Disclaimer: La serie de Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Hola! Espero esten muy bien.
Este es el final y creo que se puso algo eh...mmmm...caliente por Dios, es que es mi primer lemon yaoi jajaja
Ojala lo disfruten. Gracias por los reviews y lectores anónimos. Todo comentario es bienvenido.
Cariños!
Confesión Inconclusa
Parte II-Final
-¿Qué haces, Deidara?
Su pregunta quedó flotando en la fría noche como un presagio, y sus indescifrables ojos se clavaron con insistente fuerza en la estilizada figura del artista, estudiándolo, buscándolo, desafiándolo como lo habían hecho desde la primera vez que se vieron.
Lo vio temblar, asustado o tal vez demasiado sorprendido como para reaccionar inmediatamente, aquello le agradaba de sobremanera. Por fin, después de tanto tiempo tenía al joven rubio como quería.
Al principio, se sintió renuente a confiar en el maquiavélico plan de su maestro, Madara Uchiha, el verdadero Tobi, pero al final el viejo no había llegado a ser lo que era sólo por ambición. Su perversa mente lo sedujo trazándole un plan que le aseguraría una confesión clara acerca de lo que el rubio artista sentía verdaderamente por él.
¡Vaya sorpresa se llevo!
Quien hubiera dicho que sólo bastaba emborrachar al más joven para que soltara la lengua, de haberlo sabido antes, se lo hubiera llevado a la privacidad de su habitación para embriagarlo y ver los resultados, única y exclusivamente él.
Sus sentimientos por el joven artista de Akatsuki eran tan grandes que le faltaban minutos, segundos y ciertamente horas para intentar definirlos o medirlos, pero ahora no era momento para pensar en ello.
Sus finos labios se curvaron en una sonrisa de genuina satisfacción, una de las pocas que se había permitido esbozar desde la masacre a su clan.
Su corazón dio un vuelco victorioso.
-¿No vas a responder, Deidara?-insistió el Uchiha, ya sabiéndose ganador.
La figura, pequeña y menuda, se fue girando hacía su interlocutor tal cual como estaba, con el torso totalmente al descubierto y su gran boca allí a la vista. Le devolvió la mirada al otro con sus azulinos ojos desafiante, pues sabía que su orgullo era la última arma que le quedaba.
Su simple vista maravillo al moreno quien lo recorrió por completo hambrientamente, aunque no dejó traslucir ninguna de sus emociones ni en su rostro, ni en su cuerpo. Sin embargo, la presencia de esa boca en el tórax del joven lo perturbaba, lo dejaba con un leve escozor en el pecho.
Aquel escrutinio descarnado y aparentemente indiferente cabreo al más joven.
-¡¿Qué rayos te importa, bastardo Hn?-le gritó el artista en un acceso de descontrol
Aquel intento, bastante pobre de supuesta respuesta, estremeció de una repentina furia a Itachi, pero logró mantenerse bajo control.
-¿Quieres saber cuanto me importa?-siseó lentamente, acercándose al menor con la velocidad super ninja que lo caracterizaba, sorprendiendo a su compañero de organización.
Lo tomó por los hombros con una facilidad asombrosa, estampándolo directamente contra el tronco de un árbol cercano.
La respiración de ambos hombres se disparo con descontrol, anticipándose, deseando, soñando.
-¿Qué….qué dices?...no…no….no te entiendo…-el Uchiha apegó toda la extensión de su cuerpo hacía el menor, cortándole la respiración con la firmeza de cada uno de sus músculos en contacto con los del otro-¡Aléjate! ¡Aléjate! ¡Aléjate!-bramo Deidara totalmente sonrojado y perturbado por la vorágine de emociones que se inyecto como una cálida droga por sus venas.
El cuerpo del rubio comenzó a forcejear con verdadera violencia contra el del mayor, intentando huir de su toque, de la fuerza de acero de sus brazos, que capturaban no tan sólo su cuerpo sino toda su esencia. Deidara se sentía como un inofensivo animal atrapado por el poderoso depredador que era el oriundo de la Hoja, y lo peor de todo, es que esa inestable sensación lo abrumaba, desesperaba, enojaba y excitaba en la misma medida.
El moreno aplicó un poco de fuerza e hizo soltar un gemido de rendición al artista, al someter su movedizo cuerpo, a su inquebrantable agarre.
-No hay nada que entender-declaro Itachi Uchiha con voz implacable, sin dar lugar a réplicas.
Era ahora o nunca.
La luz de la brillante luna de esa noche los ilumino momentáneamente antes de que toda barrera cayera.
Itachi unió las distancias y se inclinó buscando los labios del rubio sin encontrar resistencia alguna.
El más pequeño de la organización Akatsuki gimió al primer contacto de sus labios, sintiendo una desgarradora oleada de calor envolverlo, mientras la lengua del Uchiha acariciaba sus labios antes de envolverse alrededor de la suya y buscar las profundidades de su boca con una sensualidad implacable. El moreno profundizo el beso, succionado su lengua hasta que el interior de Deidara empezó a palpitar de necesidad.
El mayor frotó sus caderas contra las del menor en una fricción ondulante que hizo que las entrepiernas de ambos quemaran en una tensión insoportable mientras percibían con claridad la dureza mutua.
Apenas sólo un poco, el Uchiha separó su boca.
-No oirás de mi decirte alguna vez que estoy enamorado de ti-murmuró el moreno mordisqueando ávidamente los enrojecidos labios de su presa - ¿Sabes por qué?-cuestionó alejándose brevemente para mirarlo.
Deidara sonrojado y agitado negó con la cabeza preso de los ojos carmesí. Todo a su alrededor daba vueltas.
Aquel surrealista sueño era mejor que sus explosiones.
Itachi sonrió prepotente y arrogante, robándole el poco aire que le quedaba al rubio al ver semejante muestra de arte.
-Porque para describir lo que siento por ti, no existen palabras y…-se detuvo para robar un suave beso de los labios contrarios-…dudo que llegues a entender lo que me provocas…-se apretó deseoso contra el menudo cuerpo. Ambos temblaron de ansiedad y deseo-…. ¿Está claro?-preguntó gruñendo, pasando a morder el lóbulo de la oreja derecha del rubio.
Deidara asintió totalmente mareado por las palabras del Uchiha. Aquella era una extraña confesión de sentimientos, una más bien inconclusa, pero que más daba, nada era normal en su vida y mucho menos en una organización criminal como a la que pertenecía.
Entonces los ojos oscuros del dueño del Sharingan se volvieron brillantes mientras pasaban lenta y sensualmente la húmeda lengua por su labio inferior con una inusitada expresión perversa.
Un gemido gutural hizo eco en todo el bosque.
En la tierra helada, y no tan helada del bosque dos cuerpos luchaban por el poderío sobre el otro, incitándose con caricias, besos, roces, toques y latidos indecorosos.
-Bésame, bastardo Hn- fueron las únicas palabras que logró pronunciar el artista antes de que la cordura se perdiera.
Itachi deslizó la lengua por sus labios hasta que los entreabrió. Acarició la lengua contraria unos instantes y luego la retiró provocando gemidos de ansiedad en el rubio. Una vez, y otra, y otra. Persuadiendo, incitando al ojiazul, hasta que al final se rindió y no fue solamente su boca la que respondió sino que sus manos viajaron rápido hacía su capa deslizándola para al fin recorrer desde su pecho hasta su espalda libremente, marcando con manos y bocas sus músculos y cincelados relieves.
El rastro de saliva que iba quedando en ambos cuerpos señalaba nada más que una pasión prohibida.
Deidara sentía la carne contraria como si acariciara un relámpago envuelto en piel. Entonces sintió la urgencia del otro reptar subiendo hacía él con mordiscos en su cuello que no tan sólo dejaron marcas en su piel, sino en todo su ser.
-Dime que me quieres dentro de ti. Dime que sí.
-Sí-balbuceó el artista como en una solemne oración, compungido y excitado al máximo.
El Uchiha tiró capa, mallas de redes y pantalones fuera de su alcance mientras posicionaba el menudo cuerpo de su amante debajo de su propia capa. Observó con deseo y adoración la figura desnuda sintiendo cada palpitar, cada aliento y el fuego creciente subir de temperatura por sus entrañas.
Inhaló aire y lo besó con tal frenesí que la cabeza le dio vueltas. Bajó su boca buscando sus rosados pezones tirando de uno y otro mientras su mano buscaba su miembro caliente y necesitado. Sus dedos acariciaron con verdadero dominio la punta y la longitud de éste, como si el rubio le hubiera contado sus secretos haciéndolo gemir, jadear y retorcerse debajo de él.
Y sólo cuando el menor se echo a temblar preso de un deseo incontenible por acabar, el Uchiha se detuvo escuchando complacido un gruñido de protesta, y comenzó a bajar lentamente hacía su estomago, descendiendo más allá del ombligo y un poco más.
-¿Qué…..que…qué…haces?-jadeó sonrojado Deidara cuando sintió el aliento del moreno sobre su miembro.
-Cállate-respondió el otro volviendo a su tarea, labios contra la sensible piel, soplando con un aliento irresistible.
Un espasmo señaló el principio, mientras la lengua de Itachi dejaba un rastro de carne ardiente a su paso, succionando, acariciando, explorando y barriendo con todo. Sólo cuando las caderas del artista se arquearon y un doloroso vació nació en su interior producto de cada caricia, supo el menor que lo estaban empujando hacía un límite que nunca antes había experimentado, y éste se acercaba cada vez más de prisa.
Hasta que al fin la boca del moreno succionó y todo exploto a su alrededor. Mucho mejor que el arte pensó Deidara a la vez que su cuerpo y el planeta entero temblaban ante los labios del Uchiha y su maestría.
¡Por Dios, Hasta en eso eran buenos! Reflexionó sin un atisbo de su común amargura por los Uchiha.
Itachi subió por el estomago del rubio, acoplando aún más sus cuerpos para luego tomar su cara entre sus manos.
-¿Estas preparado para gritar mi nombre?-declaró seguro con una voz vibrante de pasión.
El cuerpo de Deidara todavía se sacudía por los espasmos residuales, sin embargo hizo un esfuerzo por prestar atención, y comenzó a darse cuenta que venía aquella parte que lo asustaba, claro esta que nunca lo diría en voz alta, después de todo aunque fuera virgen era orgulloso.
-No tengas miedo-dijo el Uchiha determinante como si leyera los pensamientos del otro, y luego lo besó.
Durante una fracción de segundo el menor se sintió avergonzado por lo que hizo Itachi. Después encontró que el nuevo sabor salado de su boca era provocativamente estimulante. Sus lenguas se entrelazaron mientras el mayor frotaba su miembro duro contra aquella inmaculada rendija. El rubio se estremeció, pero el otro sólo se deslizó por la parte exterior buscando ahora con sus dedos aquel lugar.
El moreno ajustó las caricias de su lengua con el ritmo de sus dedos haciendo que el deseo del rubio volviera a dispararse con mayor intensidad.
-Dime cuándo-susurró Itachi mirándolo a los ojos-O dime que no. No tenemos por qué ir más lejos todavía. Puedo pasarme el resto de la noche saboreándote.
Sin escuchar una respuesta, el Uchiha bajó su boca por el cuerpo del artista con determinación, pero esté lo retuvo donde estaba.
-Dímelo-susurro él incitante.
El mayor arqueó sus caderas en un contacto incitante, provocando un grito en el menor.
-¡Ahora!
El poseedor del Sharingan le dio un beso que lo dejó aturdido, y se apoyó en los brazos. La sensación de su dura carne hundiéndose en la del rubio lo hizo jadear, y a medida que iba penetrándolo más la plenitud de las sensaciones se extendieron por el cuerpo de ambos. Cuando Itachi estuvo completamente dentro, se quedó quieto y cerró brevemente los ojos antes de mirarlo.
-¿Estás bien?
Para Deidara el hecho de que el otro lo mirara a los ojos mientras estaba dentro de él, era un acto sumamente íntimo que jamás había experimentado antes. Sólo fue capaz de asentir con la cabeza, ya que hablar estaba fuera de su alcance.
El Uchiha se movió en su interior, retiró un poco su miembro y volvió a introducirlo por completo. El inesperado placer hizo al rubio contener el aliento. Itachi repitió el movimiento, pero esta vez, más profundamente, y antes de que el artista recobrara el dominio sobre su respiración, él salió de su interior casi por completo y volvió a penetrarlo con un balanceo de sus caderas. Un gemido brotó de la garganta del menor, cubriéndose su cuerpo de sudor, a la vez que un deseo primario y acuciante se apoderaba de él.
El cuerpo del rubio ardió con un único pensamiento mientras sus cuerpos coincidían en sus movimientos.
-Más…-balbuceó jadeante.
Itachi soltó un gemido ronco que era casi un gruñido y aumento el ritmo.
Las manos de Deidara se deslizaron ansiosas hasta agarrar las caderas del moreno. Sus dedos se hundieron en sus duras nalgas frenéticamente, deseando el firme deslizamiento de su miembro dentro de él como nunca antes había deseado algo. El rubio lo besó de forma compulsiva.
-¿Más fuerte?
-¡Sí! ¡Itachi! ¡Itachi!
El moreno abandono el autodominio que se había estado infligiendo con un alivio evidente. Sus caderas se hundieron en las del contrario con un salvajismo que le produjeron al artista el placer más increíble que había experimentado su cuerpo. Los gritos que había contenido el rubio surgieron en ráfagas rítmicas que sirvieron para animar más al Uchiha. Cuando Deidara ya no podía soportar más intensidad, el otro aceleró el ritmo penetrándolo de una forma que podría haberse considerado despiadada a no ser porque al menor le encantaba.
Todo alrededor de Deidara pareció dar vueltas y perder el contorno, los nervios de su cuerpo comenzaron a dejarse ir en un latigazo volviendo todo ultra sensible, y antes de que el último nervio de su cuerpo estallara, Itachi cogió su cara entre sus manos y lo miró directamente a los ojos. Un grito brotó desde la boca del artista cuando la explosión húmeda y la avalancha del orgasmo inundaron ambos torsos, dejando un hormigueo punzante en la pálida piel.
El Uchiha gimió, su cara se transfiguró de puro éxtasis y lo penetro con los ojos fijos en los azules con más rapidez. Deidara no podía apartar la mirada mientras contemplaba, en la profundidad de sus pupilas como su autodominio se evaporaba. Itachi se rindió a la pasión y después de abrazarlo y besarlo hasta casi hacerle daño, se quedo temblando durante unos instantes.
-Eres un bastardo Hn… Debiste decir algo antes-declaró el más joven aún con la respiración agitada.
-Me alegra no haberlo hecho o me hubiera perdido el interesante espectáculo de anoche-respondió el moreno con unas ganas irrefrenables de molestar al menor.
-¡Bastardo Hn!-gruño el rubio haciendo un gracioso mohín con sus labios-Hn pues te tengo una noticia-le dijo el rubio todo sonrojado, pero manteniendo el contacto visual.
Itachi enarcó una ceja
-¿Qué noticia?-cuestionó.
El joven artista se mordió el hinchado labio inferior ante la atenta mirada de su ahora amante, debatiéndose entre decirlo o no.
-Yo aún te necesito dentro de mí-murmuro bajito, como una caricia de seda, sólo para que el moreno lo escuchara.
Itachi Uchiha sonrió lobunamente, preparándose para devorar a su presa.
-Pues ven aquí para que me sientas nuevamente-habló el mayor golpeando con su aliento, casi animal, los labios del menor haciéndolo palpitar de deseo antes de besarlo.
Agradecimientos especiales =)
Kalhisto Azula : Gracias por tus lindas palabras, me dieron mucho ánimo, y es que soy nueva en esto del yaoi. Espero te guste el final. Abrazos!. Bye.
alguien D: jajaja esperemos que ya no estes picada, y como habrás leído XD Dei termino bastante bien jajaja. Cariños!
Death and Degrees: Uuu ojala si hayas hecho tu tarea, me demore un poco porque me costo escribir este lemon yaoi, pero igual aquí esta la conti y final que (cruzo los dedos) espero te haya gustado. Gracias por el apoyo! Saludines!
