Disclaimer: El Universo de Star Wars y sus personajes no me pertenecen. Actualmente todo es de Disney, yo solamente los utilizo con fines de entretenimiento.


—Hoy se cumplen cuatro años desde que él se fue —murmuró Obi-Wan, quién estaba mirando la pira en dónde su maestro fue cremado años atrás frente a sus ojos—. Al principio fue muy difícil acostumbrarme, sobre todo con Anakin. Cada vez que me encontraba desanimado por alguna cosa, recordaba las últimas palabras de Qui-Gon, la persona en quién pensaba, siempre Anakin.

—Aunque no te lo dijo con palabras, estoy segura de que él pensaba en ti —Padmé coloco una de sus manos sobre la espalda del Maestro Jedi, quién en su rostro no relataba emoción alguna sobre él—. Sí tú quieres hablar de…

—He venido para finalmente decirle adiós, cerrar este capítulo. Lo hice antes, en el Templo. Pero no llegue a saldar mis recuerdos con Naboo —Él se giró para mirar a Padmé—. Me siento preparado para avanzar con tú planeta.

—¿Eso quiere decir que podrás venir a visitar a Naboo sin inventar alguna excusa? —Ella arqueó una ceja—. ¿Sin sentirte obligado ante nada? —Obi-Wan miró el rostro de la joven reina, cuyo cuál vio la duda creciente.

—Sí —respondió—. No tendré que fingir más sonrisas durante la celebración de…

—¡Oh, no! ¡Cómo has adivinado mi pensamiento! —Padmé levantó una mano para darle un golpe sobre el hombro, pero Obi-Wan fue más rápido que ella y esquivo el golpe, fue él quien

El tiempo y las cosas parecieron desaparecer en ese momento: dejaron las formalidades a un lado, el ruido no se escuchaba y mucho menos parecían recordar que se encontraba sobre una pira. Solamente estaban ellos dos.

Fue Padmé quién reunió toda su fuerza de voluntad y se acercó a él, se levantó de puntitas y colocó sus labios sobre los de él. Obi-Wan no le respondió al instante, pero tampoco se separó de ella. Padmé trató de mantener los ojos cerrados, no quería ver su expresión, ya lo estaba imaginando alejarse de ella y decirle cuánto lamentaba eso y que nunca más volvería a ocurrir.

Ese momento nunca llegó.

Sin separarse, Obi-Wan puso sus manos sobre su delgada cintura y la atrajo más a él. El beso que se estaban dando se profundizo, nadie los llego a interrumpir. Perdió la noción del tiempo al no saber cuánto tiempo sus labios duraron juntos. Ahora confirmaba lo que temía; no iba a soportar vivir sin tenerlo cerca.

Cuando él se fue de Naboo una parte de su corazón se fue con él, pensando tantas noches confirmando cuanto lo extrañaba, las pocas conversaciones que mantenían no eran suficiente y las dos ocasiones posteriores que se vieron fue en la celebración de la derrota de la Federación de Comercio, sin tener tiempo para ellos por todas las personas que los rodeaban y si se hubieran escabullido habría sido notorio.

Padmé abrió los ojos ante el espantoso sueño que acaba de tener, se había sentido tan real el llegar a pensar que Obi-Wan estaba muerto. Tenía tantos años que no tenía una pesadilla.

No supo en donde se encontraba, la habitación era grande y espaciosa, iluminada por lámparas en color blanco, busco a Obi-Wan, pero no hubo nadie. Trato de levantarse, pero una voz que conocía le dijo que se recostara.

—Senadora Amidala —Mace Windu se acercó a ella—. Me alegra que haya despertado, pero no necesita levantarse. Debe mantenerse acostada y recobrar fuerza. Traeré al Maestro Yoda para...

—¿Dónde está Obi-Wan?—Interrumpió al maestro. Ella no necesitaba ver a nadie más que él pero el silencio fue prolongado durante mucho tiempo. Y obtuvo la respuesta que no había querido tener.

Padmé se recostó en la cama de nuevo, una de sus manos la puso sobre su boca, evitando que sus sollozos se escuchasen en la habitación.

—Ha sido muy doloroso para todos, senador. Sabíamos de tu gran amistad con él, se el dolor que tienes. A diferencia de ti, yo tengo que dejar que mi dolor se lo lleve la fuerza. No puedo decir más, traeré al Maestro Yoda. Él podrá reconfortarte.

¿Reconfortarla? La única manera en la que ella fuese reconfortada era que le dijesen que Obi-Wan no estaba muerto, que se encontraba a salvo y que en cualquier momento entraría por la puerta en dónde acababa de desaparecer el maestro Jedi