¡Hola otra vez! Sé que tardo mucho en subir las historias... lo siento mucho pero es que ya no tengo mucho tiempo. Los capítulo van a ser un poco cortitos y, tal vez, así consigo actualizar con mayor rapidez... aunque no estoy muy segura... Aunque espero que os guste : - )
Otra cosa, quiero agradecer a todo el mundo que se tome la molestia de leerme y sobre todo de hacer algún comentario. Aunque, probablemente no conteste o lo haga muy tarde, me hace mucha ilusión y os lo agradezco mucho.
Ya sabéis que los personajes no son míos, pertenecen a JK Rowling y a cualquiera que haya pagado los derechos, sólo los utilizo para crear historias...
Genial… – susurraba derrotado Harry – Ahora parece ser que tengo profecías hasta para encontrar novia… no era suficiente con casi predecir mi muerte, no, ahora me tienen que decir a quién puedo o no puedo querer.
Hombre no puede ser tan malo ¿no? – Ron se encogía de hombros mientras seguía religiosamente el camino hacia el comedor – piensa que así no tendrás que estar un montón de tiempo buscando a la chica perfecta… si no tiene nada que ver con las características que te han dicho pues… a buscarte a otra y punto.
Qué gracioso eres… - masculló su compañero – Imagínate por un momento que yo ya tengo una chica en mente… por poner un ejemplo claro – miró al techo según entraron al comedor.
Vale, intentaré ponerme en esa situación – sonrió su amigo pelirrojo mientras buscaba un lugar en la enorme mesa. Con eso de que ahora cada miembro de cada casa se podía sentar con quien le diese la gana pues era bastante difícil encontrar un sitio para cuatro personas.
Gracias – casi casi arrastró las palabras – pues a mi me fastidia que venga ahora una adivina y me diga que no puedo estar con ella porque no cumple las chorradas que ella ha escuchado.
¿Me estás diciendo que ya tienes una chica y que no cumple alguna de esas condiciones? – sonrió al tiempo que se acercaba su novia. Lo único bueno que tenía eso de que Harry acaparase todas las atenciones de los profesores, incluida la de cierta profesora, era que a él no le elegía nadie la chica. Él solito se dio cuenta que cierta chica rubia era la ideal para él.
¡No estoy diciendo eso! – contestó demasiado deprisa – Lo que pasa es que a nadie le gusta que le digan a quien puede o no puede querer ¿no?
¿Estáis hablando de la profecía de la clase de adivinación? – tanto Harry como Ron se quedaron estáticos al oír la pregunta de Luna ¿Cómo demonios lo había averiguado si había pasado hace media hora escasa?
¿Se lo has dicho? – preguntó furioso Harry a su mejor amigo.
¿Y cuándo se lo iba a decir? ¡Si tú has estado conmigo todo el tiempo! Todavía no sé cómo estar en dos sitios al mismo tiempo Harry…
Seguro… - le miró de reojo – pero ya me estás explicando cómo se ha enterado.
Había más gente en la clase ¿recuerdas? – sin darse cuenta estaban empezando a alzar la voz.
¿Y quieres que yo me crea que uno de nuestros compañeros ha ido con este cuento por toda la escuela y Luna se ha enterado en menos de media hora? ¡por favor que no tiene tantos amigos!
¡Oye! – Ron parecía querer partirle la cara y Harry se hubiese dejado en ese momento porque acababa de darse cuenta de lo que había dicho.
Lo siento mucho – se disculpó directamente con Luna.
No hay problema… es la verdad – la rubia ni siquiera se lo había tomado a mal; es más, estaba sonriendo como siempre.
Puede que para ella no sea un problema, pero la próxima vez que digas algo parecido delante de mí te voy a hacer algo muy malo – le amenazó el pelirrojo mientras pasaba un brazo por la cintura de su novia.
Tranquilo, si lo vuelvo a hacer seré el primero en darme un cabezazo contra la pared.
Está bien – se miraron con recelo pero al final se dieron la mano. Se sentaron los tres cuidando que hubiese un sitio reservado para su mejor amiga. Antes de empezar a comer Ron se dio cuenta de que alguien no había respondido cierta pregunta – Oye, Luna, en serio… ¿cómo te has enterado de lo de la profecía?
¡Ah! Eso… muy fácil – comentó como si dijese que las estrellas se veían mejor por la noche – Todas las chicas del colegio lo saben.
¿Todas? – Harry estaba blanco, más que un cirio, más que el caballo de Santiago, más que… bueno, ya no se me ocurren muchas más cosas blancas pero vamos… que el hombre perdió todo el color.
Por supuesto – respondió la rubia – después de todo tú eres el salvador del mundo mágico ¿no? – ante el carraspeo de Ron tuvo que corregirse – Bueno, aunque tuviste ayuda claro – besó en los labios a su novio que sonrió orgulloso.
Todas… todas… - el moreno parecía en estado de shock – lo… saben… ¡todas! ¡lo saben todas! – se levantó del banco y comenzó a mirar en todas direcciones. Parecía como si todas y cada una de las chicas que miraba movían la cabeza asintiendo y lanzándole besos a diestro y siniestro… - ¡Merlín bendito!
¿Qué te pasa? – Hermione había aparecido y se preocupó por el estado de uno de sus mejores amigos ¿Qué demonios hacía Harry de pie, blanco como el papel (se me ocurrió otra cosa blanca…) y gritando? Parecía estar al borde de la taquicardia.
¿Qué? – el moreno se dio la vuelta al sentir la mano derecha de Hermione en la espalda – N… N… Na… Nada – tartamudeó… ¿lo sabría ella también?
¿Entonces qué haces gritando como un loco? – acercó la mano a la frente de Harry - ¿estás enfermo?
No… tranquila…
Estás un poco rojo la verdad.
No le pasa nada mujer – Ron salió en su ayuda – lo que pasa es que no le gusta la comida de hoy… pensó que había pollo y han servido ternera.
¿Y por eso te has puesto como un histérico? – Hermione se sentó al lado de Harry que le imitó.
Es que… ¿me gusta mucho el pollo? – respondió inocentemente.
Vale, como quieras – la castaña vio aparecer su plato con la ternera en su punto – pensé que estabas así por lo de la profecía de esta mañana.
¡¿Qué?! – Lo sabe… ¡lo sabe! – Qué… ¿profecía?
No te hagas el despistado – le sonrió – todas las chicas lo sabemos hombre…
Ya lo sé… - contestó derrotado y escondiendo su cabeza entre los brazos – y no voy a poder quitármelas de encima…
Piénsalo bien… - Hermione volvió la atención a su plato – tienes a un chica menos de la que preocuparte ¿no?
¿Perdona? – sacó la cabeza de su improvisado parapeto - ¿a qué te refieres?
Me refiero a que no tienes que preocuparte por mi – le respondió sin dejar de mirar atentamente su comida… igual en algún momento se levantaba y se largaba… - yo no cumplo ni la primera característica…
Ah… mira… que… ¿bien? – genial además eso… Por qué narices se le ocurrió a la profesora decir una profecía tan… tan… jodida esa es la palabra.
Aunque… claro… - Hermione levantó la vista de su plato – si lo pensamos detenidamente… - Harry no llegó a escuchar lo que había que pensar detenidamente, más que nada porque una chica se le acercó sonriente.
Hola Harry – saludó suavemente al moreno sentándose en frente - ¿qué tal estás?
Bien – respondió un poco más calmado - ¿y tú qué tal Ginny?
Bueno, bastante bien… esta mañana estaba un poco aburrida pero el mediodía se ha vuelto muy interesante.
Ah… vaya… pues me alegro mucho - ¿desde cuándo se acercaba Ginny a hablarle? Es verdad que el año pasado fueron novios pero, cuando acabaron con Voldemort y él intentó volver con ella, resultó que la pelirroja ya tenía un nuevo novio. La razón era muy simple: no estaba segura de que llegase a sobrevivir… tampoco de que él quisiera volver con ella. Últimamente estaba muy distante y callado así que pensó que su relación se había acabado. Esa era la única razón… y no es que Ginny no hubiese pensado en la posibilidad de volver a salir con él pero… tenía que seguir adelante. El resultado fue que ese idilio duró poco. Muy poco. Más bien unas tres semanas… el tiempo exacto en el que ella llamó Harry a Mike. Entonces llegó a la conclusión de que debía volver con él y desde entonces le vigilaba por si tenía alguna nueva novia.
Sí, la verdad es que yo también me alegro mucho… - sonrió mientras escogía un buen pedazo de carne.
Vale – Harry se sentía en la necesidad de terminar esa "estupenda" conversación así que soltó lo primero que se le ocurrió. No es muy original y todo eso pero… bueno, así se había acabado todo… ¿o no?
Sobre todo porque he escuchado una cosa muy interesante por los pasillos… - parecía que no se había acabado ahí…
¿Interesante? – el pobrecillo casi se atraganta de verdad, menos mal que la ternera asada no tiene huesos porque si no… ¡espera! ¡si eso hubiese sido mejor!
¿Seguro que no has oído nada? – le miró directamente a los ojos - ¿Seguro?
¿Algo sobre algún nuevo profesor? – preguntó cuidadosamente.
Más bien algo que tiene que ver con una profecía sobre cierto chico y sobre su futura mujer… - le guiñó un ojo.
¡Ah! Eso… - ¿meterse debajo de la mesa era considerado como una huída? Aunque, pensándolo bien y con su suerte, seguro que Ginny se metía también con él – Es una tontería… - igual así se lo creía él también.
Sabemos perfectamente – la pelirroja terminó su último trozo de carne – que si una profecía tiene algo que ver contigo es verdadera – ni corta ni perezosa se había levantado y caminado hasta donde estaba su ex – y probablemente ya tengas la respuesta frente a tus narices – le dio un beso en la mejilla – tacha el probablemente – se despidió con una caricia y un último roce de labios.
¿Qué ha sido eso? – preguntaron a la vez Hermione y Ron.
Ni idea – Harry seguía estático mirando como Ginny desaparecía lentamente por la puerta.
Fíjate tú que va a resultar que la adivinación va a valer para algo – interrumpió el silencio Hermione a la que se le habían quitado las ganas de comer – al final te va a reunir con tu antigua novia – sin esperar ninguna respuesta se levantó – tengo que hacer una ronda, nos vemos después – se despidió con una sonrisa y desapareció por la puerta con un poco más de prisa que su antecesora.
¿Vas a volver con mi hermana? – preguntó Ron bastante… digamos escéptico.
¿Ginny es mi mujer ideal?
