Capítulo 2. "El ruido de sus labios."

KiBum caminó inseguro por aquel largo pasillo negro, tratando de seguir la espalda de ese hombre más alto que él, lo cual resultaba en ocasiones difícil debido a la alborotada multitud que se movía en su contra.

-Aquí es-

Con una pequeña sonrisa intercalada en su rostro el mayor se había detenido y abierto la puerta, cediéndole el permiso. Y más por inercia que por voluntad propia, avanzó pasos adentros.

Sus brunos ojos admiraron el amplio lugar. Era una gran sala de paredes blancas con una mesa central cuadrada, con el equipo de tecnología sobre ella, el suelo estaba tapizado por una alfombra carmesí y en el fondo otra puerta de traslucida lucía, la misma que parecía conducir a una oficina secreta que suponía le pertenecía a su jefe.

-Te presentaré a tus compañeros de trabajo-

Cho KyuHyun mencionó después de haberle seguido, y adelantándose se acercó a los dos hombres presentes que les miraban curiosos.

-Él es Kim KiBum, nuestro nuevo miembro-

YoungWoon se acercó con una sonrisa picarona y le abrazó fuertemente por el cuello, haciendo que el menor pegará un pequeño brinco debido al sobresalto.

-¡Sí que eres igualito a las fotos! Yo soy tu Hyung KangIn, puedes dirigirte a mí cómodamente Harry Potter, sólo no te entrometas con mis bocadillos, si lo haces te abriré un hoyo del tamaño de mi puño en tu trasero-

El de gafas de aumento solo atinó a reír nerviosamente, y cuando quiso salir de ahí con cualquier excusa falsa, RyeWook se aproximó tímidamente.

-Soy Kim RyeWook, espero y podamos tener un buen ambiente de trabajo y avanzar juntos-

El otro sujeto parecía más normal y civilizado, por lo que un alivio en su interior sintió, y mostrando una alegre sonrisa, asintió.

La persona que se mantenía observando el cuadro de repente formó un visaje en su rostro y con un semblante oscuro se adentró en él.

-Ya que se presentaron, tengo que informarles acerca de un asunto importante-

Y sintiendo esos ojos fríos sobre sí, esperaron por sus palabras.

-El hermano menor del agente Choi fue secuestrado ayer, y al parecer fueron nuestros hombres-

-¿El nombre del hermano del agente Choi SiWon es MinHo?-

KiBum tragó una saliva que le daba sabor a amargura, y realizó aquella cuestión sintiéndose en medio de humillante dolor.

-Sí, lo es ¿Acaso lo conoces?-

-Justo ayer tuve el placer de conocerlo, e incluso presencié el momento en que fue raptado-

KangIn deshizo el agarre en su cuello y junto con el doctor legista retrocedió hasta donde KyuHyun.

-Tienes que explicar con detalle que fue lo viste y escuchaste, es de suma importancia para el caso y principalmente para poder recuperar a Choi MinHo-

Cho les hizo a sus empleados una seña con la mano, con la que les indicaba que tomaran nota de todo lo que se estaba por decir a continuación.

El menor de todos dejó caer sus pesados parpados y se introdujo en medio de densa oscuridad, para poder viajar hasta sus memorias que se tornaban como frágiles sueños.

-Yo…- Pronunció con voz grave –Escuchaba mil voces descompuestas a la vez, mientras caminaba por Itaewon, en la "Colina de las prostitutas", observé como ese hombre seguía a Choi MinHo, y decidí ver qué pasaba de cerca. Ellos se desplazaron tres calles hacia arriba, luego los perdí y corrí dos hacia la derecha, me detuve en la esquina y miré hacia mi costado izquierdo, entonces los encontré forcejeando y entré en acción.-

Kim frunció su entrecejo y dejó ver su hermosa pupila.

-Lamentablemente no tuve la fuerza suficiente y terminó llevándoselo-

Con una gris melancolía arruinando su aura se mostró al decir esa última frase.

-Ya tenemos el lugar de donde ocurrió, ¿Cierto?-

El ex miembro de las fuerzas especiales asintió ante tu pregunta.

-Lo que necesito ahora, es que me describas a ese sujeto que secuestró a MinHo-

-No puedo decirle mucho acerca de él, estaba completamente cubierto, puedo mencionarle características como el que vestía de negro, que tenía cejas negruzcas y ojos más fríos que un iceberg, oscuros y grandes, de alta estatura y complexión delgada, y piel, no lo sé, muy blanca. A mi propio criterio tenía un muy buen estilo de pelea, sabía que puntos tocar, pero sus golpes no eran tan potentes. Al final utilizó una especie de inyección para sedarlo y llevárselo.-

KyuHyun avanzó hasta su nuevo trabajador, y con una ancha sonrisa que demostraba una entera satisfacción, le palmeó la espalda con orgullo.

-Haz hecho un excelente trabajo, eres muy bueno al recrear escenas y en los detalles. Gracias a ti podemos tan siquiera elevar un par de números en el porcentaje de posibilidades-

El de grandes mejillas se ruborizó ligeramente, y sintiéndose extrañamente feliz por el elogio, agachó su rostro.

-¡Sí que eres tímido Harry Potter!-

YoungWoon exclamó entre sonoras carcajadas.

-Por cierto Kyu, hay algo en lo que tengo una duda-

RyeWook interrumpió la escena con aquella mención, logrando una completa atención.

-¿Cómo te enteraste del secuestro?-

El jefe del departamento de inteligencia tuvo una expresión calculadora de pronto.

-Recibí una llamada en dónde me exigían que no le prestara ayuda al agente Choi cuando él viniera a pedírmela-

Todos se introdujeron en un largo intervalo de silencio enloquecedor, que no hacía más que estremecerlos.

Una fría gota de lluvia triste cayó sobre su palidezca mejilla, y se corrió por ella hasta perderse en la comisura seria de sus labios resecos. Choi SiWon se encontraba recargado en la pared mugrienta de aquella avenida principal, con el humilde puesto de Hot Dogs junto a él.

-Hoy lo veo muy apagado joven, ¿Le ha sucedido algo?-

La típica señora de dentadura amarillenta y rostro cubierto de paño se dirigió a él, mientras limpiaba sus temblorosas manos en un trapo.

-Nada que no se pueda resolver-

Contestó sin mirarle, al momento en que sacaba un cigarrillo y lo encendía.

-¡Hoy sí que va a caer un aguacero!-

Al escuchar el grito, con su negra mirada vio el cielo nublado, y dejando escapar el humo de su garganta, formó una irónica sonrisa de sus belfos.

-Joven, está lista su orden-

Y recibiendo el platillo desechable, comenzó a caminar hacia la dirección en que frecuentaba, con sus pies que se sentían como si sus zapatos pesaran toneladas, y con sus ojos perdidos en las personas que parecían neblina de las calles.

Estando con su mente lejos de su cuerpo, no se dio cuenta cuando fue que su cuerpo hizo caer a otro.

-¡Imbécil! ¡Imbécil! ¿¡Estás ciego!?-

Esa voz ensordecedora lo hizo reaccionar, y captó con su vista un rostro muy cerca del suyo, de tez blanca y ojos abismantes como el océano, de cejas que añadían cólera a la mirada y labios rojizos con un fruncido que confirmaban la ira de sus orbes.

-Lo siento-

Musitó contrariado.

-¿¡Lo siento!? ¡Como si con eso bastara!-

El hombre de cabellos pelirrojos y cuerpo delgado cubierto por un abrigo camel le pateó la rodilla, haciendo que se flaquease.

-Mísero hombre de corazón desecho, perro lamentable y patético-

SiWon alzó sus enturbiados banales y pudo admirar la faz del odio perfeccionado. Aquel desconocido le mostró una sonrisa sucia y maravillosa, provocándole un penetrante grito, uno del que brotaba el cinismo y la cobardía.

-Tú… ¿Dónde está MinHo?-

Después de su corto momento de descontrol se levantó, se deshizo del polvo y vigoroso le miró.

-No sé de qué hablas ¿Quién es MinHo?-

Con su blanquecina mano le acarició su piel desnuda del rostro, y con sus uñas largas y rojas la desgarró.

-No sé quién es MinHo, no sé quién eres tú, y no tengo la intención de saberlo, pero si la de desnudarte y la de darte el placer de que te corras en mi culo, así que te aconsejo que no hables más y que me sigas de cerca sin perderme de vista, tendrás que arreglártelas porque soy una persona que suele ser muy buena en esfumarse-

Su aliento quemaba sus labios, sus ojos lo incitaban a perderse en ellos, y esas garras no solo le destrozaban la cara, también hacían lo mismo con su extenuada alma.

Y como si fuera un esclavo que obedecía a su amo, le escoltó, mientras sentía como poco a poco su cuerpo se empapaba de fría agua.

SungMin levantó su máscara dejando ver solamente su pequeña boca rosada, y tomó un puro de la mesilla de cristal para llevárselo a los labios y fumarlo.

-¿Por qué el amo ha enviado a la princesa a hacer el trabajo sucio? Eso no es típico de él-

Con una extraña sonrisa de sus belfos había mencionado, en medio de aquel espeso humo que se expandía en aquella habitación lúgubre y vacía.

-Se trata de Choi SiWon, obviamente no hará lo típico. HeeChul es un genio en tratar esos asuntos, no hay que darle muchas vueltas al asunto-

YeSung contestó mientras tecleaba en su laptop oscura con rapidez.

-Por cierto, nuestro niño caprichoso se niega a comer, debes hacer tu trabajo-

El mayor le mandó una mirada breve y el de máscara blanquecina supo que hasta ahí terminaba su corto lapso de descanso y puros. Y con un desgano notable, se levantó del desgastado sofá y tomó una mochila negra cercana.

-¿Dónde está el alimento?-

-En la nevera, está cubierto por aluminio, recuerda ser precavido con eso, es el hermano menor de Choi, no vaya a ser que nos salga con una sorpresa-

El de rostro cubierto no dijo nada más y salió del cuarto vacuo, pasó por un largo pasillo concurrido de cajas de cartón selladas, para después llegar hasta una cocina pequeña y tomar de la nevera lo que se le indicó, y con una flojera que avanzaba con creces hizo su última parada en la pieza final, tecleó un código y la puerta de metal se abrió automáticamente.

Era un reservado bastante limpio y platinado, carente de decoración, con una cama pegada a la pared y cámaras por todos lados. En el gélido suelo se hallaba tendido Choi MinHo, con sus ojos perdidos y sus cabellos alborotados.

-Abre la boca y come-

Con rudeza le habló y le tiró el traste de plástico con fideos chinos en él.

-No lo haré hasta que pueda hablar con mi hermano-

Su voz se escuchaba sofocante, y con la poca fuerza que tenía se reincorporó para poder mirarle desde abajo, con tanta ferocidad, que el único ejemplo que podía describir dicho panorama, sería el de un perro rabioso con correa queriendo morder a un humano que lo tenía retenido.

-Come ahora-

Volvió a ordenar.

-Una llamada, ya dije-

Lee perdió los estribos, y en menos de un segundo se inclinó y le tomó las mejillas con una mano, las presionó tan fuerte que le obligó a abrir la boca, y con la mano sobrante tomó el tenedor con los fideos envueltos y bruscamente se los introdujo en su boca.

MinHo se resistía a pasarse la comida, por lo que SungMin tuvo que tomar medidas más extremas y comenzó a herirle físicamente, forzándole de esa manera a comer.

El menor de los Choi comenzó a llorar débilmente después de diez minutos.

-Te voy a mostrar lo que sucede si haces numeritos innecesarios-

Habló el agresor de repente, mientras abría su mochila negruzca y sacaba de ella un maletín. Lo descubrió con delicadeza, dejando mostrar distintas armas letales antiguas y pequeñas, y como si estuviera excitado, las acarició a cada una de ellas, para finalmente decidirse por un Katar, una especie de brazalete dorado conectado con un grupo de cuchillas afiladas. Lo tomó entre sus manos cubiertas de guantes blancos y se acercó hasta un aterrado MinHo.

-E-espera… no lo volveré a hacer, lo juro-

Balbuceó tembloroso, al tiempo en que retrocedía torpemente y con desespero.

-Yo pisoteó mariposas, sombras y cadáveres. A un simple insecto como tú no puedo aplastarlo, pero si herirlo, así que viendo lo difícil que es para ti obedecer, no tengo otra opción más que torturarte un poco para que de esa manera aprendas quién es la autoridad y que debes respetarla-

El enmascarado lo tomó del cabello y le obligó a levantarse.

-No puedes hablar, no puedes mirarme de frente como si fueras mi igual, no puedes retarme y mucho menos desobedecer mi ordenes, no estás es esas condiciones-

Y sin darle tiempo a reaccionar siquiera, le encajó el arma blanca en su muslo derecho, sin titubear siquiera. Choi sintió un punzante dolor, su pierna se sentía entumecida y sangre salpicaba. Y más despacio que nunca, se escuchaba su voz agónica.

-Du-duele-

Pronunció entre dolorosos escalofríos.

-Por supuesto, son como dardos de ponzoña, vas a sentir como poco a poco el veneno se esparce por tus venas, el sufrimiento será incluso peor, y creerás que te estás quemando por dentro. Y queda recalcar que esta es la tortura más débil que pude hacerte, pero si vuelves a resistirte, esto será nada a comparación del castigo que recibirás-

-Mátame… solo mátame- Suplicó con llanto.

-No, la peor tortura es la de vivir-

Al decir aquellas penumbras palabras, desenterró el katar de su cuerpo y con un pañuelo blanco lo limpió para después guardarlo junto con el maletín en la mochila negra, la cual se colgó en el hombro zurdo.

-Presiónate la herida con esto- Le lanzó el pañuelo ensuciado.

Tomó el platillo vacío y salió de aquel lugar con pisadas despaciosas y firmes. MinHo solo pudo observarle irse por el rabillo del ojo, mirando su espalda borrosa y sombría, entornado de duros misterios y frío polvo. Y en su pecho, los fuertes latidos se sentían, se escuchaban, en mitad de la ahogante soledad.

LeeTeuk dio una calada a su cigarrillo y miró fijamente a KiBum.

-Claro que debes tener mierda en el cerebro, ¿Ayudar a ese cretino? ¿¡Fuiste capaz de pelear por ese imbécil!? ¡Eso es humillarse!-

ShinDong le vio con tristeza y le tomó del brazo.

-No digas eso Hyung, era una situación en la que los sentimientos debían ignorarse, Bummie hizo lo correcto, eso habla mucho de su integridad y solidaridad, él se convertirá en un hombre que deberá proteger incluso a los más insanos, no tiene poder de elección y es un compromiso.-

-¡Y una mierda! Lo único que tenemos nosotros los más desgraciados, es la dignidad, el orgullo, no vamos a ir por ahí dejándonos humillar por esas perras que se creen mucho mejor que nosotros ¡Me llamó muerto de hambre! ¡Y el patético de Kim KiBum estuvo a punto de dar su vida por él! En este mundo no sobreviven los idiotas, y mucho menos quedan como héroes, debemos ser inteligentes y querernos a nosotros mismos antes de querer salvarle el trasero a egocéntricos niños ricos- Se deshizo bruscamente del agarre.

Kim suspiró y negó con la cabeza.

-No me importa en lo más mínimo, aunque me pisoteen soy fiel a mis principios, y aun si no te guste Hyung, voy a salvar a Choi MinHo no importa si se me va la vida en ello, y no sólo lo hago por él, también por su familia, por el agente Choi, para poder resolver el caso infinito, para atrapar a esas personas que producen muertes a diario. Si te parecen motivos demasiados pobres, está bien, pero recuerda que no es asunto tuyo, es mi vida, mis decisiones y mi trabajo-

JungSoo mostró una desencajada sonrisa y desvió su triste mirada.

-¡Sí que eres un completo idiota! Siempre eres utilizado por los demás, y yo preocupándome por ti ¡Sí que debo estar loco! ¡Pues bien, puedes ir a besarles el trasero a tus policías corruptos, salvar a ese cretino y perder la vida! ¡Por mi haz lo que te venga en gana! Pero conmigo, no volverás a contar nunca-

Park tiró la colilla del tabaco al suelo y la aplastó. Se colocó sus lentes del sol y avanzó hasta la entrada principal de la escuela para después desaparecer entre la multitud de personas que iban y venían.

-No te preocupes Bummie, Teukie Hyung así es de testarudo e impulsivo, ya verás cómo luego se arreglará todo-

Su corpulento amigo le abrazó con brevedad para después irse rápidamente, dejándole solo en aquel patio delantero del Instituto, con los estudiantes abundando el lugar y el bullicio corrompido.

-¿Realmente vale la pena el perderlo todo?-

El de gafas de aumentó oyó esa voz que solo escuchaba de lejos y levantó sus movedizos ojos para encontrarse con ese rostro que solía venerar. Se trataba del chico popular que asistía a la Universidad de su misma escuela, Lee DongHae.

-¿Qué?-

Cuestionó totalmente contrariado, sin poder despegar su vista de aquella maravillosa cara, resultaba tan atractiva y ardiente, que solo ocasionaba que sus grandes mejillas se ruborizaran sin disimular.

-Te he hecho una pregunta-

-¿Qué si vale la pena perderlo todo? ¿Por qué? ¿Qué es eso por lo que perdería todo?-

DongHae bufó perceptiblemente y se acercó para poder hablar más bajo, con esa superioridad rodeándolo.

-Escuchaba lo que hablabas con ese dúo de perdedores, dijiste que no te importaba nada, que salvarías a ese chico que secuestraron, y mi pregunta se refiere a eso ¿Realmente vale la pena el que pierdas a dos personas que te estiman solo por hacer lo correcto?-

-No sé trata de de hacer lo correcto, se trata de cumplirme a mí mismo, de seguir mis ideales. Yo tengo el fuerte pensamiento de que todos merecemos la oportunidad de vivir, para poder cumplir nuestros sueños, remediar los males que hemos hecho y ayudar a las personas que apreciamos, y solo porque se considere que Choi MinHo es un engreído no quiere decir que merezca algo diferente.-

Lee frunció sus cejas y sonrió con ironía, señales de que no podía comprenderle.

-Así que eres capaz de sacrificarlo todo por lo que crees, ¿Aún a costa de las personas que quieres?-

-No es a costa de ellos, si no podemos seguir el mismo camino no se puede hacer nada, pero siempre tendrán la seguridad de que estaré para ayudarles, lo que yo creo, es que al final de cuentas necesitamos algo a que aferrarnos, no importa que sea, cualquier cosa vale, para demostrarles a todos que no te has rendido y más importante, para demostrarte a ti mismo que con un motivo, puedes vivir apasionadamente-

-Entonces, lo que tú quieres decir es que tu motivo es el de resolver crímenes, que tan solo con eso puedes seguir sobreviviendo, aun si no tienes a nadie que esté a tu lado para apoyarte-

KiBum sonrió tímidamente y negó con la cabeza.

-Esas son tus palabras, no las mías-

El de cabellos castaños se mostró exasperado, y con una mirada feroz se acercó al menor lo suficiente como para sentir su caliente aliento.

-No puedo entenderte, realmente eres estúpido e inocente, no puedes andar sonriendo como si nada pasara, tus amigos acaban de abandonarte solo porque no te comprenden ¿No te parece injusto? Eres excluido en cuanto tus pensamientos son diferentes, eso se llama discriminación y es un acto de crueldad-

Kim se sintió algo intimidado por la reciente acción y cohibido encogió sus hombros.

-No pienso que deba darle el significado que tú crees, mientras ellos estén bien y sean felices, que importa que no estén conmigo-

La frustración de DongHae se elevó incluso más, y se exhibió cuando tomó con fuerza los hombros del otro.

-Mírame a los ojos y dime que no te enoja, que no te enoja el que puedan desprenderse tan fácilmente de ti como si fueras nada-

-No me enoja, puede que sea lastimado y me entristezca, pero si es un bien para esas personas, lo que yo siento pasa a segundo plano-

Con coraje incomprendido presionó más el agarre.

-Me lastimas, suéltame-

Se quejó mientras cerraba sus ojos con fuerza debido al dolor que le era producido.

-¡Sí que eres un idiota! ¡Con pensamientos mediocres de perdedor!-

Le dejó libre y dedicándole una última mirada extraña que desprendía sentimientos mezclados entre furor y aturdimiento, se fue del lugar con pasos apresurados, era un desesperado intento por huir y perderse entre el alumnado, de ese par de banales brillantes y deslumbrantes.

-¿Qué demonios pasó aquí?- Se preguntó KiBum aún sin recuperarse del impacto que le causó aquel teatro.

-¡Jefe!- KangIn entró a su oficina gritando, con un sobre negro en la coyuntura de su codo. –Encontré esto en la entrada- Dijo para después darle un mordisco al emparedado que había sobre el escritorio de su superior.

-¿De qué se trata?-

-¿Por qué no lo abre para poder saber?-

Cho lo destapó con una navajilla y dejó caer el contenido sobre sus piernas.

-Esto es…-

Balbuceó mientras abría sus ojos desmesuradamente.

-Están jugando sucio esos malditos, ¿Qué es lo que haremos?-

YoungWoon ya se había acercado para ver aquellas fotografías, y alterado, preguntó a su jefe que parecía dentro de un momentáneo shock.

-KangIn, quiero que vayas por RyeWook y KiBum, que les avises de la situación y lo complicada que se tornará, que pongas seguridad a sus familias. Yo iré a hablar con el agente Choi, y le informaré de la situación-

Con su mirada perdida había respondido.

-¡Espere! ¿Qué está tratando de decirme?-

-Que nuestras vidas corren peligro, ¡Que debemos apurarnos en la jodida investigación!-

KyuHyun se mostró vulnerable por un solo momento, lo suficiente para poner en alerta a su empleado.

-I-iré por los chicos-

Y con pies torpes salió de aquella oficina aceleradamente.

-¡Maldita sea!-

Maldijo con rabia, en medio de la dolorosa quietud, sintiendo como su alma se ahogaba en agonía y miedo.

SiWon penetró su culo blanco y suave, con tanta fuerza que logró hacerle gritar, un estruendoso grito desgarrador lleno de placer. HeeChul arañó la piel de sus musculosos brazos y apretó los dientes para evitar que se escapara otro chillido.

-¡Co-córrete!-

Le ordenó entre jadeos y el mayor de los Choi hizo caso omiso y llegó a clímax, dejando caer su cuerpo sobre el pálido de su acompañante.

-¿Cuántas veces más tengo que tener sexo contigo?-

Interrogó con voz áspera, al momento de que sacaba su ya flácido miembro.

-No lo sé, hasta que se me ordene hacer lo contrario-

Kim rodeó su cuello con sus delgados brazos y levantó su rostro levemente.

-¿Por qué no intentamos besarnos, acariciarnos, tocarnos? Dejemos los orgasmos para después, porque si continuamos así acabaremos muy mal-

El de cabellos azabaches asintió muy poco convencido y le propinó un corto besó, uno que apenas le rozó y le hizo temblar.

-Bésame, ya-

Volvió a ordenar desesperado, y viendo como no hacía ningún movimiento, se atrevió a apoderarse de sus belfos, lo besó con locura, su lengua se deshacía en cada toque, sus labios ardían y su corazón se achicaba por cada segundo que pasaba.

-Ya es suficiente-

SiWon detuvo el contacto y se alejó de él empujándolo con fuerza.

-Creo que no es necesario que hagamos esto-

Pronunció ahogado, mientras le daba la espalda, siendo incapaz de verle porque no podría soportarlo y volvería a sus brazos.

-¿Por qué? ¿No te gusta?-

HeeChul se reincorporó y se aproximó con sutileza.

-Solo sé que no debemos-

-¿Por qué?- Cuestionó cuando ya había llegado hasta él, cuando su respiración chocaba contra los oído del otro, cuando sus habilidosas manos acariciaban ese pecho sudado y bien trabajado.

-Aléjate, te he dicho que ya no quiero-

Enronquecido pronunció.

-Es peligroso estar cerca de mí-

Le susurró entre respiraciones profundas, esperando por hacerle caer lo más pronto posible.

-Por eso mismo, vete-

Gimió en cuanto el pelirrojo palpó su ya endurecido miembro, y a sabiendas de que pronto perdería la cordura, se levantó y miró de frente a ese ser de belleza peculiar.

-¿Realmente es necesario el que me seduzcas?-

Kim no respondió a la pregunta, simplemente abrió las piernas y le incitó a acercarse, mirándole con la pupila dilatada.

-Maldición, maldición-

Renegó al momento en que se lanzaba sobre él y le besaba con violencia. Sus manos tocaban por todos lados, quería sentirlo cerca, quería sentirlo suyo, y HeeChul lo disfrutaba, se sentía pleno y hambriento de más, no le importaba que le hubieran prohibido acostarse con él, y mucho menos excederse en el tiempo, le valía una mierda las ordenes, él quería sentir a SiWon dentro todo el tiempo, no iba a alejarse hasta que quedara satisfecho y eso, ni el mismo Choi se lo impediría.

DongHae tiró su mochila al piso y se aventó sobre el sofá.

-¡HeeChul!-

Gritó al momento en que sacaba un puro y lo encendía.

-¡HeeChul!-

Volvió a hacerlo para después dar una bocanada.

-Chula no ha vuelto-

El rubio apareció de repente, se sentó en el sofá de al lado con una copa de vino en su mano y una boba sonrisa en su rostro.

-Ya ha pasado mucho tiempo, tuvo que haber vuelto hace una hora y media-

Dio otra calada a su tabaco y miró de reojo como EunHyuk alzaba los hombros con indiferencia y tomaba de su bebida.

-Ven y hazme una mamada-

Exigió con un tono de voz alto, ocasionando que HyukJae elevara una de sus cejas incrédulo.

-¿Estás sordo? ¡Hazlo ya!-

Y con ese bramido, dejó la copa sobre la mesilla central y rápidamente se dirigió hasta su dueño. DongHae se levantó y bajo sus pantalones hasta los muslos.

-Termina rápido, porque luego irás a buscar a HeeChul-

El pelirrubio asintió y se colocó de rodillas, para después sin dudarlo siquiera, meter ese gran pene erecto en su boca, hasta hacerlo llegar a su garganta. Lo estimulaba con la punta de su lengua, y con movimientos circulares tocaba el frenillo del glande.

-¡Ah!- Gimió ronco cuando llegó a esa parte sensible, y con una ligera sonrisa de sus labios rojos, acarició las mejillas del otro con rudeza.

EunHyuk parecía disfrutarlo tanto como su amo, a ambos les producía magistrales cantidades de placer, era erótico y gratificante. Y en cuanto los movimientos de su boca comenzaron a ser más rápidos, DongHae se corrió y él se tragó el semen.

-Ahora bésame-

Hyuk se puso de pie y aun con restos de líquido blanquecino sobre sus hinchados labios, los unió a los vibrantes de su líder. Al principio se comenzó con un contacto débil para después convertirse en uno apasionado.

-Te cogeré-

Murmuró el castaño aun sobre sus labios, quemándole la boca son su respiración recia y abrasadora.

-Soy tuyo, puedes hacerme lo que desees, amo-

El rubio mostró una expresión tan excitada y adorable a la vez, que no pudo resistirse y lo empujó contra el sillón y le obligó a ponerse en cuatro patadas, se deshizo de su ropa en cuestión de segundos e introdujo su masculinidad ya dura de nuevo, en su ano.

-¡Ah! ¡Ah!-

HyukJae vociferó ansioso y encajó sus uñas en el tapiz del sillón.

-Grita más fuerte-

Mandó y comenzó con la estocadas, rudas y súbitas.

-¡Ah! ¡Mmhm!-

Lo degustaba, le encantaba esa sensación de dolor cuando el pene se movía en su interior, era un sentimiento que lo embargaba y se desbordaba en ensordecedores rugidos de gozo.

-¡Ki-Bum!-

DongHae soltó de repente en medio de todo el ambiente de deleite y satisfacción, inconscientemente, sin siquiera percibirlo. Pero su acompañante sí que lo escuchó perfectamente, lo suficiente como para asombrarse y derramar más que un par de lágrimas invisibles.

KiBum miró con tristeza el cielo estrellado y soltó un pesado suspiro.

-Deja de llover y aparece esto, no sé si puedo considerarlo agradable o no-

Musitó con sus labios temblorosos a causa del frío y su espalda se encontraba helada debido a que estaba contra el glacial suelo de la azotea de su Colegio.

-Cogerás un resfriado-

De pronto su mantecoso amigo apareció acostándose a su lado, con una bolsa de frituras entre sus manos y una perceptible sonrisa instalada en su faz.

-ShinDong, ¿Qué haces aquí?-

Le miró sorprendido y preguntó aun sin creérselo.

-Solo pensé "Bummie debe estar en la azotea de nuevo" y he acertado, tus hábitos nunca cambiarán-

El gordito se dedicó a admirar las constelaciones y sus orbes emitieron un ligero brillo.

-Gracias, eres una persona muy amable-

Le vio con tristeza y sintiendo como sus ojos se aguadaban, mordió su labio inferior y frunció sus ojos con fuerza.

-El idiota de Teukie Hyung no deja de preguntar sobre cómo estás, se preocupa tanto pero no tiene el valor para venir a verte, porque claro, su orgullo no se lo permite- DongHee tomó una papa frita y se la llevo a la boca.

-Yo le quiero tanto, y también me preocupo por él, pero creo que las cosas están bien ahora, me tomaré mi tiempo para pensarme las cosas y cuando pueda estabilizar mis emociones iré a buscarlo, hasta entonces deja que las cosas transcurran con normalidad-

-Aquí lo normal sería que Teukie Hyung estuviera a nuestro lado fumando cigarrillos desesperadamente como siempre, obligándonos a apestar a humo, diciendo cualquier tontería que nos causaran risas a morir, eso sería lo normal Bummie-

Kim estrechó los ojos y desvió la mirada.

-Algún día nos separaremos, y todo ese desaparecerá, no tienes que hacer toda una tormenta solo porque Hyung desaparezca unos días de nuestras vidas, él se metió por la fuerza y te aseguro que saldrá de la misma manera, y nosotros no vamos a hacer nada, ¡Como siempre!-

ShinDong se levantó irritado y lo tomó con fuerza del cuello.

-¡Teukie Hyung ha hecho un montón de cosas por nosotros! ¿¡Cómo te atrever a decir todas esas cosas!?-

-¡No he dicho nada que no sea cierto! - Presionó su mano y gracias a ello pudo librarse de su agarre. –Él es así, pero esta vez evitaremos que haga lo que le plazca, porque no se librará tan fácil de nosotros ¿Verdad?-

El de cuerpo relleno asintió feliz, con lagrimillas adornando sus cristalinos ojos.

-Por cierto, quiero contarte sobre DongHae-

ShinDong restregó sus banales y sonrió picaronamente.

-¿El amor de tu vida?-

-¡Deja de decir tontería! Es algo serio, hoy me ha hablado y tuvimos una extraña plática-

-¡Que emoción! ¿Te ha invitado a salir? ¡Dime que has aceptado o te golpearé!- El corpulento picoteó sus mejillas con diversión, ocasionando que el otro rodara sus ojos hastiado.

-¡No esa clase de plática! Lo noté algo inestable y solitario, aparte me llamo estúpido y les dijo a ustedes dúo de perdedores, por lo que no creo que me ame o algo por el estilo-

Con sus mejillas encendidas declaró, y su amigo no hizo nada más que ensanchar su sonrisa maliciosa.

-¡Y qué más da! Así son los de su tipo, te insultan para llamar tu atención, y si se expone tanto frente a ti es para que le conozcas ¡Te ama!-

-¡Sí claro! ¿Qué es lo que ama de mí? ¿Mi hermosa apariencia? ¡Oh claro! ¡Mi atractiva personalidad! – Habló con sarcasmo y una burlona sonrisa de sus labios se formó. -¡Ya que me conoce de pies a cabeza no sé qué es lo que más ama de mí!-

-¡De acuerdo! Creo que exagere en eso de amar, pero no puedes desechar la idea de que le interesas, nadie se brinca la barda y le habla a alguien de repente solo porque sí, ¡Tal vez por fin se ha dado cuenta de que siempre le ves de lejos! Y ya que lo descubrió se empezó a fijar en ti y es por eso que ahora se acerca para poder llegar a algo-

-Sueñas demasiado-

-No cuesta nada y a veces suele cumplirse ¡Vamos! ¿Por qué siempre eres tan negativo cuando se trata de él?

-¡Por que no es para mí! ¡Entiéndelo! Yo y DongHae nunca podremos llegar a algo, no somos compatibles y además… ¡No, no!-

Sacudió su cabeza con brusquedad y bajó su mirada con nostalgia.

-Sí que te gusta martirizarte- ShinDong se llevó otra fritura a la boca y sonrió jocoso.

De pronto la escena fue interrumpida cuando el celular de KiBum sonó y éste atendió.

-¿KangIn Hyung?- Cuando la otra voz en la línea comenzó a hablar su expresión se volvió seria y ocasionó que se levantara de un salto. –Sí, ahorita mismo voy-

-¿Qué pasa?- Shin observó cómo su amigo cortaba la llamada y tomaba su mochila para ajustarla a su espalda.

-Estamos en estado de emergencia, debo irme, nos vemos mañana-

Y dándole unas palmadas en la espalda, se fue con pasos temblorosos de aquella azotea, bajó torpemente por las escaleras y justo cuando quiso salir del edificio se encontró con él, un hombre de cabellos negruzcos que se movían al compás del viento y una máscara blanca cubriendo su rostro.

-Ven conmigo-

Su pecho bajó y subió rápidamente, y sintiendo como la sangre le descendía hasta sus pies, quiso retroceder y gritar por ayuda pero no fue capaz de hacer nada, simplemente se mantuvo postrado frente a ese individuo, con su cuerpo tiritando y su corazón a punto de salirse.

Continuará