Kiba desnudo en una posición super sexy... Dios... como quisiera tener las habilidades de Hinata.
Te odio, Hinata! XD
No es cierto, la verdad la chica me cae muy bien. Pero no podría prestarme sus ojos un rato?
Respiro... Disfruten el capitulo... que por cierto, esta corregido de errores ortográficos... pero puede que no de los horrores.
Bye bye
Capitulo segundo:
La cacatúa del mal
Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos, un momento estaba corriendo a saludar a sus compañeros de equipo y al siguiente un ninja desconocido había capturado a Hinata al tiempo que una bomba de humo de olor desagradable golpeaba a los otros dos Genin.
Rápidamente, Naruto, que estaba mucho menos mareado por el olor afirmó en dirección al castaño y sin decir palabras se pusieron en persecución del atacante a trabes de los árboles.
-¿Tienes idea de quien pueda ser? –preguntó hacia su compañero.
-No, pero mejor nos apresuramos porque si perdemos contacto visual no podré seguirlo –contestó con una mueca de desagrado mientras se tomaba la nariz con fuerza y Akamaru, desde su chamarra tocia, o por lo menos hacía lo equivalente en su raza.
Siguieron a la figura hasta un claro, donde se detuvo y dio media vuelta con Hinata en una llave.
-Oi, tonto, -dijo Kiba mientras se detenía al lado de Naruto- no se quien te creas intentando raptar a nuestra compañera, pero estas en una desventaja, si sueltas a nuestra compañera y no opones resistencia tendremos compasión de tu trasero.
El ninja, cubierto completamente de negro solo hizo un movimiento de muñeca y sacó desde su manga una daga con la que amenazó a Hinata. No hubo intercambio de palabras, pero era más que obvio que un paso en falso sería suficiente para terminar con la vida de su compañera.
Los Genin se tensaron desde su lugar pero se detuvieron sin atreverse a dar un paso más.
Los segundos pasaron tensos… cada uno de los oponentes mirándose entre sí.
De repente, un sonido a espaldas de la figura de negro y antes de que pudiera reaccionar, el filo de un kunai fue puesto sobre su nuca.
-Un paso en falso y terminaras con tu vida –dijo Naruto a sus espaldas, al tiempo que Akamaru, en la forma de su dueño gruñía a su lado- suelta a Hinata en este mismo instante.
Con un movimiento fluido, el ninja soltó a Hinata y arrojó la daga en dirección al Naruto que estaba al lado de Kiba provocando que este estallara en un pop, aprovechó la distracción para saltar y dejo a Hinata en el suelo mientras esta tosía por el fuerte amarre en su garganta.
Kiba se agachó al lado de Hinata y la ayudó a incorporarse mientras Akamaru volvía a su forma de cachorro y Naruto hacía guardia.
-¿Sabes quién pueda ser Hinata? –preguntó el castaño al tiempo que los tres se ponían de espaldas.
-N-no –dijo la peliazul- de alguna manera ha bloqueado mi Byaakugan.
El rubio iba a preguntar que rayos era eso, pero justo en ese momento de los bosques comenzaron a salir decenas de copias del ninja, rodeándolos completamente.
-Están completamente rodeados –dijo la voz distorsionada- pero… hoy me siento bondadoso, solo quiero a la chica y me retirare sin problemas.
Por toda respuesta Kiba y Naruto se acercaron más a Hinata.
-Ni lo sueñes tonto –dijo el rubio y realizo un símbolo con las manos- kagebunshin no Jutsu.
El lugar se pobló en segundos con cientos de Narutos que los rodeaban, primero a los Genin en el centro y luego formando un perímetro a las copias del enemigo.
El tipo en cuestión parecía asombrado, pero después comenzó a reír y a un chasquido de dedos sus propias copias desaparecieron.
Después comenzó a realizar varios sellos con las manos y sin saber como todas las copias de Naruto cayeron dormidas.
-Lo repetiré una vez más –dijo con vos más oscura que antes al tiempo que una sensación de muerte se esparcía por el lugar- solo quiero a la chica y me retirare.
-Kagebunshin no Jutsu -El rubio volvió a crear más copias en menos de un segundo- NI DE BROMA –dijeron las copias al tiempo que se lanzaban al encapuchado- Kiba, -dijo uno de los Narutos, para estas alturas sus compañeros ya no sabían cual era el real- llevate a Hinata lejos de aquí, yo lo distraigo.
Al principio el castaño tomó la palabra y se aferró a la mano de su compañera, pero en el segundo en que estaba por retirarse del lugar comenzaron a escucharse varios plop uno tras otro y al voltear atrás observó como todos los clones eran eliminados por ataques consecutivos del enemigo.
-Hinata, te quiere a ti, -explicó al tiempo que la soltaba y miraba decidido al frente- corre hasta la aldea y busca ayuda, no parece tener compañeros así que mientras lo distraigamos estarás bien.
Para ese entonces, el ninja negro ya había capturado a Naruto y lo tenía en el suelo a punto de asestar un golpe con una de sus dagas. Con toda la velocidad que era capas, Kiba tomó a su cachorro y en un rápido movimiento este tomó su forma.
-Gatsuga –rugió junto a Akamaru y dos remolinos atacaron logrando impedir el golpe que terminaría con el rubio.
-Oi, Kiba, -se quejó el chico rubio mientras se incorporaba- ¿No te dije que te fueras a refugiar con Hinata?
Mirando hacia los lados, pues el tipo era escurridizo y había desaparecido una vez más el castaño contestó.
-Si Kiba, gracias por salvar mi trasero, estoy bien –obviamente era sarcasmo- ¿Y dejar que te quedaras con toda la diversión?
-Oye, mi trasero puede cuidarse solo, gracias, además no…
En ese momento un kunai que iba en dirección a la cabeza del rubio que estaba muy distraído para darse cuenta, fue interceptado por otro de la chica del grupo.
-Na-naruto-kun… -la kunoichi corrió a ponerse con sus compañeros en posición de alerta- ¿Estás bien?
Akamaru volvió a transformarse en cachorro y los tres Genin se pusieron espalda con espalda.
-Hinata, pensé que te había dicho que corrieras a la ciudad –dijo en voz baja el castaño mientras mantenía la vista al frente.
-Y yo les dije lo mismo a los dos, para este instante ya estarían pisando terreno seguro.
-Y tu trasero estaría muerto.
-¿Quieres dejar en paz a mi trasero?
Justo en ese momento la figura salió de los bosques y Hinata se tensó, provocando que sus compañeros dejaran de discutir y se pusieran en posición.
El ninja negro realizó una reverencia.
-Felicidades –dijo al tiempo que, como si estuviera compuesta por lentes de aire, su figura se reconstruyera y apareciera la de su maestra Jounin- ahora son oficialmente Genin de Konoha
Kurenai deseo tener una cámara para poder captar ese instante… momento… si la tenía.
Con rapidez, sacó de entre los pliegues de su ropa una pequeña cámara y sacó la foto de los muchachos que tenía enfrente.
Hinata estaba en medio de sus dos compañeros y lucia confundida con su boca ligeramente abierta, Kiba tenía los ojos entrecerrados y la miraba sospechosamente y Naruto tenía la expresión de "ciervo deslumbrado en la carretera".
-¿Kurenai-sensei quería secuestrar a Hinata-chan? –preguntó aturdido.
-No tonto, -explicó su compañero mientras rascaba el puente de su nariz intentando volver a recuperar el olfato- parece que todo esto fue un examen de algún tipo.
-Examen? –repitió sin comprender.
-Así es Naruto, -dijo ella mientras volvía a guardar el artefacto en su ropa- solo unos pocos de los que pasan el examen en la academia se convierten en Genin, cada Jounin de su unidad les hace una prueba distinta y si cree que están listos para la responsabilidad son aceptados como equipo y pueden representar a la aldea.
-¿Pe-pero… y mi Byaakugan? –preguntó la chica mientras intentaba, inútilmente, activarlo.
-Lo siento –la pelinegra se acercó a ella y colocó la mano sobre su frente y luego sobre un punto en su cuello, ejerciendo presión con dos dedos- tuve que poner un selló para evitar que activaras tu habilidad, así como tuve que deshacerme del olfato de Kiba y Akamaru, hubieran descubierto en seguida que era yo.
-Todavía estoy oliendo esa bomba –se quejó el chico y Akamaru ladró para mostrar su acuerdo.
-Se irá en un momento más.
-¿Qué es Byaakugan? –preguntó el rubio al tiempo que se dejaba tumbar en el suelo, estaba muy cansado.
-E-es… la ha-habilidad es-pecial de mi fa-familia, Naruto-kun –aunque eso era un gran avance, la chica enrojeció al terminar su frase y, al ver que Kiba también se echaba en el suelo, tomó asiento de manera tímida.
-Algunas familias tienen habilidades especiales –explicó Kurenai mientas también se sentaba, aunque con la misma propiedad que Hinata- que pueden utilizar en batallas, Kiba tiene la habilidad especial de concentrar Chakra en su nariz, lo que le permite tener un olfato cien veces superior e identificar a sus enemigos, y la habilidad de Hinata le permite concentrar Chakra en sus ojos, lo que le permite tener una visión de trescientos sesenta grados e incluso ver a través de objetos.
Esto pareció llamar más la atención de Naruto.
-¿En serio?, entonces… Hinata –preguntó dirigiéndose a ella- ¿Puedes ver a trabes de la ropa?
Kiba, que estaba tirado boca arriba con los pies abiertos y las manos apoyadas tras su espalda, se incorporó disimuladamente y cruzó sus piernas y brazos sobre su… ejem.
Hinata se puso más roja que los ojos de Kurenai que ahora se sentía solo un poquito más expuesta.
-Pu-pu-pue-… pu-pues… s-si
-Genial!! –exclamó el rubio después de una pausa- entonces puedes ver cuantas armas tiene el enemigo ocultas y cosas parecidas.
Todos se quedaron callados y miraron a Naruto preguntándose si era o se hacía.
-Cambiando de tema –intervino Kurenai- es hora de explicar un par de cosas. –el equipo se puso un poco más serio y asintió- En primer lugar, no me gusta dejar las cosas a la suerte, así que, nuestro plan diario incluirá un entrenamiento rígido, nos veremos todos los días a las ocho y media para presentarnos en la torre del Hokage y realizar una o dos misiones de clase D, iremos a comer y luego regresaremos a esta área para entrenar de dos a tres horas… a menos que alguien tenga otra idea.
-Anosa, Anosa, Kurenai-sensei –llamó el rubio- cuales son las misiones de clase D¿Son interesantes?
-Las misiones se clasifican de a cuerdo a las habilidades que se requieren para llevarlas a cabo, generalmente las misiones clase D están destinadas a los Genin e incluyen la recolección de basura, tareas manuales y cosas parecidas que están encaminadas a incrementar la coordinación del equipo.
-¿Pero no podemos hacer algo más interesante como rescatar princesas o pelear con ladrones malvados?
-Rescatarte a ti es como rescatar princesas Naruto.
Exclamó Kiba sin poder contenerse y dejo que el rubio le golpeara en el hombro. Al parecer ya estaban llevándose mejor y eso alegró un poco a Kurenai.
-Bueno, entonces esto será todo por hoy, nos vemos mañana a las nueve en el puente que está cerca de la torre del Hokage para nuestra primera misión, no lleguen tarde –justó cuando el resto del equipo se iba a dispersa, la pelinegra pensó algo y agregó- me gustaría hablar un poco contigo, Naruto.
Iruka trabajaba durante las vacaciones y durante los fines de semana en la oficina repartiendo las misiones tipo D, así que ya esperaba ver entrar a Naruto por la puerta en cualquier momento desde que se enteró que había logrado pasar la última prueba.
-YOO, IRUKA-SENSEI!!
Se escuchó una voz por todo el edificio antes que fuera atacado por un peso que le hizo perder el equilibrio y lo tumbó de la silla con un sonoro PAM.
-NA-RU-TO¡¡¡¿HARIAS EL FAVOR DE QUITARTE DE ENCIMA?!!!
-Cielos Iruka-sensei –dijo Naruto mientras se levantaba y tapaba sus oídos- deberías de controlar tu temperamento, casi me dejas sordo.
Rechinando los dientes, el Chunnin volvió a tomar asiento.
-Ne ne, Iruka-sensei… -dijo su ex-estudiante, colocándose frente a él- ¿Qué opinas, no me veo genial?
Y ahí fue cuando Iruka lo vio, Naruto llevaba, por obra y gracia divina, ropa decente.
Bueno, si, era todavía naranja en algunos puntos, pero en su mayoría era… normal.
Una bermuda y un chaleco con capucha casi totalmente negro solo que en las horillas tenía una línea naranja oscuro, sobre una playera del mismo color. El protector lo tenía atado a su antebrazo derecho y mal que mal…
-Valla, hasta te ves decente.
Una vena se hinchó en la frente de Naruto, pero no perdió la calma.
-Me debes –dijo señalándolo con aire superior- tres tazones de ramen de Ichikaru.
Ahora si, el castaño miró hacia la puerta donde Kurenai y el resto de su equipo estaban parados, todos un poco apenados por el comportamiento de su compañero.
-¿Qué te paso? –preguntó un tanto preocupado- normalmente ya estarías gritándome y haciendo gestos obscenos.
Iruka vio, literalmente, como la vena del rubio crecía en su frente, hasta había comenzado a latir.
-Kurenai-sensei dice que tengo que aprender a comportarme para ser un buen Hokage, y que mi ropa era muy llamativa para misiones de reconocimiento –eso pareció calmarlo un poco- Ne, Iruka-sensei¿No me veo genial? –repitió haciendo una pose que lo más probable pensara que fuera "genial"- lo compramos ayer y creo que no se ve tan mal –terminó dando una vuelta.
-¿Eres una princesa? –dijo, provocando que el rubio se detuviera y lo mirara con expresión asesina.
Suspirando, el Chunnin se estiró y retiró una hoja que estaba pegada en la espalda del rubio y se la entrego.
Tenía escrita la palabra "PRINCESA" con letras rosas y estilizadas y una flecha que, de no ser por Iruka, estaría señalando su nuca.
Después de unos segundos de mirar la hoja sin expresión alguna, el rubio la arrugó hasta hacerla bolita y sin siquiera cambiar su expresión, dándose media vuelta, la tiró hacia la cabeza de Kiba que la esquivo con facilidad.
-Vete al diablo aliento de perro.
Iruka solo miró con una ceja alzada en dirección a Kurenai, que, indudablemente, estaba suprimiendo una carcajada, junto con el resto de su equipo.
-Veo que te estas llevando mejor con tu equipo, Naruto –dijo una voz del otro lado de la habitación, provocando que todos se cuadraran en sus posiciones.
-Y yo veo que sigues teniendo mucho tiempo libre, anciano –elaboró el rubio, lo que le ocasionó un golpe en la cabeza por parte de Iruka.
El anciano en cuestión rió prácticamente a través de su pipa.
-Solo un poco –contestó, y, mirando sobre ellos, se dirigió a su equipo- ¿entonces vienen por su primera misión no?
Kurenai y el resto del equipo ocho caminó hasta la altura del rubio y afirmaron.
-Entonces no me queda más opción que elegirla por mi mismo.
El anciano tomó el rollo de las misiones que le alcanzó Iruka y comenzó a buscar entre ellas, e Iruka tubo que admitir que Naruto hacía muy buen trabajo controlando su impaciencia, se veía que tenía ganas de decir algo como…
-Pero búscanos algo genial que utilice todas nuestras habilidades, Viejo.
Sip, algo como eso. Kurenai miró a su discípulo con una mirada dura y los otros chicos miraron hacia otro lado. El Hokage siguió buscando como si no hubiera escuchado nada.
-Aquí hay algo –dijo después de unos segundos- el Ave de la familia Chao se ha escapado y solicitan que un equipo de búsqueda sea enviado, la paga es buena y clasifica como misión D.
Si algo iba a decir el Rubio, fue cortado por la mirada de la Jounin, que no parecía dispuesta a permitir más exabruptos.
La dichosa ave resultó ser difícil de encontrar, tuvieron que pedir una pluma de dicho pájaro en la casa Chao y pedir que Akamaru la rastreara, cosa nada fácil cuando las aves pueden volar y no dejan un rastro muy fuerte que seguir, después tuvieron que utilizar el Byaakugan de Hinata y solo cuando llegaron a verla por sus propios ojos, entendieron porque la chica se había quedado callada cuando la encontró.
Era una cacatúa de metro y medio que, además, sabía hablar. Bueno, si le consideras hablar a decir todas las obscenidades conocidas en tres idiomas.
Kurenai enrojeció ligeramente, Kiba redescubrió un tick nervioso que, según él, su madre había suprimido a base de castigos severos, Naruto aprendió cerca de cincuenta palabras nuevas y Hinata tubo la suerte de alcanzar un nuevo tono en los rojos. Era impresionante.
-Buenos días Ayame.
La chica, que en esos momentos estaba atendiendo a otros clientes creyó reconocer la voz como la de su cliente favorito, y volteó con su sonrisa de siempre para saludar y quedarse extrañada de lo que veía.
-Buenos días Naruto –dijo con suavidad- ¿ropa nueva? –el chico solo asintió mientras mantenía la mirada en el piso y evitaba ver la cara del resto de su equipo que había llegado con él y estaban igual de sonrojados- ¿pasó algo?
-Hoy…
Dijo lentamente mientras caminaba a la barra seguido de Hinata y Kiba con su cachorro pues Kurenai, sin poder ver a la cara a nadie, había dicho que tenía algo que hacer y que los vería en la zona de entrenamiento en una hora.
Dios, esa cacatúa se había ensañado con ellos, no podría volver a pensar igual cuando alguien dijera trasero, o pechos… o pepino… o pidiera una galleta… las galletas nunca volverían a ser lo mismo. Necesitaba un baño.
-Hoy? –volvió a preguntar Ayame.
Naruto negó con la cabeza y apartó esos pensamientos sucios de su mente.
-No, nada Ayame-neechan –dijo recuperando su aplomo- Ne, hoy tuvimos nuestra primera misión y traje a mis nuevos compañeros de equipo para que los conozcas. Ella es Hinata –dijo señalando a su izquierda donde la chica se inclino tímidamente, y después apuntó más halla de la chica- y el es Kiba –el cachorro ladró- a sí, lo siento, el cachorro que esta en la chamarra es Akamaru y es más fuerte de lo que aparenta.
-Mucho gusto –dijo la castaña- si son amigos de Naruto son bienvenidos aquí cuando quieran, y como es la primera vez que vienen aquí, ira por cuenta de la casa.
El rostro de Naruto se iluminó y dijo con lágrimas en los ojos.
-Gracias Neechan.
-Tu si tienes que pagar –dijo sin perder la sonrisa, provocando la desilusión del otro.
-Avara.
Sin decir nada más, Ayame se dirigió a preparar las órdenes de sus nuevos huéspedes, dejando a el rubio al fin relajarse un poco.
-Oi, Dobe, veo que pasaste la prueba, me sorprende de veras.
El chico se volvió a tensar en su lugar y volteó a su derecha tan rápido que casi le da tortícolis.
Sentado a su lado, estaba el tipo que le había robado a su Sakura-chan, sonriendo con su clásica sonrisa de cretino acompañado de, precisamente, Sakura-chan y Shino.
Por un momento el rubio separó sus labios y tomó aire para contestar con una respuesta ofensiva, pero volvió a recordar a la cacatúa y mejor cerró la boca, sintiendo ligeras nauseas.
-Hola Sasuke –fue lo que dijo en su lugar con voz cansada, y volteando más halla, saludó con una inclinación ligera de cabeza a la chica pelirrosa, todavía recordaba lo que había dicho de él cuando asignaron los equipos y tuvo la idea de suplantar a Sasuke, su corazón se contrajo un poco, pero sonrió hacia ella- buenas tardes Sakura-chan, buenas tardes Shino.
La chica en cuestión lo miró solamente unos segundos antes de decir un saludo rápido y regresar a comer su orden y el único que respondió de manera "Normal" fue Shino que solo afirmó con la cabeza en dirección, no solo de Naruto, si no también de sus compañeros.
El pelinegro, que parecía sorprendido por la respuesta del rubio, solamente sonrió un poco más ladeado y cerró los ojos al tiempo que decía con voz conocedora en un obvio intento por molestarlo.
-Cambiantote la ropa y hablando mejor no vas a conseguir más chicas Naruto, un dobe siempre es un dobe.
TUNKKK!
El sonido provino del impacto de las palmas de Kiba contra la tabla, que ahora caminaba decidido hacía ellos en un despliegue de enojo.
-¿Quieres parar? –dijo con tonó fuerte al tiempo que cruzaba los brazos y lo miraba enojado- no estamos precisamente de humor y tu insulto no es bienvenido, en NINGUN momento.
-No te estaba hablando a ti Chico perro. –fue la contestación que recibió y que definitivamente no era la adecuada.
Antes de que la cosa pasara a mayores, Ayame regresó rápidamente con las órdenes y las puso en la tabla asiendo todo el sonido posible.
-Aquí está su pedido –dijo- y agradecería mucho que los clientes no se pelearan entré si.
Inuzuka y Uchiha se miraron intensamente por unos segundos antes de que una voz interrumpiera.
-Dios, Kiba, si me corren de Ichikaru por una pelea entre tú y él me enojare de veras. –como la mirada entre ellos no se aplacó mucho agregó- Además yo me puedo encargar de mis propios asuntos gracias, y sí, Sasuke-teme esta siendo una molestia, pero no es algo nuevo.
El castaño decidió dejarlo por el momento y se encaminó en dirección a su lugar.
Si hubiera estado volteando atrás, habría visto como la boca del pelinegro se habría para decir más, justo antes de ser cortada por una mirada penetrante del rubio y Shino se levantaba con un ruido de su asiento.
-Creo que ya es hora de irnos –dijo con voz sensata y antes de dar media vuelta, agregó- estuvo delicioso.
Su partida, llevó a Sakura a dejar su comida y a Sasuke a mandar una sola mirada cargada de superioridad hacía el rubio antes de partir del lugar.
Gracias por leer.
