Capitulo 2:

Los cinco jóvenes permanecieron en silencio observándose durante un tiempo indeterminado, con las palabras de Louis aun resonado en sus oídos. La quietud de la posada se había pasado de ser acogedora para pasar a ser algo sólido y pesado. No se escuchaban ruidos de autos provenientes de la calle, las lenguas de fuego de las velas que había sobre algunas de las mesas se alzaban sin que ni siquiera la más minima brisa las perturbara.

Lily observó Lucy, su prima estaba nerviosa podía saberlo con solo mirar a ese rostro que tanto le recordaba al de su propia madre. A continuación dirigió su mirada a Louis, junto a ella. Su primo se pasó una mano por el rostro poblado por una barba incipiente. Y finalmente Hugo y Alice, los dos se observaban con una mirada elocuente que decía lo preocupados que estaban el uno por el otro.

-Ha llegado el momento.- dijo finalmente Louis siendo el primero en romper el tenso silencio.

Esas simples palabras del hijo de Bill Weasley sacaron a todos de sus pensamientos. El grupo se puso de pie al unísono.

-La pregunta es dónde.- dijo Lily sonando frustrada. -No sabemos donde van a atacar.-

La pelirroja hubiera deseado tener un poco más de tiempo para prepararse. Ella tenía experiencia en prepararse para situaciones inesperadas, el entrenador Wood siempre los tenía practicando de sol a sol para cualquier eventualidad, pero era una estupidez compara esto con el Quidditch. No era un juego y lo sabía. La hija de Ginny y Harry Potter, no se engañaba, sabía que pondría su vida en juego esa noche.

-Cualquier lugar donde piensen hacerlo va a ser un lugar mágico concurrido.- dijo Lucy sus ojos azules centellaban mostrando como su mente analizaba variables a una increíble velocidad. -No es necesario desactivar toda la red Flu por una simple casa o un par de casas eso es un tramite de rutina.-

El conocimiento interno que tenía Lucy sobre el departamento de Transportes Mágicos estaba probando ser de suma utilidad.

-Bien.- dijo Hugo organizando sus pensamientos. -Eso nos deja el Ministerio, San Mungo, Hogsmeade y el Callejón Diagon.-

-Descarta San Mungo.- dijo Alice tomando la mano de su novio entre la suya instintivamente. -Es demasiado trabajo para todo esto, si quieren robar algo o cargarse a alguien pueden hacerlo sin tomarse tanto trabajo, la seguridad no es una de las prioridades en el Hospital.-

-Eso nos deja solo tres lugares.- dijo Lucy. -No podemos estar en todos al mismo tiempo… pero ya estamos aquí. Además una operación de este tamaño es un desperdicio para atacar solo un blanco.- y agregó después de una pausa. -Yo tomaría todo.-

No era una mala teoría, de echo era muy buena.

-O sea que vienen para aquí.- dijo Lily sacando su varita de su chaqueta. -¿Alguna idea del objetivo?-

Lily no pudo evitar preguntarse que sintieron los miembros de su familia cada vez que se enfrentaron a la muerte. Sus padres nunca hablaban de eso, los de Hugo tampoco, no querían recordar. Todavía los ojos de su madre se nublaban al recordar a Fred, el hermano gemelo de su tío George.

-Hay muchos…- dijo Louis tomando su varita de un bolsillo interno de su saco y aflojándose un poco más su corbata.

-Gringotts, Olivander…- dijo Hugo tratando de identificar los posibles objetivos. -Cualquier lugar que intenten atacar será para conseguir suministros.-

Después de la guerra ningún mortifago había conservado sus fortunas, todo fue para pagar reparaciones de guerra, la mayoría simplemente quería olvidar lo pasado y seguir adelante. Los antiguos seguidores de Duchess si bien parecían tener bastante motivación no tenían demasiado efectivo.

Hugo observó a sus primos y su novia, los cuatro lo estaban observando esperando que les sugiriera alguna estrategia. Ese rol de líder temporal del equipo, y la fe que sus amigos tenían en sus habilidades de estrategia, lo hacían sentir algo incomodo. Eran sus vidas las que estaban en juego no las de unas piezas de ajedrez en un partido contra su padre frente a la chimenea de su casa.

Hugo torció su mirada y observó a su novia. Esos ojos azules en los cuales podía perderse eternamente le decían que estaba con él.

-Necesitamos un plan.- dijo estrujando la mano de su novia entre la suya. -Alice, bloquea el acceso a la calle.-

La chica del cabello rubio presiono la mano de Hugo y sin decir una palabra más partió rápidamente a sellar el acceso al mundo muggle.

-Lucy.- agregó el hijo de Ron y Hermione. -Hechizos antiaparición.-

-Ahora mismo.- dijo la chica moviendo su varita con diestros movimientos de mano.

Pocos segundos después, cuando las dos chicas terminaron de asegurar las dos entradas el grupo se colocó en ronda.

-Tenemos dos opciones.- dijo Hugo. -Quedarnos esperando a que vengan por nosotros o salir al callejón a buscarlos.-

-No me anoté en esto para quedarme dentro del caldero.- dijo Louis y agregó rápidamente. -Sin ánimo de ofender a este encantador establecimiento Alice.-

-Para nada.- dijo la chica del cabello rubio esbozando una sonrisa. -Yo tampoco quiero quedarme aquí.-

-Estoy con Louis y Alice.- dijo Lucy firmemente, ganándose que su primo la estrechara fraternalmente con su brazo.

-No me dejen fuera.- dijo Lily observando a sus amigos decidida.

-No sé, para que pregunté.- dijo Hugo con una sonrisa satisfecha. Sabía que su primos y su novia no eran de echarse atrás.

Los cinco, varitas en mano, comenzaron a dirigirse a la pared que conectaba el la posada con el Callejón Diagon.

Mientras tanto, a pocos pasos del acceso al callejón Diagon, los pocos clientes que quedaban y Hannah estaban reunidos alrededor de la chimenea intentando determinar que era lo que podía ocurrir con la misma.

-No entiendo que pueda ocurrir…- decía Hannah desconcertada. -Esto jamás ha sucedido antes….- en ese momento la posadera observó a su hija y sus amigos, vi sus rostros primero y sus varitas después. -¿Alice?- dijo Hannah sonando sorprendida y con la preocupación marcada en el rostro.

-Saca a los clientes y ponte a cubierto, mamá.- dijo la chica sintiéndose algo mal de ver a su madre tan preocupada. -No hay tiempo para explicar, creemos que Duchess y su gente planean algo en el callejón… Puede ser peligroso.-

Los hombres y mujeres presentes en el lugar comenzaron a revolverse incómodos. Algunos palidecieron rápidamente.

Antes de que la madre de Alice pudiera responder escucharon que el ruido característico de ladrillos moviéndose rápidamente, uno sobre el otro. El acceso al callejón se abría.

La madre de Alice volvió la cabeza en dirección al sonido, en menos de un segundo su rostro paso de ser uno preocupado a uno de una ferocidad que sorprendió a su hija y, sin decir siquiera una palabra, lanzó un hechizo. Los cinco chicos por su posición no pudieron ver que fue lo que la señora Longbottom había visto pero, inmediatamente el caos estalló. Los clientes que estaban reunidos junto a Hannah comenzaron a correr en dirección a la escalera tratando de mantenerse a salvo en los pisos altos de la posada.

Una multitud de hechizos volaron desde la entrada al callejón. Afortunadamente Hannah volcó una mesa para protegerse. Desafortunadamente algunos de los clientes que prefirieron correr no tuvieron tanta suerte y fueron alcanzados por una serie de hechizos de aspecto no muy agradable.

-¡Mamá!- gritó la hija de la mujer corriendo en dirección a su madre.

-¡Alice! ¡No!- gritó Hannah firmemente. -¡Lárgate de aquí!-

Pero las palabras de la mujer no tuvieron el efecto deseado en el grupo los cinco comenzaron a correr en dirección a la entrada.

-¡Louis!- gritó Hugo. -Conmigo al costado de la puerta no los dejemos pasar, y mantente a cubierto no le des un blanco fácil.-

-Estoy en eso primo.- dijo el muchacho siguiendo a Hugo a la posición indicada.

-¡Alice!- dijo a continuación Hugo. -Lánzales todo lo que tengas… Mesas, sillas y quédate fuera la línea de tiro.-

Sin decir una sola palabra la chica agito su varita lanzando el mobiliario del la posada en la dirección indicada. Un quejido les indico que la estrategia estaba teniendo resultado.

-Lily, Lucy. Ayuden a la señora Longbottom a salir de ahí.- dijo Hugo mientras lazaba un hechizo y se ponía a cubierto rápidamente. -Después vengan a darnos una mano.-

En ese momento una mesa que lanzó Alice estalló antes de llegar a su blanco.

-¡Un Bombarda!- gritó Hannah con sorna mientras lanzaba un hechizo -¡Acaso eso es lo mejor que tienen! ¡Imitación de mortifagos! ¡Puedo hacer ese hechizo desde que tengo quince años!-

Después de las palabras de la posadera los hechizos cesaron. Lily y Lucy aprovecharon para levantar un par de encantamientos escudo que la madre de Alice aprovecho para salir de su posición. Y justo a tiempo ya que la mesa con la cual se cubría estalló en mil pedazos.

-¡Alice! ¡Lily! ¡Lucy! Cúbranos las espaldas- dijo Hugo las tres chicas comenzaron a lanzar nuevos hechizos hacia los seguidores de Duchess -Louis tenemos que llegar a la entrada.-

Sin intercambiar una sola palabra más los dos muchachos se lanzaron corriendo hacia la puerta mientras los hechizos de las chicas mantenían a los hechiceros a cubierto. El camino estaba cubierto de restos de madera destrozados y era difícil apoyar el pie sin correr el riesgo de tropezar y caer, lo cual, en esas circunstancias sería fatal.

Los dos se apoyaron pesadamente contra la pared que rodeaba la entrada. En ese momento los hechizos de parte de las chicas comenzaron a disminuir en frecuencia. Louis observó a su primo intrigado, pero este le hizo una seña para que permaneciera quieto y en silencio.

Los seguidores de Duchess no desaprovecharon la mayor libertad de acción y comenzaron a lanzar sus propios hechizos. Louis y Hugo solo podían ver las manos de los atacantes, que aparecían durante breves instantes por la entrada para lanzar su hechizos y volver a cubrirse.

Lentamente los hechizos de las chicas se volvieron más esporádicos. Finalmente todo quedó en silencio. Los copos de nieve caían lentamente apenas visibles en la oscuridad de la noche, dándole a toda la escena un ambiente de paz que sabía que no duraría. El muchacho le hizo una seña a su primo para que se preparara y con mucho cuidado se desilusionaron camuflaron en el reducido espacio que tenían. En ese momento escucharon murmullos apagados desde el otro lado de la pared.

Pocos segundos después vieron como una varita aparecía por el hueco sin que disparara un solo hechizo, a continuación apareció una segunda, una tercera y una cuarta. Con el mayor sigilo posible los seguidores de Duchess avanzaban por el pequeño patio trasero hacia el corredor que comunicaba con la posada.

Hugo y Louis esperaron a que todos estuvieran dentro. Parecían más confiados, quizás suponían que habían huido de la posada.

-¡Ahora!- gritó Hugo.

Una rápida sucesión de hechizos llegó desde donde estaban las chicas y ellos lanzaron los suyos propios. Atrapados en el fuego cruzado y sin posibilidad de protegerse, los seguidores de Duchess terminaron inconcientes en el suelo antes de que se dieran cuenta de que era lo que sucedía.

Hugo y Louis se acercaron a los cuerpos caídos de los atacantes. Al mismo tiempo se acercaron las chicas.

-Bueno, creo que nos fue bastante bien para ser nuestra primer pelea.- dijo Lily. -Tuvimos suerte.-

-Tuvimos bastante suerte.- dijo Hugo mientras maniataba a los seguidores de Duchess.

-Lo hicieron bien.- dijo Hannah acercándose al grupo. La mujer observó a su hija con un poco de preocupación pero con evidente orgullo. -Ahora llamare a tu padre y él se encargara de todo esto con la orden.-

-No creemos que eso sea posible, mamá.- dijo Alice. -Esto es grande, por eso desconectaron completamente la red Flu.-

Alice observó a su madre. Estaba realmente sorprendida. Como se había trasformado su rostro al ver al seguidor de Duchess en la entrada al callejón. Nunca la había visto así, ni siquiera cuando su hermano y ella hacían alguna travesura, ni cuando sacaba a algún cliente realmente molesto. No había dudado un segundo es usar su varita y si no se equivocaba había sido un hechizo particularmente desagradable.

-Aquí tenemos uno más.- dijo Lucy. -Creo que va a necesitar ayuda medica.-

La chica levito a un hombre vestido igual que el resto.

-Ese es el que hechice yo.- dijo la madre de Alice observando al sujeto sin mostrar una pizca de emoción. -No te preocupes, no se va a morir… por ahora.-

Alice observó a su madre más sorprendida aun. Hannah dándose cuenta de los pensamientos que pasaban por su mente se acercó y la abrazo.

-Lamento que tuvieras que verme así, cariño…- dijo la mujer suavemente y agregó firmemente. -Pero no pienso perder a nadie más de mi familia.-

Sus padres no estaban muy interesados en hablar del pasado. Para ella y para Frank fue una enorme sorpresa enterarse que, sus amorosos padres y tranquilos padres, habían sido héroes en la guerra que se había librado hacía más de veinte años.

En ese momento escucharon que uno de los hombres se despertaba.

-Louis, Lucy vigilen la entrada.- dijo Hugo. -Que no nos sorprendan otra vez.-

A continuación se volvió hacia el seguidor de Duchess

-¡Ey tu!- dijo Hugo de mal humor pateándolo con suficiente fuerza como para atraer su atención. -¿Cuál es el plan?-

-Vete al infierno.- murmuró adolorido.

Lily observó al hombre, su vestimenta era bastante similar a la que le habían dicho que utilizaban los mortifagos años atrás: Tunica negra y mascara para cubrir el rostro. El negro profundo del atuendo se veía alterado solo por los copos de nieve que se iban acumulando lentamente.

-Entonces…- dijo la pelirroja. -Por que nombre se supone que se manejan ahora, los perritos falderos de Duchess.-

-No te atrevas a mencionar su nombre traidora de sangre.- dijo el hombre con deprecio. -Una mocosa como tu no esta a su altura.-

-Lo que sea…- dijo Lily sin darle importancia. -¡Habla!-

-Cuidado con como te diriges a mi, somos mortifagos.- dijo el hombre. -Nosotros…-

-Parece que no tienen mucha creatividad.- dijo Alice interviniendo. -¿Saben que el nombre les queda grande? ¿No es así? Ahora dinos, que demonios están planeando.-

El mortifago solo gruño en respuesta.

Hugo mientras tanto permanecía en silencio. Ninguno de esos cinco parecía estar a cargo de esa operación, y tampoco parecían ser parte de las tropas mejor preparadas de Duchess, el sabía que habían seguidores mucho mejor entrenados que estos.

-La verdad es que no sabes nada, te dijeron que atacaras el callejón Diagon y lo estás haciendo.- dijo Hugo finalmente.

La mirada que le dio el mortifago era más que elocuente.

-Veo movimientos.- dijo Louis sacando a su primo de sus pensamientos. -Parece que los están echando de menos a estos cinco.-

De un rápido movimiento de varita Alice dejó nuevamente inconciente al mortifago.

-Muy bien.- dijo Hugo. -No los dejemos esperando.-

En ese momento Alice sintió la mano de su madre que apretaba su brazo. La chica se volteó sabiendo que es lo que le esperaba, no quería ver el rostro de preocupación de su madre o escuchar que le dijera que se olvidara de todo esto.

-Sé que es lo que tu y tus amigos están haciendo. Lo supe desde que se reunieron por primera vez aquí. Y los entiendo, créeme… Ve… antes de que me arrepienta y me ponga emocional.- dijo Hannah, con el rostro de una madre que ve al pichón volar del nido y agregó sonando muy maternal. -Y prométeme que te cuidaras pequeña.-

Alice agradeció que su madre no intentara detenerla.

-Lo prometo mamá.- dijo la chica y agregó inmediatamente. -¿Podrás arreglarte con estos cinco?-

-Son solo un montón de idiotas.- dijo Hannah restándole importancia.

Alice sonrió a su madre, dio media vuelta y se unió a sus amigos. Una vez que pasaron escucharon como los ladrillos volvían a acomodarse para cerrar el acceso al Caldero Chorreante.

La imagen del callejón no era la más acogedora todos los negocios estaban cerrados y oscuros, la nieve continuaba cayendo agitada ocasionalmente por una helada brisa, solo unas pocas lámparas proyectaban unos rayos amarillentos proyectando oscuras sombras a lo largo del camino.

-¿Dónde están esos mortifagos?- susurró Alice.

-Se entretuvieron en un negocio…- respondió Hugo y agregó señalando. -El que está junto frente al farol.-

-Es un negocio de ingredientes para pociones.- dijo Alice que conocía perfectamente al dueño ya que todos los mediodías iba a almorzar al caldero y todas las tardes después de cerrar se tomaba una copa antes de volver a su casa por la red flu.

Los cinco se acercaron sigilosamente a la puerta del negocio. Un grupo de cuatro sujetos con capucha y mascara estaba llenando unos sacos con ingredientes para pociones.

-Tenemos casi todo lo de la lista….- dijo una voz femenina desde el interior. -Saben las ordenes tomar todo lo que podamos y largarnos.-

-Tengo lo de la registradora.- dijo una voz masculina y agregó sonando molesto. -Este idiota solo dejó cambio para mañana… no se podría comprar ni un whisky de fuego con esto.-

Las voces les permitían darse una idea de donde estaban. Alice conocía el local bastante bien. Todos deberían estar detrás del mostrador. Uno junto a la registradora, el resto revisando los cajones para obtener los ingredientes. Lo bueno es que no habían dejado a nadie de vigía.

Los cinco se posicionaron en el frente del local.

La hija de Neville se asomó lentamente por la ventana del local y observó a el interior. Los enemigos estaban en donde se suponía que estarían. La chica se volvió a sus amigos y su novio, todos estaban a la espera.

-Alice… Louis. Saquen dos por las ventanas.- susurró Hugo. -Lily… Lucy lancen hechizos por las ventanas ni bien los tengan fuera… Yo tomaré la puerta.-

Cuando Hugo dio la señal, Alice agitó su varita. Inmediatamente los cristales se rompieron y una figura ataviada de negro cayo aparatosamente contra la pared opuesta. A su lado Lily lanzó un hechizo por la ventana y Hugo pateo la puerta de entrada lanzando otro más. El resultado de la operación fue dos mortifagos inconcientes en la calle y otros dos dentro del local.

-Lo estamos haciendo bien.- dijo Hugo una vez que todos estuvieron maniatados. -Pero no nos confiemos demasiado.-

El hijo de Ron y Hermione estaba más que satisfecho por como se desempeñaban en combate Lily, Louis, Lucy y Alice, pero, igualmente estaba preocupado.

-Estaban robando.- comentó Louis examinando los sacos que estaban en el suelo. -Ingredientes de pociones… los más caros por lo que puedo ver.-

-También dinero…- dijo Lucy observando un pequeño saco que contenía monedas. -Están sacando todo lo que pueden del callejón Diagon.-

-Necesitan financiar sus operaciones.- dijo Lily observando el desordenado negocio.

-Yo sé donde pueden obtener montones de dinero.- dijo Louis observando a su prima.

-Gringotts…- dijo Lily. -Es una locura…-

Lily recordaba cuando su padre le contó sobre la vez que había escapado del banco de los duendes después de robar la copa de Helga Hufflepuff de cámara de los Lestrange.

-Tu papá y los de Hugo lo hicieron.- dijo Louis que en ese momento estaba apoyado en el mostrador. -Además pueden obtener bastantes cosas sin adentrarse demasiado. Créeme, trabajo allí.-

-Olivanders.- dijo Lucy observando a su primo detrás de sus anteojos redondeados. -Está primero de caminó al banco. Encontraremos más de estos sujetos allí. Estoy segura.-

En ese momento, aprovechando que sus amigos estaban deliberando sobre cuales podían ser otros blancos de importancia, Alice se acercó a su novio.

-Alice…- dijo el muchacho tomando suavemente una de las pequeñas manos de la chica. Estaban algo frías y las mantuvo entre las suyas esperando poder transmitirle algo de calor.

-No creas que no me he dado cuenta de lo que estás haciendo…- dijo la chica suavemente observándolo con sus ojos azules.

La chica estaba convencida de que su novio había evitado ponerla a ella y a sus amigas en la línea.

-Me halaga mucho…- continuó la chica. -Pero puedo defenderme. Y me preocupa que por intentar hacer todo tu…- las palabras se trababan un poco en su garganta. -Termine ocurriéndote algo malo.-

Hugo lanzó un suspiro y cerró los ojos brevemente.

-Puede ser que, inconcientemente, haya tratado de no ponerte en peligro.- reconoció el pelirrojo. -Esto no es nada comparado con las cosas que he escuchado. A mi también me preocupa que algo malo te ocurra. Pero sé que eres la mejor, nadie tiene ni idea que detrás de está inteligente, encantadora, bella y simpática chica puede haber una de las mejores luchadoras que he visto en mi vida.- la chica no pudo evitar sonreír al escuchar las palabras del muchacho. -Y prometo que no te mantendré entre algodones.-

Para toda respuesta Alice dio un suave beso en los labios de su novio antes de abrazarlo.

Mientras Hugo inhalaba el agradable aroma proveniente de la cabellera de su novia no pudo evitar que su mente viajara a su primer año en Hogwarts.

Era uno de los momentos más importantes de su vida. Hugo estaba parado en el medio del gran comedor esperando ser sorteado para algunas de las casas de Hogwarts. Debía reconocer que el colegio era definitivamente más impresionante de lo que había creído. Aunque en ese momento estaba un poco más preocupado que ese sombrero no lo eligiera para Gryiffindor. El chico volvió su mirada a una de las mesas. Su hermana y a casi todos sus primos observando atentamente al grupo de primer año murmurando entre ellos y ocasionalmente dirigiendo alguna mirada de aliento. Junto a él se encontraban sus primos Louis, Lily y Lucy, que parecían estar bastante nerviosos. Y conversando con las chicas estaba una niña rubia, que a Hugo no le agradaba. Era Alice Longbottom.

La verdad era que Alice no le simpatizaba en lo más mínimo. Le parecía que era una niña bastante desagradable, en el tren habían discutido porque ella dijo que le había robado el asiento que estaba junto a la ventanilla. Como era de esperarse se ignoraron durante casi todo el viaje, excepto para decirse algunos comentarios desagradables.

Hugo espero que la profesora Vector, la vicedirectora, llamara todos los nombres de la lista. Sabía que sería uno de los últimos junto a Lucy y a Louis.

-Alice Longbottom.- dijo la profesora Vector.

Algunos murmullos se levantaron, evidentemente reconocían el apellido, y un hombre en la mesa de los profesores sonrió paternalmente a la niña, que se acercó al taburete colorada como un tomate.

Hugo frunció el ceño. Era la hija de un profesor, seguramente se pensaría que era dueña del lugar y les haría la vida imposible. El conocía a Neville sabía que era un buen sujeto, pero su hija era de lo más desagradable. Hugo no pudo evitar imaginar que el gorro la enviara a Slytherin seguramente sería el lugar indicado para ella, aunque lo lamentaba por Neville.

-¡Gryffindor!- gritó el gorro.

La mesa de la casa de los leones estalló en aplausos y su padre parecía a punto de largarse a llorar de la emoción.

"Demonios" pensó Hugo.

El hijo de Ron y Hermione observó como una muy aliviada niña de trenzas rubias se dirigía a la mesa de los leones y era abrazada por un chico más grande que debería ser su hermano.

-Potter, Lily.- dijo la profesora Vector.

Esta vez los murmullos fueron mucho más notorios. Pero Lily avanzó decidida y se sentó en el taburete sin dudarlo por un instante. Obviamente menos de un segundo después el Gorro la envió a la casa de los Leones.

Mientras Hugo observaba a su prima alejarse no pudo evitar pensar que ocurriría si era enviado a otra casa. Sería difícil sin duda, sus primos no lo tomarían bien. No importaba lo que dijera su madre, seguramente todos estarían decepcionados de él, incluido su padre. Pero lo que más le dolería, sin duda, sería estar separado de Lily. Su prima era incluso más cercana que su propia hermana, siempre habían estado juntos. Y en ese preciso momento Hugo se dio cuenta de lo que más le preocupaba no era lo que pensaran ni sus primos ni su hermana sino, que era lo que pensaría su prima.

-Weasley, Hugo.- lo llamó la profesora Vector.

Hugo avanzó algo nervioso hasta el taburete, se sentó e inmediatamente le colocaron el gorro en la cabeza.

"Tranquilo niño" dijo el sombrero "Buscaremos la casa para ti."

El sombrero permaneció en silencio unos instantes.

"Slytherin… siempre es una posibilidad" susurró el sombrero.

El alma de Hugo se fue al suelo al escuchar esas palabras.

"Pero no." susurró el sombrero y a continuación grito -¡Gryffindor!-

Un muy aliviado Hugo avanzó hacia la mesa de la casa de los leones donde sus primos aplaudían. El chico después de aceptar unas cuantas palmadas en la espalda y abrazos se sentó junto a Lily. El chico estrechó con un brazo a su prima aliviado de estar en la misma casa que ella. En ese momento notó que junto a él un par de ojos azules lo observan seriamente, era Alice y no parecía muy contenta con estar en la misma casa que Hugo.

-Vas a tener que aguantarte, Alice.- dijo Hugo esbozando una sonrisa, por alguna razón le gustaba verla enojarse.

La niña entrecerró sus ojos color azul profundo frunció el ceño enrojeció ligeramente, se cruzó de brazos y miró para el costado ofendida. En ese momento llegó Louis. Hugo no se había percatado de que había sido sorteado.

-Mira que podrías haber sido el único de tu familia en Slytherin.- dijo Alice.

Lily observaba muy intrigada el intercambio de palabras entre su primo y su nueva amiga.

-Toda mi familia es Gryffindor.- dijo Hugo molesto. -Toda.-

En ese momento el sombrero gritó

-¡Slytherin!-

El gran comedor se sumió en un completo silencio. Hugo observó a sus primos y los vio murmurar. No parecían estar nada contentos. El chico torció su cabeza hacia donde se encontraba el taburete y no pudo creer lo que sus ojos veían.

Lucy se encontraba sentada completamente inmóvil, como si no entendiera bien que era lo que sucedía. La niña observó hacia la mesa de Gryffindor durante un par de segundo, como si esperara algún gesto por parte del resto de su familia. Nada pasó. Lentamente sus ojos comenzaron a enrojecer por lagrimas contenidas, se levanto del taburete y se dirigió a la mesa de su casa. Sin aplausos y seguida por un murmullos nada alentadores.

-Lucy…- solo pudo murmurar el chico, aún muy sorprendido.

No se había dado cuenta que se había puesto de pie. Lentamente volvió a sentarse observando entre apenado y preocupado como su prima se sentaba en la mesa de Slytherin intentando. El chico volvió lentamente su mirada a Alice, la chica podría haber aprovechado para decir algo en ese momento pero no lo hizo. Simplemente observó a Hugo un par de instantes pareciendo entender cuales eran los sentimientos del chico.

-No la conozco mucho pero sé que es una buena chica.- dijo Alice.

Hugo parecía algo sorprendido por ver que la chica a la cual apenas conocía y detestaba no se apresurar a juzgar a Lucy.

-Claro que lo es.- dijo Hugo, sin poder evitar sonar apenado. -Me hubiera gustado que estuviera con nosotros…- y agregó firmemente -Pero, sigue siendo mi prima.-

Alice lo observó con sus azules, también, algo sorprendida. Parecía esperar que fuera un Gryffindor testarudo que detestara a todos los Slytherin.

El recuerdo se desvaneció.

Hugo parpadeo un par de veces e inhalo nuevamente el agradable perfume proveniente del rubio cabello de su novia, y la estrujó suavemente entre sus brazos. Visto en retrospectiva, parecía increíble que terminaran juntos.

-Deberíamos continuar.- dijo Lucy observando por una de las ventanas rotas, su aliento formaba una pequeña nube de vapor mientras hablaba. -No va a pasar mucho tiempo antes de que se den cuenta que alguien esta luchando con ellos y no nos conviene perder el factor sorpresa.-

-Lucy tiene razón.- susurró Hugo a Alice y los dos se separaron con algo de pesar.

-No creas que escapara tan fácil de mi señor Weasley.- dijo Alice guiñándole un ojo. -Ya retomaremos esto más adelante.-

Los cinco salieron sigilosamente y comenzaron a caminar sobre el suelo empedrado sobre el cual la nieve se acumulaba lentamente. Los siguientes metros los recorrieron en completo silencio, ningún sonido podía escucharse aparte de los maullidos ocasionales de algún gato buscando refugio o persiguiendo algún que otro desafortunado ratón.

-Ollivanders.- susurró Lily a sus amigos mientras avanzaban por la calzada con las varitas en alto. -No se ve movimiento.-

Justo en ese momento una maldición verde, un Avada Kedavra surgió desde la oscuridad dirigiéndose directamente a la menor de los Potter.

Todos los gritos de sus amigos parecían sonidos sordos y solo podía escuchar el sonido de su corazón latiendo. La chica lo observó venir como si estuviera en cámara lenta. Los copos de nieve desaparecían dando paso a esa masa informe de luz que avanzaba lenta e inexorablemente desprendiendo un suave zumbido. Lily escuchó un latido de su corazón. El hechizo tenía una belleza fría y mortal. Era una obra de arte mágica con un solo propósito, terminar con una vida sin que nada pudiera evitarlo. La chica sintió un mechón de cabello que se deslizaba sobre su rostro, los copos de nieve parecían caer más rápido, los latidos de su corazón comenzaron a sucederse uno tras otros en rápida sucesión y el hechizo se acercó a ella velozmente. Pero su piernas ya estaban impulsándola hacia un costado. El hechizo paso junto a ella peligrosamente cerca. La chica rodó sobre la nieve para terminar golpeando contra una pared de ladrillos que le dio algo de cobertura.

-¡Lily!- escuchó gritar a Hugo.

Pero antes de que pudiera responder se desató un infierno. Desde la oscuridad una decena de hechizos fueron lanzados. Un bombarda particularmente bien apuntado estalló a los pies de Louis, con la fortuna de que el muchacho atino a esquivarlo, pero con la desgracia que lo envío volando a través de la vidriera del negocio de artículos de Quidditch.

Hugo, Alice y Lucy pudieron ponerse a cubierto justo a tiempo. Desde sus posiciones comenzaron a lanzar hechizos cubriéndose lo mejor que podían. Lily se incorporó y comenzó a lazar hechizos. En ese momento escucharon que desde en el negocio de artículos de Quidditch ruidos de hechizos explotando y luces de diversos colores destellando de un lado a otro. Louis habían encontrado enemigos dentro.

La mente de Hugo comenzó a sopesar la situación rápidamente. Estaban separados, uno de los suyos estaba enfrentando solo a una cantidad de enemigos indeterminados. Los seguidores de Duchess estaban bien escondidos en la oscuridad y eran un blanco difícil. Mientras tanto ellos estaban a plena luz esperando los ataques.

-¡Lucy!¡Luces!- grito Hugo.

Inmediatamente su prima alzó su varita destruyendo los faroles que iluminaban su sector del callejón. La chica se cubrió justo a tiempo ya que una maldición impacto junto a ella lanzando una lluvia de pequeños escombros y polvo sobre ella.

Ya bajo la protección de la oscuridad, Hugo lanzó un hechizo. No era nada que hiciera daño pero, al impactar contra uno de los seguidores de Duchess el sujeto comenzó a brillar levemente. Menos de un segundo después una maldición de Alice lo dejó inconciente. Rápidamente otro de los mortifagos se acercó a donde estaba su compañero caído y lo arrastro detrás de uno de los angostos callejones que separaba a dos de los negocios mientras bloqueaba los hechizos de Lucy, Hugo, Alice y Lily con un encantamiento escudo.

El hijo de Ron y Hermione llamo la atención de sus primas y su novia. Debían sacar a los seguidores de Duchess de donde se estaban escondiendo. Desde el negocio de venta de artículos de Quidditch seguían escuchándose ruidos de maldiciones. Lo cual era bastante alentador ya que indicaba que Louis seguía dándole pelea a quien sea que hubiera encontrado.

Los cuatro comenzaron a moverse lo más rápido que pudieron por la angosta acera aprovechando que los mortifagos parecían estar tomándose su tiempo para decidir que es lo que harían.

En ese momento vieron que justo delante de ellos en la oscuridad habían movimientos. Una maldición asesina salio dirigida hacia ellos y Alice apenas pudo quitarse del camino, afortunadamente pudo lanzar un hechizo que impacto de lleno en uno de los mortifagos lanzándolo varios metros atrás.

Ahora podían ver bien contra quienes se enfrentaban. Cinco seguidores de Duchess quedaban todavía de pie y se lanzaban hacia ellos a toda velocidad, lanzado todos los hechizos de su arsenal.

Hugo lanzó un hechizo de desarme al que tenía más cerca y que se dirigía directamente hacia él. Pero, lejos de retirarse, el sujeto cargó contra él a toda velocidad. El pelirrojo le dio un violento puñetazo con su mano izquierda en la mascara pero sin conseguir detenerlo. Inmediatamente saco un cuchillo de gris y filoso acero con el cual abrió un corte el brazo del muchacho.

Antes de que Hugo pudiera actuar el mortifago sacó otra varita de la manga de su túnica. El pelirrojo vio un brillo en los ojos que estaban detrás de la mascara que no le gusto en lo más mínimo. El sujeto podría haberse detenido y sacado su varita antes, pero había preferido continuar y utilizar su cuchillo. Estos no eran de la clase que se rendían fácil.

El sujeto lanzó una rápida estocada al estomago de Hugo, que consiguió esquivar y a continuación intentó cortarle el cuello, lo cual el muchacho también pudo evitar.

A continuación comenzaron a enfrentarse siempre manteniendo una distancia mínima. Hugo apenas tenía tiempo de levantar un escudo o esquivar el cuchillo antes de poder lanzar un hechizo y tratar de manejar el él el ritmo del combate, cosa que el sujeto no estaba dispuesto a ceder.

Mientras tanto las chicas tampoco estaban teniendo las cosas demasiado fáciles. Lily fue la primera en poder sacarse de encima al sujeto con el cual estaba peleando después de una violenta patada directa a la cabeza del mortifago y un hechizo certero que lo dejo inconciente. Pero no se había librado fácil, un parte de la manga de su chaqueta estaba ennegrecida un hechizo incendiario y había sufrido unos cuantos golpes.

Hugo fue el siguiente en desprenderse de su luchador. Después de esquivar un hechizo se lanzó a un costado y lanzó una maldición cortante a los pies del sujeto, el cual se colapso sobre sus rodillas gritando de dolor. Aprovechando el que no podía responder al hechizo el muchacho lo dejó inconciente.

Lucy por su parte viendo que los su mortifago era particularmente bueno con los hechizos escudo lanzó una de las lámparas que había destruido contra su cabeza, pero el mortifago fue lo suficientemente rápido para enviarle un sectumsempra. Lucy se quito del camino de la maldición pero no pudo evitar que le rozara el costado del torso.

Alice tampoco tuvo una pelea fácil y consiguió sacarse al mortifago de encima con un codazo en la barbilla y un bombarda casi a quema ropa que lo lanzó contra una pared donde el sujeto quedo inconciente. Pero tampoco estaba mejor que sus amigos y tenía varios cortes menores que manchaban de sangre su sweater blanco.

En ese momento una figura envuelta en una túnica oscura salio volando desde la tienda de artículos mágicos rondado por la acera cubierta de nieve manchada con sangre. Desde la oscuridad escucharon unos pasos que se acercaban lentamente. Cuando la figura se acercó a la puerta vieron la figura de un muchacho en traje gris y corbata algo suelta. Tenía un corte en su ceja derecha y en el labio, era Louis.

-Merlín, gracias a dios que están todos bien.- dijo el hijo de Bill sonando aliviado.

-Louis.- dijo Lucy abrazando a su primo fuertemente. -Por un momento temí que… te vi volar por la ventana y después los hechizos.-

-Estoy bien Lulu.- dijo Louis usando un apodo que hacia años no utilizaba. Y a continuación abrazo fuertemente a su prima arrancándole un quejido lastimero.

A continuación el muchacho vio el corte por el cual manaba algo de sangre.

-Estás herida.- dijo Louis sonando muy preocupado.

-Es solo un rasguño.- dijo Lucy haciendo una mueca de dolor.

-Deja que yo juzgue eso.- dijo Alice profesionalmente acercándose a ver al herida.

La chica sabía lo suficiente de magia curativa y era definitivamente la que estaba mejor calificada para poner al equipo nuevamente en condiciones.

-Es un sectumsempra.- dijo Alice mientras realiza un encantamiento. -Tuviste suerte que solo te rozara… pero te quedara una cicatriz. Por suerte casi no se notara.-

Alice observó una línea blanca de unos cinco centímetros delgada como una hoja de papel.

-Tienes talento Alice…- dijo Louis observando la cicatriz con sus ojos azules.

-Gracias.- dijo Alice y continuación se volvió a su novio. -Hugo, tu eres el siguiente.-

La chica colocó su varita cerca de la herida de su novio. Le temblaba un poco el pulso, no podía evitarlo. Le habían dicho que siempre era más difícil curar a las personas con las que se era más cercano. Y con Hugo no era la excepción, no podía evitar pensar que hubiera ocurrido, o que ocurriría si hacía algo mal.

-¿No te han herido en alguna otra parte?- dijo Alice preocupada mientras realizaba unos rápidos hechizos de diagnostico.

-Estoy bien…- dijo Hugo tratando de transmitirle tranquilidad a su novia.

-Bien.- dijo Alice aliviada después de que sus hechizos hubieran arrojado los resultados esperados. -Lily sigues tu, no me gusta como se ve esa quemadura.-

Pocos segundos después el brazo de su amiga estaba en perfectas condiciones. Louis fuel siguiente y, finalmente, se curó a ella misma.

-Es hora.- dijo Hugo observando a sus primos y su novia.

Todos estaban algo golpeados y con podía verse claramente que habían estado en una pelea, tenían manchas de sangre en la ropa que además tenía varios cortes. Los conocía, sabía que no se retiraría ninguno.

-No llegamos hasta aquí para volvernos a casa.- dijo Louis. -Quiero una mascara de mortifago para poner sobre la chimenea…- a pesar de estar bromeando se gano una mirada reprobadora de Lucy -Bueno en realidad no… seria de muy mal gusto.-

-Hicimos mucho más de lo que nuestros hermanos y primos esperaban que hiciéramos.- dijo la hija de Percy acomodándose sus anteojos y agregó sonando decidida. -Sé que estamos haciendo lo correcto. Y no quiero volver a casa pensando en que hubiera podido hacer algo para marcar la diferencia y evitar que suceda otra vez lo que vivieron nuestra familia…-

-Lindo discurso prima.- dijo Louis riendo y estrujando Lucy con su brazo.

El hijo de Bill y Fleur observó a la chica. La verdad es era igual a las fotos que había visto de su tía Ginny, con la sola excepción del color de ojos. Su padre muchas veces contaba de lo valiente y decidida que era su hermana menor y como nunca dejaba que la trataran como una niña, incluso si para conseguirlo debía lanzar unos cuantos hechizos. Si bien la personalidad de Lucy era diferente, ya que había sacado un carácter bastante formal por parte de su padre, y nunca podría imaginarla lanzando hechizos a diestra y siniestra. Pero las dos eran valientes y decididas. A veces le costaba creer que hubiera terminado en Slytherin.

La mente de Louis viajo a su primer año en Hogwarts.

Louis caminaba por un corredor intentando encontrar su camino al gran comedor. Siempre le habían dicho que ese condenado castillo era grande, pero que las escaleras cambiaran de lugar y las puertas conduzcan a algún lado un día y a otro el siguiente no ayudaba en mucho a su sentido de orientación. Pero después de todo, era solo su segundo tercer día. No sabía porque había decidido adelantarse a sus primos, Hugo y Lily, y a la nueva chica con la que habían hecho amistad Alice. En realidad si lo sabía, su estomago estaba rugiendo. Hugo tuvo la precaución de prepararse un sándwich de panceta y huevos revueltos durante el desayuno. Debía reconocer que su primo había tenido una muy buena idea.

Finalmente dio la vuelta a un corredor y vio la entrada al gran comedor. El chico suspiro de alivio y apuró sus pasos. Justo cuando estaba a punto de cruzar sintió una mano que lo tomaba de cuello de su sweater de Gryffindor y le impedía seguir avanzando.

-¿A dónde se supone que vas tan apurado Louis?- era su primo Fred alegremente, junto a él se encontraba una masa de chicos y chicas de cabello rojizo de diversas tonalidades, y un chico de cabello color azabache. Era el resto de su familia incluida su hermana Dominique.

-¿Algo distraído?- dijo James sonriendo entretenido con el apuro del chico. -Ya no saludas a tus primos.-

-Lamento no haberlos visto chicos. Estaba pensando con el estomago.- respondió Louis.

-Lamento tener que comunicarte esto Louis…- dijo Albus. -Pero todavía no han servido la comida…-

-Demonios…- dijo el hijo de Bill. -Tengo hambre…-

-No sé porque no me sorprende.- dijo Dominique. -Saliste a la familia.-

-Por suerte…- dijo Roxanne.

Antes de que Louis pudiera preguntarle a su prima a que se refería. Su hermana decidió interiorizarse por como estaba su hermano menor.

-No he hablado casi nada contigo desde que llegaste.- dijo Dominique poniendo una mano sobre su hombro. -¿Cómo te ha ido en las materias?¿Has estado haciendo amigos?-

-Las materias están… bien… creo. No he tenido pociones aun… no creo que me guste demasiado.- dijo el chico no sabiendo muy bien que más agregar. -Y amigos… bueno en Gryffindor están Hugo, Lily… y unos cuantos chicos más de mi año que parecen simpáticos.-

En ese momento Louis vio que sus primos torcían la mirada para ver algo. Louis dirigió su mirada hacia donde observaban sus familiares y vio que una niña pelirroja de anteojos redondeados y uniforme con los colores verde y plata de Slytherin se acercaba a ellos. Era Lucy, su prima.

-Hola chicos.- dijo Lucy esbozando una sonrisa algo insegura. -¿Cómo están?-

Se formó un silencio algo tenso. Durante un par de segundos Lucy esperó una respuesta a su saludo algo nerviosa. Sus primos se limitaron a observarla como si no estuvieran muy seguros de algo.

Louis observó a sus primos sin poder creer lo que estaba presenciando. Sabía que los chicos que estaban en Slytherin tenían mala fama, pero era Lucy. No podía matar a una mosca.

-Hola Lucy.-dijo Louis rápidamente, dando la espalda a sus primos y hermana. -Lamento no haber podido hablar contigo desde que llegamos. Es un poco difícil encontrar el camino aquí dentro ¿Cómo has estado?-

-Bien…- dijo la chica sonriendo algo esperanzada.

-¿Te están tratando bien en Slytherin?- dijo el hijo de Bill seriamente. -¿Alguien te ha molestado?-

La relación entre los dos chicos era bastante cercana. Quizás no tanto como Hugo y Lily que habían estado juntos prácticamente desde la cuna. Pero Lucy había pasado muchas tardes en Shell Cottage junto a él bajo el cuidado de su madre, mientras su padre y los de Lucy trabajaban.

-No, nadie me ha molesto. Afortunadamente todos han sido muy correctos conmigo.- dijo Lucy y, después de unos segundos la chica agregó. -¿Cómo es Gryffindor?-

Louis sabía que correctos no significara que fueran amistosos.

-No te pierdes de mucho.- respondió el chico tranquilamente. -Es un asco tener a tu hermana respirándote en la nuca cada dos segundos.-

-¡Louis!- dijo Dominique algo indignada.

-Es verdad.- dijo Louis sin darle mucha importancia a la reprimenda de su hermana y agregó con seguridad. -Te ves genial en verde Lulu… Combina con tu cabello.-

-Gracias.- respondió Lucy sonriendo algo aliviada de ver que su primo seguía siendo el mismo de antes.

Esa capacidad que tenía el chico para poder decir cumplidos a las chicas rompería más de un corazón en los años siguientes.

-¡Ey! Pero soy el único hablando aquí.- dijo Louis. -Me imagino que todos quieren saber como te ha ido.-

El hijo de Bill pidió internamente que sus primos y su hermana se dieran cuenta que se estaban comportando como unos idiotas y pudieran darle un poco de ánimo a su prima. No era difícil, solo debían ser amables unos segundos. Cuando se dio vuelta para encarar al resto de su familia se dio cuenta de que, lamentablemente, no sería así.

-Seguramente Lucy quiere ir a comer con sus amigos de Slytherin.- dijo Fred después de unos segundos de tenso silencio.

-Será mejor que no te detengamos.- agregó James.

Rose, la hermana de Hugo, enrojeció mientras observaba indignada su primo.

-Probablemente sea lo mejor.- dijo Lucy sonando dolida.

Louis dio media vuelta pero su prima ya estaba dirigiéndose a la entrada del gran comedor, evidentemente enjugándose unas lagrimas.

El chico sintió que sus manos temblaban y encaró a sus primos.

-¡¿Se puede saber que demonios ocurre con ustedes?- dijo Louis. -¡Es Lucy! ¡Es nuestra prima…!-

-Louis tiene razón.- dijo Rose. -Puede ser que nos haya sorprendido que haya sido seleccionada para Slytherin, me incluyo, pero eso no es motivo para dejarla de lado.-

En ese momento escuchó unos pasos a sus espaldas. Eran Lily, Alice y Hugo.

-¿Louis?- dijo Lily sorprendida de ver a su primo tan molesto. -¿Qué ocurrió?-

-Ocurre que estos idiotas tratan a Lucy como si fuera basura porque terminó en Slytherin.- dijo el hijo de Bill.

-¡¿Qué?- dijeron Hugo y Lucy al unísono.

-¿Acaso es verdad?- dijo Hugo sin poder creerlo.

-Estamos viendo que tal se comporta.- dijo Roxanne. -Para saber si se puede confiar en ella o no.-

-¡Confiar! ¡Por supuesto que se puede confiar en ella!- dijo Lily sintiendo como el ahora legendario carácter de su madre se canalizaba a través de ella.

Siendo los más pequeños y los últimos en ir a Hogwarts habían terminado inevitablemente juntos una vez que el resto de sus hermanos partiera. Lily recordaba perfectamente las tardes que pasaban en la madriguera jugando para terminar las tardes comiendo pasteles de la abuela Molly con chocolate caliente en la cocina de la madriguera.

-Tenemos motivos.- dijo Fred. -Su padre es Percy, ya sabes lo que hizo durante la guerra, y está en Slytherin.-

En ese momento algo atrajo la atención de Fred que golpeo sutilmente el hombro de James y le hizo una seña para que mirara algo, hacia la entrada del gran comedor. Louis, al igual que el resto de sus primos, sabía que era la seña para una broma cuidadosamente planeada.

Ni bien se volteó en la dirección que miraban vio como dos baldes de pintura uno dorado y el otro rojo caían sobre su prima.

La chica se quitó sus gafas con manos temblorosas y se quedó congelada en el lugar observando boquiabierta sus brazos cubiertos de pintura roja y dorada durante unos interminables instantes antes de salir corriendo hecha un mar de lagrimas.

Louis, Alice, Hugo y Lily se quedaron observando paralizados por el estupor.

Antes de que se dieran cuenta de lo que hacían Louis y Hugo al unísono empujaron a sus primos contra la pared, Fred y James parecían más sorprendidos que enojados. Si bien eran bastante altos para su edad, eran más pequeños y nunca ganarían una pelea contra ellos, pero en ese momento mucho no les importaba demasiado.

-¿Qué hicieron?- dijo Hugo fuera de si.

El hijo de Hermione y Ron sabía exactamente lo que habían hecho pero aun le costaba creer lo que veía.

-¿Por que?- dijo Louis igual de molesto que su primo.

-¿Se creen que es gracioso? Se pasaron…- dijo Lily y agregó mirando seriamente a su hermano con sus ojos color verde. -Le escribiré a mamá, no para delatarte James, sino para pedirle que me enseñe a hacer el hechizo mocomurcielago… no crean que van a escapar de esto. Pero antes debo ir a ver a mi prima.-

-Voy contigo Lily.- dijo Alice. -Creo saber hacia donde está yendo.-

Las dos chicas dieron media vuelta y apuraron los pasos para seguir a Lucy.

En ese momento se percataron de una presencia en la entrada del gran comedor. Era un hombre alto que todos conocían perfectamente, era el padre de Alice, el profesor Longbottom, El hombre los observó seriamente, observó el piso, donde quedaban los restos de pintura y se acercó lentamente al grupo. A medida que fue acortó la distancia que los separaba del grupo se dieron cuenta que no estaba nada feliz.

-Jamás vi a Neville tan enojado.- susurró James.

Finalmente se detuvo frente a ellos y los observó un par de segundos.

-Estaba en el gran comedor y vi como dos baldes de pintura caían sobre Lucy, su prima. Ya saben la hija de su tío Percy, que conocen desde toda la vida.- dijo Neville sin levantar la voz. -Pensaron que podía ser gracioso. No veo a nadie riendo.-

-Nosotros…- comenzó a decir Fred.

-Cállate Fred.- dijo Neville. -No me interesa escuchar excusas.-

-Hugo… Louis… pueden irse.- dijo Neville y agregó volviéndose a los demás chicos. -Para el resto de ustedes… James, Fred, Albus, Rose, Dominique y Roxanne. Cien puntos menos de Gryffindor, y estarán castigados todos los días después de la cena durante un mes, eso incluye los domingos.-

-P…Pero, solo fuimos nos…- dijo James, queriendo evitarle a sus primas y hermano el castigo.

-Las palabras que buscas James son: Gracias por que no sean dos meses, profesor Longbottom.- dijo Neville callando al hijo de Harry Potter con una mirada Glacial. -Estoy muy decepcionado de ustedes, por lo que hicieron…- dijo observando a James y a Fred y agregó mirando a al resto de los chicos castigados -O por lo que no hicieron.-

Ese día Louis aprendió un par de cosas. La primera era que si bien el padre de Alice podía ser un sujeto muy simpático, no convenía darle razones para enojarse. La segunda, y más dolorosa, era que los lazos de sangre muchas veces no alcanzaban. Sus primos, si bien los seguía queriendo, lo habían decepcionado. La tercera fue que habían cosas que unían aun más a la gente, defender a Lucy lo había unido más con Lily y Hugo y con la misma Lucy.

Louis sintió como una suave pero helada brisa le golpeaba el rostro. Estaba nuevamente en el callejón Diagon. Los mortifagos estaban maniatados, desarmados y seguramente estarían inconcientes por un buen rato.

-Próxima parada… Gringotts.- dijo Alice.

-Vamos.- dijo Hugo. -Varitas en alto y ojos abiertos. Lancen hechizos primero y pregunten después. Que no nos encuentren otra vez con la guardia baja.-

El grupo avanzó lentamente por el callejón Diagon. Había dejado de nevar pero ahora el frío se había vuelto más intenso todavía. Al pasar junto a Olivanders encontraron el negocio desierto, y saqueado. La mayoría de los estantes habían sido vaciados y al igual que la caja registradora. No se detuvieron más que para comprobar si no quedaban más enemigos y continuaron sigilosamente hacia el banco mágico.

Finalmente, después de doblar una curva, pudieron encontrarse frente a frente con el banco. Las altas columnas se proyectaban sobre la puerta que estaba abierta de par en par. Fuera del banco una decena de magos enmascarados se estaba encargando de amarrar unos bultos a unas escobas.

-No hay red floo, no pueden aparecerse dentro del callejón Diagon.- susurró Alice. -Es la única forma que tienen de sacar lo que han estado robando.-

-No son lo mejor del mercado.- dijo Lily con ojo crítico.

Dentro del banco podían verse unas cuantas luces de diversos colores proyectando sombras constantemente. Un par de mortifagos salieron del banco apresuradamente arrastrando un par de pesados baúles.

-Los Duendes se están defendiendo.- comentó Louis. -Esos baúles son los que contienen el cambio necesario para mañana. Están en una bóveda más cercana y con menos seguridad… en términos de Gringotts. Pero debe haber suficiente como para que el golpe valiera la pena.-

Otros dos magos aparecieron cargando otros baúles. Lily había visto la bóveda Potter y sabía que cuatro baúles no contendrían una fortuna.

-Tenemos a los duendes encima.- dijo una mujer enmascara. -¿Qué ocurrió con los demás?-

-No han vuelto aun.- dijo un hombre. -El último grupo que enviamos a buscarlos no ha regresado.-

-Entonces nos largamos.- dijo la mujer. -Ahora mismo.-

El resto de los magos comenzaron a organizarse partir lo antes posible. Hugo llamó la atención de sus amigos.

-Necesitamos capturar a la mujer.- dijo el pelirrojo. -Ella es la que está a cargo.-

Los cuatro asintieron y prepararon sus varitas.

-Debemos esperar que estén en el aire.- dijo Lily. -Con la carga que tienen no podrán disparar ni maniobrar demasiado bien pero, no podemos darnos el lujo de perder un solo disparo, sus escobas serán una porquería pero pueden sacarlos rápido.-

-Muy bien…- dijo Hugo ideando rápidamente una emboscada. -Louis… levitemos a las chicas sobre los techos… nosotros tomaremos el suelo.- y agregó dirigiéndose a sus primas y a su novia. -Ustedes lancen sus hechizos después de nosotros… deben caerles por sorpresa.-

-Entendido.- dijeron Lily, Alice y Lucy al unísono.

Rápidamente y con el mayor sigilo posible los chicos comenzaron a levitar a las chicas sobre los techos de algunos de los negocios del callejón. Louis y Hugo las perdieron de vista una vez que comenzaron a caminar hacia Ginggots.

-Entrada espectacular que piensen que solo los atacaremos por tierra.- dijo Hugo.

-¡Departamento de aurores!- Grito Louis a tiempo que lanzaba un hechizo que dejaba inconciente a un mortifago. -¡En el nombre del Ministerio de Magia están arrestados por exhibicionismo público!- y susurró a su primo. -Siempre quise decir eso…-

Inmediatamente comenzaron a caerles hechizos pero no antes de que Hugo pudiera desmayar a otros dos más. Lamentablemente no consiguió acertarle a la mujer.

-¡Larguemos!- dijo la mujer sin esperar preocuparse por buscar a sus heridos.

Los mortifagos subieron a sus escobas y comenzaron a levantar vuelo. Lamentablemente no podían volar demasiado bien con el peso de las cosas que habían estado robando y otros más cayeron bajo los hechizos de Louis y Hugo.

Las escobas consiguieron levantarse unos buenos diez metros. En ese momento De los techos comenzaron a salir hechizos. Una de las chicas partió una escoba se partió a la mitad enviando al mortifago y su carga a una dolorosa caída. Otra escoba se prendió fuego perdiendo el control y estrellándose contra una pared. Pero la mujer había estado esquivando los hechizos bastante bien y sus escudos bloqueaban muchos sus ataques. Era solo cuestión de tiempo antes de que pudiera escapar.

Lily que en ese momento estaba parada sobre uno del techos vio que después de esquivar un hechizo de Lucy la mujer comenzaba a tomar altura. No dejaría que huyera aunque debiera lanzarse sobre ella. Antes de darse cuenta lo que hacia corrió los metros que la separaban del borde y lanzó un hechizo que la impulso una decena de metros por sobre los techos.

El impacto fue tremendo y Lily perdió su varita. La seguidora de Duchess y ella comenzaron a caer al vacío. Mientras caía un hechizo de Louis paso junto a ella impactando en otro mortifago, y vio como lentamente el oscuro embaldosado manchado de nieve se acercaba a ella. Primero lentamente después mucho más rápido. Lily no pudo evitar recordar en ese momento la ley de la gravedad y como un cuerpo se aceleraba a medida que caía, le gustaba la física muggle. Eran extraño que justo recordara eso cuando estaba cayendo hacia una muerte segura. Cuando estaba a punto de terminar destrozada en el embaldosado sintió que su cuerpo se detenía bruscamente, al mismo tiempo sintió un ruido sordo junto a ella. Cuando levanto la vista vio a Hugo apuntándola con su varita.

-Nunca más se te ocurra hacer eso Lily.- dijo Hugo.

-Perdón…- dijo Lily mientras recuperaba su varita.

No quedaban más mortifagos sobre sus escobas. Ninguno había escapado. La mujer permanecía inmóvil en el suelo.

-Debo apresurarme.- dijo Alice después de descender de los techos del callejos Diagon. -¿Cómo están el resto?-

-Vivirán.- dijo Lucy que ya había descendido de su posición. -Ninguno cayó de tan alto.-

Rápidamente comenzó a realizar hechizos curativos sobre la seguidora de Duchess.

Después de unos minutos había terminado.

-Tuve suerte de poder intervenir a tiempo.- dijo la hija de Neville finalmente. -Tenia rotos casi todos los huesos del cuerpos. Pulmones perforados, baso reventado… pero si no se mueve sobrevivirá.-

La mujer yacía en el suelo sin su mascara. Debería tener unos treinta años y ninguno la había visto, ni siquiera Alice que conocía a una buena parte de la comunidad mágica gracias a ser camarera en una de las tabernas más mágicas más importantes de las islas Británicas.

-¿Podemos interrogarla?- preguntó Hugo.

-No… No va a estar conciente por un tiempo.- dijo Alice y agregó después de una pausa que duró unos segundos. -Pero tengo una idea… nunca lo he hecho pero creo que no hará ningún daño intentarlo. Hugo necesito que abras sus ojos.-

-¿Legeremancia?- dijo su novio sorprendido. -¡Alice! Eso es peligroso.-

-No veo que tengamos otra forma de sacar información.- dijo la chica. -Intentare no hacerle daño.-

-No estoy preocupado por esta basura.- dijo Hugo con desprecio a tiempo que señalaba a la mortifaga. -¡Puede ser peligroso para ti!-

-Prometo que me cuidare…- dijo la chica observando suplicante a los ojos azules de su novio.

Finalmente Hugo lanzó un suspiro que desprendió una pequeña nube de vapor y se arrodillo junto al cuerpo inmóvil y abrió los ojos de la mujer.

Un par de ojos color verde claro, desenfocados apuntaron hacia el oscuro cielo de invierno. Alice apuntó su varita y se encontró en una cámara de piedra gris en la cual no había ningún tipo de decoración además de una alfombra de color rojo sangre. Sobre las ventanas de la sala colgaban unas pesadas cortinas de terciopelo negro que bloqueaban completamente el paso de la luz. La estancia era iluminada por un enorme tragaluz con decorado con vidrios amarillos y verdes que proyectaban una luz dorada sobre el centro de la cámara.

Junto a ella se encontraba la mujer que habían capturado observando atentamente una puerta de roble al final de la estancia. Alrededor de ellos se encontraban un centenar de mortifagos todos vistiendo su típica tunica negra, conversando alegremente entre ellos.

-Margaret Margrave.- dijo uno de los mortifagos amablemente. -Que gusto poder verte en esta reunión… Parece que será algo importante.-

-Un gusto verte Marius.- respondió la mujer con educación y agregó con esperanza -Espero que finalmente ataquemos.-

-Nuestras fuerzas están bien organizadas.- respondió el hombre. -Creo que es el momento justo para enviar nuestro mensaje… Siempre y cuando Duchess así lo disponga por supuesto.-

En ese momento se abrió la puerta y una figura apareció. Evidentemente era una mujer, aunque el rostro no era visible por la capucha que llevaba puesta. La mujer permaneció a varios metros de distancia. Al percatarse de su presencia todos los presentes callaron esperando que hablara.

-Mortifagos.- dijo una voz femenina que debía tener menos de cuarenta años la cual a Alice no le resultaba familiar. -Estaré infinitamente agradecida por la paciencia y la lealtad que han demostrado a la causa.-

La mujer hizo una pausa antes de continuar.

-Hace más de veinte años perdimos la oportunidad de la Gran Bretaña con la que soñamos y uno de los mejores lideres que teníamos cayó bajo la varita de Harry Potter.- dijo la mujer. -No voy a hacerles promesas vacías. Solo puedo decirles que estaré junto a ustedes, peleando por cumplir ese sueño que todos compartimos. Devolver a los magos y brujas al lugar que les corresponde, no viviendo en las sombras sino gobernado estas islas como nos merecemos, libres de muggles que ensucien nuestra sagrada tierra.-

Un alarido de aprobación se alzo entre la multitud.

-Muchos de los que antiguamente fueron leales a nuestros ideales se han marchado.- continuó Duchess una vez que los vítores cesaron. -Y sus hijos se codean con traidores de sangre, mestizos y sangresucia renegando de pasado.-

Alice sabía que era verdad. La mayoría de las familias que habían apoyado a Voldemort, después de perder sus fortunas había decidido dejar todo atrás y esperar que el tiempo borrara los recuerdos y limpiara el nombre de sus familias. Aunque la verdad es que era difícil, debía pasar más de una generación para dejar el recuerdo de la anterior guerra atrás.

-Me alegra ver que ustedes han recordado sus lealtades.- continuó Duchess. -Está noche haremos nuestro ataque más importante.-

Hubo murmullos exaltado y podía sentirse el nerviosismo en el ambiente.

-Colapsaremos la red flu.- continuó Duchess. -Eso desarticulara la capacidad de respuesta de los aurores. El primer ataque será en Hogsmeade, estará a cargo de Geoffrey Knight.- el mortifago mencionado se inclinó respetuosamente -Daremos suficiente tiempo para que los aurores que se encuentran de guardia en el Ministerio ocurran a la llamada, es importante que solo los entretengan, no dejen que los atrapen. El segundo grupo atacara el callejón Diagon más tarde tendrán los detalles de sus objetivos. La encargada de este grupo será Margaret Margrave.-

Los ojos de la mortifaga brillaron de alegría.

-El tercer grupo estará a cargo de Edmund Duke- dijo la líder del grupo. Alice reconoció el nombre del jefe de su prima -Ustedes tendrán el trabajo más difícil… Destruir o eliminar a la mayor parte de miembros de la Orden del Fénix.-

Alice no pudo evitar temblar al pensar en su padre y su hermano Frank.

-Sabemos que irán.- continuó Duchess. -Desde hace meses les hemos dado suficientes indicaciones de que estamos buscando una profecía en el ministerio. Si bien es completamente falsa esa información los hemos tenido revisando estantes del departamento de misterios durante semanas y custodiando la entrada. Cuando se den cuenta que la red Flu colapsó irán de inmediato… y los estaremos esperando.-

La hija de Neville sintió nuevamente el frío aire del callejón Diagon. Estaba nevando otra vez.

-¡Alice!- dijo Hugo tomando su rostro entre sus manos. -¿Qué viste?-

La chica se dio cuenta que estaba sentada en el frío suelo del callejón. Alrededor de ella se encontraban sus amigos y su novio. Las manos le temblaban y no podía evitarlo.

-Tranquila…- dijo Hugo suavemente mientras tomaba sus manos entre las suyas. -¿Qué fue lo que viste?-

-Es una trampa…- dijo la chica desesperada. -Van a destruir a la orden del Fénix.-

ooOooOoo

Hola a todos!

Lamento haber demorado tanto con este capitulo. La verdad es que estuve ocupado con muchas cosas que nada tienen que ver con los fics ( léase vida ) pero pude ponerme en estos días y terminar el capítulo. La idea original es que fueron solo dos capítulos pero al final el argumento se estiró un poco axial que va a tener un capitulo más seguro.

Espero que les haya gustado el capitulo y nos estamos leyendo

Saludos

Salva