CAPITULO SEGUNDO: DESEOS

Era ya de noche y Kakashi estaba parado frente a una puerta esperando que se abriera.

-No te esperaba- una mujer estaba del otro lado, aunque parecía sorprendida le ofreció una sonrisa coqueta.

-¿Puedo pasar?- esta noche Kakashi no iría al monumento Hokage, tenia mejores planes y estaba seguro que después de ellos tampoco tendría deseos de regresar a aquel lugar.

-Por supuesto- la ninja se hizo a un lado y lo dejó pasar. Apenas y cerró la puerta él la acorraló contra la pared. -¿Te quitaras la máscara esta vez?- la mujer trataba de bajarla pero él la detuvo.

-¿Alguna vez lo he hecho?- No quería perder tiempo así que comenzó de inmediato.

-¿Te vas tan pronto?- la mujer aun estaba desnuda en el cama pero él ya terminaba de abrochar su pantalón, ni siquiera lo había sacado por completo, su camisa apenas se había arrugado.

-Te veré después- la ninja aun hablaba cuando él salió, se sentía asqueado y solo quería tomar una ducha, quitarse ese aroma del cuerpo y dormir un buen rato. Evitaba pensar en Sakura pero se preguntaba si ella lo había esperado en aquel lugar, cuanto tiempo antes de darse cuenta que él no llegaría. Quizás estaría molesta pero no tenia por qué, no habían quedado en nada, no eran nada. Pasaba por delante de la casa de Sakura y fijó la vista en la habitación de la chica, estaba en completa oscuridad, no era para menos eran altas horas de la madrugada.

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-No luces nada bien Sempai- Yamato le había dicho apenas lo vio. –Deberías ir al hospital-

-Seguiré tu consejo- había afirmado.

Así que ahora se encontraba esperando en una habitación del hospital esperando ser atendido.

-Hola sensei- Sakura lo saludó apenas entró, él no esperaba que fuera ella precisamente quien lo atendiera. Hacia dos días que no la veía, había resistido la tentación de ir a aquel lugar donde solían encontrarse. – ¿Alguna molestia aparte del cansancio?- la ninja medico leía un informe atentamente, ni siquiera lo veía. Pero él si que la veía, Sakura vestía una bata blanca que le quedaba de maravilla.

-No logro dormir bien- respondió cuando recordó la pregunta que le había hecho antes de quedarse babeando por ella y su atuendo.

La médico frunció el ceño, se acercó hasta él y tomó unos frascos que se encontraba detrás; estaba tan cerca que él podía oler su fragancia, era suave y fresca, no como la de las demás que solían ser fuertes y amargas, ella olía jodidamente bien.

-Deberá tomar estas píldoras antes de dormir, le ayudaran a descansar. Le recomiendo que trate de relajarse un poco, se que esta bajo mucha presión pero quizás un paseo pueda ayudar- sugirió apuntando algunas notas en una hoja. No parecía molesta con él pero ni siquiera lo veía, su tono era amable pero monótono, hubiera preferido verla molesta que completamente desinteresada por él.

-Quizá deba volver a pasear por la noche- era lo mas cercano a una invitación pero ella ni siquiera parecía escucharlo. La puerta se abrió y entró una enfermera que por desgracia conocía bastante bien.

-¿Estas bien Kakashi?- la mujer se acercó demasiado a él e intentó poner sus manos en su rostro pero él se alejó, no le gustaba que se tomaran esas atribuciones.

-No puedo dormir por las noches- explicó vagamente.

-Bueno yo tengo una solución en mente- era un comentario demasiado sugerente y cualquiera con medio cerebro podría entenderlo, volteó a ver a su alumna, pero si ella había escuchado el comentario no parecía perturbada en absoluto, seguía concentrada en separar unas píldoras.

-Aquí tiene sensei- le entregó un frasco con su sonrisa habitual.

-Sakura-chan, tardas demasiado- Naruto se quejaba mientras entraba en la habitación.

-Naruto te he dicho que no puedes entrar así- le regañó pero dulcemente.

-¿Esta bien Kakashi-sensei?- le preguntó cuando se dio cuenta de quien era el paciente.

-Un poco cansado, eso es todo-

-Yo me encargaré Sakura-san, tú ve a comer con Naruto-kun- la enfermera le ofreció guiñándole un ojo al ninja.

-Vamos Sakura-chan- Naruto ya la había tomado de la mano y la sacaba de ahí. –Espero que mejore sensei- fue su despedida. Pero aun se escuchaba las quejas de Sakura:

-Naruto debo cambiarme-

-Pero así luces bien- él tenia razón, Sakura se veía muy bien en esa bata.

-Ahora estamos solos Kakashi- la enfermera se acercaba a él desabrochando su bata.

-Hoy no- fue todo lo que dijo antes de desaparecer. Reapareció en una de las calles y comenzó a caminar sin dirección alguna pero se detuvo cuando vio nuevamente a Sakura, comía ramen con Naruto y parecía prestarle toda la atención a él. A veces se preguntaba si ella seguía enamorada de Sasuke. Joder tenia que sacarla de su cabeza.

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Hacia un par de días que había hablado Sakura por ultima vez, desde el hospital. Había vuelto a pasear por la noche pero solo se quedaba en un lugar, frente a la ventana de Sakura, la observaba, veía como caminaba de un lado a otro y de vez en cuando leía un libro, así pasaba horas hasta que ella apagaba la luz de una vela, entonces todo quedaba en oscuridad y él se marchaba. ¿Por qué no conseguía un poco de calma como ella?

…..

-¿Ninguna mejora sensei?- Kakashi se encontraba de nuevo en el hospital, había tenido que esperar para ser atendido por Sakura pero por fin se encontraba con ella de nuevo.

-Ninguna- pero antes de que la médico hiciera otra pregunta se acercó a ella que instintivamente retrocedió, pero no tenía posibilidad de escapar y ella lo supo cuando terminó por chocar con la puerta. Kakashi la encerró con sus brazos y le puso seguro a la puerta. La kunoichi soltó el aire que parecía estar reteniendo y dejó sus labios ligeramente abiertos, húmedos y suaves. –Diablos Sakura- la beso de nuevo, mordió su labio y la tomó por la cintura acercándola más a él. Ella pareció aceptar aquel beso y las caricias de su sensei pero por qué lo hacia, no importaba, él tenia que saciar sus ganas de ella.

La presionó contra él, bajó sus manos hasta el borde de su bata y comenzó a subirla, besó su cuello, lo saboreó y el olor que desprendía era embriagante, su cabello era suave y lo tomó enredándolo entre sus manos, su piel era suave succionó hasta que dejo una pequeña huella en su perfecto y fino cuello. Continuó subiendo su bata pero ella lo detuvo.

-¿Qué quiere de mí?- su voz era un poco débil, parecía estar recuperando el aliento, él aun seguía entre el hueco de su cuello.

-Te deseo Sakura, mi cuerpo te necesita y puedo notar que el tuyo me necesita también- sentía el pulso de la chica, estaba acelerado como el suyo.

-¿Y después qué?, solo quiere saciar sus ganas de mí- eso era justo lo que anhelaba pero decirlo en voz alta era ofenderla, no quería separarse de ella, su cuerpo era como un imán que lo atraía. –Esta bien- eso no lo esperaba e inconscientemente su cuerpo se encendió; siguió besando su cuello, aun con la mascara era placentero. –Pero con una condición-

-¿Cuál?- se detuvo, con la urgencia que tenia de ella aceptaría cualquier condición.

-Tiene que quitarse la máscara- él se tensó, no recordaba la última vez que alguien lo había visto sin ella. Se apartó de ella como si lo hubiese ofendido con su propuesta cuando ella era la que debería sentirse así, lo menos que podía hacer era aceptar.

-No puedo Sakura- pero no lo haría, había límites que no podía romper.

-Debe irse Sensei- la ninja se alejó como si nada hubiese pasado, cómo podía hacerlo, parecía tan indiferente. –Debería entrenar un poco, sacar la tensión. Le ayudará a dormir, pero no deje de tomar las píldoras- concluyó con un tono de lo más común, incluso amistoso. El se quedó pasmado y cuando logró reaccionar desapareció de esa habitación.

Había estado caminando durante toda la tarde. Ahora era de noche y el único donde le apetecía estar era frente a la habitación de Sakura y ahí se encontraba; la había estado observando, pasear de un lado a otro y cerrar la ventana que daba la calle y después apagar la luz, había quedado en oscuridad. Se quedó ahí durante una hora mas, no supo como había pasado pero se encontraba tocando la ventana de Sakura. Después de unos cuantos golpes oyó ruido adentro y esperó, la ventana se abrió y la ninja apareció, aun tallaba sus ojos intentado despertar, y cuando vio a su sensei frente a la ventana la sorpresa invadió su rostro.

Kakashi no esperó ni un segundo, atrapó su rostro entre sus manos y la besó, aun tenia la mascara pero la chica no protestó. Mordió su labio inferior y la kunoichi gimió suavemente, ese sonido era glorioso para él que bajó su máscara y volvió a besarla, sintió la suavidad de sus labios, la humedad, su sabor, la tibieza. Todo esas sensaciones eran nuevas para él y la sed por ella solo crecía con cada caricia. Bajó hasta su cuello y no dejó de saborear la suave piel que encontraba, sintió el pulso acelerado de la ninja contra sus labios, la apretó contra él y sintió como gemía ahogadamente, sus manos recorrieron su cintura y bajaron hasta su trasero que pellizcó, Sakura dejó escapar un pequeño grito de placer mezclado con sorpresa. Kakashi excitado por las reacciones que recibía de ella siguió su recorrido, sus manos bajaron hasta sus piernas desnudas, ella solo dormía con una camisa que llegaba hasta sus muslos, metió las manos bajo la tela y siguió la línea de las bragas, sintió como ella contuvo la respiración pero cuando la acarició por encima de la tela un gemido entrecortado salió de ella. Kakashi sintió como se aferraba a sus brazos cada vez que él la tocaba.

Los sonidos que Sakura emitía eran placenteros, lo incitaban a continuar, quería sacar hasta el último suspiro que ella tuviera. Podría haberlos grabado y escucharlos sin descanso, su voz era suave, parecía terciopelo que se deslizaba por sus oídos y llegaba a su entrepierna.

Sus manos aun estaban ocupados en la intimidad de la chica, pero quería mas, hundió un dedo en ella y el sonido que escuchó era malditamente placentero, estaba húmeda y lista para él, pero quería mas, volvió a repetir la acción un par de veces mas, hundía su dedo dentro de ella con fuerza y ella lo recompensaba con gemidos de placer.

Podría haber bajado su pantalón y terminar con la agonía de ambos pero quería probar mas por lo que ignoró el bulto que palpitaba entre sus piernas. Terminó por sacar la piyama de la chica que solo quedó en bragas. Kakashi se quedó sin aliento al verla semidesnuda, sus pechos expuestos y ligeramente erectos, tragó pesadamente y se contuvo para no devorarla ahí mismo, en lugar de eso la cargó y la colocó sobre una mesa, separó sus piernas y se colocó entre ellas. Humedeció sus labios y la besó, invadió su boca con derecho y la exploró; una de sus manos llegó a su cintura desnuda y la acercó contra él, contra su erección. La otra mano llegó al pecho de la ninja, dibujó pequeños círculos sobre el y pellizcó suavemente, Sakura reaccionó de inmediato y mordió los labios de su amante, enterró las uñas en su espalda sin piedad. Hatake bajó hasta que pudo saborear con sus propios labios el pecho de la ninja, eran suaves y firmes, succionó y mordió, recorrió cada centímetro con su lengua y bajo hasta el ombligo de ella, se detuvo y volvió a subir, su piel era suave y él quería sentirla. Se quitó la camisa y se abrazó contra ella, el contacto entre ellos piel a piel era mejor de lo que hubiese imaginado, sintió como las manos de la ninja recorrieron cuanta piel encontraban. Kakashi se concentró en recorrer la piernas de ella pero su pantalón comenzó a estorbar por lo que sin pensarlo mucho lo sacó por completo, incluyendo su ropa interior, hizo lo mismo con las bragas de la ninja y cuando sintió la humedad de ella contra su miembro gruñó roncamente y sin esperar mas la penetró, con fuerza. Era estrecha pero eso le generaba más placer, la besaba con fuerza mientras la embestía sin piedad, ahogaba cada gemido que salía de Sakura entre sus labios, seguía moviéndose contra ella intentando entrar más en ella.

-Di mi nombre- le exigió mordiendo el lóbulo de su oído.

-Kakashi- ella apenas podía articular pero se aferraba a él con fuerza. Escucharla fue suficiente para el ninja que aumentó el ritmo, no tardó mucho en sentir como llegaba su final a pesar de que él quería seguir, aun tenia ganas de ella pero después de unas cuantas embestidas mas su cuerpo reaccionó llegando al final, Sakura también pareció llegar al orgasmo, se sacudió ligeramente y se relajé contra su pecho desnudo.

No quería moverse ni un centímetro, aun seguía dentro de ella. Besaba su cuello suavemente, embriagándose de ella, aspirando el dulce aroma que emitía y sintiendo como el pecho de la chica subía y bajaba contra el suyo. No recordaba la ultima vez que se había desnudado por completo y que había desnudado a su amante, por lo general eran ellas quienes se desprendían de la ropa. La sujetó y la llevó hasta su cama donde la depositó como si pudiera dañarla, ella le dedicó una sonrisa y se tapó avergonzada.

-Eres hermosa- ella asintió pero no parecía convencida. Kakashi ahora no sabía que hacer, quería quedarse pero Sakura no lo había invitado y no invadiría su intimidad mas de lo que ya lo había hecho. Comenzó a vestirse en silencio, no se le ocurría nada que decir así que cuando terminó se giró para observarla y despedirse pero la ninja tenía los ojos cerrados y una respiración tranquila, estaba dormida. –Perdóname- le susurró, ella dormía tan tiernamente, apenas era una niña y él se sentía como basura.

Salió de la habitación en la oscuridad de la noche y se dirigió a su casa. Solo podía recodarla, su cuerpo aun tenía su aroma impregnado, la calidez que ella emitía. Se recostó y durmió como si la tuviese a un lado.