¡Segundo capítulo! Espero que no les moleste que la review que les dejé en el anterior no se encuentre aquí de manera textual, pero sí la idea al menos.

En fin, acá les dejo.

Disclaimer: The Mentalist me pertenece…dentro de un universo paralelo.

A Glory que ya leyó este capítulo y a TheMentalistGirl que sé que será feliz al leer una de las escenas de este capítulo jajajaja


Lisbon había tenido la misma pesadilla tantas veces en los últimos meses que cuando giró la perilla de la puerta no pudo evitar sentirse otra vez dentro de una de ellas.

La cerradura casi imperceptible, pero definitivamente forzada, el departamento oscuro sólo iluminado por la luz que se escurría por las cortinas y ella avanzando a tientas mientras empuñando su arma eran un deja-vu más que desagradable. Incluso a sabiendas que la persona con la cual temía encontrarse ya no podía aparecérsele de improviso para hacerle daño.

Tragó saliva mientras caminaba evitando tropezar con algo y con ello alertar al intruso de su presencia, pero después de unos agobiantes minutos de observación cautelosa se dio cuenta que no había nadie más que ella en el lugar.

Ahora sabía que realmente estaba viendo cosas donde no las había. Primero a Red John y ahora a un desconocido irrumpiendo en su hogar.

Se estaba volviendo paranoica.

Encendió la luz y después de otra rápida mirada para comprobar que, en efecto, estaba sola, se dirigió a la cocina sinceramente preocupada por su salud mental.

Podría haber jurado que la cerradura se sentía extraña al momento de introducir la llave, como si las piezas del mecanismo hubiesen sido movidas por separado y quedado desencajadas. No cualquiera lo hubiese notado, pero tal como lo había comprobado, estaba paranoica y como Hightower se lo había dicho más de una vez, se le habían pegado las malas costumbres de Jane: estar atenta hasta el último detalle y mantenerlo en su mente hasta que le fuese útil.

Una sonrisa amarga cruzó por sus labios. Si él hubiese estado ahí quizás hubiese reído de buena gana al oír eso y habría dicho que le alegraba ser una mala influencia para la siempre responsable agente Lisbon o, conociéndolo mejor, habría dicho que lo más probable es que sólo había despertado la bestia alocada que dormía dentro de ella y se moría por salir.

Un poco más calmada e incluso divertida al pensar en aquella situación, buscó entonces en la alacena una taza para hacerse un té cuando volvió a notar algo peculiar.

Maldición. Ahora sí que necesitaba un siquiatra. Podía jurar que…

-tanto tiempo, Teresa…-escuchó decir a alguien tras de ella.

xXx

Lisbon había recreado incontables veces la misma situación en su cabeza y en todas ellas se había visto reaccionar de una manera diferente a quedarse ahí parada sin moverse como una idiota.

Claro está que nunca había imaginado que dicho intruso se aparecería en su cocina de repente y la llamaría por su nombre. De cualquier forma, Patrick Jane siempre se las había ingeniado para ser original.

-siento haber forzado tu cerradura- dijo sonriendo, aunque ella no podía saberlo, aún no se atrevía a mirarlo-. No encontré tu llave de repuesto bajo el felpudo.

-ya no la uso desde que me dijiste que hasta un niño de 5 años podía encontrarla ahí. La quité desde hace 6 meses.

-es lo mejor. No queremos a nadie indeseable entrando a tu hogar ¿No es cierto?

Lisbon recobró un poco la compostura al escucharlo bromear como en lo viejos tiempos (aunque eso hiciera su reencuentro aún más surrealista) y finalmente giró sobre sus talones para toparse frente a frente una vez más con su ex -consultor.

En esencia no había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto. Mismo cabello, mismos ojos, misma irritante sonrisa y de no ser porque de su antiguo traje sólo quedaba su camisa arrugada y el resto había sido reemplazado por unos jeans y una chaqueta, podía decir que incluso el mismo vestuario. No obstante, a pesar de todo había algo extraño que no lograba definir y que la mantenían ahí quieta y conteniendo el impulso de abrazarlo o golpearlo por atreverse a romper su promesa y aparecer otra vez.

-te ves diferente- continuó él algo divertido por su reacción- y no me refiero a lo pálida que estás…

-¿Qué haces aquí?- interrumpió brusca.

-Quería visitarte ¿Qué hay de malo en eso?

-¿Qué haces aquí?- volvió a preguntar impaciente. Sabía que bajo ninguna circunstancia él se arriesgaría a verla sólo porque "estaba en el vecindario".

Viendo que Lisbon no estaba de ánimos para bromas, decidió dejar los juegos de lado. Caminó unos pasos en su dirección y poniendo sus manos en los hombros de ella la miró con esa seriedad glacial que muy pocas veces se apoderaba de sus facciones.

-necesitaba hablar contigo…

-Jane, sé que no viniste…

-es acerca del asesinato de esta mañana.

xXx

Una de las pocas cosas que Jane apreciaba aún de su formación como estafador es que gracias a esta podía vivir al margen de la ley sin ninguna clase de remordimiento. Si bien ser un fugitivo era un asunto un tanto más delicado, se procedía casi de la misma forma con la única diferencia que había que ser más cauteloso al mentir de tu identidad, escoger el lugar donde te ibas a esconder y, sobre todo, nunca contactarse con gente de tu pasado. Esta era la regla que más le había costado obedecer durante los últimos meses, pero de alguna manera u otra se las había ingeniado para cumplirla al pie de la letra. Por lo tanto, estar ahí sentado con una taza de té en el sofá de Lisbon tenía que ser un caso extraordinario y absolutamente impostergable, por mucho que hubiese deseado verla otra vez antes.

-¿estás bien?- preguntó ella sentándose a su lado menos pasmada y por ello más amable- ¿Qué haces aquí, Jane?

-me enteré del asesinato de Finley Parr esta mañana. Ya te lo había dicho.

-sí me lo dijiste, pero no cómo me enteraste y ni por qué rayos eso te trajo de vuelta a Sacramento.

-me enteré gracias a mi nuevo trabajo- respondió esbozando una media sonrisa antes de tomar un trago de té.

-¿Y se puede saber qué trabajo es ese?

-estoy en el rubro de las probabilidades y especulación.

-¿Apuestas?

-Especulador remunerado suena mejor que apostador. Escuchas cosas interesantes en las mesas de póker ¿Sabías?

Jane no tuvo que verla para enterarse de la cara de desaprobación que había puesto y de cómo contenía las ganas de preguntarle si esta supuesta "especulación" era legal o no.

-Y bueno, ¿qué escuchaste y te hizo arriesgarte a ser arrestado?-insistió para desviar el tema.

-sabes bien qué pudo llamar mi atención, Teresa. Ambos sabemos a quién pertenece ese M.O.

-sí, pero ambos sabemos que el dueño de ese M.O, Levar Creedy, alias Red John, está muerto. Tú mejor que nadie- respondió algo alterada.

-en una cosa tienes razón. Yo maté a Levar Creedy, pero Teresa- levantó la mirada para toparse con unos ojos estremecidos como los suyos- no sé si también a Red John.


Ojala les haya gustado y les agradezco todas las reviews!

Sigan opinando (aunque sean cosas para criticar) que en serio lo aprecio.

Preview (esta vez sí textual XD):

"Cho, Van Pelt y Rigsby temían tocar una fibra sensible acerca de ella y Jane. Nunca había sido un misterio que ellos siempre habían dado por supuesto muchas cosas acerca de su relación (cualquiera que esta fuese), pero verla ir contra todo sus principios para dejarlo escapar significaba que había algo más que simple camaradería y que todo caso que tuviese "Red John" y "Patrick Jane" en la misma oración se volvía automáticamente en algo personal."