Hey Arnold! Fan Fic

Ni la muerte nos podrá separar

La serie de Hey Arnold le pertenece a Craig Bartlett. Todos los derechos reservados.

Este fan fiction transcurre luego de los últimos episodios de la serie y la misma película.

NO APTO PARA MENORES DE 9 AÑOS.

Posee temas a penas fuertes y trágicos, lo que puede herir la sensibilidad de algunos.

Mi objetivo es hacerlos llorar con este fic, espero que lo logre.

Capítulo 2: Eterno ahogamiento

Etapa 2: Recolecta

_ Es imposible, no respira y no se pueden oír sus latidos, está muerto. _

El doctor había hablado secamente y sin ni una pizca de lástima, él permanecía serio, tomando notas en una libreta.

Él, Arnold, el señor Simmons, el señor Inners y todos los demás compañeros estaban en la cabaña del guardabosque alrededor del cuerpo del chico mirando la escena con data detalle.

Todos miraron con miedo y tristeza hacia el doctor.

_ ¡Puras patrañas! ¡Esto es una broma! ¡Y de muy mal gusto! _

La que había gritado era Rhonda, ella estaba furiosa apretando los puños con tanta fuerza que temblaban un poco y varias lágrimas recorrían sus mejillas.

_ Rhonda ¡por favor! Todos estamos muy mal, tú no eres la única _ dijo Sid entre enojado y triste.

_ ¡Todo esto es por culpa de ese hombre! _ gritó señalando al señor Inners.

Todos miraron sorprendidos, incluso el señor Inners se quedó petrificado como si le hubiesen disparado en el estómago y dejado sin aire.

_ ¡Todo es culpa de él! _ gritó Rhonda y luego miró a Phoebe que la veía asustada y gritó _ ¡Phoebe! ¡Tú misma advertiste que los senderos que cruzaríamos eran muy peligrosos! ¡Y aún así este hombre no lo consideró y dejó que uno de nuestros amigos mueran! _

_ Ah Rhonda… _ iba a decir Phoebe con temor.

_ ¡Rhonda tiene razón! _ dijo Curly enojado. _ ¡de no ser por él Arnold seguiría vivo! _

Se escucharon muchas frases como "¡sí!", "¡tiene razón" entre todos los chicos.

El señor Inners se sentía en verdad muy mal por lo sucedido.

Helga a varios metros alejada, miraba la escena con expresión de indiferencia.

_ No… yo soy la culpable… yo maté a Arnold… lo asesiné con mis propias palabras _ se dijo cabizbaja mirando al suelo.

_ ¡No! _ dijo Phoebe tristemente poniéndose frente a todos sus compañeros. _ el señor Inners no tiene la culpa, él nos ha estado ayudando, de no ser por él seguramente quizás podríamos haber muerto todos. _

_ Así es Phoebe _ dijo Simmons cubriendo al señor Inners _ nadie tiene la culpa. Sé que esto es muy difícil para todos _ dijo tratando de ser serio aunque se le escapaban varios sollozos aún por la terrible noticia _ pero no se culpen entre ustedes, todos hicimos lo que pudimos y sé que eso Arnold lo valora… aunque… aunque ya no esté con nosotros… _

_ Señor Simmons… _ dijo tristemente Phoebe tratando de consolar a su profesor.

Simmons se recompuso y se dirigió nuevamente hacia sus alumnos.

_ Por favor, pídanle una disculpa al señor Inners. _ trató de decir más serio.

_ Perdón señor Inners _ dijeron a coro y algo tristes y avergonzados.

_ Y-yo… en verdad lo siento mucho, lo siento tanto como todos ustedes _ decía tristemente el señor Inners.

Todos lo miraron con expresión triste en sus rostros.

_ Me siento muy mal… _ completó con algunos lagrimones en los ojos _ no creí que esto sucedería… _

_ Él era la persona que menos merecía morir de todos nosotros _ dijo Harold llorando.

Hubo algunos que respondieron con un débil "sí" al mismo tiempo.

_ Nadie merece morir, ni por más ni por menos, Harold. _ dijo Simmons.

_ ¡Pero él era una gran persona! Buaaaaahahaa _ dijo hasta romper a llorar, Stinky a penas lo contuvo con el mismo estado.

Simmons vio muy triste la situación.

_ Bueno señor Inners, señor Simmons, me retiro _ dijo el doctor seriamente. _ ah y aquí tiene el certificado de defunción _

El doctor le dio un papel al señor Simmons.

_ Ha-hasta pronto doctor _ dijo Simmons algo asustado sosteniendo el certificado.

_ ¡Ese maldito doctor ni siquiera se lamentó sólo un poco por Arnold! _ dijo Sid muy furioso con lágrimas en los ojos.

_ ¡Es un descorazonado! ¡No debería tratarlo bien el señor Simmons! _ dijo Rhonda con repudio.

El doctor se había retirado de la cabaña del señor Inners, hubo un silencio.

_ Bueno niños. Vamos a ir en orden hacia el autobús, nos están esperando. _ dijo Simmons _ agarren sus cosas, que ya marcharemos. _

Gerald agarró su mochila y fue en silencio, a lo lejos notó la camilla donde Arnold estaba recostado y cubierto por una blanca sábana que el doctor le había puesto.

Phoebe se le acercó silenciosamente.

_ Gerald… _ dijo tímidamente.

_ Arnold estaba muy mal… ¿sabes Phoebe? _ preguntó sin ni siquiera mirarla.

Phoebe miró con tristeza a Gerald.

_ Él decía… que ahora él y Helga estarían separados por siempre… y tuvo razón, prácticamente ahora está separado de mí, de ti, y de todos. _

_ Gerald… _ dijo nuevamente la oriental.

Gerald dio un forzado suspiro para contenerse. Phoebe le apoyó su mano sobre su espalda y lo acompañó hacia afuera de la cabaña dirigiéndose al autobús.

Helga a lo lejos, a paso muy lento, se detuvo al lado de la camilla, observándola con una mirada vacía, pero llena de angustias y dolores.

Inmediatamente, la camilla fue arrastrada por Simmons, Helga se sobresaltó un poco y lo vio.

_ Helga… quisiera poder hablar contigo cuando lleguemos a tu casa. _ dijo Simmons.

_ ¿A mi casa? ¿No volveremos a la escuela? _ preguntó Helga con extrañeza.

_ No, los regresaremos a todos a sus casas, primero pasaremos a la casa de Arnold, creo que sus abuelos tienen que saberlo lo más pronto posible. Luego los enviaremos a todos a sus respectivos hogares y si no te molesta, serás la última en bajarte del autobús, porque quiero hablar contigo… sobre Arnold. _

Helga se quedó totalmente quieta mirando a su profesor con algo de desconfianza, y luego miró hacia el lado contrario al cual estaba él.

_ Sí, está bien… _ dijo secamente.

Se dirigieron todos al autobús, todos se sentaron juntos con sus compañeros, Simmons adelante sosteniendo la camilla, y Helga atrás de todo, sola.

_ ¿¡Qué lleva ahí señor Simmons!_ preguntó el chofer del autobús al ver la camilla.

_ Pues… sucedió una desgracia… verás… _ dijo tristemente _ marche el vehículo, le contaré y lo guiaré, no volveremos a la primaria 118, necesito que me lleve a un lugar primero. _

El chofer obedeció y en cuanto arrancó notó que los alumnos estaban muy silenciosos, nadie hablaba con euforia, a carcajadas, tirando bollos de papel o cualquier otro tipo de broma de niños de primaria.

Simmons le contó absolutamente todo, muy disimuladamente y en voz baja, no quería que los niños volvieran a recapitular la historia, esa horrible visión que presenciaron todos.

_ ¡Dios mío! _ dijo el chofer. _ ¿y ahora iremos a su casa? _

_ Necesito que me ayude… sólo espero que el Director Wartz no se moleste _ dijo apenado.

_ Trataré de llevarlo lo más pronto posible, no quiero imaginarme la expresión que pondrá su familia… ¿es hijo único? _

_ Sí… _ dijo Simmons apenado mirando la camilla.

Helga miraba por la ventana el paisaje de la ruta que conduciría a la ciudad de Hilwood, ella empezó a escribir en sus pensamientos las siguientes frases como si formaran parte de su libro:

No puedo respirar, no puedo ver, no puedo pensar el sentido que tiene mi vida… no sé por qué vivo.

¿Porque merezco un castigo?

El único castigo que merezco es la muerte… ni siquiera entiendo por qué nací… creí que sólo nací para conocerte Arnold… para amarte y quererte por el resto de mi vida.

Y a cambio de eso, el que ha muerto eres tú… mi querido Cabeza de Balón… siento muchísimo todas aquellas cosas que te dije, estoy más que segura que ellas ayudaron a dañarte más junto con la caída.

¡Qué horrible sensación! ¡Qué horrible imagen! Nunca podré quitármela de la mente, porque estoy segura que yo fui la que provocó todo esto…

¡Oh mi amor! Finalmente estamos separados, para siempre… no hay solución ni vuelta atrás.

Juro leal amor hacia ti Arnold… jamás te olvidaré, nunca olvidaré los momentos buenos, ni tampoco los malos momentos que hemos pasado. Tú has sido la simple razón para seguir adelante, para encontrarle un significado a mi vida, un sentido, una fuerza. ¿Qué voy a hacer sin ti? ¿En dónde estás? Quiero… quiero ir contigo…

_ ¿Ggghhhe-lga? _

Helga volteó su cabeza y miró a su lado, era Brainy, no estaba con su clásica e inocente sonrisa, su mirada era triste y compasiva.

_ Ah… eres tú Brainy _ dijo cortante, pero no de mala gana, después de todo no era Phoebe para darle consejos o advertencias, no estaba de humor para esas cosas.

_ L-lamento… ghjj mucho… lo que pasó… _ dijo tristemente.

_ No te preocupes… _ dijo con voz apacible y luego sonrió _ gracias por salvarme Brainy… de no ser por ti… creo que hubiese muerto igual que Arnold. _

Brainy miró la sonrisa de Helga, pero no se convencía de ella.

_ ¿E-estás ghhj segura… de que estás aghhj… bien? _

_ ¡Claro que sí Brainy! _ dijo tratando de simular la tristeza _ ¡salvaste mi vida y en verdad te lo agradezco! _

Y lo abrazó repentinamente.

Brainy podría sentirse como si estuviera en la quinta nube, pero a contrario de eso, se sintió muy mal, él estaba seguro que sin Arnold, ella tendría los mismos deseos de sufrir el mismo destino que su amado.

_ ¿Qué… aghhj harás… sin aghj Arnold…? _ preguntó al fin, con algo de temor.

Helga dejó de abrazarlo y lentamente lo miró de frente con una expresión de indiferencia y vacío.

_ Nada Brainy… absolutamente nada _ dijo secamente.

_ ¿Tú… quieres… ir con él…? _ preguntó tímidamente y Helga abrió grande los ojos mostrando sorpresa _ ¿ver…dad? _

Hubo un silencio, Helga sólo lo miraba a los ojos y luego mira hacia el suelo a un costado.

_ No seas tonto Brainy… ¡ja! ¿suicidarme en su honor? _ preguntó con sarcasmo y una extraña sonrisa pero una triste mirada, y luego volteó la cabeza hacia el otro lado para no verlo más _ ¿qué crees que soy? _

Brainy miró con tristeza.

Helga no lo demostraba, pero estaba sollozando, no lo podía contener. ¡Cuánto deseaba tenerlo a su lado! ¡Para siempre!

_ Dis-discúlpame Helga aghjj… tú estarías más… aghjj feliz con Arnold… en el cielo… _

_ Ya no importa Brainy, lo que hiciste no estuvo mal, todo lo contrario, salvar una vida es una acción que nunca se debe olvidar, ni pasar de inadvertido, es lo mejor que pudiste haber hecho por mí además de guardar mi secreto de Arnold y no contárselo a nadie… _ dijo desprendiendo una pequeña lagrimita.

Brainy se inquietó al ver eso.

_ Lo… siento Helga _ dijo apacible y débil. _ fui… aghjj egoísta _

_ ¿Cómo? ¿estás loco? _ preguntó con extrañeza.

_ Es que… Helga… tú… tú… aghjj _

_ ¡Vamos habla! _ dijo desesperada.

_ Tú me gustas… _ dijo al fin.

Helga se quedó petrificada con ojos de plato y frunció el ceño.

_ ¿Qué dijiste? _ preguntó agresiva.

_ Lo ghhj siento Helga… no, no quería… que murieras… aghjj y te salvé… aghjj. Yo… yo sé que aghjjj no tengo… aghjj la oportuni…dad que aghh tiene Arnold… ahjhhh no puedo competir… contra él _ el tono de Brainy se empezó a tornar triste lo que Helga quita su expresión de enfado y se sorprende al ver a Brainy así _ …por eso aghjj siempre quise que ghjj… ustedes estuvieran juntos, porque… aghhh porque sabía… que aghh eso te iba a hacer… feliz. _

Helga se quedó estupefacta y agarrándose con fuerza el pecho, derramando gruesas y pesadas lágrimas que no pudo evitar desprender.

_ ¿Por qué Brainy? _ preguntó la chica con la voz quebrada _ ¿Por qué te fijas en alguien como yo? ¿Qué sentido tiene querer a una persona insensible, malvada y molesta? _

Helga no lo soportaba más y trató de limpiar sus lágrimas.

_ Tú no eres aghh… mala Helga… aghh eres buena, sensible y aghjjj siempre lo demuestras… cuando piensas… en aghjj… Arnold _

_ Sí lo sé _ dijo cortante sin mirarlo _ pero jamás he podido mostrarle ese lado amable… y ahora es muy tarde para arrepentirse… _

Brainy miró tristemente a Helga.

_ Brainy… _ dijo débilmente _ gracias por intentar ayudarme… y por todo… pero necesito estar sola ¿sí? _

Brainy estuvo un tiempo para pensarlo, pero al fin y al cabo dejó sola a la muchacha, contemplando el paisaje de la ruta.

Sólo veía el campo, vacas y caballos y los postes de luz con varios cables conectados, iban cambiando de posición y perspectiva a medida que el autobús se movía.

De pronto vio un pequeño pájaro que volaba a gran velocidad, Helga perdió su vista en él y empezó a escribir nuevamente en sus pensamientos:

¡Qué bueno sería volar a gran velocidad a donde yo quisiera! Sin que nadie me diga nada, sin preocupaciones, podría disfrutar del afuera… que encerrada en mis propios problemas.

Ahora estoy volviendo a casa… a mi horrenda casa, donde mis padres no piensan más que en ellos mismos. Y ahora sin Arnold… todo volverá a ser como ese principio.

Repentinamente el autobús dio una violenta frenada, lo que muchos se tropezaron, cayeron al suelo o se sostuvieron de sus asientos.

_ ¿Niños? ¿Están todos bien? _ preguntó Simmons.

Hubo un "sí" a coro por parte de todos.

El autobús había llegado a Hilwood, había un poco de tránsito pesado, así que el señor Simmons aprovechó a ponerse de pie ya que el vehículo no estaba en movimiento. Se puso frente a todos los alumnos para citar unas palabras:

_ Alumnos… no volveremos a la escuela… _ dijo en principio.

Lo más común hubiese sido que todos gritaran de alegría al saber que no iban a tener que bancarse las clases, pero con la situación dada no lo permitía.

_ Llevaremos a cada uno a la puerta de sus respectivas casas… _ dijo mientras veía los rostros tristes de sus alumnos _ primero llevaremos a Arnold… _

Muchos derramaron gruesas lágrimas, mientras miraban a su profesor y al recordar aquel nombre de aquel muchacho tan maduro y de buen corazón, que yacía recostado en la camilla cubierto por una blanca sábana de la cabeza hasta los pies.

_ Luego los llevaremos a todos ustedes, así que por favor, cuando lleguemos a la casa de Arnold, les pediré que se queden aquí hasta que yo vuelva ¿quedó claro? _ hizo una pausa sin escuchar una sola respuesta _ bien, entonces vayamos para allá _

El autobús volvió a dar la marcha y en unos minutos había llegado al Sunset Arms. El autobús se detuvo frente allí.

Todos los chicos miraban la camilla, la cual era arrastrada por el señor Simmons. Él bajó la camilla hacia la calle y se paró frente a la puerta de la casa de huéspedes.

Todos los chicos miraban por la ventana la escena a pesar que a esa distancia no podían escuchar nada de lo que hablaría su profesor.

Simmons inspiró aire un poco nervioso y tocó el timbre.

_ ¡No queremos tortugas de chocolate! _ dijo Phil enojado abriendo la puerta con brusquedad y al instante cerrándola.

La actitud de Phil había asustado al señor Simmons.

Al rato, Phil aparece nuevamente abriendo la puerta.

_ Lo siento _ dijo el anciano _ creí que era de esos vendedores… _ dijo molesto y luego se rasca la barbilla _ a menos que… no seas un vendedor de electrodomésticos _ y luego vio la camilla _ ¡ah no! ¡eres vendedor de artículos de medicina! ¡Oh Dios mío! ¡es un enfermero! ¡Pookie! ¡Nos quiere dar la medicina contra la constipación! _

Phil había gritado como un loco, provocando que Simmons se asustara más que antes y los chicos de la primaria miraran con curiosidad la escena sin entender nada.

Gertie, la abuela de Arnold apareció vestida de vikingo.

_ ¿¡Qué osa hacer en el palacio del gran Jupiter! ¿¡Ah! _ preguntó un tanto agresiva. _ Belona tiene varias preguntas para hacerle _

_ Pookie… _ dijo Phil revoleando los ojos hacia un costado.

_ Ahm… ustedes son ¿los abuelos de Arnold? _ preguntó tímidamente Simmons.

Gertie y Phil se vieron a las caras.

_ Sí así es ¿quién es usted? _ preguntó Phil.

_ Yo soy Robert Simmons, el profesor de Arnold… _ dijo débilmente.

_ ¡Aaaaah! ¡Haberlo dicho antes! _ dijo Phil sonriendo. _ ¡ahora recuerdo que Arnold iba a irse de excursión! _ y luego miró al reloj _ volvieron más tarde de lo previsto ¡le agradezco que lo haya acompañado hasta aquí! Podría pasarle algo malo… ¡usted sabe! _

Simmons miró tristemente a Phil, lo que hizo que el anciano se inquietara un poco.

_ ¿Qué sucede hijo? _ preguntó el anciano.

_ Pues yo… yo… _ dijo con miedo _ esto es muy difícil _ dijo débilmente.

Gertie y Phil volvieron a mirarse a las caras.

_ Tengo una terrible noticia que comentarles… _ volvió a tomar aire _ ha ocurrido un accidente… _

_ ¡Oh Dios mío! ¿¡Qué le pasó a Arnold! _ preguntó Phil desesperado.

Gertie tampoco mostraba una expresión muy feliz, estaba tan preocupada como su marido.

_ Yo… lo siento mucho… _ dijo Simmons rompiendo a llorar y señaló la camilla _ él está aquí… _

En ese mismo instante, aunque los chicos de la primaria no escuchaban nada de la conversación entendieron perfectamente que Simmons ya le había dicho a los abuelos de Arnold que la persona que se encontraba inerte y recostado en la camilla bajo la sábana blanca era su nieto.

Phil se quedó blanco como un papel.

_ ¿C-cómo pasó eso? _ preguntó Gertie, que ya no se encontraba tan alegre y eufórica como siempre.

Simmons volvió a tomar aire.

_ Ha sido un accidente, cuando volvíamos para la salida del bosque, unas rocas cayeron por el sendero que circulábamos, estábamos a varios metros de altura del suelo. El vehículo se inclinó hacia el precipicio… _ Gertie mostró una expresión de horror y mirada de angustia _ …tuvimos fortuna de no caer todos juntos porque un árbol trabó la caída, pero estábamos inseguros y si hacíamos un movimiento en falso podríamos caer. Por desgracia, Arnold tenía la ventanilla abierta y quedó colgado de allí… _ Phil miraba con desesperación al profesor _ …todos hicimos el mayor esfuerzo posible por salvarlo… _ dijo y mostró a todos sus alumnos que miraban la conversación por la ventanilla del autobús mientras lloraban y miraban la lúgubre y fría camilla _ …sin embargo… el vehículo hizo movimientos bruscos lo que logró que Arnold cayera por ese precipicio… _ cerró los ojos con angustia y volvió a hablar _ …lo buscamos hasta encontrarlo, y ahora está… _

Simmons no pudo continuar y rompió al llanto, Gertie, lo consoló dándole unas palmadas en su espalda. Ella vio la camilla y también largó a llorar, como también Phil que trabó la mirada sobre la camilla.

_ ¿Quién dijo que este sería tu destino chaparrito? _ preguntó tristemente Phil mirando la camilla.

Los dos hombres lloraron, también lo hicieron los demás niños del curso que miraban tras la ventanilla.

Gertie miró hacia atrás de todo, se hallaba Helga, estaba mirando hacia el suelo, con la cabeza apoyaba sobre el asiento de adelante, su aspecto era deplorable, estaba pálida, debajo de sus ojos parecían unas ojeras color verdes muy claras que se fundían con la pálida piel de la muchacha. Gertie se angustió muchísimo al ver la imagen de la muchachita.

_ Lamento mucho este encuentro tan… _ decía Simmons.

_ No se preocupe… _ dijo Phil tristemente.

_ Q-quisiera poder colaborar con la ceremonia del velatorio y el entierro… ¿me lo permitirían? _ preguntó tímidamente _ no seré familiar de Arnold… pero mis alumnos _ volvió a mostrarlo _ son como mis hijos… y en verdad me hiere perder a uno _

_ Oh no se preocupe, por supuesto que aceptaremos su ayuda _ dijo Gertie con una triste pero suave sonrisa.

_ Los niños también colaborarán junto a sus padres _ dijo Simmons sonriendo levemente. _ le daremos a Arnold una gran ceremonia. _

Los dos ancianos asintieron con la cabeza.

_ Iré a informarles a los huéspedes… _ dijo Gertie con angustia en el rostro.

_ Ve Pookie _ dijo Phil con una voz débil y volvió a mirar la camilla.

Gertie desapareció por el pasillo del Sunset Arms.

_ C-con respecto a los trámites… _ decía Simmons con una voz temblorosa.

_ Hay dos opciones… o hacer los trámites nosotros o contratar a un servicio funerario para pagarles y que lo hagan por nosotros. _ dijo Phil interrumpiendo con tristeza _ ¿llamaron un médico? ¿tienen el certificado de defunción? _

_ Sí a-aquí está… _ dijo Simmons derramando una lágrima y dándole el papel.

Phil miró el papel y puso una extraña expresión, pero no dijo nada.

En ese instante llegaron todos los demás huéspedes del Sunset Arms junto a Gertie. Allí estaban Oskar y Suzie Kokoshka, Ernie Potts y el señor Hyunh.

Todos ya sabían de la terrible noticia, sus rostros se veían terribles. En el Sunset Arms no había más que depresión y angustia.

_ ¿Quién iba a decir moriría tan joven? ¡Es sólo un niño! _ dijo el señor Hyunh al borde de las lágrimas.

_ ¡Él que siempre nos ha ayudado en todas! _ dijo Oskar con el mismo estado abrazando a su esposa.

_ Siempre ha sido tan buen niño… _ dijo esta misma.

_ Mi más pésame Arnold… _ dijo Ernie destrozado.

_ Lo lamento mucho en verdad… _ dijo Simmons _ he estado comentando con el abuelo de Arnold que colaboraré con los trámites para la funeraria, y los padres de los niños también lo harán. _

_ Nosotros también _ dijeron los otros cuatro residentes de la casa.

_ Llamaré a una funeraria que conozco aquí, por si podemos hacer la ceremonia del velatorio mañana en la noche. _ dijo Hyunh.

_ Sí será lo mejor, podríamos encargarles los trámites a ellos, serán unos dólares más… pero al fin y al cabo eso no importa. _ dijo Suzie tristemente.

Todos los demás asintieron con la cabeza.

Suzie y Hyunh se metieron dentro de la casa para usar el teléfono, y de ahí se quedaron esperando el resto.

_ No puedo lo creer aún… _ dijo Ernie cabizbajo.

Todos lo miraron.

_ No puedo creer aún lo que ha pasado. _ dijo _ Arnold ya no vive… tan joven… _

_ Él siempre quiso que yo mejorara, que consiguiera un trabajo, que fuera responsable, y que dejara las apuestas… _ dijo tristemente Oskar y luego se pone serio _ ¡pues eso voy a hacer! ¡Dejaré las apuestas y conseguiré un empleo digno! _

_ Espero que sea así Kokoshka _ dijo Ernie de brazos cruzados.

_ ¡Hey! ¡Siempre eres tan desconfiado Potts! _ dijo Oskar molesto.

_ ¿Te crees listo Kokoshka? _ preguntó Ernie agresivo.

Simmons estaba mudo mirando la situación.

_ ¡Oigan ustedes dos! ¡Cierren el pico y tengan más respeto por mi nieto difunto! _ dijo Phil molesto.

_ Lo sentimos… _ dijeron Ernie y Oskar a la vez avergonzados.

Hyunh y Suzie Kokoshka volvieron al instante con un papel con unos datos que habían anotado.

_ ¿Llamaron a la funeraria? _ preguntó Phil.

_ Sí… verás, debemos entregarle el certificado de defunción firmado por el doctor… _ dijo Hyunh.

Phil observó al papel que Simmons le había dado.

_ Ellos lo inscribirán al Registro Civil. Segundo, pagarles un ataúd que comprarán ellos. Tercero, pagar la cuota mortuoria, necesitamos entregar tres copias del documento de Arnold y la libreta de familia. _

_ Ya veo… _ dijo Phil _ conseguiremos el dinero y luego contrataremos al servicio funerario… ¿qué hay del velatorio? _

_ Será mañana por la noche como lo habíamos planeado, 11 de la noche para ser exactos… Arnold estará allí 12 horas. El lugar queda a la vuelta de la jefatura de policía. _ contestó.

_ La verdad… es que me quedaría a ayudarles en todo… pero debo llevar a los niños a sus casas y conseguir el dinero para los trámites… si ustedes me esperan aquí… _

_ No se preocupe, claro que lo esperaremos señor Simmons _ dijo Phil con una leve sonrisa.

_ Tengo que informarle que tardaré más de lo esperado… es que cuando lleve al último alumno a su hogar tengo que hablar con él… está… muy afectado por lo sucedido. _

_ Oh Gerald siendo su mejor amigo, debo imaginarlo _ dijo Phil angustiado mirando hacia el suelo.

_ Sí bueno… Gerald está muy angustiado, como todos los demás… sin embargo, la persona que me preocupa en realidad es otra _ dijo Simmons.

_ ¡Oh Eleonor! _ dijo Gertie con lágrimas en los ojos y entrelazando las manos.

_ ¿Eleonor? _ preguntó Simmons extrañado.

_ Pookie se refiere a… ¿cómo se llama? _ preguntó rascándose la barbilla _ no recuerdo, pero es esa niña de moño rosado y de una sola ceja _

Simmons se quedó con los ojos bien abiertos por la sorpresa.

_ ¿C-cómo lo supieron? _ preguntó asombrado.

_ Supongo que ella se lo dirá… _ dijo Phil entristecido _ debe hablar mucho con ella… necesitará mucho apoyo _

Phil, Gertie y Simmons miraron nuevamente hacia el lugar donde Helga estaba situada.

Estaba dormida, tanto llanto seguramente la hubiese debilitado. Tenía la cabeza apoyada sobre la ventanilla y abrazaba con fuerza el relicario con la foto de Arnold que colocó sobre su pecho.

_ Sí… _ dijo Simmons débilmente.

_ Vaya… los padres de los niños se preocuparán… _ dijo Phil. _ puede venir aquí a la hora que quiera, le abriremos la puerta en cualquier momento. _

_ Gracias, gracias a todos ustedes por la amabilidad _ dijo Simmons sonriendo levemente. _ los veré luego… _

Simmons se retiró adentro del autobús, había pasado tiempo luego que él había bajado, de hecho estaba empezando a oscurecer en la ciudad de Hillwood.

Simmons se puso frente a todos sus alumnos.

_ Chicos… _ interrumpió con el rostro triste _ siéntense por favor _

Los niños se sentaron inmediatamente en sus lugares.

_ Como les he mencionado antes, los llevaré a la puerta de sus casas uno por uno, de manera que pueda hablar con sus padres de lo sucedido. _ dijo lentamente.

Todos escuchaban con atención al señor Simmons.

_ Con los abuelos de Arnold llegamos a un acuerdo, mañana se conmemorará un velatorio, una ceremonia funeraria donde podremos verlo y despedirnos… _ y empezó a sollozar.

El resto de los niños les sucedió lo mismo, lloraban junto a su profesor.

Simmons se recompuso y volvió a hablar.

_ Será a las 11 de la noche, a la vuelta de la jefatura de policía _ dijo apacible y tomó aire _ verán niños, un trámite funerario es muy costoso… por eso pasaré por sus casas a hablar con sus padres. Si ustedes pueden colaborar con el velatorio y el entierro de Arnold… estoy seguro que será una buena acción y Arnold se los agradecerá… _

Todos empezaron a comentar entre ellos.

_ ¡Cuente conmigo señor Simmons! _ dijo Gerald al instante.

El grito hizo despertar a Helga, estaba algo perdida y ni siquiera se daba cuenta de dónde estaba.

_ ¡Cuente conmigo también! _ dijo Stinky _ tal vez… no tengamos mucho dinero, pero pondremos todo lo necesario. _

_ Pondré lo necesario y aún más _ dijo Rhonda con orgullo.

Todos daban sus respuestas afirmativas y ánimo para la colaboración de la ceremonia.

_ De seguro que Bob no querrá poner ni un centavo _ pensaba Helga con tristeza mirando al suelo y luego sacó su relicario _ yo sería capaz de entrarte todos mis ahorros mi amor… mereces la mejor ceremonia e ida al paraíso… _

No pudo evitar entristecerse y llorar al ver la imagen fotografiada de Arnold. A pesar que era una fotografía, en ella se lo veía sonriente, apacible, mientras que ahora se haya inerte, inmóvil y sin vida.

Simmons sonrió al ver a todos sus alumnos con entusiasmo por pagar el velatorio y desprendió unas lágrimas de emoción.

_ Me alegra que todos colaboren, nada me hace más feliz _ dijo el hombre. _ de acuerdo, llevaremos al que esté más cerca de su hogar, uno por uno y haré acuerdos con sus padres para que inviertan el dinero para la funeraria. _

_ ¡Siiiiií! _ dijeron todos animados y desprendiendo algunas lágrimas de felicidad.

Fue raro que todos repentinamente estuvieran felices, pero estaban felices porque buscaban hacer feliz a Arnold antes de ser enterrado de por vida.

El tiempo fue pasando y el señor Simmons fue dejando a cada alumno uno por uno a la casa de sus padres, hablando con ellos de lo sucedido. Por fortuna, todos habían colaborado para la ceremonia funeraria, los padres de Lorenzo y Rhonda sobre todo han dejado grandes aportes debido a su alto nivel económico.

Finalmente, los últimos que quedaban dentro del bus eran, Phoebe, Gerald y Helga. Ya era muy tarde, exactamente las 10 de la noche.

Primero pasaron por la casa de los Heyerdahl.

Antes que bajaran, Phoebe se acercó a Helga.

_ Helga… _ dijo la chica.

Helga la miró algo indiferente, pero triste.

_ Todo saldrá bien ¿sí? _ dijo poniéndole una mano en el hombro.

_ Phoebe… vamos _ dijo Simmons _ tus padres deben estar muy preocupados. _

_ Ve Phoebe _ dijo Gerald con voz débil.

Phoebe obedeció y bajó del bus junto con el profesor.

Simmons acompañó a Phoebe a la puerta de su hogar y tocó el timbre.

Inmediatamente la puerta de abrió, y ahí estaban Reba y Kyo Heyerdahl.

_ ¡Phoebe! _ dijo Reba abrazándola y llorando. _ ¡estábamos preocupados por ti! ¿dónde estabas? _

_ Disculpen señores Heyerdahl… _ dijo Simmons lamentado.

Los padres de Phoebe miraron al profesor.

_ Mamá… papá… ha sucedido algo horrible… _ dijo Phoebe al borde de las lágrimas.

_ ¿Qué sucedió hija? _ preguntó Kyo preocupado.

_ Pues verán señores Heyerdahl… _ dijo Simmons con angustia.

Y le contó absolutamente todo. Los rostros de Kyo y Reba estaban totalmente pasmados y pálidos.

_ Y eso fue lo que sucedió… _ dijo Simmons cabizbajo con la mirada perdida sobre el suelo.

Reba dejó de abrazar a su hija y se puso de pie. Ella y su marido miraron preocupados al señor Simmons.

_ Lamentamos muchísimo lo sucedido con el compañero de Phoebe… _ dijo la mujer.

_ ¿Hay algo que podamos hacer señor Simmons? _ preguntó Kyo preocupado.

_ Bueno… _ dijo entrelazando las manos. _ agradeceré mucho si colaboran con algo de dinero para el velatorio de Arnold. _

_ Oh no tiene que pedirlo… _ dijo Reba y miró a su marido _ Kyo, ve por la caja fuerte _

_ Sí _ dijo el hombre y salió rápidamente hacia dentro de la casa.

Phoebe miró con atención a su padre ir.

_ Agradezco profundamente su ayuda. Si no le molesta cuando retire el dinero tendré que irme, verá… aún hay dos niños en el autobús y que no han vuelto a su casa y sus padres se preocuparán por igual _ dijo Simmons algo incómodo.

_ No se preocupe _ dijo Reba _ cuando Kyo llegue con el dinero vaya lo más pronto posible _

Simmons asintió con la cabeza.

_ ¿Señor Simmons? _ preguntó Phoebe.

Simmons miró a Phoebe.

_ Hablará con Helga ¿verdad? _ preguntó Phoebe preocupada.

Simmons la observó tristemente sin decirle nada.

_ Trate de ayudarla por favor _ suplicó la oriental.

_ Pues estoy pensando en algo Phoebe, se lo comentaré a Helga cuando hable con ella. Ahora dejaremos a Gerald y luego acompañaré a Helga a su casa. _

Kyo al instante volvió con un sobre algo gordo y se lo entregó al señor Simmons.

_ Espero que sea suficiente con lo que estén pidiendo _ dijo el hombre preocupado.

_ Agradezco muchísimo su colaboración, de verdad. Es una buena cantidad _ dijo Simmons sonriendo.

_ Vaya señor Simmons _ dijo Reba _ los padres de esos niños se preocuparán. _

_ Sí _ dijo el hombre y miró a Phoebe _ adiós Phoebe. _

_ Adiós señor Simmons, lo veré mañana _ dijo la chica.

Simmons corrió hacia el autobús y subió allí, e inmediatamente arrancó.

Gerald y Helga miraron al señor Simmons con expresión de desánimo.

_ ¿Gerald? Iremos inmediatamente a tu casa, trataremos de pasar rápido para luego llevar a Helga. _ dijo

_ De acuerdo _ dijo débilmente.

Helga miraba a unos metros la escena preocupada y mirando el cielo completamente azul noche.

El autobús marchó y hasta un tiempo se detuvo en la casa de Gerald.

_ Bueno Gerald, agarra tus cosas, llegamos _ dijo Simmons.

Gerald sin decir nada y con una triste expresión siguió al señor Simmons hacia la puerta de su casa. Simmons tocó el timbre.

La puerta se abrió inmediatamente, ahí estaban Martin Johanssen y la señor Johanssen.

_ ¡Gerald hijo! _ dijo la señora Johanssen con desesperación.

_ ¿Dónde estabas? _ preguntó Martin Johanssen.

Prácticamente era algo similar como en la casa de Phoebe. Simmons ya seguramente tuvo esa misma conversación rutinaria con todas las casas de los demás niños.

Gerald estaba totalmente desanimado mirando hacia el suelo, no podía decir una sola palabra.

_ Disculpen señores Johanssen… _ dijo Simmons.

El hombre y la mujer miraron al señor Simmons. Él contó todo lo sucedido, exactamente igual que como hizo con todos.

El señor y la señora Johanssen quedaron con la boca totalmente abierta.

_ La verdad es que Gerald es de lo más afectados en esta situación… por eso traté de contenerlo hasta que volviera a su hogar. _ dijo Simmons tristemente. _ verá señor y señora Johanssen… con todos los alumnos acordamos recolectar dinero para el velatorio de Arnold… _

_ ¡Iré inmediatamente por mi cartera! _ dijo la señora Johanssen y desapareció inmediatamente.

Martin vio cómo su esposa se iba y vuelve a mirar al señor Simmons.

_ Por supuesto de colaboraremos señor Simmons _ y luego miró a Gerald.

Martin se arrodilló y abrazó a su hijo.

_ Papá… _ sollozaba el moreno _ ¡Arnold no se lo merecía! ¡no siendo el mejor amigo que tuve en la vida! Nunca voy a encontrar a alguien como él _

_ Ya, ya Gerald… _ decía Martin.

Simmons veía muy angustiado la escena.

Martin finalmente se puso de pie frente al señor Simmons.

_ ¿Qué anda pasando papá? No puedo dormir _ preguntó una voz masculina.

Era Jamie O. el hermano mayor de Gerald, se encontraba algo molesto, y llevaba un pijama rojo compuesto por una musculosa y unos pantalones cortos.

_ Hijo… te pido por favor que te calmes un momento _ dijo Martin un poco ofendido y mirando a Gerald.

_ ¿Qué fue lo que te pasó? _ preguntó Jamie O. algo incómodo a su hermano menor.

Gerald no contestaba.

_ Arnold, su mejor amigo ha muerto… _ le dijo su padre al oído y en voz baja.

_ ¿¡Pero qué…! ¿Es cierto eso? _ preguntó algo exaltado a su hermano menor.

Gerald no respondió, estaba demasiado deprimido para seguir hablando del tema.

_ ¡Gerald! _ dijo una voz femenina, más dulce.

Timberly apareció con su muñeco el dinosaurio Wallie. Salió corriendo para abrazar a su hermano.

_ ¡Estaba preocupada por ti hermanito! _ dijo dulcemente aún abrazándolo.

Gerald largó un grueso lagrimón. Timberly notó que su hermano no se encontraba bien.

_ ¿Qué fue lo que pasó hermanito? _ preguntó Timberly con una cara muy triste.

Gerald negó con la cabeza y le dijo todo a Timberly en el oído.

_ ¡No! _ dijo llorando la niña. _ ¡no es cierto! _

Nadie dijo nada, todos se mostraban muy tristes ante la situación, salvo Jamie O. que sólo estaba distraído y sin decir nada, no era de su conveniencia.

Al rato volvió la señora Johanssen, traía una pila de billetes y se las entregó rápidamente al señor Simmons.

_ ¿¡Qué haces mamá! _ preguntó Jamie O. exaltado.

_ Pues es el dinero para el velatorio del amigo de tu hermano _ dijo su madre molesta.

Jamie O. se inquietó un poco por la actitud de su madre.

_ Agradezco su colaboración familia Johanssen _ dijo Simmons ignorando el mal momento y luego mirando a Gerald _ y ¿Gerald? _

Gerald miró al señor Simmons.

_ Trata de estar mejor para mañana ¿sí? _ preguntó sonriendo _ seguro que a Arnold le agradará verte feliz _

Gerald sonrió apaciblemente.

_ Me voy retirando, lo lamento, pero falta una compañera que tengo que llevar a su casa, sus padres que preocuparán mucho por ella _ dijo Simmons.

_ Dudo que los padres de Helga se preocupen por ella… luego de todo lo que me contó Phoebe sobre ella _ pensó Gerald con pena mirando hacia un costado.

_ Vaya señor Simmons _ dijo Martin.

_ Adiós _ dijo el hombre y rápidamente se retiró del lugar.

La familia Johanssen contempló al autobús retirarse de la cuadra.

_ A todo esto… creo que por primera vez puedo entender cómo se siente Helga… _ pensó Gerald con angustia.

El autobús iba marchando.

_ ¿Entonces ella es la última? _ preguntó el chofer del autobús.

_ Sí así es _ dijo Simmons.

_ ¿Entonces lo espero hasta que salga señor Simmons? _ preguntó el chofer.

_ No… puedes irte… tengo que arreglar unos asuntos allá, luego iré sólo a mi casa _ dijo Simmons.

_ Tenga cuidado, es muy tarde y está muy oscuro. _ dijo el chofer.

_ No se preocupe, usted llegue a casa que tendrá que despertarse temprano mañana _ dijo Simmons y fue directo al lado de Helga.

Ella estaba totalmente muda, con las manos entrelazadas mirando el suelo como si buscara algo en él.

_ ¿Helga? _ preguntó Simmons poniéndole una mano sobre su hombro.

Helga observó al señor Simmons por un tiempo.

Delicadamente lo abrazó. Esto sorprendió mucho al señor Simmons, no era algo que la dura y agresiva Helga G. Pataki hiciera, pero evidentemente esta era una situación poco convencional y más aún cuando estaba interviniendo el amor de su vida.

_ Helga, lo lamento mucho _ dijo Simmons devolviéndole el abrazo.

Helga se reincorporó y se limpió las lágrimas.

_ Hablaré con tus padres de lo sucedido, y por un tiempo quiero preguntarte un par de cosas… espero que no estés molesta por eso _

_ No señor Simmons… no tengo problema en hablar con usted… esto ya iba a tener que decírselo a alguien además de mi amiga Phoebe. _

_ Tranquila, todo lo que hablaremos no se lo contaré a nadie, y si no quieres, tampoco se lo contaré a tus padres… _ dijo Simmons apacible.

_ Lo que me preocupa son mis padres señor Simmons _ dijo lagrimeando pero con una expresión de enfado en el rostro. _ ellos… no querrán colaborar con el dinero para el velatorio de Arnold… _

_ No te preocupes por eso Helga _ dijo Simmons sonriendo _ estoy seguro que con todo el dinero que hemos conseguido de tus compañeros, de los huéspedes de la casa de Arnold y el mío nos alcanza y sobra. _

_ Pero señor Simmons _ dijo muy triste la chica _ ¡y-yo no quiero ser la única que no colaboró! _ dijo quebrándosele la voz _ Arnold no se lo merece… ni siquiera se merecía que lo molestara… _

_ Helga, no te culpes… si tus padres no pueden pagarlo no habrá problema _

_ ¡No es que no puedan! ¡Ellos no querrán! _ dijo rompiendo a llorar.

Helga estaba destrozada, tapándose la cara para no mostrar su deplorable aspecto, había llorado mucho ese día, de seguro más que en toda su vida.

Simmons miró muy angustiado a la chica, la verdad es que fue una sorpresa que Helga dijera eso de sus propios padres, aunque quizás no tanto, ya era evidente saber las razones de por qué Helga posee un comportamiento bastante antisocial y además que ha requerido de la cita de la psiquiatra, la doctora Bliss para resolver sus problemas.

_ Helga. Yo hablaré con tus padres ¿sí? _ preguntó Simmons.

_ Yo lo acompañaré, y lo apoyaré señor Simmons _ dijo Helga con una mirada triste.

Simmons sonrió.

El autobús se detuvo.

_ Hemos llegado ¿es aquí? _ preguntó el chofer.

_ Sí, es aquí _ dijo Simmons sonriendo. _ muchas gracias _

Simmons bajó junto con Helga del autobús.

_ Adiós señor Simmons _ se despidió el chofer y al instante desapareció.

Simmons y Helga miraron frente a la puerta de la residencia Pataki. El profesor tocó el timbre.

Repentinamente se escuchó un grito:

_ ¿¡QUIÉN DEMONIOS ES A LAS DOCE DE LA MADRUGADA! ¡MIRIAM! ¡ABRE LA PUERTA! _

El que había gritado era Bob Pataki, que como era habitual, había ordenado a su esposa a abrir la puerta.

Simmons se asustó mucho por el grito, Helga en cambio frunció el ceño muy profundamente, estaba molesta, iba a pasar un momento de suma vergüenza frente a su profesor.

En ese momento, Miriam Pataki abre la puerta, estaba toda desarreglada, con los lentes torcidos, y con un camisón puesto.

_ ¡Helga! _ dijo Miriam sin mucha emoción _ ¿qué haces aquí cariño? ¿no estabas durmiendo en tu habitación? _

_ No Miriam _ dijo Helga cruzada de brazos _ fui a la escuela y volvimos tarde… _

_ Ahh… _ dijo débilmente la mujer _ ¿y usted quién es? _

_ Buenas noches señora Pataki… disculpe estas horas de la noche, yo soy Robert Simmons, el profesor de Helga de la escuela, verá vengo por dos cosas; una fue para llevar a su hija a su casa y la otra… bueno _ dijo algo incómodo _ es más largo… ¿tiene un tiempo? _

_ S-sí… seguro _ dijo Miriam con voz dormida o alcohólica… ¿quién sabe? _ pase… pase… _

La misma reacción de Miriam hizo que Helga se golpeara una palmada en su cara a sí misma debido a la mala imagen de su madre.

Simmons ignoró aquello y aún así se mantuvo serio y entró a la residencia Pataki.

Miriam lo invitó a la cocina, allí se sentaron Helga y Simmons.

_ Buscaré un poco de café… _ dijo Miriam revisando la alacena.

Pero Miriam como descuidada que es siempre provocó que tirara todas las cacerolas y artículos de cocina al suelo provocando un ruido infernal.

Simmons se inquietó por lo sucedido y Helga lo único que había era resoplar aire con furia.

Cuando el ruido paró, el señor Simmons intentó ponerse de pie.

_ ¿Quiere que la ayude señora Pataki? _ preguntó Simmons.

_ Ahmm… ahmm… pues… _ decía la mujer.

_ ¡MIRIAM! ¿¡QUÉ ES TODO ESE ESCÁNDALO! _ gritó Bob bajando por las escaleras a paso violento.

Él se presentó en la cocina con una bata y pantuflas.

_ Se-señor Pataki… ¡qué bueno que apareció! _ dijo Simmons algo tartamudo.

_ ¿¡Quién rayos eres tú! ¿¡Y qué haces en mi casa a las doce de la madrugada! _ vociferó.

_ ¡Papá por favor! _ gritó Helga molesta _ ¡él es mi profesor! El señor Simmons ¡ya cálmate! _

_ ¡Listo! ¡Encontré el café! _ dijo Miriam rodeada de un desastre de cacerolas y otros objetos.

Todos miraron mudos a Miriam. Helga negaba con la cabeza a sí misma y Bob directamente la ignoró.

_ ¿Se puede saber qué demonios haces despierta a esta hora? _ preguntó Bob a su hija.

_ Verá señor Pataki… _ dijo Simmons _ debo contarle algo de suma importancia a usted y a su esposa… _

_ ¿Mami? ¿Papi? ¿Qué sucede? _

Olga Pataki había entrado a la cocina también, vestida con un camisón de dormir.

_ ¡Olga! ¡Qué bueno que estás aquí! _ dijo Simmons sonriendo.

_ ¡Hola señor Simmons! _ dijo Olga sonriendo.

_ ¡Sí qué bueno! _ dijo Helga con sarcasmo.

_ Olga ¿tú sabes quién es este sujeto? _ preguntó Bob con respecto al señor Simmons.

_ Sí papi, él es señor Simmons, es el profesor de Helga. Nosotros trabajamos juntos como profesores en la primaria. _ dijo con una dulce sonrisa.

_ ¡Sí gracias por recordármelo! _ se dijo Helga con sarcasmo.

_ ¿Y a qué se debe esta visita señor Simmons? _ preguntó Olga.

_ Es lo que he estado tratando de decirles a todos, es de suma importancia y requiero de su tiempo ¿se puede? _ preguntó.

Bob, Miriam y Olga miraron a Helga que estaba cabizbaja y con una deprimente mirada.

Simmons, como ha hecho con todos los demás contó toda la historia. Helga hizo el esfuerzo de aguantar el llanto por un tiempo, aunque ella le había dicho al señor Simmons que lo acompañaría para convencer a sus padres de pagar el velatorio.

La familia Pataki estaba totalmente pasmada, Bob no se le notó mucho un cambio de humor, pero Miriam estaba shoqueada y Olga como de costumbre a los lagrimones de cocodrilo.

_ ¿Cómo? ¡Siendo tan jovencito! _ dijo la chica.

_ Es una verdadera lástima… _ dijo Miriam apenada.

_ De manera que por eso la tardanza en llegar _ dijo Bob.

_ Así es… _ dijo Simmons apenado _ lo que también quería comentarles familia Pataki… es que estamos juntando dinero para el velatorio y el entierro de Arnold y… _

_ ¿¡QUÉ! ¡DE NINGUNA MANERA! _ gritó Bob.

Simmons no se sorprendió mucho, Helga ya le había advertido sobre lo que sucedería.

_ ¡Papá por favor! _ dijo Helga con una voz entre molesta y llorosa, pasaba por las dos emociones al mismo tiempo.

_ ¡Claro que no! No voy a gastar mi dinero que gano trabajando arduamente para una ceremonia que se celebrará en un día _ volvió a insistir.

_ ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo Bob? _ preguntó Helga con una mirada poco amigable.

_ Señor Pataki… _ iba a hablar Simmons.

_ ¡Pues agradece jovencita que te dejaré ir al velatorio de ese chico! ¡Pero no aportaré un solo centavo! _ insistió señalando a su hija menor. _ ¿cómo sé que todo esto no es una mentira para quitarnos dinero? _

_ ¡Bob! _ gritó Helga totalmente furiosa.

_ ¡Baja ese tono jovencita! _

Helga notó que Olga y Miriam sólo estaban calladas mirando al suelo.

_ ¿Por qué no dicen nada? _ preguntó Helga al borde del llanto _ ¿por qué se quedan calladas siempre? _

Olga y Miriam se miraron con tristeza y luego notaron que Helga estaba llorando y

sollozando con fuerza.

Simmons estuvo a punto se acercarse para contener a la niña pero ella se había ido corriendo por las escaleras en dirección a su habitación.

_ ¿¡Helga! _ preguntó Simmons preocupado.

Helga buscaba dentro de su armario algo, mientras tiraba otras.

_ ¿¡Dónde está! ¿¡dónde está! _ decía con desesperación.

Helga tiraba a un lado, peluches, muñecas y otro tipo de cosas que estaban en su habitación.

Luego se detuvo al ver una pequeña navaja de caza.

_ Está tardando mucho… _ dijo Simmons con miedo.

_ ¡Baja inmediatamente jovencita! _ vociferó Bob.

_ ¡Helga! ¡hermanita! _ gritó Olga con lágrimas en los ojos.

Hubo un incómodo silencio y fue cuando Helga bajó con una alcancía con forma de cochinito. La familia Pataki se quedó pasmada al ver eso.

_ Tome señor Simmons _ dijo Helga entregándole el cochinito _ son todos mis ahorros, sé que no es mucho, pero este es mi aporte para Arnold. _

_ ¡Pero Helga! ¡Son tus ahorros de un año! _ dijo Miriam sin poder entenderlo.

_ No me interesa el dinero Miriam _ dijo Helga fríamente _ sólo estoy siendo solidaria con una persona que fue muy especial. _

Simmons sonrió.

En ese momento Olga, pega un pequeño sobresalto y recuerda algo.

_ Iré por mi billetera _ dijo Olga inmediatamente.

_ ¿¡Q-qué! _ preguntó Bob _ ¡Olga! _

Helga se quedó de boca abierta al ver a su hermana mayor.

Al rato volvió con una pila de billetes.

_ Esto de más de mi sueldo mensual _ dijo Olga entregándoselo al señor Simmons.

_ Muchas gracias a las dos, Olga, Helga _ dijo Simmons sonriendo _ estoy seguro que Arnold lo apreciará. _

Las hermanas Pataki sonrieron.

_ ¡Olga! _ gritó Bob _ ¿qué has hecho? _

Olga se acercó a su padre.

_ Papi… no todos los días muere un conocido… y además… ese chico era muy importante para Helga _ dijo entrelazando las manos y mostrando una cara muy triste.

La expresión de Olga sorprendió a Bob y luego de un tiempo.

_ ¡Espera! _ dijo el hombre al señor Simmons.

Simmons y Helga miraron a Bob.

_ Iré por mi aporte, no se vaya _ dijo y salió corriendo.

Helga se quedó totalmente muda y Olga sólo sonrió.

Bob volvió con un sobre también y se lo entregó rápidamente al señor Simmons.

_ Tome _ dijo dándoselo en la mano _ aquí tiene una gran cantidad, y mi más pésame al chico _

Helga sonrió inocentemente.

_ Muchas gracias familia Pataki, ya tenemos una buena cantidad _ dijo Simmons sonriendo y luego se incomoda _ lamento que los haya despertado… ya… ya pueden retirarse a dormir _

_ Sí, además tú debes ir a la escuela mañana _ dijo Bob a Helga.

_ Señor Pataki… _ interrumpió Simmons _ debido a la situación suspendimos las clases de mañana y creo que también suspenderemos las de pasado… _

_ Ah ya veo… _ dijo Bob. _

_ Ustedes pueden irse a dormir, yo tengo que hablar unas cosas con Helga antes de irme ¿no les molesta? _

_ Sólo si habla en voz baja… mi hija y yo tenemos día de trabajo mañana _ dijo Bob un poco molesto.

_ No hay problema _ dijo Simmons.

_ De acuerdo hasta mañana hermanita _ dijo Olga felizmente.

_ Hasta mañana Olga _ dijo Helga con poca gana.

_ Buenas noches familia Pataki _ dijo Simmons.

Los tres Pataki se fueron a sus respectivas habitaciones dejando solos a Helga y al señor Simmons.

_ Bueno señor Simmons, ¿quiere tomar algo? He notado que mi distraída madre no le ofreció el café _ dijo Helga con expresión indiferente.

_ No te preocupes Helga, si quieres, tú come algo, estuvimos sin comer en todo el día. Yo buscaré algo cuando vuelva a casa _ dijo Simmons.

_ De acuerdo _ dijo Helga y fue a buscar algo a su refrigerio, al rato volvió con una bolsa de papas fritas. _ bien… ¿qué es lo que necesita saber? _

_ Pues… _ dijo Simmons _ quisiera saber Helga… ¿cuál es tu verdadera opinión con respecto a Arnold? _

Helga guardó silencio un momento y dio un forzado suspiro.

_ Sabía que se trataría de eso… _ dijo al fin _ pero no se equivoca… mi relación con Arnold o por lo menos lo que yo veo de él no es lo que aparento. _

_ Helga, yo sé que para ti Arnold es… especial… _

Helga arqueó la ceja.

_ Tú le ponías una especial atención a él, y además debía haber una fuente de inspiración en aquellos poemas que escribías para la clase de Literatura… _

Helga se quedó petrificada.

_ No te preocupes Helga… acordamos que esto no se lo contaríamos a nadie si tú no quieres _ dijo Simmons tímidamente.

_ Prefiero que no sea así señor Simmons. _ dijo Helga apenada _ a las únicas personas que les he contado este secreto fueron Phoebe, la doctora Bliss y Lila… y bueno usted _

_ Ya veo… la doctora Bliss… _ se dijo en voz baja rascándose la barbilla y luego eleva la voz y mira a Helga _ pues… te lo preguntaba debido a la discusión que tuviste con él en el viaje… _

_ Ah eso… _ dijo Helga de mala gana _ creo que… no tengo ganas de hablar de ello señor Simmons… lo siento… _

Simmons miró con tristeza a Helga, que se hallaba cabizbaja con la mirada perdida en el suelo.

_ De acuerdo Helga, te dejaré en paz y tengo una propuesta para ti _ dijo el hombre.

Helga lo observó.

_ Sé que no podré ayudarte mucho en tus problemas, pero regresaré a mi casa ahora y le dejaré un mensaje a la doctora Bliss para que venga a visitarte a tu hogar, le podrás contar todo esto que sucedió. Seguramente ella te ayudará a seguir adelante. _

_ ¿Quiere decir que la doctora Bliss vendrá aquí a mi casa? _ preguntó Helga asombrada.

_ Así es, podrás tener una sesión especial con ella aquí, será diferente y seguramente te sentirás mejor _ dijo Simmons sonriendo.

_ No sé qué decirle señor Simmons, ya está haciendo mucho por mí y por todos _ dijo Helga tristemente.

_ Tranquila Helga _ dijo poniéndole una mano sobre su hombro _ lo que necesitas es la voluntad para seguir adelante. _ y luego sonrió _ supongo que irás mañana ¿no es así? Seguro que Arnold se pondrá feliz _

_ No lo sé señor Simmons… _

_ Entiendo que estés presionada, ha sido un día muy duro _ dijo compasivamente _ mira, ve a descansar, necesitas dormir, mañana pensarás mejor las cosas _

_ ¿Y usted volverá a su casa? _ preguntó Helga.

_ Así es, buscaré mi aporte, dejaré un mensaje en la contestadora de la doctora Bliss y marcharé al Sunset Arms para recolectar el dinero para el velatorio. _

_ Pero señor Simmons… es muy peligroso que vaya a estas horas de la noche con todo ese dinero… _ dijo Helga preocupada. _ podrían asaltarlo… déjeme que llame un taxi a domicilio, conozco una red de confianza _

Helga inmediatamente se fue al pasillo y se acercó al teléfono y empezó a teclear un número.

_ Helga no es necesario… _

_ Usted ya hizo mucho por mí hoy, ahora yo haré por usted _ dijo Helga seriamente mostrándole con un dedo índice una señal de silencio _ ¿hola? Buenas noches, quiero pedirte un taxi por favor… sí anote la dirección por favor… _

Simmons sonrió al ver a la chica.

_ Sí… ¿en diez minutos? ¡Eso es muy rápido! Gracias, adiós _ y colgó el teléfono.

La chica miró sonriente a su profesor.

_ Gracias Helga. _

_ Oh hay de qué señor Simmons, me quedaré hasta que llegue el taxi y lo vengan a buscar _ dijo con confianza.

_ Te noto un poco mejor. _ dijo el profesor sonriendo.

_ Bueno… _ dijo la chica pensativa _ quizás debe ser porque todos hemos estado ayudando para el velatorio de Arnold _

_ Debe ser muy difícil para ti asumir esta situación Helga, me siento muy mal por ello _ dijo Simmons tristemente.

_ Sí… _ dijo cabizbaja _ pero la verdad es que quiero hablar con la doctora Bliss… hace mucho que no la veo _

De repente se escuchó un bocinazo.

_ Ya llegaron _ dijo Helga.

Acompañó al señor Simmons a la puerta, la abrió y definitivamente había un taxi esperando.

Simmons salió de la casa de los Pataki, abrió la puerta del taxi y se metió allí y saludó a Helga agitando la mano.

Helga hizo lo mismo.

Simmons le habla al conductor del taxi y rápidamente este desaparece de la vista de Helga.

La chica cierra la puerta de su casa sonriendo, pero al instante su expresión cambia a totalmente deprimida.

_ Arnold… _ dijo llorando y sollozando.

El señor Simmons estaba muy atento con todo el dinero bien guardado y algo impaciente por acelerar el paso.

_ Pasaremos primero por mi casa donde le dije, yo entraré, iré a buscar unas cosas y luego le pediré que me lleve a otro lado y luego le pagaré _ dijo el hombre.

_ De acuerdo _ dijo secamente el chofer del taxi.

Simmons se quedó mirando su reflejo que proyectaba el vidrio de la ventanilla, en su mente sonaron varias voces de sus alumnos:

_ ¡No se lo merecía! _

_ ¡Y con todo lo que nos ha ayudado! _

_ Él era la persona que menos merecía morir de todos nosotros _

_ ¿Señor? Hemos llegado a donde pidió _ interrumpió el taxista.

Simmons se despertó de sus pensamientos.

_ Gracias, espéreme aquí que enseguida volveré _ dijo saliendo del taxi.

_ La tarifa sigue corriendo… _ dijo cortadamente el taxista.

Simmons sacó rápidamente sus llaves y se metió a su casa, y dejó la puerta entornada.

Rápidamente se metió en su habitación a revisar sus cajones y de allí sacó su alcancía. La abrió y revisó varios billetes de valor alto, los recogió y rápidamente salió corriendo hacia la sala a buscar el teléfono.

Lo marco y esperó.

_ Se ha comunicado con la casa de la doctora Bliss, en este momento no puedo atenderlo, pero puede dejar un mensaje de voz después de la señal… ¡piiip! _

_ D-doctora Bliss… son las 12:30 de la madrugada, habla el señor Robert Simmons, el profesor del curso de cuarto grado de la primaria 118. Debe disculparme seriamente por la hora en la que la estoy llamando, pero tengo que comunicarle que algo terrible ha sucedido, uno de nuestros alumnos, Arnold, ha muerto tras caer en un precipicio luego de un terrible accidente que tuvimos en el viaje. Mañana por la noche a las 11 será el velatorio, a la vuelta de la jefatura de policía. Quería comunicarle que ya todos hemos recolectado suficiente dinero para la ceremonia funeraria, pero la llamo para pedirle un enorme favor. Si usted mañana puede iniciar una sesión con Helga Pataki estaré eternamente agradecido. Desde ya muchas gracias. _

Y luego cortó el teléfono, rápidamente se aseguró que tuviese todas sus cosas y salió de la casa y se dirigió al taxi.

_ Volvió rápido _ dijo el taxista.

_ Por favor, ahora lléveme derecho hacia allá _ dijo algo acelerado.

_ De acuerdo. _

Al rato, el taxista llevó a Simmons al Sunset Arms, le pagó y se retiró.

Simmons se acercó a la puerta de la residencia y tocó el timbre.

Al rato, apareció Phil con expresión triste.

_ Ah es usted señor Simmons… _ dijo el anciano.

_ Vine porque he recolectado el dinero, también fui a buscar el mío a mi casa _ dijo.

_ De acuerdo, pasa _ dijo Phil sonriendo levemente.

Simmons y Phil llegaron a la cocina, allí, estaban todos tristes reunidos alrededor de una mesa, y la camilla de Arnold a un costado.

_ Escúchenme todos _ dijo Phil.

Todos miraron a Phil.

_ El señor Simmons ha recolectado muchísimo dinero para el velatorio de Arnold. _

Simmons puso todos los sobres y pilares de billetes que obtuvo.

Todos los residentes de la casa de huéspedes se sorprendieron por la cantidad de dinero.

_ ¿Dónde consiguió todo eso? _ preguntó el señor Hyunh sorprendido.

_ De todos los compañeros y sus padres y también de mí _ dijo Simmons sonriendo levemente _ los niños han colaborado muchísimo con la recolección. _

Todos los huéspedes pusieron su montoncito de dinero en la mesa.

_ Será más que suficiente _ dijo Ernie sonriendo.

_ Bueno, les agradezco su atención, pero debo irme… _ dijo Simmons.

_ Espera _ dijo Phil y Simmons se lo quedó viendo _ ¿por qué no se quedas a dormir? Esta es una casa de huéspedes y hay suficientes habitaciones. _

Simmons tardó un tiempo en pensar la respuesta pero finalmente asintió con la cabeza.

Tengo que comentarles que se me ha hecho muy largo este capítulo y voy a alargar el fic un poco más, quizás 4 o 5 capítulos totales, no estoy segura, pero les aseguro que no serán más de 5. Por eso agregué una etapa más, la recolecta, originalmente serían los trámites, pero ese será el siguiente. Esta etapa se iba a dividir en la situación de luego del accidente y lo acontecido antes del velatorio, pero lo segundo lo dejaré para el siguiente capítulo, que se resumirá en cuanto a la sesión especial que tendrá Helga con la doctora Bliss, para contenerla y ayudarla en la terrible situación que tendrá que afrontar ahora. Veremos cómo marcha esto, parece que para muy mal, pero insisto gente, hasta el último momento cuando las cosas se derrumbarán, aparecerá la luz de esperanza y pondrá todo de cabeza. Otros datos: Belona es la diosa de la guerra en la mitología romana y Júpiter el dios supremo de la misma mitología.

Reviews:

Agradezco muchísimo los reviews, me han incentivado a seguir y además que provoqué lo que yo estaba buscando, la intriga con respecto a la seguridad que doy que el final de este fic será feliz y no una tragedia como lo estoy escribiendo hasta ahora.

Teddyetere: sí, maté a tu querido Arnold, soy de lo peor jaja. Soy muy exagerada cuando escribo tragedias… creo que me voy mucho por los extremos. Helga no hace nada por el hecho de que ella está totalmente traumada por el rechazo que le dio Arnold, que no fue muy evidente, pero sí fue un rechazo, fue como si le dijera "yo no te amo", lo que produjo que Helga se convirtiera en una persona insensible y vacía, ya que en una forma Arnold fue su única razón de vivir con la desastrosa vida que llevaba con su familia. No te extrañes que por eso ahora Helga empiece a tener tendencias suicidas e ideas retorcidas. Perdón con respecto a Soy un tanque, el fic me lleva mucho tiempo escribirlo por todas las presiones de la facultad, ahora estoy bastante ocupada. Pero este fic se me ocurrió principalmente por el final que tendrá, y como sabía que en Soy un tanque no lo iba a poder aplicar porque el final de Soy un tanque será totalmente distinto, fue por eso que se me ocurrió hacer este y ambientarlo a un fic más trágico y depresivo. Y creo que sí, terminaré este y seguiré con el otro, todo depende cómo esté mi inspiración para cada uno, porque para este fic si no me pongo la música triste y depresiva esto que escribí no me sale jajaja. Y con respecto a lo del final feliz, te aseguro que sí, al 100% porque insisto que el final fue lo primero que se me ocurrió y luego lo demás, aunque parezca una locura habrá un final feliz. Me gusta provocar esa incertidumbre como que digan: "¡no puede ser! ¡Ahora sí que no hay esperanzas!" cuando en realidad la hay y termina apareciendo en el momento final.

Mary999: gracias por tu review, jaja creo que esa clase de idea no vendría en un fic que es principalmente trágico. Y no me extraña que te haya puesto los pelos de punta, cuando escribo tragedias suelo agregar algo de horror y un poco de traumas psicológicos que en el personaje de Helga se pueden jugar muy bien (vi mucho Evangelion jaja). No te preocupes, tu amado no se va a ir, mientras lo cuides mucho. Lo del pañuelo y la botella de licor no está mal, ponete los mp3 tristes y seguro que será mejor jaja.

Tenzou: bueno fue un comienzo con lo emotivo y el llanto, habrán cosas más trágicas luego, sobre todo cuando lleguemos al final pasaremos de llorar de horror a llorar de alegría, pero no dejaremos de llorar, por eso el fic es así. La discusión de Arnold y Helga es muy fuerte, sobre todo porque Arnold la rechazó, en sí le dijo que no la amaba, aunque luego se lo nota un poco diferente luego que discuten y más aún luego que Gerald le contó lo que Helga hizo por él en Navidad. Y la imagen de Arnold difunto no es algo agradable, al contrario es totalmente traumático, siendo el personaje principal de la serie. Y Gerald en realidad no se siente culpable por no haberlo ayudado correctamente cuando Arnold colgaba de la ventanilla. Cuando Arnold cae, es porque Helga lo había soltado por accidente, anteriormente Helga lo había agarrado cuando Gerald lo soltó por accidente. Gerald podría haber hecho lo mismo que hizo Helga. Y no te preocupes, todo saldrá bien, en el final hasta ahora no. Y bueno lamento decirte que extenderé un poco más el fic, porque finalmente relaté esa mitad en todo este capítulo.