Disclaimer: Los personajes no son míos pertenecen a Stephanie Meyer y la historia pertenece a Bella Cullen H.
Cap.2 DOTE
-Isabella Swan-él me sonrió tan dulcemente que todo se borró de mi mente. Regresé a casa feliz de ese encuentro y soñando despierta con esos ojos cafés.
Al llegar a la casa, me sentía como en las nubes y no era para menos, era un hombre tan encantador, tan caballeroso, y mi hermana tenia que salirse con la suya, pero lo que me alegro infinitamente fue saber que él me buscaba a mí, no a mi hermana. Sin embargo mi madre me sacó de mi ensueño al ordenarme preparar la comida y otras cosas de la cas, debía apurarme pues yo sola era quien tenia que hacerme cargo de la casa ya que mi madre, enferma del corazón y débil no podía. Y Jessica consentida de ella, no me iba a ayudar. Ni sabia como hacerlo, ella solo sabia de ropa y cotilleos, de jóvenes apuestos y adinerados, no más.
Sin embargo ese día era especial para mí. Incluso las tareas del hogar se me hicieron cosa fácil, cuando terminé. Le pedí permiso a mi madre Dorotea, el poder irme a mi recamara. Asintió y me fui feliz de tener mis pensamientos sobre ese joven Michael Newton.
No seria cosa fácil, pues Jessica siempre estaba al pendiente de lo que me agradaba para quitármelo. Y no creo que esta fuera la excepción, además la dote que tenía mi madre, era para Jessica, yo no alcancé dote pues mi padre murió muy joven y apenas nos alcanzaba para mantenernos. Era difícil. Así que no podía aspirar a que mi madre accediera a darme la dote para hacerme feliz.
Suspiré algo desalentada ante esta perspectiva. Pero tenia fe en que las cosas podían mejorar.
Al poco rato llegó mi hermana y tuve que bajar a darle de comer, mientras parloteaba con mi madre, no pude evitar escuchar la plática.
-Madre ¿sabes de que me acabo de enterar?
-Dime cariño-le dijo mi madre realmente intrigada, le gustaba mucho enterarse de la vida de las personas.
-Pues que acaban de llegar al pueblo una familia adinerada.-lo dijo de una manera que quería que le preguntaran por más.
-¿Y?-comentó mi madre con intriga.
-Pues dicen que tienen varios hijos, tres varones dos casados ya, pero que el hijo más chico es un monstruo.-lo menciono con desagrado y fingiendo un estremecimiento de horror.
-Jamás me acercaré a esa familia, aunque sea rica.-mencionó con asco.
-¿Y como se llaman?-pregunto mi madre intrigada sobremanera
-Son los Cullen.
Yo misma sentí un escalofrío. En la noche, cuando estaba en mi cama, al dormir, tuve pesadillas donde un ser monstruoso y terriblemente deforme, intentaba llevarme a su guarida.
Desperté con un jadeo en la madrugada y me levanté. La ventana de mi recamara estaba abierta y el frío me hizo estremecer. La cerré y regresé a mi cama, a la tibieza y seguridad de mi cama. Después de unos minutos dormí sin soñar.
