Magia y realidad
-Luna, por favor… concéntrate, nos veremos mañana- ¿Qué te concentres? ¡Lo haces! siempre lo haces pero ellos no lo ven. ¡Es tan dificil! Si ellos supieran qué hacer levitar un lápiz es algo más que decir un par de palabras graciosas, pero sonríes y aceptas la indicación, la señorita de nombre impronunciable se va antes de que puedas responder.
Ellos no quieren que levantes los lápices, ni que hagas volar las hojas de tu tarea por toda la habitación, los deberes son pesados ¡Muggles! ¿Para qué quiere saber una bruja como viajan? En cuanto cumplas dieciséis estás segura de que podrás aparecer en el lugar que desees con solo desearlo ¡La playa! Si, quieres conocer la playa.
El Sr. Granger es amable, la mayor parte del tiempo a veces sientes que se desespera o te mira con tristeza… en especial aquella vez que viste un thestral. Hoy te ha prometido presentarte a alguien especial para él, lo estas esperando con ansias.
Es el único que sabe casi tanto como tu de hadas, te ha regalado un libro de duendes y gnomos muy chusco ¡los muggles piensan que son pequeñitos y con sombreros! Si supieran que parecen patatas se llevarían una decepción.
Sientes que te observan, están detrás de espejo… de nuevo. Agnes está a punto de tener un ataque, ha comenzado a rascarse la cabeza y a mirarte con los ojos chuecos ¿Deberías llamar a Ethan? Él siempre la calma, esperas que no la lleven a dormir siempre vuelve más callada y triste.
Si no estuviera prohibido te gustaría poder hacerle un Obliviate, a veces te gustaría hacértelo a ti para olvidar y pensar que eres como aquellos que te rodean, que no corre magia por tus venas.
Desde el cuarto de observación ven como te levantas y caminas ligera hacia el espejo, golpeas suave y señalas a tu compañera; ha comenzado a llorar. En la otra habitación, los practicantes que acompañan a tu doctor se sorprenden un poco… no deberías saber que hay personas ahí.
Se han llevado a Agnes, ella te cae bien de niñas se sentaba a tu lado mientras les contabas a los demás de tu mundo, tenías la esperanza de que alguno fuese mago como tu pero no hubo suerte. Hace un par de años dejaste de hacerlo, te empezaron a llamar Lunática a decirte que por eso estabas encerrada aquí.
A veces como hoy tienes la mirada perdida, desde aquí lo puedo ver no perteneces a este mundo, te marchitas con el paso de los años los muggles son crueles. Ethan, el enfermero más apuesto de todos abre la puerta y se sienta a la orilla de tu cama luce tan cansado miras sus labios moverse pero los sonidos no llegan a ti.
Se levanta y te tiende una mano, por instinto la tomas hacen eso desde que lo conoces, confías en él ¿A dónde te llevará? ¿Te dejará volver al jardín a buscar gnomos o será que el Dr. Granger quiere verte? La ultima vez te dolió la cabeza de tanto ver manchas de tinta con formas extrañas, esperas que no desee volver a hablar de tu mamá.
Si lo menciono lo vas a negar pero últimamente piensas mucho en ella, yo lo sé por como ladeas la cabeza y no hay una sonrisa en tus labios, pero lo que más te delata es la lágrima silenciosa que resbala por tu mejilla.
No lo vas a confesar pequeña bruja, pero sueles desear que la luz que se la llevo te la regrese, porque sabes que cuando una persona a la que llaman mamá llega Ethan hace las maletas, porque ha llegado el momento de ir a casa, pero tu… tu no tienes hogar, no tienes a quien llamar mamá.
Los jardines ¡vamos a buscar gnomos! Al jardinero le gusta cuando los encuentras, siempre dice que le ayudas a quitar la maleza como nadie. Hay una niña que no conoces sentada en las mesas de hierro, ahí donde los mayores toman el té cuando hace sol. ¿Recuerdas esa vez que te regalaron una galleta? Era de vainilla con limón.
Tiene una melena enorme, su espalda te recuerda a alguién ¿Podría ser? El Dr. Granger viene del lado opuesto con una bolsa, volteas a ver a Ethan y te sonríe - Creo que te trajeron pastel- dice y suelta tu mano. Él siempre te trae pastel cuando habla contigo en el jardín, llegas corriendo a la mesa y agitada volteas a ver a tu enfermero favorito para decirle adiós.
Él tranquilo hace un gesto de despedida, el Dr. Granger llega a la mesa un poco después de ti, a penas puedes recuperar la respiración. - Luna- saluda, te gusta, su voz te hace sentir segura - ¿recuerdas que te presentaría a alguien importante? . Sonríes y volteas a tu derecha, se te escapa el aire.
Tu cuerpo reacciona antes de pensar, rodeas a la chica con los brazos y gritas de alegría su nombre - ¡Hermione! - Ella grita aún más fuerte y se safa de tu abrazo, su padre te jala para separarte de ella mientras grita tu nombre.
La chica con una expresión de susto le pide a su padre que la saque de ahi, que te aleje, que no quiere verte porque estás loca. Algo dentro de ti se rompe, la sonrisa se te esfuma ella nunca fue tu mejor amiga, pero volverla a ver te hizo feliz por un instante; escucharla decir que no te conoce y que no quiere estar contigo … duele.
