Ocho de la noche, un vestido azul marino, un collar plateado, sus zapatillas favoritas y un anillo que su madre le acababa de regalar para la ocasión, estaba terminando su maquillaje. Definitivamente algo hiba a pasar esa noche, lo sentía, sus padres estaban muy emocionados, recordaba vagamente a los Uzumaki, sabía que eran socios de su padre desde hace años, pero no es como si los hubieran estado frecuentando como a los Uchiha o los Yamanaka, tal vez reunirse con sus antigüos socios los hacia emocionarse más de la cuenta, después de todo, no había visto a su madre usar ese vestido morado que desde que tenía memoria había visto guardado en el ropero de su madre.
-Te ves hermosa- La mirada del patriarca Hyuga jamás se había visto así, y eso la estaba asustando, definitivamente algo pasaba y sus padres no podían disimularlo
-Ya es tarde, no queremos hacer esperar a la familia-
-¿Familia?- Eso me confundió, ¿se supone que más familia iría?
-Tranquila querida, solo seremos la familia cercana, aún hay muchas cosas por hacer esta noche y no queremos que se alargue demasiado- Mi madre estaba ajustando mi vestido, como si no fuera lo suficientemente perfecto, me veía muy bien y todos lo sabíamos, tanto arreglar me estaba estresando.
Al fin salimos de casa, viajamos cerca de 20 minutos y llegamos a la mansión Uzumaki, los jardines eran hermosos, a pesar de ser de noche, tenía la suficiente luz como para que se notaran los bellos rosales que habían al lado de la mansión, después de haber pasado por la puerta principal, nos recibieron directamente los Uzumaki, y de nuevo esos ojos azules me miraban.
-Buenas noches Hinata-chan- Me sonreía Kushina, la recordaba por ese hermoso cabello rojo, es por ella que lo llevaba largo, comenzaba a recordarlos, aunque me quedaba la duda de donde conocí a Naruto, también estaba Minato-san, solo recordaba que siempre me decía que debía de ser una buena mujer y cuidar de la familia, eran personas muy agradables y si los recordaba a ellos, no sabía porque no recordaba a Naruto, tal vez en esta cena se aclararían mis dudas.
-Buenas noches Kushina- Mi madre sonreía ampliamente y le guiñaba el ojo con una sonrisa de complices, no sé que le pasaba a mi madre, normalmente no era tan misteriosa.
-Minato-san, un gusto volver a vernos después de tanto tiempo, me alegra que tu hijo se haya animado al fin- Mi padre sabía que pasaba y no me decían nada, definitivamente esto tenía algo raro, muy raro.
-Naruto-kun ¿Puedo hablar contigo un momento a solas?- Parecía que había confesado un asesinato, todos se quedaron estáticos en su lugar, dejaron de respirar y se limitaban a mirarme con la boca entreabierta y expresión sorprendida, Naruto no sabía que decir, y esto me estaba preocupando–Con su permiso, solo será poco tiempo- Tome su mano y salí por la puerta por donde había entrado, esta situación era demasiado extraña para mí y necesitaba saber a lo que me enfrentaba.
-Naruto-kun… ¿Sabes que está pasando con nuestros padres?
-Hinata-chan ¿De verdad no sabes que pasa?
Esa pregunta me confundió aún más, eso quería decir que todos sabían menos yo
-Naruto-kun de verdad, no sé lo que sucede
-Hinata, primero, calmate, lo que te voy a decir es algo delicado, ven, mejor iremos a mi cuarto, sé que no es una propuesta que debería de hacerte, pero es el lugar más cómodo que puedo pensar para hablar de esto-
-Esta bien, será mejor que no tardemos mucho.
Entramos a la mansión y nos disculpamos, teníamos cosas de que hablar y mis padres se preocuparon, calmé a mi madre, después de todo no quería que se hiciera ideas equivocadas, no estaba enojada, sólo quería aclarar esto y Naruto me daba confianza, no creo que nada malo pueda pasar, después de todo es hijo de Kushina–san y Minato-san.
Subimos a su habitación, debo decir que era algo diferente a lo que me imaginaba, un cuarto completamente de paredes blancas, ningún cuadro, solo un bello ventanal que daba al patio trasero, la cama en una orilla de la habitación y una pequeña sala al centro color gris, tomamos asiento y el comenzó a hablar.
-Hinata-chan… tú y yo nos casaremos-
Mi corazón se detuvo por un momento, como iba yo a casarme con un desconocido, sólo sabía que era hijo de los Uzumaki.
-¿Quieres casarte conmigo?
-No me mal entiendas Hinata, pero no te conozco en realidad, sólo sé que eres de la familia Hyuga, no lo hago por mí, lo hago por nuestras familias, debo decir que eres una mujer hermosa, y lamento lo de la mañana, realmente me comporte como un idiota, sólo que este compromiso aún no es oficial, si es que tú no quieres casarte, no tienes porque hacerlo, si quieres podemos conocernos mejor, tener citas, salir, creéme que me gustas, aún no sé si quiero casarme contigo, pero comencemos saliendo, asi que… Hinata ¿Tendrías una cita conmigo mañana?
Sus palabras me dejaron confundida, por un lado quería casarse porque era lo mejor para su familia y la mía, lo hacía por la empresa, él me gustaba, sus ojos me parecían fascinantes, pero simplemente era demasiada información, tener que casarme, ¿Por qué mis padres no me habían dicho nada? Era la única que no sabía y era o la que se hiba a casar.
-Naruto, entiendo lo que dices… pero yo no sabía nada de esto, es demasiada información, y si esta cena fue planeada para decírmelo fue una mala idea, debieron de habérmelo dicho mis padres, yo aún no quiero casarme, me resultas… atractivo, pero no podría decir que me casaré, no por ahora, si es por nuestras familias, salgamos , pero si no resulta, creo que lo mejor será hablar con ellos ¿Te parece que salgamos, le digamos a nuestros padres que hemos decidido casarnos, pero vamos a nuestro paso y decidimos en unos meses?.
-No cabe duda de que eres una mujer de negocios Hinata, esa definitivamente es la mejor opción, comienzas a gustarme más.
Sus palabras me hicieron sonrojar.
