¿Cuanto tiempo había estado vagando en la tierra? Cuantos años, siglos, milenios, meses, días. ¿Cuantos habían pasado?. No, definitivamente no estaba seguro de nada. Pero se sintió extrañamente confortado por la brisa de aquel lugar en donde actualmente habitaba.

Sabia perfectamente que nunca podría permanecer en su hogar debido a sus condiciones, una cuestión de nacimiento. Uno que no sucedía desde hacia milenios.

Su madre Sirinea había sido la ninfa del inframundo y su padre, Pandeus. El fauno mas imponente entre las divinidades. Pese a la aceptación moderada hacia el en aquel mundo tan diferente, nunca se sintió en comodidad. Por lo cual, simplemente había decidido irse de casa.

Vago durante mucho tiempo, entre el mundo mortal y el inmortal, entre los sueños, gracias a un primo lejano de su padre y al hecho de que su habilidad le ayudaba en ello.

De su madre había heredado la belleza, de su padre la sabiduría, pero lamentablemente de ambos el poder. Y no era algo que deseara.

Cuanto hubiese dado por ser un simple humano. Pensó.

Escucho a lo lejos el llanto de un menor, no supo identificar si era una niña o un barón. Pero le vio a lo lejos, agachado en el suelo. Dudo, pero se acerco poco a poco tomando la figura de un infante casi de la misma edad. No aparentaba mas de cuatro o cinco años.

Decidió hablar.

— No llores. — Le dijo.

Y fue ahí cuando la vio. No era mas que una pequeña ninfa de cabello rosado perdida en aquel lugar, se dijo. Pues aquel cabello y ojos era sobrenatural. ¿Lo sabría ella acaso?.

Dudo. Por supuesto que no lo sabría, de ser así, no estaría llorando. Si no, jugando alegremente.

Le brindo la mano en apoyo y giro hacia aquel árbol que servia como su lugar de descanso. la niña a su lado le miro extrañada.

— ¿Quien eres?. — Le escucho preguntar.

Por un momento dudo sobre si decir algo o no. Pero negó por lo bajo y la observo. Especulando un montón de frases que podría decir.

— Eso no importa. Yo estoy aquí por ti. ¿Lo vez? ya no estarás sola en este hermoso lugar. — le respondió a la niña.

Por supuesto que no la dejaría vagar sola en el mundo de los sueños. Pese a ser hermoso, era un lugar en el que fácilmente podrías perderte si no sabias en donde andar.

Momentos después la acompaño al lago, en donde la vio cerrar los ojos tras haber llorado con fuerza al verse perdida y decidió llevarla hasta su sueño original. En donde la dejo para luego verla desaparecer. Habia despertado. Se dijo.

Porque cuando los humanos entraban a su sueño original podían despertar y desaparecer del mundo de los sueños con facilidad.

...


Los años no pasaban en balde para los humanos. Se dijo con un semblante tranquilo recargado en su árbol preferido. Puesto que la había visto llegar después de algunos años de ausencia.

No dejo que ella lo viera, una habilidad mas que recordar. Y la vio sentarse a su lado con aire turbio.

— Pareces molesta. — le dijo con preocupación en su rostro una vez adaptando la forma de un niño no muy mayor a ella. ¿Hace cuando que no se veía a si mismo como un niño? Siglos.

La vio negar cansada antes de dejarse caer en la hierba que rodeaba el frondoso árbol a su lado.

Ella le explico vagamente que su malestar fue debido al acoso constante en un lugar. Una escuela, algo que no conocía.

¿Tanto había cambiado el mundo de los humanos?. Tal vez, La carne humana se corrompe con facilidad. La vio con semblante tranquilo pero negó en un vago intento por alejar el malestar que se instalo en su pecho. ¿Era enojo? se pregunto.

La pequeña ninfa a su lado le observo brevemente. Era tan pura y pequeña.

Se disculpo con ella en un intento por amortiguar la molestia en su pecho. —... al menos puedo hacerte sonreír aquí. —

Ella se levanto de un salto y lo observo con las esmeraldas brillantes. — Vamos a jugar. — Le dijo.

El sintió su rostro arder cuando ella le jalo de la túnica blanca que siempre solía usar.

...


Ella le abandono unos años mas después de aquello. Pero para el, fue mas que eso, El tiempo se sentía mas lento, mas abrumador.

Dejo que su mirada vagara por el sueño de aquella chica.

Nunca había sido del agrado de Morfeo que se entrometiera en los sueños. Pero le agradaba conocer el mundo a través de ellos. Las vivencias humanas le hacían sentirse mejor consigo mismo.

La envidia no era buena. Penso. pero era algo que sentía desde hace algún tiempo.

Ella giro sobre sus talones y atrajo la mirada de un chico de cabellos azabaches. ¿En donde estaban?. Se pregunto mientras observaba el sueño correr. El chico la tomo de la mano y ella sonrió con alegría. Una sonrisa que había llegado por completo a sus ojos.

Tan pronto como sucedió, el cielo comenzó a tronar y vio al chico empujarla hacia el suelo. La chica de cabello rosa lloro.

Decidió salir de ahí con prisa. La envidia no era buena. Se repitió.

No lo era.

El no debía interrumpir en los sueños. Mucho menos manipularlos con tal crueldad.

Tan pronto como salio del sueño de aquella ninfa, la escucho correr hacia el, atravesando la bruma del sueño anterior. Y no dejo que lo viera hasta que se encontró calmado. Se dio cuenta de su error al verla oscurecer el día, recostada sobre la hierba con la mirada dolida.

— Podría decirte algo, pero se que no deseas hablar.— Murmuro hacia ella.

Sabia la causa de aquel semblante, pero no deseaba importunar mas a su situación, estaba lo suficiente aturdido con su actual descubrimiento como para ello.

— Nunca he dicho que no deseara hablar. — Dijo ella. Con voz suave.

— El tiempo pasa demasiado rápido para ti. Pero a mi me parece una eternidad esperar cada visita. Y pese a ello, siento tu lejanía creciendo. Poco a poco, y me consume. —

Observo su largo cabello rosando sus mejillas al voltear hacia el. Y deseo nunca haber aclarado en voz alta lo que había comenzado a sentir.

Quizá ella nunca le tomo importancia a sus palabras. Pero para el. Fue el comienzo de algo en su interior. Algo que quemaba, y le devoraba de manera abrasadora.

...


No paso mucho tiempo para que ella fuese dejando de lado sus sueños con el. Le estaba olvidando y sabia perfectamente el porque de ello.

— No tienes permitido hacer algo como eso. ¿Por que no lo entiendes?. — Escucho a regañadientes lo que Morfeo había dicho con pesadez.

Nego. — Es simple curiosidad. A ti te beneficia que cause pesadillas, desde que las bestias se volvieron mansas no has tenido mucha ayuda. — Respondió.

Morfeo le observo analizando su respuesta con extrema cautela pues, comenzaba a sospechar de las intenciones de su sobrino. — Entiendo. Pero sera la ultima vez que le provoques pesadillas a esa mujer. ¿Que sucede con ella? ¿por que te interesa tanto?. —

— No es humana. — Le dijo. — es una ninfa. Y me causa curiosidad. — Concluyo dejando el tema de lado.

Comenzó a caminar, alejándose de los recintos de su tío con aire cansado. Sabiendo perfectamente que aquello que sentía estaba mal. Si aquella chiquilla era una ninfa sin saberlo, el no tenia porque entrometerse. Pero, ¿Por que su olor le incitaba? ¿Por que su ser completo le llamaba?.

Dejo que su hombro izquierdo reposara en el tronco del árbol cuando llego a su lugar de descanso.

Termino de comer los frutos que había recogido en el camino y la sintió acercarse. Volteo levemente para verla.

Ella se acerco hacia el con cautela. El le abrazo con anhelo.

Aquel día era su cumpleaños, y por ende, el ultimo paso hacia la adultez de la chica de cabello rosado. Declaro lo mucho que le detestaba el hecho contra su rostro.

Ella le observo de regreso, y el se estremeció con lo que vio en aquella esmeraldas. ¿Le iba a dejar? Se pregunto con urgencia. Y detesto al hombre que había visto en los sueños vagos de la chica frente a el.

Ella abrió sus labios para hablar. Pero la detuvo de inmediato con pánico. Uno que no se reflejo en sus ojos y la beso.

La beso de manera tan repentina que la sintió temblar de la impresión.

Habia tomado una decisión. Se alejaría de ella momentáneamente, el tiempo que fuese suficiente para verla madurar, dejaría que hiciera su vida de forma humana. Pero cuando fuese el momento la traería de vuelta.

En ese momento la dejo caer en el lago. El único camino que le bloquearía el regreso.