Capítulo 1


Esa mañana ella se levantó mucho más temprano de lo regular, se vistió con ropa deportiva con mucho cuidado de no despertar a su madre y salió de la casa a correr.

La verdad es que no es muy normal ver a una chica de diecisiete años corriendo a las cinco de la mañana por una calle desolada, pero esa no era la mayor preocupación de Quinn.

Cuando ya eran casi las siete ella ya estaba devuelta en su casa metida en la ducha.

Estaba sufriendo espasmos de frió, ¿Por qué? Porque se estaba bañando con agua fría, como le había dicho alguna vez en su vida la entrenadora Sue Sylvester "Darse duchas de agua fría tonifica la piel" y claro que ella no quería que alguna de sus porristas tuviera una piel maltrecha, y aunque la menor de los Fabray ya no era un porrista, seguía utilizando los trucos que había adquirido por eso.

Faltaba más de media hora para que comenzaran las clases, no obstante, ella ya estaba en la escuela, recostada contra la pared del pasillo viendo como la gente iba y venía sin mayor preocupación.

Se encontraba un poco mareada por haber corrido mucho y por no haber desayunado, pero no le importaba, estaba feliz al sentir como su estómago crujía, sabía que ese era sólo una buena señal… de que estaba por el buen camino.

Las clases le pasaron lentamente, y el tic-tac del reloj la estaba volviendo loca, en lo único que podía pensar era en hacer más ejercicio, nada más. y estando sentada al fondo del salón dejaba vagar su vista una y otra vez hasta la feliz pareja que le destrozó la vida… se tomaban de las manos y se susurraban al oído, y Quinn no podía dejar de mirarlos, como una masoquista.

Al llegar la hora de almuerzo ella se apartó de el gran grupo que iba hasta la cafetería, simplemente caminó por los pasillos, como si no fuera importante ir a comer, porque para ella, eso ya no era importante, era una tortura.

Caminaba con paso confundido por un pasillo desierto sin saber bien hasta donde ir, y todo parecía ir bien, hasta que alguien la jaló por el brazo haciendo que se girara para quedar atrapada entre la pared y su atacante quien la acorraló colocando sus brazos a los costados de ella.

-¿Por qué tan sola Quinnie?- dijo él con una voz ronca y una sonrisa de medio lado. Ella trató de zafarse pero el le sujetó ambas manos con una sola de las suyas.

-Déjame ir-

-¿Por qué? ¿Quieres ir con tu noviecito? Te recuerdo que te dejó por otra. Pero yo estoy aquí- él se acercó más hasta ella, quedando a una escasa distancia.

-¡Púdrete Karofsky!- ella se retorció tratando de escapar pero él no la dejaba ir.

-¡No me hables en ese tono!- entonces sucedió algo que ella no esperaba. Con la mano que él tenía libre le plantó una bofetada en su mejilla izquierda, la cual ahora comenzaba a tomar un tono rojizo. Él estaba dispuesto a propinarle otro golpe pero cuando escuchó un par de pasos que venían en esa dirección se echó a correr dejando a Quinn adolorida y con los ojos llorosos. Ella se fue dejando caer hasta el suelo para luego aferrarse a sus rodillas y ponerse a llorar, inconsciente de que alguien había observado en silencio toda esa escena.

Fue hasta el baño donde se aplicó una cantidad considerable de crema facial para poder ocultar a herida de su mejilla, y consideró en si decirle o no a alguien respecto a lo que Karofsky había hecho.

-¡Quinn! ¿Dónde estabas? No te vi a la hora de almorzar- dijo ella entrando al baño.

-Tranquila Mercedes, ya comí-

-¿Por qué tu mejilla está tan hinchada?-

-Me golpeé contra una puerta, andaba distraída-

Ambas fueron a la siguiente clase donde Quinn se volvió a sentar al fondo del salón, donde no podía evitar mirar a aquella feliz pareja…


Esa fiesta que había organizado Rachel no partió del todo bien, pero cuando comenzaron a servir aquellos tragos se nota como todo se comenzó a animar.

Al principio bebió para olvidar.

Ver a Sam besarse tan apasionadamente con Santana la hizo sentir pésimo, y trató de solucionar ese problema bebiendo a más no poder.

Luego vio como ella empezaba a llorar y reclamarle a él sin motivo alguno. Eso le dio esperanzas.

Pero luego los vio besarse nuevamente… entonces todo volvió al suelo.

Y recordó el porqué había dejado de comer toda esa semana, y recordó las muchas calorías que tenía el alcohol… así que tomó otra importante decisión.

Fue lentamente hasta el baño y miró a ambos lados antes de entrar. Cerró la puerta con seguro y levantó la tapa del inodoro. Se amarró el cabello con una banda elástica y se inclinó hacia delante. Introdujo sus dedos índice y corazón en su garganta para luego dar un par de arcadas y ver como salía con gran velocidad todo el alcohol que había consumido.

Jaló la palanca del excusado y se lavó las manos y la boca con abundante jabón para asegurarse de que no quedara algún rastro de olor a vómito.

Entonces volvió a la fiesta, pero esta vez no bebió, simplemente fingió hacerlo, y para parecer más convincente, comenzó a decirle a Puckerman un montón de idioteces sobre como había quedado su cuerpo después del embarazo.

Trató de festejar con todos los demás y olvidarse de todo, se alejó lo más que pudo de aquella pareja y trató de sonreír…


La presentación de Ke$ha no salió tan mal después de todo, al menos lograron concienciar a la escuela respecto al alcohol, ella nunca fue muy partidaria de esas cosas y la ponía feliz saber que al menos habían logrado algo.

Toda esa semana ella tuvo que dar una excusa tras otra para no comer, al principio fue difícil convencer a los otros de que no tenía hambre, pero luego simplemente desaparecía de la cafetería para esconderse en donde fuera con tal de no comer…

Y claro, falta la peor parte.

Karofsky la seguía acosando, la atrapaba mientras caminaba por los pasillos y en cuanto ella se resistía él le propinaba un golpe, eso la tenía cada vez más débil. Casi dos semanas sin comer y los prominentes golpes la tenían pésimo. Ella ocultaba lo segundo con maquillaje, y nadie se daba cuenta, o al menos eso creía ella. Pero lo segundo no lo podía ocultar. Su cara se veía más demacrada y en sus brazos y piernas resaltaban más los huesos, sin mencionar lo sumido que estaba su estómago, pero nadie lo notaba porque ella había comenzado a rechazar cualquier contacto físico.

Quinn acababa de salir del baño donde se aplicó un poco de maquillaje en el rostro para evitar cualquier pregunta incómoda por parte de sus compañeros del club glee.

Fue con paso lento hasta el aula de música y se sentó lo más atrás que pudo, lejos de todos.

Cuando Will entró en el salón las conversaciones cesaron y el silencio reinó. Él tomó un marcador y escribió una única palabra en la pizarra: "Latino"

Ella trató de apartar su vista de Sam y concentrarse en lo que estaba diciendo Will respecto a canciones en otros idiomas, pero a decir verdad le costó mucho, y se sintió muy confundida cuando todos se voltearon a verla, ella simplemente dejó vagar su mirada hasta el señor Schuester y murmurar un "¿Qué?"

-Decía Quinn, que pasaras al frente a cantar algo-

Muy lentamente ella se puso de pie y caminó hasta quedar frente a todos, cerró los ojos unos segundos y luego comenzó a cantar con un hilo de voz.

-"Ana no se… si quieres oírme" - cerró los ojos con fuerza y trató de concentrarse en lo que estaba cantando-"Mas no te dejaré"- todos la miraban con mucha expectación, Quinn no era de las que son inseguras al cantar, pero ella estaba temblorosa y se notaba que estaba haciendo mucho esfuerzo-"Y si nadie consiguió poder comprenderte"- nadie esperaba lo que seguía-"Si que te entien…"-

Ella no pudo continuar. Cayó desmayada al suelo, nadie la logró atrapar así que fue un golpe muy duro, y aun que ella no era consiente de lo que ocurrió después, de seguro le hubiera alegrado saber que la primera persona que corrió a arrodillarse a su lado, a pesar de los reclamos de Santana, fue Sam.

Eso si que la hubiera alegrado


Bien, eso es el capítulo uno, un poco más largo que la cosa rara que fue el prólogo, y sin mencionar que este capitulo es raro hahaha pero es algo al menos...