Primer día en el infierno.
—¡Buenos días! —sonrió la profesora de Contabilidad y Módulos Fiscales, materia impuesta por el gobierno en modalidad piloto que la Bega-Preparatoria había accedido a impartir. Pero su sonrisa no encontró una respuesta. Todos estaban en estado de shock. Después de todo, ella era…
—¡.¿Ming-Ming?.! —exclamó Tyson.
—n.n Profesora Ming-Ming para ti, ò.ó y para todos los demás también.
—¿Porqué eres tú la profesora? —inquirió Daichi con su horrible voz.
—Porque sí. Saquen sus libretas para anotar el programa.
—¿Y si le sacamos copias? —sugirió Johnny, con toda la flojera del mundo en la voz.
—n-n No.
—¿Porqué no?
— ò.ó Porque no. Anoten…
Media hora después, habían acabado de dictar todo el programa, que había abarcado (en la pequeña letra de Raúl) más de tres páginas. Ming Ming, desde su escritorio, entrelazó las manos y se puso a observar al estudiantado con una expresión… extraña.
—¿Y ahora qué quieren hacer?
Silencio. La pregunta había venido de improviso pero, claro, la respuesta sería "¡SALIR DE AQUÍ!". Pero nadie dijo nada.
— n0n ¡Ya sé! Voy a cantar para ustedes.
—Noooooooooo…
Quince minutos de "Se trata de girar, se trata de ganar, sí, sí, sí" después, sonó el primer timbre.
—Bien, chicos, hora de Lectura. ¿Ya tienen todos el libro que van a leer este mes? Creo que es… —Ming-Ming sacó una hoja y se puso a revisar su contenido—. Sí, es El Quijote en su versión original. Bueno, como sea. Pónganse a leer.
Pero nadie llevaba nada porque era el primer día.
— n0n ¡Oh, qué diablos!
Y con esas palabras, se puso a cantar otros quince minutos.
— »-«U Eso fue horrible —comentó Julia en cuanto la maestra salió. Pero no tuvieron mucho tiempo para recobrarse, porque unos dos minutos después entró el maestro de Lógica.
—¡No, todos menos TÚ! —exclamó Rei sin poder contenerse.
—Mira, no empieces —le espetó Bryan, sentándose ante el escritorio y paseando una mirada escrutadora por todo el salón. Sin previo aviso, empezó a pasar lista en una voz que se hacía más baja mientras más hablaban los alumnos. Súbitamente, explotó—. ¡YA CÁLLENSE! —acto seguido, siguió pasando lista muy calmado. Cuando terminó, les dirigió una mirada de fastidio —. Saquen su libreta, jóvenes, y…
—¡Momento! —intervino Robert—. ¿Porqué nos están dando clases ustedes?
—ò.o Mira a este… —dijo Bryan, aparentemente para los que estaban más cerca del escritorio. Después adoptó una actitud entre petulante y fresa muy extraña que daba risa y miedo a la vez—. Mira, yo no tengo que soportarte esas actitudes. Si quiero, te saco de mi clase y no vuelves a entrar hasta el segundo examen extraordinario, así que contrólate. ¿Qué les estaba diciendo? Ah, sí. Saquen su libreta, jóvenes, y apunten el programa del año y ya después hacemos lo que queramos —agregó, con una sonrisa de cordialidad.
UNIDAD
I: Cómo pensar
1.1—Despejar
la mente.
1.2—Usar
la mente.
1.3—Controlar
la mente.
UNIDAD
II: Cómo NO pensar
2.1—Ubícate.
2.2—Estúpidamente.
2.3—Idiotamente.
2.4—Políticamente.
UNIDAD
III: Cómo malpensar.
3.1—Doble
sentido.
3.2—Ilegalidades.
—Ya, hagan lo que quieran.
Inexplicablemente, Bryan se puso a charlar COMO UNA PERSONA NORMAL con los que estaban más cerca del escritorio, que eran Kane, Salima, Jim y Goki. Empero, cuando el barullo aumentó de intensidad, Bryan volvió a estallar trágico-cómicamente.
—¡Tyson, baja la voz¡No nos interesa tu charla!
—…
Tyson, sabiamente, optó por callar.
Así se acabó la segunda clase
—Hoy no les voy a dictar nada de ortografía porque no nos han dado el manual —anunció Bryan, y siguieron todos en lo suyo. Tal vez la Bega-Preparatoria no sería tan mala después de todo…
O tal vez sí. Después de eso, vino otra clase de Contabilidad durante la cual Ming-Ming les dictó todos los 45 minutos, aunque evidentemente no tenía idea de qué les estaba dictando.
Los Begalumnos estaban mitad expectantes y mitad aterrorizados de averiguar quiénes más serían sus profesores. Y ahora, —horror de horrores— tocaba Matemáticas. Nadie supo si reír o llorar al ver a Garland entrar en el aula.
Sin decir "agua va" o siquiera "buenos días", Garland pasó lista, puso unas fórmulas algebraicas extrañas en el pizarrón y las explicó a la velocidad del rayo. Después de todo, dijo, eran meramente recetas para resolver problemas, como el libro de principios de su familia. Al final, no supieron si las x eran primas de las y o vecinas de las z, porque todo fue tan rápido y confuso que sólo se enteraron de que habían timbrado cuando Garland recogió sus trinches y se fue.
Y, finalmente, llegó la clase de Begarruso, Gramática.
—Begabuenos Begadías —saludó Ian (NOTA: Como el común de los que leen esto no habla Begarruso, todo lo que se diga en este idioma ha sido trasladado al Begaespañol)
—¿Qué?
—Bueno… creo que empezaremos por lo básico… ¿ya les dieron sus Begamanuales?
—No —respondieron todos a coro.
— ò.ó ¿Pues entonces cómo esperan que dé mi clase?
— n-n pues no des clase y ya —fue la sabia idea de Enrique.
—Sí, eso tendremos que hacer… bueno, vamos a hacer una dinámica para que se acostumbren a la rápida y apropiada pronunciación del prefijo, sufijo, raíz básica, verbo principal y palabra más usada del Begarruso, que es Bega. A ver, pónganse de pie y muevan las bancas a las orillas del salón.
Así lo hicieron. Era más fácil obedecer a Ian por dos razones: era más simpático y era más enano. Claro que también era fácil encontrar apodos para ponerle y caricaturizarlo en las libretas. Ian los distribuyó en grupos de cuatro y explicó el juego. Era uno de esos "juegos de manos". Empezaron, entre risas, a equivocarse en pronunciación y golpes.
—Begarriba, Begabajo, Begalado, Begaotro, Begaabajo, Begaarriba, Begalado, Begaotro… (NOTA: Basado en el "Para arriba, para abajo, para un lado, para el otro…" muy divertido)
Y después llegó el tres veces bendito receso. Kenny estaba en las nubes porque también le daba clases Ming-Ming. Tan embobado estaba, que no comentó nada sobre otros maestros. Y Hilary… Hilary estaba que no se aguantaba ni ella sola porque, en menos de cuatro clases, ya llevaba 7 reportes. Cinco se los habían puesto las prefectas sin motivo aparente ( XD sólo por el hecho de no soportarla).
Pero el descanso se acabó. Y venía una nueva clase… Filosofía. Con una actitud de mártir renegado, entró uno de los seres más cotizados del mundo… Tala. ( ¬ yo entro, yo entro!)
—Así que lograron que todos entraran —gruñó. A todos les sorprendió tan extraña actitud—. Todos saben que esto es sólo un plan de Boris para dominar el mundo del beyblade¿verdad? —se escuchó un "sí" general. Tala asintió—. Perfecto. Per-fec-to… bueno, anoten el programa.
—¿Porqué siempre tenemos que anotar el programa? —se quejó Daichi.
—Porque así pretenden controlarnos —respondió Tala, con una actitud que rayaba en la paranoia histérica—. Así que se aguantan. Además, ni que fuera tan largo.
UNIDAD
I: Dilemas básicos.
UNIDAD
II: El Universo Colateral.
UNIDAD
III: Historia de la Filosofía: Platón y otros
individuos de nombres raros.
—… ¿quién es el loco que prepara los programas? —comentó Johnny en voz alta.
—Pretenden hacernos creer que es la SEP (Secretaría de Educación Pública) —dijo Tala, dando una recelosa mirada a las cámaras. Si supiera que estaban apagadas, no se preocuparía tanto—, pero, en realidad, es la propia Bega-Preparatoria la que maneja esto por debajo del agua —notando el silencio expectante a su alrededor, Tala agregó—. Sí, es Boris. Ahora, hablemos de Filosofía. Hablemos de dilemas existenciales, de profundas razones de las sinrazones que razonamos sin razón alguna…
—¡AAAAAAAAAAAAAAGH¡ALGUIEN DETÉNGALO! —suplicó Daichi, con su única neurona a punto de explotar.
—Guarda silencio —le espetó Tala—. A la próxima llamada de atención, te mando a Prefectura. Bastante tengo con soportar a Boris como para tener que aguantar sus berrinches también.
Después de otros confusos 30 minutos, el timbre sonó. Tala ya estaba recogiendo sus cosas y preparándose par ir a su otra clase, cuando notó algo que podía ser alentador o desesperante.
—Esperen, tengo otra clase con ustedes… bueno… vayan a tomar agua, al baño, o lo que sea.
Pasaron los cinco minutos de descanso entre clases, pero algunos de los alumnos que habían salido no regresaban. Inconcebiblemente, Tala pareció no darle importancia… hasta que llegaron.
— ò.ó ¿Porqué hasta ahora? —profirió, con una furia más allá de lo imaginable. Daichi, que había sido el último en llegar, se encogió.
—Es que… el baño está bien lejos y había mucha gente y…
—¡A mí no me interesan tus excusas! Vete a prefectura.
—Pero…
—¡Que te vayas a prefectura! Y cuando llegues ahí le dices a cualquiera de las dos prefectas que te mandé porque llegaste tarde porque no se te dio la gana entrar a la clase.
—Pero…
La mirada asesina de Tala fue suficiente. Daichi dio media vuelta y se dirigió hacia el lugar más evitado por todos los Begalumnos… pero se perdió. Estaba dando vueltas en círculos, cosa extraña dado que el edificio era cuadrado. Y entonces… tras él… una voz terrible llegó a sus oídos.
—Hola, Daichi.
—O-OUUU … —Daichi se dio la vuelta lentamente, y suspiró de alivio—. Hola, Hilary. ¿Qué haces aquí?
—El viejo loco de Computación me envió a prefectura. ¿Y tú?
—Me pasó los mismo. ¿Dónde está?
—… ¿también te perdiste?
Y así, Daichi y Hilary siguieron perdidos por las Begainstalaciones hasta que fueron confrontadas por una imagen extraña. Era una de las prefectas, caminando con cara de haber fusilado a alguien, con unas listas en la mano. Súbitamente, notó su presencia.
—¿Qué hacen afuera del salón?
—Pueees…
—Vengan —ordenó sin pensarlo mucho.
—¿Porqué? —preguntó Daichi, a la defensiva.
—Por sus reportes¿porqué más?
Y así siguieron el camino hasta Prefectura, que ostentaba sobre la puerta un ominoso letrero que rezaba "Lasciate ogni speranza voi ch'entrate".Entraron, abandonando todas sus esperanzas, y la prefecta se sentó en su lugar, sacando los reportes.
—¿Y Nakuru? —preguntó Hilary. Había ido a prefectura tantas veces, que ya se conocían.
—Trabajando —respondió Jenny lacónicamente.
— · — EN OTRO LUGAR DE LA BEGAPREPARATORIA — · —
—Mmmmh… ¿con avellanas o con cacahuates? —se preguntaba Nakuru frente a la máquina expendedora de chocolates. Finalmente, se decidió por comprar los dos—. Ahora¿me dijo que quería capuchino o moka? —sabiamente, volvió a comprar de los dos.
— · — DE VUELTA EN LA PREFECTURA — · —
—Hilary… tienes suficientes reportes para quedar suspendida por una semana¿sabías?
Hilary apretó los labios y no respondió nada. Si decía algo, probablemente le pondrían otro reporte.
—… así que sí, estás suspendida. No salgas de tu cuarto por una semana, o por Neptuno que te arrepentirás. Ya, vete.
La suspendida obedeció, resolviéndose a idear una venganza en esos siete días de suspensión, salió y no vio que se cruzaba en el camino con la otra prefecta, que iba con dos de sus adicciones favoritas. Sin contar estupefacientes, of course.
—Oye, Jenny, no tenían irlandés… ¿y este qué? —espetó, al ver a Daichi.
—Le colmó el plato a otro —respondió la aludida, tomando sus dos termos gigantes de café. Mientras aspiraba el aroma del moka por la pequeña rendija de la tapa del recipiente, meneó la cabeza—. Daichi, Daichi, Daichi. ¿Qué vamos a hacer contigo? Todos los maestros con los que has tenido clase se han quejado de ti. La suspensión no es suficiente castigo.
—¿Qué? —espetó Daichi.
—ò.ó Mira a este…
—¡Degenerado Blasfemo!
—¡Insubordinado Rufián!
—¡Loco Enfermo!
—¡Hereje Sacrílego!
—¡Cerebro de Camarón!
—¡Petardo Pedestre!
—¡Imberbe Ogete!
—Encerrémoslo en el cuarto oscuro —sugirió Nakuru sin emoción alguna, de una forma tan rápida que parecería que ése era el lineamiento a seguir obligatoriamente.
—Me parece perverso.
Así hicieron, agarrando a Daichi por la oreja y arrastrándolo hasta un lugar en lo más recóndito de la Bega-Preparatoria, un lugar al que NADIE iba…
Abrieron la puerta y, mientras Jenny lo arrojaba, Nakuru le gritó:
—¡Y piensa en lo que hiciste!... Por cierto¿qué hizo?
—Ni idea.
— · — Y EN EL SALÓN DE LA CLASE EB-BT — · —
—Y así, la Biblia acabó siendo la novela barata, confusa y sin chiste más vendida en la historia —finalizó Tala, justo a tiempo para que el timbre sonara.
—Lo supe todo el tiempo —asintió Sanguinex.
—Hermana… ¿crees que debamos volvernos budistas? —preguntó Raúl, confundido. Julia se encogió de hombros.
—Ese profe está medio zafado…
Cinco minutos de descanso. Y después, la clase de Begarruso: Vocabulario. Spencer entró, con un diccionario bastante grande y una actitud algo entusiasta y bastante contagiosa.
—¡Begahola!
—… hola —respondieron algunos de los alumnos, aquellos quienes tenían suficientes modales como para sobreponerse al gigantesco cansancio que tenían tras ocho horas de estar en la escuela.
—¿Ya les dieron sus Begamanuales?
—No.
—¡Mmmh¿Y cómo piensan que dé mi clase?
—No des clases.
—Bueno… pero sólo por esta vez. No hagan demasiado escándalo.
Más se tardó en decirlo que Raúl en ponerse a hacer malabares, Johnny en llorar porque Robert le ganó una partida de ajedrez, Kevin en ponerse a hacer unas caricaturas que llamaron sobremanera la atención de Spencer, Michael y Eddie en ponerse a cantar la de "Bad Boys" y Tyson en preguntarse dónde diablos estaría Daichi. Lo que, en total, nos da 50 minutos de esparcimiento y relajación, altamente necesarios para lo que venía: Geografía.
Por la puerta del terror entró Mistel, con todo y la máscara para ocultar que estaba crudo.
—Mmmh… ya nos conocemos todos, así que… anoten el programa.
—¿Qué no hay otra cosa que hacer que no sea anotar el programa? —preguntó Dunga, fastidiado.
—Oh, sí —sonrió Mistel—. Puedes anotar el programa y después firmar este reporte que me sobró, para que se te quite lo quejoso.
El programa, más corto que nada, dejó unos 25 minutos libres para hacer lo que fuera.
—Vamos a hacer una dinámica. Pónganse en círculo y observen. Te vendo un pollo —dijo a Kane, que quedó a su derecha.
—¿Un qué? —preguntó éste, sorprendido?
—Un pollo. Ahora pregunta si pica o no pica.
—¿Pica o no pica? —inquirió Kane, más confundido a cada segundo.
—No pica. Ya, di que me lo compras.
—Te lo compro —respondió Kane, casi hipnotizado.
—Te lo vendo. Ahora véndelo tú tal y como yo te lo vendí a ti, pero me preguntas todo lo que te pregunten.
—Te vendo un pollo —le dijo a Salima.
—Bueno, pues.
—¡Mal, mal, MAL! —prorrumpió Mistel. Ya mandaron al caño todo el juego. Gracias, muchas gracias. En vista de que no quieren jugar, voy a seguir dictando.
Sobre aviso no hay engaño, Mistel se puso a dictar tan rápido que ni un taquimecanógrafo podría haber captado sus palabras.
No bien se habían sacudido el mareo que les había causado Mistel, sobre todo a Kane, cuando entró Crusher.
—Buenas tardes.
—Buenas tardes.
—Disculpa —dijo Enrique antes que nada—. ¿Qué clase es ésta?
—¿Qué, no les han dado su horario? —se mosqueó Crusher.
—Sí, pero… sólo dice "Ed. y Apr. Art."
—Ah, bueno, la clase se llama "Expresión y Apreciación Artísticas"
Asombro general. Luego, la portentosa lógica se hizo presente, tomando la voz de Ozuma.
—¿Y porqué dice "Ed." en vez de "Ex.".?
—Error de dedo, supongo. Bien, primero que nada…
UNIDAD
I: Pintura
1.1—Palitos
y bolitas.
UNIDAD
II: Modelaje/Escultura
2.1—Manejo
de plastilina.
2.2—Pegar
sopa de coditos.
UNIDAD
III: Teatro
3.1—Preparar
y presentar "Bambi"
Una clase algo aburrida, sobre todo por las constantes menciones a su hermana y los arranques de emotividad que le daban tras eso. Y, para alivio de los estómagos de todos, siguió una clase maravillosa: Cocina.
—Buenas tardes —saludó Hiro—. ¿Cómo les ha ido en su primer día?.
—Fatal —fue la unánime respuesta.
—Eeeh… —Hiro titubeó ante el apesadumbrado ánimo del ambiente—. Tengan su recetario con el… eeeh… programa.
UNIDAD
I: Desayuno
1.1—Cereal
1.2—Pan
tostado
1.3—Jugo
de naranja
1.4—Café.
UNIDAD
II: Comida
2.1—Sopa
Maruchan ™
2.2—Agua
de limón/ de tamarindo (Tang ™)
2.3—Ensalada
2.4—Tortas
2.5—Atún:
Un universo de salvación.
UNIDAD
III: Cena
3.1—Sandwich
3.2—Hot-dog
3.3—Leche
con chocolate
3.4—Servir
la leche
OBJETIVO ESPECIAL: Lavar platos.
Y así se les fue la clase, y como no cocinaron, no comieron nada hasta las 4, hora en que POR FIN terminó su primer día de clases.
