Muchas gracias por tu review amante-animei en verdad te lo agradezco mucho. Gracias en serio es mas de lo que imaginaba recibir. Por eso el capitulo va dedicado a ti.
Desde que el tenia memoria, o razonamiento en su cabeza, habia vivido ahí, desde el momento de su nacimiento fue tratado como un niño demonio, lo cual era en cierto aspecto, encerrar un zorro de nueve colas culpable de devastar una aldea asi como matar a sus progenitores, no eran exactamente cualidades dignas de admirarse. Esa era la visión que tenia sobre el.
Su rostro parecía siempre estar feliz, de hecho, aun recuerda con claridad como cuando iba preso todos le miraban de manera altanera y asqueada, como si valiesen mas que el, sin nombre, sin un lugar al que pertenecer vivía en la soledad aunque el no la sentía porque se debe tener algo para añorar el tener compañía una vez la diese por perdida, pero a contrariedad de todo lo que su pasado mezclado con su presente albergaba el sonreía, el mantenía una esperanza, porque eso era lo único que le quedaba, a pesar de no poder verla creía en ella, todos los días, sus azules ojos destilaban la felicidad de poder despertar, incluso si los rayos del Sol le golpeaban con fuerza el rostro solo sonreiría, cuando los guardias le golpeaban el solo lo resistía, luchaba porque el no quería quedarse asi, el quería luchar. Porque su fuerza es lo que lo mantiene vivo, porque la libertad es lo que mas anhela. El ayudar es lo que le impulsa, sabe que los niños encerrados solo están presos. Porque el ha visto la llegada de todos ellos, lamentando el estado en que se encontraban. Sin darse cuenta se volvió lo que tanto cree, la esperanza, porque su personalidad inquieta lo convirtió en la esperanza de los demás, mientras el se mantenga en pie, todos los demás le seguirán.
Nunca ha tenido nada, o algo referente a que el conozca la tristeza, ni siquiera tuvo el privilegio de conocer la amabilidad despues de un regaño, y aun asi el se siente vivo. No le importaba violar las reglas impuestas por el orfanato, el no obedecería algo que no lo merecía, normas estúpidas, que lo único que querían eran convertirlos peor que títeres, ni siquiera eran de utilidad a ojos de nadie.
El esta seguro incluso, podría jurar, que si su raciocinio en ese momento hubiese funcionado, si al menos hubiera podido moverse u hablar, porque hasta donde se sabe un recien nacido no puede luchar, el no hubiera ido a parar ahí. El desea la libertad y la obtiene pero siempre la pierde, eso es algo que el sabe es real.
Hasta hace unos días, no creía en la compañía de alguien mas, todos los niños que le rodeaban solo eran capaces de verlo cuando se les otorgaba al menos un pequeño descanso fuera de la cárcel, sin embargo, dentro de la celda era mas sencillo el comunicarse, eso era lo triste en todo esto. El no tenia a nadie. Hasta que llego el, por primera instancia el chico le pareció engreído, pero en esos azabaches ojos que simulaban ser frios, vio una inmensa tristeza, conoció como aquel niño si creyo en algo que alguna vez fue real y ahora se mofaba del pequeño con burla, sintió inmensas ganas de abrazarlo solo para ver si asi mitigaba el dolor, fue ahí cuando fue capaz de pensar en una cosa mas "No puedo entender tu dolor, pero sin duda, quiero que no sufras" era consciente de lo difícil que seria el hacer entender que ese dolor nunca desaparecería si el niño siempre se encerraba en su dolor y soledad, porque a diferencia del azabache que alguna vez tuvo algo en que creer…
-¡Hora de salir, engendros del demonio!- la gruesa voz, golpeo, resonando por las celdas, siendo abiertas con mínimas porciones de chacra provenientes de los otros guardias, los niños calmados salieron de su celda.
-Es bueno salir de esa prisión, ¿no lo crees?- dijo el niño rubio junto a su compañero.
-Si tú lo dices, dobe- dijo el azabache viendo de reojo el puchero infantil del niño dos años menor que el.
-No me digas dobe, teme- el rubio le dio un ligero codazo, a lo que el otro respondió con un puñetazo en el ante brazo.
-¿Aun no estas listo, cierto?- pregunto el rubio, cambiando rápidamente de tema.
-No soy tan ingenuo, y ni me interesa decirte mi nombre- el azabache solo gruño
-¿Sabes?...no se si es ingenuidad- se sentaron debajo de un árbol, viendo como los petalos de Sakura caian con lentitud en un vaivén hipnotizante, terminando en el pasto o sobre el rostro del niño donde sus ojos azules se habian tornado melancolicos como si añorara algo. –Pero, nunca he tenido a nadie por lo cual luchar, siempre he estado solo, aunque la soledad no existe si no se tiene a alguien, pero, en tus ojos que tu intentas que sean carentes de sentimientos yo logro ver algo mas, siento tu tristeza, lo siento pero no puedo ser capaz de comprender la razon de ellos, sin embargo, no quiero que sufras en silencio- Naruto en un movimiento que el azabache considero atrevido, le abrazo, pasando sus manos por el niveo cuello, enterrando el bronceado rostro sobre la camisa azul maltratada y varias veces rasgada. Por primera vez sintió lo que era la calidez de un cuerpo contra otro, a pesar, de cualquier opción tomada, hizo algo que iba en contra del joven niño, correspondió el abrazo, notando como el rubio de nombre Naruto le faltaba al menos una cabeza para alcanzarle.
-Sasuke- dijo el niño, sonriendo como no habia hecho hace meses.
-¿Eh?- Naruto estaba desconcertado, no creyo que Sasuke le dijera su nombre.
-Mi nombre es Sasuke- dijo el azabache frotando su mano contra el rubio cabello sintiendo, sin necesidad de verlo, como el pequeño en sus brazos demostraba una hermosa sonrisa.
El nunca conoció la amabilidad. Nunca conoció lo que era un abrazo, pero su cuerpo simplemente se movio solo, como si aquello solamente fuera una reaccion normal. No sabia nada, no hasta este dia, cuando se sintió extrañamente ¿relajado?, no, esa no era la palabra que el estaba buscando. Protegido. Eso era lo que su mente le ligaba a estar cerca del azabache. Los amigos del rubio presenciaban la escena, si mucho se dieron cuenta de eso, y sabían que Naruto haría algo que ellos no habian podido hacerlo en meses. La confianza del niño, desconocido por todos en ese lugar, solo enterados de que era un Uchiha por el logo familiar. En el fondo todos suponían aquello.
"No conocia el sentirme protegido y ahora lo se"
Bueno otra vez muchas gracias por tu comentario Amante-animei e invito a mas lectores y escritores a que me dejen un comentario ya sea con que les guste o con alguna sugerencia de cambio.
Me despido y espero volver a escribir otro capitulo.
