Cuando ella tenía 17 años.
Un bonito ventanal adornaba la habitación, la vista era preciosa un gran puente las luces de un futuro anochecer, todo se veía maravilloso pero lo que más resaltaba ahí era el cuerpo de una joven de un largo cabello negro, una cintura de abeja que todos envidiarían y unos leves abdominales…. Sí, estaba desnuda, sentada al borde de la cama, aunque solo se tapó con la sabana la parte de la cintura para abajo lo demás se veía, miro a los billetes que tenía alrededor y empezó a contarlos uno por uno. Después de un rato con la mirada perdida, el amarro con una linda liga color rosa y se recostó lentamente en la cama aunque solo por unos minutos, pues se levantó un poco más rápido y empezó a vestirse; Un lindo vestido negro y largo adorno su figura y con un leve maquillaje y accesorios salió de su habitación y se dirigió a un restaurante que estaba debajo de su edificio, bajo lenta y seductoramente aunque tenía su cara de aburrición total no dejo de parecerle bonita a los camareros y hombres que pasaban por ahí.
Fue a una mesa y se sentó, fue atendida con rapidez y empezó a tomar un licor muy fino, con este en la boca delicadamente observo a su alrededor curiosa. Incluso la vista del restaurante parecía un cuento de hadas, aun se veía el puente pero ahora iluminado por las luces de la noche, el mar parecía un lago de plata adornado por las luces y la luna.
Dejo el licor en la mesa pues le llamo la atención una escena muy peculiar; Afuera en la terraza donde había más mesas y sillas, una mujer de mediana edad cabello un poco rojizo y bien peinado estaba echa un lío y estaba gritándole a un hombre muy severamente.
Ella no pudo evitar reír un poco y siguió mirando; las cosas se estaban poniendo tensas hasta que la mujer no pudo evitar más y le lanzo un vaso de agua al hombre y echa un tomate salió de la tarraza, más tarde, del restaurante.
La de cabello negro se sorprendió pero no pudo evitar reír nuevamente.
-¡Vaya!- Exclamo por lo bajo. No pudo evitar sentir cierta pena por el hombre que al mirarlo nuevamente, este se estaba limpiando con una servilleta de tela y tratando de secar un sobre de color café, mientras un camarero llegaba a ayudarlo.
La chica se volvió a reír mas cuidadosamente pero una mano la saco de sus pensamientos pero aun con una sonrisa miro al hombre que le toco el hombro.
-¿Qué es tan gracioso?- pregunto el hombre canoso.
-Nada- respondió ella sonriéndole.- ¿nos vamos?
El hombre sin una pizca de negación en su cara la ayudo a levantarse y rápidamente como todo un caballero le ofreció el brazo y esta lo tomo aun sonriente, pero discretamente volvió a mirar al hombre de mirada ruda, estaba en su mesa ya todo fastidiado mirando su carpeta café.
Una noche más, un día mas, trabajo es trabajo y lo tenía que disfrutar.
Al siguiente día y volvió a estar en la misma cama con la misma sabana y acostada.
La escuela Kyojin era un mar de personas de diferentes tamaños habitaban los nerds, apasionados por el deporte, los normales, las presas y los cazadores.
Y ahí estaba en el suelo suplicando a lágrimas vivas que alguien la salvase, e incluso dentro de un aula donde estaban algunas personas…
-¿Estas bien?- pregunto una.
Todo mundo estaba en su propio mundo, algunos almorzando, otras pintándose.
Y un grupo de chicas que hacían las típicas féminas.
-Es el día de jugar al héroe, ¿no?- dijo una alta y de cabello negro largo.
-¿Si?, no me acuerdo- Dijo otra chica de cabello castaño peinado con una coleta.
En el otro lado del salón.
-¿realmente eso es todo lo que traes?- Pregunto una chica de cabello rubio peinado con un moño y un flequillo tapando su ojo.
Abajo en sus pies una chica de cabello rubio un poco más baja y más tímida pedía disculpas con lágrimas en los ojos.
-¡Es imposible! Ya no me queda nada.- Decía arrodillándose.
La rubia que estaba de pie con su mirada gélida se agacho para estar directamente a sus ojos.
-Una promesa, Krista, es una promesa.
-Pe…pero estoy completamente arruinada.- se trataba de excusar la chica.- No tengo nada para dar ¡de verdad, lo siento!
-Entiendo….tendrás que ganarlo- La chica de las lágrimas la miro.- Desnúdate. Enviare tus fotos a un sitio porno. ¡Desnúdenla!- se levantó y miro a la chica de lágrimas forcejear ya que unas chicas que eran su sequito la tomaron a la fuerza.
La chica intento lo más que pudo pero las otras chicas eran más fuertes, incluso miro a la desesperada a otras chicas pero estas solo bajaron la cabeza apenadas, cuando estaban a punto de quitarle la corbata del uniforme el trio que estaba sentado hace un momento estaban paradas enfrente de las otras chicas.
-Creo que ya es suficiente, ¿no?- pregunto la de cabello negro con los brazos cruzados y con un aura de cierta autoridad.
-¿Mikasa?- La chica se acercó a la rubia que estaba parada.
-¿Qué es esto? Parece demasiado cruel.- Dijo con serenidad.
Inmediatamente las otras chicas dejaron a la que estaba tirada en el suelo.
-Solo estábamos…-
-Eres mi amiga, Annie, pero no quiero que intimides a la gente.-
-Sí, pero ella…-
-No me gusta esto…- Annie rápidamente bajo la mirada y pidió disculpas. Mikasa se agacho para estar frente a la nerviosa chica que estaba en el suelo.
-Toma.- Le tendió unos anteojos amablemente.- ¿estás bien?
Un rato más tarde las cuatro chicas, excluyendo a Annie, estaban arriba de la azotea de la escuela.
Estaban escuchando la historia de Krista.
-No te preocupes, ya no te volverán a intimidar.- Dijo Mikasa amablemente, Krista empezó a llorar.- ¡Oh vamos, no llores! Levanta la cara- Aun que Mikasa la había levantado un poco la chica menuda seguía llorando.
-Muchísimas gracias, vivo con miedo todos los días, ha sido un infierno, sin nadie que moviera ni un solo dedo para ayudarme.
-Te hemos dicho que no llores.- Dijo una chica pecosa y alta dándole palmadas en la espalda.
-Ya no llores- volvió a decir la otra chica de coleta.
La pequeña rubia esbozo una rara sonrisa haciendo que todas se rieran.
-Una sonrisa, ese es el espíritu.- Agrego Mikasa.
-¿Por qué unas chicas tan populares como ustedes me están ayudando?- pregunto Krista mirándolas a todas.-
-Por qué no podemos permitir que las amigas sufran- respondió Mikasa con sabiduría.
-Así es.- Le dijo Ymir pasándole un brazo por sus hombros.
-Exacto- Siguió Sasha tomando un pan y metiéndoselo a la boca.
-¿amigas? ¿Mías? – pregunto Krista incrédula.
-Vamos, ya se nos hace tarde para las siguientes clases.- Mikasa se levantó y por consecuencia las otras la siguieron.
-Mañana vístete un poco mejor iremos a salir en la noche.- Dijo Mikasa y después se retiró con las otras dos.
Al siguiente día en la noche enfrente de un bar concurrido de la ciudad donde paraban un montón de hombres y mujeres, extranjeros y los locales se habían citado.
Krista con un vestido un poco humilde* unas trenzas y aun sus gafas con una gran mochila miro con gran admiración como Mikasa, Sasha e Ymir venían con atuendos extravagantes y elegantes bueno en caso de Mikasa que tenía un vestido pero las otras dos no dudaron en ponerse unos shorts y pantalones combinándolos como todas unas fashionistas.
Al entrar al bar Krista estaba sorprendida de la cantidad de gente y de cómo veían a Mikasa, como si fuera una diosa. Llegaron a una barra donde estaban dos hombres hablando.
-Mikasa, ya era hora.-saludo uno de ellos
-Ese es mi novio, creo.- Dijo mientras saludaba al chico rubio-castaño.
Se acercaron torpemente a la barra y el chico estaba muy contento.
-Qué guapa te vez Sasha, ¿es un nuevo corte de cabello?, impresionante como siempre, Ymir- decía alagando a las chicas, después miro a Krista de arriba para abajo, ¿y tú eres…?
-Krista- se presentó rápidamente.
-Si ya me acuerdo, ¿Qué tal?- se acercó para saludarla de las manos.
-¿linda no?, Krista es una querida amiga nuestra, trátala bien ¿de acuerdo?- pidió Mikasa sonriéndole al chico.
-¡Connie!- Grito el chico y rápidamente un chico bajito con un sombrero tapando su especie de calva salió.
-¿si?
-Ella es Clara…-
-¡Krista!- se apresuró a corregirlo.
-Si bueno, enséñale a Krista el lugar, ¿quieres?
-claro, hola Krista- Connie inmediatamente la tomo de la mano y la acerco.- ¡Qué guapa eres!
-¿Qué? No, yo no- Sin que la chica lo supiera Mikasa soltó una risita luego Ymir y Sasha se unieron en ese momento gracioso.
La fiesta había comenzado ya no había vuelta atrás, las luces se prendían y apagaban, era normal, era una discoteca. Sasha e Ymir se estaban divirtiendo a lo grande viendo como trataba de bailar Krista, era una forma muy cómica y demasiado inocente pero aun así Ymir trataba de enseñarle cómo hacerlo.
-¡Mira esto Mikasa!- Grito Krista dirigiéndo su mirada a las mesas donde la chica de cabello negro gozaba de un coctel. Esta al ver a Krista solo le sonrió y la saludo con sutileza.
La fiesta continúo y ya estaba en su clímax así que Mikasa no dudo en unirse junto con Jean y las chicas, bastante ruido, mucha gente y demasiado alcohol aunque moderado, eran las cosas que algunas veces le agradaban a Mikasa.
Después de un rato Mikasa decidió que era hora de ir a retocarse, su sequito la siguió y por ende también Krista que aún seguía bailando torpemente. Ya en el baño sacaron sus instrumentos mortales para las féminas, Mikasa se retoco los labios, Sasha las pestañas e Ymir arreglaba su corto cabello.
-¡Esto es tan divertido!- Dijo Krista sintiendo aun el ritmo de la música de afuera.- Debería hacer esto con más frecuencia, pero no puedo.- Dijo mordiéndose el labio inferior mirando hacia abajo.
-¿Por qué no? ¿Por qué no puedes hacerlo?- pregunto Mikasa que ahora estaba con las pestañas ganándose la mirada de la pequeña.
-Bueno, para empezar esto es caro…-
-Tienes que ganar dinero, todas lo hacemos ¿verdad?- Dijo Mikasa mirando a sus amigas.
-Cierto.- Secundo Ymir.
-Es verdad.- Tercio Sasha.
-¿Enserio? ¿Cómo trabajos de medio tiempo?- pregunto Krista inocentemente.- ¿pagan bien?
-Lo hacen, si sabes el secreto.- Respondió Mikasa un poco más seria.
-¿Por qué no se lo mostramos mañana?- Pregunto Sasha un poco divertida.
-¡Si vamos!- Asintió Krista inocentemente nuevamente.
Mikasa dio una última mirada a sus amigas y asintió sonriendo levemente.
Después de eso siguieron con la fiesta….
