Rise of Card Captor

Capítulo 2: El guardián.

Un suspiro ahogado acabó con el silencio en la habitación. Empapada en sudor, Sakura se levantó asustada buscando a tientas en la mesita de noche contigua a su cama el interruptor de la lámpara. Cuando lo alcanzó posó su mano en su frente para recargar un poco su cabeza y tratar de recuperar el aliento, miró a su alrededor y solo vio los muebles típicos de su habitación, además de la pequeña camita dónde Kerberos descansaba plácidamente.

— Perdóname, Kero — dijo en voz bajita mientras observaba al guardián.

El sueño que tenía la despertaba desde hacía un tiempo; primero ella estaba en algún lugar del centro de la ciudad viendo como un hombre la observaba desde la distancia desde en la azotea de un edificio, no le temía, al contrario, sentía una presencia benigna además de una gran curiosidad por ver su rostro, pero después todo se volvía oscuro y ella aparecía en una habitación iluminada únicamente por la luz de las velas y alguien estaba de espaldas esperándola; pero todo terminaba en lo mismo, ella despertando agitada en medio de la noche. Abrió el cajón de la mesita de noche dónde sacó un ejemplar de "Alicia en el país de las maravillas", hojeándolo con rapidez hasta que encontró una fotografía, la acarició con mucho sentimiento.

-— Todo es por ustedes, espero un día puedan entenderlo


El auto de Tomoyo Daidouji era un elegante sedán azul con asientos claros y vidrios polarizados. Se encontraba estacionado en un punto estratégico donde Shaoran y ella miraban atentos la entrada principal del Hospital de la Ciudad de Tomoeda.

— Ya no tarda en salir — avisó Tomoyo mirando su reloj de mano.

— ¿Por qué no hablamos con él directamente? — preguntó Shaoran.

— Touya es posiblemente el más afectado de todos, no es conveniente molestarlo ahora — reveló —, no me malinterpretes, todos lo estamos, pero él perdió de alguna forma a dos personas al mismo tiempo.

Un doctor de aspecto pulcro y alto salió por las puertas de cristal, su cabello castaño oscuro ondeaba con el viento mientras cargaba un maletín de cuero negro.

— Es él.

Shaoran lo observó detalladamente a medida que sus posibilidades le permitían debido a la distancia que los separaba; tenía un aspecto aparentemente tranquilo, incluso parecía caminar con cierta despreocupación o al menos eso se creía hasta que se llegaba a su mirada; era la misma mirada de pérdida que la que tenía el Profesor Kinomoto el otro día, sin embargo, la de él lucía más vacía, como absorta en la distancia de sus pensamientos profundos.

— ¿A qué te refieres con que perdió a dos personas? — inquirió Li, sin quitarle la vista de encima.

— Al mismo tiempo que Sakura comenzó a alejarse, el joven Yukito Tsukishiro sufrió un terrible accidente y quedó en coma… Era la persona más especial para Touya y fue el gran amor de la infancia de Sakura, sin embargo, ni siquiera eso la hizo desistir de su comportamiento, al contrario, la alejó más. Desde ese día Touya hace turnos exhaustivos en el hospital todos los días además es quien se hace cargo de los gastos y el cuidado del joven Yukito.

Shaoran frunció el ceño, era como ver pedazos de una película donde el espectador estaba encargado de juntar todas esas escenas para sacar una conclusión final, lo más peculiar del caso era que estaba seguro de que nada eran hechos aislados, sino que todo estaba intrínsecamente relacionado en torno a un evento mayor.

— Quiero conocer a Sakura — pidió.

Tomoyo se volvió rápidamente a verlo.

— Sé perfectamente dónde está — dijo la chica — pero, aunque la tuviéramos enfrente ella haría todo lo posible para evitar hablarnos de más o cortaría la conversación muy rápido.

— Solo quiero verla, desde la distancia eso no es problema, pero necesito hablar por lo menos con Kerberos.

— Kero no se despega ni un minuto de ella, son órdenes de Eriol.

— Yo también tengo mis trucos, Daidouji — le dijo sonriendo —, me serán suficientes unos minutos con él.


Eriol se puso su abrigo negro antes de abrir la puerta.

— Vuelvo en un momento — dijo a Sakura, que veía una película junto a Kero.

No esperó su respuesta y se enfiló hacia las escaleras, su departamento estaba en el último de los cinco pisos de aquel edificio ubicado en el centro de la ciudad. Era una zona excelente, llena de comercios coloridos y llena del bullicio constante de la vida cotidiana de la gente.

Ese día lo pensaba dedicar a entrenar con Sakura, pero debido al gran avance que ella mostraba decidió que lo mejor era informar que todo iba de acuerdo con el plan. Camino algunas calles a una velocidad moderada hasta que llegó a una parte de la ciudad con menos ajetreo que la zona en la que vivían, ahí, como si estuviera en medio de la nada estaba su tienda favorita en toda la ciudad; vendían antigüedades de todo el mundo y contaban con una extensa biblioteca privada de volúmenes antiguos en distintos idiomas, incluso era posible contratar un cubículo privado por una módica cantidad de yenes y evitar ser molestado por un tiempo y esto era precisamente lo que él venía a hacer. La señorita que fungía como bibliotecaria en ese lugar sonrió al verlo, pues era cliente asiduo de la tienda, así que simplemente le entregó una llave para que entrara al cubículo personal que siempre elegía y que casualmente era el más alejado de todos.

Una vez dentro, Eriol se aseguró de cerrar la puerta y se sentó en un cómodo sillón con un libro en sus manos, pero antes de iniciar su lectura, un símbolo brillante apareció en el suelo y una figura encapuchada se reflejó en el centro.

— Me place informarle que todo marcha según lo acordado — dijo el inglés.

Son excelentes noticitas, Eriol- —contestó la figura —, ¿qué tanto sabe ella?

— Lo suficiente para convencerla de hacer esto —reveló—, pronto ella estará completa para iniciar la siguiente fase, estoy seguro de que la completará con éxito y estará lista para usted.

Sabía que podía confiar en ti. ¿Alguna otra noticia?

— Sí — sonrió —, ha llegado una presencia mágica diferente a la ciudad y estoy seguro de que viene por nosotros, pero me haré cargo a su debido tiempo.


— Mira — señaló Tomoyo — es ese departamento.

Shaoran y Tomoyo estaban en la azotea de un edificio cercano al conjunto de departamentos donde vivían Eriol y Sakura. Era posible percatarse que había alguien dentro por las ventanas que estaban abiertas y las cortinas corridas.

— Debes decirle ahora, Daidouji — pidió Li —, te prometo que nos será de utilidad.

La amatista se mostraba renuente a hacer lo que Shaoran pedía, pero era consciente en el fondo que tal vez era una gran oportunidad que significaría un avance después de tanto tiempo de estanco.

— Lo haré —dijo al fin.

Suspiro profundo y sacó su celular para comenzar a escribir un mensaje, lo borró varias veces, pero al final tuvo el valor de enviarlo.

— Sé que es difícil para ti — dijo con voz comprensiva —, pero esos minutos serán valiosos.

Ella miraba ansiosa la pantalla del aparato. En ocasiones anteriores que había intentado hablar con Sakura ella le sacaba la vuelta o las pocas veces que aceptaba salir era por periodos breves de tiempo y era intolerante a cualquier pregunta relacionada con Eriol. Para su sorpresa, el mensaje llegó rápido.

— ¿Qué dijo? — preguntó Shaoran.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Tomoyo y miró a Li asintiendo.

— En el café que te comenté, es de una amiga así que podrás acceder con facilidad, pero te lo advierto, ella se ira pronto de ahí, no se queda mucho tiempo.

— Hare que sea tan productivo que parezcan horas.

Los dos bajaron en el ascensor del edificio para dirigirse caminando al sitio pactado. Tomoyo agarraba con fuerza una bolsa de regalo que había confeccionado especialmente para Sakura; a pesar de que su amistad estaba fracturada, ella aun sentía la misma emoción de siempre al compartir momentos con su amiga. Shaoran agradeció que el lugar estuviera cerca, porque tenía que guardar la mayor energía posible. Daidouji le indicó que entrara por la puerta de atrás dónde esperaría en un lugar que ellos acordaron previamente. Ella estaba agradecida que Rika, su ex compañera de escuela, hubiera sido tan amable de cederle un espacio más privado para hablar con Sakura. Tomoyo la esperó a fuera con algo de nervios y su amiga no tardó en aparecer, Sakura vestía un simple pantalón de mezclilla y una blusa blanca, se veía muy desmejorada lo que partió el corazón de Tomoyo, pero le dedicó la más cálida de sus sonrisas, también traía una bolsa donde ella suponía estaba el pequeño Kero oculto.

— Buenas tardes, Sakura — saludó entusiasmada.

— Hola, Tomoyo — contestó la ojiverde —, no tengo mucho tiempo.

— No te preocupes, será solo un té y nada más.

Las dos caminaron hacia adentro del café, había pocos clientes debido a la hora así que el ambiente era más que tranquilo, Tomoyo guio a Sakura a la parte más alejada del lugar, donde había una mesita que estaba separada por unas cortinas y con su propia habitación de servicio. Para sorpresa de ambas, la mesa ya estaba servida.

— Rika no pierde el toque — comentó Sakura.

— Claro que no, todo esto se ve delicioso.

El pequeño Kero salió inmediatamente de la bolsa al verse tentado por aquellos manjares.

— ¡Es un gusto verte Kero! — exclamó feliz Tomoyo.

— ¡Tomoyo! — dijo mientras la abrazaba.

Sakura sonrió, por unos instantes había olvidado todo lo que pasó, se podía sentir como ella normal de nuevo, compartiendo con sus amigos una calmada tarde de té; pero aquello solo fue momentáneo, pues los recuerdos de su misión volvieron al instante.

— Lo siento, Tomoyo — se disculpó Sakura —, me gustaría que hiciéramos esto rápido.

Tomoyo la miró con un dejo de tristeza por unos instantes, pero luego su mirada se volvió pacífica.

— Por supuesto, entiendo — comentó —, te he traído esto, es uno de los últimos diseños que te confeccioné, pero no había tenido la oportunidad de dártelo.

Le entregó la bolsa con un inocente decorado de alas, y mientras Sakura lo abría con curiosidad, ella se dirigió al pequeño Kero.

— También traje algo para ti, Kero — le dijo — está en el refrigerador en la pequeña habitación de servicio contigua, olvidé traerlo pero puedes ir, no te preocupes — dijo elevando la mirada hacia Sakura — , he pedido que no haya nadie.

Sakura dudo un momento, pero termino por asentir. Emocionado, Kerberos voló rápidamente a la pequeña habitación y justo cuando entró, un halo de energía cubrió aquel espacio completamente. Alarmado Kero se disponía a regresar cuando una voz lo llamó.

— ¡Espéra Kerberos! — pidió Shaoran, mientras sostenía su espada contra el suelo justo en un orbe brillante que era origen de la magia.

— ¿Quién eres? — preguntó desconcertado — ¿Cómo sabes quién soy?

Shaoran comenzó a respirar con dificultad, estaba gastando mucha energía en ese hechizo.

— No tengo mucho tiempo —explicó—, soy Li Shaoran, descendiente de Clow, he venido aquí para ayudar a Sakura, pero necesito información.

EL guardián frunció el ceño.

— ¡No quiero que otro descendiente de Clow le haga más daño a Sakura! — gritó.

Aquello desconcertó a Shaoran.

— No vengo a hacerle daño — continuó —, Tomoyo es quien me ha traído aquí, nos quedan solo pocos minutos, dime lo que sabes y te ayudaré.

Kerberos dudó unos segundos, pero aceptó lo pedido por aquel muchacho convencido por escuchar el nombre de Tomoyo.

— Escuha Li Shaoran — dijo —, eres poderoso, pero no lo suficiente para combatir con la reencarnación del mago Clow —Shaoran abrió los ojos de par en par, pues no esperaba aquella revelación —, sé que Tomoyo quiere ayudar pero esto es complicado, él hizo que Sakura absorbiera las cartas en su interior, todo el poder de las cartas vive dentro de ella en este momento; pero tanto poder casi acaba con su vida, está débil ahora pero entre más entrena más domina la magia y él la necesita, no sé para qué, pero estoy seguro de que la utilizará para algo malo y lo más importante, — Kero hizo una pausa — él no lo hace sólo.

Shaoran comenzó a tambalearse, el escudo que los rodeaba estaba perdiendo poder.

— Ayúdala —pidió el guardián—, si algo puedes hacer, yo también los ayudaré a mi manera, pero es importante que se preparen para lo peor y que no dejen que ese canalla ni los que están detrás de esto utilicen a Sakura.

La magia desapareció, Shaoran cayó de rodillas al suelo y su espada se esfumó. Una desconcertada Sakura abrió de inmediato la puerta y sus ojos verdes y los ambarinos cruzaron miradas por primera vez.


Muchas gracias por leer, espero les haya gustado el capítulo.

Silverwomen.