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CAPÍTULO 2

Llegó al apartamento dando patadas a la puerta y gritando a MM (Mary Margaret).

Una MM asustada abrió la puerta.

"¿¡Qué ha pasado!?" Emma rápidamente pasó por delante de ella y colocó a Regina en el sofá. La mujer parecía estar recobrando y perdiendo la consciencia.

"Qué hago… Ropa, ella necesita ropa nueva, necesitamos limpiar sus heridas."

Se movió para alcanzar la camiseta de Regina pero ésta entró en pánico, estando más despierta de lo que creían.

"¡No!" Gritó, despertando así a Henry.

"¿Mamá?" Abrió la puerta del apartamento.

Emma levantó la vista rápido, "Chico, yo…" Volvió a mirar a Regina.

"Tu madre está herida, realmente herida, necesito que me traigas ropa nueva para ella, ¿vale?"

Henry cambió su cara a una de horror, se giró y corrió hacia la habitación. Emma no sabía si él volvería a salir de ahí.

Su madre, ¿aquí? Era mucho para él en estos momentos.

MM puso su mano en la de Emma, no estaba consiguiendo nada intentando quitarle a Regina la sucia y sangrienta ropa.

"Emma, déjame a mí, ella me dejará." Snow ofreció en un tono reconfortante.

Emma miró a MM como si hubiera perdido lo cabeza. Si ella no podía tranquilizar a Regina para poder acercarse a ella, ¿cómo podría hacerlo su enemiga?

Emma se burló pero se apartó.

Snow agarró el hombro de Regina. Ésta le miró directamente y calmó sus movimientos.

"Regina, Emma y yo tenemos que limpiar tus heridas, te va a doler, pero tenemos que quitarte la ropa".

Regina se relajó y se quedó quieta. Los ojos pasivos.

Snow empezó a remover sus pantalones, después su camiseta, y por último su ropa interior.

Con cada pequeña parte de piel que empezaba a mostrarse se podían ver desagradables y oscuros cardenales mezclados con sangre.

Emma tragó saliva. Levantó la sábana y la puso sobre el cuerpo de Regina. Snow alcanzó la mano de Emma.

"Llama a Gold, yo iré a por el antiséptico y a por gasas".

Emma temblaba mientras marcaba el número de Gold. Continuó sonando.

Levantó la mirada y se dio cuenta de que Regina le estaba mirando con curiosidad.

Los ojos de Emma intentaban aguantar las lágrimas. ¿Cómo podían haberle hecho esto a Regina? Estaba claro que Regina era un grano en el culo, ¿pero intentar matarla a golpes?

MM dejó las provisiones, "Ve a por Gold, yo me encargo de esto." Y empezó a ocuparse de los cortes.

Tenía moratones formándose en su abdomen, puede que se hubiera roto una costilla, su muñeca parecía hinchada, tenía cortes en el labio y en la mejilla. Y seguro que habría más contusiones en su espalda, y en más lugares si se fijaban atentamente.

Emma corrió tan rápido como podía hasta la tienda de Gold. La campana salió volando de la puerta mientras ella se abalanzó contra la puerta al haberla encontrado cerrada.

"Querida, espero que sepas que vas a pagar eso…" Dijo fulminando con la mirada mientras miraba la intrusión de la rubia.

"Regina… Ella ha sido atacada, necesito que vengas…"

Él sacudió la cabeza, "¿Y hacer qué? No tengo magia… de momento."

Lanzó una malvada sonrisa.

"¿De momento?" La cara de Emma perdía la seguridad que tenía.

"Sí querida, voy a traer magia. Esta noche. Ves, sólo estaba de camino al pozo de los deseos del bosque, me encontré este pequeño papel donde estaba escrita la maldición, como ves, y todo lo que tengo que hacer es mandarlo flotando al pozo. Después supongo que encontrarás tus poderes…"

Y tras esto, con honesta vacilación, "Y veremos los de Regina alzarse también…"

Emma dio un paso al frente, "Hazlo. Date prisa." Después se apartó del hombre mayor para pasar.

"Puede que quieras regresar con ella, la magia es un poco diferente aquí, así que puede que lleve más tiempo de lo que deseo. Asegúrate de que tiene tiempo."

Nota del autor: ¿Tendrá tiempo suficiente?