su hermano mayor.
A Luffy le gustaba mucho hacer sentir bien a su hermano, aunque este rara vez se lo permitía, no era que no le gustara, Luffy sabia que le gustaba por los sonidos que hacía, por la forma como después de meterse el 'cosito' de su hermano en la boca este tomaba su cabello apurándolo a que lo tragara aun mas, mas rápido, más hondo, dentro y fuera, dentro y fuera, era rico, y aun con las arcadas y todo no le molestaba aquello, Ace era su persona más importante en el mundo y haría cualquier cosa por él. Además de que el sabor no le desagradaba, la carne era su comida favorita y Ace era su persona favorita, y si no fuera porque después el otro se molestaría seguramente le habría mordido pues aquella parte del mayor tenía una consistencia bastante suave y fibrosa, se le antojaba a un trozo de carne realmente suculento y en ocasiones, con mucho mucho cuidado pasaba y presionaba sus dientes en el probando con cuidado para no lastimar al mayor, le gustaba cuando su hermano apretaba sus cachetes y le hacía apretar aun más la boca y entonces después de mucho esfuerzo por parte de su boquita podía sentir algo caliente derramarse en el interior de esta y sabía que era algo importante por lo que se lo tragaba todo a prisa, succionando al final la punta del pipi de su hermano para sacar hasta la última gota de este antes de que se pusiera blandito de nuevo.
Con tanto placer en aquella húmeda calidez no había tardado mucho, se había corrido en la boca de su hermano sin más remedio... de nuevo.
Habían pasado ya varios meses desde la última vez que hiciera aquello con el menor, casi se sentía libre de culpa, casi se sentía como que con el rubio ya no necesitaría de aquellas atenciones, dios que equivocado había estado, después de hacerlo con el mayor el ser atendido de aquella manera por el menor se había sentido mil veces más sucio a la vez que mil veces más rico, era un pervertido, un sucio pervertido de mierda que ahora abrazaba a aquel niño y le besaba los labios sintiendo su propia esencia en ellos para recordarle el pecado que acababa de cometer, como si incesto no fuera suficiente pederastia también era parte de él, y si por el primero no podían decirle nada por el segundo sabía que podría acabar incluso en la cárcel, el era un adulto completamente racional, Luffy solo un niño, y el estaba loco por el cuerpo de ese niño.
Ace había comenzado a tocar con descaro los abultados costados del menor, apretando no solo sus muslos y sus nalgas si no también aquel abultado abdomen y esos pechitos que casi parecieran de chica, le gustaban, le volvían loco, se imaginaba mil cosas sucias con aquel hermoso cuerpo -Luffy, eres la cosa más bonita de todo el mundo.- murmuraba el pecoso sobre el cabello del chico mientras acariciándole iban calendo los dos dormidos.
La sonrisa complacida del menor no llegaría a verla, pero la adivinaba tras la respiración calmada y el abrazo cariñoso que aquel niño le brindaba, no podía irse, bajo ningún motivo y por ninguna circunstancia, ni aunque amase con locura al rubio podía irse sin su hermanito, porque si él no estaba en esa casa alguien tan inocente como su hermanito solo sufriría... porque si él no estaba aquello que era suyo acabaría siendo de alguien más y aquello simplemente no iba a permitirlo, no iba a dejar que aquella mujer vendiera a su hermano al mejor postor, si el menor le dejaba seria por decisión propia cuando tuviera edad para comprender las cosas y no por los caprichos y las necesidades monetarias de una vieja arpía, y si eso lo tenía a él encerrado en aquel lugar cediéndole parte de su sueldo a aquella odiosa mujer pues que mas daba.
En el próximo capítulo Luffy y Marco se conocen :) hagan sus apuestas acerca de la primeras impresiones de ambos (?)
Muchas gracias por leer, los comentarios siempre son bien apreciados.
