El golpe ardió en su mejilla, pero esto no ardía más que la culpa en su interior. Sentía como si hubiese traicionado al hombre delante de ella, ilusionándolo lo más posible antes de finalmente dejarlo, era su culpa, desde un inicio debió saber que combinar a un científico y a una artista no era la mejor de las opciones. Tenía miedo de lo que podía pasar.

— ¡Estúpida zorra! —Blasfemaba el hombre delante de ella. Unos brazos le rodearon, el aroma del perfume de Tsubasa le invadió— ¡Putas inmorales que son las dos! ¡No crean que van a vivir felices par de enfermas!

Un par de meseros sostuvieron al hombre mientras este intentaba zafarse. Gélidos ojos azulados le dejaron ver a María que Ver estaba herido y con su estúpido orgullo como hombre hecho pedazos. No pudo decir más, dejó que los empleados del lugar se encargasen de él mientras que Tsubasa, en compañía de Ogawa, le sacaban de allí y se dirigían a sacar las últimas cosas de María de su antiguo departamento con el doctor antes de que este llegara.

Una vez a solas en el que sería su nuevo departamento, María se permitió llorar en los brazos de Tsubasa, quien simplemente le dejó ser al saber que eso era lo que necesitaba mientras acariciaba su espalda y depositaba besos en su cabello y sus mejillas. Lo siguiente que supo es que su secreta relación con Ver quedo expuesta gracias a unos paparazzi que tomaron en primer plano como la golpeaba junto con algunas palabras que soltó sobre ellas.

—Aquí empieza nuestra dura travesía, ¿Lista para continuar? —Preguntó Tsubasa

—Mientras tomes mi mano sí. —Respondió sintiendo como su cara se congelaba al soltar aquello, Tsubasa dejó salir una risilla, seguramente encontraba eso adorable.

Decir que su relación con Tsubasa fue fácil sería mentir descaradamente; pues de no ser por la misma Tsubasa, María se hubiese casado con el doctor a pesar de no amarlo sinceramente.

Maria y Ver se conocieron gracias a la madre de la primera, fue un encuentro casual en dónde él estaba realizando un reportaje sobre Madam y María se encontraba ayudando a Nastassja con algunas cosas. Hablaron un poco y le pareció alguien bastante simpático, su madre adoptiva, Nastassja, le había recomendado salir con él después de que Ver le propusiera ser una pareja, en un principio decidió ser honesta y decirle a Ver que no debía esperar mucho de aquello.

Eran dos mundos completamente diferentes, ciencia y arte. Es verdad que hay millones de personas en el mundo y todas con situaciones diferentes que aún así se anteponen a las dificultades, y su pareja de hecho era clasificada constantemente como un milagro, ya que no había celos de Ver por los diferentes trabajos de Maria ni un nulo desinterés por Maria por la ciencia.

¿Qué pasó? Ver mostró su lado más tierno y romántico, se esforzó arduamente por hacerle ver a Maria que podrían combinar con un poco de tiempo, tiempo que una vez Maria pudo disponer del mismo, Ver no pudo hacerlo. La imagen del cariñoso y siempre atento hombre comenzó a difuminarse conforme la investigación de la joven promesa en el mundo de la ciencia comenzó a mostrar resultados.

Kazanari Tsubasa por su lado, comenzó a conquistarla sin quererlo, dejando a Maria cuestionándose noche tras noche porqué disfrutaba más de los reducidos recesos a su lado que las noches compartidas con su pareja, sin embargo, una vez la menor elogió su voz, logró comprender el porqué.

Kazanari Tsubasa llegó a poner de cabeza su mundo y demostrarle lo que era amar sinceramente.

—Tienes una voz hermosa—Elogió la joven cantante con una tímida sonrisa mientras Maria se sonrojaba, no se había percatado de la presencia de la Kazanari—Sin duda con un poco de trabajo podrías ser una estrella todavía con más fama que la mía.

—Exageras, mi voz no es tan buena. —Comentó Maria un poco apenada, ella simplemente había estado esperando por su almuerzo y sin querer, se dejó llevar por la música en los altoparlantes— Además no es como que me interese la fama.

Y era verdad, ella solamente cantaba para sí misma y sus allegados cuando quería mimarlos.

— ¿A pesar de ser una de las modelos más reconocidas internacionalmente? —Se burló Tsubasa.

— ¡Eso es algo secundario!

—Lo sé, lo sé. Recuerda que soy igual, veo la fama como un reconocimiento a mi trabajo, pero no como mi principal meta como cantante. Yo busco llegar a los corazones de las persona con mi voz y mis letras; y sinceramente creo que fácilmente tú también podrías hacerlo.

Una sonrisa cómplice se posó en ambas mujeres.

—Aún asi, considero que no tengo lo necesario para lanzarme sola al mundo de la música.

—No tienes porqué. —Hizo una pausa—Bien podríamos hacer un dueto para tu lanzamiento.

—Mi lanzamiento hipotético.

— ¿Tienes libre mañana a las once?

—Sí, ¿por qué?

—Pásate por el estudio de grabación, voy a probarte que tu lanzamiento hipotético solo es hipotético por tus inseguridades mal infundadas.

Apenas allí comenzó a tener nociones, a nivel subconsciente, de que algo de la menor le atraía como si se tratase de un imán. El plan de Tsubasa fue bastante simple a decir verdad, únicamente le metió en la cabina y comenzó a reproducir una de sus canciones que Maria mencionó, era de sus favoritas. Maria comenzó a olvidarse de lo demás y entonó a la par de la voz de Tsubasa, dejando así a la aludida convencida de que debían de tener un dueto, consiguiéndolo después de unas semanas de insistencia.

Lo que nadie sospecharía que esa química tan buena entre esas dos se hiciera más y más fuerte, dejando a la pobre Cadenzavna con un permanente sentimiento de culpa que solo se iría incrementando con el tiempo.

Maria no se declararía homofóbica pero tampoco era cien por ciento pro-lgtb, simplemente les respetaba como seres humanos e ignoraba tal hecho volviéndolo irrelevante, y a pesar de que la pequeña Kirika también a cargo de su madre era abiertamente homosexual, nunca se interesó realmente por el tema, por lo que las dudas le invadieron día tras día en los que intentó enardecidamente convencerse de que solamente sentía una muy potente amistad y sincronía con la Idol.

Todo cambiaría la primera vez que Ver escogería su trabajo sobre su relación.

— ¿Qué te aflige? —Preguntó Tsubasa a Maria quien se encontraba sentada en una de las bancas en el extenso jardín de song completamente perdida en sus pensamientos.

La mayor únicamente atinó a girarse a la Kazanari. Habían terminado de grabar su dueto hace unas semanas y ahora estaban rodando la sesión fotográfica para promocionar el concepto de su tema; debido a esto Maria se la había pasado rechazando las invitaciones de Ver a salir. Habían cuadrado de acorde a la apretada agenda de la Cadenzavna salir aquel día, pero al último momento el americano le había cancelado por quedarse él mismo supervisando la primera prueba de su experimento.

Maria consideraba que no tenía el derecho a enojarse, ya que ella había hecho lo mismo en ocasiones anteriores, y lo que su pareja estaba realizando era algo que ayudaría a millones de personas en el mundo, por eso se encontraba confundida, y en parte decaída. Tsubasa escuchó aquello atentamente, como si cada palabra fuese un sacramento, posando una mano sobre la de Maria y acariciando el dorso de su mano con suavidad para mantenerle tranquila.

—Pero no logro entender, ¿qué es lo que te asusta? ¿Perderlo?

Maria, increíblemente negó, sorprendiéndose más a sí misma que a Tsubasa.

—Tengo miedo de lastimarlo.

Sin quererlo Tsubasa sonrió con una clase de amargura.

—Todas las relaciones tienen sus altos y bajos, Maria. Piensa en esto como una prueba que una vez superada solo quedará en una anécdota, pero que si los logra derrotar, me tienes a mí para llorar.

Maria sonrió y entonces la menor se puso de pie, tomándole de las manos y obligándose a levantarse nuevamente.

—Ahora vamos. Me niego a que te encuentres sola y deprimida toda la tarde.

— ¿Y a dónde vamos? —preguntó la mayor.

—Conozco un buen lugar en el que podemos pasar algo de diversión.

La imagen que había tenido de Tsubasa era similar a la que Kirika tenía, alguien completamente tradicional que se aferraba a lo arcaico. Le sorprendió de manera grata notar que no era del todo verdad.

Tsubasa le llevó a un parque de diversiones no tan nuevo en el que ya le conocían por lo que no hubo necesidad de esconderse o cuidarse de la fama que les precedía –aunque si hubieron unas que otras personas que se acercaban por un autógrafo o una foto– así que se divirtieron como nunca.

Por unas horas, Maria se olvidó completamente de su pareja y enfocó su centro en Tsubasa; algo peligroso y que causaría la ruptura total entre el curso normal de las cosas.

Fueron a los toboganes acuáticos, importándoles un comino que no llevaban cambios de ropa. Una vez bajaron siguieron recorriendo la parte acuática ya completamente empapadas, correteándose tras una broma de Tsubasa hacia Maria con ésta última buscando venganza; alcanzándola cuando ésta estaba por esconderse y encerrándose ambas sin querer entre un camino de árboles bastante bello que conducía a la parte de juegos extremos como tirolesas, columpios voladores, montañas rusas, etc.

Debido a la velocidad que llevaban Tsubasa terminó golpeándose la espalda contra el tronco de un árbol y Maria terminó casi cayendo sobre ella, hipnotizándose al instante con su presencia. Pues apenas pudo reaccionar, su cuerpo fue en extremo consciente de lo cerca que se encontraban la una de la otra, su nariz captó rápidamente el aroma corporal de Tsubasa y sus ojos se perdieron en aquellos orbes índigo que parecían estarle gritando algo.

Sus manos repentinamente quisieron acariciar aquella suave y tersa piel de Tsubasa, recorriendo sus brazos descubiertos, su cuello humedecido y esas mejillas enmarcadas por aquel cabello azulado todavía goteando toda el agua que absorbió.

La Kazanari únicamente le contempló en silencio y expectante a sus acciones, pero esto fue suficiente como para que Maria despertara un intenso deseo de juntar un poco más su rostro con el de Tsubasa, perdida en su dulce aliento que tras unos momentos se fundió con el suyo por el inconsciente actuar de la Cadenzavna.

El primer beso que compartieron ocurrió por un desliz de la mayor, quién posteriormente se convertiría en el objeto de disputa Tsubasa y Ver por el simple hecho de que al dejarse llevar por su subconsciente afrontaría que no amaba a su pareja, que había aprendido a quererlo, pero que no podría amarlo cuando había otra persona que poco a poco iba ganándose su corazón, una persona que anteriormente había escondido su propio corazón en sus bolsillos.

Pero claro, no todo marchó sobre rosas.

La distancia que hubo después de eso fue equiparable a la distancia entre dos planetas. Maria salió huyendo de Tsubasa en cuanto se dio cuenta de lo que había hecho, y ésta, no queriendo perderla completamente se obligó a sí misma a pedirle, rogarle a Maria que olvidara lo sucedido y que continuaran como amigas y camaradas.

Maria aceptó en un intento de retrasar más lo inevitable. Sabía que su relación acabaría en cualquier instante, pero estaba aterrada de actuar según su corazón, pero Tsubasa estaría siempre allí, esperándola y apoyándola cada vez que sintiera que el mundo se derrumbaba debajo sus pies.


Sí, sí, ya sé que me tarde casi medio año para traer esto, pero tranquilos, que el tercer capítulo (y último) con la perspectiva de Tsubasa que narra finalmente como se antepusieron a la relación de Maria para estar juntas vendrá en unos días.

Mientras tanto les invito a leer mis otras obras n.n

Ahora, respondiendo lso reviews que dejaron anteriormente...

Blue Sentinel: Muchas gracias por leer y hacerme saber que dejé el efecto deseado. Después de muuuuuucho tiempo, aquí la continuación, espero que haya sido igual de bueno que el capitulo anterior.

Uzuki: Creeme que a mi tabién me costó imaginármelo (de hecho todavía me cuesta) y eso que yo lo escribí, pero la idea de Tsubasa cometiendo Netorare sinceramente me atrajo mucho la atención. Por eso también es que no hay una escena puramente romántica entre el Dr. y maria xD

Kaede Kitajima: Espera... a ti ya te respondí, jajaja.