Disclaimer: Los Teen Titans no me pertenecen, son propiedad de DC comics y hago esto sin fines de lucro.
Capítulo 2: La carta
Se encontraba sentada en el sofá cambiando los canales, realmente no había nada bueno en la tv el día de hoy.
Se había tomado el día libre, ya que desde ayer le habían llegado unos incontrolables dolores de cabeza. Mary se encontraba jugando o más bien golpeando a sus muñecas.
En esa tarde de mayo nada podía ser más aburrido, o al menos eso pensaba ella, el insoportable calor se hacía presente, justo en esos momentos de pesadez y cansancio donde se disponía levantarse, tocaron el timbre.
Ella pensaba que debía ser alguno de sus amigos, pero a esta hora el único que podría aparecer seria Víctor, él trabajaba como doctor, tenía turnos por la noche y siempre que podía venía a visitar a su amiga y a su pequeña y traviesa sobrina.
Mary lanzó sus muñecas al aire, bajó las escaleras tan rápido como sus piernas se lo permitieron, se apoyó en el marco de la puerta de cocina, dispuesta ver quién sería el invitado.
Se oyó un "no corras, te caerás " de parte de su madre, mientras esta abría la puerta.
Esperaba a su moreno amigo con su habitual sonrisa y sus ojos brillantes.
Pero en cuanto abrió la puerta otra fue su sorpresa.
Buenas tardes, ¿Señora Grayson?- dijo el cartero, al escuchar el apellido esta soltó un bufido.
Ciertamente no podía contradecirlo, aún estaban casados, al menos legalmente.
Buenas tardes - respondió sin mucho entusiasmo, probablemente sería otra carta de la escuela acerca del comportamiento de su hija...
El joven cartero le entrego las cartas y se retiró sin antes desearle un "Buen día"
¡Ja!, Buen día, pensó Kory, como si pudiese ser posible, se limitó a decir un simple "Gracias " y cerró la puerta.
Tal y como lo esperaba, mas cartas acerca del comportamiento de Mary, recomendaciones de psicólogos, anuncios y... una carta dirigida a ella de… Richard.
Casi se desmaya al ver el nombre del remitente, las otras cartas cayeron al suelo y una muy preocupada Mary observaba silenciosa.
No sabía que contenía, lo último que vio de él fue su fuerte espalda despareciendo por el umbral de la puerta; luego de eso no supo su ubicación, ni nada con respecto a él. Desde aquel día no se habían comunicado, al menos no directamente. Únicamente descubrió, para su alivio, que continuaba respirando, cuando Víctor llegó con la noticia de que el susodicho les había creado una cuenta bancaria para que sacaran todo el dinero que necesitasen.
"— ¡¿Cómo se le ocurre?!— gritaba con irritación
—Star…
¡Nos abandona y cree que va recompensarlo todo con su sucio y cochino dinero! "
Recordó coléricamente todo lo sucedido y reprimió las lágrimas.
Mary se iba acercando sigilosamente por el pasillo, preguntándose que contendría ese sobre ya que al parecer era muy importante para su madre, puesto que había dejado de lado la carta de su maestra.
Su ira poco a poco se fue apaciguando, apagándose lentamente, abriéndole paso al miedo. A pesar de que jamás lo admitiría en voz alta le tenía miedo al divorcio, al rechazo, a la pequeña pero muy probable oportunidad de otro matrimonio, otra familia, otra mujer. Todas sus cavilaciones eran verdaderamente estúpidas puesto que en cinco años nunca se digno a llamar. Pero aún así ahí estaba debatiéndose si rasgar o no las puntas de aquel sobre blanco adornado con la letra prolija del que es su esposo.
Sus manos temblaban, tenía la cabeza hecha un lio, probablemente le diría que en todos estos años lejos de casa lo habían hecho recapacitar y se dio cuenta de que realmente no la quería, que existía otra mujer mejor que ella, que existía algo o alguien más importante que ella y su hija, que necesitaba divorciarse para poder tener la vida que siempre deseo, para ser feliz de una vez por todas.
También existía la posibilidad de que le quitase la cuenta, lo cual no es un gran problema ya que tenía un buen trabajo, pero el dinero nunca les sobraba así que nunca les vino tan mal que digamos.
¿Sería mucho pedirle perdón? ¿En el interior de aquella carta frágil y maltrecha con bordes puntiagudos podría existir una disculpa? no pudo evitar sonreír ante la idea y dejando escapar un par de lágrimas, se resignó, sabía perfectamente que era imposible, él era demasiado orgulloso y muy obstinado para darse cuenta de sus errores. Ahora que lo pensaba, su discusión se puedo haber zanjado sino se hubiesen dejado cegar por el enojo y si tan sólo el no hubiese llegado a la agresión física… quizás las cosas no estarían como lo están ahora.
Aunque las haya dejado, aún lo amaba y deseaba que regresara con todo su corazón, ella sabía que eso no sucedería, y si llegaba a hacerlo no se la dejaría tan fácil, al menos no esta vez.
Con mucho temor rasgo el sobre y antes de poder leer las palabras del hombre que amo, se percato de lo ordenadas que estaban, limpias, sutiles, como alguna vez había sido él.
¿Mamá que es eso?-Preguntó Mary por detrás del mueble.
¿Quién la mandó?
¿Es la tía Rachel?
Ella detuvo sus preguntas cuando la vio llorar.
Tímidamente preguntó -¿Es papá?
Se detuvo en seco, al ver la reacción de su madre, ella sabía que se ponía muy triste o enojona cuando le hablaban de él, deseaba equivocarse, pero aquel asentimiento que su madre hizo, logro emocionarla y a la vez enfurecerla. Pero en vez de perder la cordura consoló a su madre, le dio un beso en la frente y se sentó a su lado.
Se necesitaban la una a la otra y este era el momento para demostrarlo.
Débilmente soltó un "¿Puedes leerla?"
Sí -fue su respuesta, un débil susurro casi imperceptible lleno de miedo e inseguridad; amaba a su hija y a pesar de que había tomado malas decisiones en el pasado estaba dispuesta a redimirse, ser su ejemplo, darle entender que estar estaría allí para ella, siempre, convertirse en padre si hacía falta.
Muy lentamente abrió el sobre, se estaba arrepintiendo que su hija estuviese ahí, no sabía el contenido del sobre y le aterraba que pudiese trastornar más a su pequeña hija.
Mary saltaba de sillón en sillón, corría de un lado a otro, brincando, gritando " papa vendrá, papá vendrá " ella no manejaba sus emociones, siempre exageraba, enloquecía de alegría o enojo. Al fin y al cabo así eran la mayoría de los niños…esa era una justificación perfecta, para todo lo que hacía la pequeña aunque su madre estaba muy consciente de que estaba mal y constantemente se arrepentía cada vez que veía las consecuencias de su justificación.
Por otro lado…
Starfire no mostraba ninguna señal de vida, había leído cada palabra dos veces para asegurarse de que era cierto, estaba en un estado de shock, ¿acaso había leído bien? ; Él dijo que la extrañaba, las extrañaba, que las necesitaba, que... Las amaba, ¡las amaba aún después de tanto tiempo!
Lo mejor de todo era que él ¡se disculpaba!, él ¡iba a venir!, ¡iba a volver!... lo medito un par de segundos con más calma y cuidado, el idiota obsesivo que las había hecho a un lado, que no las había valorado, les había gritado y hasta humillado… e incluso maltratado.
Quizás ella no era la mejor esposa del mundo para él; claro que todos tenían sus fallas y él tampoco había actuado muy bien que digamos.
En esos momentos, un odio y una angustia la invadieron.
Que pasaba si todo volvía a ser como antes, si solo le duraba una semana o dos.
¿Y si se volvía a cansar?
¿Si volvía a irse?
Si él volvía a irse, partiendo su corazón…
Volverían al mismo infierno.
A la misma soledad, al mismo dolor.
Volvería…
Él dijo que las cosas cambiarían o al menos eso había entendido, que lo iba intentar, pero ¿Cómo podía ser eso cierto? , ¿Cómo volver a confiar en él?, como saber si cumpliría sus promesas, si nunca cumplió las anteriores, ¿Por qué cumpliría ahora?
Tantas preguntas la atormentaban necesitaba a alguien, algo, ni ella sabía lo que quería, debía hacer algo o hablar con alguien para calmar su desesperación.
Fue interrumpida por su hija, con una pregunta que no esperaba
"¿Él te golpeo?" - la zarandeo para que le respondiese
"Mamá… papá, el... ¿Él te pegó?
¡Mamá responde!
¡Mamá!
Mary empezó a llorar, ahora odiaba a su padre, su alegría se había convertido en furia , una furia contenida , corrió a su cuarto y empezó a lanzar su muñecas , les arrancaba la cabeza , rompía sus vestidos , aun no aprendía a volar su madre nunca le había enseñado , pero su fuerza , su fuerza, ella sabía de su existencia y esta vez la aprovecharía al máximo , rompía todo a su paso , ¿como era posible que el padre que tanto amaba , golpeara a su madre? ¿No es justo?, Ciertamente no lo era, aunque ella no sabía ni siquiera una cuarta parte de la historia, no era lo justo.
Su madre la detuvo a tiempo antes de que de que destrozara la foto familiar, que reposaba sobre su velador, la cogió en brazos y le beso el cabello, arrullándola en cantando una canción.
Yo tenía un piojito
Un piojito muy azul
De repente
De repente
A mis brazos fue a dar...
El azul le recordaba a Dick a sus ojos, sus intensos ojos azules , esos ojos que la hacían divagar , que la enloquecían , que sin darse cuenta se habían ido con el tiempo , y lo peor de todo era que no podía recordarlos , los tenía en fotos , sí, pero no era lo mismo .
No era lo mismo despertar y verlos ahí contemplándola , a la hora del almuerzo , de la cena , ver dormir a su hija , ver la tv juntos , ver a sus ojos gritando por algo de espacio , a sus ojos furiosos , a sus ojos rojos a más no poder , solo deseaba verlos , más que a sus ojos a ... Él
Mary lloraba intensamente, en su hombro
Ella solo se limitó a arrullarla. Mientras observaba como se ponía el sol a través de su ventana.
El atardecer se acercaba y eso sólo empeoraba las cosas.
Los recuerdos a veces duelen más que el filo de una navaja.
Flashback
¿Te casarías conmigo? - dijo suplicante, era lo que más anhelaba su corazón , sabía que no era el mejor momento , ni el mejor lugar , él sabía que amaba los atardeceres , ni siquiera lo había pensado bien, quería esperar hasta la otra semana , en un lugar más romántico , más elegante , pero sabía que si no lo decía, probablemente no lo haría nunca.
Ella lo observaba dudosa, el cerró los ojos con fuerza esperando el rechazo , quizás se había precipitado , no debió ser tan directo ,debió de haber traído flores , comida , una serenata , decir algo más romántico antes de la propuesta , no hablar sobre los chistes del Chico Bestia.
Si no respondía ahora estaba seguro de que se dejaría caer por la terraza.
Estaba dispuesto a disculparse cuando unos labios rozaron los suyos abrió los ojos de golpe, y la separo con mucha delicadez, solo un poco, para poder observarla, ella estaba confundida, entonces lo entendió.
Si, Dick, si deseo ser tu esposa, dijo sonriente, realmente estaba feliz, ella creía que jamás se lo pediría.- él sonrió y la beso, ambos deseaban desvanecerse y que todo fuese eterno.
Fin del flashback
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz grave y taciturna.
"Señor abróchese el cinturón, por favor, estamos próximos a aterrizar"
Él solo asintió con la cabeza.
Estaba llegando.
Solo un par de horas más y...
Podría verlas.
Podría abrazarlas.
O al menos eso creía el...
De lo único que estaba seguro era que:
Faltaba poco para llegar a casa...
(Corregido) :)
