2. Choza

—¿Estás de broma? —ironizó categórico, ante el hombre que estaba en el pequeño puerto, le acababan de confirmar lo que ya venía sospechando: que sólo existía ese puerto, unas cuantas casas, en su mayoría abandonadas, un local más viejo que Zeus fungía de botica, comedor, taberna y a saber qué otra cosa más—. Mierda…

Su pequeña travesía se estaba convirtiendo en una excursión para expiar sus pecados. Se suponía que el jodido iba a ser Shaka, no él.

Suspiró y caminó por el terregoso lugar, el aire era irrespirable, el calor insoportable, amén de la espantosa sensación de ser seguido por muchos ojos invisibles, seguramente caballeros, renegados en su mayoría.

Nada de qué preocuparse. No eran peligro para él.

De acuerdo a la última notificación Guilty había sido derrotado por su propio discípulo, por lo tanto Jango estaba al mando de los caballeros negros, se preguntó qué habría sido del aspirante a la armadura de Fénix.

No tardó en saberlo.

Notaba que le seguían, de cerca, cada vez más… le pareció ver el brillo de unos ojos azules, pertenecientes a alguien que se ocultaba en las sombras, ese alguien parecía hostil.