Bueno chicos, este es el segundo capítulo de un nuevo proyecto, que salió de mi aburrimiento en clase de Empresa. Espero que os guste tanto como a mí!
Mi otra historia (también Outlaw Queen) es "Una poderosa arma", que espero que os guste y que la sigáis también.
Disclaimer: ninguno de los personajes de OUAT me pertenecen ni las canciones que se nombran o se citan.
Zelena
Ser la hermana secreta, mayor y abandonada de la mujer más poderosa del estado es mucho peor de lo que cualquiera pudiera pensar. Mi madre a ella la adoraba, le dio todas posibilidades que yo nunca tuve. Al principio, cuando mi padre adoptivo me dijo que yo era adoptada no me imaginé que sería tan horrible. "Me querrán ver, conocer, a lo mejor tengo hermanos, será genial", pensé entonces. Pero no. Cora me repudió nada más conocerme y la pelea entre ella y Henry Mills estuvo a punto de convertirse en el divorcio de ambos. Pero no lo hizo, tenían que guardar las formas, qué dirían de ellos. La única que pareció alegrarse fue Regina, la hija de ambos. Una chica atractiva, lista y ambiciosa. Ella estudiaba en Yale (obviamente, no iba a ir a una universidad de segunda) y se preparaba para dirigir la empresa de su padre. Yo, sin embargo, estudiaba en la universidad de Boston y gracias a una beca que me dieron por mis buenas calificaciones. Después, ella se casó con Leopold Blanchard y comenzaron a dirigir juntos las dos empresas. Cuando su padre murió, se adueñó de Mills&Daughter. Cuando Leopold murió, todo el mundo pensaba que sería ella quién se quedase con Blanchard&Co, pero cuál fue la sorpresa cuando se nombró a Mary Margaret, la joven e inexperta hija de Leopold y Eva Blanchard, dueña de todo. Sé que mi hermana hervió en cólera. Ahora estará feliz, ya lo ha conseguido, es la dueña de todo. Y yo soy una de sus miles de subordinadas.
Me extrañó muchísimo su llamada de hace unos días. Me pidió que fuera a su casa el sábado y así pasábamos el día juntas. Ninguna de las dos tenía más familia y es un poco lamentable que no nos veamos a menudo. Sé que ella trabaja mucho (o eso dicen, que a lo mejor solo se dedica a tomarse cafés en su súper despacho), pero también sé que no tiene ni pareja y creo que tampoco amigos. Normal, es bastante exigente con todos. Conmigo también, pero no tengo trato directo con ella. Además, como ya he dicho, nadie sabe que somos hermanas, imaginaos cómo afectaría saber que Cora Mills, la mujer de uno de los hombres más importantes del estado tiene una hija ilegítima.
Tras varias combinaciones de autobús, llego a la zona donde vive Regina. Su edificio es impresionante. Es lujoso, tiene al típico hombre uniformado en la puerta, con un montón de espejos. Saludo al portero y entro en el ascensor. No puedo subir las 22 plantas por las escaleras, además, que el ascensor me deja en la entrada de su casa.
-¿Regina?-pregunto.
-¡Zelena! Pasa.
Es la primera vez que voy a casa de mi hermana. Es preciosa. La verdad es que tiene un gusto exquisito. Y una cantidad de dinero también muy exquisita. Era el típico dúplex que sale en series como Gossip Girl. Entro cautelosa, con miedo de romper algo y que tenga que donar un riñón para pagarlo.
-Cojo mi bolso y nos vamos. ¿Has venido en coche?
-No...-no tengo coche. ¿Cómo voy a comprarlo con la miseria que me pagas.
-Mejor, aquí nunca hay aparcamiento. Vamos en el mío.
-¿A dónde?
-Es una sorpresa.-me dice sonriendo. Si pretende que vayamos a comer y paguemos cada una lo nuestro va lista.
Bajamos al parking y ella abre su maravilloso Mercedes negro. En serio, ¿cuánto dinero tiene?
-¿Qué tal la semana?-me pregunta, intentado sacar un tema de conversación.
-Bien, bueno, como siempre.-respondo. No sé de qué hablarle. No puedo quejarme de mi trabajo, a ver que le digo. Ella sonríe.-¿Vas a decirme a dónde vamos?
-No. Creo que tu semana va a mejorar mucho hoy. Pero, hablando de otra cosa, ¿dónde quieres ir luego a comer?
Tampoco sé que contestarle. ¿Al Burger King? Estamos final de mes, señora Mills, la gente a estas alturas no tiene dinero.
-Me da igual.
Vuelve a sonreír. Parece que me lee la mente y se ríe de mí.
-He pesando que tal vez podemos ir esta tarde al cementerio a ver a mamá. Hoy es, era su cumpleaños.
¿A mamá? O sea, ¿me reconoces como tu hermana? No es que me apetezca mucho ir a ver la tumba de la mujer que me abandonó, pero meh, todo sea por acercarme a la única familia que tengo.
-Hemos llegado.
Reconozco el edificio de Blanchard&Co. ¿Por qué me llama un sábado para trabajar? Nos bajamos del coche y le da las llaves a un chico para que se lo aparque. Su cara de asco cuando le ha dicho que tenga cuidado con él ha sido alucinante. Subimos al que es el despacho del jefe y veo que aún pone "H. Blanchard, Director general". Entramos y veo a un montón de hombres trajeados y muchos papeles sobre la mesa.
-Siéntate, por favor.-me indica Regina.-Bueno, como sabes Mills&Daughter se ha expandido y ahora este edificio y esta empresa también me pertenecen.-Asiento. ¿Qué me quieres decir con eso? ¿Quieres un pin?- Bueno. Soy humana, aunque haya muchos que duden eso, y no puedo estar en dos sitios a la vez ni dirigir dos organizaciones al mismo tiempo. ¿Sabes ya por dónde voy?
Es mentira. ¿Me está pidiendo que dirija esto? ¿Yo? Me tiemblan las piernas y pongo una sonrisa muy tonta. Por fin me siento parte de una familia, por fin siento que soy parte de algo importante.
-Con tu sonrisa veo que sí. Obviamente, el puesto de directora de esta sede conlleva un aumento de sueldo, una plaza de garaje y muchas cosas más que están redactadas en tu contrato.
No puedo ni respirar. Me levanto y abrazo a Regina. Abrazo a mi hermana pequeña. A mi gran hermana pequeña.
-Guau... está claro que te alegras.-dijo. Creo que está incómoda. Me separo y firmo casi sin leer. Nada más soltar el bolígrafo lo pienso ¿y si me está timando? Cojo el contrato y lo leo por encima. No, no me está haciendo nada malo, además, pone en letras grandes "directora".
Ella está dándose la mano con todos los presentes, agradeciéndoles su colaboración. Ninguno pensaba que fuera a ser yo quién se llevara el puesto. Un hombre negro, mayor, canoso, con una gabardina, me mira con asco. Se ve que es él quién tenía más papeletas para el puesto. Pero se ve que Regina no confía nada en él.
Salimos del edificio y a mí parece que me han puesto dos grapas en la cara.
-¿Dónde quiere comer, señora directora?
-¡Dónde quieras!-Exclamo.-¡Pero esta noche iremos a celebrarlo!
Regina me mira con cara extraña. La borrachera de hoy iba a ser considerable. No me imagino a la gran señora Mills pedo, mas me iba a encargar de que bailásemos y disfrutásemos como dos universitarias. Además, he oído por ahí que un grupo de chicos guapísimos va a tocar en mi local favorito, así que el plan está más que claro.
Regina
Zelena es admirablemente espontánea, cosa que a mí nunca me dejaron ser. Obviamente yo ya tenía una mesa reservada, obviamente, el camarero ya sabía lo que me tenía que servir, obviamente, yo ya sabía cuánto me iba a costar, y así, obviamente, con todo. El plan de esta noche me tiene preocupada. Durante la comida me ha advertido que va a ser ella quién escoja mi ropa, ¿estamos locos? Espero que no quiera llevarme de compras, a saber qué pensaría madre si me dejase aconsejar por ella. Aunque a decir verdad, madre debe estar revolviéndose en su tumba por lo que acabo de hacer. Ojalá se pudra aún más.
-Vamos a tu piso, necesito ver tu armario ya.
Cuando abrí las puertas de mi vestidor oí la mandíbula de Zelena caer al suelo.
-¡Dios mío! ¡Es el paraíso!
-Puedes coger lo que quieras, -ofrecí.- Aunque ahora podrás permitírtelo.
Comenzó a abrir cajones y puertas.
-¡Es alucinante!
Abrió el cajón de la lencería fina y sonrió pícaramente.
-Mmmm de esto ya hablaremos algún día.
Creo que he recuperado su confianza. O ella la mía. O ambas. Después de tres horas o más analizando cada ápice de mi pequeño trozo de cielo me obligó a ponerme lo que ella quiso, a peinarme como ella quiso y a maquillarme como, sí, como ella quiso.
-Yo me pondré esto, ¿te importa?-Negué con la cabeza.-Ya verás, nos lo pasaremos genial.
No quería desilusionarla, pero yo no puedo salir y montar un escándalo. Soy demasiado importante, demasiado conocida.
-Zelena, ¿qué vamos a hacer? Yo no pue...
-Vamos a ir a un concierto de un grupo genial. Además, el cantante está buenísimo.-Yo sonrío, no creo que esté tan bueno como Graham.-Pedimos comida china y nos vamos.
-¿Comida china?
-¿No te gusta? Bueno, pues una pizza.
-Prefiero lo de la pizza.
No me agrada ninguna de las dos ideas. Me preocupa el concierto ese. Seguro que al 80% de los presentes le molesta mi presencia, porque seguro que soy la jefa del 80% de los presentes.
-No vamos a ir en tu coche.
-¿Por qué?-le digo mientras meto las llaves del mismo en mi bolso.
-Porque te vas a coger una tan grande que no vas a poder conducir.-vuelvo a sonreír. No, querida hermana, yo me "cojo grandes", pero le haré caso.
Creo que voy demasiado provocativa. Me gusta ser provocativa, sí, pero con clase. No así.
Entramos en un local llamado "The rabbit hole" (menudo nombre y menudo antro), no he ido a un sitio así desde que era universitaria y salía con Daniel. Nada más llegar, Zelena pide dos chupitos. Creo que nadie me ha reconocido aún, afortunadamente.
-Deja de mirar a todos lados, me la suda que todos sean tus empleados y que la mayoría te odien.
-¿Lo hacen?-levanta la ceja.-Claro que lo hacen.
Ella mira a todos lados, parece buscar a alguien.
-¿Qué pasa?-pregunto. Ya llevo dos chupitos, no hay quién me pare.-¿A quién buscas?
-A... A nadie.
-Dímelo.-le ruego.
-Da iguaaal.
-Soy tu hermana, eso es lo que hacen las hermanas, hablar de chicos, ¿no?-Zelena sonríe. Creo que es la primera vez que la llamo así.
-Es un tipo genial, pero le importo una mierda. Él y su novia se pasean por toda la ciudad. Es una zorrita que van con la cara de buena.
-Odio a las mujeres así.-con la mano indico que nos los llenen.-¡Por las mujeres de verdad!
Nos reímos. Me lo estoy pasando bien. Las luces comienzan a bajar y cuatro chicos salen al escenario.
-¡Mira! ¡Ya empieza!
Suenan acordes de guitarra y una batería. El cantante se gira. ¡No! ¡Es Graham! Oh dios mío, que no me vea, que no me vea. Miro a mi alrededor, es imposible que me vea, no hay luces. Las canciones son buenas y pegadizas, ¿por qué nunca me dijo que tenía un grupo? Sonrío. La verdad es que se le ve aún más guapo allí arriba. Este piensa tirarse a cualquier niñata del público esta noche, seguro. A veces no sé por qué me imagino que solo soy yo. Las universitarias están creando un nuevo afluente. Qué bueno está. La canción se acaba y las luces se encienden de golpe. Me giro, instintivamente.
-Te dije que estaban buenos.-dijo riendo, Zelena.
-¡Buenas noches, chicos! ¡Muchas gracias a todos por venir! Esta noche cantaremos temas de siempre y algún que otro nuevo, ¡Esperamos que os gusten!
-¡Regina! ¡Gírate y alégrate la vista!
Me ha visto de lleno. Está empezando a cantar una canción lenta, de esas en las que bajan las luces y toca la guitarra suave. ¿He dicho ya que está muy bueno?
Yo sólo busco
que me tiemblen las piernas
que seas de esas
que nadie recomienda
Yo sólo busco
que nadie lo entienda
que nos rajan por la espalda al pasar
y nos siga la prensa...
Me está mirando. Oh dios mío, acaba de guiñarme un ojo. Sabe que estoy aquí. ¿Qué se piensa? ¿Que estoy aquí por él? Uy, que se cree que somos pareja. No, no no. Solo nos acostamos de vez en cuando. La canción acaba y desvía su mirada.
-Esta canción es nueva. No pensaba cantarla hoy, pero la escribí pensando en una chica, en una mujer. Y ya que está aquí, pues qué mejor que cantársela.-Me mira y me guiña un ojo. ¿Me ha escrito una canción?
Es muy movida, el público se levanta.
Como vas cómo lo ves, cómo lo mueves de bien,
cómeme hasta que no me quede carne ni piel,
como quisiera tenerte, besarte entre la frente,
amarte, en parte, porque eres todo arte.Como si fuéramos unos animales,
en cualquier parte con un plástico nos vale,
que estamos solos y no hay nada que nos pare
nada que nos separe.Cómo vas, cómo lo ves, cómo lo quieres hacer,
cógeme, no tengas miedo, no te voy a morder,
como quisiera roerte y luego socorrerte,
atarte, mojarte y luego chulearte.
-¿Cuánto hace que lo tiras?-me pregunta Zelena.
-¿Qué?
-Hermanita, tú lo has dicho, esto es lo que hacen las hermanas.
-¿Qué te hace pensar eso?
-Que ahora mismo te lo estás comiendo con la mirada. Y él te ha desnudado hace un rato.
Me estoy poniendo muy roja. Lo sé. Y las cosas que dice Graham en su canción no son las cosas que debería decirme. Sigo siendo su jefa.
-Un año, más o menos.
-Joder con la Mills...-dice riendo.-Y parecía tonta. Me quito el sombrero, está buenísimo.
Como si fuéramos unos animales,
en cualquier parte con un plástico nos vale,
que estamos solos y no hay nada que nos pare
nada que nos separe.eh, cómo vas cómo lo ves,
eh, cómo vas cómo lo ves,
Como si fuéramos unos animales,
en cualquier parte con un plástico nos vale,
que estamos solos y no hay nada que nos pare
nada que nos separe.
Como si fuéramos unos animales,
en cualquier parte con un plástico nos vale,
que estamos solos y no hay nada que nos pare
nada que nos separe,
nada que nos separe...
Graham y sus amigos siguen llenando el escenario. La verdad es que es un buen grupo. Y todos tienen talento. Vamos, que tampoco sé yo mucho de música, pero está bien. Hacen muchas alusiones a chicas, sexo y drogas. ¿Se drogará? Me importa poco, mientras haga su trabajo bien y lo haga bien en la cama. Creo que mi conciencia empieza a no ser mi conciencia.
-¡Y esto es todo! ¡Muchas gracias a todos! ¡Hasta otra!
Le miro. Él sigue mirándome. Me guiña el ojo y yo me muerdo el labio. No va a tirarse a una niñata del público. Me lo voy a tirar yo.
-¿Qué haces aquí?
-He venido con una ami... Con mi hermana Zelena.
Se acerca para darle dos besos. Mi hermana le ha hecho un escáner general, después me ha mirado y se ha reído.
Él se acerca a mi oreja.
-Tengo que irme. ¿Vienes conmigo?
¡Qué diablos! ¡Claro que me voy con él! Lo siento, querida hermana, el instinto me llama.
-¿A dónde vamos?
-Pero si eres tú el que me ha dicho que tenía que irse.
-Porque quería irme contigo a...-se acerca a mí y pone sus dedos en mis labios. Agarro su mano. Me lo tiraba ahora mismo, aquí.
Recapacito. No puedo hacerlo. Este se va a pensar lo que no es, que lo nuestro es solo sexo. Cuando yo quiera. Él no manda. Mando yo. Así que ahora cogemos un taxi, vamos a mi casa, nos acostamos y luego que se vaya.
-Vamos a mi casa.
Suelto su mano y me meto en el taxi. Él comienza a acercarse a mí. Si el taxista nos ve, estoy perdida.
-¡Señora Mills!-el taxista parece sorprendido de verme salir de aquí a esta hora y con Graham. Lo mejor será que marque las distancias.-¿A dónde?
-Calle Mufflin, 108. Para los dos, él es mi vecino.-levanto la ceja mientras él intenta agarrar mi pierna. Chico, que no somos pareja, que nadie va a saber que me acuesto contigo. Nunca. Mi vida privada es mi vida privada. Y ya bastantes cosas tengo que hacer como para preocuparme de Graham.
Pago el taxi y cada uno nos bajamos por un lado. Nos montamos en el ascensor y él ya sabe que subiremos a mi casa, directamente. Aproxima sus manos a mi cintura. Me agarra y me empuja hacia la pared. Me besa. Me besa como si fuera la última vez. Reacciono, tarde, pero reacciono. Recorre con su lengua mi cuello. Se acerca a mi oreja y la muerde.
-Estamos solos y no hay nada que nos pare, nada que nos separe.-canta en mi oreja.
Oh dios mío, Graham. Ahora soy yo quién empujo. Él ya estaba desabrochando mi camisa, tuvo que parar. Le miro de arriba a abajo y me muerdo el labio. Llegamos a mi apartamento y me lanzo para que me coja. Mientras él sigue jugando con su lengua en mi cuello, le quito la camiseta. Oh, Graham, eres mi mejor empleado. Pasa su mano por mi espalda mientras con la otra me sujeta el culo. Mis piernas le rodean y me suelta en el piano.
De todas las partes de mi casa nunca lo había hecho en el piano. Ha estado bien. Qué digo bien, muy bien, maravilloso. Mientras se viste voy a por un vaso de agua.
-¡Hasta el lunes, Regina!
Levanto la mano y la agito. Menos mal que en ningún momento ha pensado que iba a quedarse.
No os preocupéis, Robin sale pronto.
Espero vuestras reviews!
