Capitulo 1: Nuevos Rumbos

Una semana había pasado desde aquellas escuchas en su cabeza. Thomas Lucius, detective en hechos sobrenaturales, y uno de los más prestigiosos elementos del Departamento de Investigación de Piltover, hijo de la prestigiosa nobleza Lucius, estaba sumamente atareado. Su día debía ser largo, labor por doquier, como se había hecho una costumbre desde hace algunos años. Sin embargo, esto no sería un día cualquiera. Estaba tranquilo, fumando un poco en su departamento, residente obviamente en la utópica Piltover. Su tranquilidad no duraría eternamente Un flash de luz encegueció al muchacho, y tras unos segundos logro divisar un ser escultural, que podía intuir era aquel que hablaba en ese mensaje enviado hace una semana, "Elsín".

-"¿Un Dios? ¿Cómo es eso posible?"- pensaba Thomas mientras el divino se presentaba ante él. Un hombre de tez pálida, alto y musculoso, con largos rizos de un color platinado, vestido únicamente con una toga, y con una corona de laureles posada en su cabeza, Elsín, el dios protector de Runaterra se presentaba ante el detective. Este, con un semblante amable, se presentó ante el piltoviano

-Mis más cordiales saludos Thomas Phillip Thyr… -antes de decir una palabra más, Elsín fue interrumpido por el detective

-Solo Thomas Lucius, por favor

-Perdón, Sr. Lucius. Mi nombre es Elsín –al decir esto, el dios hizo una reverencia cordial- Soy el dios protector de Runaterra, como ya te he explicado. Y como también lo he hecho, necesito de tu ayuda. Al mismo momento que hablo contigo, estoy hablando con el resto de tus compañeros y diciéndote lo mismo que a ti. Supongo que debes conocer al Vacío.

-Es uno de mis casos abiertos, lo tenía entre mis ficheros. Pero parece que no le he prestado la atención necesaria -dijo el detective mientras masajeaba sus sienes

-En ese caso, déjame hablarte acerca de él –se cruzó de brazos- El Vacío es una dimensión de pesadilla que existe más allá del espacio y el tiempo, un lugar eterno habitado por diversas entidades, aparentemente inteligentes, que por razones ajenas a la compresión humana, tienen el deseo de corromper, destruir y conquistar toda la existencia. Estas criaturas se denominan como "Nacidos del Vacío". La ciudad perdida llamada Icathia parece estar conectada a esta dimensión, ya que se sabe que algunos de estos entes han aparecido en esas tierras. También se conoce de algunos mortales que han encontrado poder en el Vacío. Entenderás porque solicito su ayuda –se acerco ante Thomas mientras terminaba de decir estas palabras, tomándolo suavemente por el hombro- Cada minuto que pasa, es tiempo que perdemos en esta guerra invisible. El Vacío está devorando poco a poco Runaterra, y aunque pudiese enfrentarme a él, los Dioses Mayores no me dejan actuar con el pretexto de "No interrumpir los asuntos mortales"

-Espera un segundo, ¿No solo existes tú, sino que además hay otros dioses? –expresó sorprendido Thomas

-Así es. Los Dioses Mayores crearon todo este universo, y son los que sientan las bases del mismo. Pero al igual que no quieren que yo interrumpa, ellos tampoco lo harán.

-Si esos son nuestros dioses… -dijo mientras miraba a otro lado, sarcásticamente

-Tienen la creencia de que el destino solo está en manos de los mortales. En caso de que este planeta sea destruido, solo será otro más en la vasta infinidad –dijo mientras apretaba su puño- Pero no voy a dejar que eso ocurra. Puesto que no va contra sus reglas que ustedes mismos alteren su destino. Así que esta es mi pregunta, Thomas Lucius ¿La aceptas?

El detective era alguien muy obstinado. No podía tomar una decisión a la ligera, y menos si se trataba del destino de todo lo que alguien en Runaterra alguna vez conoció. Tras darle varias vueltas al asunto, acepto ante esta propuesta, asintiendo con su cabeza, completamente determinado a dar vuelta su destino.

-En ese caso, que no se diga más –Elsín chasqueo sus dedos, y tras un gran resplandor, la escena cambió completamente. Ya no estaban en el departamento en Piltover de Thomas, sino que en un lugar extraño, que podía simplemente identificar como un templo, con estructura pre hispana y un gran pozo en el centro de la habitación. El aire era frio, podía indicar, o que se encontraban muy al norte del planeta, o muy alto al nivel del mar. La oscuridad del lugar no ayudaba mucho, solo un gran portón abierto, la entrada de este lugar, era lo único que iluminaba el salón. El ruido blanco era lo único que podía escuchar, gracias al reciente destello que lo había traído hasta allí, aunque pasados unos segundos fue decreciendo, siendo remplazado por un silencio sepulcral. Luego de que sus ojos se acostumbraran a la penumbra, logro distinguir 5 siluetas en distintos puntos de la habitación. Si bien, no podía observar a detalle sus rostros, gracias a sus contexturas dedujo que se trataban de 3 hombres, y 2 mujeres.

-Hey E.Y.E –susurró- ¿Tienes idea de dónde estamos?

-"Analizando el entorno…" –una voz femenina, de carácter robótico, resonó en la mente del detective- "Análisis completo. Mis datos indican que nos encontramos en Pallas, suroeste de Jonia. Antiguo templo que sirvió de prisión para un arma viviente de la antiguacivilización Darkin. Su paradero es desconocido."

-Bien, eso explica el pozo del centro. Con que un Darkin eh… creí que la única de esas armas estaba en Noxus– la vista de este empezaba a volver a la normalidad, volviendo a mirar a las siluetas anteriores- ¿Podrías identificar a esos 5 por favor?

-"Entendido" –dicho esto, el ojo derecho de Thomas empezó a observar a cada uno de las otras presencias en la habitación- "Levi, no se tienen datos de un apellido, registro de residencia en Noxus. 21 años. Afiliación: Ninguna. Oficio: No se tienen datos. Antecedentes: robo, asesinato, y violación de la propiedad privada."

-Bien, creo que uno ya me cae mal… -dijo mientras ponía sus manos en los bolsillos de su gabardina. Levi era un joven alto y delgado, vestía una capa con capucha de color negro. A Thomas no le caían muy bien los noxianos debido al pasado de su familia.

-"Amira Karlstein, Registro de residencia en Piltover. Se ha intentado buscar su registro de nacimiento: Error. Afiliación: Gremio de mercaderes de Piltover. Oficio: Fabricante de medicinas e importación. No se tienen antecedentes registrados."

-Hm, una co-ciudadana, que curioso –lentamente, fue buscando algo en sus bolsillos, hasta encontrarlo: su caja de cigarros. La joven traía una capucha bastante peculiar, y presentaba una vestimenta ceñida a su cuerpo, por lo que silueta se podía apreciar bien. No parecía ser la típica negociante, pero era todo lo que sabía.

-"Nights, no se tienen datos de un apellido, conocido como 'N', Registro de residencia en Zaun. 21 años. Afiliación: Ninguna. Oficio: Trabajador en un Bar. Antecedentes: No se tienen antecedentes registrados."

-Un buen tipo –finalmente saco su cigarro, colocándolo en su boca, ahora en busca del encendedor que le diera su preciada nicotina. Un joven de cabello negro con algunas partes pintadas de colores chillones era de quien se trataba, algo que le parecía interesante de ver- Prosigue, por favor

-"Karin Notsbin, Registro de residencia en Freljord. 21 años. Afiliaciones: Tribu de Avarosa. No se poseen más datos."

-Cerrado como siempre, típico del Freljord –una vez logro sacar su encendedor, continúa encendiendo el puro que ya tenía en la boca, y tras unas pitadas escupió el humo que tenía guardado en su garganta. Pequeña de estatura era la joven Karin, pero no quitaba que estuviese bien dotada, aunque su esbelta figura era tapada por una larga túnica blanca.

-"Jason, no se tienen datos de un apellido, conocido como 'Oso' Registro de residencia en Freljord. 25 años. No se poseen más datos."

-Podríamos llevarnos bien, lastima ese Noxiano… –Se puso a caminar por la gran habitación mientras acomodaba sus ideas. Gigante era la mejor forma de describir a Jason, con unos claros rasgos barbaros.

Mientras caminaba, pego una ojeada al pozo que yacía en el centro de la misma, y aunque se esforzó lo más posible en encontrar algo con su mirada, nada visible se encontraba en sus adentros. Varios minutos habían pasado, y si bien ninguno de los 6 se conocía, poco a poco fueron agrupándose para empezar a hablar de lo sucedido. Un aire de misticismo, más bien curiosidad, se podía oler en el aire. Aquella habitación en la que se encontraban, era bastante austera, y si bien no presentaba nada más que una estructura desgastada, y aquel extraño poso, podía sentirse la simple presencia mágica, tal vez por el templo, o tal vez por las mismísimas tierras Jonianas. Una vez reunidos, Thomas decidió tomar la iniciativa rompiendo el hielo.

-Mi nombre es Thomas, Thomas Lucius. Trabajo para el Departamento de Investigación de Piltover –exclamo mientras mostraba la placa que se encontraba en su pecho- Es un gusto conocerlos, supongo.

La joven encapuchada lo observo unos momentos cambiando su postura para acercarse y brindarle la mano, la cual fue aceptada con regocijó- Un placer conocerlo, detective. He oído sobre usted en algunos casos-sonrió cordialmente para luego volver a su lugar desde donde vigilaba a los demás.

-Soy Jason, es un gusto conocerlos –una dulce y suave voz grave salió de la boca del gigante, alzo su mano en forma de saludo cordial, algo que parecía muy anti climático debido a su aspecto bárbaro- pueden llamarme Oso si lo desean.

-Señor Jason… -dijo una aguda voz proveniente de atrás del gigante bárbaro, quien se corrió al instante al escucharla- Soy Karin, también es un gusto –la joven le sonrió al resto del "equipo", mientras se ponía a un lado del grandulón.

-Soy Levi, no hace falta que lo digan, es un gusto conocerme –el noxiano llevo ambos brazos a su cintura mientras soltaba una carcajada, a la que nadie continuo. Levi no podía evitar mostrar su gran ego, incluso a la hora de presentarse ante un montón de tipos que podrían matarlo si se les viniese en gana, algo muy temerario, rasgo típico noxiano.

-Noxianos… todos son iguales –soltó el detective mientras suspiraba y llevaba su mano a su frente. Se mostró una reacción de asombro en Levi, y también en el resto del equipo. A excepción de Jason, quien al igual que a Thomas, no le caían para nada bien los provenientes de aquel imperio, lo que lo hizo dedicarle una mirada que le helaría la sangre hasta al más rudo de los guerreros.

-Me lees como un libro piltillo. Tristemente me toco ser noxiano, pero puedo sacarle el jugo a los bolsillos nobles–sin dejar de lado su orgullo, Levi respondió sin ningún temor al detective- Dime, ¿Cómo pudiste adivinarlo?

-Tus reacciones hablan por sí solas, pero digamos que tengo otros métodos –Thomas no se quedo atrás, una vez más cerrando sus ojos, y volviendo a soltar un suspiro.

-Como dice el dicho, el ultimo pero no menos importante –ahora era el joven zaunita el que hablaba- Mi nombre es Nights, también es un gusto –guiñó un ojo y levanto su pulgar derecho en forma de cariño al resto

Finalmente todos se conocían, aunque el único que sabía más que el resto era el detective piltoviano. Sin nada más que decir, los 6 combatientes caminaron ante la gran entrada que se podía ver en uno de los muros del salón. Luego de estas, podían observarse unas muy verticales escaleras, que llevaban hasta el pie de la montaña. Sin perder ni un segundo, empezaron a bajarlas para llegar a su destino, con el sol golpeando sus rostros debido a no tener nada más alto que pudiese hacerles sombra. El viento soplaba fuerte, tal como Thomas había deducido, el frio que podía sentirse en aquella habitación era debido a la altura del lugar, y a las fueras del mismo, esta brisa era aun más fuerte.

-Este viento… es como si aun no me hubiera ido del Freljord –dijo con un tono melancólico la joven maga. Si bien, sus palabras fueron más bien dirigidas al recuerdo, no hubo quien no se haga "esa" pregunta en ese momento.

-Hmmm, eso es extraño ¿Dónde se supone que estamos? –Amira era quien se había adelantado al resto del equipo, a excepción de un muchacho que sabía perfectamente su localización

-Esto es el antiguo templo de Pallas, al Suroeste de Jonia. Según tengo entendido, este templo servía de prisión para un arma Darkin, una antigua civilización que intento superponerse sobre la humana. A modo de defensa, lograron encerrar a algunas, pero sus destinos son desconocidos. Creí que solo eran rumores, pero parece que esas historias son ciertas, aunque como pueden haber visto debido, el pozo en el centro se encontraba completamente vacío, por lo que supongo que esta fue robada –el detective piltoviano sorprendía a su equipo con su gran elocuencia, ¿Cómo él podía saber esas cosas?

-Gran deducción, detective –respondía amistosa una vez más la chica mercader- Pero, ¿Por qué estamos aquí? Aunque, teniendo en cuenta que nos hemos recién conocido, tiene sentido que no nos hayan enviado a la boca del lobo.

-Creo que yo puedo responder eso… -una voz resonó con gran eco en los oídos de todos, seguido de una luz, no tan fuerte como la que los trajo hasta ese lugar, se presento rápidamente en frente del grupo. Para su sorpresa, era Elsín, frenando la bajada de los guerreros- Verán, como les he dicho, el Vacío tiene cada vez más y más poder sobre Runaterra, en especial sobre Valoran. Jonia y Aguasturbias son los últimos dos lugares fuera de su influencia. Siendo que Jonia es una tierra basta en templos, y mi ser solo puede invocar a otros entes en ellos, decidí traerlos a todos a uno, que por suerte no esta tan lejos de las costas del Mar de Jonia, Pallas.

-Vale, eso responde al porque estamos aquí supongo, –con suma sensatez, Amira dejo su duda y se quedo con sus propias conclusiones, aunque no fue la única con una pregunta

-Espera espera Sr. Dios, ¿No que no podía cambiar el rumbo de los mortales y no sé qué cosas? ¿Entonces por qué esta aquí? –Nights era quien alzaba la voz ahora

-En cierto punto, si. No puedo interrumpir con los hechos del destino de los mortales. Pero puedo aparecerme ante ustedes puesto que mientras hago esto, el tiempo se detiene a nuestro alrededor –al decir esto, todos voltearon, dándose cuenta de que lo que decía era cierto. Varias hojas se veían detenidas en el aire, al igual que algunas aves- pero ya que estamos aquí, quiero darles esto –Elsín extendió su mano, y en ella se encontraba un anillo de plata, con forma de dos dragones que se entrelazaban, Amira, quien era la más cercana al mismo, lo tomo y lo guardo en un bolsillo seguro entre sus ropas- Este anillo posee el poder de invocarme una vez. Cuando lo hagan, desaparecerá para siempre. Si es completamente necesario, utilícenlo, y apareceré al instante

-¿Y cómo seria "completamente necesario"? –Pregunto el detective, pero su pregunta no fue respondida, ya que el dios desapareció sin dar explicaciones en otro flash de luz, volviendo el tiempo en marcha- Odio cuando hacen eso…

El grupo restableció su bajada al pie de la enorme montaña. Varios minutos pasaron, pareciendo eterno, pero finalmente llegaron a su destino. Grande fue la sorpresa de algunos cuando solo habían llegado hasta la cima de un acantilado, que desembocaba en el ya mencionado Mar de Jonia. Thomas volvió a sacar un cigarro, llevándoselo a la boca, con suma tranquilidad, alejándose un poco del resto del grupo para empezar a sacar conclusiones de lo que había pasado con anterioridad, y lo que ocurriría luego. Hace no más de 1 hora, estaba en su departamento debatiéndose las tareas laborales del día, y ahora estaba en un grupo de completos extraños con la misión de salvar el planeta, nada le cerraba, pero lo único que podía hacer es resignarse a saber que todo estaba pasando, tal vez a velocidades abismales.

-Jonia, puedo oler esa magia hasta con mis codos… –renegaba en voz baja el detective mientras soltaba el humo que se hallaba en su boca. Estaba apreciando el paisaje "mágico" que las costas Jonianas poseían, aunque no lo suficientemente preciadas como para no poder soltar humo en su atmosfera- ¿Cómo puedo salir de aquí?

-"Creo que yo puedo ayudarlo Sr. Thomas" –E.Y.E le hablaba mentalmente al detective, e instantáneamente se puso a analizar el entorno.

-Gracias E.Y.E, te lo pediré luego –el detective volvía darle otra calada a su puro, sin frenar de observar sus alrededores

-¿Señor Thomas?–le gritó Amira desde la distancia haciéndole una seña- ¿Va a venir a ayudarnos o el paisaje le pide que se quede más rato ensimismado?

-Disculpen, solo hablaba conmigo mismo –sin dejar de fumar ni por un segundo, el joven piltoviano volvió a reintegrarse al grupo para traer sus conclusiones.

- Deberíamos hacer una reunión para asignar un grupo de exploración y ver si hay algún pueblo o puerto cerca, además de buscar si hay recursos que nos permitan construir una balsa o un refugio – la muchacha se acercó al recientemente integrado policía, y en un acto de cierta coquetería le arrebato el cigarrillo y empezó a fumarlo ella misma, escupiéndole el humo en la cara al joven con una sonrisa ligeramente burlona de que no la hubiese detenido de arrebatarle el tabaco. El resto del equipo solo observaba, siendo Levi quien soltaba una pequeña carcajada por lo hecho. Los otros dos jóvenes solo observaban con expresiones ambiguas.

-Encantador… -aunque el detective no perdía los estribos por esa acción, no podía evitar que le molestase un poco, más que nada por no haber terminado ese cigarro, así que simplemente llevo sus manos a los bolsillos y cerró ambos ojos- No se preocupen, ya me encargue de eso. E.Y.E, ¿Tienes los resultados?

El resto del equipo solo observaba extrañado al detective, quien parecía hacerle una pregunta a la nada – Uy, creo que con esto del viaje ya se le zafo un tornillo… -dijo sarcásticamente Nights, haciendo que Karin soltase una carcajada, que a duras penas lograba esconder en las palmas de sus manos.

-Olvide que solo yo podía oírla, cosas que te pasan al ser un maldito ermitaño. Como pueden ver, tengo un pedazo de metal incrustado en la cabeza, ¿Lo ven? –apuntando a su implante, el cual se encontraba en el lado derecho superior de su cabeza- Es un implante hextech desarrollado por mí mismo. Es un escáner visual, es gracias a él que pude saber algunas cosas sobre ustedes–esto despertó asombro en algunos, mientras que otros quedaron indiferentes a lo dicho, como Amiri, gracias a su oficio había visto cosas más impresionantes en su vida. Eso explicaba cómo podía saber que Levi era noxiano sin que siquiera lo haya mencionado- Se llama E.Y.E, es bastante agradable y mona, se los aseguro.

-¡Naisu! –volvió a reaccionar la chica Freljordiana, asombrada de lo que Thomas había dicho. Al ser una tierra donde no se ven muchos avances tecnológicos, se sorprendió fácilmente.

-"Según mis análisis, hay una pequeña aldea costera sobre una península al suroeste de la posición actual. Son a aproximadamente 120 kilómetros, 2 dias de viaje a pie si comienzan en estos momentos" –dijo la IA que se encontraba en el implante. Por supuesto, el único que pudo oírlo fue Thomas- "Mis datos también dicen que hay que atravesar un bosque que los habitantes de la zona apodan 'El Bosque de las voces'. Según dicen los pueblerinos, las almas perdidas vagan y se quedan atrapadas en este bosque, sus lamentos pueden oírse en cada rincón."

-Interesante… -aprecio Thomas mientras rascaba su barbilla- Muy bien, gracias E.Y.E –este afecto fue respondido con un silbido característico que la IA soltaba al ser alagada por el detective- Escuchen. Según ella me dijo, hay un poblado costero, al sur de donde estamos. Podemos ir y subirnos a un bote, supongo que eso nos llevara hasta Valoran, sea donde sea. Son algo así como 120 km –término de hablar el detective mientras se encogía de hombros

-¡¿120 KILOMETROS?! ¡ESA CHATARRA DEBE ESTAR DE BROMA! –Levi no perdía ni un segundo para insultar lo que vea posible- No pienso caminar semejante distancia, mis pies no merecen ese castigo

-Si E.Y.E lo dice, es porque no hay otra forma, así que deja de quejarte y comienza a caminar noxiano –respondió el detective- Es simple; o vienes con nosotros, o nadas hasta Noxus tu solo.

-Tu no me das ordenes piltillo –el astuto noxiano no podía rebajarse ante el detective, y en contra posición se puso cara a cara ante él, solo era cuestión de tiempo para que alguno soltase un golpe al otro

Antes de que empiecen a darse de guantazos, Jason decidió romper la tensión entre ambos tomando el papel de mediador– Si tanta es la distancia, es mejor que empecemos a caminar ahora, o terminaremos llegando cuando el mundo se haya destruido –sensato y contundente, logro que el equipo se ponga en marcha, aunque todavía podía sentirse el aire de odio entre ambos. Si bien, hubiera estado en primera fila para ver cómo le partían la cara a Levi, no podía dejar que interrumpan con su objetivo, que era la prioridad.

Con la esperanza de que sea su puente hasta el gigante continente de Valoran, los 6 tomaron riendas al poblado costero del que tanto hablaban. Nights y Karin caminaban al frente, contando cosas acerca de sus antiguas vidas, y como no una que otra anécdota. Jason venía detrás de ellos, soltando una que otra jocosa risa debido a los chistes de los mismos, pero no se decidió en participar de la misma. Thomas y Amiri, un poco más retrasados de los demás, los seguían. El primero a la izquierda del todo, y la segunda a la derecha, con una brecha bastante grande entre ambos. Ninguno de los dos decía nada, mientras que el chico iba fumando, la joven, cruzada de brazos, tenía un oído en lo que los del frente decían, aunque no tan interesada como para contar su vida como vendedora y negociante. Levi por su parte, caminaba mucho más atrás del resto. No le caían para nada bien sus compañeros, y solo pensaba en cómo sacar la gloria de lo que hayan hecho en el momento que lo hagan. Tras una hora y media caminando, el equipo que el sol empezaba a tomar rumbo por detrás de las montañas, por lo que, exhaustos, los guerreros decidieron asentarse por esa noche en una formación de grandes rocas, escondidas entre algunos árboles y arbustos del rededor. Ese lugar, los resguardaría de los animales que puedan encontrarse, al igual que de los vientos nocturnos. Una vez asentados, Jason se levanto en frente de los demás.

-Creo que iré a buscar algo de leña para la fogata y algo que comer, ¿Alguien quiere acompañarme? –dijo orgulloso Jason, mientras llevaba ambos brazos a su cintura, donde yacía el hacha que una vez forjo.

-Iré contigo, Oso –la alegre Freljordiana se propuso para ir con el gigantón, y dicho esto marcharon en busca de lo requerido para pasar la noche

Había pasado un largo rato, y el cielo estaba en completa oscuridad, y en el "campamento" que se había formado, la nada misma pasaba. Thomas fumaba tranquilo a un lado de Amira, quien de vez en cuando le sacaba el puro, cosa que lo molestaba. Ambos charlaban pacíficamente, sin el hombre de la ley saber la verdad sobre la joven negociante. Levi por su parte, se encontraba acostado en el suelo, observando las estrellas, sabiendo perfectamente que él era más brillante que cualquiera de esos focos de luz. Nights, el más inquieto de todos, en completo aburrimiento, no sabía qué hacer

-Ay por favor, ¿Podría alguien hablar? Estoy que me muero del aburrimiento –refunfuño el joven mientras golpeaba su cabeza contra una de las rocas, acción que logro una pequeña reacción de risa en el detective y la mercader.

-Disculpa Nights, es que no hay mucho de qué hablar –el piltoviano volvió a calar a su cigarro, aliviando una vez más su cerebro- pregúntale a ese perro noxiano como matar gente y violar mujeres.

-Vamos detective, tampoco tienes que ser tan rudo con el –razonable era Amira, que volteaba a ver a Thomas

-Déjalo chica, que diga lo que quiera. Sus palabras entran por aquí –señalando a su odio izquierdo- y salen por aquí –apuntando a su trasero

Nights seguía aburrido. No quería escuchar discutir a sus compañeros una vez más, sino probablemente gritaría de la angustia. En completo silencio, se acerco por detrás a los dos jóvenes que fumaban. Una vez detrás de ellos, tomo por extremos opuestos con una mano la cabeza de ambos, y logro hacer que ambos se "besasen", cosa que tomo por sorpresa a ambos, pasando de una charla amistosa a un momento completamente incomodo. Thomas perdió completamente la paciencia, y empezó a perseguir al joven zaunita, por otra parte, Amira reía un poco avergonzada, mientras que Levi parecía retorcerse de la risa. Para cuando menos se habían dado cuenta, ambos freljordianos habían vuelto, mientras que Jason traía un gran alce, con cuernos extremadamente largos y ornamentados, entre sus hombros, Karin traía algunas leñas, no tan pesadas, en sus brazos.

-¿Y ahora que les pasa?–dijo Oso soltando una gran carcajada, seguido de la joven que tenía a su lado. La situación de persecución que estaban viendo era digna de una música de los cuarenta en su fondo.

-¡ESTE MOCOSO ES UN MALDITO IRRESPETUOSO! –decía el detective mientras seguía corriendo al veloz y escurridizo zaunita, aunque estaba a punto de taclearlo

Un largo rato había pasado, y las cosas ya estaban en la normalidad. Todo el equipo se encontraba sentado alrededor de una fogata, mientras el alce era cocinado por Karin sobre esta. Cada uno empezó a contar de apoco sus habilidades, y como no, a demostrarlas. Algunas historias eran narradas mientras las chispas de aquel fuego iluminaban al recientemente formado equipo. La noche, ya había devorado el cielo por completo, y las estrellas se veían como pequeñas luciérnagas en la infinidad del espacio, sin ninguno imaginar lo que en un futuro deberían enfrentar. Tal vez, un futuro no tan lejano. En las sombras, unos ojos observaban. No eran ojos animales, eran humanos. Un grupo de al menos 20 guerreros rodeaba al equipo por completo. Quienes eran, era un misterio, que querían también lo era, pero estaban completamente predispuestos a atacar.

-Lord Vylne, mi señor. Estamos listos para atacar a los intrusos -dijo uno de los soldados, completamente vestido de un negro que lo volvía prácticamente invisible en aquella oscuridad, y con una pechera de color blanco opaco, aunque un poco resaltante, con una equis roja cruzando de los 4 extremos de su torso y uniéndose sobre su espalda y pecho. Cada uno iba armado con una espada de guarda en forma de equis también colgando de su cintura, las llevaban envainadas, para que no destacasen gracias a la luz de la luna. Calzaban enormes botas de cuero, con algunos detalles en la parte de los tobillos. A quien habían llamado "señor", llevaba una vestimenta muy similar, pero con una larga capa colgando sobre unas hombreras de un dorado intenso que resplandecería si no hubiera sido por la poca luz del lugar. Era fácilmente destacable del resto, además, gracias a una corona del mismo material que sus hombreras que llevaba puesta.

-Perfecto… Atacaremos a mi orden –el contrario, asintió con su cabeza, y ambos hicieron instantáneamente una X con ambos brazos sobre sus pechos- Gloria a la orden de la sangre…

Escrito por Kamidogu.