El invierno del lobo
Disclaimer: Canción de fuego y hielo no me pertenece.
Aviso: Este fic pertenece al reto "El Norte no olvida" para el foro "Se acerca el invierno" Serán tres capítulos basándose en tres sentimientos de 350 palabras.
2ºSentimiento: Enfado.
Definir con una sola palabra el enfado que tenía en aquellos momentos era imposible, le encantaría golpear al hombre que no sabe cómo se llama cuantas veces hiciese falta, desearía romperle su sonrisa de niño bonito a Jaime Lannister, le gustaría partirle la espada a Robert en la cabeza una y otra vez.
Suspiró y sacudió la cabeza, tratando de disminuir su enfado. Robert era estúpido, tan estúpido que a veces le gustaría golpearle durante tres horas seguidas hasta quedarse sin nudillos. Pero no podía hacerlo, estaban revelándose, estaban en guerra.
Habían tomado Desembarcadero del Rey, después de tantos esfuerzos, habían derrocado al Rey Loco, habían matado al príncipe, habían ganado, no había nada que temer, tan solo había que salvar a Lyanna y todo terminaría finalmente.
Y, sin embargo, hay estaba Robert, dejando que matasen a unos niños, volviéndose un monstruo, mutando sin remedio frente a sus ojos sin poder hacer nada para evitarlo. Había estado a su lado desde hacía más tiempo del que podía pensar que fuese sano, habían vivido tanto juntos, habían crecido juntos…
Apretó los puños furioso, incapaz de mirar a Robert sin querer vomitarle encima del asco, resintiendo el impulso de gritarle hasta romperse la voz. Trató de respirar, de ordenar sus pensamientos, de encerrar sus emociones desbordadas, porque ahora era el señor del invierno y ellos no lloran, son hombres de hielo que jamás se dejan arrastrar por las corrientes del verano.
A penas recordaba haber discutido con en el nuevo Rey de Poniente, los oídos le pitaban y era incapaz de encontrar algún sentido a las voces que se intercambiaban, estaba tan enfadado que no penaba. Salió airoso de la habitación, a penas oyendo como Howland lo dejaba marchar con gesto triste.
Ned golpeó una pared con fuerza, notando como sus huesos se quejaban ante el dolor, pero no escuchó nada. Estaba enfadado, tan enfadado con el príncipe muerto, con el Rey fallecido, con los traidores, con Robert… Pero sobretodo consigo mismo, como jamás había estado antes.
Porque había sido débil, tan débil que no había podido salvar a Robert del odio.
Nota: quería retratar el tormento incesante con el que Ned se atormenta y aquí está.
