Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
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El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.
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"Pensamientos"
Recuerdos
[***] Cambio de escena.
»Continuación de un dialogo
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Capítulo 2: Perdóname
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Al igual que todas las mañanas se sentó frente al piano, tocó una melodía y después de un rato abandonó las teclas. No podía dejar de pensar en los lamentos y el aullido, y ahora que lo recordaba hace tres meses que no rondaba por ahí el ministro Makivelo. La noche pasada le había preguntado a Impa y sólo fue hasta entonces que se enteró de que aquel día unos guardias lo habían encontrado desmayado en el cementerio, cuando despertó no recordaba absolutamente nada lo cual significaba que no tenía ni la menor idea de que era lo que le había pasado.
Suspiró de manera ahogada mientras se cubría el rostro con las manos. Tampoco había dejado que Link le diera explicaciones solamente había corrido y le había dicho "Te odio"
—No era cierto… y se lo dije— susurró de manera triste y dolida. No sabía porque había actuado de esa manera, él había sido su único amigo en años, y además, también era la persona a quien amaba, aun así el miedo de verlo intangible había hecho reaccionar en ella sus instintos de supervivencia, la parte racional de su ser que le pedía a gritos que corriera y que se alejara.
Se limpió una lágrima del rostro y después se viró inquieta al escuchar unos pasos. No había nada… absolutamente nada. Se recostó ligeramente sobre el piano tratando de consolarse a sí misma.
—"Link… quiero verte"— pensó de repente y comprendió que su corazón también sentía lo mismo. Pero ahora tenía miedo, no sabía lo que tenía que hacer o cómo debía volver, o cómo lo vería o lo trataría de ahora en adelante. Todo era tan confuso y ella era demasiado joven como para poder encontrar todas las respuestas.
Se levantó de forma resignada y se viró para volver a su cuarto. Los débiles pasos se escucharon de nuevo, la princesa se detuvo y nuevamente miró hacia todas las direcciones muy confundida. En la sala de música solamente estaban ella y un montón de muchos y variados instrumentos, aun así…
— ¿Qué es esto…?— clamó llevándose una mano hasta su pecho. Por primera vez en su vida sentía una clase de presencia, una clase poder… una esencia misteriosa.
Él irguió las orejas y después deshizo su camuflaje al entender que ella podía sentirlo.
Zelda retrocedió unos pasos cuando vio aparecer frente ella de forma mágica y misteriosa al gran lobo pardo rodeado de pequeñas lucecitas. Sus grandes ojos azules la miraban con cierto miedo y también con un gran vacío y una inmensa tristeza.
Habían pasado cuatro años y aun así lo recordaba tan claro como aquel día.
Por unos instantes su cabeza no hizo una analogía correcta y se acercó de manera lenta para poder acariciarlo.
—Oh Link... ¿En dónde te habías metido?— susurró estirándole el brazo al tiempo que se inclinaba.
El gran lobo cerró los ojos al tiempo en que sintió la mano de la joven posarse sobre su cabeza, por unos instantes lo acarició con dulzura pero después su mano lo atravesó como si no existiera.
Zelda se quedó mirando su mano en el vacío y después de parpadear un par de veces se levantó de un sólo salto. Su mente cansada y confusa le había gastado una mala broma, por unos instantes había visto al lobo como a "Link el héroe" y de alguna extraña manera se le había olvidado que su Link era precisamente "Link el héroe".
Él también parpadeó confundido. No sabía si reírse o sentir ternura, pero al final optó por mostrarse. Su cuerpo brillo rodeado de luminiscencias y después de un rato se presentó ante Zelda con su forma humana. Su rubio cabello y sus ojos azules no habían cambiado en nada pero sus ropas eran completamente diferentes, las típicas prendas de campesino que solía llevar habían desaparecido y ahora vestía unas extrañas ropas verdes y un curioso gorrito puntiagudo.
La miró de forma tímida, aunque después de un rato agachó la mirada e hizo pequeños círculos en el piso con una de sus botas.
—Hola— le susurró de forma tierna.
—Ho..Hola— le contestó ella con la cordura un poco fuera de su sitio.
—Lo siento, — musitó él de manera triste— … he sido un egoísta, ¿podrías perdonarme?
Zelda se quedó callada sintiendo que el corazón se le aceleraba como loco.
—Entiendo. — volvió a musitar de la misma manera— merezco que me odies— clamó de forma dolida— no merezco estar a tu lado, yo… de verdad lo siento, sólo quería que supieras… que todo lo que hice fue porque te amo. Siempre ha sido así desde el inicio de los tiempos, aunque… ahora ya no importa,— susurró— espero que cuando nos veamos al otro lado puedas perdonarme.
Dio un par de pasos hacia atrás y levantó la vista para verla de frente. Zelda quien había enmudecido sólo vio sus ojos vidriosos, él le irguió una sonrisa tierna pero no pudo evitar que se le desbordara una lágrima.
—Nos vemos, Zel— susurró limpiándose el rostro— será mejor que desaparezca, ya vuelvo al otro lado, Farore debe estar muy enojada conmigó— clamo en tono gracioso al tiempo que se desvanecía.
— ¡No Link!, ¡No!, ¡Espera no te vayas!— dijo con miedo cuando lo vio con intenciones de desaparecer ante ella— ¡Por favor… no, no me dejes!, perdóname, ¡Perdóname!, no quiero que te vayas— clamó llorando.
Link dejo de desaparecer y la miró un tanto confundido.
—Es que yo… no sé, no sé qué hacer, ni que decir, solamente… me siento tan perdida, pero no quiero que te vayas.
—Si me voy podrás hacer tu vida sin interferencias, y si me quedo no podrás apartarme de tu lado… está en mi naturaleza, es algo más fuerte que yo, incluso más fuerte que mi lealtad y mi compromiso con las diosas. Allá en el otro lado me espera un buen castigo, pero puedo soportarlo sabiendo que algún día volveremos a estar juntos. Y además respecto a mi condición… no puedo hacer nada, perdóname. Existo de una forma que es muy diferente a la tuya. Podemos estar eternamente juntos y eternamente separados*
» ¿Que dices Zel?, ¿Me quieres contigo?
—Sí, si te quiero. ¿Qué clase de pregunta boba es esa?— clamó una vez que la voz le había vuelto completamente y que su cuerpo había despertado de ese largo, largo letargo. — No te vayas, perdóname. También quería volver… pero no sabía cómo.
— ¿Cómo?— preguntó él de forma curiosa.— pues como siempre… bajando a los jardines, cruzando el agujero y llegando al cementerio. ¿Ya se te ha olvidado?
—No— susurró y sus mejillas se colorearon de un tenue rojo.— Pero no sabía si estabas molesto. Te dije cosas horribles y no sé cómo enmendar mis palabras. Link… no te odio— clamó de forma tímida.
Sus bonitos ojos azules brillaron de alegría y se acercó a ella con tantas ganas de abrazarla. Pero Zelda retrocedió un tanto confundida.
—Lamento tanto que no puedas tocarme… no lo intentes, sólo terminaremos lastimándonos. ¿Se te olvida que eres un fantasma?— preguntó de forma curiosa.
—Me ofendes tanto, — refunfuñó de forma divertida— la última vez que nos vimos te lo dije, no soy un fantasma, soy un espíritu, yo no ando por ahí con mis lamentaciones.
— ¿Entonces, por qué aúllas tanto?
—Porque yo…. — se quedó callado por un momento y se avergonzó de sí mismo— está en mí…— susurró después de un rato, todavía con la cara completamente sonrojada— desde mi última vida cuando obtuve esos poderes.
Por primera vez en muchos meses la oyó reírse de manera agradable. Hacia demasiado tiempo que ninguno de los dos era realmente feliz, pero en ese preciso momento, en ese pequeño instante, ya todo estaba olvidado, se miraron nuevamente de forma tierna y descubrieron en sus miradas que ya todo había pasado.
—Entonces ¿si me perdonas..?
—Si… creo— dijo de forma curiosa irguiendo una ceja. — sé que mi mente no funciona bien últimamente, pero…déjame ver si entiendo.
Se llevó una mano a su cabeza y se despeinó deforma curiosa.
—Link el héroe es el Lobo, y tú eres Link el héroe… entonces tú de verdad eres el Lobo.
—Si— clamó él de forma divertida.
—Y hace cuatro años tuuuu…
— Si ¿yooo?, ¿Qué?
—Te trasformaste en Lobo y me hiciste salir del castillo.
— ¿Si?
—Me mostraste el camino a la tumba…— continúo de forma inquisitiva.
— ¿Si?
— ¡Y me besaste!— clamó de forma sonora.
El rostro de Link volvió a cambiar de tono y agachó la cabeza sumamente avergonzado.
— ¡Ahora lo recuerdo!, ¡Tú me besaste!, ¡Tú me robaste mi primer beso!
—Esto…este.. yo.. es decir..— balbuceó de forma tonta y nerviosa.
— ¡Pervertido!— gruñó fingiendo enfado. Pero después de un rato no pudo contenerse más y al ver la cara preocupada de Link soltó una bonita risa.
Él la miro todavía avergonzado pero le dedicó una sonrisa tierna.
—No voy a decir que lo siento… sería una mentira. Además fue un momento muy bonito, uno que había esperado durante tanto tiempo. Lamento si fue un beso robado. ¿La próxima vez, me lo corresponderías?
—Sólo si se pudiera— suspiró ella de forma nostálgica.— no podemos tocarnos, ¿verdad?— dijo dándose la media vuelta.
—Oye Zel…— la llamó desviando la mirada.
Sus ojos se posaron en los instrumentos que había en el salón de música. Hizo una curiosa mueca y después Zelda se sobresaltó cuando el piano comenzó a tocarse solo.
—Es cierto que no soy un fantasma, pero las cosas que puedo hacer se parecen mucho a las que ellos hacen— clamó de forma graciosa.
El resto de los instrumentos comenzaron a tocarse solos, dándole poco a poco forma a los sonidos y articulando una melodía.
— ¿Qué no podemos tocarnos?... bueno, no es del todo cierto. Ya me has visto tomar objetos antes ¿No?
—¿Ah?. Si es verdad— profirió un tanto confundida.
—Le puse el pie al ministro y también le di un manzanazo— refutó mientras una risita se le escaba de la boca.
— ¿Pero… cómo?
—Bajo esta forma, puedo fundir mi esencia con la naturaleza, con el aire, la tierra, el agua… incluso el fuego… es como poder utilizar magia elemental en todo su esplendor. Si me concentro puedo materializarme por tiempo indefinido.
Le tendió la mano a Zelda y ella por unos instantes dudo en aceptarla. Había esperado años para poder tocarlo y ahora tenía algo de miedo, suspiró de manera honda y después cerró los ojos para tenderle también su mano todavía con los nervios de pensar que en cualquier instante lo atravesaría.
Pero no sucedió, y ella abrió los ojos al sentir que su mano se unía a la de él. Lo miró de forma asombrada y él le sonrió tiernamente.
—Es verdad que no es un contacto físico como cualquiera… por eso no dejé me tocaras antes, te hubieras dado cuenta de inmediato.
—Si...— susurró clavando la vista fija en sus manos. Sonrió de alegre manera y entrelazó sus dedos con los de él sintiendo como su corazón se alocaba. Era cierto que el contacto no era físico, era algo diferente, era como tocar una especie de energía cálida y acogedora. También era cierto que no era algo completamente sólido, pero era lo suficientemente firme para sentirse real y verdadero. — No eres una mentira— susurró con felicidad desmedida.
—No, no lo soy— le dijo de forma traviesa. Irguió la ceja de manera curiosa y después le dedicó una mirada picara.
Lo siguiente que la princesa supo fue que la había tomado de la cintura y que él había acercado demasiado su rostro.
Durante un rato sintió que el corazón se le paralizaba.
—Te amo...— le susurró de manera bajita mientras unía su frente con la de ella.
—También te amo Link… sé que lo sabes— le habló de la misma forma sin ocultar sus sentimientos, sin ocultar ese gran amor que le había tenido durante años.
Sintió como los labios de él acariciaban su rostro hasta posarse en la comisura de los suyos, le regaló un tierno beso y entonces ambos sonrieron de alegre manera.
—Hay Link… ¿Que has hecho?— clamó de manera tierna— este es un amor un poco más que imposible— le dijo rodeándolo con los brazos y sintiendo esa cálida esencia.
—Ya sé… perdóname.
—No quiero… no quiero perdonarte, sería como negar mis sentimientos y no quiero.
—También te hice llorar durante muchos meses— susurró de manera algo triste.
—Si… y yo también te hice llorar… y además por mi culpa asustaste a toda la gente de Hyrule— le dijo haciendo que él soltara una risita.
—Si... pero fue porque te extrañaba.
—Lo sé. Pero ya no vas a extrañarme, ¿vas a estar siempre a mi lado verdad?
—Más o menos.
— ¿Más o menos?
—Ya no quiero mentirte.
—Hay algo que no me has dicho.
—Si— musitó con tristeza.
— ¿Es algo triste?
—Mucho…
—Entonces no me lo digas… no ahora.
Se abrazaron un poco más fuerte, mientras la música seguía y seguía en una melodía tierna cargada de muchos sentimientos.
—Debes saberlo…
—Sí. Pero será otro día… quiero decirte algo.
—Dime— le susurró mientras escondía su rostro en el cuello de ella.
—Es verdad que nos lastimamos pero… quiero que sepas que soy muy feliz contigo, no me arrepiento de haber estado a tu lado.
—Zelda…
—Te quiero Link… te adoro y sobre todo te amo.
Se apartó un poco de ella y volvió a juntar su frente con la suya.
"Gracias" musitó sintiendo como toda su existencia se estremecía ente aquellas palabras. La miró nuevamente de forma traviesa y con agiles movimientos la invitó a que bailaran.
Por un rato la princesa se rio de manera divertida porque la idea parecía algo tonta, pero después de ver sus bonitos ojos se dejó llevar por el momento uniéndose a él y a la música, a esa melodía que parecía su fiel cómplice.
— ¿Cómo lo haces?— preguntó de forma divertida.
—Sé que no lo recuerdas— dijo mientras daban vueltas graciosamente— pero he vivido tantas veces y siempre termino por aprender a tocar algo, esta melodía no es un producto de mis poderes de "Fantasma"— clamó soltando una carcajada— yo de verdad se tocar todas estas cosas.
— ¿De veras?
—Si— susurró— ¿te gusta?
— Es muy bonita.
—Te la escribí hace mucho tiempo— le dijo con voz tierna al tiempo en que volvía estrecharla entre sus brazos.
Ella suspiró de manera honda y le correspondió de la mejor manera, no sabía cuánto tiempo había pasado pero se había perdido completamente entre sus brazos.
Pudieron haberse quedado así eternamente pero algo extraño sonó junto a la puerta.
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Continuara...
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N.A.: *La frase más bonita de Kai y también en la que está inspirada este fanfic. Original de el libro: EL valle de los Lobos de Laura Gallego García. En la saga de "Crónicas de la torre".
Comentarios del Capitulo:
Jajaja ¡Ay Link! te descubrieron que andas por ahí robando besos xD.
bueno pues por fin las cosas se ven un poquito mejor para éste par de enamorados, aunque..., es tal y como Zelda dijo "un amor un poquito más que imposible" . Bueno al menos por el momento.
Espero que les haya gustado el capitulo, la verdad es que de todos los que hice en su momento éste es el que más me gusto, la canción en la que me inspiré fue la de Forbidden Friendship un Ost de la primera película de How to Train your Dragon (Como Entrenar a tu Dragón), la cual simple y sencillamente me parece super hermosa. No puse asterisco ni lo agregué a las Notas de autor porque considero que de seguro cada quien le puso su propia melodía :).
