Hola, espero que les guste como va quedando la historia
disclaimer: los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi, la historia me pertenece a mi.
Capitulo 2: Error, Fortuna o Treta del destino.
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El sonido de una alarma la despertó, estaba a punto de apagarla cuando recordó que ella no tenía alarmas en su habitación; trago en seco mientras observaba detenidamente la habitación en la que había despertado, paredes azules con algunos cuadros de lobos adornándolas, un escritorio lleno de papeles desordenados, algunos arrugados y otros rotos, y una guitarra negra con la letra K pintada en su caja.
¡Qué estúpida!- se maldijo Kagome al darse cuenta de donde estaba y lo que había hecho. Estaba por ponerse de pie y salir de ahí corriendo cuando una voz la interrumpió:
-Veo que ya despertaste- dijo el chico parado en la entrada su habitación. Kagome conocía muy bien al dueño de esa voz.
-Hola Koga- dijo la chica mientras soltaba un largo suspiro resignándose a tener que afrontar la situación y dirigió su mirada hacia el chico; su expresión de resignación cambio por completo cuando se topo con tal escena: Koga sin camisa y en calzoncillos sonteniendo una bandeja con lo que parecían panqueques y zumo de naranja. El chico sabía muy bien como calmar el mal carácter de Kagome, los panqueques era su mayor debilidad.
- Esta es mi ofrenda de "no me mates"- dijo Koga a la vez que ponía la bandeja en la cama y se sentaba frente a Kagome. – aunque realmente debería ser al revés, después de todo tu abusaste de mi – dijo a la vez que una sonrisa gigantesca adornaba su rostro.
¡Eres un imbécil Koga!- grito la pelinegra con la boca llena de panqueques – si no fuera porque están deliciosos ya estarías muerto – menciono antes de darle un trago al zumo.
-Vale, entonces digamos que los dos somos culpables – dijo el chico para calmar el ambiente, sabía que Kagome se ponía temperamental por las mañanas.
Luego de desayunar Kagome se dio una ducha y tomo ropa de Koga para vestirse, su vestido de la noche anterior había quedado arruinado y sus zapatos no tenía ni idea de donde estaban, cuando termino de arreglarse Koga se ofreció a llevarla a casa; en el camino tuvieron una charla bastante normal para ellos:
-Kagome, sobre anoche…- no término de hablar ya que la chica lo interrumpió – no importa Koga, lo que sucedió es que te llame porque me perdí, estaba tan metida en mis pensamientos que no me di cuenta cuanto había caminado y como el buen amigo que eres saliste a buscarme y me llevaste a tu casa porque yo no quería que nadie me viera en ese estado, me desahogue contigo mientras bebíamos, nos emborrachamos y tuvimos sexo-.
Wow!, tu sí que eres directa nena- dijo Koga con una sonrisa mientras mantenía su vista en el camino- entonces lo mejor será que no le demos importancia a esto-.
Kagome estaba agradecida, Koga era muy comprensivo, se conocían desde hacía años, el siempre la había apoyado en los momentos difíciles, cuando su hermana e Inuyasha salieron en su primera cita Koga paso toda la tarde con ella para distraerla; Él siempre había estado a su lado en los momentos más tristes de su vida y en verdad le agradecía, incluso ahora, luego de no verlo por casi dos años él la ayudo de inmediato.
-Oe! Ya estamos en la ciudad, dime en donde voy a dejarte- el chico la saco de sus pensamientos, el tiempo había pasado demasiado rápido, Koga vivía en afuera de la ciudad, casi entrando al bosque, él siempre se sintió muy unido a la naturaleza y en cuanto tuvo la oportunidad consiguió una cabaña en ese lugar alejado del caos de la ciudad.
-Mi casa está bien, si mis sospechas son correctas Kikyo paso la noche en casa de Inuyasha, así que no hay nadie en casa- dijo Kagome con un nudo en su garganta.
-Bien- Koga no sabía que más decir, no era el momento para decirle a Kagome lo que en verdad pensaba de la situación; por ahora solo debía dejar que se desahogara y asimilara lo que había ocurrido para poder tener una conversación decente con ella.
La noche anterior se había sorprendido bastante cuando recibió una llamada de ella, y más aun cuando la escucho llorando y al parecer no tenía idea de donde se encontraba, vaya si había sido un problema tranquilizar lo suficiente a Kagome por teléfono para que lograra describirle lo que había a su alrededor; cuando la llevo a su casa y esta le contó lo que había pasado tuvo que esforzarse de sobremanera para no salir de inmediato a buscar a ese bastardo y partirle la cara.
-Koga.. yo ..- la escucho decir de repente, Kagome tenía la mirada gacha ocultando sus ojos bajo su flequillo, algo muy característico en ella; Koga no pudo evitar sonreír al ver esa escena, la chica tartamudeando tratando de decirle algo, eso lo hizo extrañar los viejos tiempos.
-tú lo sientes y esperas que pueda perdonarte por lo que paso hace dos pues sabes que fue tu culpa, estas muy arrepentida de haber metido la pata, te gustaría que nuestra amistad volviera a ser la de antes, porque soy una persona muy valiosa para ti- dijo el chico sonriente mientras mantenía su vista en el camino – ¿me ha faltado agregar algo?-.
Kagome quedo estupefacta, Koga le había robado las palabras de la boca – emm no, lo dijiste todo exactamente como yo lo haría-.
-Ok, entonces me toca expresar lo que siento al respecto: primero y muy importante, nada es tu culpa, si tenemos que poner a un culpable soy yo; arruine todo cuando acepte ser tu novio sabiendo que lo hacías por despecho hacia Inuyasha y lo empeore cuando exigí demasiado de esa relacion-.
-No Koga, no digas eso, yo fui quien te lo pidió, solo te utilice para tratar de olvidar a Inuyasha, nunca debí hacer eso con mi mejor amigo, yo..- no pudo terminar pues Koga la interrumpió.
-Nena déjame acabar lo que estaba diciendo- dijo el chico soltando un suspiro para reanudar su discurso anterior- bien, digamos que ambos somos culpables, ambos éramos muy jóvenes y no supimos manejar bien las cosas; yo te perdone hace mucho tiempo, pero nuestra amistad no puede ser como antes, los dos cambiamos durante estos años, no puedo prometerte que todo será igual, pero si te aseguro que siempre estaré para ti cuando me necesites –Kagome o sabia que decir, Koga si que había madurado, o al menos eso creyó hasta que el idiota agrego – Es decir, ya conoces el camino a mi casa, la próxima vez que algo te pase puedes visitarme y con gusto tendré sexo contigo de nuevo! Jajajajaja – .
-ERES UN IDIOTA KOGA!-le grito tratando de poner una cara de enojo, pero no logro contener la risa que el comentario del chico le había provocado, él sí que sabia como terminar con broche de oro.
Los continuaron riendo e hicieron bromas al respecto, cuando finalmente llegaron a casa de la chica, se despidieron y prometieron verse de nuevo muy pronto, Kagome vio como el chico se alejaba en su auto hasta que ya no pudo divisarlo, entonces se dispuso a entrar a su casa, pero lo que encontró cuando abrió la puerta principal la dejo sin palabras. Si uno de ellos no hubiera notado su presencia quien sabe cuánto tiempo se habría quedado ahí parada como una idiota viendo tal escena.
-¡Kagome! – El solo escuchar su nombre salir de la boca del chico hizo que su corazón se acelerara, pero esta vez no era de amor, oh no, esta vez sí que estaba cabreada.
bueno, espero que les haya gustado este capitulo
