Capítulo 2: ¡Inician las clases de educación sexual!

Inuyasha en el fondo agradeció que no fuera puesto más tiempo en evidencia y que, al mismo tiempo, tuviera la oportunidad de aprender.

Cuando Kagome empezó a explicar, ella se imaginaba en su mente aquellas imágenes en sus libros de anatomía, biología, educación sexual y algunos documentales. En la cabeza de Shippo, en cambio, aparecían los modelos de Sango y Miroku, mientras que en la de Inuyasha se imaginó a sí mismo… y a Kagome (no sabía por qué, él no piensa, sólo siente y ya, su imaginación voló).

- Primero que nada, no quiero que se burlen, no quiero que se rían, no quiero que me interrumpan a menos que sea una pregunta sobre lo que digo ¿Entendido? – ambos asintieron con temor.

- Bien – en la cabeza de Kagome su vastísima información se revolvía, no sabía muy bien por dónde empezar – Bueno… todo empieza ahí – Kagome señaló a los pantalones de Inuyasha haciendo que ambos se sonrojaran, pero Kagome retomó rápidamente su postura seria e Inuyasha no dijo nada pues estaba amenazado desde el inicio.

- Es decir… - prosiguió Kagome – Ustedes los machos tienen algo que se llama pene.

- Ah sí, con lo que hago pipi – dijo Shippo despreocupado.

- Así es – Kagome pensaba que era complicadísimo. No podía hablarles de hormonas, producción de esperma o las partes de sus órganos sexuales porque con todas esas palabras raras no le entenderían nada. Tenía el reto de hacerlo simple.

- Debajo de su pene tienen unas… - "bolas" pensó Kagome, aunque le pareció poco científico llamarlas así, y antes que encontrara la palabra adecuada, Shippo se le adelantó.

- ¡Ah sí, unas bolitas! Nunca he entendido para qué sirven – dijo entusiasmado, pues al fin lo sabría.

- Sí… bueno, ahí dentro su cuerpo produce algo que se llama esperma – efectivamente, ellos se quedaron como tontos sin entender lo que decía. – O sea, que ahí dentro tienen un líquido blanco. Cuando un macho es adolescente, a veces ese líquido sale por su pene, cuando sueña o tiene pensamientos… - se detuvo y se sonrojó un poco - … como los de Miroku – finalizó sin estar muy segura. Ya le estaba dando el pudor.

Inuyasha se sonrojó al máximo. No entendía todavía mucho pero recordó algunas veces que llegó a observar a Kagome en el río mientras se bañaba. Sin duda había sentido algo extraño en esa parte, pero hasta el momento no había salido nada. Mientras, Shippo imaginó a Miroku permanentemente goteando.

Kagome se empezaba a sentir derrotada.

- El caso es... que ese líquido es como la semilla que hace los bebés – Genial, pensó Kagome, ahora se estaba poniendo del lado cursi y fantasioso. Se sentía como cuando reprobaba los exámenes en su época.

- ¿Y la hembra qué hace? – dijo Shippo sin resistir la curiosidad.

- La mujer tiene dentro de su cuerpo un complejo y hermoso sistema aquí – dijo con cariño mientras se tocaba el vientre. De pronto recuperó el ánimo para continuar su explicación. Cuando Inuyasha la miró presionando su vientre, sintió justo esa pequeña punzada en su miembro. ¿Por qué? Él no pensaba en traseros como Miroku, eso no tenía sentido de acuerdo a la explicación de Kagome… pero no se atrevía a preguntar.

- Nuestro cuerpo está adaptado para recibir el esperma del macho – dijo Kagome tranquila, volviendo a imaginar sus libros – Es algo bastante mágico, aunque sea parte de la naturaleza humana – definitivamente ya se estaba poniendo cursi – El semen del macho llega a una especie de cápsula dentro del cuerpo de la hembra. Así como los machos producen semen, nosotras producimos esas cápsulas. El semen entra en esa cápsula y cual fusión mágica a partir de esos dos elementos empieza a formarse un pequeño ser humano.

Shippo tenía la boca abierta a más no poder. Inuyasha no podía imaginar con claridad: líquido blanco, cápsula, fusión… bueno, no era tan complicado pero seguía sin entender.

- Entonces, al principio es diminuta esa cápsula, pero igual que un renacuajo comienza a desarrollarse y a crecer. Por eso las mujeres embarazadas se ven cada vez con una barriga más grande. Eso quiere decir que el bebé crece. De hecho, no parece humano hasta como 5 meses después.

- Vaya… - dijo Shippo pensativo – Pero, Kagome ¿Cómo es que llega la semilla hasta la cápsula? ¿Cómo…? – Shippo no miraba a Kagome, parecía querer descubrirlo mediante su pura lógica.

Kagome se sonrojó un poco. Ni modo, había llegado la hora de la verdad, tenía que quitarse el pudo y mostrar lo futurista y genial que era.

- Pongan atención – dijo ella volviendo a su expresión de guerrera – Aquí es donde voy a explicarles cómo sucede esa unión entre macho y hembra – Ambos salieron de sus pensamientos personales y volvieron la vista a Kagome. A la mente de Shippo volvió la imagen de Sango y Miroku, a la de Inuyasha su imagen y la de Kagome.

- La mujer, en el lugar que ustedes tienen el pene, tiene algo que se llama Vagina. Básicamente se trata de una hermosa entrada – eso de hermosa le salió natural, le gustaba su cuerpo – El pene, que es alargado, puede entrar por ahí, depositando el semen.

Shippo entendía mejor, aunque la imagen de Sango y Miroku en esa posición le daba algo de vergüenza. Mientras, Inuyasha estaba muy rojo y con sus puños apoyados frente a él parecía tratar de ocultar algo.

- Muchachos, esto es algo serio – dijo Kagome como si fuera una maestra hablando a un grupo – El proceso de la unión entre hembra y macho incluye…

- Matrimonio – dijo el pequeño zorro, recordando las pocas palabras que le había dicho Inuyasha antes.

- ¿Qué? – dijo sorprendida Kagome. Si eso lo hubiera escuchado en su época, hubiera reprobado a Shippo.

- Eso fue lo que me dijo Inuyasha.

Inuyasha de pronto salió de su concentración. Después de la imagen de esa unión entre sexos, el hanyou estaba teniendo una erección que trataba de ocultar.

- Inuyasha – lo miró Kagome con esa mirada tan dominante que hizo su erección aún más fuerte - ¡Abajo!

Inuyasha con el golpe dejó controlado el asunto de la erección y se molestó, gruñendo, pero aún sin decir nada entendible.

- El matrimonio no tiene nada que ver con esto – dijo una liberal Kagome – Escuchen bien, el proceso de unir pene y vagina no siempre genera bebés. Digo, la mayoría de las veces sí, pero no se trata sólo de eso.

Inuyasha se incorporó. No podía creer lo que escuchaba. Shippo tampoco.

- Verán. Esa unión provoca placer – dijo con determinación, sin sonrojo – El cuerpo humano reacciona con placer ante caricias y besos. Justo eso sucede durante la unión… aaaggg… - Kagome gruñó – De hecho no se llama unión, se le llama tener relaciones sexuales.

Shippo comenzaba a confundirse. Todo era muy claro y de pronto ¡pum! Perdió el hilo. Aunque alcanzó a imaginar a Sango besándose, tocándose… y sintiendo placer. El zorro se agarró la cabeza y lanzó un grito.

- ¡aaaaah! Ya entendí, ya entendí, ya entendí – dijo mientras se revolvía el cabello frenéticamente. Kagome se sonrojó de nuevo, culpable porque tal vez se había dejado llevar. Inuyasha salió corriendo de la cabaña casi por arte de magia. Shippo tomó aire y más tranquilo le dijo a Kagome

- Kagome… déjame asimilar la primera parte de tu explicación y después si tengo dudas te dijo ¿Está bien? Creo que fue mucha información para mí, me voy a dormir – Shippo realmente se veía cansado.

Kagome se quedó inmóvil mientras Shippo se iba a un rincón y se dejaba caer, durmiendo al instante. ¿Qué rayos les pasaba? Tal vez no midió sus palabras.

De pronto quiso disculparse o algo… al menos recibir una explicación sobre qué había hecho mal. Apenas estaba el atardecer y el zorro ya dormía. Ella decidió salir a buscar a Inuyasha.

No estaba en el árbol de siempre, no estaba por la aldea… seguro había ido al bosque. Sabía que cuando quería estar realmente solo iba cerca del río y se escondía en algún árbol. Cuando llegó al río le sorprendió ver a Inuyasha saliendo del fondo del río, aún con un poco de rojo en sus mejillas.

- Inuyasha… - susurró con culpa Kagome.