Hola chicas lindas! Aqí el segundo cap de "Seguir el destino"

Hola chicas lindas! Aquí el segundo cap de mi fic. Hubo una equivocación que decía Candy y Anthony, pero en realidad es Candy y Terry. Había puesto a los tres personajes, pero al parecer no aparecieron. Sé que fui un poquitín mala con Anthony pero ya verán como se arreglará. Nuestro hermoso Terry aparecerá pronto así que no pierdan la paciencia! ;) Gracias por leer mi historia y dejen review si quieren aconsejarme, reclamarme, enviarme tomatazos, golpes, besos, abrazos...

Besos y abrazos

Daniela Andley

PD: Como siempre abajo responderé a los reviews. Ahora si lean.


"Seguir el destino"

Capítulo 2

"Miles de sentimientos en un solo cuarto"

Daniela Andley

Eliza desde pequeña había sido consentida y educada por su madre Sarah Leagen, quien había hecho de ella una dama de sociedad elegante, hipócrita y vengativa. Eran los aspectos que más resaltaban en la chica.

Desde que llegó Candy, sabía que tenía que hacerle su vida imposible, sus tres primos incluyendo a su adorado Anthony habían caído rendidos a sus pies. Eso fue la gota que resbaló el vaso. Era imposible, que una huérfana como ella pudiera tener tantas atenciones, era lo que pensaba Eliza diariamente. Su cabeza solo se enfocaba en una cosa, y esa cosa era hacerle la vida imposible a la chica. Usaba a su hermano Niel para ayudarla con sus planes, aunque este a veces se cansaba de siempre molestar a Candy, porque aunque esta siempre se salía con la suya, en cambio los planes de Eliza siempre caían.

Ese día la señora Elroy los invitó a almorzar con ellos, pues tenía una cosa muy importante que decirles. Eliza deseaba que eso fuera repudiar la adopción de Candy.

Cuando bajo del carruaje se dirigió con porte a la entrada, llevaba un vestido color naranja, en corte princesa hasta los tobillos y el corte del pecho en una línea recta. Desde donde se encontraba su cintura caía un vuelo blanco y tenía decoraciones blancas y doradas. Para el frio se puso un abrigo de plumas que daría alergia a cualquiera. Su hermano Niel venía detrás de ella, distraído mirando al suelo. Una mucama los atendió mientras esperaban a que llegara la tia Elroy.

-Gracias por venir Richard. –Agradeció Elroy mientras bajaba las escaleras.

- Tía Elory, gracias usted por invitarnos.- Respondió Richard a la matriarca de la familia, depositando un beso en el dorso de su mano.

- Tia Elroy.- Saludó Sarah, haciendo una venia.

- Sarah.- Respondió para centrar su atención en los niños.

- Tía Elroy, estoy agradecida de verle.- Le saludó Eliza, usando sus modales para impresionar a la matriarca.

- Eliza.- Fue el tajante saludo de la tía Elroy.

- Tía Elroy.-Saludo Niel, haciendo una reverencia

- Daniel.- Respondió esta, centrando su atención otra vez en Richard.

- Tía, ¿Dónde están los chicos?- Le preguntó Richard.

- Bajarán en unos minutos, se están arreglando.

Hablaron de varias cosas. Elroy le pidió a Dorothy que avisara a Candy y a los chicos para que estuvieran listos, ya que tenían visitas.


-Anthony, necesitamos bajar. Ya llegaron.- Lo llamó Archie al otro lado de la puerta.

-Anthony, ábrenos.- Le pidió Stear, estaban preocupados por su primo, llevaban ahí tres minutos y no conseguían respuesta de él.

-Tal vez salió al jardín.- Puntualizó Archie.

-No, escucha.- Le dijo Stear a Archie. Los dos acercaron su oreja a la puerta y pudieron escuchar los sollozos de Anthony al otro lado. Archie y Stear se miraron extrañados y decidieron abrir la puerta, pero estaba cerrada con llave.

-Anthony.- Lo llamó de nuevo Stear.- Ábrenos por favor, sé que estás ahí.- Esperando una respuesta, no la obtuvieron.

-¿Anthony?-Lo llamó Archie preocupado.

Anthony se convenció que tenía que responder, pues sino podrían avisar a la matriarca de esto y él se metería en problemas.

Entró rápidamente al baño y se lavó la cara lo más que pudo para quitar los restos de lágrimas que reposaban en sus mejillas.

-¿Anthony?- Stear tocó a la puerta y Anthony la abrió, sus primos entraron y lo miraron molestamente.

-¿Por qué no contestabas? Estuvimos años llamándote a la puerta.- Dijo enfadado Archie.

-Estaba durmiendo, por eso es que no los escuche, ayer tuve una mala noche y no pude dormir bien.- Les mintió Anthony, tratando de mostrarse lo más sereno posible.

-Pero nosotros te escuchamos llo…- Archie dijo, pero Stear lo calló con la mirada. Anthony hizo como si no lo hubiera escuchado y gracias a Dios Stear habló.

-Bueno Ant, la tía nos espera.- Dijo Stear usando el diminutivo de este.

-¿Y Candy?- Preguntó este, le extrañó que no estuviera con ellos. Aunque por una parte se alivió, no tendría la fuerza necesaria de mirarla ahorita.

-En su recámara, ahorita la buscaremos.- Señaló Archie saliendo de la habitación.

-Vayamos entonces.- Dijo Stear a Anthony, le dio una palmada por la espalda y le sonrió. Este le devolvió la sonrisa y se aventuraron a buscar a Candy.


-Candy, la señora Elroy dice que te cambies para bajar a cenar con los Leagan- Le avisó Dorothy entrando a la habitación.

-Sí, me tendría que poner un disfraz de arpía para ir con ellos.- Dijo Candy mientras buscaba en su armario. Dorothy rió por su comentario y la ayudó a buscar un vestido que ponerse.

-Me gusta este.- Señaló uno que ella había comprado un día que fue de compras por Annie, más por petición de ella que por sí misma. El vestido era color esmeralda, era sencillo, pero a la vez muy lindo, las mangas largas. El pecho era una línea recta con una línea dorada, las mangas tenían líneas doradas tambiény en la cintura tenía en el medio un lazo dorado que quedaba muy lindo. La falda era en corte A y le llegaba a los tobillos.

-Es hermoso Candy.- Puntualizó Dorothy. Candy se puso el vestido y Dorothy le peino sus rizos rubios y los dejo sueltos, tan solo amarrándolos con una cinta verde esmeralda. Le puso un dije que tenía en el centro una bolita dorada de oro puro y un brazalete de oro con incrustaciones de esmeraldas en el que llevaba su nombre, regalo de Archie en su cumpleaños.

-¡Te ves preciosa Candy!- Exclamó Dorothy mientras le sacudía el vestido un poco.

-Gracias Dorothy.- Se escucharon unos toques en la puerta. Dorothy fue abrir, mientras que Candy se echaba un poco de su perfume de olor a rosas.

-Candy, son los chicos.- Candy Sonrío, Archie y Stear le sonreían ampliamente, mientras que Anthony esbozaba una pequeña sonrisa.

-¡Te ves preciosa Candy!- Exclamó Stear.

-Que linda estas gatita.- Le dijo Archie besando el dorso de su mano y regalándole un pícaro guiño.

-Gracias chicos, ustedes también se ven bien.- Dijo Candy mientras los veía a los tres.

-Te ves bien Candy.- Afirmó Anthony, sintiendo que las lágrimas saldrían a flote, pero hizo una fuerza sobrehumana para retenerlas.

-Gracias Ant.- Y le sonrió. Quién lo diría, Anthony era su hermano, por parte de su madre y su padre.

-Vamos.-Dijeron al unísono Stear y Archie, mientras le ofrecían sus brazos. Candy los aceptó y les sonrío, le dio una mirada a Dorothy y le sonrió en señal de agradecimiento. Dorothy asintió levemente correspondiendo la sonrisa y cerró la puerta del cuarto de Candy para ir delante de ellos a servir la comida.

-Anthony caminaba cabizbajo detrás de los chicos, ninguno de estos notaron el estado de Anthony. Esta noche reflexionaría acerca de lo que sentía por Candy. Tal vez lo que sentía hacia ella era solamente un amor a hermanos y lo había confundido, pero entonces ¿Por qué lloró? Tal vez por todas las ilusiones hechas con ella, ¿pero eso significaba que le gustaba? Estaba muy confundido y sin darse cuenta ya habían llegado a la mesa del almuerzo.

-¡Anthony!- Chilló Eliza y en ese momento solo quería sacarla a patadas de la casa, Eliza le sonrió y dirigió su mirada a Archie, Candy y Stear.- Archie, Stear.- Saludó ignorando por completo a Candy a propósito.

Los tres querían defender a Candy pero su tío Richard llegó e interrumpió los planes de los tres chicos.

-Chicos, ¿Cómo han estado?- Los saludó el señor Richard, interrumpiendo.

-Bien, gracias señor Richard.-Contestó Candy, ya que los otros tres se habían quedado callados.

-Bueno, vamos a comer.- Informó Elroy.

Todos se sentaron en la mesa y esperaron a que Dorothy y Alice pusieran la comida en la mesa, mientras comían, Eliza buscaba un error en Candy para humillarla frente a todos. El almuerzo pasó hasta el postre, no había podido hacer nada, pero haría algo hoy para humillarla frente a todos.

Pasemos al comedor, necesito algo importante que decirles.- Dijo Elroy mientras se levantaba de su silla, los demás la siguieron, Eliza le puso el pie a Candy y esta para no caer, puso una mano en la cuchara de su postre y este salió volando hasta dar con el vestido de Eliza.

-¡Ahh! Todo es tu culpa.- Le acusó Eliza a Candy de todo el alboroto.

-¿Qué pasa aquí?- Intervino Elroy escuchando los gritos, Mientras Archie y Stear trataban de aguantar la risa, pero con una sola mirada de Elroy bastó para que se quedaran quietos. Anthony en cambio esbozó una sonrisa, quería reír y llorar.

-Tía, Candy me ensució mi vestido a propósito. Lo que pasa es que me tiene celos y por eso lo hizo.- Le mintió a su tía, haciéndose la víctima y haciéndoles creer que estaba llorando, menos a Stear, Archie y Anthony.

-¿Es verdad eso Candice?- Le preguntó la matriarca a Candy, sin saber a quién creer.

-No tía, lo que pasó es que me tropecé y para no caer puse mis manos en la mesa y el postre voló hacia Eliza, pero no quise hacerlo a propósito.- Le explicó esta, tratando de contener las lágrimas por la impotencia que tenía. Ella sabía que Eliza la había hecho tropezar, pero no quería que se dieran el disgusto de retarla cuando esta sabía actuar muy bien.

-Eliza, escuchaste a Candy y no quiero que se hable más de esto.- Le dijo la matriarca olvidando la conversación.

-Yo no lo creo.- Chilló Eliza, cruzándose los brazos.

-Vamos.- Ordenó la matriarca. Por la forma en que se lo dijo Eliza se calló.

Una vez en el salón todos se sentaron y esperaron atentamente a que la matriarca empezara a hablar. Todos pidieron té y la matriarca después de beber un poco de este, comenzó lo que tenía que decirles.

-Los he citado para decirles una cosa muy importante, respecto a Candice y…- Elroy pausó un momento y volvió hablar- Pauna.

-Tía, no es necesario si usted no quie…- Empezo a decir Richard, él sabía cómo se sentía Elroy al hablar de Pauna, pero Elroy lo interrumpió.

-No, aunque no quiera, debo informarles.- Elroy les contó todo, con las caras muy sorprendidas de Archie y Stear, La mirada confundida y asombrada de Richard, La mirada molesta y sorprendida de Sarah, la de Eliza era una mezcla de celo, asco y molestia total, la de Neil era sorpresa, la de Candy era serena, al contrario de la cara de Anthony que estaba tensa, pero ninguno de los presentes se dio cuenta, por la impresión que se habían llevado y la de Elroy era igual a la misma de siempre.

Por ende, el nuevo nombre de Candice es, Candice Amellie Brown Andley y por consiguiente es hermana de Anthony e hija de Pauna y Marcus.- Terminó de explicar Elroy, era lo único que Eliza pudo dar la bienvenida. ¡Candy y Anthony eran hermanos! No se podrían casar y ser novios, ¡jamás!

- ¡Candy! Bienvenida a la familia. Que bueno que te hemos encontrado. Llámame tío Richard ahora por favor - Le dijo Richard con una sonrisa en el rostro.

- Gracias señor...Tío Richard. A mi también me gusta ser de su familia.- A Stear se le aguaron los ojos y la abrazó hasta dejarla sin aire.

- Stear, me aplastas.- Stear la soltó y sonrió, Candy también tenía lágrimas en los ojos y miró a Archie, quien tenía la boca muy abierta y parecía que le daría un ataque cardíaco. La abrazó no tan fuerte y apenas pudo susurras unas palabras.

- Ca...Candy... Somos familia.- Archie no podía creerselo y sentía como los ojos se le aguaban al saber que habían encontrado a su prima perdida, claro que se enteró hace unos 20 minutos.

- Me alegra tanto Candy, me es imposible creerlo.- Le dijo Stear soltando una lágrima de felicidad. Anthony no prestaba mucha atención a los comentarios de su familia y estaba perdido en sus pensamientos. Eliza en cambió no creyó que Candy fuera de su familia y al parecer Niel tampoco, pero tuvieron que aceptarlo a regañadientes. Sarah estaba tan impresionada que sintió que se asfixiaba. Ella tampoco dijo nada, pero algo le decía que era igual a su hermana. La tonta de Pauna. Siempre había estado celosa de ella; Era más hermosa, tenía a los mejores hombres, se casó con el hombre del que ella tan profundamente se enamoró y era la favorita de su tía Elroy. Por eso apartó la vista de Candy y sintió que sus lágrimas caerían sin control al recordar a Marcus. Esa niña era hija de Marcus y no podía aceptarlo.

- Ahora ustedes chicos, vayan y hablen en el otro salón de té, que ahora hablaremos de otras cosas.- Les dijo Elroy a todos sus sobrinos.- Me gusta ver a nuestra familia unida y que todos ustedes se lleven bien.- Les dijo a pesar de que la realidad era otra.

Apenas salir de la sala de té, Archie y Stear los miraron a los dos y encontraron varios parecidos. El color del cabello, la forma de la cara, la nariz respingada, eran aspectos que en verdad se parecían.

-No puedo creerlo Candy, eres nuestra prima.- Exclamó un emocionado Stear.

-¿Acaso nunca lo fui?- Le preguntó esta, en un tono molesto juguetonamente.

-Si, si lo que quiero decir es que eres nuestra prima de sangre.- Le respondió este. Sin poder creerlo, Archie por su parte no podía hablar de la impresión que se llevó.

-Hum... A mí no me agrada la idea de ser familia de esta dama de establos. Y no me creeré una historia tan tonta- Respondió Eliza, metiéndose en la conversación.

-Compartimos el mismo sentimiento. Y si no lo quieres creer Eliza, no lo hagas, pero es la verdad.- Le respondió Candy, mientras que Eliza le lanzaba una mirada furiosa.

-¡Anthony, vamos!- Chilló Eliza, jalándolo por el brazo.

-No, me quedaré con ellos Eliza.-Le respondió este tajante. Eliza lo miró furiosa y se fue hacia el salón de té acompañada por su hermano.

-Vayamos a hacer otra cosa.- Les propuso Stear.

-Podemos jugar beisbol.- Les propuso Candy sonriendo.- O a hacer carreras.- Al ver el desánimo de Anthony se calló.

-¿Qué tal si vamos a hablar al cuarto de té que está más allá?- Les preguntó Stear, que también se dio cuenta del desánimo de Anthony

-Yo, lo siento pero no me siento muy bien.- Les dijo Anthony para después dirigirse a su cuarto, necesitaba pensar. Al llegar salió al balcón y sus pensamientos lo invadieron.

-Tengo que dejar de pensar en Candy.- Se repetía una vez más en su cabeza mientras miraba su ventana.

-Tengo que guardar el amor que estoy sintiendo por ella de esta manera, pero hoy al verla, solo me sentí con grandes ganas de protegerla. ¿Y si solo fue siempre un amor fraternal y lo confundí?- Se preguntaba a sí mismo, esperanzado de encontrar en su corazón una pizca de esperanza, que le diera una señal de que solo era un amor fraternal.


-Todavía no puedo creerlo.- Le decía Archie a Candy.

-Jajaja, pues créelo, sino te quedaras atontado toda tu vida.-Le respondió Candy, haciendo que los tres se carcajearan.

-¿Por qué Anthony se habrá ido así?- Les preguntó Candy. Stear y Archie se encogieron de hombros y negaron con la cabeza dándole a entender que no sabían nada. Pero Stear recordó los sollozos de Anthony en la mañana.

-Pues… Esta mañana, Archie y yo fuimos a llamarlo a su habitación y como no contestaba yo me di cuenta de que Anthony parecía estar llorando y cuando volvimos a llamarlo este abrió la puerta, tenía los ojos hinchados pero nos dijo que se había quedado profundamente dormido porque anoche no pudo dormir bien.- Le contó Stear.

-Es verdad, Anthony últimamente ha estado actuando muy raro.- Puntualizo Archie.

-¿Qué le habrá pasado?-Tal vez recordó a su…nuestra mamá mientras dormía, pensó Candy.

-No sabemos Candy.- Respondió Archie.- Pero hay que saberlo.- Se convenció este.

-¿Y cuál es tu plan? Espiarlo todo el día seguramente.- Le dijo Stear a Archie.

-No, pero tal vez tú Candy puedas hablar con él.- Se dirijió Archie a Candy.

-Si, esta noche hablaré con él.- Les respondió esta.


-Tía y como usted está tan segura de que Candice es una Andley, a mí me parece imposible.- Le recalcó Sarah, si Candy era una verdadera Andley significaba que toda la fortuna iría hacia ella y su hermano Anthony, al menos que Anthony o Candy contrajeran matrimonio con uno de los Leagan. Tal vez si ella persuadía a sus hijos de hacerlo, ellos serían millonarios. Aunque…La tía Elroy la interrumpió en sus pensamientos.

-¿Acaso dudas de lo que afirmo Sarah?- Le preguntó Elroy con su vista fija en ella.

-No, lo que yo quería darle a entender, es que como usted sabe que George no la pudo engañar.- Sarah le decía, mientras Elroy tomaba de su té.

-George es un hombre de confianza, en quien más confío tal vez. – Respondió esta.- George no me mentiría, además de que Candy es muy parecida a Pauna y la criada que le dio a George la información fue completamente cierta.- Le aseguró Elroy mirándola con una de esas miradas muy suyas de seriedad.

-Yo no esto…- Sarah fue interrumpida por Elroy.

-¡Candy es una Andley, te guste o no Sarah, y lo mismo va para ti Richard!- Dijo enfadad Elroy, su paciencia se agotó y tampoco es que tuviera mucha. Candy era una verdadera Andley y ella lo sabía, tan seguro como si respirara aire.

Sarah asintió, mordiéndose la lengua para no hablar de más. Lo de persuadir a la tía de desconfiar de que Candy no era una Andley había fracasado y también lo había descartado. Solo le quedaba su segunda opción y esa era casar a Anthony con Eliza. Haría lo que tenía que hacer para lograrlo, aunque su "querida" tía estuviera en desacuerdo. Esa niña, tan parecida a Pauna le hacía tener un gran resentimiento hacia ella.

-¿Tía y que piensa hacer para enfrentarse a la sociedad con tremenda noticia?- Le preguntó Richard acomodándose en su asiento.

-Primero, debo hacer de Candy una señorita de sociedad y para eso he pensado en una posibilidad; mandarla al igual que a Anthony hacia el colegio San Pablo. Pensaba en mandar a Anthony a Nueva York para que se convirtiera en un hombre de negocios, pero me decidí en enviarlo hacia el mismo colegio a donde irán sus primos.- Dispuso Elroy mirándolos a los dos.- Eliza, Daniel, Archibold y Alistear irán juntos dentro de una semana como lo decidimos. Pero Anthony y Candice irán después, necesito el tiempo necesario para hablar con la rectora, por eso mandaré a George para que hable con ella y le mandaré una carta de mi parte, no podré ir porque necesito poner orden a esta casa y además darle de mis enseñanzas a Candy.- Declaró la matriarca y con su mirada les dio a entender a Richard y a Sarah que no quería de su opinión.- Espero que Eliza y Daniel estén enterados de esto.- Les dijo volviendo a tomar de su té.

-Si tía, ya tienen sus valijas preparadas.- Respondió Sarah. Elroy solo le lanzó una mirada de aprobación y la conversación se fue a otros temas de negocios y la sociedad.


Eliza recordaba como la trató hace unas horas Anthony, ¿Cómo era que Candy siempre se salía con la suya? Se preguntaba Eliza, desde este día la vida de Candy iba a ser completamente imposible. Ella no podía quedar como una torpe en frente de todos, no lo permitiría. Ella no era una cobarde y no se dejaría vencer por esa. Se vio en el espejo que había en la sala, ella era bonita, mientras que Candy era una cualquiera. Ella tenía una nariz perfecta, mientras que la de Candy estaba llena de pecas. Su pelo era perfecto, mientras que el de Candy era horrible y más cuando se ponía esas dos coletas. Además que su gracia y porte eran lo más esencial en una dama, mientras que Candy solo era una huérfana sin modales. Eliza no podía dejar de compararse con Candy y preguntarse qué le habrán visto sus primos si era tan horrible. ¿Cómo podía ella ser su prima? ¡No lo creía!

-¿Qué has escuchado?- Le preguntó Eliza, mientras que Niel tenía su oreja pegada a un hueco que estaba detrás de un cuadro que daba a la habitación donde estaban sus padres y su tía. Lo descubrieron un día en que Eliza empujo a Niel y este calló sobre el cuadro, haciéndolo caer y descubriendo ese hueco donde podían enterarse de todo.

- Al parecer mandarán a la dama de establos y a tu querido Anthony al colegio donde iremos en Londres.- Le dijo Niel tratando de seguir escuchando, pero solo hablaban de cosas sin importancia.

-¿Eh?- Chilló. A Eliza le disgustó por completo que Candy fuera al Real Colegio San Pablo, solo era un colegio para damas y ella no era una. Lo único que le agradó fue que Anthony iría, tal vez podría poner a Candy en ridículo a todos, inventando una historia que todos allá se creerían. Tendría que hacerlo si quería ganarle a Candy en todo y que nadie se acercara a ella.

- Lo que oíste.- Le dijo Niel, poniendo el cuadro en su lugar.

- Sí, pero tengo un plan para cuando Candy llegue.- Le respondió esta.

-¿Y eso que será? No me digas que será de tus estúpidos planes de ponerla en ridículo frente a todos porque sabes que no ganaras.- Le respondió este mientras se sentaba en un mueble.

- Si funcionará, cuando Candy llegue al colegio, nos encargaremos de decirle a los demás rumores sobre ella y todos se lo creerán y todos la odiaran y la despreciaran, ya verás Niel, ya verás.

- Me gusta bastante esa idea Eliza.- Le respondió Niel, mostrando una sonrisa malévola.

- Y resultará.- Respondió esta, mirándose al espejo.


Continuará...

Serena Candy Andrew Graham: Hola Serena! Gracias por el review. Si probecito, pero ya verás como todo tiene más sentido. Si, hubo una equivocación lo siento, pero ya lo corregí. Bueno... ya viste la reacción de los diablitos... Pero claro, tomarán de su propio chocolate :D Wuajajaja. Gracias por el comentario. Jajaja bueno... eso es un secreto... Yo hubiera deseado ser Candy y conocer a Terry :D Pero todo puede pasar en este fic pero algo que si t aseguro es que el final(ya estoy hablando de eso -.-) será feliz :D