¡Hola! Lamento mucho no haber subido el capitulo dos antes jeje no es que no lo tuviera ya hecho, honestamente me gusta mucho este fanfic, pero como es mi primera vez pues solo esperaba algún comentario xD en fin, solo voy a subir capítulos cuando me los pidan porque me da cosita muejeje, igualmente si quieren hostigarme o acosarme mientras no suba, con gusto pueden pasar por mi facebook, búsquenme como Emili Perez, una chica de ojos y cabello negro, común, siempre saludo con un "Holo!" xD lo sé, soy especial, bueno sin más los dejo con el capitulo dos de esta larga historia.

Capitulo 2 su vida

+Narra Castiel+

Si que había dormido mal esa noche, de nuevo esa pesadilla, ¿era tan despiadado mi cerebro conmigo? ¿Por qué siempre tenía que soñar con aquella chica a la cual le había entregado todo de mi? y ella supo poner todo mi mundo de cabeza, hasta había llegado a llorar entre sueños, pero a pesar de todo el desprecio que le guardo ahora, no puedo evitar sonreír como un estúpido adolescente enamorado cuando recuerdo a esa muchacha. Tome mi desayuno, me prepare, me puse mi ropa de trabajo, yo soy el director de un gran hospital privado de muy buena reputación, salí de mi gran casa, se le podría decir mansión, y me subí a mi auto de lujo y me fui hacia mi trabajo. Al llegar muchos saludos se me presentaron, pero eso es mi rutina diaria. Recibí saludos de todas las personas, tanto de chicos y de hermosas mujeres que siempre saludan con un intenso brillo en sus ojos, para mí solo son unas más, si me dejo dominar por alguien más y me vuelven a lastimar, ya no lo soportaría. Yo solo puedo saludar y entrar rápido a mi oficina antes de que se me arrojen al cuello de mi muy cara camisa de marca. Al llegar a mi oficina solo puedo respirar tranquilo, la verdad es que mi trabajo no me gusta mucho, pero teniendo el estilo de vida que tengo ahora, creo que lo puedo soportar.

– d… doctor, yo, yo– de nuevo esa secretaria molestándome sin tocar la puerta, merece que la asuste un poco

– ¡muchacha! Si no quieres perder tu trabajo, toca la puerta antes de… ¿donde está la puerta?– grite alarmado, ¿qué había pasado? Mi puerta no camina de la nada, ¿qué está pasando? Esta no es la rutina que vivo siempre, la secretaria me respondió

– señor, es que vino…– la muchacha no pudo terminar de hablar ya que un chico entro a carcajadas a mi oficina, pero qué demonios

– ¡Castiel! ¿Qué paso con tu puerta?– dijo un hombre de cabello blanco y ojos de diferentes colores… era mi amigo del instituto, no pude evitar ir hacia él y después de golpearle la cabeza le di un abrazo, hacía mucho tiempo que no lo veía, desde que deje el instituto, mejor dicho la ciudad.

– ¡auch! ¡Castiel, no has cambiado en nada amigo!– dijo mi amigo Lisandro antes de corresponderme con el abrazo, luego de unos momentos rompimos el abrazo– no te volví a ver desde que te corrieron del instituto– bueno, dejar o que te echen es casi lo mismo.

– sí, cuéntame de tu vida amigo… espera, ¿tú fuiste el responsable de que la puerta no este?– dije mirando hacia donde solía estar la puerta, para ver a muchas mujeres mirándonos con cara de niñas enamoradas

–si Castiel, lo que pasa es que de seguro en este lugar piensan que no tienes corazón, yo les voy a demostrar que tu si lo tienes– no comprendí nada de lo que me dijo, me distraje viendo su ropa, se seguía vistiendo como victoriano

–Lisandro, no te oí, repítelo– dije preocupado de que me hubiera dicho algo importante. Así lo hizo, me lo dijo de nuevo, indignado y con mi típico tono orgulloso que a pesar de todo nunca dejo de existir en mi vacio ser– yo no tengo corazón– dije orgulloso, aunque sabía que era verdad, Sucrette se había llevado mi corazón consigo– y tampoco tengo puerta, lo que me parece más importante que un corazón – Mentí - la puedes poner de nuevo– dije sentándome en mi escritorio

–no puedo, olvide donde la deje– me dijo con su cara muy seria, ese hombre era un caso sin salvación, no pude evitar reírme

–ja ja¿ lo olvidaste? Está bien, no importa– lo que menos interesaba ahora era eso, me moría de ganas de preguntarle de Sucrette, pero mi viejo rencor y mi orgullo lo impidieron– muy bien, después de ordenar el papeleo de hoy, vamos a ir a buscarlo y después te invito a tomar un trago– dije mientras me levantaba de mi escritorio y me ponía a acomodar todo esa masa de papeles, era lo que más odiaba hacer, pero era lo único que debía hacer así que no me debo quejar– luego de aproximadamente dos o tres horas acomodando papeles, claro que si Lisandro me hubiera ayudado hubiera tardado menos tiempo, pero el desgraciado además de sacar y perder mi puerta, no me ayudo con los papeles, lo admito, eso me puso de muy mal humor, además las malditas personas curiosas del hospital, no podían evitar pasar por frente de la oficina y mirar como si yo estuviera haciendo un baile erótico, eso ayudo en cuanto mi humor de ahora– ya esta, vámonos– le dije en seco a Lisandro, él solo me siguió y luego de bajar por el ascensor nos fuimos a la recepción, donde nos dijeron donde estaba la puerta. Con tres venas a punto de estallarme en la frente, le dije a Lisandro– ¿que son esas marcas? ¿Cómo sacaste la puerta Lisandro?– tenía unas marcas extrañas, el caso es que estaba completamente rota, como si alguna clase de animal salvaje hubiera intentado quitar la puerta con el hacha mas desafilada del universo.

–ah, lo que paso es que… no lo recuerdo, le dije a un sujeto que pasaba por allí que abriera la puerta como sea, el dijo que bueno y yo me fui a buscar un café y cuando volví ya no estaba la puerta– y lo que me hizo asombrar más que nada es que me lo dijo con toda calma que existiese en este maldito universo– si te molesta yo te la pago– me dijo como si el problema fuera el dinero

–claro que no idiota, pero me vas a tener que acompañar a comprar otra nueva– le dije invitándole a subir a mi auto de lujo y vi que se asombro al verlo– ¿que te paso? ¿Te gusto mi auto?– le dije orgulloso

– ¿estás bromeando?– me dijo con una sonrisa– este es un auto que yo diseñe– al decir eso no me lo pude creer, inmediatamente me fui a ver el logo de mi auto– mira, si unes esas líneas así, va a formar la palabra Lis– dijo uniendo unas marcas que nunca le había prestado atención, pero si la mirabas desde un ángulo exacto, se formaba la palabra Lis. Me quede sorprendido, luego me conto que él era el dueño de la empresa que le heredo un tío, era el dueño de la empresa de auto más reconocida de América. Luego nos fuimos a tomar un trago, yo como siempre pedí un whisky on the rock, amaba tomar eso, Lisandro solo pidió un café, no consideraba correcto beber a esas horas de la madrugada, yo lo hacía siempre que podía

–Y cuéntame de tu vida Lisandro– le dije mientras bebía un trago de mi bebida, luego de que el bebiera un trago de su amargo café negro, me respondió

–y me va igual que siempre, estoy saliendo con una chica llamada Frida

– ¿Frida? ¿Desde hace cuanto que salen juntos?

–desde hace tres años, y dime algo ¿has pensado en Sucrette en estos días? ¿De cómo estará o que será de su vida?– al nombrarme aquel nombre imborrable de mi cabeza, la razón de mis pesadillas de cada noche no pude evitar mostrar mi mueca de enfado, estaba a punto de responderle pero el tono de mi celular me despertó, le pedí disculpas

–Discúlpame Lisandro, es algo importante, debo atender– el asintió y yo salí a fuera a atender mi móvil– hola… ¡sí!... ¿Estás bien?... de acuerdo, yo debo ir a comprar una puerta para mi oficina… si… luego te cuento… ¡sí! Todo está bien… si quieres nos vemos ahí… si en ese lugar… bueno adiós…– luego de unos momentos corte la llamada y di un suspiro, la verdad no sé si fue por cansancio o por extrañar, ¿extrañar? ¿Yo? Pero qué rayos, yo no debía de extrañar a nadie, furioso me di vuelta y Lisandro ya estaba detrás de mi– ¡oye! No te aparezcas así– le dije furioso

–ja no me digas que te asuste– me dijo con su típica sonrisa

–no. Vamos a terminar de hablar– le dije casi en orden, el se negó

– Mejor vamos a buscar tu amada puerta, ya pague la cuenta– me dijo casi burlón, yo no me negué, nos subimos a mi auto y nos fuimos a comprar una puerta. A pesar de la insistencia de Lisandro en que nos vallamos a comprar una puerta hacia otro lugar, yo me negué, ya había quedado en encontrarme con alguien en ese lugar y yo por lo menos en ello cumplía, lo que me gusta de ese lugar es que venden las mejores puertas o vendían, la verdad es que a la puerta que tenia la había comprado hacia ya como cuatro o cinco años, había visto unas puertas de verdad hermosas, unas como las que Lisandro mando con matones a destruir, lo que si odiaba de ese lugar es que queda al lado de el aeropuerto y si algo que odio es el ruido de los aviones despegando y aterrizando. Al llegar, nos atendieron bien, nos mostraron las mejores puertas, la verdad es que vi mejores en el basural de la esquina del Olimpo que quedaban a unas calles de la plazoleta del infierno en el medio de vete al diablo. Solo a personas como Lisandro le podían gustar, solo le faltaban puntillas alrededor y ya se las llevaba a todas Lisandro. Luego de unos momentos, me decidí y encargue que llevaran una puerta que no estaba nada mal, era de color rojo vino, y tenía unos detalles de verdad muy bonitos y se vería bien en mi oficina. Luego de venderme la puerta, por fin la vendedora me dejo de coquetear y me dio su número de celular, la verdad no me interesaba su número, pero quería que mi puerta llegara sana y salva cuando me la enviaran y si yo fuera el vendedor y la dueña de la puerta me rechazara… esa puerta llegaría con todo, menos con un beso, así que decidí aceptarlo. Al salir del lugar aboye el maldito pedazo de papel y la avente hacia cualquier lado, luego oí a una muchacha muy atrevida.

– ¡oye! Imbécil, ¿qué te pasa? ¿Acaso no conoces los basureros? ¡Animal! Me golpeaste con esta cosa– dijo lanzándome el papel que con toda su furia me golpeo la nuca, ¡que impertinente! ¡Nadie golpea a Castiel sin llevarse su castigo! Voltee a ver a esa atrevida y cuando la vi, quede totalmente helado, mi corazón se detuvo y no podía dejar de mirarla, ella era… Sucrette… mi Sucrette.

Lo sé, ¿pueden creerlo? Yo no jaja ¿Qué es lo que va a pasar? ¡Ah! Ya se muejeje pero ustedes no jeje y a mis únicos tres comentarios les mando saludos. Dalia: me alegra que te guste y ojala te pases pronto para leer la segunda parte, besos. PD: te llamas igual que una de los personajes principales de otra historia que aun no subo jeje Yuka-neechan: que bien que te guste, gracias, se que fui muy obvia jeje. : si, xD hay segundo capítulo y hay como cinco mas y los que aun no escribí jaja gracias, también me pareció interesante.

Bien, muchas gracias por leer y comentar, me hacen dar más ganas de continuarlo. Ya saben, dejen comentarios, búsquenme en facebook y ¡sean felices mis pequeños champiñones!