Era sábado
Por la mañana, demasiado por la mañana para ser preciosos. Para muchos, el comienzo del fin de semana, para otros un día mas de descanso. Anhelado retiro para los trabajadores, Deprimente rutina para los que trabajan en fin de semana y el día perfecto para ir a algún sitio para ese selecto grupo que podía disfrutar de las vacaciones de verano. Para las residentes en la residencia Hinata se trataba de esta ultima opción, bueno a excepción de Haruka que obviamente tenia un negocio que atender. Pero bien pensado, ella vivía en dicho local, no en la residencia.
De todas formas, era demasiado temprano, las 7:00 de la mañana si nos ponemos en detalles. Todos los residentes disfrutaban de un merecido sueño, a excepción de una pequeña muchacha de pelo azulado que en ese preciso instante apago de mala gana el despertador que yacía al lado de su futon. Y que tras ser apagado, fue a parar contra la pared cayendo asombrosamente en el cubo de la basura.
Dejando a un lado la integridad del despertador, que estaba lleno de remiendos con cinta aislante, lo cual demostraba que esa era una costumbre mas que diaria. Shinobu se pregunto por décima vez, si debía o no levantarse, realmente estaba cómoda y además estaba teniendo un sueño precioso sobre cierto encargado...ehh...chico que conocía. Al final, sin muchas ganas para ser sinceros y profiriendo cuantas maldiciones sabia hacia el despertador, decidió levantarse. De todas formas tenia que cocinar. Así pues, se aseo y vistiéndose con una sudadera y unos pantalones cortos salió lo mas silenciosamente de su habitación.
Shinobu odiada madrugar, sobretodo los fines de semana, que no tenia ningún motivo para hacerlo, por semana aun se auto convencía a si misma de que lo tenia que hacer para poder asistir a clase, pero los fines de semana...de veras se preguntaba mil veces por que demonios se tenia que levantar tan temprano. Nunca antes de llegar a Hinata había madrugado en fin de semana, y semejante pensamiento le parecía un autentico sacrilegio, la cosa cambio cuando se mudo, y fue proclamada la "cocinera oficial" de la residencia Hinata, teniendo así que madrugar todos los días, incluso mas de lo que ella estaba acostumbrada para poder preparar el desayuno de todos los residentes. Tampoco es que le molestara cocinar, eso es algo que siempre hace de buena gana, lo que pasaba es que realmente deseaba que algún día, alguna de las chicas la relevara y cocinara por ella.
También había que tener en cuenta el factor de que era demasiado temprano, se había olvidado de cambiarle la alarma al despertador, y por eso sonó tan temprano, como si se tratara de un día lectivo normal. Pero como era sábado, sabia de sobra que nadie en su sano juicio se levantaría para desayunar tan temprano, como siempre irían apareciendo por la cocina a partir de las 10:00 y en adelante, eso si aparecían. A excepción claro esta de Motoko, que aparecería algo mas temprano debido a su "manía" de levantarse a las 6:00 de la mañana todos los días, para poder entrenar. Cosa que la pequeña cocinera nunca llego a comprender.
Shinobu iba tranquilamente sumida en sus pensamientos hacia las escaleras, cuando un sonido llamo su atención, un ronquido para ser exactos. No había que ser muy lista para saber de quien provenía, puesto que ninguna de las chicas roncaba (y de hacerlo, lo negarían incluso bajo la mas terrible de las torturas). Así pues, la única persona de la que podía provenir dicho ronquido era su querido encargado, Keitaro. Curiosa por naturaleza, decidió acercarse a su habitación y, muy suavemente y sin hacer el menor ruido, abrió una pequeña rendija que le permitiera ver el interior de la habitación. El problema era, que la habitación en cuestión estaba totalmente vacía, y sin indicios de que alguien hubiera pasado allí la noche. Dio un suspiro y lejos de sorprenderse, Shinobu cerro de nuevo la puerta, y se dirigió a la habitación que se encontraba a su lado, la de Kitsune, procediendo de nuevo con la misma cautela a la hora de abrir la puerta y fue entonces, al mirar en su interior cuando si encontró a quien buscaba.
Dormidos en el sofá, y en una postura que de seguro les iba a pasar factura a la hora de despertarse, descansaban, cómodamente abrazados Kitsune y Keitaro. Realmente se les veía apacibles. Negando con la cabeza y con una tenue sonrisa en la boca, Shinobu cerro la puerta de nuevo. "¿Son como niños...de verdad, cuando aprenderán esos dos, a dormir en el futon?" pensó para si Shinobu mientras se dirigía, ahora si, a bajar las escaleras y en dirección a la cocina para comenzar los preparativos del desayuno. Sabia de dos que iban a necesitar de uno de sus mas que conocidos remedios para la resaca...
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Podía ser una de las mas pequeñas de la residencia, incluso podía ser algo infantil a veces, y eso era algo que ella misma reconocía, pero Shinobu no era tonta. Ni mucho menos, y hacia gala de una madurez bastante rara a su edad cuando era necesario. Lo sabia, lo que fuera que pasase entre Kitsune y Keitaro. Se había enterado hacia exactamente una semana, una mañana igual que esta, en la que su despertador también decidió hacerle la puñeta y sonar cuando no debía, siendo compensado con unas clases practicas de paracaidismo por la ventana. Lastima que se le hubiera olvidado ponerle el paracaídas. En todo caso, era demasiado temprano, por lo que para hacer tiempo había decidido echar mas tiempo de lo normal en prepararse, y posteriormente, dar un lento paseo por los pasillos de la residencia. Fue al llegar a la habitación de Keitaro cuando se llevo la primera sorpresa, la puerta no estaba cerrada del todo, debido que el cuello de una botella había impedido que esta se cerrara del todo. Si de por si, el echo de ver la botella ya le resulto extraño, lo que se encontró dentro la dejo totalmente fría.
Actualmente, se había acostumbrado a la visión, pero ese día, el ver a Kitsune y a Keitaro dormidos en los brazos del otro le causo un tremendo Shock, tanto, que ni se dio cuenta de que estaban dormidos en medio de una pila de latas de cerveza. Su primer impulso fue el de salir corriendo, llorando desesperadamente por los pasillos de la casa, como había hechos ya muchas otras veces cuando veía a Keitaro en una situación semejante. Pero en esa ocasión no pudo, en su lugar, se quedo totalmente quieta, clavada al suelo, incapaz de moverse y de apartar la vista de semejante escenario, mientras las lagrimas corrían fácilmente por sus mejillas. Ni siquiera un sollozo, un llanto, nada, era incapaz de hacer nada mas que contemplar esa escena. Hasta que un movimiento por parte de Kitsune, tal vez una señal de que se estaba despertando, la trajo de vuelta al mundo real. Y a diferencia del trayecto de ida, la vuelta a su habitación fue en un tiempo record. Tan pronto como cerro tras de si la puerta, y echo el cierre para que nadie mas entrara, se derrumbo sobre el suelo, y entonces si, se dispuso a llorar tranquilamente, a echar fuera toda la pena y el dolor que sintió al ver a su primer amor, en los brazos de otra mujer.
Ese día fue realmente duro para Shinobu, no salió de su habitación en todo el día, ni tan siquiera, cuando un preocupado Keitaro llamo repetidamente a su puerta para mostrar su preocupación ante la actitud de la chica. Dolía, realmente dolía saber que había perdido, sentir que había perdido ante otra en el amor de el chico que ella quería, o al menos eso es lo que Shinobu entendió que estaba pasando, que Kitsune y Keitaro habían decidido empezar una relación. No sabia ni el porque, ni el como, ni si quiera en que momento esos dos habían comenzado a comportarse de era manera, realmente, ella no había notado ningún cambio en su actitud o en su rutina como para sospechar que algo había comenzado a surgir entre ellos. Aunque después, pensándolo bien, se dio cuenta de que podía ser que se comportaran de la manera habitual para no alarmar a nadie en la residencia ni levantar algún tipo se sospecha. Si, podía imaginarse bien la reacción de cierta chica de cabellos cobrizos o de cierta Kendoka de pelo negro ante cualquier acto de cariño o complicidad entre esos dos. Normal que lo mantuvieran oculto.
Fue por eso que no dijo nada, y prefirió seguir como si nunca hubiera visto esa escena, sin embargo, desde ese día, y mas para demostrarse a si misma que eso era verdad y poder empezar a superarlo. Decidió inspeccionar sus habitaciones todas las mañanas, encontrándoselos mas de una vez, en una situación semejante a la del día de hoy. Dormidos en los brazos del otro, y con una cara de paz, que la verdad, hacia tiempo que echaba de menos en el rostro de su encargado y que, para ser justos, rara vez podía ser vista en la cara de Kitsune. No sabia ni el porque, ni los motivos, pero sabia que eso estaba haciendo feliz a Keitaro, y solo por eso, les apoyaría de la manera que pudiese.
Y además, a fin de cuentas..."¿yo siempre he sido demasiado pequeña para él verdad?" pensaba Shinobu entre suspiros cada vez que pensaba sobre el tema
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8:30
Eso marcaba su despertador, volvió a mirar, pero seguía marcando lo mismo, dio mil y una vueltas en su futon, volvió a mullir la almohada, e incluso coloco de nuevo las sabanas en su sitio para poder estar a gusto. Pero nada, ni aun así conseguía que el sueño volviera, fue entonces cuando volvió a mirar el despertador y lo vio.
8:31
"Al carajo!!, mejor me levanto" y dicho esto, Naru se levanto de sopetón de la cama bastante enojada, tanto, que no se dio cuenta de por donde iba, con tan mala suerte que fue a pisar su despertador y se dio de morros contra el suelo. Minutos después Haruka se pregunto, también enojada, quien demonios había sido el gracioso que había tirado un despertador contra una de las ventanas de su local, no solo destrozando el despertador, sino haciendo un buen agujero en el cristal. "En fin" suspiro "mas trabajo para Keitaro supongo" pensó Haruka. Definitivamente hoy no era el día para los despertadores en la residencia Hinata. De vuelta a la habitación de Naru, esta ya había comenzado a asearse para el nuevo día, no sin antes proferir toda clase de maldiciones hacia el despertador, su creador, su familia, sus herederos, sus descendientes...
En fin, a pesar de no poder volver a dormir, a Naru le parecía demasiado temprano como para salir afuera, además, estaba segura de que Shinobu aun no tendría preparado el desayuno, por lo que prefirió hacer algo de tiempo repasando algunos apuntes de las asignaturas que estaba cursando en la universidad. Aun así, el golpe que se había dado minutos antes seguía doliéndole "Argh, que golpe mas tonto, menos mal que nadie me ha visto, sino seguro que pensaban que se me esta pegando la torpeza de Keitaro" suspiró "si ya decía yo que pasar tanto tiempo con el, me iba a terminar pasando factura" . Semejante pensamiento la dejo congelada, no por que de verdad creyera que se le estaba pegando la torpeza de Keitaro, sino por la pequeña revelación que semejante frase le hizo a su cerebro. "¿por qué paso tanto tiempo con Keitaro" o mejor dicho "¿por qué quiero pasar tanto tiempo cerca de ese inútil?" y era cierto, hacia ya varios meses desde que Keitaro había conseguido entrar en la universidad de Tokio, aunque claro esta, debido a los problemas con su pierna no solo no había podido asistir a clases, sino que no podría hacerlo hasta el siguiente curso, perdiendo un año entero por el camino.
El caso es, que debido a este hecho, ya no eran necesario que ambos se pasasen las tardes estudiando juntos para las pruebas de acceso. Es mas, ella misma necesitaba estar tranquila y sola para poder hacer su propia tarea. O al menos eso le decía a Keitaro. Entonces...¿entonces porque había tardes en las que se sorprendía a si misma convenciendo a Keitaro para que juntos dieran clases de repaso, con la sorprendente excusa de que no quería que el muy imbecil olvidase lo que había aprendido? ¿por qué siempre tenia que estar cerca de donde el se encontrase? "eso es fácil" pensó "tengo que asegurarme de que ese pervertido no haga nada a las demás residentes...¿o no es así?" Esa ultima parte la sorprendió, ¿desde cuando su subconsciente se la jugaba de esa manera? "!pues claro que lo hago por el bienestar de las chicas, ¿qué pasaría si se le ocurriese hacer algo con ellas, y yo no estuviera allí para ayudarlas?!" hizo una pausa, cuando otro pensamiento cruzo su mente "que pasaría...si...alguna de ellas le siguiera el juego...que pasaría... si les hiciera mas caso que...que a mi..."
En ese momento Naru se vino abajo, literalmente, dándose de bruces contra el libro que estaba ojeando. "no...no puede ser...esto debe ser una broma...estoy...¿.estoy celosa?" Semejante afirmación hizo que sus ojos se abrieran como platos "no...no...no...¿por qué? ¿por qué? ¿por qué me ha dado esa sensación de vació al decir eso? ¿realmente necesito a ese idiota a mi lado? Yo...yo...yo puedo vivir tranquilamente sin ese idiota a mi alrededor"
Y fue entonces cuando su subconsciente le tiro una ultima bola con efecto, en la forma de una simple pregunta. "¿realmente puedes?"
Resultaba obvio, tan obvio que insultaba a su inteligencia. Al principio había empezado como si nada, casi como una molestia pero...pero Keitaro se había ido metiendo poco a poco en su vida, en su día a día, que para cuando realmente quiso darse cuenta de la situación, era uno de los pilares básicos de su realidad. "patético" pensó, y es que la certeza de saber, que necesitaba de la presencia de semejante persona en su vida, le resultaba patético. Pensamiento, solo entendible por aquellas personas incapaces de aceptar la realidad, de ser sinceros, incluso ante ellos mismos...
En que momento las cosas se habían vuelto de esta manera, ¿en que momento él, se había convertido en alguien tan necesario?
¿Fue por todos esos momentos que pasaron estudiando?. Sinceramente, no. Para ella, francamente, el haber tenido que pasar tanto tiempo haciendo de profesora particular de una persona tan sumamente negada para los estudios le había causado una carga excesiva, hasta el punto de que ella misma lego a suspender los exámenes de entrada debido a semejante hecho. O por lo menos, esa era la única razón que había encontrado para justificar su suspenso.
¿Fueron todos esos momentos en los que, aunque solo fuera por un instante, Keitaro se quitaba la mascara de imbecil, y dejaba ver su verdadero yo?. Podría ser, pero para ser justo, esas veces eran tan escasas que se podrían contar con los dedos de la mano. Cuando se lo proponía, Keitaro realmente demostraba que era mas de lo que aparentaba, y eso era algo que atraía a Naru, aunque mas por curiosidad que por otra cosa.
¿Podría ser por la promesa?. A esa pregunta no tenia respuesta alguna, si bien, ella se refería a la segunda promesa de entrar juntos a la Todai que se habían echo, puesto que, no tenia ni idea si (a pesar de que Mutsumi dijera lo contrario) ella era realmente la chica con la que, años atrás, Keitaro había echo esa famosa promesa. De todas formas...¿realmente una promesa hecha a tan tierna edad era importante ahora?. Ella tenia bastantes dudas al respecto.
¿Podría ser...? no...¿cómo podía ocurrírsele semejante cuestión?...¿podría ser...?
¿Podría ser por su enorme parecido con Seta?. Ciertamente, Keitaro tenia muchas cosas en común con su amorío de juventud, y por si fuera poco, estaba siguiendo sus pasos en el mundo de la arqueología como ayudante del mismo, lo cual no mejoraba mucho la situación. Había días que se sorprendía a si misma enumerando las muchas similitudes que había entre los dos pero...eso era imposible, lo de Seta lo había dejado atrás hacia ya mucho tiempo ¿no es cierto?. No podría ser que necesitara tanto a Keitaro por que le recordaba a Seta ¿verdad?
¿Verdad?
El reloj marcaba ya las 10:00...pero Naru ya no tenia ganas de desayunar...
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-¡Esto es el paraíso!- se permitió el lujo de decir en voz alta
Y realmente lo parecía, y es que pocas veces podía disfrutar de un relajante baño en las aguas termales a estas horas de la mañana, ese era uno de los principales motivos por los que tanto le gustaban los sábados
Motoko estaba totalmente drenada, tanto física como mentalmente, y todavía era temprano, las 8:15 para ser exactos, por lo que tenia tiempo de sobra para poder relajarse, dejar que el agua hiciera su trabajo y evadirse totalmente de la realidad por unos preciosos momentos.
Se había levantado a las 6:00 de la mañana, como todos los días, para poder tener tiempo de sobra para entrenar. En un día cualquiera, esto le daba 1 hora de entrenamiento antes de desayunar e irse al instituto a eso de las 8:00. Pero hoy era sábado, y no había ninguna clase a la que atender por lo que, había entrenado 2 horas. Cosa que la dejo completamente abatida.
Eso físicamente, en el plano mental la cosa tampoco era un mar de tranquilidad. Las revelaciones que había tenido la noche anterior también la habían dejado cansada, y aunque no se sentía mal por ello. Al contrario, por primera vez en su vida se sentía bien consigo misma por no negar sus sentimientos. Lo que si se sentía era...como decirlo...
Aterrada
Si, eso podría ser una buena explicación para la situación en la que Motoko se encontraba, no era un miedo como el que sentía hacia su hermana, o hacia las tortugas. Sino algo tan simple, como el miedo a no saber que hacer. Al fin y al cabo, Motoko no tenia experiencia alguna en las relaciones con el sexo opuesto.
Hasta hace poco, dichas relaciones se basaban en sacar su espada cada vez que veía a un hombre y hacerle correr por su vida a la primera de cambio. El caso es que actualmente, esa no le parecía la mejor manera para atraer la atención de Keitaro a su lado. Vale, es cierto que muchas de las ocasiones en las que lo mandaba a volar, o lo atacaba sin control era por que, como Naru hacia lo mismo y Keitaro parecía hacerle cada vez mas caso...una parte de ella creía que si ella también hacia lo mismo, Keitaro también le haría mas caso.
-Realmente fui tonta por creer eso- dijo otra vez Motoko en alto, dándose un pequeño golpe en la frente
Esa no era manera alguna de actuar, y aunque, actualmente seguía haciéndolo, ayer había tomado la decisión de cambiar semejante manera de tratar al joven encargado. Pero...se sentía completamente frustrada. No sabia por donde empezar, ni como hacer para atraer la atención del chico. ¿debería decirle directamente lo que sentía por el? ¿o debería acércasele poco a poco, habiéndole ver que había cambiado? ¿Era lo suficientemente atractiva como para atraerle?. Ese ultimo pensamiento hizo que todo su cuerpo se pusiera rojo de la vergüenza.
Todo eran dudas para Motoko, era incapaz de dar un solo paso adelante sin que una duda la asaltara, entonces...¿debería pedirle consejo a alguien? ¿a quien?
La primera persona que a Motoko se le paso por la mente fue su hermana, pero inmediatamente rechazo semejante pensamiento. Si, lo natural seria pedirle consejo alguien de la familia pero...teniendo en cuenta que el "incidente" de la casi boda con Keitaro todavía estaba muy reciente, lo mas seguro es su hermana hubiera reaccionado intentando cansarlos de nuevo.
Ese recuerdo de la boda hizo que Motoko recordara otra cosa...algo que en parte la reconfortaba y en parte le recordaba sus soledad. Aquella lluviosa noche en la que casi le confeso a Keitaro sus sentimientos...se había sentido tan bien el abrazarlo, el estar tan cerca de el...sentir su calor, su olor...por esos cortos instantes se sintió completa, segura, como si hubiera encontrado esa parte que le faltaba. Por eso, por eso estuvo a punto de decirle lo que sentía pero...pero...ese imbecil, ese idiota, ese maravilloso hombre, hizo que se parara en seco, colocándose esa pinzar en la cara, y haciendo que se riera como loca. Realmente, esa noche hizo que la depresión que sentía se estaba empezando a forma en su persona desapareciera por completo, y le dio fuerzas para seguir adelante.
Pensándolo bien, el que Keitaro hiciera eso, fue para mejor, quien sabe lo que ella podría haber hecho en el estado en que se encontraba...aunque...aunque le habría gustado tanto el poder besarle...
Motoko metió la cabeza bajo el agua para alejar semejantes pensamientos de su cabeza, mejor parar ahora antes de que alcanzaran la categoría para mayores de 18 años.
- No tengo remedio...y luego lo acuso a él de pervertido-suspiró- ¿a quien demonios le puedo pedir consejo?
Y una loca idea paso por su cabeza fugazmente, tan arriesgada, tan atrevida, que podría funcionar.
-Le pediré consejo a Kitsune
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-ATCHISSS!!!!!!!
Realmente, ay peores manera de despertarse la verdad, pero, despertarte estornudando cuando tienes una buena resaca, de las que hacen afición, no es que sea muy agradable que digamos. Bueno, al menos es mas agradable que ser la persona que recibe el estornudo.
-Dios...Kitsune!!!, la próxima vez mira a otra lado quieres- dijo Keitaro limpiándose las gafas con la mano que tenia libre
-Ah...lo siento...¿no lo he hecho a posta sabes? Le respondió esta masajeándose la nariz
A pesar del estornudo no habían roto el abrazo en el que se había dormido, y si les preguntaras, la verdad es que ninguno de los dos tenían la mínima intención de abandonarlo. Keitaro estaba reclinado de espaldas con Kitsune totalmente encima de el, y uno de sus brazos descansando en su espalda, mientras que Kitsune tenia los suyos alrededor del cuello de este, el echo de que estuvieran aun adormilados hacia que no le molestara esa postura.
-En fin, buenos días cariño ¿has dormido bien? – le pregunto con una sonrisa
-Dormir he dormido de lujo hermanita, el problema es la resaca que tengo ahora- le respondió Keitaro con voz algo ronca
-Bueno-Kitsune sonrió-bienvenido al club, ¿necesitas un beso de buenos días, o puedes levantarte solito?
-Podría perfectamente, pero prefiero la opción del beso
-¿¿Ah si??, no crees que estas demasiado juguetón- Kitsune sonrió maliciosamente- acaso no te basta con tenerme totalmente sobre ti. Por qué creo que ay abajo, a tu amiguito si le basta- hizo una leve pausa abriendo aun mas los ojos, poniendo una mirada de deseo y apretándose mas contra él-¿estas contento de verme, o es que llevas una pistola contigo?
-Ahhhh, Kitsune!!!-Keitaro estaba ahora todo colorado- sabes de sobra que "mi amigo" tiene su propio cerebro, actúa cuando le da la gana...además, no me vengas con esas- le devolvió la sonrisa maliciosa- tu también tienes las largas puestas así que...¿también estas contenta de verme?
Ambos se quedaron así, quietos, mirándose fijamente. La situación duro un rato asta que...se pusieron a reír como idiotas.
-Definitivamente Keitaro, quien iba pensar que detrás de esa mascara de tímido, fueras así- dicho esto le dio un leve beso en los labios y se levanto.
-Ya bueno...todos tenemos nuestros secretos ¿no crees?- dijo incorporándose, pero permaneciendo sentado en el sofá- Dios...¿cuanto bebimos ayer?, hacia tiempo que no me dolía tanto la cabeza...
-Tan solo mira a tu alrededor-dijo Kitsune abriendo la puerta de uno de sus armarios- nos ventilamos todo lo que había comprado con el dinero del premio. Y se supone que me tenia que durar hasta el martes
-Vaya...recuérdame que te compre unas cuantas botellas en compensación
-Me as leído el pensamiento- Le dijo Kitsune pasándole algo que Keitaro casi no pudo reaccionar a coger
-¿Qué demonios...?-Dijo mirando el paquete de tabaco que Kitsune le había pasado-¿Quieres decirme que se supone que debo de hacer con esto?
-Venga encanto-le decía ahora Kitsune desde detrás de la puerta del armario, puesto que se estaba cambiando de ropa- ¿a quien creías que estabas engañando?, echa una calada venga, te vendrá bien
-¿¿Pero como??, ¿estas insinuando que fumo?
-No me vengas con sorpresitas-esta vez Kitsune asomo la cabeza- Se de sobra que fumas, ¿acaso pensabas que la hermana mayor no se iba a enterar?
-hmmm- gruño Keitaro mientras se encendía un cigarrillo- No te hagas la lista hermanita, no lo sabes todo sobre mi
-Ni quiero, le quitaría la diversión al descubrirlo- Ya cambiada, se dirigió a él y para su sorpresa también se encendió un cigarrillo- no me mires así, no eres el único que no quiere que la gente se entere de que fuma
-Bueno...-dijo Keitaro para mirar a su reloj, marcaba las 11:00- será mejor que me vaya a mi habitación y me cambie, no vaya a ser que a alguien le de por hacerte una visita inesperada y nos pille
-Ohhh vamos, tampoco estamos haciendo nada malo, bueno, si quieres podemos hacerlo para no decepcionar a quien nos encuentre-contesto Kitsune con una sonrisa tonta
-Desde luego-rió Keitaro mientras apagaba el cigarrillo y se levantaba- no tienes remedio alguno
-¿Acaso quieres que cambie?
-Ni se te ocurra-Keitaro abrió la puerta y miro a ambos lados para asegurarse de que no viniera nadie- ¿Con quien iba a pasar las noches solitarias sino?
-¿Tienes a Tama no?
-Tu eres mucho blandita, suave y cómoda- dijo con una cara de idiota, y cerrando la puerta tras de si justo a tiempo, para que un cojín chocara contra ella
-Esta se la guardo...
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-¡Tengo hambre!- grito una voz desde el comedor
-Kaolla, quieres hacer el favor de tener un poco de paciencia, el desayuno esta casi listo-grito Shinobu desde el interior de la cocina
-¡Pero es que yo tengo hambre ahora!- repitió de nuevo la joven no atendiendo a razón alguna mas que la de su estomago
-Vamos, vamos Kaolla-dijo una voz distante y un algo ronca- ¿Quieres hacer favor de portarte bien y no gritar tanto? Ya as oído a Shinobu, el desayuno esta casi listo
-Oh!! Buenos días Kitsune!!!- le respondió Kaolla con una sonrisa de oreja a oreja y sin intención alguna de bajar su tono de voz
-Te he dicho que no grites tanto...-dijo la aludida masajeándose la cabeza
-¿mmm?- Kaolla giro su cabeza hacia un lado, como no entiendo- ¿qué te pasa? ¿estas enferma o algo?
-Tan solo tengo un poco de resaca tranquila- Kitsune se sentó a la mesa- se me pasara en cuando coma algo, pero hasta entonces, ¿quieres hacer el favor de portarte bien?
-¿mmmm?-Kaolla se puso a dar vueltas alrededor de la mesa, pensativa- Vale!!!- y dicho esto se sentó. Kitsune tan solo emitió un sonido de derrota
-Kaolla, deberías tener un poquito mas de consideración con los demás ¿no crees?
-¿Consideración?, ¿eso sabe bien?
-Olvídalo, no he dicho nada- Motoko tan solo se limito a tomar su sitio en la mesa con una considerable gota de sudor en su frente.
-Siento haberos echo esperar- dijo Shinobu cargando con una bandeja llena de platos y vasos, los cuales fue colocando en su respectivo lugar- enseguida os traigo el desayuno
-Tranquila cariño, no hay prisa ninguna-respondió Kitsune- por cierto, cuando lo hayas traído, podrías prepararme un poco de...
-Ya lo tenia preparado tranquila- le corto Shinobu- ayer te vi subiendo a tu habitación con un montón de botellas...digamos que...me lo imagine- sonrió la cocinera desapareciendo por la puerta de la cocina
-Definitivamente, esta chica nunca dejara de sorprenderme- Dijo una voz desde la puerta atrayendo la atención del resto de residentes y que había escuchado esa ultima frase de Shinobu
-Si, opino lo mismo-Respondió una aun sorprendida Kitsune- Por cierto Keitaro, ¿dónde están tus modales, que ha sido de tu típico ¿buenos días chicas?
-Si!!! Kitsune tiene razón- dijo Kaolla antes de que, a la velocidad del rallo, y casi sin que nadie la viera, pego un salto para ir a parar a la cabeza de Keitaro cruzando las piernas alrededor de su cuello y aprentando fuertemente- Buenos días Keitaro!!
-Bu...Buenos días Kaolla-dijo el aludido casi sin voz- Su...suéltame que no puedo res...respirar...
Para su suerte, Shinobu entro en se preciso instante cargando con el desayuno, lo cual atrajo la atención de Kaolla, liberándolo en el proceso
-Buenos días Keitaro ¿has dormido bien?- lo que sorprendió a Keitaro no fue la pregunta en si, si no que la formulo fuera Motoko
-Ehm, oh!, si, bien, la verdad es que hacia tiempo que no dormía tan bien-después de eso se rió tontamente de su propia broma- oh y buenos días a todas-mientras Shinobu le daba los buenos días, este se sentó en la mesa. Quien sabe si por coincidencia, o intencionadamente, pero al fin y al cabo. Al lado de Kitsune.
Durante un rato, el resto del desayuno transcurrió con total normalidad, un poquito de conversación sobre lo que haría cada residente durante las vacaciones, cumplidos hacia la comida de Shinobu...lo único relativamente curioso. O al menos a Motoko le pareció así, fue el detalle de que no solo Kitsune tomo el remedio para la resaca de Shinobu...si no que Keitaro también lo tomo. "interesante" pensó la Kendoka
Pero cualquier otro pensamiento que podría tener al respecto quedo cortado cuando el propio Keitaro hizo una pregunta. Una pregunta de lo mas inocua para cualquier otra persona, una pregunta hecha mas por curiosidad que por otra cosa, una pregunta que, si nos paramos a pensarlo, era inevitable.
-¿Habéis visto a Naru?
El silencio reino en la sala, durante aproximadamente 0´5 décimas de segundo, Shinobu fue la que respondió con total honestidad
-No, yo al menos no la he visto desde que me he levantado a hacer el desayuno hasta ahora, ¿creéis que le haya podido pasar algo?
-Puede-dijo Kitsune haciendo una pausa y atrayendo aun mas la atención del resto- puede que se haya quedado dormida-termino con una sonrisa picara
-Dios Kitsune no hagas ese tipo de bromas, casi me da un ataque!
-Opino lo mismo que Keitaro, Kitsune, no deberías hacer ese tipo de bromas- aun que en su interior, una pequeña voz le preguntaba a Motoko si el encargado mostraría semejante preocupación si fuera ella la que faltaba
-Bahh, que aburridos sois. De todas formas, lo mas seguro es que se haya quedado estudiando hasta tarde y haya decidido darle vacaciones a su despertador para dormir la mañana. Además estamos en vacaciones, tampoco esta obligada a madrugar
-Es cierto, tampoco quería alarmaros. Simplemente me parecía raro, nada mas
Bueno...-Kitsune puso voz seductora- siempre puedes acercarte a su habitación mas tarde y ver como esta ¿verdad romeo? Y si de verdad le ha pasado algo...ya sabes, siempre puedes jugar a los "médicos" con ella
Keitaro no era el único al que dicho comentario le salto los colores, aunque todo sea dicho, Kaolla siguió comiendo como si nada, en su mundo.
-Nunca te cansaras de hacer ese tipo de bromas verdad- Keitaro lo dijo no como una pregunta, si no como una afirmación- de todas formas algo de razón llevas. Si para la tarde no da señales de vida iré...-se corto al ver la cara de vergüenza de Shinobu- digo...Motoko podría ir a echarle un ojo
-¿Qué?-respondió la aludida sorprendida-¿por qué yo?- En los planes de Motoko no estaba el enfrentarse a su rival por el amor de Keitaro, tan rápidamente.
-Pues...porque yo tengo que ir a la casa de te de Haruka para hacer ciertas reparaciones
-¿Y porque no puede ir otra?, por ejemplo Kitsune-dijo mirando a esta- tu eres su mejor amiga ¿no?
-Oye, oye, a mi no me mires-replico esta negando con ambas manos- yo también tengo planes para esta tarde
-¿Así?-respondió Motoko con tono irónico-déjame adivinar...vas a ir a comprar bebida...-Kitsune tan solo asintió con su ya conocida cara de zorro-¿por qué no me sorprende?
-Si quieres-interrumpió Shinobu-puedo ir yo, no tengo nada que hacer esta tarde, mas que la colada, así que, en el caso de que Naru no saliera, podría hacerle una visita.
-De acuerdo entonces,-dijo Keitaro levantándose de la mesa camino a la puerta- si me disculpáis, tengo que ir a buscar unos cuantos materiales y herramientas al sótano- cuando ya estaba en la puerta- casi se me olvida, Kitsune has dicho que ibas a ir de compras esta tarde verdad
-Si, ¿quieres que te traiga algo?
-No exactamente, veras el otro día recordé que me habías prestado algo de dinero hace tiempo y aun no te lo había devuelto-dijo el chico con una mirada de "tu ya me entiendes", y es que claramente se estaba refiriendo a que quería compensarla por la borrachera de ayer- Así que toma- dijo lazando algo a la mesa que previamente había sacado de su cartera
-Wow!!, una tarjeta de crédito- Kitsune no salía de su asombro- tu si que sabes devolver favores encanto!!
-Acaso te has vuelto loco Keitaro-dijo Motoko levantándose de su silla y señalando a Kitsune- como se te ocurre darle tu tarjeta de crédito a Kitsune. ¿Acaso no ves que puede dejarte en la banca rota?
-Oye!!, por quien me tienes, yo nunca gasto mas de lo que tengo, para que lo sepas
-Ya, ese el problema-la sorpresa fue que esto lo dijo Keitaro, tanto Kitsune como Motoko le miraron confusas- por eso, esa no es mi tarjeta de crédito. Es otra que saque para ocasiones como esta...va dirigida a una cuenta secundaria y tiene un limite...bastante bajo, así que estate tranquila Motoko-esto ultimo lo dijo mirando a la susodicha- dudo mucho que me pueda dejar en la banca rota
-Sabes, le acabas de quitar toda la diversión al asunto
-Ahora que lo dices es cierto...hubiera sido mejor no decírtelo, para poder ver la cara de asombro que se te quedaba al ver que habías llegado al limite, Kitsune
-Por una vez Keitaro, he de admitir que has tenido una buena idea
-No se si tomármelo como un insulto o como un halago pero, gracias de todas formas Motoko
Y dicho esto el encargado se fue de la habitación
-Y con esto, Keitaro Urashima abandona el local-Kitsune rió su propia broma, será mejor que yo también vaya a prepararme para mi tarde de compras...solo espero que el limite de esto no sea tan bajo como ha dicho
-De acuerdo Kitsune, Kaolla ¿me ayudas a fregar los platos?- Kaolla la miro con cara de pena- venga, no me pongas esa cara, si lo haces luego prometo darte la revancha al Unreal Tournament III
-Si!!!, tu si que sabes negociar Shinobu!!- y dicho esto Kaolla salió volando hacia la cocina seguida de Shinobu
-Vaya, parece que me he quedado sola-dijo Motoko a nadie en concreto y suspiro-supongo que es la hora...
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A pesar del "pequeño" incidente con el despertador, la mañana había pasado sin pena ni gloria para Haruka, lo cual desataba una única conclusión. Estaba aburrida, muy aburrida. La afluencia de clientes por la mañana se reducía a la de 3, eso sin contar al repartidor de periódicos y a un idiota que entro preguntando por el baño...seguro que en lugar en el que aterrizo, fuera el que fuera, había uno.
El aburrimiento hacia que Haruka estuviera muy, pero que muy muy muy muy, susceptible. Aunque el efecto secundario que mas odiaba de dicho estado era el siguiente, tenia tiempo de sobra para pensar en lo acontecido el día anterior...y eso no le resulto agradable en absoluto.
Ayer, por así decirlo, había terminado de abrir los ojos a una realidad a la que ella misma se había cegado. No era la primera vez que tenia que atender a Keitaro de sus heridas, siempre lo hacia cuando caída cerca, o dentro, de su local. Pero desde hacia un mes exactamente, las heridas estaban empezando a ser cada vez peores, y como bien le había señalado el día anterior, a curarse cada vez mas lentamente. Al principio pensó que tal vez se trataba de que había dejado de lado por completo las artes marciales de la familia, tal vez esa fuera su manera de demostrar que empezaba a estar cansado de salir volando por los aires a la primera de cambio. Pero cuando supo la verdadera historia de boca del propio Keitaro...definitivamente tenia que hacer algo al respecto.
Tampoco es que quisiera meterse donde no la llamaran, aunque la gran mayoría del tiempo se hiciese el tonto, ella sabia que Keitaro era lo suficientemente capaz de cuidarse solito y arreglar sus problemas de la mejor manera. Sabia ser maduro y sabia pensar fríamente las cosas cuando la situación lo requería.
El problema es que la depresión lo estaba empezando a vencer poco a poco, Keitaro podría ser muy fuerte, y aguantar cualquier cosa que se le echara encima pero...la herida que Naru le había causado en su espíritu estaba empezando a resquebrajar poco a poco la integridad del joven encargado. Daño, que solo se agravaba con cada nuevo golpe o palabra despectiva que esta le propinaba. Realmente la situación no podía seguir así durante mucho mas tiempo.
Al fin y al cabo, tampoco era como si nadie le hubiera dado vela en ese entierro, Keitaro era familia y cualquier cosa mala que le pasara a un familiar suyo, era como si le pasara a ella misma. Por eso debía tomar cartas en el asunto y pronto, pero...¿a quien acudir en un caso como este?
Haruka Urashima estaba haciendo planes por su propia cuenta, y cuando una persona como ella pensaba en algo...la gente se ponía a temblar.
Definitivamente las cosas se iban a poner interesantes.
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En el sótano de la residencia Hinata Keitaro sintió como un escalofrió le recorría la espalda. No sabia por que, pero había tenido el presentimiento de que algo iba a pasar. No sabia bien lo acertado que esta en su suposición.
De todas formas, siguió con lo que había bajado ha hacer, buscar su vieja caja de herramientas ya estaba hecho, y la tenia colocada en las escaleras del sótano, para que no se le olvidara, ahora bien, sabia que por algún lugar del sótano había cristales de repuesto en caso de que se rompiera alguno de la residencia, eran algo mas grandes que los de las ventanas del local de Haruka, pero con unos recortes por aquí y allá, valdrían perfectamente. Pan comido para él, que de un tiempo a esta parte se había vuelto todo un manitas del bricolaje, el problema sin embargo, es que no encontraba los dichosos cristales en el autentico laberinto que eran los sótanos de la residencia.
Hacia ya un buen rato que llevaba dando vueltas por ellos la verdad, mirando habitación por habitación en busca de lo que buscaba, y entrando de todo en su lugar. Realmente el sótano era un autentico almacén de trastos y cosas antiguas. Desde muebles viejos, camas, sacos llenos de ropa, estanterías llenas de vajillas y diversos utensilios para el uso domestico. Una buena muestra del pasado de la residencia como Hotel. También encontró otras muchas cosas que le podrían servir para el futuro mantenimiento del lugar, e incluso algún que otro juguete, que sin duda alguna debía pertenecer a Kaolla.
Aquello era realmente grande, y estaba empezando a pensar en desistir e irse a comprar el mismo el cristal a la tienda de suministros para el bricolaje mas cercana. Llevaba tanto tiempo yendo que le hacían descuento de todas formas. Sin embargo, mientras miraba en una de las habitaciones, encontró algo que realmente le llamo la atención, no, no se trataba de los cristales. Si no de algo que hacia años que no había vuelto a ver, para ser exactos desde que era pequeño y se pasaba grandes temporadas en Hinata con sus abuelos. Sonrió al encender la luz y contemplar el lugar, tantos recuerdos le vinieron a la mente. Recordaba como su abuelo se pasaba la mayor parte del tiempo en esta estancia. ¿Cómo demonios se le había olvidado este lugar?, llevaba tanto tiempo viviendo en la residencia, y sin embargo no había sido hasta este mismo día que había recordado de la existencia de dicha sala. "Menudo idiota estoy echo a veces"se recrimino a si mismo y entro mas adentro de la habitación para comprobar el estado de las cosas que había en su interior, necesitaría reservar un día, o dos, para limpiar todo y que recuperara su aspecto original, estaba todo lleno de polvo y descuidado. Definitivamente tenia que cambiar eso, pero otro día. Ahora necesitaba encontrar el cristal, sino, su tía Haruka le echaría la bronca.
Y eso era algo que no quería que pasara.
Dicho esto, Keitaro cerro la habitación y limpio el polvo de la placa que había en la puerta, para proseguir su camino pasillo abajo. En la placa, ahora libre de polvo, se podía leer perfectamente:
"Armería de la familia Urashima"OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
En otro lugar de la residencia Hinata, para ser exactos ante la puerta de Kitsune, una considerablemente nerviosa Motoko se preguntaba por décima vez si realmente era buena idea pedirle consejo a Kitsune en un tema así. Al principio le había parecido un buena idea lo de pedirle consejo, después de todo, era la que mas "experiencia" tenia en la residencia en cuanto a temas de amor se refiere, pero después y recordando la manea de ser de Kitsune se echo un poco atrás, temiendo las posibles ideas que se le ocurrirían a la residente mas desinhibida y fiestera. Entonces cuando recordó el interés de Keitaro hacia Naru durante el desayuno, ese fue el empujoncito necesario que le hico picar a la puerta.
-Adelante, esta abierto- dijo Kitsune al otro lado
Tras entrar y cerrar la puerta a su espalda, comprobó que la susodicha, se encontraba en ropa interior y buscando la ropa adecuada que ponerse.
-Oh!, hola Motoko, ¿querías algo?
-Por favor Kitsune, ¿que haces así?, ¿qué hubiera pasado si en vez de mi hubiera sido Keitaro el que entrase en la habitación?
-Bueno...entonces si que hubiera sido divertido ver su reacción ¿no crees?-se echo a reír, pero al ver que Motoko no parecía entender la broma paro- de todas formas que te trae aquí Motoko
-Pues veras...-Motoko parecía dudar, lo cual no paso desapercibido por Kitsune- venia...venia a pedirte consejo sobre un tema en especial
-Vaya, permítame que me sorprenda pero...¿la gran Motoko Aoyama pidiendo consejo? Esto si que es nuevo, normalmente eres capaz de arreglártelas solita – el primer comentario había sido en broma, pero al ver la cara de "debería haberme quedado callada" de Motoko, Kitsune decidió ponerse seria- ¿es que ha pasado algo serio? ¿mas problemas con tu hermana tal vez?
-No, de momento mi hermana esta bien donde esta. Y realmente no es algo "tan" serio, es solo que...a veces pienso mejor cuando alguien piensa por mi ¿sabes?
-Ja!, esa, damas y caballeros si que ha sido una respuesta elocuente- Kitsune tomo asiento en su sofá, a pesar de que aun seguía en ropa interior, e incito a Motoko a que hiciera lo mismo- Y dime, ¿sobre que quieres que piense por ti?
Kitsune no pudo evitar abrir los ojos y poner cara de asombro cuando Motoko dejo salir de su boca las siguientes palabras
-Sobre Keitaro
