- No, Nick no dijo nada... de hecho, no ha vuelto a visitarme. Todo el año pasado lo vi muy poco, a diferencia de los años anteriores.
-¿Cómo? ¿Nícolas no te ha visitado? Sera mi primo mayor pero tendrá que oírme -lo Slytherin se le había subido y yo se lo pensaba bajar de alguna manera-No te preocupes Hagrid, yo te visitaré siempre que pueda.
- Gracias pequeña. Pero no menciones que yo te dije, no quiero pleitos entre ustedes -llegamos al lago y se dio la vuelta- ¡Cuatro por bote! -se dirigió a nosotras- Suban a un bote, pequeñas.
Había uno cerca con dos personas. Un chico más pequeño que nosotras, por un momento creí que era un duende, y una chica de cabello negro que acariciaba a su enorme sapo. Subimos con ellos.
Me senté lo más en la orilla que se podía, miré a un chico más chaparrito que nosotras y le sonreí cuando se cruzaron nuestras miradas, vi el sapo de una chica de cabello negro que lo acariciaba, la imaginé riendo malvadamente mientras lo acariciaba, sonreí, metí la mano en el agua.
Los botes comenzaron a avanzar lentamente cuando todos habían abordado los botes. Me llamaba la atención cómo se movían solos, parecían ser tirados por cuerdas invisibles o algo por el estilo, a nuestro frente teníamos el castillo y sobre nosotros un hermoso cielo nocturno, me hubiera gustado tumbarme allí a ver las estrellas, probablemente un día lo haría.
Me pareció que algo pasaba bajo nosotros, como un ojo gigante, me pregunté qué criaturas extrañas podría vivir allí abajo, me incliné sobre el agua hasta que las puntas de mi cabello se mojaron y el bote se tambaleó, me pareció que el sapo croó.
Atravesamos el lago, el cual imaginé ver en mi ventana si quedaba en Slytherin. Esa sería una de las ventajas que tendría si quedaba en esa casa. Poder ver a la gente del agua nadar libremente sería muy emocionante. Llegamos al castillo, Hagrid tocó la enorme puerta y ésta se abrió. Dentro, estaba una bruja alta con vestimenta negra y púrpura que identifiqué de inmediato, la profesora McGonagall. Hagrid intercambió unas palabras con la profesora, nos entregó a ella y avanzamos a su paso. Yo me despedí de Hagrid moviendo mi mano, él me correspondió.
El interior del castillo era espectacular. Frente a nosotros estaba una gran escalera de mármol que conducía a los pisos superiores, el vestíbulo era enorme con miles de antorchas iluminándolo. La profesora se dirigió a todos nosotros.
- ¡Bienvenidos a Hogwarts! El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupen sus lugares en el Gran Comedor deben ser seleccionados para sus casas. La selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estén aquí, sus casas serán como su familia en Hogwarts. Tendrán clases con el resto de la casa que les toque, dormirán en los dormitorios de sus casa y pasarán el tiempo libre en la sala común de su casa.
"Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estén en Hogwarts, sus triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa, un gran honor. Espero que todos ustedes sea un orgullo para la casa que les toque.
"La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Les sugiero que, mientras esperan, se arreglen lo mejor posible. Volveré cuando lo tengamos todo listo para la ceremonia. Por favor, esperen tranquilos.
Y nos dejó solos en el vestíbulo del castillo. Arreglé un poco mi cabello y miré a Kailen para saber su reacción ante todo eso.
Entrar al castillo fue genial, no podía dejar de ver cada detalle, tropecé un poco por ir distraída pero es que todo era nuevo y sorprendente. En cierto momento nos dejó Hagrid con una mujer quien nos dio un discurso sobre las casas, la ceremonia de selección y cosas por el estilo; fue como la introducción a la escuela.
La ceremonia de selección sería pronto y no lograba sino ponerme más nerviosa, me puse a jugar con mi cabello consiguiendo que la liga que agarraba mi cabello, o al menos lo intentaba, se rompiera justo por la mitad.
Intenté agarrarlo con lo que quedaba de la liga pero fue imposible, seguí jugando y enredando mis chinos, miré mis zapatos y el suelo bajo ellos para distraer mi mente un poco, pero no lo lograba.
Parecía que estaba un poco abrumada con todas las cosas nuevas que estaba conociendo, pero sabía que se acostumbraría; ella pertenecía a este lugar y lo sabría pronto. Evité reirme cuando la liga que sostenía su cabello se rompió, pues eso la pondría más nerviosa. ¿Yo estaba nerviosa? Claro que estaba nerviosa, seguía sin saber a qué casa quería ir, si es que el Sombrero Seleccionador me preguntaba.
- ¿Leiste sobre la Ceremonia de Selección? ¿Sabes en qué consiste? -le pregunté a Kailen, que miraba hacía el suelo. Esperaba que no hubiera escuchado alguna historia tonta sobre el proceso de selección, hay chicos que intentan intimidar a los de primero.
-Es un algo en el cual un como sombrero como que te lee la mente y te dice a qué casa irás...Creo...En realidad eso me recordó a una película que vi en la tele donde unos científicos ponían cascos en la cabeza de las personas y les controlaban la mente y hacían un ejército como de zombies.- Noté la mirada de algunas personas que me habían escuchado, entendí que esas historias no son comunes entre ellos, tal vez la tele era lo que no era común, o ¿acaso sí? Miré a mi nueva amiga.- Un sombrero te dice en qué casa te quedas ¿no?
Pensé que debería tener un poco más de cuidado con lo que decía porque podrían tacharme de rara y tal vez molestarme porque no era como muchos, algo que me tranquilizaba era que había visto varios que al parecer eran como yo; al menos no pasaba por este mundo extraño sola.
- ¿Tele? ¿Esa caja extraña que tiene imágenes? Sí, en la casa de mis tíos hay una... Pero en fin, sí, se usa el Sombrero Seleccionador. Te lo ponen en la cabeza y él dice a qué casa perteneces. Dicen que hay veces en las que él te deja elegir tu casa. Además de que hubo personas con las que duró más de cinco minutos decidiendo cuál. ¿Y sabes en qué casa te gustaría estar? -le pregunté mientras miraba un sapo pasar entre mis pies.
Mientras hablaba algo saltó a mi lado, me alejé, un sapo me acababa de rozar, choqué con alguien que se quejó, me disculpé y la miré.
-No tengo idea.
El sapo se alejó dando saltitos. Lo vi perderse entre las demás personas y me acordé de mi pequeña serpiente Litza y me entristecí un poco, porque la había dejado sola en casa. Me volví hacia Kailen.
- ¿No leíste algo sobre las casas?
-En realidad no.- Ahora sí estaba segura de que debí haber leído un poco más sobre la escuela, pero me habían parecido aburridas algunas partes.
- Bueno... como dijo la profesora McGonagall hay cuatro casas, y cada una busca como ciertas características en los alumnos. Los Gryffindor : coraje, lealtad, valor y honor. Los Ravenclaw: inteligencia y sabiduria. Los Hufflepuff: Justicia, lealtad y esfuerzo. Y los Slytherin: Aspiración a la grandeza y astucia. Cada casa se ubica en diferentes lugares del castillo, ahí hay dormitorios y una sala común. Aunque se dicen cosas malas de todas las casas, pienso que todas son iguales. Pero yo preferiría Ravenclaw o Slytherin -no pensaba abrumarla con toda la información que sabía sobre las casas.
Se me hacía curioso cómo era que se dividían a los estudiantes y a la vez se me hacía familiar, en mi primaria nos dividían en grupos según nuestra inteligencia, los más inteligentes iban en el A y los más tontos en el E, generalmente me quedaba en el B, pero no lograba imaginar en qué casa de estas podría quedarme.
-Si realmente pensaras que todas son iguales, no tendrías preferencias.- comenté con una sonrisa, luego pensé en que eso podría ofender a algunas personas, esperaba que ella no fuera así.- Cualquiera ha de ser genial, supongo.
La profesora McGonagall regresó con nosotros.
- Algún día te diré mis razones -le dije rápido y le presté atención a la profesora.
- Ahora formen una hilera y síganme -dijo McGonagall, lo que hizo que me emocionara- Ya va a empezar.
"Ya va a empezar", esas palabras me pusieron más nerviosa, miré a la profesora y miré al resto de los compañeros, me pareció que la mayoría estaban igual de nerviosos. Las puertas del gran comedor se abrieron.
Todo estaba como lo había imaginado. Las cuatro mesas se extendían por todo el Gran Comedor, cada una con su color distintivo; miles de velas flotaban e iluminaban la habitación, que se adornaba con un techo que simulaba un cielo nocturno. Al frente estaba la mesa de profesores, llena de copas y platos vacíos al igual que las otras mesas. La profesora McGonagall puso un taburete donde estaba el Sombrero Seleccionador, tan viejo como me habían contado Nícolas y mis padres. Me volteé hacia Kailen y le dije:
- El Sombrero Seleccionador está ahí enfrente. Pasaremos en orden alfabético para saber nuestra casa. ¿Estás nerviosa? Porque yo estoy muy, muy emocionada -casi podía brincar de la emoción.
Oí que me habló pero no le puse mucha atención, estaba hinoptizada por los montones de velas encendidas flotando por todos lados, y aún más por el hermoso cielo estrellado sobre nuestras cabezas, algo me distrajo y fue cuando volví a poner los pies sobre la piedra, la vi.
-Estoy...ansiosa y nerviosa.- Vi el sombrero.- Me gusta ese sombrero. ¿Cómo me dijiste que te apellidas?
- Lo sé, a mi también me gusta. Dellarush, por lo que seré de las primeras, y tú eres...
-Teshbock, soy de las últimas.- Miré de nuevo a mi alrededor, era hasta eso fácil ver quienes tenían apellidos con letras primerizas pues estaban aún más nerviosos.
- ¡Oh! Entonces, ¡te deseo suerte! Espero que quedemos en la misma casa, sería genial. Y... por si no quedamos en la misma casa, te veo al terminar el banquete en la puerta, ¿está bien? -la ceremonia estaba a punto de empezar.
-Ok.- sonreí un poco, empecé a jugar con mis uñas, viendo como todo comenzaba, me puse aún más nerviosa.
Me volteé y miré el Sombrero Seleccionador. Se formó una rasgadura en él y comenzó a cantar:
Oh, podrás pensar que no soy bonito,
Pero no juzgues por lo que ves.
Me comeré a mí mismo si puedes encontrar
Un sombrero más inteligente que yo.
Puedes tener bombines negros,
Sombreros altos y elegantes.
Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts
Y puedo superar a todos.
No hay nada escondido en tu cabeza
Que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.
Así que pruébame y te diré
Dónde debes estar.
Puedes pertenecer a Gryffindor,
Donde habitan los valientes.
Su osadía, temple y caballerosidad
Ponen aparte a los de Gryffindor.
Puedes pertenecer a Hufflepuff,
Donde son justos y leales.
Esos perseverantes Hufflepuff
De verdad no temen el trabajo pesado.
O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,
Si tienes una mente dispuesta,
Porque los de inteligencia y erudición
Siempre encontrarán allí a sus semejantes.
O tal vez en Slytherin
Harás tus verdaderos amigos.
Esa gente astuta utiliza cualquier medio
Para lograr sus fines.
¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).
Porque soy el Sombrero Pensante.
Todo el Gran Comedor aplaudió, el sombrero se inclinó varias veces y regresó a su estado anterior. La profesora McGonagall tenía un gran rollo de pergamino en la mano y gritó:
- Cuando yo los llame, deberán ponerse el sombrero y sentarse en el taburete para que los seleccionen. ¡Abbott, Hannah! -miré de reojo a Kailen, estaba levemente temblorosa y yo sonreí. Confiaba en que quedaríamos en la misma casa.
Pensé que el apellido de esa chica no era normal, probablemente era de ese mundo. Vi como caminó nerviosa y asustada a tomar asiento en el taburete, como le fue colocado el sombrero y al cabo de unos segundos gritó su casa correspondiente. Entre más avanzaban más nerviosa me ponía, creo que hasta temblaba. Pedazos de la canción del sombrero hacían eco en mi mente.
- ¡Dellarush, Clarissa!
Era mi turno. Avancé sonriente hacia el taburete, con un pequeño temblor en las manos. Tomé el sombrero, me senté y me lo puse. Era un poco grande y me tapó los ojos. Todo quedó en penumbras.
- Hmm, díficil, díficil -dijo una vocecita cerca de mi oído- Eres una pequeña muy inteligente... ¡Ah! Pero de una herencia de personas ambiciosas y muy astutas. Hasta tú tienes un poco de... ¿dónde podría ponerte?
Realmente no lo sé. Mi madre fue Ravenclaw y ella dice que heredé su inteligencia, que me vendría bien estar en su casa. Pero mi padre estaría muy orgulloso de que quedará en Slytherin como él, aunque muchos son pedantes por ser sangre limpia. Pero eso a mí no me hace sentirme superior, todos somos brujas y magos, nada más. ¡Ah, en Gryffindor no! Sería una pequeña deshonra para mi familia.
- ¿En Gryffindor no? También hay valentía dentro de ti. Retarías a cualquiera por defender lo que piensas. Estarías muy bien ahí... pero veo que con eso podría hacer mucho en tu nueva casa ¡SLYTHERIN!
Me quité el sombrero, lo dejé en el taburete y corrí con mi primo, que aplaudia emocionado. Cuando llegue con él, me abrazó e hizo que me sentará. Vi a Kailen en la fila, sonreí y moví mi mano para que la viera.
Vi a Clarissa tomar su lugar, se veía alegre, a fin de cuentas había quedado en una de sus preferencias, la saludé con un movimiento de mi mano, no pude evitar fijarme en el chico que la abrazó, decidí no darle importancia, nerviosa esperé a que mi turno llegara, y finalmente llegó, la profesora mencionó mi nombre.
Nerviosa me senté en el taburete y dejé de ver cuando me pusieron el sombrero, me cubría completamente la visión, su voz susurró en mi oído.
- Tu mente es un remolino, tienes valor, pero eres inteligente, también veo lealtad, y aspiración a algo grande, pero te falta más.- Por un momento pensé que podría quedarme sin casa y eso me atemorizó.- Ya sé que será de ti. ¡Hufflepuff!
Con torpeza fui a mi mesa y me senté en el primer lugar vacío que vi entre gente que me saludaba y aplaudía, me sentí algo abrumada, busqué con la mirada a Clarissa.
Cuando escuché que Kailen había quedado en Hufflepuff, me desilusioné muchísimo; pero no por la casa, yo la quería conmigo en Slytherin, pero... si el Sombrero Seleccionador la había puesto en esa casa era porque así debía ser. Él era sincero y muy sabio. Seguro tenía una misión guardada para nosotras en nuestras respectivas casas.
La vi caminar a su mesa y sentarse. Me miró y yo le devolví la mirada. Sonreí, levanté los pulgares, esperando levantarle el ánimo y que supiera que no estaba sola. Nos reuniríamos al finalizar el banquete y así sabría qué pensaba de la casa en la que estaba. Aunque me angustiaba un poco dejarla sola, era muy tímida y los demás podrían burlarse de ella fácilmente... si es que yo lo permitía.
Clarissa levantó los pulgares, me dio risa, le saludé con un movimiento de la mano, intenté no olvidar que nos veríamos luego.
Un chico a mi lado reconoció el programa de televisión al que pertenecía un símbolo que traía colgando de mi collar, sonreí al notar que era como yo y hablamos de nuestro mundo y el descubrimiento de este nuevo, esto lo hacía más sencillo y menos aterrador.
La comida apareció en la mesa y todos comenzamos a comer. Ver a Kailen platicar con un chico durante la cena me alegró mucho, no estaba tan indefensa como yo creía. Me quedé tranquila el resto del banquete. Nícolas notó que volteaba hacia atrás y me preguntó:
- ¿Qué tanto miras, Clary?
- A mi nueva amiga, Kailen. Parece que ha conseguido un nuevo amigo.
- Umm, es la chica sangre sucia...
- Ya te dije que no la llames así.
- ¿Sangre sucia has dicho? -preguntó uno de los amigos de mi primo- ¿Tienes una amiga así?
- Sí, realmente no le veo nada de malo porque...
- ¡Y parece que es de Hufflepuff! No, no, créeme, no sigas juntándote con ella, terminará inventando un paño de Cocina con Auto-Enjabonamiento o algo así -dijo una chica que estaba frente a nosotros, creo que era la prefecta Gemma Farley.
- Yo me juntaré con quien quiera -susurré mientras bebía de mi copa.
Nícolas sólo se me quedo viendo y movió un poco la cabeza. Él sabía lo que pensaba ante ese tipo de comportamiento de los Slytherin pero al acto escuché su voz diciéndome: Tienes que comportarte a su altura. Algún día les demostraría quién de esos sangre limpia tenía la sangre más sucia en todo el colegio.
El banquete estaba delicioso, hacía tiempo que no comía también, era comida que no había probado pero me encantó, comí mucho, platiqué mucho y conocí a algunos magos y brujas de mi edad, y uno que otro de un grado superior. Me agradó ver que eran amables con los que éramos hijos de padre muggles, aunque noté a un par que nos miraban con desprecio a los cuales sonreí y dejaron de mirar.
Fue una noche entretenida y al terminar fui a la entrada del comedor como había quedado Clarissa, estaba segura de que ya tendría amigos considerando que parecía ya tener a un conocido allí.
Hice a un par de amigos en la cena. Quitando esa superioridad por ser de sangre limpia, eran personas agradables. Descubrí que había mucho compañerismo en esa casa, que se apoyaban y la mayoría eran inteligentes. Eso me agradó de los Slytherin. Kailen ya me esperaba en la puerta minutos después de que se había terminado la ceremonia, pude verla unos metros atrás.
- En unos minutos te alcanzó, Nick.
- No, yo iré contigo.
- Si te comportas agradable, dejaré que me acompañes. Si no, mejor vete de una vez.
- Tranquila prima. Seré amable.
Caminamos juntos hacia la puerta y me encontré con Kailen.
- Espero que te haya gustado Hufflepuff. ¿Qué tal te fue?
-Está bien, la gente es muy amable y son divertidos.- sonreí-¿ y tu?
- Pues bien, son un poco engreídos pero si les quitamos eso, son interesantes e inteligentes. Espero que compartamos clase juntas -correspondí a su sonrisa y recordé que mi primo estaba conmigo- ¡Ah! Se me olvidaba. Kailen, él es mi primo, Nícolas Temple. Nick, sé educado, ella es Kailen Teshbock.
Lo miré, era un chico alto, atractivo, de ojos claros, cabello largo negro, simplemente era atractivo, esperaba que el sonrojo que sentía no se viera, sonreí y extendí mi mano hacia él.
-Mucho gusto
Por un momento creí que mi primo no saludaría a Kailen porque lo vi dudar, pero al final estrechó su mano. Exhalé el aire que había contenido y respiré tranquila. Vi un pequeño sonrojo en el rostro de mi amiga y sonreí. Sí, Nick era un chico guapo, la verdad, y a ella también le había parecido. Cuando soltaron sus manos, vi un resplandor extraño en los ojos de mi primo, que nunca había visto antes. Me quedé intrigada.
Torpemente acomodé mi cabello tras una oreja, sonreí a ambos.
-Será mejor ir con nuestras casas...mmm bueno, al menos yo que no conozco el camino jeje nos vemos después.- Me despedí con un gesto de la mano y corrí con los de mi casa, pensando en el tacto de la mano de ese chico.
Hmm, a Kailen le ha gustado mi primo. ¡Qué gran idea se me acaba de ocurrir!, pensé, mientras la chica corría con su casa. Miré a mi primo, quien no quiso enfrentarse a mi mirada y apresuró su marcha. Lo alcancé pero cuando iba a interrogarlo, la prefecta me interceptó:
- Eres de primer año, irás con nosotros -fulminé a mi primo con la mirada y la seguí.
Algo empezaba a cocerse a mi alrededor y tenía un olor tan agradable como la lavanda. Corrí para agruparme a mi grupo, esperando ansiosa ver mi sala común y mi habitación.
La entrada a mi casa se encontraba en un túnel cercano a las cocinas, siguiendo una secuencia de golpes sobre unos barriles, esto me llamó la atenciòn ya que era una entrada que muy pocos imaginarían.
La entrada también se me hizo muy curiosa ya que era un túnel en el cual debía pasar gateando para llegar a la sala comùn. La sala comùn me impresion, plantas por todos lados, unas comenzaron a danzar. Por todos lados había colores amarillos y negros, no era que me gustara mucho el amarillo pero le daba una sensación de calidez a todo a nuestro alrededor, se sentía acogedor. Me agradó mucho.
Mientras bajamos unas escaleras que estaban debajo del vestíbulo, la prefecta nos iba diciendo algunas cosas sobre la casa:
- Los colores representativos de Slytherin son el verde esmeralda y el plateado. El emblema de la casa es la serpiente, el animal más inteligente de todas las criaturas. Hay muchos mitos sobre nosotros. Es cierto que la mayoría de los magos oscuros han salido de Slytherin, pero en las otras casas también hubo, pero no quieren admitirlo. No somos malas personas, somos como nuestro emblema: elegantes, poderosos y frecuentemente incomprendidos. El fantasma de nuestra casa es el Barón Sanguinario, seguro les caerá bien, pero jamás le pregunten sobre cómo se manchó de sangre, no le gusta -se detuvo.
Nuestra entrada, una puerta de piedra disimulada en la pared, estaba escondida en las mazmorras, después de pasar unos laberínticos corredores. Cuando entramos, apareció ante nosotros la sala común de Slytherin. Iluminada por lámparas de plata, la amplia habitación tiene sillones de cuero negro, sillas y mesas de madera tallada, cubiertas de manteles muy
bien elaborados. Había tapices medievales de famosos miembros de Slytherin y por las ventanas se ve las profundidades del lago negro.
- La contraseña cambia cada dos semanas, échenle un vistazo al tablero de anuncios. Y nunca traigan a un extraño a la sala, nadie ajeno a nosotros ha entrado aquí en más de setecientos años. Ahora, vayan a sus dormitorios -finalizó la prefecta Farley.
En los dormitorios, hay antiguas camas con dosel y cortinas de seda verde, y las colchas
están bordadas con hilo de plata. También hay más tapices en las paredes y lámparas colgando del techo. Y no podía olvidar el hermoso sonido del lago y la pequeña ventana que está a un lado de mi cama. Sería una noche agradable.
Después de despedirme de mi nuevo amigo, me retiré al que sería mi nuevo dormitorio, se veía muy acogedor, la cama estaba cómoda y estaba cubierta de una colcha hecha con cuadritos de tela amarillos y negros, me hizo pensar en alguna rústica cabaña en las montañas.
Junto a la cama, colgado de la pared, había un calentador de pies listo a ser usado, supuse que sería muy útil cuando fuera temporada de fríos. Sorpresivamente el equipaje de cada quien ya estaba en su lugar, mi pequeño Shasta estaba en la cama esperando por mí, me tumbé a su lado y le acaricie el lomo, sonreí, por fin estaba allí y por fin viviría algo interesante, algo diferente, ahora no me sentía asustada sino intrigada. Al menos por ahora.
Mis compañeras de habitación comenzaron a platicar para conocerse mejor, platiqué un poco con ellas pero nada interesante que me llevara a querer entablar una amistad a menos que las conociera más. Escuché que algunas estaban desilusionadas por estar en esta casa, al parecer era como el patito feo de la escuela, donde los que no llenan las cualidades de otra casa vienen a dar aquí, otras estaban entusiastas y comentaban que era momento de que Hufflepuff subiera en el rango de popularidad y que lo haría gracias a nuestra llegada; yo solo opinaba que había que hacer lo que debíamos hacer.
Poco a poco fueron quedando todas dormidas, incluso Shasta se durmió pero yo continué despierta un rato, pensando en cómo estarían todos en mi casa, en sí un día se preguntarían dónde exactamente estoy y si de saberlo me dejarían continuar allí. Aún no había tenido un día completo en ese mundo pero ya estaba fascinada por él y esperaba encontrar un poco de lógica para algunas cosas que jamás había comprendido estando en mi natal mundo. Luego de un rato me quedé dormida.
Al día siguiente, me levanté temprano para tomar el desayuno. Cuando llegué al Gran Comedor, a eso de las 8 de la mañana, había pocas personas en las mesas (no reconocí a nadie), así que llegué a la mesa de Slytherin y me senté en un lugar alejado de los otros pocos.
La mesa estaba repleta de platillos deliciosos, tantos que de sólo verlos se me había quitado el hambre. Bebí un poco de jugo de calabaza, mirando a mi alrededor, a ver si alguno de mis conocidos se aparecía para que alguien me hiciera compañía.
Peleé un poco con mi cabello como ya era costumbre pero al final fui al Gran Comedor como siempre, aún tenía sueño así que de pronto chocaba con la gente o me tropezaba, a mi lado iba Shasta. Me senté en el primer lugar que vi, bostecé y miré la comida.
Había cosas que se me hacían desconocidas, agarré un poco y olfateé tratando de adivinar qué eran, me pareció que un par de personas me miraron ante esto, me sonrojé y me serví, luego le serví en otro plato un poco a mi gatito, miré a la mesa de Slytherin.
Nícolas llegó al Gran Comedor unos minutos después que yo. Iba muy bien arreglado, portando orgulloso su emblema de prefecto. ¿PREFECTO? Estuve a punto de escupir el jugo y comencé a toser. Él me vió, movió la mano saludándome y se sentó a un lado mío.
- ¿Eres prefecto? -le pregunté en cuanto pude.
- Sí, ¿no te lo había dicho? -dijo distraídamente mientras se servía un poco de huevos.
- No, no lo habías mencionado -me le quedé viendo, pero él no se inmutó- Últimamente te has mostrado muy reservado, hasta el punto de no visitar a Hagrid como en tu comienzo aquí.
- Él te lo dijo, ¿verdad? -sólo se detuvo menos de un segundo, pero siguió comiendo.
- Me lo haya dicho él o no, eso no importa. Eras diferente, Nick. Muy diferente -decidí terminar la conversación, no quería empezar mi curso con un dolor de estómago por su culpa, lo que me había hecho olvidarme de buscar a Kailen.
