Declaimer: Hagane no Renkinjutsushi FULLMETAL ALCHEMIST no me pertenece.
—Si gusta hospédate en mi casa, es humilde, pero, no tendrías que remediar con los gastos de un hotel.
—Es muy generoso de tu parte, Rose. Pero no quiero incomodar.
—Créeme que no lo harías.
—Es enserio. No puedo aceptarlo. —Edward estaba totalmente convencido que no se vería bien aceptarlo, y más aun sabiendo que ella vivía sola.
La joven no hizo más que suspirar derrotada.
Aun así, Rose iba a diario a verlo, conversaban sobre la lucha que hubo tiempo atrás en Central City, con lujo de detalles; también sobre la motivación de sus ciudadanos para levantar su ciudad. Rose escuchaba atenta y con un leve rubor que adornaban sus mejillas.
Sí, pensaba, o mejor dicho, sacó su conclusión de que se había enamorado perdidamente de él. Y es que, ¡era inevitable! Lo admiraba desde aquella vez que le dijo que se pusiera levantara, ya que tenia dos piernas que la podían sostener.
Había madurado tanto, su nueva filosofía, su fortaleza para haber podido superar un obstáculo tras otro; esa mirada cada vez que hablaba de sus objetivos, tan encendida por la determinación; a pesar de ya no poder usar su alquimia no se echaba para atrás y ayudaba generosamente a los demás con las labores en sus ratos libres. Su lado impetuoso de él le atraía aun más, siempre tenia que hacer algún disparate, lo cual la divertía mucho. En pocas palabras, le estaba alegrando la vida.
Pero él ya tenía una familia.
Edward nunca le dejaba de comentar lo mucho que extrañaba jugar con sus hijos, llevarlo a pasear, o leerles un libro de ciencias, o hasta un simple cuento. Y también a su esposa, Winry, aquella jovencita a la que en una temporada tuvo en su cada, en ese entonces le tenia una sana envidia por conocer tanto de un sujeto con Edward. Ahora ella era su esposa, madre de sus dos niños y uno más por venir —dio un brinco de alegría al entrarse en la ultima llamada telefónica que habían tenido hace una semana— No quería perderse los seis meses restantes de gestación de su mujer. Amaba tanto a su esposa.
Mierda. Le tenía tanta envidia…Rose no había mas que tenido un romance tras otro. Especulaba que posiblemente aun no superaba la muerte de su primer amante. Por esa razón seguía soltera. Cuando Edward llegó, la lleno de fortaleza y esperanzas tan solo oyendo sus ideales.
Ya faltaba poco para los dos meses, cumplido este tiempo ya tendría todos los datos necesarios de su investigación, y por supuesto, se marcharía. Tenia que hacer algo. Aun si lo consideraban un vil pecado interponerse en un matrimonio, pero, existía la posibilidad que él correspondiera sus sentimientos. Además mucha gente especulaba que ellos tenían algo, quizá Ed si le correspondía. Si era así, no daría marcha atrás.
No fue así.
Ella lo había citado a cenar en su casa, supuestamente seria con unos amigos más, pero estos nunca llegaron, "quizá el trabajo o el cansancio" lo hacia suponerse a Ed—cosa que no le hizo gracia— Luego conversaban en el sofá mientras veían una película, de pronto, Rose perdió la cordura y en un arrebato se abrazo de su cuello y lo beso con desesperación, pero no duro ni dos segundos. Ed, muy enfurecido sin darle más espacio a explicaciones.
—¡Winry! Ha pasado mucho tiempo ¿verdad?
—Casi una década creo—rió estrepitosamente—Y por lo que veo, ya eres todo un doctor.
—¡Oh! ¿Cómo lo sabes?
—Uhm… Supongo por el estetoscopio que llevas ahí.
El castaño de gafas sonrió y guardo dicho objeto.
En ese transcurso de casi dos meses, Pitt visitaba casi a diario a Winry, según él, le parecía imprudente dejar sola a una mujer tan atareada, cuidando de dos diablillos nombrados: Sam, de tres años y Leah, de año y medio. Una vez que llegaba exhausto después de su jornada de trabajo en el hospital de Resembool, era recibido por alguno de los deliciosos potajes que Winry preparaba.
El pequeño Sammy originaba desastres a su paso, por suerte, Pitt podía vigilarlo en lo que Winry alimentaba a su menor hija y culminaba sus deberes. Renback le echaba una mano siempre que podía, por eso Winry se sentía muy agradecida por su incondicional ayuda, a pesar de que él a lo mejor debería estar haciendo algo más importante.
Por otro lado, le incomodaba los chismes que oyó por ahí, estos decían que ella aprovechando la ausencia de Ed, lo engañaba con Pitt. Incluso casi pelea con una señora —de lo más molesta e imprudente— por ese tema. Una vez se entero que estaba esperando otro bebe de Ed, intento olvidar el mal momento que pasaba, de todos modos, su conciencia estaba tranquila, y la confianza entre Ed y ella era reciproca. No había por que temer.
Por esa razón Winry le aclaró a su amigo que ya no podía venir tan recurrentemente. Pero no se esperaba el siguiente tipo de replica…
—Winry. No me pidas eso, por favor—musitó débilmente—Cualquier cosa, menos eso.
—Pero tu bien conoces las razones, y yo la verdad… No quiero tener problemas. Además solo te he pedido que no vengas tan seguido. Puedes venir un fin de semana o cada dos semanas—Winry no podía ser más directa.
—Es que realmente el verdadero motivo del porque regrese es… ¡Por que quería verte! ¡Porque te amo!— explotó todos sus sentimientos el castaño de gafas.
Odio haber telenovelizado esta historia, pero lo hice en mis ratos de aburrida por simple trolleo a ciertas personitas ¬w¬*
Será tres capítulos o cuatro, de eso no pasa... Gracias a quienes leen esta bazofia. Cariños . Yimel Elric
