DISCLAIMER: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto pero la historia que abajo leen si.
Capítulo 2:
¿Ayudarle…? ¿Seguro?
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— Tengo hambre, ¿es que las víctimas no tenemos derecho a comida?— Soltó Sasuke, fulminándola con la mirada. Llevaban horas en la carretera y ya venían haciendo mella en su estómago. Al principio pensó en tragarse su orgullo y no decir nada, pero ¿por qué sufrir en silencio pudiendo joderla a ella?
Sakura rodó los ojos. Llevaban tres horas de camino y el sujeto ése, no hacía más que maldecir y quejarse, primero de calor y ella como buena samaritana, encendió el aire acondicionado del auto, aunque se moría de frío y al ver la sonrisa maliciosa de él, comprendió que lo había hecho apropósito. Claro, se dijo, como el trae ése estúpido traje, ni el frío le hace.
— ¡No estaría mal ponerte a dieta! Estás como… pasadito de peso— Dijo la pelirrosa, a la vez que esquivaba un bache en el camino.
¿Pasadito de peso…? ¡¿Pasadito de peso? ¿Es que esa mujer estaba ciega? Él podía presumir de su excelente físico, pero eso era algo que jamás admitiría delante de esa lunática.
—Hmp— fue todo lo que dijo, y se volteó indignado hacia la ventanilla. A lo lejos se distinguía un establecimiento donde podían vender comida, aunque dudaba que esa mujer tuviera el sentido común de pararse y ofrecerle algo.
_¡Mira un establecimiento!— Sasuke pensó que después de todo no era tan mala secuestradora.
— ¡Hay no! ¡Olvidé mi cartera en el auto de Karin!— Gritó Sakura, alarmada sacudiendo la cabeza de un lado a otro.
— ¿Y cómo pretendías comprar comida? ¿Con dinero invisible?— Alegó el azabache, frunciendo el ceño, bastante cabreado. Era irreal la manera de comportarse de esa mujer, pero ¿quién dijo que las mujeres eran precavidas?
— ¿Comida?— habló la muchacha, sin entender a qué se refería, —Yo no iba a comprar comida, sólo quería echar gasolina, ya que falta mucho camino y el tanque va por la mitad. Y sinceramente no creo que alcance, ¿tú qué crees?— preguntó muy inocente — Sería muy penoso quedarnos tirados en medio de la nada— Apostó la chica, quedándose en silencio, meditando sus opciones.
—Aunque bueno, ¡¿si me prestaras un poco de efectivo de tu cartera…?— Exclamó eufóricamente como si fuese la mejor idea que hubiera tenido en años.
¿Estaba escuchando bien? ¿A caso pensaba dejarlo morir de hambre?- se preguntó bastante molesto. ¿Qué era todo ese parloteo?, sólo alcanzó a escuchar eso de efectivo de su cartera. ¿Para qué quería dinero? No lo sabía, lo que sí, era que se estaba volviendo literalmente loco al lado de esa mujer.
— ¿De qué tanto parloteas?— preguntó sin poder aguantarlo. Juraba que en esas horas había hablado todo lo que no habló en sus 27 años de vida.
— ¿Es que no me prestas atención?— formuló la chica indignada dando un golpe al volante.
— ¡¿Estás loca? ¡¿Acaso no sabes conducir?— Bramó el pelinegro, agarrando con fuerza la puerta para sostenerse. — ¡Casi haces que me dé contra el vidrio!— Añadió al tiempo que le lanzaba a la pelirrosa una mirada de reproche, que ella fingió no ver.
— ¡Y yo creo que eres un tío extremadamente aburrido!— Exclamó doblando en una curva — Y por si acaso lo olvidaste ¡quiero tu cartera! O ¿pretendes que el auto se quede sin gasolina? Ya lo creo que sí, pero no pienso arriesgarme, ¡dámela! ¡Ahora!— al escucharla ordenarle algo, apretó los labios, dirigiéndole su mejor mirada de odio, el jamás obedecía las ordenes de nadie, mucho menos de una desquiciada que hacía algunas horas conocía.
—No— fue su mejor respuesta. Sonrió al verla hacer mohines, — No pienso darte mi cartera, para mi es mejor si nos quedamos sin combustible— Al verla encogerse de hombros frunció el ceño ofendido, ¿estaba jugando con él?
—No veo cuál sea la gracia del asunto— Dijo al verla soltar una estruendosa carcajada. —¿Qué te traes entre manos?— preguntó desconcertado.
—Nada, sólo pensaba en el manjar que se van a dar pronto los lobos— Un escalofrío sorprendió al pelinegro, pero no se dignó a mirarla. —Sabes, yo conozco los alrededores y soy muy ágil para correr, pero dudo que tú puedas hacerlo…— Formuló la chica, marcándole el "tu" y viéndolo de reojo.
— Hn. Sinceramente lo dudo, ya que no traes tus mejores zapatos deportivos- dijo el pelinegro ya hastiado de la actitud de esa mujer. Sakura se quedó helada al escucharlo, pero no demostró que le importara.
— Tal vez, pero no pensaba usarlos, justo me imaginé corriendo con tus zapatos— Dijo sonriendo triunfal al verlo enarcar una ceja.
— No creo que seamos la misma talla— alegó el azabache encarándola, al tiempo que veía sus pequeños pies, rodeados por el arma homicida.
— Nunca lo imaginé— Dijo suspirando. — Aun así, creo que servirán de algo. Cuando menos para defenderme con ellos, sería una buena distracción ya que parecen de payasos— habló de nueva cuenta, dejándolo, nuevamente, en shock.
Sasuke pensó que jamás había encontrado a una mujer que tuviera respuestas para todo, ¿con qué clase de chica se había topado? Lo ignoraba, pero por nada del mundo sería la comida de lobos.
— ¡Está bien! Tú ganas… De nuevo— dijo Sasuke entre dientes, sacando lentamente la cartera del saco.
— Eres muy amable— dijo al tiempo que recibía dinero más que suficiente para todo un mes. —Pero me temo que tendrás que entrar conmigo a la tienda si es que quieres comer algo, ¡no pienso traerte comida!— profirió bajando del auto con las llaves en la mano.
— ¿No tienes miedo de que escape?— Preguntó con curiosidad, al verla avanzar como si nada por la acera que daba al establecimiento.
— ¿A dónde podrías ir? No tienes auto, ni dinero y creo que tu móvil se ha quedado sin batería— Habló, caminado a prisa, intentando inútilmente de cubrirse del frío.
— ¡Espera! ¿Cómo sabes que no tengo batería en el móvil?— formuló incrédulo, poniéndose a su altura. Sin duda, esa era su mejor arma para librarse de todo eso, pero ella tenía razón, ya que olvidó cargarlo y el maldito aparato estaba muerto, ni siquiera prendía a esas alturas. Pero de ahí a que ella lo supiera, era algo que lo llenaba de frustración.
— El sonido de la pila muriendo no es precisamente fácil de ignorar, aparte de tus continuos chillidos. Pero te aseguro que prefiero oír el pitido del móvil a tus quejas...— agregó sonriéndole con naturalidad.
— Hmp— soltó, y se fue a paso apresurado a buscar comida. Definitivamente debía tener mucha hambre, pensó Sakura viendo con atención las revistas de cotilleos.
Después de echar gasolina y comprar, a su ver, gran parte de la comida del lugar, partieron en silencio, sólo el continuo ruido del móvil llenaba el ambiente.
— Nos faltan casi tres horas para llegar, ya quiero ver la cara de mis padres cuando me vean— dijo Sakura sin pensar.
— ¿Qué se supone que vas a hacer conmigo?— preguntó el pelinegro, mirándola de lleno. Ignoraba su situación, pero no se confiaba de esa chica, aunque debía admitir que no se veía tan peligrosa como en un principio supuso.
— ¡Lo había olvidado!— exclamó la pelirrosa viéndolo con un brillo diferente en los ojos, cosa que no le gustó para nada a Sasuke — Por supuesto que vendrás conmigo y me ayudaras un poco, sólo un poco.
— ¡¿Estás loca? ¡No puedes ir por ahí secuestrando a la gente así porque sí! Ni siquiera te conozco, ¿por qué iba a ayudarte? — soltó el pelinegro bastante indignado, cruzándose de brazos.
— No es una costumbre... De hecho, esta es la primera vez, pero tranquilo, que no te va a pasar nada. ¿Por qué no te relajas y disfrutas del viaje?— Soltó, ignorando lo último dicho por él, mientras se encogía de hombros, restándole importancia.
— ¿Qué disfrute del viaje? — le preguntó, incrédulo por lo que dijo. — Mira, llévame de regreso y te aseguro que no le diré a nadie…— Al escucharlo, Sakura se tensó, sus planes no incluían quedar en ridículo y admitir delante de todos, su fracaso en la vida, amorosa, eso era algo que no podría soportar.
— Lo haría si pudiera, pero entonces, nada de esto valdría el esfuerzo de aguantar tus reclamos todo este largo camino. — habló la pelirrosa, observando como una vena adornaba su frente.
— ¡Estas completamente loca, aparte de petulante, agresiva y maniática!— gritó sorprendiéndose de sí mismo, pues si de algo podía presumir, era de su buen autocontrol, aun en las peores situaciones. Era irreal la manera en que esa muchacha lo sacaba de sus casillas, apenas se reconocía.
— ¿Ah sí?, pues si yo soy todo eso, tu eres un engreído, odioso, prepotente y aparte de todo, amargado, que cree que todo el mundo gira a su alrededor.
Sasuke sonrío con burla, exasperando a Sakura que respiraba agitada a causa del coraje. — Te faltó decir que soy un arrogante pero tú definitivamente eres una bruja. — completó ignorándola para centrase en el camino.
— ¿Me estas llamando bruja?— Soltó incrédula.
—Hmp— respondió Sasuke sin inmutarse. Si él estaba enojado, ¿por qué ella no? Debía admitir que disfrutaba hacerla enfadar. Era muy sencillo y fácil de conseguir.
— ¿Esa es una respuesta?— Habló enojada, aplastando el acelerador en el proceso. — Bueno, no me importa tu exceso de comunicación. Pero como te dije antes, necesito que te hagas pasar por mi novio… Delante de mi familia— Completó sin verlo, ya que suponía su respuesta anticipada.
— ¿No crees que esa idea te ha afectado el juicio?— Reclamó bastante cabreado al escuchar sus ocurrencias, ¿por qué secuestrar a un desconocido para hacer esas tretas? La respuesta murió en sus labios, al recordar la situación en que lo encontró, era muy favorecedor para ella encontrarlo con maletas en mano.
— ¿Perdón? — Suspiró. — Creo que mi móvil es el que está sonando— A Sasuke le apareció un tic en la ceja al escucharla. Era obvio que su comentario lo hacía para recalcarle que el suyo estaba literalmente muerto y por lo tanto su situación era lastimera. Frunció de nueva cuenta el ceño, llegando a la conclusión de que tendría arrugas prematuras si seguía al lado de esa mujer...
Sakura se sacó apresurada el móvil de la pequeña bolsa que portaba su falda. Sin ver la pantalla aplastó el botón de contestar presionando el altavoz sin darse cuenta y cuando pensaba llevárselo al oído escucho la estridente y chillona voz de su hermana.
— ¡Sakura! ¡¿Dónde demonios estas? ¡Llevo horas esperándote como idiota, y no me digas que volviste al apartamento, porque fui a buscarte y no estabas! Aparte de que tus cochinas cosas aún siguen en mi auto. — escuchó que seguía gritando Karin a todo pulmón, casi dejándola sorda.
Sasuke escuchó inevitablemente la discusión, poniendo especial atención a la manera en que le hablaban a la pelirrosa.
— Lo siento Karin, es sólo que… tuve un pequeño contratiempo— Argumentó viendo de reojo a su acompañante. —Y bueno, digamos que me adelanté un poco al viaje— Al terminar de hablar escuchó una carcajada burlona del otro lado de la línea.
— ¿No me digas? — le pregunto con su evidente y estúpido sarcasmo. — Por favor Sakura, ¿cómo podrías haberte ido sin tus maletas? ¿Y en qué? Tu coche sigue aparcado fuera de tu apartamento.—
Alegó la voz, que Sasuke ya empezaba a aborrecer sin la necesidad de conocer a la receptora.
— No... — Dijo en voz queda y suspirando. — Viajo en otro coche, ¿recuerdas que te dije que esperaba a mi novio?— No pudo seguir hablando cuando fue interrumpida abruptamente.
— ¡No me hagas reír! ¡Me causa tanta gracia que digas comentarios tan absurdos, y más a estas alturas! ¿Qué clase de broma es esta?— Habló Karin indagando en el tema.
— No es ninguna broma Karin, de hecho, me falta casi una hora para llegar a la casa de campo— Suscitó Sakura desesperada, sin saber cómo reaccionar a las acusaciones de su hermana.
— ¿Y quién es el novio invisible? ¿Tiene nombre? Porque según recuerdo, el que tenías hace dos semanas te dejó en ridículo por tu mejor amiga, y mira que casi a un paso del altar— se burló condenándola y haciéndola revivir sus pesadillas.
Sakura se quedó muda momentáneamente y sin pensarlo frenó de repente, dejando que el silencio se llevara sus recuerdos.
Sasuke, sin saberlo, se enojó más., después de escuchar esa conversación, que según él, debía ser privada. Por lo que entendió, la mujer que hablaba era su hermana. Pero, ¿qué clase de hermana pisoteaba así los sentimientos de su propia familia? Volteó a ver de reojo a la chica pelirrosa, y se dio cuenta que estaba pálida, apretando con fuerza su labio inferior, casi haciéndose daño. Entonces la idea tan descabellada de ella cobró sentido.
Escuchó vagamente la insistente voz chillona gritando su nombre en espera de una respuesta, pero la chica parecía ida, perdida en sus pensamientos. No lo pensó mucho y aunque sabía que se iba a arrepentir, tomó el móvil y dijo:
—El novio invisible sí existe y sí tiene nombre. Se llama Sasuke Uchiha— Y sin esperar respuesta, colgó.
Sakura volteó casi con violencia a verlo, no podía creer que ese extraño la hubiera defendido, pero internamente sintió alivio que pronto fue reemplazado por emoción.
— Entonces, ¿me vas a ayudar?— Preguntó sonriendo, pero sin ser consciente.
Sasuke no se pudo resistir a su encantadora sonrisa, y sonrío imperceptiblemente de lado, pero pronto cayó en cuenta de algo,¿encantadora sonrisa? Negó con brusquedad, volteándose de golpe hacia el paisaje desértico.
No podía estar engañándose, era obvio que en el fondo tenía sentimientos y ese era uno de ellos, porque sin duda, fue pena lo que sintió por ella para orillarlo a hacer algo de lo que ya empezaba a arrepentirse.
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De nuevo les traigo un nuevo capitulo de esta emocionante historia, espero les guste y la disfruten…
Hasta pronto.
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ZEREZO KITTZZ.
