Muchas gracias por sus comentarios, me animan a querer escribir más. Últimamente te ha visto minada mi confianza en mi escritura, pero aprecio que ustedes tengan una buena opinión de mis historias. Me cuesta mucho hacerlo, créanme. Por eso he tradado mucho en escribir esto pero ya está aquí y espero pronto publicar otras historias.

Recuerden que Bleach es de Tite Kubo-san.

El sudor hacía que la camisa se le pegara al cuerpo, una sensación bastante incómoda. Caminaba hacia su casa como todas las tardes después de la escuela, pero el calor lo hacía insoportable y sentía como si no estuviera en su cuerpo, parecía un zombie que anda por pura inercia.

Cuando al fin llegó a su casa, tomó un necesario baño de agua fría. No sólo a causa de los efectos del sol veraniego, sino también por lo ocurrido en el baño hace apenas unas cuantas horas. "Ichigo", su nombre dicho por unos labios jadeantes y deseosos era suficiente para mandar su mente al espacio exterior.

El agua recorría su cuerpo como un calmante, pero no era suficiente para su libido adolescente. Tuvo que masturbarse varias veces: una en la regadera, después en su cuarto mientras se vestía y otra vez mientras estudiaba. Pero no se sentía satisfecho, era lo malo de ser un chico de diecisiete años.

Aún así le sorprendía el hecho de que su cuerpo le reclamara tantas atenciones, había días en los que lo necesitaba pero con una sola vez le bastaba. Ni siquiera cuando se atrevía a ver las películas que el tonto de Keigo le prestaba se sentía con tanta urgencia. Algo había causado esa voz en él que ni el cansancio paraba sus desbordantes pasiones.

Ahora los días no seguían su curso ordinario. Cazar hollows siguió siendo la rutina pero en la escuela algo disipaba su somnolencia. En el salón no podía evitar dirigir su mirada hacia donde estaba sentado Ishida, cuando alcanzaba a notarlo intentaba mirar por las ventanas para distraerse con el exterior. En el descanso se percataba de que no recordaba nada de la clase, solo los pequeños e imperceptibles gestos que hacia su compañero, cuando asentía para reafirmar un pensamiento o la manera en que movía las manos mientras tomaba notas.

Al empezar el segundo período notaba inmediatamente la ausencia de su compañero y sabía inmediatamente la causa. Esperaba un tiempo, indeciso. A veces pedía permiso para ir al baño y otras se quedaba a esperar a causa de la culpa. Varias veces planeó también un acercamiento, aunque nunca lo puso en práctica.

Después de un tiempo incluso llegó a pensar que tal vez había sido su imaginación aquellas palabras que le oyó pronunciar a su amigo en un arrebato de lujuria. Además, él mismo no estaba en el momento más lúcido de su vida. Pudiera ser que ese gesto imaginario hubiera despertado en él sentimientos efímeros y que si se dejaba guiar por ellos solo le causarían problemas.

Estaba intentando estudiar, con los audífonos puestos y a todo volumen, mientras pensaba en la manera de diferenciar sentimientos reales de simples pasiones. La ventana estaba completamente abierta pero las cortinas no se movían, eran más de las nueve de la noche y el calor se había quedado atrapado en la habitación. Por todo el piso había libretas, copias y libros regados, como solía lucir en las semanas de exámenes. Una botella de agua que iba quedando vacía le mantenía despierto y el único ruido en la habitación era el de las manecillas del reloj.

De repente sintió que alguien entraba por la ventana, era Ishida. Estaba parado sobre el colchón de la cama y le miraba como siempre, pero no decía nada. Ichigo se quedó perplejo y no supo qué estaba pasando, ¿acaso estaba soñando despierto?. Por un momento solo se quedó callado tratando de conectar sus pensamientos:

- ¿Qué estás haciendo aquí Ishida?- exclamó al fin.

- Tan maleducado como siempre, Kurosaki.- replicó con la misma expresión usual de autosuficiencia.

- ¿Lo dice la persona que entró por la ventana?- Todo comenzó a sonar como una conversación normal.

- ¿qué tiene de malo? Todos tus amigos entran por ella.

- Si, pero todos son shinigamis y no los ven mis vecinos.

- ¿Y Chad e Inoue?

- No lo hacen siempre.

- ¿Te molesta que yo entrara de esa manera?- le cuestionó.

- Me da igual.- respondió tratando de parecer indiferente.- Pero ¿qué es lo que te pasa?¿hay hollows o algo por el estilo?

- No.

Esa respuesta hizo que a Ichigo le diera un vuelco el corazón, trató de mantener la conversación normalmente y a sus sentimientos en orden.

- ¿Entonces, qué te trae por aquí?

- Pasaba por aquí.

- ¡¿Qué tipo de respuesta es esa?!

- ¡Idiota. Es algo que sucede!

- ¡Claro que no!

- ¡¿Qué quieres decir?!

- Que si no fueras tú podría creerlo.

- Pues… tal vez estaba intentando ser un poco más amistoso.

- Ajá.- miró a Ishida con cara de incredulidad.

- ¡Está bien. Ya me cansé de ser amable. Adiós!- dijo abruptamente y se dio media vuelta.

En ese momento, Ichigo se dio cuenta de que no podía dejarlo ir. Agarrándolo por el brazo, le dijo:

- Espera.

Pero el movimiento hizo caer a Ishida sobre la cama y todo pasó tan rápido como un accidente en la carretera. Aprovechando la situación Ichigo se puso de él y lo besó, pero Ishida lo apartó con desesperación.

- !Kurosaki!- gritó

- ¿Qué pasa?- le preguntó dudando.

- No juegues así conmigo- y le miró con esa expresión que le había visto la primera vez que pelearon juntos.- No quiero que me tengas lástima.

- ¿Lástima?¿De qué estás hablando?

- Me gustas, pero no tienes por qué hacer esto.

- Nadie me está forzando, lo sabía pero yo no pude acercarme.

El quincy, sorprendido, intentó articular una palabra pero sus labios fueron callados con los besos de su amigo.

Hacía mucho calor y sus cuerpos ya estaban sudando antes de hacer cualquier movimiento. Esa misma sensación también motivaba sus deseos. Se quitaron la ropa solo para intentar mitigar el efecto del clima y de la situación. Manos impacientes acariciaron cada palmo de piel y los labios no dejaban de buscarse.

Ishida tomó la iniciativa y se colocó encima del shinigami, bajó por su cuerpo para alcanzar la erección y meterla en su boca. Los gemidos intentaban ser sofocados pero imperó la necesidad más que el recato. Lógicamente las intensas sensaciones solo duraron unos minutos y ambos se encontraron desnudos, satisfechos e incapaces de pensar.

Afortunadamente la familia Kurosaki no se dio cuenta de lo que estuvieron haciendo gracias a que estaban viendo el programa de Don Kanonji en la televisión, incluso Karin que tampoco se perdía ningún episodio a pesar de la supuesta indiferencia que mostraba su rostro.

Los amantes se cambiaron de ropa en silencio. Ichigo se sentó en la cama y observó cómo Ishida limpiaba sus gafas para ponérselas de nuevo. Se miraron y el shinigami fue el primero en hablar:

- Puedes entrar por mi ventana cuando quieras.

-Cómo si tuvieras tanta suerte Kurosaki.